Los ganaderos reclaman a las industrias lácteas

Como se recordará, en diciembre del año pasado Unión de Uniones recordó a los ganaderos cómo reclamar las indemnizaciones a las industrias lácteas. En efecto, la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, ante la segunda resolución emitida en julio por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), informó a los ganaderos cómo podían  reclamar las indemnizaciones a las industrias lácteas que pactaron precios (la CNMC sancionó finalmente a 10 industrias lácteas con 80,6 millones de euros por haber pactado a la baja los precios a pagar a los ganaderos; es decir, por las deficiencias legislativas detectadas).

La cuestión ha derivado en reclamar, por parte de los ganaderos afectados, aquéllos que habían dejado de percibir, entre los años 2000 y 2013, el precio correcto por la leche de sus vacas, las cantidades no cobradas en razón de los acuerdos adoptados ilegalmente por las 10 industrias implicadas.

Indemnizaciones millonarias

Se trata de cifras millonarias dado que, de acuerdo con las estimaciones de la Unión de Uniones, el importe que podría reclamarse, a nivel individual, se podría situar en el entorno del 10 por 100 del volumen facturado anualmente más los correspondientes intereses generados en este margen de tiempo. La reclamación la pueden llevar a término tanto los ganaderos que siguen en activo como aquéllos que abandonaron la actividad.

Ahora, según la mencionada organización agraria, del orden de 5.200 ganaderos de varias Comunidades Autónomas (CC.AA) han decidido presentar las oportunas reclamaciones contra industrias lácteas a través de sus servicios jurídicos. 

Estos ganaderos reclaman, como ya se ha mencionado, la correspondiente compensación financiera por la diferencia entre el precio que percibieron por la leche vendida entre los años 2000 y 2013 y lo que deberían haber cobrado, si no hubiera sido por las prácticas que las industrias utilizaron para mantener los precios anormalmente bajos durante todos estos años.

Cabe esperar que aún haya hasta el próximo mes de septiembre más ganaderos que reclamen dado que aunque el período para presentar la reclamación caducó el pasado 11 de julio, éste se ha prorrogado por el estado de alarma.

 

 

¿Qué deseamos obtener de una explotación pecuaria?

La pregunta es simple: QUÉ DESEAMOS lograr u obtener en una explotación pecuaria? En principio, una buena producción, unos buenos resultados técnicos y económicos o, dicho de otra forma, el máximo de resultados positivos posibles al mínimo coste, con el fin de obtener el beneficio máximo. Ésta podría ser una primera respuesta a la pregunta formulada; así de simple, o, tal vez, no tan simple. 

Ahora bien, lo expuesto ¿CÓMO lo podremos obtener? ¿Qué es lo que vamos a tener en consideración en primer lugar a la hora de tomar decisiones?

No debe olvidarse que en toda granja siempre deben tenerse en cuenta, inicialmente, 4 o 5 puntos esenciales, fundamentales o básicos que, a mi modo de ver,  pueden ser los siguientes:

  1. Las instalaciones (qué pretendemos y cuánto podemos invertir en ello).
  2. La genética de la base animal (según la línea que empleemos obtendremos diferentes resultados).
  3. La sanidad (por desgracia la pandemia del coronavirus nos ha enseñado su importancia real).
  4. La alimentación (un aspecto cuantitativo y cualitativo fundamental que nos ayudará en la consecución de un buen nivel en lo que atañe a la sanidad de la granja).
  5. Y, por último, el personal (la mano de obra directa), que es precisamente el único punto de todos los mencionados hasta aquí que tiene una incidencia directa sobre todos ellos a través del MANEJO de la base animal de la granja.

Y a partir de aquí es cuándo empezamos a poder establecer realmente “QUÉ QUEREMOS” para nuestra granja (dado que cada granja es un mundo “per se”). 

Lo primero que vamos a decidir es, cuantitativa y cualitativamente, el EQUIPO HUMANO (mano de obra directa, fundamentalmente) que queremos tener en  nuestra granja. Ello significa tomar decisiones respecto al establecimiento de zonas de trabajo, si queremos o no encargados de zona, cuáles serán los trabajos fijos y cuáles los rotativos, los turnos laborales, los horarios de trabajo, los objetivos de la contratación etc. etc.

¿Qué entendemos aquí inicialmente en nuestras granjas por un equipo humano?

  1. Un grupo de personas que se organiza para realizar una actividad o un trabajo.  
  2. Un grupo de seres humanos que se reúne y labora en conjunto con el fin de alcanzar una meta común.

Bien, éstas son dos definiciones tipo de lo que vendría a ser un equipo. 

En nuestro caso concreto, tenemos una explotación de tamaño “X” donde hay entre 2 y 4 zonas de trabajo claramente delimitadas (léase: Gestación – Lactación – Transición – Engorde o Cebo), donde trabaja un determinado grupo de personas, cada una en la zona que le ha sido asignada previamente y con unas tareas claramente establecidas; todas ellas tienen un objetivo común.

Pero, en mi opinión, todo lo expuesto hasta aquí debe ser complementado con la consideración de una serie de claves, que son las que nos llevarán a lograr obtener sino un equipo perfecto (la perfección, no existe), sí un equipo realmente eficiente y eficaz.

Estas claves son las que iremos desarrollando en el futuro a través de sucesivas colaboraciones y, cómo veremos en mi próximo artículo, la primera clave es la de cambiar el enfoque individual por el colectivo; cuestión no siempre sencilla.

Miquel Forcadell

Técnico especialista agropecuario 

Master en RRHH

El estrés por calor y la ganadería

Estamos ya inmersos en un verano que se vaticina largo y caluroso. Como cada año, los riesgos de estrés por calor en nuestras explotaciones ganaderas aumentan. 

Las consecuencias al final son fácilmente observables en los resultados productivos zootécnicos. Y son nefastas: caídas de producción de leche en vacas, caídas de los índices de puesta en gallinas, incremento de días improductivos entre partos en cerdas, ralentización del crecimiento en cebos, etc. 

Sin duda, el estrés por calor es uno de los grandes retos de la producción animal intensiva actual, especialmente en un clima como el nuestro. Y es un reto genético y científico de cara al futuro, ante un escenario donde el incremento de las temperaturas y la desertificación son actores que no podemos controlar aún. 

La capacidad de superponerse, o disipar, al exceso de calor varía entre especies, pero también entre razas. Como ejemplo, Ragsdale y col. en 1953 expusieron distintas razas de vacas a 34 ºC y vieron que mientras las vacas Holstein redujeron la producción láctea a un 63 %, y las Jersey a un 68% de la producción habitual, las pardo-suizas produjeron a un 84 %, siendo más resistentes. También habría que destacar que la condición fisiológica en la que se encuentren las vacas influirá en su capacidad de termorregulación, y esto lo mostró de forma sencilla Nardone y col. 2006, midiendo el calor producido por una vaca de 700 kg de peso vivo, este es de 44 Mcal/día cuando la vaca produce 60 litros de leche diarios, sin embargo la misma vaca al final de la lactación, con una producción de 20 litros de leche/día, produce una cantidad de calor de 25 Mcal/día. 

Existe una primera aproximación a la selección genética frente al estrés por calor que consiste en seleccionar caracteres anatómicos, como puedan ser la coloración de la capa, la cantidad de glándulas sudoríparas o las proporciones anatómicas. Además, encontramos gran variedad de genes relacionados con la termo-tolerancia, especialmente en determinadas especies o razas. El aprovechamiento de estos genes es una estrategia muy habitual de mejora del ganado vacuno en sistemas tropicales. Se cruzan las vacas (Bos Taurus) con cebús (Bos indicus) que les aportan fenotipos de termo-tolerancia. 

El estrés por calor genera cambios en el perfil hormonal de los animales, pero hay otros marcadores bioquímicos que varían, y precisamente de uno de ellos pretendemos hablar hoy: las proteínas HSP70. Son proteínas de tipo “chaperonas”, también denominadas “termómetros celulares”, con un origen muy temprano en la evolución, y a la par muy bien conservadas, encontrándose en todas las especies, tanto eucariotas como procariotas. 

Sus funciones están relacionadas con el transporte intracelular de proteínas y la protección celular frente al estrés por calor u otras fuentes de estrés (Borchiellini y col. 1998). 

La baja expresión de estas proteínas HSP70 es uno de los marcadores más utilizados en la búsqueda de variedades vegetales resistentes al estrés térmico. En ganado vacuno también se ha demostrado que, ante el estrés por calor, aumenta el nivel plasmático de HSP70. Y tanto menos aumentarán cuanto mejor esté siendo la resistencia al calor o la habilidad en disipar calor. Encontramos algunos trabajos en esta línea de investigación en producción animal, pero siguen siendo escasos comparados con la cantidad de bibliografía desarrollada en plantas.

Algunos de estos trabajos muestran que una interesante línea a seguir es suplementar a los animales con productos aditivos que actúen como factores coadyuvantes a la ventilación, como son las levaduras Albioyeast. Se ha demostrado que la utilización de levaduras disminuye la concentración plasmática de HSP70 en vacas Holstein en lactación, contribuyendo a mitigar los efectos del estrés por calor. 

Juan Miguel Ruiz Rodríguez

Ingeniero Agrónomo en Grupo PH-Albio

Doctorando en ETSIAAB – U.P.M.

 

España regula la temperatura en el transporte en razón del bienestar animal

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en colaboración con las Comunidades Autónomas (CC.AA.), ha puesto en marcha, durante este verano, un plan de actuaciones para controlar la temperatura en los transportes de animales vivos que realicen viajes con una duración superior a las 8 horas (viajes largos) y con destino a otros países, tanto Estados Miembro de la Unión Europea (E.MM.) como Países Terceros.

La normativa comunitaria que regula la protección de los animales durante el transporte y en las correspondientes operaciones conexas establece que en los traslados de animales vivos por carretera (équidos, bovinos, ovinos, caprinos y porcinos) en viajes largos se debe mantener, en el interior del vehículo, un intervalo de temperatura de 5º C a 30º C, con una tolerancia de +/- 5º centígrados en función de la temperatura exterior. Para ello, los vehículos deben estar equipados con un sistema de control de la temperatura, que debe estar también provisto de un dispositivo de registro de estos datos.

Registros de temperatura

Para asegurar y controlar el cumplimiento de los rangos establecidos en la mencionada normativa, el plan dispone que la autoridad de la Comunidad Autónoma que autorice el movimiento en el origen solicitará, una vez finalizado el viaje, los registros de temperatura, como mínimo, a aquellos transportes en los que las previsiones de temperatura a lo largo del recorrido superen en algún momento los 30º C.

En el caso de que el transportista no facilite la información en el plazo de un mes tras la finalización del viaje o se constata que se han superado los 35º C, la autoridad competente denegará la solicitud de un nuevo viaje, además de aplicar la sanción que pudiera corresponder, de acuerdo con la normativa comunitaria y nacional que se aplica al transporte de animales.

El control de la temperatura en el transporte de animales vivos en los meses con condiciones climáticas adversas, como ocurre en la actualidad en muchos países europeos, España entre ellos, cobra una importancia máxima, especialmente en los viajes transfronterizos en el verano.

Con este plan, España busca asegurar una adecuadas condiciones de bienestar de los animales que se transportan durante la época estival.

El Parlamento Europeo investiga el transporte de animales vivos

El Parlamento Europeo ha creado un Comité conformado por 30 europarlamentarios cuya función es la de investigar el incumplimiento de las normas de la Unión Europea (U.E. -. 27) sobre protección de animales transportados.

Dentro de 12 meses, deberán presentar un informe en el que recogerán las infracciones que encuentren en la aplicación de las normas de bienestar animal de la U.E.- 27 durante el transporte dentro y fuera de la Unión Europea.

El nuevo comité de investigación, establecido por 605 votos a favor, 53 en contra y 31 abstenciones, deberá investigar las presuntas violaciones en la aplicación de la legislación de la Unión Europea, dentro y fuera de la misma, por vía aérea, carretera, ferrocarril y mar. Se centrará en cómo los Estados Miembros están implementando las normas de la Unión Europea y si la Comisión de la U.E. – 27 las está controlando adecuadamente.

Normativa infringida

El mencionado comité examinará la supuesta falta de actuación de la Comisión de la Unión Europea cuando hay la evidencia de que las normas de la U.E. – 27 sobre el traslado de animales vivos a través de la propia Unión y a  Países Terceros están siendo infringidas de manera grave y sistemática. Investigará también la sospecha de falta de implementación y cumplimiento de las disposiciones de la Unión Europea sobre temas tales como: la asignación de espacio total y de espacio libre para los animales transportados, sobre la aportación de agua, sobre su alimentación, sobre el control de las camas, y ​​sobre el sistema de temperatura y de ventilación durante el transporte.

Los futuros miembros del comité podrían examinar cómo la Comisión y los Estados Miembros aseguran el cumplimiento de las normas de la Unión Europea en lo que se refiere al manejo de animales transportados, en viajes de larga distancia, para prevenir demoras y el transporte inadecuado de animales no aptos y animales que aún no han sido destetados. 

También podrán investigar el supuesto fracaso de las autoridades ejecutivas y nacionales de la Unión Europea para hacer cumplir las normas de la U.E. – 27 sobre el bienestar de los animales transportados también fuera de la Unión; es decir al trasladar animales vivos desde la Unión Europea a países no pertenecientes a la U.E.

Haciendo equilibrios

El domingo 12 de Julio, los vascos, además de los gallegos, acudiremos a las urnas a depositar nuestras papeletas de esperanza para con el presente y futuro de nuestro pueblo y elegiremos, ¡faltaba más!, el partido que más nos guste y el candidat@ a Lehendakari que queremos que lleve el timón del barco vasco en un momento de tormentas tan peligrosas donde, además de la cuestión sanitaria, nos jugamos muchísimo en el apartado económico y laboral del que, sí o sí, pende directamente nuestro proyecto personal y familiar. No son tiempos para experimentos con gaseosa por lo que creo, con alta probabilidad de equivocarme, que ganará aquel candidat@ que sea capaz de transmitir seguridad y confianza en que de saldremos, vivitos y coleando, de esta pesadilla. No tengo duda, ¡saldremos!.

No he tenido tiempo, le pido perdón anticipadamente, de leer los programas electorales de todos los partidos políticos en liza y por ello, quizás sería lo más prudente, debiera abstenerme de hacer cualquier valoración pero, llegados al punto en que estamos, como bien sabe, la corrección política y la prudencia no son mis fuertes por lo que le quisiera hacer llegar una serie de reflexiones al respecto. Obviamente, no por su escaso peso político, si no por su extremismo y falta de racionalidad, voy a privarle, imagino que lo entenderá, de mi opinión sobre el partido animalista PACMA.

En el momento de abordar la cuestión primaria, es decir, la producción de alimentos, los partidos tienen diferentes miradas a la temática y así mientras unos miran al baserritarra como productor de alimentos y generador de economía, otros miran al baserritarra como pieza clave no tanto por su producción de alimentos si no por su contribución al mantenimiento del medio ambiente, su aportación a la lucha contra el cambio climático y además, sin olvidarse de la cuestión de la ordenación territorial.

Los primeros achacan a los segundos que al subordinar la sostenibilidad económica a la sostenibilidad ambiental ponen en grave riesgo el futuro de la actividad propiamente dicha y junto con ello, la sostenibilidad social de nuestro mundo rural. Los segundos, por su parte, achacan a los primeros de primar la cuestión monetaria retrasando en exceso todas aquellas medidas de medio y largo plazo encaminadas a la cuestión ambiental.

Los primeros defienden la diversidad de modelos de producción agropecuaria existentes  y achacan asimismo a los segundos de limitarse a fomentar, única y exclusivamente, el modelo agroecológico en nuestra tierra, actualmente con una presencia ciertamente residual, mientras los segundos, atribuyen en exclusiva al modelo agroecológico la posibilidad de ser una solución a los graves problemas ambientales que acechan a la sociedad moderna actual.

Obviamente, ni los primeros ni los segundos, fácilmente identificables a poco que observemos sus planteamientos sectoriales y su trayectoria en los últimos años, son bloques impermeables y así tengo que reconocer que mientras en los primeros comienzan a calar los planteamientos ambientales, compatibles con la faceta económica de la actividad primaria, por la otra parte, en el bloque segundo, no observo tanta permeabilidad en el momento de buscar una compatibilización de los fines ambientales con los fines económicos, por otra parte, inherentes a toda actividad que se precie.

Como siempre, la razón, o razones diría yo, están en el centro, en el equilibrio, en esa zona de confluencia de la actividad económica respetuosa con el medio natural, con la tierra y con sus elementos más primarios, por todo ello, creo que debemos erradicar cualquier planteamiento extremo que nos lleve a anular toda actividad económica en el medio como erradicar cualquier planteamiento económico, por muy golosa que sea su presentación, que supere los límites del medio natural y rural donde desarrollarse y que supere los límites de una agricultura familiar, socialmente responsable, como la que prima en nuestra tierra vasca.

La Agricultura Familiar, término olvidado en todos los programas políticos, es la amplia zona de confluencia de los intereses económicos, ambientales y sociales y por ello creo que debiera ser la guía sobre la que impulsar un sector primario que al mismo tiempo que produce alimentos y madera, contribuye decisivamente al mantenimiento del medio natural y al fortalecimiento del tejido rural. No tenemos que inventar cosas nuevas ni dar grandes bandazos. Sería suficiente, al menos en mi humilde opinión, con introducir ajustes en algunos subsectores productivos, en los modos de comercialización, en la política alimentaria, en la cuestión forestal, etc. porque nuestra actividad agropecuaria lleva de modo inherente en su ADN  el cuidado del medio natural y el equilibrio territorial puesto que está sustentado en explotaciones familiares diseminadas a lo largo y ancho del territorio.

En esta línea, y aún siendo consciente del peligro que tiene entresacar un párrafo de un documento amplio y sesudo como el elaborado por más de 200 investigadores europeos, dos de ellas de la UPV,   que han dirigido al vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, quisiera rescatar un párrafo donde se dice textualmente: “este sector (pastoreo y ganadería extensiva) ha sido dañado no solo por políticas agrarias orientadas a estándares industriales, sino también por políticas ambientales que ignoraron el papel del pastoreo en las áreas protegidas de la naturaleza”. 

Por todo ello, aprovechando que nos encontramos en puertas de una campaña electoral y que no me lee casi nadie, quisiera plantear a los diferentes partidos políticos y a los futuros gobernantes que un primer paso en esa política de confluencia entre la faceta económica y la faceta ambiental de la actividad primaria sería un replanteamiento de las estructuras gubernamentales del próximo ejecutivo impulsando la conjunción de las políticas agrarias y las políticas de ordenación del medio natural para que ambas políticas vayan de la mano y dejen de darse la espalda como, lamentablemente, ha ocurrido en demasiadas ocasiones.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

Venta a pérdidas en el caso de la leche

La venta a pérdidas es uno de los casos de “nunca concluir” en nuestro sector. En efecto.

La Organización de Productores de Leche (OPL) ha dado la voz de alarma porque sigue recibiendo denuncias de ganaderos que ven cómo en los supermercados se vende leche por debajo de costes de producción (venta a pérdidas). En concreto señala la OPL como la Unión Regional de Cooperativas de Castilla y León (URCACYL) denunció, a través de su cuenta de Twitter, cómo El Corte Inglés vende leche a 60 céntimos de euro el litro. A esto añaden otra denuncia, a través de un recibo de compra, de unos ganaderos en Supermercados Lupa marca el precio de la leche a 0,49 euros por litro.

Así, mientras que en Estados de la Unión Europea, como es el caso de Francia, se han firmado en el último año acuerdos entre la industria, la distribución y los ganaderos para revalorizar el precio de la leche y trasladar a los ganaderos unos precios de compra más justos (cinco céntimos más que en España), “aquí, de acuerdo con la OLP, se incumple, a diario, un acuerdo firmado en septiembre de 2015 después de una oleada de manifestaciones. Los supermercados utilizan como reclamo los bajos precios de la leche, devaluando un producto que cuesta mucho trabajo e inversiones sacar, viendo como estas prácticas están arruinando a los ganaderos, por ser claramente venta a pérdidas”.

Amenazas y coacciones

Por otra parte, la OPL insiste en que los productores reciben amenazas y coacciones por parte de las empresas  lácteas, cuando denuncian prácticas ilegales. Como ya pasó con las cooperativas, que denunciaron años atrás los acuerdos para bajar los precios por parte de las industrias. En aquel caso, el Tribunal de la Competencia sancionó a una serie de empresas con  una multa de 88 millones de euros, aunque ahora después de las apelaciones, está todo paralizado por la justicia y otra vez se vuelven a iniciar todos los trámites.

La realidad es que tanto la OPL, como diversos sindicatos han interpuesto más de 40 denuncias ante la AICA contra estas prácticas de ventas a pérdidas, habiendo logrado solo la imposición de unas cuantas sanciones con multas ridículas. Otras se perdieron al trasladarlas la AICA a las respectivas comunidades autónomas, que son las que tienen la última palabra a la hora de sancionar.

Como manifiesta la OPL, “estamos totalmente indefensos ante cualquier abuso que se comete contra los ganaderos productores de leche. Las denuncias no sirve en de nada. Y si denuncias estás expuesto a tener represalias, sin que nadie sancione, ni ponga orden y vigile estas prácticas abusivas”.

Según la misma OPL, tras el cambio de gobierno y los cambios de responsables en la AICA, “este organismo está desaparecido y estamos aún mucho más desprotegidos. Si no percibimos un precio justo que cubra los costes de producción, nos obligan a cerrar. Nos llevan a la ruina.”.  Según la Organización, «de poco va a servir el etiquetado en origen. Con el camino que llevamos, dentro de unos años no van a quedar ganaderías en España que puedan producir y toda la leche tendrá que ser importada de otros países. Por ello, pedimos que se extremen los controles para que la industria cumpla con el etiquetado y la producción sea verdaderamente de origen española. Las prácticas de ventas a precios tan ridículos de la distribución hacen mucho daño. Devalúan el producto. La guerra comercial entre supermercados, utilizando la leche como reclamo repercute al final en el precio que se paga al productor y deja al producto sin valor ante un consumidor que desconfía de la calidad de la leche, con lo cual bajan las ventas”.

La resiliencia y nuestro sector primario

Muchos probablemente no lo sepan, pero la resiliencia, en su origen, es un concepto ingenieril y se refiere a la cantidad de energía que absorbe un material en el momento de romperse a causas de un impacto; se calcula en base a la unidad de superficie de rotura.

Pero aquí deseo utilizar el concepto de resiliencia en el ámbito de la Psicología y referirlo a la capacidad que tiene un individuo, pero también un sector (un colectivo), para hacer frente a una adversidad y superarla para, una vez superada, poder seguirse proyectando hacia su futuro. 

Inicialmente, en el ámbito psicológico, como lo hemos estudiado todos los que nos hemos formado, en tiempos ya lejanos, en temas de pedagogía y de psicología pedagógica, la resiliencia se consideraba una respuesta poco común, inusual e, incluso, en ciertos casos enfermiza.  

No obstante, con el discurrir del tiempo los psicólogos han ido evolucionando en su apreciación y valoración de la misma y finalmente han reconocido que se trata de una actitud que se corresponde con una forma mental de “ajuste o adecuación” ante una situación adversa o ante la propia adversidad. 

Es más, actualmente la psicología positiva considera a las situaciones adversas, problemáticas, como desafíos, que pueden ser enfrentados y superados gracias precisamente a la resiliencia.

En la vida, a nivel individual, se presentan circunstancias que pueden favorecer o ser contrarias al desarrollo de al resiliencia como son, por ejemplo, la educación, la calidad e intensidad de las relaciones familiares, el contexto social o la propiedad de determinadas actitudes. 

Hoy se considera que la resiliencia individual está íntimamente vinculada a la autoestima (por lo que es clave trabajar con los infantes para que desarrollen positivamente, desde edades muy tempranas, su autoestima y paralelamente su resiliencia).

Así resulta que hay individuos que al enfrentarse a una situación traumática permiten que ésta les supere mientras que otros no lo permiten y continúan sin más problemas su camino vital; incluso los hay que, ante la adversidad, modifican sus actitudes, las llevan a un nivel superior y transforman la mencionada situación en algo positivo desarrollando capacidades que incluso, en ocasiones, ellos mismos desconocían poseer.

Esto último y de esto quería precisamente escribir, hoy y aquí, es lo que hecho exactamente nuestro sector primario (agrícola, ganadero y también el pesquero, no nos olvidemos de él) ante la adversa situación generada (y, desde luego, en absoluto finiquitada) por el SARS – CoV – 2 y su enfermedad vinculada, la COVID -19. 

Nuestro sector primario nos está dando, día sí y día también, una gran lección; realmente una lección inolvidable, haciendo gala de unos valores que deberían asumir y hacer suyos el resto de la sociedad y sus propios individuos (lo que evitaría que un número no despreciable de los mismos se estuviera comportando de una forma totalmente inadecuada y muy peligrosa para todos, en las complejas circunstancias sanitarias que nos está tocando vivir).

La resiliencia del mencionado sector le ha llevado a asumir solidariamente, con un esfuerzo encomiable, asumiendo permanentemente importantes riesgos sanitarios y empresariales, a partir de un loable trabajo en equipo (junto con los otros eslabones de la cadena alimentaria, justo es resaltarlo), con probadas eficiencia y eficacia, un claro liderazgo; una elevada responsabilidad en la ininterrumpida generación de alimentos; una destacada capacidad innovadora con la creación de nuevos canales on – line y, todo ello, en el marco de un destacado ejercicio global de equilibrio sectorial. 

Esta suma es la que ha hecho posible, a pesar de todo, mantener su actividad económica y los estándares de calidad de sus producciones.

Sinceramente espero (porque soy optimista por naturaleza) y deseo que, en un plazo no lejano, nuestros dirigentes (incluyendo aquellos que nos consideran esclavistas) y la propia sociedad, valoren y reconozcan adecuadamente la fantástica resiliencia de nuestra agricultura, de nuestra ganadería y de nuestro sector pesquero.

Sin duda alguna ¡SE LO MERECEN! 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Modificación de las ayudas para el sacrificio de animales

INTRODUCCION

Artículo único Modificación de los anexos I y II del Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo, por el que se establecen los baremos de indemnización por el sacrificio de animales en el marco de los programas nacionales de lucha, control o erradicación de la tuberculosis bovina, brucelosis bovina, brucelosis ovina y caprina, lengua azul y encefalopatías espongiformes transmisibles.

DISPOSICIONES FINALES

Disposición final única Entrada en vigor

Mediante el Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo, por el que se establecen los baremos de indemnización por el sacrificio de animales en el marco de los programas nacionales de lucha, control o erradicación de la tuberculosis bovina, brucelosis bovina, brucelosis ovina y caprina, lengua azul y encefalopatías espongiformes transmisibles, se han establecido los citados baremos para las referidas enfermedades.

Teniendo en cuenta la evolución del mercado y en consonancia con lo dispuesto en la normativa europea, resulta preciso proceder a la actualización parcial de los baremos recogidos en los anexos I y II del Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo.

Conforme a lo dispuesto en la disposición final segunda del Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo, se faculta al entonces Ministro de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino (actual Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación), para actualizar la cuantía de los valores de los anexos I y II de ese Real Decreto, en función de los precios de mercado, disposición que resulta de aplicación en este caso.

En el procedimiento de elaboración de esta norma se ha consultado a las Comunidades Autónomas y los sectores afectados.

Asimismo, en cumplimiento de lo previsto en la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, este proyecto se ha sometido al procedimiento de información pública.

Esta norma se adecúa a los principios de buena regulación a que se refiere el artículo 129 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas. En este sentido, cumple con los principios de necesidad y eficacia, pues se trata del instrumento más adecuado para garantizar que la normativa se aplica de un modo homogéneo en todo el territorio nacional, lo que garantiza el interés general. También se adecua al principio de proporcionalidad, pues no se imponen restricciones u obligaciones a los destinatarios. En cuanto a los principios de seguridad jurídica, transparencia y eficiencia, dicha norma se adecua a los mismos pues es coherente con el resto del ordenamiento jurídico, y se ha procurado la participación de las partes interesadas, evitando cargas administrativas. 

En su virtud, de acuerdo con el Consejo de Estado, dispongo:

Artículo único Modificación de los anexos I y II del Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo, por el que se establecen los baremos de indemnización por el sacrificio de animales en el marco de los programas nacionales de lucha, control o erradicación de la tuberculosis bovina, brucelosis bovina, brucelosis ovina y caprina, lengua azul y encefalopatías espongiformes transmisibles 

Uno. Los apartados 1 y 3 del anexo I del Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo, por el que se establecen los baremos de indemnización por el sacrificio de animales en el marco de los programas nacionales de lucha, control o erradicación de la tuberculosis bovina, brucelosis bovina, brucelosis ovina y caprina, lengua azul y encefalopatías espongiformes transmisibles quedan redactados como sigue:

  1. El baremo será del 85 por cien de los valores siguientes, en función de la aptitud de los animales:

Vacuno de aptitud cárnica (lidia incluido)

  1. El baremo será del 100 por cien en caso de vacío sanitario. 

La cuantía resultante en cada caso se incrementará en los siguientes porcentajes, todos acumulables:

  • A) en un diez por cien en los casos de pertenencia de la explotación a una agrupación de defensa sanitaria ganadera.
  • B) un cinco por ciento si se trata si se trata de ganado ecológico certificado.
  • C) un cinco por ciento si se trata de razas autóctonas de las incluidas en el catálogo oficial de razas de ganado en España previsto en el apartado 1 del anexo I del Real Decreto 45/2019, de 8 de febrero, por el que se establecen las normas zootécnicas aplicables a los animales reproductores de raza pura, porcinos reproductores híbridos y su material reproductivo, se actualiza el programa nacional de conservación, mejora y fomento de las razas ganaderas y se modifican los Reales Decretos 558/2001, de 25 de mayo; 1316/1992, de 30 de octubre; 1438/1992, de 27 de noviembre; y 1625/2011, de 14 de noviembre, siempre que se trate de animales inscritos en el correspondiente libro genealógico.

No obstante lo anterior, las comunidades autónomas podrán limitar la cuantía final a percibir en un máximo de 1.500.000 euros por explotación.»

Dos. El apartado 4 del anexo II del Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo, por el que se establecen los baremos de indemnización de animales en el marco de los programas nacionales de lucha, control o erradicación de la tuberculosis bovina, brucelosis bovina, brucelosis ovina y caprina, lengua azul y encefalopatías espongiformes transmisibles, queda redactado como sigue:

  1. Se incrementará el resultado de las anteriores cuantías en los siguientes porcentajes o cuantías, todos acumulables:
  • A) un diez por ciento en los casos de pertenencia de la explotación a una agrupación de defensa sanitaria ganadera.
  • B) un cinco por ciento si se trata si se trata de ganado ecológico certificado.
  • C) un cinco por ciento si se trata de razas autóctonas de las incluidas en el catálogo oficial de razas de ganado en España previsto en el apartado 1 del anexo I del Real Decreto 45/2019, de 8 de febrero, siempre que se trate de animales inscritos en el correspondiente libro genealógico.
  • D) En la cantidad 6,01 euros en caso de sacrificio de los animales en la explotación o en planta de transformación o en caso de decomiso de la canal en matadero, para compensar el valor carne perdido.»

Disposición final única Entrada en vigor 

La presente Orden entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».

La tormenta perfecta

Tormenta perfecta es la expresión literaria y/o cinematográfica utilizada para referirse a esa situación, buscada o sobrevenida, donde se da un cúmulo de condicionantes o circunstancias, la mayoría de las veces, nada positivas, que sitúan en la picota o al borde del precipicio a una persona, colectivo, país o sector económico. Pues bien, en estos momentos, al menos esa es mi percepción, el sector agrícola, europeo diría yo, pero también en ámbitos inferiores, se encuentra ante una especie de tormenta perfecta conformada por un cúmulo de estrategias, planes y documentos varios que van a marcar, si no condicionar notablemente, el futuro próximo de la agricultura y, si me apuran, de la alimentación.

En la tesitura actual, ahora que estamos en puertas del fin del estado de alarma, el sector agrícola se encuentra expectante ante el incierto devenir de la economía puesto que gran parte del éxito o fracaso de nuestro negociado depende de la situación laboral y consecuentemente, de la cartera de los consumidores. No obstante, el mundo sigue dando vueltas, y asimismo nos encontramos con que la Unión Europea aprobó su hoja de ruta medioambiental denominada Pacto Verde Europeo donde se apuntan los grandes objetivos medioambientales de la UE y, asimismo, la UE también tiene adoptada su propia estrategia de Lucha contra el Cambio Climático que, en cascada, tiene su reflejo en el plano estatal y regional o autonómico.

No contentos con el Pacto Verde, la Comisión Europea acaba de publicar la estrategia “De la granja a la mesa” para un sistema alimentario justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente donde se apuntan las líneas generales de una nueva política alimentaria que, obviamente, afectará directa y sustancialmente a la parte productora. Una vez más, querido lector, la estrategia va, según algunos, más rápido de lo que se puede asumir desde la parte productora, pero, según otros, la estrategia en cuestión no entra al meollo de la cuestión y no aborda la necesaria, según su parecer, revolución agroecológica de la producción europea de alimentos 

Además, si lo anterior no fuera suficiente, la Unión Europea se halla inmersa en un interminable proceso negociador del Marco Financiero Plurianual, una especie de presupuesto plurianual que fija, entre otras cosas, el techo de gasto de las instituciones comunitarias y que establece los fondos destinados a cada una de las políticas prioritarias, entre ellas, la política agraria común, ampliamente conocida por sus siglas, PAC. Por cierto, una PAC que, al parecer, su enésima reforma se retrasa a cuenta del virus y cuya aplicación se dilata hasta el año 2023.

Por no hablar de los incesantes pero trascendentales acuerdos comerciales que la Unión Europea cierra con países y continentes terceros bajándose los pantalones en cuestiones agrarias mientras, recíprocamente, consiguen hacerse con sus mercados industriales, servicios, infraestructuras y así tenemos que, mientras las empresas hacen el agosto apoderándose de los mercados del más allá, nuestros agricultores sufren un duro invierno a lo largo de todo el año al haberse facilitado la entrada de sus productos agrarios a nuestro mercado y además, por un oportuno olvido de nuestras autoridades europeas, sin haber asegurado la reciprocidad en condiciones higiénicas, medioambientales, laborales, etc.

No se crean que con ello acaba, puesto que, en el Congreso de los Diputados se está tramitando un proyecto de ley de medidas urgentes en materia de agricultura y alimentación cuyo objetivo principal es reformar la Ley de Cadena Alimentaria e introducir una serie de modificaciones con el objetivo de dar respuesta al problema estructural de falta de rentabilidad y empoderar al productor recogiendo la obligatoriedad que todas las compraventas y transacciones efectuadas en el seno de la cadena se hagan cubriendo, ¡qué menos!, los costes de producción. La cosa, por muy sencilla y loable que parezca, tiene su aquel, pero, no me quiero dispersar y dejo la cuestión para posteriores ocasiones.

Como ven, con estos pocos apuntes, tenemos sobre la mesa, sobre el campo diría yo, toda una serie de ingredientes que hacen que el campo o, mejor dicho, el sector productor europeo esté como una olla a presión que, en cualquier momento, puede reventar.

Y llegados a este momento, yo me pregunto, ¿Quiénes son los cocineros que manejan la olla a presión? ¿cuántos aliados tienen los agricultores en esas cocinas donde se elabora el menú de nuestro futuro? ¿cuántos políticos tenemos en esas cocinas que saben de qué va el tema y conocen los ingredientes?

Personalmente, estoy algo más que preocupado viendo la dinámica de los últimos años, al observar cómo los diferentes responsables políticos de los diferentes partidos políticos que llevan la cuestión agraria y que, bien personalmente bien profesionalmente cuentan con sabiduría y experiencia para analizar, proponer y debatir las cuestiones, son arrinconados, ninguneados y sustituidos por sumisos tolosas (tolosabe) que lo mismo les da caer en la comisión de agricultura que en la de cultura o en la de sanidad.  

Cada contienda electoral, sea para la institución que sea, comprobamos cómo nuestros aliados, los aliados del campo, los más cercanos, pero también los más lejanos, los que tienen criterio y conocimiento de la cosa, los que le dedican tiempo y vida al agro, son relevados por profesionales de las generalidades y así, contienda a contienda, el sector en su conjunto pierde capital humano y músculo para defender lo nuestro.

Reaccionemos. No nos podemos permitir perder más músculo.

Xabier Iraola Agirrezabala
Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario