Carta a los Reyes Magos

La penosa movida madrileña nos es retransmitida, día sí y día también, a todas horas, en todas las cadenas de radio y televisión. Los navajeos barriobajeros entre responsables  de la Comunidad de Madrid y del Gobierno Central copan la atención de los medios y, por ende, nuestra atención. 

El omnímodo poder del centralismo madrileño es tal que, incluso, la presidenta Isabel Ayuso llega a decir «Madrid es España dentro de España. ¿Madrid qué es si no es España?» sin ser consciente, por mucho que el fin de sus palabras fuera otro bien diferente, que sus palabras encierran un halo de ninguneo y desprecio al resto de territorios y paisanos que nos encontramos fuera de los muros del centro que ella representa.

Entre porrazo y porrazo, cuchillada va cuchillada viene, la inmensa mayoría de la gente anda, andamos, despistada y entretenida con el lamentable sainete y, mientras tanto, el mundo, a duras penas, sigue avanzando y así la Unión Europea trabaja con la participación del Parlamento Europeo en un fondo de recuperación económica tras la pandemia de 750.000 millones de euros, entre 2021 y 2023. ¡Ahí es nada!.

En este contexto, todas las administraciones, menos los ayuntamientos, instituciones más cercanas al ciudadano pero históricamente ninguneadas por todas las instancias superiores, andan completamente motorizadas (eléctrico, por supuesto) para escribir su listado de proyectos, a modo de los niños que escriben su carta a los Reyes Magos (en nuestro caso, la carta al Olentzero), que encaje con los objetivos y líneas estratégicas fijadas por las autoridades europeas y que sean del agrado, dicho pronto y claro, de los países frugales del Norte que, al parecer, son los que sueltan la choja para los pobres del Sur y del Este.

En nuestra tierra, el Gobierno Vasco junto con las tres diputaciones forales han acordado un plan de reactivación que en su punto de reactivación económica recoge la industria alimentaria (imagino que querrán referirse a toda la cadena alimentaria) y, al mismo tiempo, estas instituciones comienzan a redactar su propio listado donde, como comprenderán, cada una de las instituciones tira hacia lo suyo intentando colar el máximo número de proyectos de su territorio histórico correspondiente. Es lo que tiene, los ciudadanos vascos quieren que sus políticos tengan visión de país pero simultáneamente, esos mismos ciudadanos se llevan las manos a la cabeza, si su territorio histórico no se lleva su correspondiente trozo de tarta. 

Yo, como buen vasco, también me preocupo de mi trozo de tarta y sin conocer el listado definitivo, me alegra comprobar que al menos las diputaciones de Bizkaia y Gipuzkoa han introducido entre sus principales objetivos la expansión de la banda ancha a todos los rincones del territorio, incluidas las hasta ahora olvidadas zonas rurales.

En lo que respecta al Gobierno Central, el presidente Pedro Sánchez presentó las líneas maestras del plan de recuperación ampulosamente llamado ”España Puede” . El plan recoge 10 políticas palanca para los próximos 3 años, coincidentes con el fin de legislatura y conviene destacar que en primer lugar figura la palanca “Agenda Urbana y Rural, lucha contra la despoblación y desarrollo de la agricultura” que contará con el 16% de los fondos. La cuarta palanca por orden de asignación de fondos.

 Ahora bien, si uno se pone a leer la letra no tan pequeña del plan España Puede y más concretamente lo relativo a su primera palanca, llama la atención que se apunten tres proyectos, el primero, Plan de choque de movilidad sostenible, segura y conectada en entornos urbanos y metropolitanos; el segundo, Plan de rehabilitación de vivienda y regeneración urbana, con mención a un plan de transición energética para la España vaciada y el tercero, finalmente, Transformación y digitalización de la cadena logística del sistema agroalimentario y pesquero. 

Tengo que reconocer que es difícil hablar de un documento tan escueto que no apunta más que a líneas maestras pero por lo que he podido leer en la web de la propia Moncloa, no despierta mucha ilusión en lo que a sector primario y mundo rural se refiere y me parece que todo apunta a un plan donde la transición energética, necesaria a todas luces, lo copa todo, mientras el sector primario como sector económico esencial, al  menos en plena pandemia, y el mundo rural en su conjunto, quedan arrinconados a los márgenes del plan. Quiero y necesito imaginar que, más allá de lo presentado en palacio, alguien atenderá las demandas del campo y del rural.

A lo dicho, veremos cómo acaban las cartas navideñas. Yo, mientras tanto, en una Iraolada, como dice mi amiga Anuska, me pongo a escribir mi propia carta y haciendo de la necesidad virtud, trazo las líneas maestras de un proyecto de Corazón Verde para Gipuzkoa conformado por una gran extensión forestal, a modo de Selva de Irati, emplazado alrededor del monte Ernio y sus pueblitos rondantes, municipios con una economía muy debilitada. Un maravilloso mosaico verde en su gran parte conformado por bosques de alto valor naturístico pero gestionados debidamente que convivan con algunas plantaciones sosteniblemente gestionadas. Masas forestales que bien por su gestión forestal bien por su cuidado y control creen empleo en dicha zona bien sea, como decía, en la gestión forestal, en actividades naturo-turísticas atraídas por la belleza del paisaje y/o pequeñas actividades empresariales vinculadas a la madera y todo ello, gestionado por un consorcio público- privado donde participen ayuntamientos, diputación, vecinos, baserritarras, forestalistas, naturalistas, patrocinadores, etc. 

Sé que es difícil. Quizás imposible pero al menos, déjenme soñar y escribir la carta para Navidad que, hasta ahora al menos, es gratuita.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

 

La resilencia del sector pecuario ante una situación VUCA

Entendamos bien aquí que el término resiliencia lo refiero  a la capacidad, en este caso del sector pecuario (del agrario, en general, para ser más exactos), para hacer frente a la compleja situación global actual, plagada de adversidades, y para transformar los muchos inconvenientes que la caracterizan y el dolor moral que la misma genera, en una fuerza motora que le lleve a superarse e incluso, a salir fortalecido.

En unos momentos donde, en España, el desprestigio del Ejecutivo y de los responsables de nuestra Sanidad aumenta día a día, ante sus reiteradas mentiras, su incapacidad real de frenar la expansión de la pandemia de la COVID – 19, de aportar cifras reales de la situación y de ser incapaces de reportar datos durante los fines de semana (caso prácticamente único en el Mundo) no le queda al sector y no nos queda a todos nosotros, personas normales y corrientes, más alternativa que procurar adaptarnos, lo mejor y más rápido posible, a pesar de todo, a una situación absolutamente nueva, dinámica y excepcional, que nunca habíamos esperado, ni, por supuesto, imaginado.

Es verdad que nuestra sociedad y en ella, nuestro sector, sigue funcionando, mejor o peor,  pero lo hace de una manera muy distinta a cómo lo hacía hace apenas 10 – 12 meses.  En efecto, al impacto directo e indirecto de la COVID – 19 se han sumado cambios y tendencias cuya influencia, especialmente a nivel de los mercados, cada día que pasa tienen una mayor trascendencia. 

Esta realidad nos lleva a un periodo que se puede definir como VOLATIL, INCIERTO, COMPLEJO y AMBIGUO (en inglés Volatility, Uncertainty, Complexity and Ambiguity = VUCA). Esta consideración temporal  de la suma de circunstancias especiales realmente se generalizó no hace tanto tiempo en el ámbito militar y más concretamente a raíz de la caída del Muro de Berlín y de la descomposición de los regímenes comunistas por él protegidos.

La nueva situación, especialmente en Alemania, dio lugar, como muy bien explicó en su día el señor Willy Brand, a que los comportamientos de los actores implicados podían cambiar con una muy notable rapidez, sin que se dispusiera de información suficiente para anticiparse a los mismos y con la presencia de influencias interaccionadas, muy difícilmente cuantificables y, además, en general, no evidentes a priori.

Pues bien, en esta situación VUCA (que creo sinceramente va a seguir durante muchos meses) el sector pecuario debe ser, capaz de irse adaptando. Debe ser capaz de conocer y asumir los entornos, de entender las razones de los cambios que se producen y se irán produciendo y de anticiparse, en la medida de lo posible, a los mismos. Ello supone que el sector pecuario deberá ir cambiando con un elevado dinamismo en función de las circunstancias y de las condiciones.

Es evidente que la COVID – 19 está alterando los patrones de consumo generando lo que estamos llamado “el nuevo consumidor” y también está modificando los lugares y los volúmenes de producción, los movimientos de materias primas y de productos semi- elaborados y elaborados, quebrando paralelamente los complejos equilibrios de las rutas y sistemas de transporte y modificando sus costes.  Los cambios de paradigmas (entendidos como  modelos de conocimiento aceptados por las comunidades científicas.) se hacen cada día más evidentes.

En este contexto, los consumidores son cada vez más compradores y menos clientes, cambiando su manera de comprar, tanto en lo que se refiere a los productos como a los canales de adquisición que utilizan, e incrementando también sus exigencias, especialmente las de índole emocional, lo que determina modificaciones en el modelo logístico de la cadena de suministro (y también en el de la propia cadena alimentaria).

En mi opinión y como conclusión a las presentes reflexiones, la realidad es que no es, ni va  a ser, nada sencillo prever bajo qué premisas se funcionará, en el campo que nos compete, en los próximos años. 

Ello exige desarrollar, sí o sí, tanto a nivel individual como sectorial, una resiliencia suficiente para poder medrar exitosamente en este entorno VUCA, sin olvidar que es y va a ser cuasi imposible predecir, con suficiente conocimiento y antelación, las coordenadas que lo enmarcarán.

¡Todo un reto mayúsculo para nuestro sector pecuario! Pero, nos guste o no, esto es lo que hay y es lo que se avecina.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Un Plan de Recuperación sin medidas concretas ni dinero para el campo

 

Don César Lumbreras ha publicado en Agropopular el siguiente artículo que por su interés y actualidad nos permitimos reproducir íntegramente:

«Pedro Sánchez presentó el pasado miércoles en nombre de su Gobierno, del que forma parte el desaparecidoLuis Planas como ministro de Agricultura, el llamado Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Son 58 páginas de palabras en las que no hay ni una sola medida concreta de apoyo al sector agrario. Palabras, palabras y más palabras. De su contenido tampoco se puede deducir la cantidad de dinero que llegará al campo en el marco de este Fondo.

Ahí va un ejemplo de esta palabrería vacía a la que nos tiene tan acostumbrados este Gobierno: “el sostenimiento y la mejora de la competitividad del sector agroalimentario son esenciales para mantener la población, el empleo y la actividad económica en las zonas rurales. Las medidas en este sector son, además, esenciales para continuar asegurando el suministro alimentario a la población a precios razonables y estables y la estratégica contribución del sector al equilibrio de la balanza comercial española, clave en la recuperación económica”.

Después de leer este párrafo y otros, en el se destaca el carácter estratégico del sector agroalimentario pensé que habría un catálogo concreto de esas “medidas esenciales” para apoyar al campo. Pues, no señor. Después de pasear la vista con detenimiento por esas 58 páginas no encontré ni una sola medida concreta para el sector agrario, el campo o el medio rural. Repito, ni una sola. Tan solo palabras, palabras y palabras, pero ni una sola medida, ni un solo euro. Una de dos:o a Sánchez le importa un rábano el campo y el sector agroalimentario, o Luis Planas no pinta absolutamente nada en este Gobierno, algo que no me extrañaría dado su continuo estado de desaparición. Y todo esto sucede cuando la próxima semana hay que presentar los primeros documentos del Plan de Recuperación con medidas concretas en Bruselas. Pero, ¿acaso hay Plan, o son solo palabras, palabras…?»

España y los eco – esquemas en la nueva PAC

 

Según ha publicado Agroinformación.com, España defenderá en la próxima reunión de ministros de Agricultura de la Unión Europea (U.E. – 27) que se apliquen con «flexibilidad» los fondos de los eco – esquemas, unas nuevas ayudas complementarias que primarán las prácticas agroganaderas sostenibles en la nueva Política Agrícola Común (PAC). El objetivo de esta propuesta es el de no perder el dinero que no se ejecute.

Durante su visita al municipio zamorano de Moraleja del Vino, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, don Luis Planas, explicó que frente a la propuesta de la Presidencia alemana para que esa flexibilidad se aplique únicamente a los fondos de los eco – esquemas en los años 2023 y 2024, «España va más allá» y reclama que se extienda a todo el periodo comunitario, hasta el año 2027.

El triunfo de esta propuesta permitiría, como se ha comentado,  que, en caso de que no se ejecute todo el montante económico destinado cada año a las ayudas de los denominados eco – esquemas, ese dinero no se pierda.

Paralelamente, el señor Planas ha declarado que la propuesta del Consejo Europeo de que el 40 por ciento de los fondos totales de la PAC se destine a objetivos ambientales debe juzgarse sobre el conjunto del periodo europeo «y no año a año, porque si no nos dificultaría mucho la aplicación de la nueva PAC».

También ha subrayado la importancia de estos fondos atribuidos a los mencionados eco-esquemas, que constituyen una novedad en la nueva PAC y que, junto a la ayuda básica a la renta, supondrán uno de los instrumentos que vean aumentados sus ingresos los agricultores y ganaderos que «responden a las necesidades de lucha contra el cambio y de preservación del medioambiente».

Postura española

La postura del Gobierno español en el Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea que se celebra el lunes y el martes de la presente semana será la de que el 20 por ciento de las ayudas PAC del primer pilar se destinen a los eco – esquemas. Con ello se pretende que supongan «un incentivo» pero la parte sustancial siga siendo «la ayuda y el apoyo a la renta».

El señor Planas ha defendido igualmente que los ecos – esquemas referenciados sean obligatorios para todos los Estados Miembros (EE.MM.) y cada Estado tenga un catálogo de posibles ecos – esquemas entre los que agricultores y ganaderos puedan escoger y que puedan aplicar para así recibir ayudas complementarias. En cualquier caso, para los solicitantes de la PAC la aplicación de estos ecos – esquemas será siempre voluntaria, según ha recordado el señor ministro.

Don Luis Planas ha calificado de «gran éxito» de España la negociación de la nueva Política Agrícola Común 2021-2027, ya que el país va a recibir más de 6.800 millones de euros anuales en ese periodo para el apoyo a los agricultores, ganaderos y el mundo rural. La cuantía, que asciende a 47.682 millones de euros de ayudas PAC para el conjunto del periodo, se eleva a más de 7.500 millones de euros anuales si al dinero aportado por Europa se suma la cofinanciación de los Gobiernos de España y autonómicos. 

Ha destacado que la ganadería extensiva y las ayudas acopladas a sectores como el de la remolacha tendrán un lugar «preeminente» en la nueva PAC, que va a ser «muy potente». Junto a la rentabilidad, la Política Agraria Común de los próximos años estará marcada por la sostenibilidad y la respuesta a retos como el relevo generacional o la digitalización.

Don Luis Planas ha insistido en que la nueva PAC «no es un punto y seguido, sino un punto y aparte», ya que en vez de basarse en criterios que impone Bruselas, si no que cuenta con un plan estratégico nacional de cada Estado para ver las necesidades antes de implementar las medidas concretas, que se definirán la próxima primavera.

Asintomáticos

Mi anterior artículo, allá por mediados del mes de Julio, coincidió con la celebración de las elecciones vascas (y gallegas). Los resultados, por todos conocidos, muestran bien a las claras los síntomas de la apuesta de la sociedad vasca por la estabilidad y seguridad en un momento especialmente delicado en todas las facetas de nuestras vidas que se tambalean por obra de un puñetero virus. La estabilidad y seguridad eran las características del candidato Urkullu y, en consecuencia, los resultados, fueron los que fueron.

Las negociaciones de estas últimas semanas, asimismo, nos muestran síntomas de continuidad en el panorama político con un Gobierno de coalición, ahora sí con mayoría absoluta, y una oposición capitaneada por Ehbildu que aprovechará, intuyo, la más mínima para saltar a degüello. Como decía, síntomas de continuidad.

El verano, por otra parte, ha discurrido, con permiso de su excelencia la Covid-19, en su tónica y así, el sol que agradecían los viticultores y horticultores, maldecían los ganaderos que veían amarillear sus verdes praderas tras una fantástica primavera y las últimas lluvias, fueron tan agradecidas por los últimos como malditas para los viticultores en capilla ante la nueva vendimia. En fin, como se suele decir, nunca llueve a gusto de todos y menos, en lo que al campo se refiere.  

Como recordará, en la primavera confinada, tanto la Administración vía Boletín como la sociedad vía testimonios particulares como por redes sociales reconocieron el carácter esencial de nuestros agricultores. Una vez completada la desescalada e inmersos en la nueva normalidad, lamentablemente, mucha gente parece haberse olvidado del papel esencial que juegan los productores en nuestra sociedad y así nos hemos encontrado con un verano donde destaca la avalancha de gente que se ha echado al monte y entre ellos, numerosos asintomáticos del respeto, por lo que han aumentado exponencialmente el número de episodios problemáticos y encontronazos entre paseantes aficionados a la montaña y ganaderos por culpa de irresponsables que llevaban sus perros “urbanos” sueltos con un claro perjuicio para el ganado que pastaba, ¡cómo no!, libre en la montaña.  Lo que les digo, asintomáticos del respeto.

En verano, igualmente, hemos podido comprobar cómo muchos de aquellos que durante el confinamiento aireaban la importancia del comercio local y del pequeño comercio urbano, aquellos que lamentaban el desértico panorama urbano generado por el cierre de los comercios y el vacío de nuestras calles, una vez liberados de las ataduras virusianas, se han lanzado en tromba a consumir compulsivamente vía on-line sin mirar el origen de sus compras, olvidando la trascendencia del comercio local que decían defender, cerrando con sus propias manos, a golpe de clic las persianas de las tienda de su calle y obviando, no por desconocimiento, que con cada compra on-line las arcas de  la hacienda de sus administraciones se vacían mientras las arcas de lejanos paraísos fiscales engordan imparablemente. Son, en mi opinión, los asintomáticos de la coherencia.

Asintomáticos, los hay de muchas clases, como aquellos que no presentan los síntomas de la enfermedad o infección que dicen sufrir y así tenemos todas aquellas personas, colectivos y partidos políticos que dicen defender al ganadero en extensivo, al ganadero de montaña mientras, en su día a día, no muestran síntoma alguno de ello y más aún, por el contrario, presentan síntomas de todo lo contrario al alinearse contra todo aquello que los ganaderos necesitan y reclaman como puede ser dotarles de condiciones de vida dignas en la montaña, impulsar la actividad ganadera, combatir la proliferación de la fauna salvaje que tanto daño les ocasiona, etc. Son, por llamarlos de alguna forma, los asintomáticos del apoyo al sector.

Incluso, puestos a detectar, hasta he detectado asintomáticos del insignis, numerosos y correosos ellos. Se trata de aquellos que durante los últimos años se han especializado en maldecir y denigrar el pino insignis, en estos momentos tocado de muerte por la banda marrón, y que ahora, cuando los hasta ahora malvados forestalistas, entre otras especies, optan también por el eucalipto, resulta que añoran al denigrado insignis y comienzan a hablar, incluso, de su positiva función medioambiental. Creo, sinceramente, que nuestro sector forestal mostraría otros síntomas si todos, forestalistas, consumidores, políticos y naturalistas hubiésemos tenido más en cuenta la triple vertiente de la sostenibilidad (medioambiental, económica y social) pero la negación permanente de la función económica de la actividad forestal impide cualquier posible avance en esa senda.

A lo dicho. Sintomáticos hay unos cuantos, los detectamos a distancia, se les ve venir y aunque me duela decirlo, se les agradece la franqueza en la exposición de sus planteamientos y ante ellos, cabe trabajar en la búsqueda de soluciones o acuerdos beneficiosos para todos. Ahora bien, los verdaderamente preocupantes son los asintomáticos, los que a la cara callan o te dicen lo que tú quieres oír mientras por detrás, de forma subclínica, están impulsando todo lo contrario y, consecuentemente, es difícil trabajar sobre ello porque, desgraciadamente, no sabes a quién te enfrentas.

De los sintomáticos, como diría aquel, ya me ocupo yo, pero, de los asintomáticos, ¿quién se ocupa?

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

 

Las modificaciones en la Ley de Cadena Alimentaria pueden llegar en este otoño

 

El Consejo de Ministros presentó a finales de junio una nueva modificación de la Ley de la Cadena Alimentaria; en ella se amplía la “lista negra” de prácticas desleales, el alcance de las sanciones y otras medidas para corregir desequilibrios de precios en el origen, que perjudican al agricultor y al ganadero.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) tiene previsto remitir este próximo otoño a las Cortes Generales el proyecto de ley que “completará” el decreto aprobado en el mes de febrero referido a las modificaciones de la Ley de la Cadena Alimentaria y en el marco de poder asegurar unos “precios dignos y justos” para agricultores y para los ganaderos. 

Equilibrio

El Ministro, señor Luis Planas, manifestó ya entonces que el Gobierno examinó, en primera lectura, el anteproyecto de ley para modificar dicha normativa con el fin de avanzar en los pasos para fomentar un mayor equilibrio en las relaciones entre los distintos eslabones agroalimentarios (agricultores, industria y supermercados).

En opinión del Ministro, la reforma parcial originada por el mencionada decreto ley aprobado en el mes de febrero “supuso un paso adelante muy importante” desde el punto de vista de la negociación entre todos los elementos implicados en la cadena alimentaria: productores, agricultores, ganaderos, industria y distribución. 

Habrá que ver ahora los efectos prácticos que vayan a tener estas modificaciones.

Baleares aporta un millón de euros para replantar árboles

 

El  Boletín Oficial de las Islas Baleares (BOIB) publicó el 21 de julio una Resolución de la presidenta del Fondo de Garantía y Pesquera de las Islas Baleares (FOGAIBA) por la que se convocan, para el ejercicio 2020, las ayudas para replantar árboles.

Se parte de la realidad de que la mayor parte de las explotaciones de albaricoqueros, almendros, higueras, algarrobos, melocotoneros, olivos y ciruelos tienen dificultades para replantar los árboles muertos, lo que puede conducir al abandono de estas explotaciones a causa de la disminución del potencial productivo y de las enfermedades que los afectan. Por tanto, se hace necesaria una replantación de estas especies.

De acuerdo con la Resolución mencionada, pueden beneficiarse de las ayudas previstas las personas, físicas o jurídicas que en el momento de finalización del plazo para presentar solicitudes sean titulares de explotaciones agrarias que estén replantando albaricoqueros, almendros, higueras, algarrobos, melocotoneros, olivos y/o ciruelos.

El plazo para presentar las correspondientes solicitudes va desde el día siguiente al de la publicación de dicha Resolución en el BOIB hasta el 4 de septiembre del 2020.

Cuantía de las ayudas

La cuantía de las ayudas ha quedado fijada de la forma siguiente: 15,00 euros por árbol plantado: higuera de rama (incluye la mano de obra, el material (tutor, protector, etc.) y la maquinaria utilizada); 20,00 euros por árbol plantado: albaricoquero, almendro, higuera, algarrobo sin injertar, melocotonero, olivo y/o ciruelo (incluye la mano de obra, el material (tutor, protector, etc.) y la maquinaria utilizada); 30,00 euros por árbol plantado: algarrobo injertado (incluye la mano de obra, el material (tutor, protector, etc.) y la maquinaria utilizada). El importe mínimo de subvención por beneficiario es de 300 euros.

Importante resaltar que el material vegetal utilizado en la replantación debe provenir de un centro inscrito en el Registro oficial de productores, comerciantes e importadores de vegetales (ROPCIV). Además, la planta para replantar debe ser de calidad y tener un precio mínimo de venta al público de 6 euros y, en el caso de albaricoqueros, almendros, higueras, melocotoneros, olivos y ciruelos, hay que adjuntar el pasaporte fitosanitario correspondiente. Excepcionalmente, en el caso de plantación de higueras se podrá hacer con material vegetal de la propia explotación.

Este es un ejemplo que, sin duda, podrían y deberían seguir otras Comunidades Autónomas, adaptándolo a sus circunstancias propias.

 

La compleja temática del agricultor genuino

 

Ya Hace unos meses, en el borrador de la nueva Política Agrícola Común (PAC) redactado por la Comisión Europea aparecía la figura del agricultor genuino y no es ésta una cuestión baladí.

Aunque aparentemente la definición de agricultor genuino pueda parecer clara, está generando desde que se hizo pública, un debate de alcance. La Comisión Europea había dejado abierta la puerta para que cada Estado Miembro (EE.MM.) tuviera ciertos márgenes para establecer los criterios para designar a los agricultores genuinos. Dentro de estos márgenes, entrarían diversos factores con los que poder decidir si el agricultor en cuestión debe ser incluido en la lista de los “agricultores genuinos” o en la lista de los “no genuinos”. Factores como el de porcentaje mínimo de ganancias por tareas agrícolas , definición de “tareas agrícolas”, objetivos finales del negocio, etc. 

Como resumen se podría decir que el agricultor genuino es sencillamente aquel que hace de la agricultura su modo principal de vida, proviniendo por tanto de la realización de esta actividad la mayoría de sus ingresos.

Legislación española

En lo que se refiere a la legislación española aunque el término de agricultor genuino es muy reciente en el ordenamiento jurídico español, y más concretamente en la Ley 19/1995, de 4 de julio, referida a la Modernización de las Explotaciones Agrarias (cuya última modificación se produjo el 4 de julio de 2011) ya quedaba definida la figura del Agricultor Profesional; era “la persona física que siendo titular de una explotación agraria, al menos el 50 por 100 de su renta total es obtenida de las actividades agrarias u otras actividades complementarias, siempre y cuando la parte de renta procedente directamente de la actividad agraria de su explotación no sea inferior al 25 por 100 de su renta total y el volumen de empleo dedicado a actividades agrarias o complementarias sea igual o superior a la mitad de una Unidad de Trabajo Agrario”. 

Con la actual consideración de “agricultor genuino”, parece evidente que algunos de los actuales beneficiaros de la Política Agrícola Común (PAC) podrán quedar privados de las ayudas, dado que con su estructura de ingresos, no podrán ser beneficiario de las mencionadas ayudas PAC.

La creciente trascendencia de los mercados pecuarios y de la próxima PAC

El pasado jueves celebramos, en el marco de FIGAN 2021 y de la mano de FIGAN Digital, una “Jornada Técnica on line” que titulamos “Perspectivas de los principales mercados pecuarios 2020 – 2021”, y a la que se suscribieron más de 700 personas.

En la misma, se trataron 4 temas cuyos vídeos, en las próximas semanas, se irán publicando en nuestro boletín y también en la página WEB de ÁGORA TOP GAN para que la mencionada jornada también pueda ser visualizada por todas aquellas personas interesadas que no pudieron asistir en directo a la mencionada jornada virtual. 

Los cuatro temas tratados fueron: “la importancia de los mercados” y “los mercados interior y exterior del vacuno de carne, del pollo y del porcino de capa blanca”.   

Ya sé que en España y en la propia Unión Europea hay otros mercados pecuarios que son de gran interés por su complejidad y por la dificultades estructurales por las que discurren (léase, por ejemplo, el del huevo para consumo, el del conejo o el de la miel). Pero los tres sectores elegidos suponen hoy, en España y en valor, más del 70 por 100 de nuestro Producto Final Ganadero (PFG) que, en el año 2019, su montante fue de 19.635 millones de euros.

Y al hablar de mercados no podemos olvidar, como ya lo comentaba en mi nota de la semana pasada, que la denominada “nueva normalidad” (que veremos lo que dura ante el creciente número de rebotes que tenemos de la COVID – 19)  afecta, en gran medida y de forma difícilmente reversible, a todos los eslabones de la cadena agroalimentaria lo que aumenta de forma significativa la importancia que supone el carecer de unas verdaderas cadenas de valor en nuestro sector pecuario.

Como se comenta en nuestra ÁGORA TRIBUNA del presente boletín, el libro blanco publicado recientemente  por BOARD BIA ya ha puesto de manifiesto cinco grandes cambios que van a afectar irreversiblemente a los mercados interiores de los productos ganaderos (cuya demanda global, en nuestro primer mundo, tenderá a la baja) y, como consecuencia de ello, también afectará a los mercados exteriores.

Y, en este escenario, nos encontramos en España, en base a los datos consolidados del año 2019, con un sector, el del vacuno de carne, cuyo nivel de autoabastecimiento es de más del 110 por 100 (el de la Unión Europea es superior al 106 por 100); con un sector del pollo de carne con un nivel de autoabastecimiento español superior al 102 por 100 (siendo el de la Unión Europea del 107 por 100) y, finalmente, con un sector, el del porcino de capa blanca, cuyo nivel de autoabastecimiento nacional es del 175 por 100 (mientras que el de la U.E. es del 113 por 100).

Ante las situaciones descritas queda fuera de toda duda la trascendencia de los mercados, tanto el nacional como el internacional y es que a los sectores considerados no les queda otra, con una visión a corto – medio plazo, que optar por transitar por tres caminos (que son perfectamente compatibles).

El primero, es el de reducir las producciones (y ya sabemos lo muy complicado que es esto ante nuestra idiosincrasia latina e individualista); el segundo, pasa por intentar aumentar la demanda interior (muy, muy complicado teniendo en cuenta la tendencia global señalada) y el tercero, es el de buscar aumentar nuestra faceta exportadora, consolidando los actuales mercados exteriores y conquistando, para estos productos, nuevos mercados emergentes (que es lo que se está intentando hacer por parte de los sectores, a través de sus interprofesionales y asociaciones, con el apoyo de las administraciones).

Esta situación, compleja y multifactorial, no puede dejar de afectar, en mi opinión y en mayor o menor medida, en un futuro, que ya es presente, a nuestros ganaderos y a los precios a percibir en origen por sus producciones.

De ahí también la enorme importancia que tienen las negociaciones que están teniendo lugar en Bruselas, precisamente en estos días, y que van a definir el “marco financiero” en que se va a desenvolver la próxima PAC (y ¡ojo! el presidente del Consejo Europeo, don Charles Michel, propuso el pasado sábado, a los líderes de la Unión Europea, reducir en 50.000 millones de euros la cantidad de ayudas directas del fondo de recuperación económica tras la pandemia, para acercar las alejadas posiciones de los distintos Estados en la cumbre europea por lo que “cuando las barbas de tu vecino veas afeitar…). Y es que de “este marco financiero” va a depender, directa o indirectamente, el “ser o no ser” de  muchos de nuestros ganaderos (y también, por supuesto de muchos de nuestros agricultores).

Se trata, sin duda, de una coyuntura realmente compleja, pero, como dicen “los modernos”: señoras y señores (quiero ser políticamente correcto), es los que hay.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

La superficie ecológica crece el 4,8 % en 2019

 

España detenta la mayor superficie ecológica de la Unión Europea y ocupa el cuarto lugar a nivel mundial. Así, la superficie dedicada a la producción ecológica en España se situó en el año 2019 en las 2.355.000 hectáreas, lo que supone un 4,8 por 100 más frente al año anterior, según el avance de datos provisionales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En relación al total de Superficie Agraria Útil (SAU) de España (ESYRCE 2019), la extensión eco ya supone el 9,3 por 100.

Las estadísticas confirman la tendencia de crecimiento sostenido y la consolidación de la producción ecológica española, con un incremento anual medio de la superficie total bio del 7,5 por 100 en los últimos cinco años. 

De acuerdo con los datos publicados, la mitad de los mencionados, casi 2,4 millones de hectáreas, se destina a pastos permanentes (+5,6 por 100), una cuarta parte a cultivos de tierras arables (+1,5 por 100) y la otra cuarta parte a cultivos permanentes (+6  por 100).

Respecto a los operadores, su número total se ha incrementado el 6,4  por 100 hasta los 47.108 y crece, además, en todas las categorías: productores primarios (+5,9 por 100), establecimientos industriales (+13 por 100) y comercializadores (+24,8 por 100), entre los que destacan los minoristas con una subida del 37 por 100. Las estadísticas ponen de relieve el mayor incremento del número de operadores en las fases posteriores de la cadena alimentaria, debido a una mayor demanda.

 El crecimiento medio

La tendencia del crecimiento medio anual en los últimos 5 años ha sido de 7,4 por 100 en agricultores y ganaderos, 14 por 100 en industrias y 27 por 100 en comercializadores de productos ecológicos.

En la producción vegetal destaca el aumento de hectáreas dedicadas a  tubérculos (+13 por 100), legumbres (+4,2 por 100); frutales (+9  por 100), plataneras (+25 por 100), cítricos (+19 por 100) y bayas (+10 por 100). Sube también la superficie de viñedo (+7 por 100) y de olivar (+4,6 por 100). Solamente disminuyen los forrajes (- 3,5 por 100) y se mantiene la extensión dedicada a hortalizas y frutos secos.

En cuanto a producción animal, disminuye levemente el número de explotaciones de animales eco hasta las 7.803 ganaderas y 61 acuícolas (-1 por 100 respecto año anterior). Según ha publicado el Ministerio  Agricultura, Pesca y Alimentación ha habido una disminución de las granjas dedicadas a carne de ovino (-5,6 por 100) y caprino (-7 por 100) y un aumento en bovino de leche (+15 por 100), pollos (+14 por 100), leche de ovino (+9 por 100) y porcino (+4 por 100). 

Sin embargo, el número de cabezas de ganado ha aumentado en porcino (+60 por 100), ovino, caprino y bovino de leche (+7 por 100, +11 %por 100 y +18 por 100, respectivamente) y en aves de corral de carne (+150 por 100) y de puesta (+32 por 100).