Los terneros que han navegado en el barco el Elbeik

Esta lamentable historia se inició el pasado mes de diciembre. En efecto, al parecer poco después de emprender el viaje, las autoridades turcas de seguridad animal y tráfico marítimo habrían advertido a sus homónimos españoles de que no aceptarían la entrada del ganado, que eran transportados por dos barcos, concretamente el Karim Allah y el Elbeik porque sospechaban que procedía de una zona de España en la que se había producido recientemente un brote de la enfermedad conocida como lengua azul.

Bien entendido que ninguna analítica ha confirmado la infección en estos animales embarcados. Sin embargo, Turquía sostuvo la sospecha de que este ganado podría estar en riesgo al proceder de una zona afectada por esta enfermedad infecciosa. Esta sospecha, no fundamentada en datos reales, fue suficiente para que las autoridades de Turquía rechazasen la llegada de estos barcos a sus puertos.

Ambos buques han acabado atracando en Cartagena, por orden del Gobierno Central. Los terneros que transportaba el Karim Allah ya fueron sacrificados y, en el momento de escribir estas líneas, el otro buque, el Elbeik, buque de bandera togolesa se encuentra precisamente atracado en el puerto de Escombreras (Cartagena), de acuerdo con el último reporte de los radares de navegación marítima, que indican que ha viajado un mes y doce días desde el puerto de Alejandría (Egipto).

Según informaron a Efe fuentes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación los servicios veterinarios iniciaron inmediatamente la inspección del mencionado barco Elbeik, que atracó el pasado viernes con 1.800 terneros en el puerto de Escombreras (Cartagena), con el fin de examinar el estado de las reses, su estado sanitario y de bienestar.

En un par de días se sabrá la decisión que tomarán las autoridades respecto de estos terneros.

 

A partir del 1 de abril el Reino Unido, complicará la entrada de muchos productos de origen animal y vegetal

Los nuevos efectos del Brexit no se van a hacer esperar. A partir del próximo 1 de abril, el Reino Unido exigirá la notificación previa y un certificado sanitario de exportación y no permitirá la entrada de productos cárnicos frescos, como, por ejemplo, la carne picada o las salchichas, procedentes de la Unión Europea.

Los nuevos controles documentales a la importación de determinadas categorías de mercancías de la Unión Europea afectarán a todos los productos de origen animal, incluidos todos los tipos de carne (excepto los que estén congelados), los productos lácteos, el pescado y los productos compuestos que incorporan ingredientes de origen animal, así como las plantas y los productos vegetales regulados.

Estos cambios también afectarán a los exportadores que trasladen sus mercancías a través del ‘puente terrestre’ del Reino Unido, ya que todos los movimientos en tránsito deberán ser notificados previamente e ir acompañados de un certificado sanitario de tránsito.

Tras el final del periodo de transición del Brexit, el pasado 1 de enero, el Reino Unido inició una introducción gradual de controles de importación sobre los alimentos y otros productos agrícolas, por lo que la Unión Europea conviene esté preparada para una «segunda ola de controles».

Como es sabido, La primera ola afectó principalmente a los importadores, pero en esta próxima fase serán los exportadores los que tendrán dificultades. Es vital que los exportadores entiendan perfectamente los nuevos requisitos de importación del Reino Unido y se aseguren de que la totalidad de su cadena de suministro, incluidos el importador y los proveedores de logística, tengan claro sus obligaciones y puedan cumplirlas.

El 1 de julio entrarán en vigor otros cambios en el Reino Unido. A partir de esa fecha, los exportadores ya no podrán retrasar la presentación de las declaraciones aduaneras de importación del Reino Unido y tendrán que abonar las tasas de aduana e IVA aplicables.

Asimismo, se empezará a realizar controles físicos y de identidad de determinadas categorías de productos vegetales y animales que deberán entrar por los puestos de control fronterizo británicos designados.