Reglamento Transitorio para garantizar los pagos de la PAC en 2021 y 2022

El mencionado Reglamento, que quedó aprobado, tras su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE), garantiza y asegura un marco estable al permitir la continuidad de estos apoyos durante los próximos dos años conforme a las mismas reglas del periodo 2014-2020, hasta la entrada en vigor de la nueva Política Agraria Común (PAC) el próximo 1 de enero de 2023, con la aplicación de los planes estratégicos nacionales.

El reglamento (UE) 2020/2220 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de diciembre de 2020, recoge las medidas transitorias para la ayuda del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y del Fondo Europeo Agrícola de Garantía (FEAGA) y que estarán en vigor los próximos dos años. De esta forma, se garantiza que los agricultores y ganaderos españoles podrán recibir, en cada uno de estos años, unos 7.200 millones de euros.

Con la publicación de este reglamento, se posibilita finalizar la tramitación del real decreto que regulará las ayudas directas en España en 2021 y 2022. La norma nacional se publicará en la segunda quincena de enero y permitirá iniciar la campaña de solicitud de ayudas de la PAC 2021 con normalidad, el 1 de febrero de 2021.

Los agricultores y ganaderos españoles podrán presentar, hasta el 30 de abril, la solicitud única de las ayudas directas y de las medidas por superficies y animales de los programas de desarrollo rural de la PAC.

En el caso del fondo FEADER, la aprobación del reglamento de transición asegura el apoyo de las ayudas al desarrollo rural hasta el 31 de diciembre de 2022, e incorpora las normas de aplicación de los fondos FEADER ‘Next Generation’, correspondientes al Instrumento de Recuperación de la Unión Europea (UE) para hacer frente a la pandemia de la COVID-19.

En lo que se refiere a las ayudas de desarrollo rural, el reglamento de transición asegura en 2021 y 2022 la continuidad de los actuales planes de desarrollo rural 2014-2020 y permitirá diseñar medidas que contribuyan a paliar los efectos de la crisis de la COVID-19, así como a contribuir al objetivo de lograr una mayor ambición ambiental en la PAC.

CESFAC presenta los avances de su Agenda de Sostenibilidad 2030  

Representantes de todos los eslabones de la cadena agroalimentaria han asistido a la presentación de la Agenda de Sostenibilidad 2030 de la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos Para Animales (CESFAC) en una jornada en formato virtual en la que, además, se han conocido los últimos avances en materia de sostenibilidad y deforestación en Argentina.

Durante la presentación de la Agenda de Sostenibilidad CESFAC 2030, su director general, Jorge de Saja, ha destacado que el objetivo de esta agenda es contribuir a que, en el paradigma de la producción, desde la primera praxis agrícola hasta la transformación final en la alimentación animal, todos los eslabones mejoren sus prácticas de manera sostenible. “Debemos poner en valor que un eslabón importante de la cadena, el sector de la alimentación animal, se plantee un compromiso serio y muy ambicioso en lo que se refiere al suministro sostenible y libre de deforestación de una materia prima estratégica e insustituible como es la soja”, ha destacado el director general de CESFAC.

La agenda se encuentra en estos momentos en fase de definición de prioridades y definición de objetivos respecto al porcentaje de utilización de soja para un abastecimiento sostenible y libre de deforestación en 2030. “No queremos ni imponer ni que nos impongan sistemas de certificación. La experiencia nos demuestra que es muy difícil soportarlo en un producto como la soja, que aporta un valor añadido desde el punto de vista nutricional pero que tiene un coste relativamente bajo. El consumidor tampoco estaría dispuesto a soportar ese sobrecoste. La clave es que todos cambiemos nuestro paradigma para hacer las cosas aún mejor de lo que se hacen hoy día”, ha completado Jorge de Saja.

En la presentación de la Agenda de Sostenibilidad CESFAC 2030 también ha participado Leonor Algarra, Subdirectora General de Medios de Producción Ganadera del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), quien ha recalcado que a los compromisos de sostenibilidad y no deforestación adquiridos a principios de 2020 se han ido aunando una serie de políticas europeas que caminan hacia un objetivo común, que es garantizar una producción alimentaria sostenible desde un punto de vista más amplio: “No sólamente hablamos de deforestación, sino también de impacto medioambiental global de la producción de alimentos. Así es como ha surgido el Green Deal o estrategias como Farm to Fork y las estrategias para luchar contra el cambio climático, todo ello para que en 2050 Europa se convierta en el primer continente climáticamente neutro en emisiones”, ha afirmado Leonor Algarra.

Los suicidios en el sector agrario francés

La crisis que también afecta al sector agrario francés han tomado un rumbo dramático: un agricultor se suicida cada dos días, víctima de la más profunda angustia íntima y social. Se trata de una tragedia íntima, social e histórica, que coincide con un agravamiento de la despoblación de los campos franceses.

Según las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas Económicas (INEE), el suicidio se ha convertido en una tragedia histórica para los agricultores franceses: ellos son la categoría más afectada por la angustia devastadora que culmina con la muerte voluntaria. El suicidio de los agricultores franceses es, de acuerdo con los datos disponibles, un 20 por 100 más elevado que en el resto de la población francesa.

Tragedia calificada como íntima, social e histórica, que coincide con un aumento de la despoblación de los campos franceses. Oficialmente, hace diez años existían unas 617.000 explotaciones agrícolas; hoy, quedan solo 490.000, con una economía muy subvencionada.

Según las cifras oficiales del Consejo Nacional de Análisis Económico, el 84 por 100de las rentas de los agricultores franceses provienen de las subvenciones, estatales y / o europeas.

Históricamente, Francia fue, durante muchos siglos, un país agrícola, católico y conservador. Durante varias décadas, la Política Agrícola Común (PAC) permitió una transformación productivista y «perversa» de las agriculturas francesas. La crisis y metamorfosis de la PAC, durante la última década, la globalización y la aceleración de los nuevos modelos productivistas han dado lugar, por una parte, a una elevada progresión de la despoblación y, por otra, a los ataques de angustia social de los agricultores víctimas de tan históricos cambios.

Desde hace semanas, los movimientos de cólera gremial se suceden en toda Francia. Durante toda la jornada de hace dos lunes, millares de agricultores de todo el país protagonizaron movimientos de protesta, cortando carreteras, provocando atascos, intentando llamar la atención de la crisis global de los sectores más diversos.

Su parte, el Ministerio de Agricultura, encabezado por el señor Didier Guillaume, anunció hace unos días unas nuevas ayudas para el sector agrario por un montante de unos 290 millones de euros. A juicio de los sindicatos agrícolas, estas ayudas, siempre bien venidas, no resuelven ninguno de los problemas de fondo.

En este contexto señalar que el periodista y agricultor francés, el señor Éric de la Chesnais, ha analizado esta crisis del mundo agrícola galo y publicó en lefigaro.fr que las causas son económicas, por supuesto, pero también morales y culturales, «porque el mundo agrícola sufre una gran falta de reconocimiento. Poco a poco hemos abandonado el campo y con ello nuestra consideración por el agricultor, que sin embargo tiene un papel fundamental».

 En su publicación, se destaca que una de las causas principales de su desesperación es el sobreendeudamiento al que muchos de ellos están sujetos. Sí expone que: «un granjero que cría cerdos en Normandía me confió que había tomado la decisión de poner fin a su vida si alcanzaba el hito de 150.000 euros de endeudamiento: umbral desde el cual resulta imposible pagar su deuda. Este hombre tenía un profundo sentido del honor y una sensación de culpa por su granja que su padre le había transmitido. Era insoportable para él fallar donde sus antepasados ​​habían tenido éxito».

Las recetas clave de los expertos para cambiar la reputación del sector agroalimentario

La reciente VI edición de Feeding The World  analizó la imagen del sector agroalimentario tras la pandemia con la participación de expertos que explicaron, desde su punto de vista, los aciertos y errores que se están realizando y cómo se puede poner en valor todo el trabajo que el sector hace por alimentar a la sociedad. Desarrollado anualmente desde 2015, celebrándose este año de forma online y en directo, el encuentro estuvo organizado por el Grupo de Innovación Sostenible (GIS) y patrocinado por Eurosemillas, John Deere, Foro Interalimentario y Banco Sabadell, socios preferentes del grupo.

La jornada comenzó con el debate entre dos grandes divulgadores del sector, Jorge Jordana, director del Máster en Gestión de Empresas Agroalimentarias (MGEA), y José Miguel Mulet, profesor titular en la Universidad Politécnica de Valencia, los cuales expusieron las causas que, según ellos, han provocado que el sector tenga una reputación tan distorsionada. “Todas las asociaciones de producción de alimentos tienen intereses, pero nunca han tenido una voz reconocida en los medios. El sector agroalimentario debe sentirse orgulloso y tiene que invertir más en todo lo necesario para comunicar lo que hace”, indicó Mulet. Para Jordana, “el sector agroalimentario está profundamente desorganizado y no transmite mensajes claros y positivos pensando en el futuro”. Aún así, Jordana quiso valorar la labor de las empresas del sector: “Tenemos la responsabilidad de contar la verdad, contamos con un sector agroalimentario excelente en el que tenemos empresarios de mucha valía que luchan por mantener la economía española, y eso hay que ponerlo en valor para que se respete”.

Posteriormente, Eduardo Martínez de Ubago, gerente de Ventas y Marketing de John Deere Ibérica, moderó la primera mesa redonda de la jornada, en la que se analizó cuál es la imagen real del sector hoy en día. Para ello, contó con la participación de Pedro Damián Diego, director general de Efeagro; Luján Soler, decana del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad de Madrid (Codinma); y Laura García del Valle, redactora de La Voz de Galicia. Los expertos llegaron a la conclusión de que, si falta la verdad, no hay noticia. La información no llegará a la sociedad de forma contrastada sin la verificación de esta por parte de los medios: “Los bulos circulan por todos lados y arrastran a los medios de comunicación a un ambiente donde reina la confusión», comentó la redactora de La Voz de Galicia.

Medios de comunicación

La decana del Codinma hizo referencia a la importancia del equilibrio en los medios de comunicación: “Tenemos que retomar esa armonía para dar información concisa, clara y sin alarmismos». Además, subrayó la importancia del papel del dietista-nutricionista en la industria, dejando claro que “los colegios profesionales están abiertos para que los medios y periodistas encuentren fuentes fiables en personas que están formadas”.

Para finalizar la mesa, el director general de Efeagro elogió la actuación del sector durante la pandemia: “Ha actuado con responsabilidad, rigor, profesionalidad e innovación en su respuesta a la crisis del coronavirus, preocupándose por mantener el equilibrio de la cadena alimentaria y extremando la coordinación”. Además, comentó que “todas las crisis son fuente inmensa de oportunidades y esta va a ser una oportunidad nunca vista, a pesar de que algunos subsectores, como el vino de alta gama y la hostelería, lo estén pasando mal”.

Feeding The World continuó con una segunda mesa redonda, donde Juan Moreno, presidente de la Confederación de Asociaciones de Usuarios y Consumidores Europeos (CAUCE); Óscar Dorda, director general de Arena Media España; y Raúl Martín, director de KM Zero Hub, analizaron el reto de cambiar la imagen del sector. Los expertos estuvieron de acuerdo en que las nuevas tecnologías y las herramientas que nos deja la pandemia hay que aprovecharlas para llegar a los consumidores directamente y no para romper con los bulos y falsos mitos, sino para generar una corriente positiva que nos permita mantener el sector en la cresta de la ola.

 

Las opiniones de don Javier Labarga

En la revista Alimentaria del pasado día 8 de noviembre se publicaron las opiniones de don Javier Labarga, Presidente  de CETECE (Centro Tecnológico de Cereales de Castilla y León).

Expone el señor Labarga… ahora bien, si algo tenía claro toda la población es que, dentro del ámbito productivo, el sector alimentario en general es rotundamente esencial, destacando en particular los subsectores de derivados de cereales, bien sea porque se trata de productos básicos por excelencia como el pan, o por su larga vida útil, como en el caso de las galletas o la pasta. En consecuencia, las empresas de molinería, panadería, pastelería, repostería, galletería o pastas alimenticias han realizado un esfuerzo titánico para dar respuesta a la necesidad del mercado en los momentos más difíciles de la crisis sanitaria.

Así, las empresas han tenido que destinar importantes recursos económicos para garantizar el cumplimiento de las medidas para proteger a sus trabajadores de contraer la COVID-19, evitar la exposición al virus o su transmisión y reforzar las prácticas de higiene alimentaria. Gracias a estrictos protocolos y a la responsabilidad del personal, han sido capaces de mantener la integridad de la cadena alimentaria y la seguridad y adecuación del suministro de alimentos para los consumidores, incluso en periodos de elevados picos de ventas debido a las compras masivas llevadas a cabo por la población en determinados momentos de la pandemia.

Sorprendentemente, entre los productos más demandados durante el estado de alarma encontramos la harina y la levadura, materias primas que sí sufrieron rotura de stocks debido a la repentina afición por elaborar pan y productos de repostería en casa durante el confinamiento. Como Presidente de una escuela de panadería y pastelería considero que este “descubrimiento” ha servido para que el consumidor se dé cuenta del coste económico de las materias primas, del tiempo que requiere la elaboración y de la dificultad de realizar un buen pan o un buen postre. Considero que, sin buscarlo, esta curiosa tendencia ha servido para revalorizar el oficio del panadero y del pastelero.

Desafortunadamente, el sector de derivados de cereales no está encontrando el apoyo de las Administraciones de cara al fomento del consumo de sus productos, sino más bien todo lo contrario. Recientemente se han planteado campañas que tratan de disminuir el consumo de determinados ingredientes utilizados por el sector, lo que redunda en una mala imagen de los productos de panadería y pastelería. La realidad es bien diferente, ya que las empresas llevan años priorizando la mejora de la calidad nutricional de sus elaboraciones. Prueba de ello son los datos arrojados por el Departamento de I + D + i de CETECE, en el que la práctica totalidad de los estudios solicitados por nuestros clientes a lo largo de nuestros 22 años de trabajo están enfocados a la reformulación de los productos con el fin de mejorar el perfil de grasas y el contenido de azúcares y sal.

En definitiva, la industria de derivados de cereal sabe estar a la altura de las circunstancias, asegurando el aprovisionamiento, la seguridad alimentaria y la salud de los consumidores y estoy seguro de que seguirá estándolo mientras así lo requiera la excepcional situación que nos ha tocado afrontar.

ALIMENTOS PARA TODOS

A pesar  de las dificultades impuestas por la pandemia, que han minimizado la movilidad de la población, en los países desarrollados como España, el abastecimiento de alimentos se ha mantenido casi normal. Esto indica que la producción en el campo y las cadenas de distribución ha funcionado bien. No se puede decir lo mismo para algunos de los países en vías de desarrollo.

Momentos difíciles para la economía, después de una primavera favorable, las cosechas de verano superan las previsiones más optimistas, sin que sean suficientes para compensar las disponibilidades de granos-pienso, aunque nuestra ventaja diferencial sea la exportación de frutas y hortalizas.

Es curioso que desde las Administraciones Públicas se congratulen por el aumento de la superficie ‘ecológica’ hasta los 2.35 millones de hectáreas, lo que significa el 9.3% de nuestra superficie agraria útil. Se destaca que España se mantiene como primer productor de la Unión Europea en este ámbito.

Sin embargo, no todo es favorable. Cuando se analizan las producciones que se obtienen con la agricultura ‘ecológica’, se detecta su punto débil. Una bajada de las producciones con respecto a lo que se consigue con una agricultura sostenible respetuosa con el medio ambiente.

La producción media de trigo en secano en España es de 3 610 kg/ha, mientras que para el ‘ecológico’ la producción se reduce a 1 357 kg/ha. Para el maíz en regadío los 11 687 kg/ha de producción media, se reducen hasta solo 8 756 kg/ha. En consecuencia, el aumento de la superficie ‘ecológica’ de la agricultura significa incrementar la superficie cultivada para mantener la producción, con menos espacio para el ‘medio natural’, aunque esto lo tuvieran que hacer los países de fuera de la UE.

La alternativa es la agricultura con mayor nivel de tecnología, lo que no significa más electrónica. En una planta de tomate hay más tecnología que en un iPhone. Gracias a la mejora de la tecnología se ha pasado en cultivos como la remolacha azucarera de producir medio kilogramo de azúcar por metro cuadrado de campo cultivado a más de 2 kilogramos en la misma superficie.

La Naturaleza no da de comer más que a un número de habitantes cazadores-recolectores muy limitado. Agricultura y Ecología son conceptos antagónicos. En el momento que el hombre prehistórico hace un surco en el suelo para colocar una semilla, produce un ‘impacto ambiental’, muy limitado si son pocos los habitantes que ocupan el territorio, pero significativo para alimentar a los cerca de 7 000 millones de habitantes que ahora ocupan la Tierra.

Para algunos agricultores puede ser bueno que miles de personas compren productos ‘ecológicos’, pero es muy importante que los compradores conozcan lo que compran y el impacto ambiental que su cultivo ocasiona.

Si se compran por motivos de salud, es lo mismo que decir que los productos que consume la mayoría de la población son insanos, por lo que había que prohibirlos. Sin embargo, la esperanza de vida de los países desarrollados aumenta continuamente, lo que no sucedía con las técnicas ‘ecológicas’ utilizadas para cultivar hace 100 años.

Nunca tuvimos alimentos más saludables y en cantidades suficientes para cubrir las necesidades de una población en crecimiento exponencial. Lo importante para el futuro es desarrollar una tecnología agrícola que permita producir más utilizando recursos renovables.

Con un cordial saludo,

Luis Márquez Delgado

Dr. Ingeniero Agrónomo

Director Técnico de Agrotécnica

 

Las cuentas del gran capitán Planas y los líos de Teresa Ribera

En razón de su interés y actualidad, nos permitimos traer a esta Tribuna las interesantes opiniones de don Cesar Lumbreras vertidas en su boletín de Agropopular del pasado 31 de octubre.

Dicen así: Luis Planas y sus servicios de propaganda han hecho “las cuentas del Gran Capitán” y están empeñados en vendernos que el presupuesto del Ministerio de Agricultura subirá el año que viene más del 10 por ciento. Si finalmente fuese así, no será porque el Gobierno del que forma parte haya decidido poner más dinero, algo que no sucederá, sino que ese incremento vendrá de Bruselas, porque llegarán más fondos para pagar las ayudas directas y la política de desarrollo rural. Además, cuando han preparado las cuentas, han contabilizado también otros 406 millones de euros correspondientes al Fondo de Recuperación, que está por ver que lleguen definitivamente, porque hay que presentar los planes en Bruselas y nos lo tienen que aprobar, con lo que seguros, seguros, no están.

Si entramos en el dinero que se pone con cargo a lo que en los presupuestos anteriores se llamaba subsector Estado, es decir, lo que aportan aquí, sin encomendarnos a Bruselas, nos encontramos con que desde el Ministerio de Agricultura dicen que habrá 40 millones más para seguros agrarios. Sin embargo, si se lee el proyecto de presupuesto se comprueba que, según el Ministerio de Hacienda, no hay tal incremento, porque esa partida se queda en 256 millones de euros. ¿Quién miente o quién se ha equivocado, Planas o Montero, la ministra de Hacienda? A ver si se aclaran de una vez. Este Gobierno parece la casa de los líos.

Otro lío más y otra pregunta. ¿Recuerdan ustedes que existe un Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y que su titular, Teresa Ribera, tiene rango de vicepresidenta? Pues bien, de momento lo único que había hecho hace ya ocho meses largos había sido crear una Secretaría General para el Reto Demográfico y situar al frente de la misma a la anterior consejera de Agricultura de la Comunidad Valenciana, Elena Cebrián.

Desde entonces, nada más se ha sabido de eso del reto demográfico, hasta esta semana, cuando en la reunión del Consejo de Ministros se cambió a Cebrián y se nombró para ocupar este puesto a Francesc Boya, oriundo de la provincia de Lérida. Al parecer, Ribera y Cebrián no sintonizaban, vamos que no emitían en la misma onda. Total, que ocho meses después de su creación, lo único que sabemos del reto demográfico es que ha habido una grave crisis entre las personas que se tienen que ocupar de hacer frente a este grave problema. Ya va siendo hora de que desde el Gobierno se dejen de líos y se pongan a hacer algo porque la gravedad del problema no admite más demoras. ¡A ver si se dejan de luchas internas y aprietan de una vez!

 

El 20 por 100 de las ayudas directas de la nueva PAC se fundamentarán en los “ecoesquemas”

 

Don Luis Planas, nuestro Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, ha valorado muy positivamente el texto de consenso alcanzado en el transcurso del Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca, que se inició el pasado lunes, día 19 del presente mes, y que finalizó cerca de las 5 de la madrugada en Luxemburgo. Ha enfatizado que se corresponde “exactamente” con lo que España había pedido.

El ministro ha remarcado que la próxima PAC se aplicará el 1 de enero de 2023. Habrá un periodo transitorio, 2021 y 2022, durante el cual agricultores y ganaderos seguirán percibiendo las ayudas conforme al nuevo presupuesto, 47.274 millones de euros, si bien con las reglas de la anterior PAC.

Esta PAC, sin duda la más medioambiental de las últimas reformas y adecuada a los tiempos y demandas de la ciudadanía, destinará el 40 por 100 de su presupuesto a objetivos climáticos y medioambientales, pero también refuerza el papel de agricultores y ganaderos para asegurar su rentabilidad. 

Además, el 20 por 100 de las ayudas directas se destinará a los ‘ecoesquemas’, que se aplicarán en el año 2023 con la entrada en vigor de la nueva PAC. 

En los dos primeros años, denominados ‘de aprendizaje’, los fondos que no se utilicen podrán destinarse a otras intervenciones, particularmente a la ayuda básica a la renta. Habrá la flexibilidad necesaria para que los Estados diseñen sus propios ecoesquemas en función de sus necesidades.

Además, a partir del mencionado año 2023, los agricultores y ganaderos podrán recibir las ayudas, sin tener que presentar formalmente una solicitud. Para ello, se hará un uso intensivo de las nuevas tecnologías, utilizando el seguimiento de los cultivos mediante las últimas tecnologías de imágenes de satélite (imágenes Sentinel), lo que permitirá capturar directamente los datos necesarios de las solicitudes de ayuda y reducir sustancialmente los controles físicos sobre el terreno.

Una dolorosa derrota para ciertos productos cárnicos 

 

Fue Einstein quien dijo: dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo.

En este contexto, enmarcamos la decisión del Parlamento Europeo que hace un par de días votó en contra de limitar las denominaciones «hamburguesa», «salchicha», «filete», «escalope» y «Burger» a los productos cárnicos. 

De haberse aprobado, hubiera obligado a negociar con los Estados miembros modificar los nombres de los sucedáneos de origen vegetal. La enmienda 165 (en la postura del Parlamento Europeo sobre la reforma de la Política Agrícola Común) ha sido rechazada.

Esta decisión supone, incuestionablemente, una victoria para todos los ecologistas y una gran derrota para el sector de la carne«, dijo el eurodiputado, don Francisco Guerreiro, de la Izquierda Unitaria. El nombre de esos productos vegetales es, desde hace un tiempo, un tema candente. 

La posibilidad de limitar las denominaciones de la hamburguesa y de la salchicha a los alimentos fabricados con carne había generado un encendido debate en las últimas semanas entre el lobby del sector cárnico y las organizaciones ecologistas. 

Según una encuesta realizada por la organización de consumidores BEUC en 2019 a ciudadanos de once países de la UE, la mayoría de los europeos no están preocupados por los nombres que se utilicen para designar las hamburguesas o salchichas de origen vegetal.

El 42,4 por 100 de los entrevistados cree que las denominaciones tradicionales (carne, salchicha, etc.) deberían permitirse siempre que los productos estén claramente etiquetados como vegetarianos, el 26,2 por 100 no ve ningún problema en utilizar esas denominaciones y el 20,4 por 100 sostiene que estas denominaciones no deberían estar autorizadas. 

No obstante y afortunadamente, la Eurocámara sí aprobó otra enmienda para impedir, negar, el uso de referencias como «del tipo», «estilo» o «alternativa» para comparar productos no lácteos a los lácteos. Ello afectará directamente a productos como la leche de soja o de almendra.

En el mismo asunto, el Tribunal de Justicia de la UE ya concluyó hace unos años que no se puede hablar de leche, nata, mantequilla, queso y yogur para productos no derivados de la leche pero la enmienda va más allá y busca impedir este tipo de referencias comparativas para asemejarlos a los lácteos tradicionales.

Un Plan de Recuperación sin medidas concretas ni dinero para el campo

 

Don César Lumbreras ha publicado en Agropopular el siguiente artículo que por su interés y actualidad nos permitimos reproducir íntegramente:

«Pedro Sánchez presentó el pasado miércoles en nombre de su Gobierno, del que forma parte el desaparecidoLuis Planas como ministro de Agricultura, el llamado Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Son 58 páginas de palabras en las que no hay ni una sola medida concreta de apoyo al sector agrario. Palabras, palabras y más palabras. De su contenido tampoco se puede deducir la cantidad de dinero que llegará al campo en el marco de este Fondo.

Ahí va un ejemplo de esta palabrería vacía a la que nos tiene tan acostumbrados este Gobierno: “el sostenimiento y la mejora de la competitividad del sector agroalimentario son esenciales para mantener la población, el empleo y la actividad económica en las zonas rurales. Las medidas en este sector son, además, esenciales para continuar asegurando el suministro alimentario a la población a precios razonables y estables y la estratégica contribución del sector al equilibrio de la balanza comercial española, clave en la recuperación económica”.

Después de leer este párrafo y otros, en el se destaca el carácter estratégico del sector agroalimentario pensé que habría un catálogo concreto de esas “medidas esenciales” para apoyar al campo. Pues, no señor. Después de pasear la vista con detenimiento por esas 58 páginas no encontré ni una sola medida concreta para el sector agrario, el campo o el medio rural. Repito, ni una sola. Tan solo palabras, palabras y palabras, pero ni una sola medida, ni un solo euro. Una de dos:o a Sánchez le importa un rábano el campo y el sector agroalimentario, o Luis Planas no pinta absolutamente nada en este Gobierno, algo que no me extrañaría dado su continuo estado de desaparición. Y todo esto sucede cuando la próxima semana hay que presentar los primeros documentos del Plan de Recuperación con medidas concretas en Bruselas. Pero, ¿acaso hay Plan, o son solo palabras, palabras…?»