Tocar hueso

En nuestra casa, la verdad sea dicha, no somos muy imaginativos e innovadores en lo que a cocina se refiere. Yo, lo reconozco aquí en privado aunque lo niegue en público, soy un inútil total de la cocina y por ello, esa responsabilidad, y van unas cuantas, recae sobre las espaldas de mi mujer que, esto sí lo reconozco públicamente, tiene una muy buena mano en las tareas culinarias aunque si tengo que ser sincero, tampoco lo tenía muy complicado, al no tener más que seguir la senda de su madre, mi querida suegra, que dejó a la altura del barro a la mismísima Marquesa de Parabere.

El miércoles de la semana pasada, por cierto, innovamos durante la cena metiéndonos unas salchichas entre pecho y espalda. Ya sé que no es nada como para tirar cohetes pero la cuestión es que en nuestra familia era algo nuevo y, además, les informo que dichas salchichas, 100% de carne de vacuno, además de exquisitas son el resultado conjunto de unos 300 ganaderos vascos reunidos en la cooperativa Harakai – Urkaiko que comercializan su producción bajo la marca Baserria KM 0. 

Saco la salchicha a colación porque esta semana próxima el plenario del Parlamento Europeo votará  los tres reglamentos de la reforma de la PAC y en uno de ellos, el relativo al etiquetado de los alimentos, se someterá a votación el informe elaborado por el eurodiputado francés Eric Andrieu, perteneciente al grupo socialista.

El informe largo y farragoso aborda un porrón de enmiendas pero son dos las que están provocando un mayor movimiento en el seno del Europarlamento porque, al parecer, dichas enmiendas, utilizando la expresión que le viene como anillo al dedo, “tocan hueso” en la economía, mejor dicho, en la avaricia de algunas empresas.

La enmienda 165, relativa al indebido uso de algunos términos cárnicos, y la enmienda 171, algo similar con respecto a los términos cárnicos, han provocado extrañas alianzas donde empresas cárnicas se nos presentan como compañeros de cama junto a empresas de base vegetal que trabajan tanto bebidas como comidas que, obviamente, pretenden presentar como lácteo o cárnico aquello que no es más, por muy sabroso que sea, que una bebida o preparado vegetal.

Como decía, las grandes empresas europeas, con su potente y eficaz lobby comunitario, ejercen presión sobre los europarlamentarios para que permitan utilizar expresiones como “hamburguesa, salchicha, steak” por una parte y “yogur style, alternativa al queso, sustituto de la mantequilla” y como imaginará, frente a lo que no es más que una calculada y sigilosa estrategia de apoderarse del buen nombre de las bebidas y productos lácteos y de los productos cárnicos ganado por su buen trabajo a lo largo de la historia, el lobby empresarial citado es capaz de convencerles que, además, lo hacen para aumentar la transparencia del etiquetado alimentario y, en definitiva, en bien del consumidor.

Poderoso don dinero pasillea por la sede del Parlamento Europeo como Pedro por su casa, con el maletín lleno de promesas y aunque las primeras reacciones de los eurodiputados más cercanos a la temática agroalimentaria no hacen temer que el lobby se salga con la suya, mucho me temo que siempre habrá algún eurodiputado que le tiemble las piernas o, lo que es peor, que lo hará conscientemente, creyendo que así apoya a los agricultores, pero sin caer en la cuenta que con su posicionamiento, lo que es bien patente es que dará la espalda al sector ganadero.

El sector ganadero lo tiene meridianamente claro y muestra de ello es la campaña impulsada por numerosas organizaciones europeas, destacando sobremanera la organización agraria COPA-COGECA que integra en su seno a la casi totalidad de organizaciones agrarias europeas y al conjunto del movimiento cooperativo agrario europeo.

La campaña de comunicación «ceci n’est pas un steak» (esto no es un filete) plantea cuestiones fundamentales sobre la información al consumidor, nuestro patrimonio cultural y el poder del marketing moderno, que mezcla alegremente los intereses y valores de las grandes empresas. En dicho manifiesto, los agricultores europeos dejan bien a las claras que les interesa tanto producir proteínas vegetales como animales y que no se oponen a la producción de proteínas vegetales para productos veganos. No obstante, siguiendo con los argumentos del COPA-COGECA, “las imitaciones vegetales que tienden a copiar las denominaciones y las características de los productos cárnicos y lácteos deberían elaborar su propia estrategia, intensificar su esfuerzo creativo y en lugar de invertir en actividades de lobby, estas empresas deberían desarrollar nuevos conceptos de marketing, con miras a obtener el reconocimiento de los consumidores y a resolver la paradoja fundamental de la industria de las imitaciones vegetales”. 

O sea, concluyendo. Esto no es un filete. Esto es tocar hueso.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

 

Carta a los Reyes Magos

La penosa movida madrileña nos es retransmitida, día sí y día también, a todas horas, en todas las cadenas de radio y televisión. Los navajeos barriobajeros entre responsables  de la Comunidad de Madrid y del Gobierno Central copan la atención de los medios y, por ende, nuestra atención. 

El omnímodo poder del centralismo madrileño es tal que, incluso, la presidenta Isabel Ayuso llega a decir «Madrid es España dentro de España. ¿Madrid qué es si no es España?» sin ser consciente, por mucho que el fin de sus palabras fuera otro bien diferente, que sus palabras encierran un halo de ninguneo y desprecio al resto de territorios y paisanos que nos encontramos fuera de los muros del centro que ella representa.

Entre porrazo y porrazo, cuchillada va cuchillada viene, la inmensa mayoría de la gente anda, andamos, despistada y entretenida con el lamentable sainete y, mientras tanto, el mundo, a duras penas, sigue avanzando y así la Unión Europea trabaja con la participación del Parlamento Europeo en un fondo de recuperación económica tras la pandemia de 750.000 millones de euros, entre 2021 y 2023. ¡Ahí es nada!.

En este contexto, todas las administraciones, menos los ayuntamientos, instituciones más cercanas al ciudadano pero históricamente ninguneadas por todas las instancias superiores, andan completamente motorizadas (eléctrico, por supuesto) para escribir su listado de proyectos, a modo de los niños que escriben su carta a los Reyes Magos (en nuestro caso, la carta al Olentzero), que encaje con los objetivos y líneas estratégicas fijadas por las autoridades europeas y que sean del agrado, dicho pronto y claro, de los países frugales del Norte que, al parecer, son los que sueltan la choja para los pobres del Sur y del Este.

En nuestra tierra, el Gobierno Vasco junto con las tres diputaciones forales han acordado un plan de reactivación que en su punto de reactivación económica recoge la industria alimentaria (imagino que querrán referirse a toda la cadena alimentaria) y, al mismo tiempo, estas instituciones comienzan a redactar su propio listado donde, como comprenderán, cada una de las instituciones tira hacia lo suyo intentando colar el máximo número de proyectos de su territorio histórico correspondiente. Es lo que tiene, los ciudadanos vascos quieren que sus políticos tengan visión de país pero simultáneamente, esos mismos ciudadanos se llevan las manos a la cabeza, si su territorio histórico no se lleva su correspondiente trozo de tarta. 

Yo, como buen vasco, también me preocupo de mi trozo de tarta y sin conocer el listado definitivo, me alegra comprobar que al menos las diputaciones de Bizkaia y Gipuzkoa han introducido entre sus principales objetivos la expansión de la banda ancha a todos los rincones del territorio, incluidas las hasta ahora olvidadas zonas rurales.

En lo que respecta al Gobierno Central, el presidente Pedro Sánchez presentó las líneas maestras del plan de recuperación ampulosamente llamado ”España Puede” . El plan recoge 10 políticas palanca para los próximos 3 años, coincidentes con el fin de legislatura y conviene destacar que en primer lugar figura la palanca “Agenda Urbana y Rural, lucha contra la despoblación y desarrollo de la agricultura” que contará con el 16% de los fondos. La cuarta palanca por orden de asignación de fondos.

 Ahora bien, si uno se pone a leer la letra no tan pequeña del plan España Puede y más concretamente lo relativo a su primera palanca, llama la atención que se apunten tres proyectos, el primero, Plan de choque de movilidad sostenible, segura y conectada en entornos urbanos y metropolitanos; el segundo, Plan de rehabilitación de vivienda y regeneración urbana, con mención a un plan de transición energética para la España vaciada y el tercero, finalmente, Transformación y digitalización de la cadena logística del sistema agroalimentario y pesquero. 

Tengo que reconocer que es difícil hablar de un documento tan escueto que no apunta más que a líneas maestras pero por lo que he podido leer en la web de la propia Moncloa, no despierta mucha ilusión en lo que a sector primario y mundo rural se refiere y me parece que todo apunta a un plan donde la transición energética, necesaria a todas luces, lo copa todo, mientras el sector primario como sector económico esencial, al  menos en plena pandemia, y el mundo rural en su conjunto, quedan arrinconados a los márgenes del plan. Quiero y necesito imaginar que, más allá de lo presentado en palacio, alguien atenderá las demandas del campo y del rural.

A lo dicho, veremos cómo acaban las cartas navideñas. Yo, mientras tanto, en una Iraolada, como dice mi amiga Anuska, me pongo a escribir mi propia carta y haciendo de la necesidad virtud, trazo las líneas maestras de un proyecto de Corazón Verde para Gipuzkoa conformado por una gran extensión forestal, a modo de Selva de Irati, emplazado alrededor del monte Ernio y sus pueblitos rondantes, municipios con una economía muy debilitada. Un maravilloso mosaico verde en su gran parte conformado por bosques de alto valor naturístico pero gestionados debidamente que convivan con algunas plantaciones sosteniblemente gestionadas. Masas forestales que bien por su gestión forestal bien por su cuidado y control creen empleo en dicha zona bien sea, como decía, en la gestión forestal, en actividades naturo-turísticas atraídas por la belleza del paisaje y/o pequeñas actividades empresariales vinculadas a la madera y todo ello, gestionado por un consorcio público- privado donde participen ayuntamientos, diputación, vecinos, baserritarras, forestalistas, naturalistas, patrocinadores, etc. 

Sé que es difícil. Quizás imposible pero al menos, déjenme soñar y escribir la carta para Navidad que, hasta ahora al menos, es gratuita.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

 

El Coronavirus (covi) en el ganado bovino (II)

Inicio esta segunda parte de mi artículo poniendo en evidencia que no hay un tratamiento etiológico para el Covi, pero sí sistemas de control, empezando por el manejo, la bioseguridad y la higiene (separación temprana de las crías de la madre y otros adultos; continuando con tener una sala de partos aislada y limpia, con una cama abundante y renovada con frecuencia o boxes individuales para las crías, disponiendo de un alojamiento seco, abrigado y limpio y aplicando medidas de manejo de bajo estrés en el transporte y en el cebadero…).

En el caso de la diarrea neonatal, adquiere mucha importancia la administración temprana de suficiente calostro con inmunoglobulinas frente al virus. El Covi bovino puede desencadenar una respuesta inmune protectora en los animales infectados; la recuperación de la enfermedad se acompaña de títulos elevados de anticuerpos, Ig G1 y G2, Ig A, (e Ig M durante su vigencia), muchas bajas por Covi, sin embargo, solo muestran Ig M.

La respuesta inmune parece ser poco duradera, de ahí la posibilidad de animales persistentemente infectados y de reinfecciones repetidas, aunque la presencia de Covi en ambos casos suele limitarse a una multiplicación subclínica, de importancia para la transmisión del virus, pero sin implicaciones para la salud de los hospedadores.

Los terneros que entran en cebadero con una titulación elevada frente a Covi tienen menor riesgo de sufrir enfermedad respiratoria en las 5 semanas posteriores a su recepción y mayor ganancia de peso que sus compañeros.

Existen vacunas inactivadas y atenuadas frente a Covi, de empleo en la prevención de la diarrea neonatal. Algunas vacunas orales de virus atenuado se han empleado directamente en el ternero, pero con un éxito parcial, por la posible interferencia de los anticuerpos maternos, ingeridos en el calostro. 

La norma es la aplicación de vacunas parenterales a las madres, al final de la gestación, para estimular la producción de anticuerpos, que pasarían a la cría en el calostro. Existe una correlación positiva entre el título sérico de las madres, el título en calostro y en el suero del ternero en sus primeros días de vida.

La aplicación experimental intranasal de vacunas atenuadas orales (diseñadas frente a diarrea neonatal) antes de la entrada en cebadero ha tenido efectos beneficiosos en la sanidad y rendimiento de los animales. Se especula sobre el posible beneficio que podría obtenerse de la aplicación de vacunas parenterales, dada la relación encontrada entre anticuerpos séricos y protección.

La inmunidad frente a Covi parece proteger de las manifestaciones clínicas, pero no impide nuevas infecciones ni la transmisión de virus (reducida en tiempo e intensidad).

¿Se transmite el Covi bovino del ganado a los operarios o los consumidores? No. 

Aunque hay dos Covi humanos relacionados con el Covi bovino (HCoV-OC43 [catarro] y HECoV [enteritis]), no se han encontrado nunca evidencias de transmisión del virus bovino al hombre; es más, los estudios realizados sobre personal en contacto con terneros enfermos, han demostrado que el 100 por 100 de las muestras nasales obtenidas de los obreros ya a solo seis horas de su exposición era negativo al virus. Muestreos realizados entre la media hora y esas seis horas señalan una rápida caída de la presencia de Covi y, muy importante, en ningún momento se encontró capacidad de los viriones para infectar cultivos celulares apropiados.

¿Qué tendencias vamos a observar en el futuro? Dado que el virus está extendido por todo el mundo, con gran prevalencia en rebaños e individuos, que puede estar presente en numerosas otras especies, domésticas o silvestres y que no es una zoonosis; seguiremos conviviendo con él. 

Las prácticas tendentes a reducir el uso de antibióticos, (mejoras en manejo e instalaciones, bioseguridad e higiene y la mayor proclividad a vacunar al ganado), tendrán un impacto positivo en la frecuencia de aparición de brotes clínicos.

Una posibilidad, añadida, tras el enorme interés que ha despertado la pandemia por la Covid-19 en los coronavirus y su vacunación, es el desarrollo de nuevas vacunas capaces de ser aplicadas de modo efectivo y rentable frente a la forma respiratoria de Covi en los cebaderos, posiblemente en forma de combinaciones con otros patógenos respiratorios.

De momento, manejo, bioseguridad, higiene, vacunación (de madres) y encalostrado escrupuloso son las mejores armas, frente al Covi y todos los demás agentes infecciosos. ¿Nos ponemos?

 

Francisco González

Veterinario

Consultor en Sanidad, Manejo y Gestión  de explotaciones de ganado vacuno

 

Denuncias contra 5 empresas lácteas por incumplir la ley de la cadena

 

Según ha publicado Agroinformación.com, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha presentado una batería de denuncias ante la AICA que implican a 5 grandes empresas lácteas por diversos incumplimientos de la Ley de la Cadena Alimentaria.

En efecto, según la COAG, en los contratos presentados por las citadas empresas a los ganaderos se obliga a éstos a reconocer unos precios por debajo de costes bajo amenaza de no recogida de leche, a la vez que se introducen cláusulas que incumplen los plazos máximos de pago (así, en los mencionados contratos las empresas incluyen una adenda que textualmente dice: “… le presentamos una adenda al contrato de suministro que usted ha declinado firmar. Al respecto queremos manifestarle que en base al conocimiento de los costes de producción de esta Comunidad Autónoma, y por la firma generalizada de los ganaderos de la zona, el precio medio anual pagado por (empresa denunciada), según la fórmula de cálculo fijada en el contrato de suministro cubre su coste de producción”.

Además, hay empresas que están empezando a incluir cláusulas de confidencialidad en sus contratos para evitar que los ganaderos acudan a las  organizaciones agrarias.

Argumenta COAG que “las leyes están para ser respetadas y cumplirlas. No se pueden tolerar prácticas comerciales ilegales y abusivas que atentan de forma reiterada contra los ganaderos. Si se sigue exprimiendo así al productor, nos vamos a quedar sin granjas familiares. En último año, 733 ganaderos se han visto obligados a echar el cierre. Hoy quedan apenas 12.500 ganaderos lácteos».

Según don Andoni García, responsable de Marcados Agrarios de COAG, «la AICA tiene que abrir una investigación para evitar nuevos atropellos y garantizar un precio justo para los ganaderos que les permita vivir dignamente“.

Como es sabido, La ley 3/2004 de medidas de lucha contra la morosidad establece que “los aplazamientos de pago de productos de alimentación frescos y de los perecederos no excederán en ningún caso de treinta días”. No obstante, COAG argumenta que varias industrias lácteas especifican que se agruparán las facturas de todas las entregas de leche realizadas en el periodo de un mes “X” y se abonarán por parte de la empresa, antes del día 30 del mes “X + 1”. Por lo tanto, al aplicar esta cláusula, se produce un incumplimiento de la ley de morosidad en cuanto a los aplazamientos de pago, que se puede sancionar a través de la Ley de Cadena Alimentaria.

Las rebajas que vienen

En un seminario que impartí el pasado 16 de septiembre expuse con detalle las razones de las luchas de precios que se avecinan a nivel de las grandes cadenas y sus consecuencias para nuestros ganaderos y para nuestros agricultores.

En este marco coincido plenamente con una de las conclusiones a las que ha llegado la Empresa Kantar, en un estudio que ha publicado bajo el título “Estado de la distribución en España”. El consumidor que está surgiendo, en el marco de la actual pandemia, es significativamente menos fiel a su cadena habitual; compara más entre productos y precios (es verdad, dado que un elevado porcentaje de los que antaño fueron clientes se están convirtiendo, en razón de la nueva situación económica y de los cambios en los hábitos de consumo, en compradores).

En este marco, los datos disponibles indican que, en los primeros nueve mes del presente año (en razón del efecto “miedo” a causa de la primera ola de la COVID – 19 y del primer confinamiento), hemos adquirido en España del orden de un 12,5 por 100 más de productos y el gasto ha sido superior en casi un 15 por 100, respecto del mismo periodo del pasado año  2019. Pero, desde hace semanas, estas tendencias han cambiado de signo. 

En su momento, los grandes impulsores de los mencionados incrementos  fueron los productos frescos y la alimentación envasada y precocinada, amén de la droguería, que fue la sección que más creció en volumen. No obstante hay un hecho que conviene tener bien presente aquí: se sale menos a comprar y se compra más en cada visita a los puntos de venta pero, globalmente, se compra menos y más barato.

Datos al margen, no me cabe la menor duda, porque se está viendo ya, la denominada  «omnicanalidad» será otra de las características que condicionará, de forma irreversible, el comportamiento del nuevo consumidor que ha nacido con los nuevos tiempos. Los mencionados “nuevos consumidores” empiezan a adquirir los productos, por una parte, de forma presencial y paralela en distintas cadenas y, por otra, cierran el conjunto de su compra con otros pedidos obtenidos vía online.

Ello traerá  a corto plazo y en mi opinión, que las grandes cadenas se verán obligadas, sí o sí, a dar una significativa mayor prioridad a los precios y por ello generarán con frecuencia ofertas a la baja con el objetivo prioritario de atraer a estos “nuevos compradores” (por definirlos de alguna manera).

Pero, no hay que olvidar que, paralelamente, el capítulo de los costes se está viendo significativamente incrementado. 

Por ello, obligatoriamente, al definir las ofertas y las promociones, se deberán escandallar correctamente las necesarias inversiones en digitalización y en sus plataformas de correo electrónico (no se minusvalore el hecho de que el comercio electrónico en el gran consumo se disparó durante el encierro, en los momentos más duros de la crisis sanitaria, registrando una cuota del mercado del orden del 2,6 – 2,7 por 100 bruto). También deberán tenerse en cuenta la mayor inversión en limpieza, en desinfección y en protocolos de seguridad (que, en muchos casos, están implicando una reorganización de los puntos de venta y una pérdida de espacio útil real).

Y todo ello en mi opinión y aquí está el quid de la cuestión, implicará finalmente y en  general, ante la ausencia de reales cadenas de valor, una presión a la baja, directa e indirecta, en el nivel de los precios a percibir por los productores (lo que está sucediendo actualmente, por ejemplo, en el sector de la leche puede constituir un ejemplo de ello).

En definitiva, o se coge de verdad este “morlaco por los cuernos” o se avecinan tiempos ciertamente complicados para muchos de nuestros productores.

¡Ojalá esté totalmente equivocado!

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

El coronavirus (covi) en el ganado bovino (I)

Inicio la primera parte de mi artículo afirmando que los coronavirus son viejos conocidos de los veterinarios. Concretamente, desde el año 1931 en que se identificó el primer coronavirus aviar, unos 30 años antes del primer virus Covi humano.

En el ganado bovino, se asoció el mismo a la diarrea neonatal en 1973; en 1990, a la disentería de invierno y en 1993, a enfermedad respiratoria aguda (si cambiamos “enfermedad” por “síndrome”… ARS, muy cerca de SARS…).

Estas son las tres formas clínicas en que se manifiesta la infección por covi en el ganado vacuno:

  • Diarrea neonatal por covi, una disentería grave que afecta, normalmente, a terneros de menos de tres semanas de vida (en algunas condiciones hasta los tres meses), que implica tanto al intestino delgado como al grueso, devastando las vellosidades y criptas intestinales y reduciendo la digestión y absorción de nutrientes. Ocasiona un retardo notorio en el desarrollo y una mortalidad elevada. Se contagia a través de las heces de las madres u otros adultos presentes o de partículas respiratorias. Suele ser más frecuente en invierno y aparecer en brotes.

 

  • Disentería de invierno, propia de animales adultos, cursa con diarrea, a veces sanguinolenta, fiebre, depresión y pérdida de producción lechera, usualmente durante unas tres semanas aunque puede llegar a cuatro meses. Endémica en el rebaño, se manifiesta en brotes y se propaga con rapidez en el colectivo, notablemente en los meses invernales. Factores de riesgo son la seropositividad de establos vecinos, el tamaño de explotación, la cercanía a otras granjas y la compra de animales.

 

  • Enfermedad respiratoria aguda por covi, aparece típicamente entre los dos y los 12 meses de vida, aunque se dan casos en todas las edades. De curso moderado, con fiebre, disnea y depresión; muchas veces, el virus se circunscribe a las vías respiratorias altas, aunque en un 15 a 20 % de los casos invade los pulmones. Su importancia económica reside en su rapidez de difusión y la pérdida de velocidad de engorde, más que en su mortalidad (1 a 2 % de los afectados). Puede asociarse a otras infecciones (Pasteurella, Histophilus, etc.) y es más frecuente su aparición en invierno o después de fenómenos estresantes (como el transporte a mercados o cebaderos, por ej.).

Todos los coronavirus bovinos pertenecen a un mismo serotipo, pero sí se distinguen cepas con modificaciones antigénicas menores. Esta misma consideración se aplica a los covi que infectan otros rumiantes domésticos o silvestres, como las ovejas, cabras, búfalos, yaks, camellos, llamas, alpacas, vicuñas, antílopes, jirafas, ñúes, etc.

La transmisión de covi sigue la ruta fecal-oral y aerógena, se postula que el paso al intestino puede ser mediante la ingestión de viriones, en partículas de heces presentes en la ubre de la madre o en el suelo (cama de paja, por ej.), o por la deglución de moco que engloba y protege a los viriones que se han multiplicado en las fosas nasales y faringe, tras su entrada vehiculados por la saliva o gotas exhaladas en la tos de otros animales.

El covi suele manifestarse en meses fríos y en momentos de estrés, pero es endémico en muchos colectivos. Se halla extendido por todo el mundo, con gran prevalencia en individuos y rebaños. Muchos adultos son portadores persistentes (y asintomáticos) del virus y lo excretan intermitentemente (especialmente, en situaciones de estrés, como el parto, inclemencias meteorológicas, transporte y mezcla de efectivos de distinto origen,…), y otros sufren ciclos recurrentes de infección-curación en los cuales pueden liberar viriones, aun siendo asintomáticos.

Tenemos, por tanto tres fuentes directas de contagio:

  • Animales enfermos.
  • Portadores persistentes sanos.
  • Animales reinfectados asintomáticos.

Fuentes indirectas del covi pueden ser otros animales, especialmente rumiantes, pero no en exclusiva y elementos inanimados en contacto con los animales (por ej. botas y ropa de los operarios pueden albergar partículas, capaces de infectar cultivos celulares durante más de 24 horas). El diagnóstico laboratorial de covi puede realizarse mediante, entre otras, aislamiento viral, inmunocromatografía, inmunofluorescencia, ELISA y PCR. Los epitelios respiratorios y digestivos son las muestras de elección, es raro identificar covi en sangre. Para la diarrea neonatal existen kits de diagnóstico rápido que permiten identificar covi y otros patógenos entéricos como rotavirus, E. coli K99, Cryptosporidium o Giardia.

Francisco González

Veterinario

Consultor en Sanidad, Manejo y Gestión de explotaciones de ganado vacuno

 

La evolución del censo de vacas lecheras en ordeño en España

 

Como ya se ha comentado en diversas ocasiones en otras ÁGORA TRIBUNA, el censo de vacas lecheras en España ya lleva tiempo descendiendo lenta pero ininterrumpidamente. Así, según datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el mencionado censo en el pasado mes de julio  del vacuno de aptitud preferente leche era de 836.039 vacas en ordeño. Esta cifra supuso  un descenso del 0,4 por 100 con respecto al censo registrado para el mismo mes en el año anterior. Con respecto al mes inmediatamente anterior, el descenso fue del 0,3 por 100.

Por su parte, en el presente mes de septiembre,  el mencionado censo de vacuno de aptitud leche es de 836.069 vacas en ordeño lo que supone un descenso del 0,8 por 100 respecto al censo registrado para el mismo mes en el año anterior si bien, en este último trimestre de este año 2020 ha permanecido prácticamente estable.

A título anecdótico recordar que en el año 1982, año en que se alcanzó el cénit censal de ordeño, había en España 1,299.000 vacas frisonas, 217.000 vacas de raza parda y 516.000 vacas que se ordeñaban de otras razas y mixtas lo que hacía un total de 2.032.000 vacas que se ordeñaban en un total de 2.783.000 vacas.

Galicia, a la cabeza

En lo que atañe actualmente a la distribución del censo por Comunidades Autónomas, sigue siendo una vez más Galicia la que alberga el mayor censo de vacas lecheras mayores de 24 meses dado que cuenta con un censo de 330.653 animales; ello representa el 40 por 100 del total de censo español de vacas lecheras. Galicia es seguida por la Comunidad Autónoma de Castilla y León con 95.403 animales (11 por 100) y  por la Comunidad Autónoma de Cataluña en tercer lugar con un censo oficial de  80.744 animales (10 por 100).

Por otro lado, el censo de novillas, siempre de acuerdo con el informe publicado por el MAPA, después de una tendencia estable en la segunda mitad de 2019, en el mes de septiembre de este año 2020 la mencionada cifra se ha situado en los 275.036 animales, lo que viene a significar un 1,8 por 100 inferior que la registrada en el mismo mes del año pasado. Respecto al mes inmediatamente anterior, mes de agosto, se registra un descenso del 0,2 por 100.

 

Calabozo

Joxe Mari, el secretario viejo del ayuntamiento de mi pueblo, Legorreta, era un todoterreno que compaginaba sus tareas en el consistorio con la atención del bar familiar, Iñaxi, que era un auténtico templo de la comida casera. Lo que pocos legorretarras saben, al menos los jóvenes, es que antes del ayuntamiento, Joxemari también fue el empleado de la oficina local de la Caja de Ahorros al mismo tiempo que te atendía con su imborrable sonrisa en la barra del bar.

Posteriormente, los empleados de banca se especializaron en la actividad bancaria propiamente dicha, lograr la confianza del cliente para que deposite sus ahorros a fin de gestionarlos y sacarles el mayor rendimiento tanto para el cliente como para la propia entidad. Como recompensa, los clientes fieles se llevaban numerosos regalos (sillas de playa, paraguas, pequeños electrodomésticos, etc.) por los que, increíblemente, los clientes, entre ellos mi difunta madre, suspiraban y se esforzaban, aún más, en su faceta ahorradora.

Ahora, por el contrario, las tornas han cambiado, y mucho además, por lo que los actuales empleados de la banca moderna vuelven al pluriempleo de Joxemari y así, entre talonario y talonario, entre recibos y asientos bancarios, ¡así, como quien no quiere!, te endosan el seguro del coche, te cuelan un plan de jubilación o un seguro médico privado. Supongo, que lo que no ganan vía gestión del dinero lo obtienen vía contratación de servicios y así, compensar la ausencia de ganancia, incluso perdida, con la comisión por los servicios contratados.

Existe un dicho en el mundo de la distribución comercial, “islotes de pérdidas, en un mar de beneficios”, con el que se alude al reducido grupo de productos en los que se llega a renunciar a la obtención de beneficio o incluso se acepta perder dinero con el objetivo de poder utilizar dichos productos como gancho con los que atraer al consumidor a su establecimiento y así, a pesar del islote de pérdidas, recuperar la rentabilidad en el amplio y ancho mar (de beneficios).

La leche, no les descubro nada nuevo, es uno de esos islotes de pérdidas en muchas cadenas de distribución que utilizan la leche como producto gancho, reclamo dicho finamente, banalizando dicho producto, ninguneando su valor nutritivo y su importancia en nuestra alimentación, a base de fijar el precio como único factor de compra para el consumidor. Reconozco que, mayoritariamente, se han acabado las campañas comerciales cainitas fundamentadas en buzoneos masivos donde la leche era el anzuelo pero también he de reconocer que esta política de banalización y ninguneo nos ha traído hasta la situación actual de precios irrisorios con una inmensa mayoría de leche rondando los 60 céntimos que, lamentablemente, impide que se genere valor y con ello, distribuir equitativamente dicho valor entre los diferentes eslabones.

Muchas cadenas reconocen, por lo bajini, que con la leche o bien no ganan apenas o bien pierden dinero pero el temor a perder cuota de mercado, consecuencia de esa política suicida de la leche-gancho, les impide dar ningún paso en la dirección de reposicionar la leche y nadie quiere ser el primero en dar un paso al frente, no vaya a ser que el resto no les siga y de paso, les birlen cuota de mercado.

No crean que la política de bajos precios afecta a un único eslabón de la cadena agroalimentaria y así, tenemos también a gran parte de la industria láctea que apenas rasca bola con la leche básica, producto mayoritario en todas ellas, por lo que se ven abocadas, además de proveerse de leche a precios irrisorios, a impulsar productos lácteos de mayor valor añadido e innovadores, aun siendo conscientes que el valor añadido y la novedad mengua rápidamente una vez que se generaliza y se cae en las garras de la marca blanca, y lo que es más llamativo, a semejanza del secretario viejo de mi pueblo que compaginaba el bar, la caja de ahorros y el ayuntamiento, tenemos a industrias lácteas que se lanzan a otros mercados como el agua, los zumos, las bebidas vegetales, etc. a fin de compensar la ausencia de beneficios o pérdidas generadas por el negocio de la leche. La leche, al parecer, da prestigio, pero no beneficios.

Aguas abajo en la cadena alimentaria, los ganaderos tampoco escapan de esta maldita dinámica. Los márgenes menguan hasta el infinito con lo que el sector se va concentrando en explotaciones cada vez más grandes, en explotaciones donde el factor familiar languidece, donde se fortalece la dinámica empresario – empleados, donde los costes son controlados al céntimo,  donde las inversiones en tecnología e instalaciones acarrean un gran endeudamiento en un patrimonio inmovilizado que sólo vale para producir leche, donde el ganadero se ve obligado a meter en la cuadra más horas que las propias vacas y con un modo de vida que genera un total rechazo de las generaciones más jóvenes y así, fruto de todo ello, tenemos como consecuencia que del año 2015 al actual han desaparecido un 30% de las explotaciones y la tendencia, lamentablemente, parece no tener freno. Aun así, los hay como Luis Calabozo, director de la patronal láctea FENIL, que no parece enterarse y que recientemente se ha despachado ante la prensa con una frasecita, “No me consta el cierre de lecherías por falta de rentabilidad”, que ha indignado al conjunto del sector ganadero y que difícilmente olvidarán.

Termino. Si la distribución compensa las pérdidas de la leche con otros productos. Si las industrias se ven abocadas a mercados diferentes a la leche para compensar las pérdidas generadas por ésta. Si los ganaderos lo van dejando por falta de rentabilidad. ¿A quién puñetas, aparte del señor Calabozo, le compensa este sector lácteo?

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

 

Las últimas afrentas al sector lácteo español

 

El sector lácteo de enfrenta de nuevo a un momento complicado donde, por ejemplo, la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha puesto de manifiesto que hay un gran número de quejas que le están trasladando los ganaderos productores de leche, que se sienten amenazados ante la disyuntiva de tener que aceptar nuevos contratos con precios a la baja, ante la amenaza de que no se les recoja la leche cuando acabe la vigencia de los contratos actuales.

En este sentido, la asociación Agromuralla, que agrupa a ganaderos de Lugo y La Coruña, ha denunciado ante la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) a varias industrias lácteas, entre las que figuran Lactalis, Reny Picot, Inleit, Leche Río y Danone, por lo que denominan prácticas ilícitas en los contratos. Al parecer, las industrias han aprovechado la coyuntura de alerta sanitaria para presionar a los ganaderos con modificaciones a la baja en el precio que figura en los contratos.

Prácticas comerciales desleales

Conviene recordar aquí que precisamente el sector lácteo es uno de los más señalados por las prácticas comerciales desleales y por los incumplimientos de la ley de la cadena, acumulando el mayor número de denuncias y de infracciones con sanción por parte de la AICA. Un 84 por 100 de estas denuncias son contra la industria, la mayor parte por la ausencia de los preceptivos contratos.

Y es en estas circunstancias cuando nuestro Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), que dirige don  Luis Planas, ha efectuado a través del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) leche en Portugal. La misma va destinada al programa de ayuda a las personas necesitadas, según ha denunciado la Unión de Pequeños Agricultores (UPA). 

El sector no puede entender que, a la vista de la referida complicada situación por la que atraviesa el sector español del vacuno de leche con, como ya se ha mencionado, ingresos a la baja y con las industrias presionando a los ganaderos para reducir los precios de compra e, incluso, recortar las entregas, desde Agricultura estén comprando la leche en Portugal en lugar de hacerlo en España.

La UPA También considera absolutamente ilógico que se gaste un dinero en acciones de promoción de los alimentos de España, tanto en el interior como en el exterior, y paralelamente se recurra a productos foráneos para destinarlos a un programa solidario como el mencionado.  

Asintomáticos

Mi anterior artículo, allá por mediados del mes de Julio, coincidió con la celebración de las elecciones vascas (y gallegas). Los resultados, por todos conocidos, muestran bien a las claras los síntomas de la apuesta de la sociedad vasca por la estabilidad y seguridad en un momento especialmente delicado en todas las facetas de nuestras vidas que se tambalean por obra de un puñetero virus. La estabilidad y seguridad eran las características del candidato Urkullu y, en consecuencia, los resultados, fueron los que fueron.

Las negociaciones de estas últimas semanas, asimismo, nos muestran síntomas de continuidad en el panorama político con un Gobierno de coalición, ahora sí con mayoría absoluta, y una oposición capitaneada por Ehbildu que aprovechará, intuyo, la más mínima para saltar a degüello. Como decía, síntomas de continuidad.

El verano, por otra parte, ha discurrido, con permiso de su excelencia la Covid-19, en su tónica y así, el sol que agradecían los viticultores y horticultores, maldecían los ganaderos que veían amarillear sus verdes praderas tras una fantástica primavera y las últimas lluvias, fueron tan agradecidas por los últimos como malditas para los viticultores en capilla ante la nueva vendimia. En fin, como se suele decir, nunca llueve a gusto de todos y menos, en lo que al campo se refiere.  

Como recordará, en la primavera confinada, tanto la Administración vía Boletín como la sociedad vía testimonios particulares como por redes sociales reconocieron el carácter esencial de nuestros agricultores. Una vez completada la desescalada e inmersos en la nueva normalidad, lamentablemente, mucha gente parece haberse olvidado del papel esencial que juegan los productores en nuestra sociedad y así nos hemos encontrado con un verano donde destaca la avalancha de gente que se ha echado al monte y entre ellos, numerosos asintomáticos del respeto, por lo que han aumentado exponencialmente el número de episodios problemáticos y encontronazos entre paseantes aficionados a la montaña y ganaderos por culpa de irresponsables que llevaban sus perros “urbanos” sueltos con un claro perjuicio para el ganado que pastaba, ¡cómo no!, libre en la montaña.  Lo que les digo, asintomáticos del respeto.

En verano, igualmente, hemos podido comprobar cómo muchos de aquellos que durante el confinamiento aireaban la importancia del comercio local y del pequeño comercio urbano, aquellos que lamentaban el desértico panorama urbano generado por el cierre de los comercios y el vacío de nuestras calles, una vez liberados de las ataduras virusianas, se han lanzado en tromba a consumir compulsivamente vía on-line sin mirar el origen de sus compras, olvidando la trascendencia del comercio local que decían defender, cerrando con sus propias manos, a golpe de clic las persianas de las tienda de su calle y obviando, no por desconocimiento, que con cada compra on-line las arcas de  la hacienda de sus administraciones se vacían mientras las arcas de lejanos paraísos fiscales engordan imparablemente. Son, en mi opinión, los asintomáticos de la coherencia.

Asintomáticos, los hay de muchas clases, como aquellos que no presentan los síntomas de la enfermedad o infección que dicen sufrir y así tenemos todas aquellas personas, colectivos y partidos políticos que dicen defender al ganadero en extensivo, al ganadero de montaña mientras, en su día a día, no muestran síntoma alguno de ello y más aún, por el contrario, presentan síntomas de todo lo contrario al alinearse contra todo aquello que los ganaderos necesitan y reclaman como puede ser dotarles de condiciones de vida dignas en la montaña, impulsar la actividad ganadera, combatir la proliferación de la fauna salvaje que tanto daño les ocasiona, etc. Son, por llamarlos de alguna forma, los asintomáticos del apoyo al sector.

Incluso, puestos a detectar, hasta he detectado asintomáticos del insignis, numerosos y correosos ellos. Se trata de aquellos que durante los últimos años se han especializado en maldecir y denigrar el pino insignis, en estos momentos tocado de muerte por la banda marrón, y que ahora, cuando los hasta ahora malvados forestalistas, entre otras especies, optan también por el eucalipto, resulta que añoran al denigrado insignis y comienzan a hablar, incluso, de su positiva función medioambiental. Creo, sinceramente, que nuestro sector forestal mostraría otros síntomas si todos, forestalistas, consumidores, políticos y naturalistas hubiésemos tenido más en cuenta la triple vertiente de la sostenibilidad (medioambiental, económica y social) pero la negación permanente de la función económica de la actividad forestal impide cualquier posible avance en esa senda.

A lo dicho. Sintomáticos hay unos cuantos, los detectamos a distancia, se les ve venir y aunque me duela decirlo, se les agradece la franqueza en la exposición de sus planteamientos y ante ellos, cabe trabajar en la búsqueda de soluciones o acuerdos beneficiosos para todos. Ahora bien, los verdaderamente preocupantes son los asintomáticos, los que a la cara callan o te dicen lo que tú quieres oír mientras por detrás, de forma subclínica, están impulsando todo lo contrario y, consecuentemente, es difícil trabajar sobre ello porque, desgraciadamente, no sabes a quién te enfrentas.

De los sintomáticos, como diría aquel, ya me ocupo yo, pero, de los asintomáticos, ¿quién se ocupa?

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario