Baleares aporta un millón de euros para replantar árboles

 

El  Boletín Oficial de las Islas Baleares (BOIB) publicó el 21 de julio una Resolución de la presidenta del Fondo de Garantía y Pesquera de las Islas Baleares (FOGAIBA) por la que se convocan, para el ejercicio 2020, las ayudas para replantar árboles.

Se parte de la realidad de que la mayor parte de las explotaciones de albaricoqueros, almendros, higueras, algarrobos, melocotoneros, olivos y ciruelos tienen dificultades para replantar los árboles muertos, lo que puede conducir al abandono de estas explotaciones a causa de la disminución del potencial productivo y de las enfermedades que los afectan. Por tanto, se hace necesaria una replantación de estas especies.

De acuerdo con la Resolución mencionada, pueden beneficiarse de las ayudas previstas las personas, físicas o jurídicas que en el momento de finalización del plazo para presentar solicitudes sean titulares de explotaciones agrarias que estén replantando albaricoqueros, almendros, higueras, algarrobos, melocotoneros, olivos y/o ciruelos.

El plazo para presentar las correspondientes solicitudes va desde el día siguiente al de la publicación de dicha Resolución en el BOIB hasta el 4 de septiembre del 2020.

Cuantía de las ayudas

La cuantía de las ayudas ha quedado fijada de la forma siguiente: 15,00 euros por árbol plantado: higuera de rama (incluye la mano de obra, el material (tutor, protector, etc.) y la maquinaria utilizada); 20,00 euros por árbol plantado: albaricoquero, almendro, higuera, algarrobo sin injertar, melocotonero, olivo y/o ciruelo (incluye la mano de obra, el material (tutor, protector, etc.) y la maquinaria utilizada); 30,00 euros por árbol plantado: algarrobo injertado (incluye la mano de obra, el material (tutor, protector, etc.) y la maquinaria utilizada). El importe mínimo de subvención por beneficiario es de 300 euros.

Importante resaltar que el material vegetal utilizado en la replantación debe provenir de un centro inscrito en el Registro oficial de productores, comerciantes e importadores de vegetales (ROPCIV). Además, la planta para replantar debe ser de calidad y tener un precio mínimo de venta al público de 6 euros y, en el caso de albaricoqueros, almendros, higueras, melocotoneros, olivos y ciruelos, hay que adjuntar el pasaporte fitosanitario correspondiente. Excepcionalmente, en el caso de plantación de higueras se podrá hacer con material vegetal de la propia explotación.

Este es un ejemplo que, sin duda, podrían y deberían seguir otras Comunidades Autónomas, adaptándolo a sus circunstancias propias.

 

La compleja temática del agricultor genuino

 

Ya Hace unos meses, en el borrador de la nueva Política Agrícola Común (PAC) redactado por la Comisión Europea aparecía la figura del agricultor genuino y no es ésta una cuestión baladí.

Aunque aparentemente la definición de agricultor genuino pueda parecer clara, está generando desde que se hizo pública, un debate de alcance. La Comisión Europea había dejado abierta la puerta para que cada Estado Miembro (EE.MM.) tuviera ciertos márgenes para establecer los criterios para designar a los agricultores genuinos. Dentro de estos márgenes, entrarían diversos factores con los que poder decidir si el agricultor en cuestión debe ser incluido en la lista de los “agricultores genuinos” o en la lista de los “no genuinos”. Factores como el de porcentaje mínimo de ganancias por tareas agrícolas , definición de “tareas agrícolas”, objetivos finales del negocio, etc. 

Como resumen se podría decir que el agricultor genuino es sencillamente aquel que hace de la agricultura su modo principal de vida, proviniendo por tanto de la realización de esta actividad la mayoría de sus ingresos.

Legislación española

En lo que se refiere a la legislación española aunque el término de agricultor genuino es muy reciente en el ordenamiento jurídico español, y más concretamente en la Ley 19/1995, de 4 de julio, referida a la Modernización de las Explotaciones Agrarias (cuya última modificación se produjo el 4 de julio de 2011) ya quedaba definida la figura del Agricultor Profesional; era “la persona física que siendo titular de una explotación agraria, al menos el 50 por 100 de su renta total es obtenida de las actividades agrarias u otras actividades complementarias, siempre y cuando la parte de renta procedente directamente de la actividad agraria de su explotación no sea inferior al 25 por 100 de su renta total y el volumen de empleo dedicado a actividades agrarias o complementarias sea igual o superior a la mitad de una Unidad de Trabajo Agrario”. 

Con la actual consideración de “agricultor genuino”, parece evidente que algunos de los actuales beneficiaros de la Política Agrícola Común (PAC) podrán quedar privados de las ayudas, dado que con su estructura de ingresos, no podrán ser beneficiario de las mencionadas ayudas PAC.

La creciente trascendencia de los mercados pecuarios y de la próxima PAC

El pasado jueves celebramos, en el marco de FIGAN 2021 y de la mano de FIGAN Digital, una “Jornada Técnica on line” que titulamos “Perspectivas de los principales mercados pecuarios 2020 – 2021”, y a la que se suscribieron más de 700 personas.

En la misma, se trataron 4 temas cuyos vídeos, en las próximas semanas, se irán publicando en nuestro boletín y también en la página WEB de ÁGORA TOP GAN para que la mencionada jornada también pueda ser visualizada por todas aquellas personas interesadas que no pudieron asistir en directo a la mencionada jornada virtual. 

Los cuatro temas tratados fueron: “la importancia de los mercados” y “los mercados interior y exterior del vacuno de carne, del pollo y del porcino de capa blanca”.   

Ya sé que en España y en la propia Unión Europea hay otros mercados pecuarios que son de gran interés por su complejidad y por la dificultades estructurales por las que discurren (léase, por ejemplo, el del huevo para consumo, el del conejo o el de la miel). Pero los tres sectores elegidos suponen hoy, en España y en valor, más del 70 por 100 de nuestro Producto Final Ganadero (PFG) que, en el año 2019, su montante fue de 19.635 millones de euros.

Y al hablar de mercados no podemos olvidar, como ya lo comentaba en mi nota de la semana pasada, que la denominada “nueva normalidad” (que veremos lo que dura ante el creciente número de rebotes que tenemos de la COVID – 19)  afecta, en gran medida y de forma difícilmente reversible, a todos los eslabones de la cadena agroalimentaria lo que aumenta de forma significativa la importancia que supone el carecer de unas verdaderas cadenas de valor en nuestro sector pecuario.

Como se comenta en nuestra ÁGORA TRIBUNA del presente boletín, el libro blanco publicado recientemente  por BOARD BIA ya ha puesto de manifiesto cinco grandes cambios que van a afectar irreversiblemente a los mercados interiores de los productos ganaderos (cuya demanda global, en nuestro primer mundo, tenderá a la baja) y, como consecuencia de ello, también afectará a los mercados exteriores.

Y, en este escenario, nos encontramos en España, en base a los datos consolidados del año 2019, con un sector, el del vacuno de carne, cuyo nivel de autoabastecimiento es de más del 110 por 100 (el de la Unión Europea es superior al 106 por 100); con un sector del pollo de carne con un nivel de autoabastecimiento español superior al 102 por 100 (siendo el de la Unión Europea del 107 por 100) y, finalmente, con un sector, el del porcino de capa blanca, cuyo nivel de autoabastecimiento nacional es del 175 por 100 (mientras que el de la U.E. es del 113 por 100).

Ante las situaciones descritas queda fuera de toda duda la trascendencia de los mercados, tanto el nacional como el internacional y es que a los sectores considerados no les queda otra, con una visión a corto – medio plazo, que optar por transitar por tres caminos (que son perfectamente compatibles).

El primero, es el de reducir las producciones (y ya sabemos lo muy complicado que es esto ante nuestra idiosincrasia latina e individualista); el segundo, pasa por intentar aumentar la demanda interior (muy, muy complicado teniendo en cuenta la tendencia global señalada) y el tercero, es el de buscar aumentar nuestra faceta exportadora, consolidando los actuales mercados exteriores y conquistando, para estos productos, nuevos mercados emergentes (que es lo que se está intentando hacer por parte de los sectores, a través de sus interprofesionales y asociaciones, con el apoyo de las administraciones).

Esta situación, compleja y multifactorial, no puede dejar de afectar, en mi opinión y en mayor o menor medida, en un futuro, que ya es presente, a nuestros ganaderos y a los precios a percibir en origen por sus producciones.

De ahí también la enorme importancia que tienen las negociaciones que están teniendo lugar en Bruselas, precisamente en estos días, y que van a definir el “marco financiero” en que se va a desenvolver la próxima PAC (y ¡ojo! el presidente del Consejo Europeo, don Charles Michel, propuso el pasado sábado, a los líderes de la Unión Europea, reducir en 50.000 millones de euros la cantidad de ayudas directas del fondo de recuperación económica tras la pandemia, para acercar las alejadas posiciones de los distintos Estados en la cumbre europea por lo que “cuando las barbas de tu vecino veas afeitar…). Y es que de “este marco financiero” va a depender, directa o indirectamente, el “ser o no ser” de  muchos de nuestros ganaderos (y también, por supuesto de muchos de nuestros agricultores).

Se trata, sin duda, de una coyuntura realmente compleja, pero, como dicen “los modernos”: señoras y señores (quiero ser políticamente correcto), es los que hay.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

La superficie ecológica crece el 4,8 % en 2019

 

España detenta la mayor superficie ecológica de la Unión Europea y ocupa el cuarto lugar a nivel mundial. Así, la superficie dedicada a la producción ecológica en España se situó en el año 2019 en las 2.355.000 hectáreas, lo que supone un 4,8 por 100 más frente al año anterior, según el avance de datos provisionales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En relación al total de Superficie Agraria Útil (SAU) de España (ESYRCE 2019), la extensión eco ya supone el 9,3 por 100.

Las estadísticas confirman la tendencia de crecimiento sostenido y la consolidación de la producción ecológica española, con un incremento anual medio de la superficie total bio del 7,5 por 100 en los últimos cinco años. 

De acuerdo con los datos publicados, la mitad de los mencionados, casi 2,4 millones de hectáreas, se destina a pastos permanentes (+5,6 por 100), una cuarta parte a cultivos de tierras arables (+1,5 por 100) y la otra cuarta parte a cultivos permanentes (+6  por 100).

Respecto a los operadores, su número total se ha incrementado el 6,4  por 100 hasta los 47.108 y crece, además, en todas las categorías: productores primarios (+5,9 por 100), establecimientos industriales (+13 por 100) y comercializadores (+24,8 por 100), entre los que destacan los minoristas con una subida del 37 por 100. Las estadísticas ponen de relieve el mayor incremento del número de operadores en las fases posteriores de la cadena alimentaria, debido a una mayor demanda.

 El crecimiento medio

La tendencia del crecimiento medio anual en los últimos 5 años ha sido de 7,4 por 100 en agricultores y ganaderos, 14 por 100 en industrias y 27 por 100 en comercializadores de productos ecológicos.

En la producción vegetal destaca el aumento de hectáreas dedicadas a  tubérculos (+13 por 100), legumbres (+4,2 por 100); frutales (+9  por 100), plataneras (+25 por 100), cítricos (+19 por 100) y bayas (+10 por 100). Sube también la superficie de viñedo (+7 por 100) y de olivar (+4,6 por 100). Solamente disminuyen los forrajes (- 3,5 por 100) y se mantiene la extensión dedicada a hortalizas y frutos secos.

En cuanto a producción animal, disminuye levemente el número de explotaciones de animales eco hasta las 7.803 ganaderas y 61 acuícolas (-1 por 100 respecto año anterior). Según ha publicado el Ministerio  Agricultura, Pesca y Alimentación ha habido una disminución de las granjas dedicadas a carne de ovino (-5,6 por 100) y caprino (-7 por 100) y un aumento en bovino de leche (+15 por 100), pollos (+14 por 100), leche de ovino (+9 por 100) y porcino (+4 por 100). 

Sin embargo, el número de cabezas de ganado ha aumentado en porcino (+60 por 100), ovino, caprino y bovino de leche (+7 por 100, +11 %por 100 y +18 por 100, respectivamente) y en aves de corral de carne (+150 por 100) y de puesta (+32 por 100). 

La catedral

Coincidiendo con la Eurocopa del 2016, visité junto con mi familia, la bella ciudad de París. Impresionante en todos los sentidos diría yo (salvo en la cuestión futbolística de la que huyo como gato del agua) pero por destacar algo, destacaría la grandiosidad de sus avenidas, paseos y edificios monumentales. Todo a lo grande, ¡hasta parecían de Bilbao!

Visitamos también, ¡cómo no!, la catedral de Notre Dame que, lamentablemente, fue pasto de las llamas tres años después. La catedral parisina, como todo monumento que se precie, fue construida en un periodo aproximado de 200 años, de 1163 a 1345, y más allá de los retoques de estilo que se dieron en este largo periodo, la catedral fue sufriendo nuevos retoques o adaptaciones al gusto dominante durante los siglos posteriores hasta llegar a la situación actual, o mejor dicho, a la previa al incendio de abril del 2019.

Todas estas cuestiones me vinieron a la cabeza al leer las palabras de la activista medioambiental Greta Thunberg quien, al parecer, dijo ante el parlamento británico: “Para evitar la catástrofe del clima hará falta que pensemos como en una catedral.  Tenemos que sentar los cimientos aunque no sepamos exactamente cómo construir el techo” y aunque, particularmente, desconozco si su regañina obtuvo en sus señorías el efecto esperado por la joven activista, a mí, personalmente, me ha llegado muy adentro y cuando menos, me ha dado mucho qué pensar.

Pienso que la agricultura, me estoy refiriendo especialmente a la parte productora, se encuentra en una encrucijada donde confluyen una serie de factores, tendencias, planes, estrategias y otras muchas cuestiones que, entre todos, solapados y conjuntamente, conforman lo que recientemente llamaba la Tormenta Perfecta. La que nos viene, mejor dicho, la que tenemos sobre la mesa es de tales dimensiones y de tal profundidad que conviene, una vez asumida la grandiosidad de la tarea, imitar la estrategia necesaria para comerte un elefante, que no es otra que trocearlo en pequeños porciones para ser asimilable por el común de los mortales.

La agricultura y sus protagonistas se hallan en una complicada encrucijada donde confluyen cuestiones económicas (escasa rentabilidad de un sistema alimentario low cost, impulso a la actividad forestal, mejora y reequilibrio de la cadena alimentaria, mayor estructuración sectorial, impulso a la compra pública comprometida con lo local, …), sociales (prestigio social de la actividad, necesidad urgente de un relevo generacional, fortalecimiento y revitalización del mundo rural, definición de una nueva agricultura a tiempo parcial, diálogo productor-consumidor, …), medioambientales (nuevas inquietudes del consumidor, estrategia europea De la Granja a la Mesa y Biodiversidad 2030, lucha contra el Cambio Climático, emisiones, mayor sensibilidad ante el bienestar animal, empuje de la producción ecológica, …) y políticas (debilidad del proyecto europeo, nueva PAC y nuevas prioridades comunitarias,  acuerdos comerciales internacionales, Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados por la ONU, globalización ante renacionalización, …)  y los agricultores tienen tres posibilidades: primera, bajarse del coche y mandar todo al carajo (no esperen que sean muchos quienes lo lamenten e incluso habrá quien lo celebre); segunda, seguir dando vueltas en la rotonda sin tomar decisiones y sin optar por ninguna de las posibilidades indicadas en cualquiera de las direcciones y; tercera, hacer un alto en el camino, reflexionar sobre la globalidad de la tarea y después, adoptar toda una serie de pequeñas decisiones, progresivas y concatenadas, que los dirijan al escenario prefijado.

La tercera opción, dada la complejidad de la tarea, tiene alta probabilidad de acabar en fracaso, parcial o total. La primera, no es opción (por mucho que sea la que espontáneamente brota a muchos productores) y, la segunda, por mucho que alguien piense que nunca se equivoca al no haber tomado decisión alguna más que mantenerse en la rotonda infinita, es además de la más habitual, la peor. Ya lo decía el Lehendakari Ibarretxe, “no tomar decisiones, también es una decisión” y yo añado, además, la peor decisión.

Por todo ello, creo que el sector agrario en su conjunto debe aprovechar los meses venideros para reflexionar, consensuar y finalmente, en consecuencia, decidir hacia dónde quiere ir, visto lo visto y teniendo en cuenta todos los factores, y otros muchos más, antes mencionados.

Conscientes de que la tarea requiere del compromiso intergeneracional (algo intrínseco en la cuestión forestal), acordemos los cimientos de la agricultura de los próximos decenios para que sean las próximas generaciones quienes, poco a poco, vayan levantando el edificio proyectado (con todos los cambios inherentes al paso del tiempo) hasta que, finalmente, estemos en disposición de darle el tejado.

A lo dicho, pensemos como en una catedral.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

Haciendo equilibrios

El domingo 12 de Julio, los vascos, además de los gallegos, acudiremos a las urnas a depositar nuestras papeletas de esperanza para con el presente y futuro de nuestro pueblo y elegiremos, ¡faltaba más!, el partido que más nos guste y el candidat@ a Lehendakari que queremos que lleve el timón del barco vasco en un momento de tormentas tan peligrosas donde, además de la cuestión sanitaria, nos jugamos muchísimo en el apartado económico y laboral del que, sí o sí, pende directamente nuestro proyecto personal y familiar. No son tiempos para experimentos con gaseosa por lo que creo, con alta probabilidad de equivocarme, que ganará aquel candidat@ que sea capaz de transmitir seguridad y confianza en que de saldremos, vivitos y coleando, de esta pesadilla. No tengo duda, ¡saldremos!.

No he tenido tiempo, le pido perdón anticipadamente, de leer los programas electorales de todos los partidos políticos en liza y por ello, quizás sería lo más prudente, debiera abstenerme de hacer cualquier valoración pero, llegados al punto en que estamos, como bien sabe, la corrección política y la prudencia no son mis fuertes por lo que le quisiera hacer llegar una serie de reflexiones al respecto. Obviamente, no por su escaso peso político, si no por su extremismo y falta de racionalidad, voy a privarle, imagino que lo entenderá, de mi opinión sobre el partido animalista PACMA.

En el momento de abordar la cuestión primaria, es decir, la producción de alimentos, los partidos tienen diferentes miradas a la temática y así mientras unos miran al baserritarra como productor de alimentos y generador de economía, otros miran al baserritarra como pieza clave no tanto por su producción de alimentos si no por su contribución al mantenimiento del medio ambiente, su aportación a la lucha contra el cambio climático y además, sin olvidarse de la cuestión de la ordenación territorial.

Los primeros achacan a los segundos que al subordinar la sostenibilidad económica a la sostenibilidad ambiental ponen en grave riesgo el futuro de la actividad propiamente dicha y junto con ello, la sostenibilidad social de nuestro mundo rural. Los segundos, por su parte, achacan a los primeros de primar la cuestión monetaria retrasando en exceso todas aquellas medidas de medio y largo plazo encaminadas a la cuestión ambiental.

Los primeros defienden la diversidad de modelos de producción agropecuaria existentes  y achacan asimismo a los segundos de limitarse a fomentar, única y exclusivamente, el modelo agroecológico en nuestra tierra, actualmente con una presencia ciertamente residual, mientras los segundos, atribuyen en exclusiva al modelo agroecológico la posibilidad de ser una solución a los graves problemas ambientales que acechan a la sociedad moderna actual.

Obviamente, ni los primeros ni los segundos, fácilmente identificables a poco que observemos sus planteamientos sectoriales y su trayectoria en los últimos años, son bloques impermeables y así tengo que reconocer que mientras en los primeros comienzan a calar los planteamientos ambientales, compatibles con la faceta económica de la actividad primaria, por la otra parte, en el bloque segundo, no observo tanta permeabilidad en el momento de buscar una compatibilización de los fines ambientales con los fines económicos, por otra parte, inherentes a toda actividad que se precie.

Como siempre, la razón, o razones diría yo, están en el centro, en el equilibrio, en esa zona de confluencia de la actividad económica respetuosa con el medio natural, con la tierra y con sus elementos más primarios, por todo ello, creo que debemos erradicar cualquier planteamiento extremo que nos lleve a anular toda actividad económica en el medio como erradicar cualquier planteamiento económico, por muy golosa que sea su presentación, que supere los límites del medio natural y rural donde desarrollarse y que supere los límites de una agricultura familiar, socialmente responsable, como la que prima en nuestra tierra vasca.

La Agricultura Familiar, término olvidado en todos los programas políticos, es la amplia zona de confluencia de los intereses económicos, ambientales y sociales y por ello creo que debiera ser la guía sobre la que impulsar un sector primario que al mismo tiempo que produce alimentos y madera, contribuye decisivamente al mantenimiento del medio natural y al fortalecimiento del tejido rural. No tenemos que inventar cosas nuevas ni dar grandes bandazos. Sería suficiente, al menos en mi humilde opinión, con introducir ajustes en algunos subsectores productivos, en los modos de comercialización, en la política alimentaria, en la cuestión forestal, etc. porque nuestra actividad agropecuaria lleva de modo inherente en su ADN  el cuidado del medio natural y el equilibrio territorial puesto que está sustentado en explotaciones familiares diseminadas a lo largo y ancho del territorio.

En esta línea, y aún siendo consciente del peligro que tiene entresacar un párrafo de un documento amplio y sesudo como el elaborado por más de 200 investigadores europeos, dos de ellas de la UPV,   que han dirigido al vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, quisiera rescatar un párrafo donde se dice textualmente: “este sector (pastoreo y ganadería extensiva) ha sido dañado no solo por políticas agrarias orientadas a estándares industriales, sino también por políticas ambientales que ignoraron el papel del pastoreo en las áreas protegidas de la naturaleza”. 

Por todo ello, aprovechando que nos encontramos en puertas de una campaña electoral y que no me lee casi nadie, quisiera plantear a los diferentes partidos políticos y a los futuros gobernantes que un primer paso en esa política de confluencia entre la faceta económica y la faceta ambiental de la actividad primaria sería un replanteamiento de las estructuras gubernamentales del próximo ejecutivo impulsando la conjunción de las políticas agrarias y las políticas de ordenación del medio natural para que ambas políticas vayan de la mano y dejen de darse la espalda como, lamentablemente, ha ocurrido en demasiadas ocasiones.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

Cuándo entra en vigor la nueva PAC

 

Uno de los temas que preocupa grandemente al sector es el “cuándo” entrará en vigor la nueva PAC.

En este marco, don Fernando Miranda, Secretario General de Agricultura y Alimentación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), ha convocado a Cooperativas Agro-alimentarias de España y a las Organizaciones Profesionales Agrarias a una videoconferencia con el objetivo de reanudar los trabajos para la elaboración del Plan Estratégico PAC de España que establecerá las intervenciones y medidas a aplicar en la PAC para el período 2021-2027.

Por parte del MAPA, en la mencionada conferencia (vídeo – conferencia), también estaba presente la directora general de Producciones y Mercados Agrarios, doña Esperanza Orellana, y la directora general de Desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria, doña  Isabel Bombal Díaz

Fernando Miranda explicó con todo detalle el calendario de reformas tras el período convulso que ha supuesto la irrupción del Covid-19. Tras la presentación por la Comisión Europea de las estrategias el pasado 20 de mayo, y de un nuevo Marco Financiero Plurianual (MFP) 2021-2027 y el plan de rescate extraordinario denominado Next Generation EU (que establece un presupuesto añadido para el sector de 26.000 millones de euros entre ambos instrumentos), se prevé la discusión y aprobación del MFP en el Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno del próximo 19 de julio.

Si este fuera el escenario se podría alcanzar un acuerdo sobre la PAC 2021-2027 relativamente rápido en el Consejo en septiembre, y en el Parlamento Europeo en octubre o noviembre de este año, pudiendo tener una decisión sobre la nueva PAC durante el primer semestre de 2021. Todo ello plantea que el escenario más realista sea que su entrada en vigor no suceda hasta el año 2023.

El engaño

Hace unos cuantos años asistí en Amorebieta – Etxano a una interesante jornada apícola organizada por la asociación BAMEPE (ahora HEGOAK) integrada por apicultores profesionales del territorio histórico de Bizkaia. Acudí a la jornada porque estimaron que era la persona indicada para dirigir el desarrollo de la jornada, controlar los tiempos, moderar las preguntas, etc. Por lo visto, me vieron dotes de mando. Ordeno y mando, dirá más de uno.

Acudí a la jornada, como decía, a dirigir la orquesta de magníficos ponentes que conformaban el elenco y de que todo se desarrollase según las previsiones de los organizadores. Volví a casa totalmente fascinado al conocer más de cerca la realidad de nuestra apicultura, escuchar al sabio Antonio Gómez-Pajuelo y más aún, al comprobar la gestión ganadera (trashumancia, alimentación,…) de unos cuantos apicultores profesionales que hacen del ganado apícola su modo de vida y la actividad con la que sacan adelante su familia.

Pues bien, nuestros apicultores elaboran bastantes productos pero destaca sobremanera la miel como producto principal. En un mercado abierto y global donde las importaciones de diferentes mieles y otros subproductos como el sirope campan a sus anchas por las estanterías de los comercios, su buen nombre y/o su marca particular es su única carta de presentación ante la selva del mercado global, si bien, son también bastantes, los apicultores que recurren al paraguas de una marca de calidad como es el Label Vasco de Calidad para, como decía, refugiarse de los embates del mercado abierto.

En esas estamos cuando el Ministerio de mi apreciado, D. Luis Planas, ha renovado la normativa sobre la calidad de la miel que incide en el etiquetado del producto estableciendo que todas las mieles que hayan sido elaboradas a partir de producciones de distinta procedencia tienen la obligación de indicar en su etiqueta el listado de todos los países de origen donde se haya recolectado. Todo perfecto, hasta que caemos en la cuenta de que es un paso claramente insuficiente dado que no recoge la obligación legal de especificar en esa misma etiqueta el porcentaje de cada país, abriendo así la puerta al engaño, al fraude al consumidor al darse la posibilidad de que una miel con un 1% de miel española y un 99% de miel china pueda ser etiquetada como ‘Origen: España y China’.   

Tan engañados como los consumidores con algunas mieles se sienten los ganaderos que suben el ganado a la sierra de Aralar al comprobar, una vez más, cómo sus legítimos representantes en el seno de la Mancomunidad de Enirio-Aralar les dan la espalda o, mejor dicho, les espetan a la cara su firme propósito de no hacer nada en dicho monte. En esta Mancomunidad, por si no lo sabe,  conformada por quince municipios de las comarcas de Goierri y Tolosaldea, los municipios aportan una cantidad irrisoria que no alcanza ni para los gastos corrientes y es con los fondos aportados por los ganaderos, a modo de tasa por uso de los pastos, con los que se alcanza para abrir la persiana de la mancomunidad. Ahora bien, en el momento de invertir en alguna mejora en dicho monte, los ayuntamientos se limitan a mirarse con cara de sopaco, haciéndose los despistados para no pagar la ronda y esperando que sea mama Diputación Foral quien suelte la paga, vía convenio, aportando los fondos económicos para poder hacer mejoras en “su” propiedad.

Imagino que muchos de mis lectores están más que hartos de escuchar siempre la misma cantinela pero aun así, pretendo insistir, aún con una versión actualizada de la cantinela, para ver si estos responsables mancomunados de oído duro y/o limitado, caen en la cuenta de su incoherencia al fijar la sierra de Aralar como uno de sus prioridades en la cuestión natural, en la defensa del sector primario y condicionar el día a día de la gente que vive y trabaja en el monte como si les fuese la vida en ello y mientras, por otra parte, se niegan (salvados los votos afirmativos de Abaltzisketa, Arama, Lazkao y Beasain) a destinar un solo euro para invertir en mejoras, en este caso, los desbroces, en dicho espacio natural. Apelan, unos, a la crisis generada en las arcas municipales por el Covid-19 al disminuírseles la aportación foral, otros, por otra parte, responden diciendo que los desbroces, reiteradamente solicitados por los ganaderos, no son necesarios y menos aún, prioritarios. Unos y otros, cada uno con su repertorio de excusas y bonitas palabras, han dejado a las claras que no quieren hacer nada, que no tienen intención de hacer ninguna inversión en mejoras para los ganaderos usuarios y que la Mancomunidad entra en un largo y penoso periodo de hibernación.

Ahora bien, estos municipios del Frente del NO, encabezados por el clarividente y poderoso líder medioambiental de la izquierda abertzale, deben ser conscientes que, así lo sienten al menos los ganaderos, dilatando las inversiones, retrasando las soluciones y remitiéndolos a debates estériles que los agotan y desmoralizan, no se sitúan en terreno neutral y/o en tierra de nadie puesto que con su posicionamiento, con su voto negativo, al mismo tiempo que votan en contra de las mejoras para dotar de unas condiciones dignas de vida y trabajo para los ganaderos, están votando afirmativamente a los planteamientos defendidos por esos colectivos que todos conocemos y que nos dejan bien a las claras cuál es su firme propósito para con ese monte, no hacer nada.

Ahora bien, señores del No, empaticen un poco con los ganaderos y reflexionen, unos segundos, sobre las palabras de Paulo Coelho que dice: “el engaño es una elección, no un error”.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
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Don Luis Planas y las CC.AA.

Dado su interés general nos permitimos traer a esta Tribuna la nota que ha publicado don César Lumbreras en el Boletín de noticias de Agropopular el sábado 2º de junio.

Dice así:

La Comisión Europea presentó su propuesta sobre la nueva PAC hace dos años y dos semanas y hace también dos años y dos semanas de la llegada de Luis Planas al Ministerio de Agricultura. Pues bien, durante todo este tiempo, la mitad de una legislatura normal, Planas ha sido incapaz de pactar con las Comunidades Autónomas la posición que va a defender España en las negociaciones que tendrán lugar en Bruselas, una vez que se alcance un acuerdo sobre el Marco Presupuestario 2021-27 y sepamos el dinero que corresponderá a la PAC.

Alemania, el peso pesado de la UE, se hace cargo de la presidencia del Consejo de Ministros dentro de diez días y todo apunta a que el acuerdo presupuestario se conseguirá más pronto que tarde, entre otras cosas porque los plazos corren y el tiempo se agota. Llegado ese momento, las negociaciones sobre la nueva PAC tendrán un fuerte impulso y se corre el riesgo de que España se presente en las mismas sin que el Ministerio de Agricultura y las Comunidades Autónomas hayan alcanzado a su vez un pacto sobre la posición a defender.

El ministro Luis Planas viene toreando a los consejeros de Agricultura una semana sí y otra también y nada de esto se analiza en los Comités Consultivos o Conferencias de Agricultura y Desarrollo Rural. Primer culpable, por lo tanto, Planas.

Ya sabemos que no es precisamente un amante de la laboriosidad, sino que es un experto en ponerse de perfil y huir de los problemas. Pero los consejeros de Agricultura de las Comunidades Autónomas también tienen su parte de culpa por dejarse torear, por no haberse plantado y por no pedir que se celebren las reuniones que sean necesarias para establecer ese pacto sobre la posición que defenderá España en Bruselas. Es hora de que los unos y los otros se pongan las pilas, pero el responsable principal sigue siendo el ministro Planas.

La resiliencia y nuestro sector primario

Muchos probablemente no lo sepan, pero la resiliencia, en su origen, es un concepto ingenieril y se refiere a la cantidad de energía que absorbe un material en el momento de romperse a causas de un impacto; se calcula en base a la unidad de superficie de rotura.

Pero aquí deseo utilizar el concepto de resiliencia en el ámbito de la Psicología y referirlo a la capacidad que tiene un individuo, pero también un sector (un colectivo), para hacer frente a una adversidad y superarla para, una vez superada, poder seguirse proyectando hacia su futuro. 

Inicialmente, en el ámbito psicológico, como lo hemos estudiado todos los que nos hemos formado, en tiempos ya lejanos, en temas de pedagogía y de psicología pedagógica, la resiliencia se consideraba una respuesta poco común, inusual e, incluso, en ciertos casos enfermiza.  

No obstante, con el discurrir del tiempo los psicólogos han ido evolucionando en su apreciación y valoración de la misma y finalmente han reconocido que se trata de una actitud que se corresponde con una forma mental de “ajuste o adecuación” ante una situación adversa o ante la propia adversidad. 

Es más, actualmente la psicología positiva considera a las situaciones adversas, problemáticas, como desafíos, que pueden ser enfrentados y superados gracias precisamente a la resiliencia.

En la vida, a nivel individual, se presentan circunstancias que pueden favorecer o ser contrarias al desarrollo de al resiliencia como son, por ejemplo, la educación, la calidad e intensidad de las relaciones familiares, el contexto social o la propiedad de determinadas actitudes. 

Hoy se considera que la resiliencia individual está íntimamente vinculada a la autoestima (por lo que es clave trabajar con los infantes para que desarrollen positivamente, desde edades muy tempranas, su autoestima y paralelamente su resiliencia).

Así resulta que hay individuos que al enfrentarse a una situación traumática permiten que ésta les supere mientras que otros no lo permiten y continúan sin más problemas su camino vital; incluso los hay que, ante la adversidad, modifican sus actitudes, las llevan a un nivel superior y transforman la mencionada situación en algo positivo desarrollando capacidades que incluso, en ocasiones, ellos mismos desconocían poseer.

Esto último y de esto quería precisamente escribir, hoy y aquí, es lo que hecho exactamente nuestro sector primario (agrícola, ganadero y también el pesquero, no nos olvidemos de él) ante la adversa situación generada (y, desde luego, en absoluto finiquitada) por el SARS – CoV – 2 y su enfermedad vinculada, la COVID -19. 

Nuestro sector primario nos está dando, día sí y día también, una gran lección; realmente una lección inolvidable, haciendo gala de unos valores que deberían asumir y hacer suyos el resto de la sociedad y sus propios individuos (lo que evitaría que un número no despreciable de los mismos se estuviera comportando de una forma totalmente inadecuada y muy peligrosa para todos, en las complejas circunstancias sanitarias que nos está tocando vivir).

La resiliencia del mencionado sector le ha llevado a asumir solidariamente, con un esfuerzo encomiable, asumiendo permanentemente importantes riesgos sanitarios y empresariales, a partir de un loable trabajo en equipo (junto con los otros eslabones de la cadena alimentaria, justo es resaltarlo), con probadas eficiencia y eficacia, un claro liderazgo; una elevada responsabilidad en la ininterrumpida generación de alimentos; una destacada capacidad innovadora con la creación de nuevos canales on – line y, todo ello, en el marco de un destacado ejercicio global de equilibrio sectorial. 

Esta suma es la que ha hecho posible, a pesar de todo, mantener su actividad económica y los estándares de calidad de sus producciones.

Sinceramente espero (porque soy optimista por naturaleza) y deseo que, en un plazo no lejano, nuestros dirigentes (incluyendo aquellos que nos consideran esclavistas) y la propia sociedad, valoren y reconozcan adecuadamente la fantástica resiliencia de nuestra agricultura, de nuestra ganadería y de nuestro sector pesquero.

Sin duda alguna ¡SE LO MERECEN! 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio