La carne de pavo, cada vez más presente en nuestras mesas

El pavo común, originario de México (guajalote, preciosa palabra) es un animal que se dio a conocer en Europa en el siglo XVI; y al parecer fueron los jesuitas los que se encargaron de introducirlo en el viejo continente. Su primera denominación era “Gallina de Indias”, pero poco a poco adquirió la denominación de su pariente el pavo real, conocido por su hermoso plumaje, pero con un valor culinario inferior al del oriundo de México.

Durante muchos años, fue una carne reservada a eventos familiares y festivos, ya que su tamaño propiciaba que pudiese ser degustada por gran número de comensales. A medida que su precio se fue haciendo más asequible, al ser una carne con un alto índice de rendimiento, se ha ido implantando en nuestra dieta, con niveles de consumo creciente año tras año, aunque todavía muy por debajo de la carne de pollo, la más utilizada en nuestra dieta. 

Nuestra cesta de la compra sigue dando una gran importancia a los cárnicos, pero empezamos a cambiar nuestros hábitos alimenticios: consumimos menos carnes rojas y nos decantamos por carnes más saludables. Y ahí, es donde la carne de pavo muestra sus fortalezas.

Se trata de una carne magra, baja en grasas, y además mayoritariamente insaturadas. Los ácidos grasos que contiene protegen nuestro corazón. Presenta bajos niveles de colesterol y presencia de minerales como el Zinc que cuida nuestra vista. Sus proteínas son de alta calidad y con un alto valor biológico, vitales para el buen desarrollo del organismo, defendiéndonos de infecciones, ayudando a la reparación de células dañadas y a la producción de nuevas. También posee triptófano, un aminoácido esencial regulador de la cantidad de serotonina que produce el cuerpo. Ayuda a mantener correctamente el ciclo diario del sueño. Su consumo aporta energía para todo el día: su contenido en vitaminas del grupo B, como la B3, hace que se transformen los carbohidratos en energía. Aproximadamente, la carne de pavo tiene un 75 por 100 de agua, con lo que contribuye a la hidratación. Contiene Selenio, un elemento químico que puede disminuir en hasta un cincuenta por ciento el índice de mortalidad de cuatro de los cánceres más comunes. 

Estas propiedades, por sí mismas, hacen que sea un tipo de carne recomendada para toda la población. Una población cada vez más preocupada por la salud y consciente de la importancia de la alimentación como un eje básico para evitar las enfermedades. 

Paralelamente no hay que olvidar que en el terreno de los elaborados cárnicos (fundamentalmente cocidos) la carne de pavo ha ido tomando cada vez más relevancia, teniendo un protagonismo en los lineales y mostradores de charcutería, y desplazando a más de una familia tradicional de este tipo de productos, elaborados a partir del cerdo.

Esta buena imagen que tiene el consumidor, hace que la producción de carne de pavo tenga muy buenas perspectivas de crecimiento sostenido en el tiempo. 

Por otra parte, la diferencia de consumo aparente por habitante y año en España respecto a otros grandes consumidores (EE.UU. de Norteamérica), hace que todavía tengamos un gran recorrido; tal y como lo demuestra el dato del número de explotaciones dedicadas a la producción de pavo, que en Enero de 2020 eran casi 1850, lo que supone un 100 por 100 de crecimiento en los diez últimos años (Datos del Mº de Agricultura, Pesca y Alimentación).

En razón de todo lo expuesto cabe suponer, como ya se ha comentado, que el futuro de la carne de pavo en España es, sin duda, altamente positivo.

Mayte González Ruiz

Estadística e Investigadora Operativa.

Experta en Charcutería, Carnes y Pescados. 

El Instituto de Estudios del Huevo entrega sus premios anuales

El Instituto de Estudios del Huevo ha entregado su premio anual a la investigación y el Galardón de Oro. Este año la conmemoración del Día Mundial del Huevo (el 9 de octubre), se hace en actos reducidos, ante las limitaciones de aforo para reuniones por la situación sanitaria derivada del COVID-19.

XXIV Premio a la Investigación

El presidente del Consejo Asesor del Instituto de Estudios del Huevo, Dr. Antonio Fuertes, ha entregado en el Paraninfo de la Universidad de Oviedo el Premio a la Investigación a los autores del trabajoRevalorización de la cáscara de huevo mediante su empleo como soporte en el desarrollo de catalizadores para el tratamiento de aguas residuales”. Son el equipo del Departamento de Ingeniería Química y Tecnología del Medio Ambiente de la Facultad de Química de la Universidad de Oviedo, formado por Paula Oulego, Amanda Laca, Sonia Calvo y Mario Díaz. 

El trabajo premiado avanza el camino de futuro del huevo para lograr una economía circular, gracias a la valorización de los residuos y subproductos derivados de la industria de transformación del huevo.

El Premio, dotado con 10.000 euros, llega este año a su XXIV edición, y confirma el compromiso del Instituto con la investigación sobre el huevo en España.

Los profesionales FACYRE, Galardón de Oro de 2020 

El Galardón de Oro reconoce la labor de las personas o entidades que difunden el conocimiento y buen uso del huevo en sus diferentes aspectos. Este año, ante la excepcional situación sanitaria que vivimos, el Instituto decidió entregar el Galardón a los profesionales de la cocina y la hostelería que apoyaron durante los meses de mayor incidencia de la pandemia por COVID-19 a colectivos vulnerables y trabajadores esenciales. Y ello a pesar de ser uno de los colectivos económicamente más afectados por esta situación. 

En su representación, y en reconocimiento a su generosidad, el presidente del Instituto de Estudios del Huevo, D. Pascual Alonso, ha entregado el Galardón de Oro a la presidenta de FACYRE (Federación de Cocineros y Reposteros de España), Pepa Muñoz.

El Instituto de Estudios del Huevo (IEH) 

El Instituto de Estudios del Huevo tiene entre sus objetivos apoyar la investigación, el desarrollo y la divulgación sobre el huevo en relación con la alimentación, la nutrición, la salud pública y los factores que condicionan su calidad en la producción y transformación. El Premio a la investigación del Instituto se concede desde 1997 para apoyar el trabajo de jóvenes investigadores y equipos españoles en diversas áreas relacionadas con el huevo. 

Los huevos han sido reconocidos como una fuente inagotable de proteínas durante muchos años, ya que contienen la proteína de mayor calidad disponible de forma natural. Sin embargo, los beneficios de comer huevos son mucho más amplios que los que aporta la proteína sola, ya que los huevos son una fuente saludable y sostenible de nutrientes esenciales necesarios para todas las etapas de la vida.

Los huevos, que contienen la mayoría de las vitaminas, minerales y antioxidantes que necesita el cuerpo humano, a menudo se denominan «píldoras de vitaminas» naturales, y por una buena razón. Los huevos contienen 14 nutrientes esenciales, incluidas las vitaminas A, B y E, así como ácido fólico, hierro y zinc.

 

 

Las rebajas que vienen

En un seminario que impartí el pasado 16 de septiembre expuse con detalle las razones de las luchas de precios que se avecinan a nivel de las grandes cadenas y sus consecuencias para nuestros ganaderos y para nuestros agricultores.

En este marco coincido plenamente con una de las conclusiones a las que ha llegado la Empresa Kantar, en un estudio que ha publicado bajo el título “Estado de la distribución en España”. El consumidor que está surgiendo, en el marco de la actual pandemia, es significativamente menos fiel a su cadena habitual; compara más entre productos y precios (es verdad, dado que un elevado porcentaje de los que antaño fueron clientes se están convirtiendo, en razón de la nueva situación económica y de los cambios en los hábitos de consumo, en compradores).

En este marco, los datos disponibles indican que, en los primeros nueve mes del presente año (en razón del efecto “miedo” a causa de la primera ola de la COVID – 19 y del primer confinamiento), hemos adquirido en España del orden de un 12,5 por 100 más de productos y el gasto ha sido superior en casi un 15 por 100, respecto del mismo periodo del pasado año  2019. Pero, desde hace semanas, estas tendencias han cambiado de signo. 

En su momento, los grandes impulsores de los mencionados incrementos  fueron los productos frescos y la alimentación envasada y precocinada, amén de la droguería, que fue la sección que más creció en volumen. No obstante hay un hecho que conviene tener bien presente aquí: se sale menos a comprar y se compra más en cada visita a los puntos de venta pero, globalmente, se compra menos y más barato.

Datos al margen, no me cabe la menor duda, porque se está viendo ya, la denominada  «omnicanalidad» será otra de las características que condicionará, de forma irreversible, el comportamiento del nuevo consumidor que ha nacido con los nuevos tiempos. Los mencionados “nuevos consumidores” empiezan a adquirir los productos, por una parte, de forma presencial y paralela en distintas cadenas y, por otra, cierran el conjunto de su compra con otros pedidos obtenidos vía online.

Ello traerá  a corto plazo y en mi opinión, que las grandes cadenas se verán obligadas, sí o sí, a dar una significativa mayor prioridad a los precios y por ello generarán con frecuencia ofertas a la baja con el objetivo prioritario de atraer a estos “nuevos compradores” (por definirlos de alguna manera).

Pero, no hay que olvidar que, paralelamente, el capítulo de los costes se está viendo significativamente incrementado. 

Por ello, obligatoriamente, al definir las ofertas y las promociones, se deberán escandallar correctamente las necesarias inversiones en digitalización y en sus plataformas de correo electrónico (no se minusvalore el hecho de que el comercio electrónico en el gran consumo se disparó durante el encierro, en los momentos más duros de la crisis sanitaria, registrando una cuota del mercado del orden del 2,6 – 2,7 por 100 bruto). También deberán tenerse en cuenta la mayor inversión en limpieza, en desinfección y en protocolos de seguridad (que, en muchos casos, están implicando una reorganización de los puntos de venta y una pérdida de espacio útil real).

Y todo ello en mi opinión y aquí está el quid de la cuestión, implicará finalmente y en  general, ante la ausencia de reales cadenas de valor, una presión a la baja, directa e indirecta, en el nivel de los precios a percibir por los productores (lo que está sucediendo actualmente, por ejemplo, en el sector de la leche puede constituir un ejemplo de ello).

En definitiva, o se coge de verdad este “morlaco por los cuernos” o se avecinan tiempos ciertamente complicados para muchos de nuestros productores.

¡Ojalá esté totalmente equivocado!

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

El sacrificio de los pollitos macho vuelve a ser tema de debate en Alemania

Los activistas defensores del bienestar de los animales han hecho, durante años, campaña contra el sacrificio de los pollitos macho de un día, hermanos de las pollitas de puesta. Los pollitos machos son sacrificados tras la eclosión únicamente por su ineficiencia, es decir, no ponen huevos ni son económicamente rentables para su engorde. 

Ya en el año 2013, las entonces autoridades estatales alemanas del Land de Renania del Norte trataron de poner fin a esta práctica. Dos incubadoras lograron que el Tribunal Administrativo Federal aplazara la prohibición de esta práctica de forma transitoria hasta que existiera, en la práctica, un método adecuado para determinar el sexo de los embriones de pollo. 

Este tema vuelve a estar actualmente muy en el punto de mira de los activistas y de los productores avícolas alemanes, dado que este hace unos pocos días la actual Ministra Federal de Agricultura, Julia Klöckner (CDU), presentó un proyecto de prohibición legal de esta práctica a partir del 1 de enero de 2022. Además, ha mencionado la necesidad  de abolir esta práctica también en otros países, pues esta medida, aplicada unilateralmente, podría provocar que en Alemania se compren huevos en el extranjero. Este punto preocupa también a la Asociación Central Avícola Alemana. La Sra. Klöckner ya cuenta con un aliado, Francia, y desea llevar este tema al Consejo de la Unión Europea.

Ya en la primavera de este año 2020, algunos supermercados como Aldi y Lidl lanzaron campañas anunciando su compromiso de implementar, antes del año 2022, todas las medidas que feuren necesarias, para ofrecer a sus clientes toda su gama de huevos (orgánicos, camperos y en suelo) “libre de la práctica del sacrificio de los pollitos macho. Es decir, no solamente utilizando los métodos actuales de determinación del sexo en los embriones sino mediante el uso de las razas de doble aptitud (o duales); se trata de razas genéticamente seleccionadas para que la hembra ponga huevos y el macho sea engordado o los denominados “pollos hermanos” (Bruderhahn en alemán); pollos hermanos de las gallinas ponedoras que son engordados. 

Desde el año 2019 algunos supermercados como REWE y Penny ya ofrecen huevos donde no se han sacrificado los pollitos machos. Estos huevos se denominan “respeggt” y tienen un recargo de 2 céntimos por huevo. 

Respeggt GmbH es la primera empresa en el mundo en llevar a la práctica la determinación del sexo de los embriones de pollo mediante el método SELEGGT. En Julio de 2020 respeggt anunció su total apoyo a la ministra de agricultura alemana para finalizar cuanto antes con el sacrificio de los pollitos machos en Alemania. Para ello planea crear un centro de sexado (RSC: respeggt sexing center) con capacidad para 700.000 huevos fértiles a la semana, es decir, unos 12 millones de pollitas al año (25-30 por 100 de las necesidades nacionales). Una vez establecido con éxito este RSC se podrán establecer otros en diferentes partes de Alemania con el fin de facilitar la abolición de esta práctica de forma sectorial junto con todos los socios de la cadena de suministro de producción de huevos de consumo. 

El Dr. Breloh, director general de Respeggt GmbH declaró que: “El objetivo de acabar con al sacrificio de los pollitos macho en Alemania en un futuro próximo sólo puede lograrse si, además de los reconocidos procedimientos de la determinación del sexo de los embriones, se impulsa el buen uso de los pollos hermanos así como un mejor enfoque práctico y económico de las razas de doble uso”.

 

Dra. Ana E. Blanco García

Ingeniera Agrónomo

Gerente de la cadena de suministro en respeggt GmbH

 

Nuevo capítulo en la problemática que generan los pollitos hermanos de las pollitas de «aptitud puesta»

Este tema (sobre el que  ya he escrito alguna nota con anterioridad)  está, en el seno de la Unión Europea y desde hace años, en el candelero. Es, sin duda, uno de los “caballos de batalla preferidos” de los activistas defensores de los “derechos de los animales” y del bienestar animal.

Hay que tener en cuenta, para entender en toda su dimensión esta cuestión, que actualmente los pollitos machos, hermanos de las pollitas de aptitud puesta de las estirpes utilizadas, obviamente no están capacitados para poner huevos ni tienen la adecuada aptitud de desarrollo corporal para poder ser rentables como animales para carne. 

Evidentemente, ello no es óbice para que se busque con urgencia una solución técnica que satisfaga las exigencias proteccionistas y que sea técnica y económicamente viable, a este importante problema y que logre evitar a edades realmente muy tempranas (se habla de cinco/ seis días de incubación) y sin dolor, el desarrollo del embrión macho y, consecuentemente, el posterior sacrificio al nacimiento de estos pollitos. 

En España, donde se vienen a sacrificar anualmente al nacimiento del orden de unos 35 millones de los mencionados pollitos macho (aunque la cifra es variable según años), también es un tema que está sobre la mesa. Así, sin ir más lejos, a principios del mes de marzo de este año la Dirección  de Producción y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura (MAPA) comunicó, en una reunión que sostuvo con  Igualdad Animal (uno de los colectivos que más se está ocupado de esta temática), que se encuentra tratando esta cuestión con el sector de la avicultura de puesta para lograr terminar con el mencionado sacrificio en un relativo corto plazo.  

Pero, probablemente, en el seno de la Unión Europea, sea en Alemania dónde, por la fuerte presión ejercida durante años por los proteccionistas, pero también por la actitud de la propia sociedad, dónde más se ha avanzado en este tema. 

Ya en el año 2013 el gobierno del Land de Renania del Norte intentó acabar con esta práctica, pero dos salas de incubación del mismo consiguieron, ante la falta de soluciones alternativas, que el Tribunal Constitucional Federal Alemán (en alemán: Bundesverfassungsgericht, abreviado BVG o BVerfG), que es el órgano constitucional encargado del control de constitucionalidad de las leyes en Alemania, enmendó la decisión del Land hasta que hubiera algún método alternativo aplicable (determinación precoz, eficiente y eficaz, del sexo en los embriones).

Pero ahora la Ministra Federal de Agricultura, la señora Julia Klöckner, ha dado un paso más y ha presentado un proyecto de ley (que habrá de verse si logra pasar el filtro del Parlamento) destinado a abolir definitivamente la práctica del sacrificio de pollitos machos en la República Federal a partir del 1 de enero del año 2022. 

Ello significa que, de acuerdo con las aspiraciones de los proteccionistas y la voluntad de la Ministra, se necesitará, entiendo como alternativa aceptable al sacrificio, poner a punto, como ya lo he mencionado, una técnica fiable y ultra – precoz de detección del sexo en los embriones de Gallus gallus domesticus o la utilización de bases animales de doble propósito.

No es ésta una cuestión banal, sino todo lo contrario. Hay que tener en cuenta que, entre el segundo y quinto/sexto dia de la incubación,  el corazón del embrión comienza a latir y las patas y las alas comienzan a formarse; pero, no es sino al final del quinto día, principio del sexto, cuando se inicia la formación de los órganos reproductivos y las diferencias de género. Luego la detección más temprana y fiable, del sexo del embrión se debería situar entre los días seis y siete de incubación, no antes.

La técnica actual más avanzada (método SELEGGT) permite esta detección del sexo entre los 8 y los 9  días de iniciada la incubación (que es cuando se inicia en el embrión la formación del pico y de las alas), pero la misma no parece ser suficientemente precoz, para los colectivos mencionados.

La otra alternativa, cuya viabilidad económica global al día de hoy y en nuestros mercados, me parece más que dudosa es la de utilizar en la avicultura de puesta, como ya he mencionado, bases animales de doble propósito (las hembras se dedican a la postura y los machos al engorde).

En cualquier caso, una solución técnica a esta compleja temática, que pueda satisfacer finalmente las exigencias de los más radicales y que sea ¡atención! realmente económicamente asumible por la cadena y, sobre todo, por los mercados (porque, en cualquier caso, supondrá un incremento significativo de los costes de producción), no me parece que esté muy cercana al día de hoy. 

Habrá que estar muy atentos a lo que vaya sucediendo en los próximos meses porque hay mucho, técnica y económicamente hablando, en juego.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

Informe favorable a la primera extensión de norma del sector del huevo

 

El Consejo General de Organizaciones Interprofesionales Agroalimentarias ha celebrado su XL Sesión Plenaria, donde se ha sometido a informe la solicitud de extensión de norma de la Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos. 

El Consejo de Organizaciones Interprofesionales es un órgano colegiado adscrito al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a tenor de lo dispuesto en el artículo 15 de la Ley 38/1994, de 30 de diciembre, reguladora de las organizaciones interprofesionales agroalimentarias.

El pleno del Consejo, presidido por el secretario general de Agricultura y Alimentación, don Fernando Miranda, ha emitido un informe a favor de la propuesta de extensión de normas con aportación económica, solicitada por INPROVO para las campañas 2020/2021, 2021/2022 y 2022/2023. 

La Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos (INPROVO) ha previsto una recaudación de 937.158 de euros por campaña, lo que supondrá a lo largo de los tres años un total de 2.811.474 euros. 

De esta cantidad, un 70 por 100 se destinará a actividades de comunicación y promoción del huevo y los ovoproductos. El resto de lo recaudado se dedicará a la realización de actividades de investigación, desarrollo e innovación tecnológica, y mejora del conocimiento, eficiencia y transparencia del mercado. 

La creciente trascendencia de los mercados pecuarios y de la próxima PAC

El pasado jueves celebramos, en el marco de FIGAN 2021 y de la mano de FIGAN Digital, una “Jornada Técnica on line” que titulamos “Perspectivas de los principales mercados pecuarios 2020 – 2021”, y a la que se suscribieron más de 700 personas.

En la misma, se trataron 4 temas cuyos vídeos, en las próximas semanas, se irán publicando en nuestro boletín y también en la página WEB de ÁGORA TOP GAN para que la mencionada jornada también pueda ser visualizada por todas aquellas personas interesadas que no pudieron asistir en directo a la mencionada jornada virtual. 

Los cuatro temas tratados fueron: “la importancia de los mercados” y “los mercados interior y exterior del vacuno de carne, del pollo y del porcino de capa blanca”.   

Ya sé que en España y en la propia Unión Europea hay otros mercados pecuarios que son de gran interés por su complejidad y por la dificultades estructurales por las que discurren (léase, por ejemplo, el del huevo para consumo, el del conejo o el de la miel). Pero los tres sectores elegidos suponen hoy, en España y en valor, más del 70 por 100 de nuestro Producto Final Ganadero (PFG) que, en el año 2019, su montante fue de 19.635 millones de euros.

Y al hablar de mercados no podemos olvidar, como ya lo comentaba en mi nota de la semana pasada, que la denominada “nueva normalidad” (que veremos lo que dura ante el creciente número de rebotes que tenemos de la COVID – 19)  afecta, en gran medida y de forma difícilmente reversible, a todos los eslabones de la cadena agroalimentaria lo que aumenta de forma significativa la importancia que supone el carecer de unas verdaderas cadenas de valor en nuestro sector pecuario.

Como se comenta en nuestra ÁGORA TRIBUNA del presente boletín, el libro blanco publicado recientemente  por BOARD BIA ya ha puesto de manifiesto cinco grandes cambios que van a afectar irreversiblemente a los mercados interiores de los productos ganaderos (cuya demanda global, en nuestro primer mundo, tenderá a la baja) y, como consecuencia de ello, también afectará a los mercados exteriores.

Y, en este escenario, nos encontramos en España, en base a los datos consolidados del año 2019, con un sector, el del vacuno de carne, cuyo nivel de autoabastecimiento es de más del 110 por 100 (el de la Unión Europea es superior al 106 por 100); con un sector del pollo de carne con un nivel de autoabastecimiento español superior al 102 por 100 (siendo el de la Unión Europea del 107 por 100) y, finalmente, con un sector, el del porcino de capa blanca, cuyo nivel de autoabastecimiento nacional es del 175 por 100 (mientras que el de la U.E. es del 113 por 100).

Ante las situaciones descritas queda fuera de toda duda la trascendencia de los mercados, tanto el nacional como el internacional y es que a los sectores considerados no les queda otra, con una visión a corto – medio plazo, que optar por transitar por tres caminos (que son perfectamente compatibles).

El primero, es el de reducir las producciones (y ya sabemos lo muy complicado que es esto ante nuestra idiosincrasia latina e individualista); el segundo, pasa por intentar aumentar la demanda interior (muy, muy complicado teniendo en cuenta la tendencia global señalada) y el tercero, es el de buscar aumentar nuestra faceta exportadora, consolidando los actuales mercados exteriores y conquistando, para estos productos, nuevos mercados emergentes (que es lo que se está intentando hacer por parte de los sectores, a través de sus interprofesionales y asociaciones, con el apoyo de las administraciones).

Esta situación, compleja y multifactorial, no puede dejar de afectar, en mi opinión y en mayor o menor medida, en un futuro, que ya es presente, a nuestros ganaderos y a los precios a percibir en origen por sus producciones.

De ahí también la enorme importancia que tienen las negociaciones que están teniendo lugar en Bruselas, precisamente en estos días, y que van a definir el “marco financiero” en que se va a desenvolver la próxima PAC (y ¡ojo! el presidente del Consejo Europeo, don Charles Michel, propuso el pasado sábado, a los líderes de la Unión Europea, reducir en 50.000 millones de euros la cantidad de ayudas directas del fondo de recuperación económica tras la pandemia, para acercar las alejadas posiciones de los distintos Estados en la cumbre europea por lo que “cuando las barbas de tu vecino veas afeitar…). Y es que de “este marco financiero” va a depender, directa o indirectamente, el “ser o no ser” de  muchos de nuestros ganaderos (y también, por supuesto de muchos de nuestros agricultores).

Se trata, sin duda, de una coyuntura realmente compleja, pero, como dicen “los modernos”: señoras y señores (quiero ser políticamente correcto), es los que hay.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

La resiliencia y nuestro sector primario

Muchos probablemente no lo sepan, pero la resiliencia, en su origen, es un concepto ingenieril y se refiere a la cantidad de energía que absorbe un material en el momento de romperse a causas de un impacto; se calcula en base a la unidad de superficie de rotura.

Pero aquí deseo utilizar el concepto de resiliencia en el ámbito de la Psicología y referirlo a la capacidad que tiene un individuo, pero también un sector (un colectivo), para hacer frente a una adversidad y superarla para, una vez superada, poder seguirse proyectando hacia su futuro. 

Inicialmente, en el ámbito psicológico, como lo hemos estudiado todos los que nos hemos formado, en tiempos ya lejanos, en temas de pedagogía y de psicología pedagógica, la resiliencia se consideraba una respuesta poco común, inusual e, incluso, en ciertos casos enfermiza.  

No obstante, con el discurrir del tiempo los psicólogos han ido evolucionando en su apreciación y valoración de la misma y finalmente han reconocido que se trata de una actitud que se corresponde con una forma mental de “ajuste o adecuación” ante una situación adversa o ante la propia adversidad. 

Es más, actualmente la psicología positiva considera a las situaciones adversas, problemáticas, como desafíos, que pueden ser enfrentados y superados gracias precisamente a la resiliencia.

En la vida, a nivel individual, se presentan circunstancias que pueden favorecer o ser contrarias al desarrollo de al resiliencia como son, por ejemplo, la educación, la calidad e intensidad de las relaciones familiares, el contexto social o la propiedad de determinadas actitudes. 

Hoy se considera que la resiliencia individual está íntimamente vinculada a la autoestima (por lo que es clave trabajar con los infantes para que desarrollen positivamente, desde edades muy tempranas, su autoestima y paralelamente su resiliencia).

Así resulta que hay individuos que al enfrentarse a una situación traumática permiten que ésta les supere mientras que otros no lo permiten y continúan sin más problemas su camino vital; incluso los hay que, ante la adversidad, modifican sus actitudes, las llevan a un nivel superior y transforman la mencionada situación en algo positivo desarrollando capacidades que incluso, en ocasiones, ellos mismos desconocían poseer.

Esto último y de esto quería precisamente escribir, hoy y aquí, es lo que hecho exactamente nuestro sector primario (agrícola, ganadero y también el pesquero, no nos olvidemos de él) ante la adversa situación generada (y, desde luego, en absoluto finiquitada) por el SARS – CoV – 2 y su enfermedad vinculada, la COVID -19. 

Nuestro sector primario nos está dando, día sí y día también, una gran lección; realmente una lección inolvidable, haciendo gala de unos valores que deberían asumir y hacer suyos el resto de la sociedad y sus propios individuos (lo que evitaría que un número no despreciable de los mismos se estuviera comportando de una forma totalmente inadecuada y muy peligrosa para todos, en las complejas circunstancias sanitarias que nos está tocando vivir).

La resiliencia del mencionado sector le ha llevado a asumir solidariamente, con un esfuerzo encomiable, asumiendo permanentemente importantes riesgos sanitarios y empresariales, a partir de un loable trabajo en equipo (junto con los otros eslabones de la cadena alimentaria, justo es resaltarlo), con probadas eficiencia y eficacia, un claro liderazgo; una elevada responsabilidad en la ininterrumpida generación de alimentos; una destacada capacidad innovadora con la creación de nuevos canales on – line y, todo ello, en el marco de un destacado ejercicio global de equilibrio sectorial. 

Esta suma es la que ha hecho posible, a pesar de todo, mantener su actividad económica y los estándares de calidad de sus producciones.

Sinceramente espero (porque soy optimista por naturaleza) y deseo que, en un plazo no lejano, nuestros dirigentes (incluyendo aquellos que nos consideran esclavistas) y la propia sociedad, valoren y reconozcan adecuadamente la fantástica resiliencia de nuestra agricultura, de nuestra ganadería y de nuestro sector pesquero.

Sin duda alguna ¡SE LO MERECEN! 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

La tormenta perfecta

Tormenta perfecta es la expresión literaria y/o cinematográfica utilizada para referirse a esa situación, buscada o sobrevenida, donde se da un cúmulo de condicionantes o circunstancias, la mayoría de las veces, nada positivas, que sitúan en la picota o al borde del precipicio a una persona, colectivo, país o sector económico. Pues bien, en estos momentos, al menos esa es mi percepción, el sector agrícola, europeo diría yo, pero también en ámbitos inferiores, se encuentra ante una especie de tormenta perfecta conformada por un cúmulo de estrategias, planes y documentos varios que van a marcar, si no condicionar notablemente, el futuro próximo de la agricultura y, si me apuran, de la alimentación.

En la tesitura actual, ahora que estamos en puertas del fin del estado de alarma, el sector agrícola se encuentra expectante ante el incierto devenir de la economía puesto que gran parte del éxito o fracaso de nuestro negociado depende de la situación laboral y consecuentemente, de la cartera de los consumidores. No obstante, el mundo sigue dando vueltas, y asimismo nos encontramos con que la Unión Europea aprobó su hoja de ruta medioambiental denominada Pacto Verde Europeo donde se apuntan los grandes objetivos medioambientales de la UE y, asimismo, la UE también tiene adoptada su propia estrategia de Lucha contra el Cambio Climático que, en cascada, tiene su reflejo en el plano estatal y regional o autonómico.

No contentos con el Pacto Verde, la Comisión Europea acaba de publicar la estrategia “De la granja a la mesa” para un sistema alimentario justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente donde se apuntan las líneas generales de una nueva política alimentaria que, obviamente, afectará directa y sustancialmente a la parte productora. Una vez más, querido lector, la estrategia va, según algunos, más rápido de lo que se puede asumir desde la parte productora, pero, según otros, la estrategia en cuestión no entra al meollo de la cuestión y no aborda la necesaria, según su parecer, revolución agroecológica de la producción europea de alimentos 

Además, si lo anterior no fuera suficiente, la Unión Europea se halla inmersa en un interminable proceso negociador del Marco Financiero Plurianual, una especie de presupuesto plurianual que fija, entre otras cosas, el techo de gasto de las instituciones comunitarias y que establece los fondos destinados a cada una de las políticas prioritarias, entre ellas, la política agraria común, ampliamente conocida por sus siglas, PAC. Por cierto, una PAC que, al parecer, su enésima reforma se retrasa a cuenta del virus y cuya aplicación se dilata hasta el año 2023.

Por no hablar de los incesantes pero trascendentales acuerdos comerciales que la Unión Europea cierra con países y continentes terceros bajándose los pantalones en cuestiones agrarias mientras, recíprocamente, consiguen hacerse con sus mercados industriales, servicios, infraestructuras y así tenemos que, mientras las empresas hacen el agosto apoderándose de los mercados del más allá, nuestros agricultores sufren un duro invierno a lo largo de todo el año al haberse facilitado la entrada de sus productos agrarios a nuestro mercado y además, por un oportuno olvido de nuestras autoridades europeas, sin haber asegurado la reciprocidad en condiciones higiénicas, medioambientales, laborales, etc.

No se crean que con ello acaba, puesto que, en el Congreso de los Diputados se está tramitando un proyecto de ley de medidas urgentes en materia de agricultura y alimentación cuyo objetivo principal es reformar la Ley de Cadena Alimentaria e introducir una serie de modificaciones con el objetivo de dar respuesta al problema estructural de falta de rentabilidad y empoderar al productor recogiendo la obligatoriedad que todas las compraventas y transacciones efectuadas en el seno de la cadena se hagan cubriendo, ¡qué menos!, los costes de producción. La cosa, por muy sencilla y loable que parezca, tiene su aquel, pero, no me quiero dispersar y dejo la cuestión para posteriores ocasiones.

Como ven, con estos pocos apuntes, tenemos sobre la mesa, sobre el campo diría yo, toda una serie de ingredientes que hacen que el campo o, mejor dicho, el sector productor europeo esté como una olla a presión que, en cualquier momento, puede reventar.

Y llegados a este momento, yo me pregunto, ¿Quiénes son los cocineros que manejan la olla a presión? ¿cuántos aliados tienen los agricultores en esas cocinas donde se elabora el menú de nuestro futuro? ¿cuántos políticos tenemos en esas cocinas que saben de qué va el tema y conocen los ingredientes?

Personalmente, estoy algo más que preocupado viendo la dinámica de los últimos años, al observar cómo los diferentes responsables políticos de los diferentes partidos políticos que llevan la cuestión agraria y que, bien personalmente bien profesionalmente cuentan con sabiduría y experiencia para analizar, proponer y debatir las cuestiones, son arrinconados, ninguneados y sustituidos por sumisos tolosas (tolosabe) que lo mismo les da caer en la comisión de agricultura que en la de cultura o en la de sanidad.  

Cada contienda electoral, sea para la institución que sea, comprobamos cómo nuestros aliados, los aliados del campo, los más cercanos, pero también los más lejanos, los que tienen criterio y conocimiento de la cosa, los que le dedican tiempo y vida al agro, son relevados por profesionales de las generalidades y así, contienda a contienda, el sector en su conjunto pierde capital humano y músculo para defender lo nuestro.

Reaccionemos. No nos podemos permitir perder más músculo.

Xabier Iraola Agirrezabala
Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

 

Los ganaderos, el precio de sus productos y la COVID – 19

Una de las publicaciones que sigo y estudio regularmente con más interés es la que corresponde al “INFORME SEMANAL DE COYUNTURA” (Precios Coyunturales) que publica la Subdirección General de Análisis, Coordinación y Estadística de nuestro Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

Y en este Informe Semanal me parece especialmente interesante y aleccionador, analizar con detenimiento el discurrir comparativo de las curvas de los precios de los productos pecuarios a lo largo de los años 2018, 2019 y lo que llevamos del año 2020 (igual de interesante es, evidentemente, el hacerlo con lo que va sucediendo con los productos agrarios aunque, en general no son universos de discurso directamente comparables).

Y si en este análisis observamos lo que ha sucedido en el “mundo pecuario”, desde principios de este año 2020 hasta el día 24 de mayo del mismo, podemos constatar que en general, a partir de la semana 13- 14 del año (es decir, desde finales de marzo, principios de abril), se registra una caída significativa de los precios en vacuno, ovino, porcino de capa blanca, pollo, huevo y conejo.

Ello no hace sino confirmar oficialmente lo que ya anticipaba en una entrevista que me hicieron el pasado 18 de marzo, a raíz de mi intervención una semana antes en el 20º Congreso AECOC de Productos Cárnicos y Elaborados que tuvo lugar en Lleida (cuando, con 2 meses largos de retraso, el Ejecutivo empezaba a hacer caso real al SARS – CoV -2 y a tomar medidas).

El día de la entrevista, como es sabido, ya estaba declarado en España el Estado de Alarma (como se recordará el mismo fue declarado a través del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, afectando a todo el territorio nacional). 

En la mencionada entrevista, comenté que el Estado de Alarma iba a provocar a corto plazo (en realidad estaba provocando ya) una honda preocupación y también miedo a lo desconocido en la población y que la primera reacción de los ciudadanos de nuestro país iba a ser la de acaparar, durante un par de semanas, alimentos. Acaparamiento, generado por los efectos emocionales colaterales ligados al Estado de Alarma y al confinamiento y, muy especialmente, por el temor a un desabastecimiento alimentario (que nunca se produjo realmente gracias a la abnegada labor cotidiana de los agricultores y de los ganaderos y al correcto y ejemplar funcionamiento de los restantes eslabones de la cadena alimentaria).

Paralelamente, expuse que, en mi opinión, una vez el ciudadano hubiera asumido mentalmente el Estado de Alarma y hubiera regularizado anímicamente su situación de confinamiento, la tendencia al acaparamiento iba a desaparecer e iba a reducirse muy significativamente la compra de productos pecuarios (no se olvide que La Fase 0, vigente durante semanas, comportaba que el canal Horeca estuviera prácticamente “desaparecido”  y que el turismo internacional y también el nacional estuvieran en stand by o en “parada coyuntural”).

Y ésta ha sido y es, ni más ni menos, la realidad y la misma se está reflejando, como exponía al principio de esta nota, en el dinero real (el que llega finalmente a sus bolsillos) que están percibiendo nuestros ganaderos por sus productos. 

Lo hablaba hace un par de días con un importante avicultor de la zona centro que me comentaba que le había llegado a pagar, a pie de clasificadora, por una docena de huevos tipo 3 (huevos procedentes de gallinas alojadas en jaulas enriquecidas) del orden de 95 céntimos de euro y que, ahora mismo, esta misma docena se la estaban pagando a 60 céntimos.

Pero, esto no significa, entre otras cuestiones, que en los lineales de nuestras tiendas, los precios de estos productos pecuarios estén, en general, bajando. 

Por favor, no se olviden dos cosas; la primera, que el Quijote, Sancho y el Lazarillo, son personajes netamente españoles y la segunda, que no tenemos, en el sector agrario (agrícola y ganadero) de nuestro país, cadenas de valor (lo que tenemos son cadenas alimentarias, que es algo muy distinto). 

Ergo: ¡así nos luce el pelo!

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio