El visón americano y la covid-19

Antes de entrar en la temática elegida y antes de que se me siga criticando por escribir y hablar siempre de la COVID 19 deseo aclarar que la Real Academia Española (RAE) considera que el artículo «más adecuado» para nombrar al acrónimo «COVID-19» es el femenino «si se sobrentiende el sustantivo tácito «enfermedad»» (“COVID-19″ es el acrónimo del inglés «COronaVIrus Disease» que da nombre a la enfermedad causada por este virus. Por esta razón, «lo más adecuado es su uso en femenino»: la COVID-19); aclarado queda.

Entrando en materia: aunque es cierto que hay una serie de animales como, por ejemplo, los gatos y los perros que han manifestado una cierta propensión a sufrir esta enfermedad (en principio, siempre contaminados por los humanos) están siendo, con mucha diferencia, los visones americanos, criados de forma intensiva en granjas, los que, para su desgracia, se están viendo afectados, con igual o incluso con mayor intensidad que los humanos por el SARS – CoV -2.

Ha quedado bien demostrado que, en este último caso, el circuito que se inicia cuando los seres humanos contagian con el SARS – CoV -2 a los mencionados mustélidos el problema que se genera es muy grave (evidentemente, aquí está el primer error logístico, la falta de control sanitario, real  y permanente, de las personas que laboran en estas granjas). Una vez infectados, los visones americanos son capaces de extenderlo con suma facilidad y rapidez por toda la granja y, de la misma manera,  continuando el circuito mencionado, pasar el virus desde el visón americano a las personas.

Obviamente, sin una adecuada e, insisto, permanente estrategia de control de las personas implicadas y de la base animal, el riesgo es muy alto. Por esta razón, y aplicando aquel viejo adagio de que “muerto el perro, muerta la rabia”, en los Países Bajos ya han procedido a sacrificar cerca de un millón visones (fue en este Estado de la Unión dónde se produjo el primer contagio).

Como ya se comentó en su momento, en la Ágora Tribuna de nuestro Boletín, en España, por desgracia,  también se detectó un contagio masivo por la Covid-19 en una granja de visiones en Puebla de Valverde (Teruel). En ella se llegó a que casi el 90 por 100 de los cerca de 100.000 animales presentes estuvieran infectados. La citada situación abocó a que no hubiera más remedio que sacrificar, incruentamente, a toda la base animal con ayuda del monóxido de carbono.

En España hay cerca de 40 granjas de visones, que, en estos momentos, están siendo controladas, porque pueden dar lugar, si no se actúa en ellas de la forma adecuada, al mismo problema que tuvo la granja de la provincia de Teruel.

Cierto es, que “llueve sobre mojado” porque el visón americano, al igual como sucede, por ejemplo, con el cangrejo americano, tiene, desde una perspectiva medioambiental, una bien ganada mala fama. Es una especie manifiestamente invasora y, además, se trata de un gran depredador. Su presencia en libertad está afectando muy negativamente a  muchas especies amenazadas como aves, anfibios, reptiles y pequeños mamíferos. Incluso  está generando la extinción del visón europeo, que es incapaz de sobrevivir la agresiva voracidad del visón  americano.

La suma de ambas realidades está dando lugar en España a que ecologistas y conservacionistas, con la WWF a la cabeza, confundiendo, una vez más,  la gimnasia con la magnesia, promocionen con fuerza la campaña “Cierre de las granjas de visones YA”, exigiendo, de acuerdo con su filosofía de vida referida a la producción animal, el fin inmediato y definitivo de todas las granjas de visones existentes en España.

Nada nuevo bajo nuestro sol; como replicó el Rey Alfonso VI a don Rodrigo Díaz de Vivar: “«Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras» (El Cantar del Mío Cid).

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Un futuro cada vez más cercano: la leche sintética

 

Desde el año 2014, dos científicos, los señores Pandya y Gandh, lideran un proyecto científico de enjundia cuyo objetivo inicial, que ya está muy cerca de ser realidad, es el de generar leche sintética, es decir, “leche sin vacas”.

En el año 2015 ambos científicos crearon su empresa a la que llamaron Perfect Day, que rápidamente obtuvo la financiación necesaria. A pesar de que inicialmente se esperaba que el producto final se lanzara al mercado a finales del año 2017, los mencionados científicos decidieron ampliar sus objetivos procediendo a facilitar a los fabricantes las proteínas de la leche con las que hubiera la posibilidad de generar más productos que la simple leche (barritas, yogures, leches de iniciación…). 

Para la producción de la mencionada leche sintética sin vacas se utilizan levaduras genéticamente modificadas por vía de la biotecnología. Éstas son mezcladas con otros elementos (como, por ejemplo, proteínas, vitaminas y otros nutrientes). El resultado de este proceso es, en primera instancia, la obtención de las proteínas de la leche y finalmente la propia  leche sintética. 

Debe quedar claro que no es una bebida vegetal porque esta leche sintética tiene la base láctea gracias a las levaduras utilizadas y a las caseínas que forman parte del proceso de producción.

Aporte nutricional

Cabe suponer que esta leche sintética puede que inicialmente no dé el mismo aporte nutricional que la leche generada por las vacas, pero éste es un tema que aún está por dilucidar. Pero, por otra parte, se considera que existen inicial y comparativamente cuatro beneficios de esta leche sintética respecto a la leche tradicional que es la generada directamente por las vacas.

El primer beneficio es que este producto sintético, al igual como sucede, por ejemplo, con la carne sintética, es totalmente apto para las dietas dirigidas a los veganos o a los vegetarianos estrictos. En efecto, leche sintética (o los productos elaborados a partir de esta caseína obtenida de las levaduras modificadas) es perfectamente admisible en las rutinas alimenticias veganas o vegetarianas estrictas.

El segundo beneficio se fundamenta en que la producción de leche sintética no tiene ningún impacto negativo directo sobre el medio ambiente y, paralelamente, ayuda a reducir la huella de carbono que generan las vacas lecheras. Además, al no precisar de vacas a lo largo de todo el proceso de producción, se consigue un producto no solo sostenible sino también ajeno a cualquier cuestión relacionada con una inadecuada gestión de la base animal (no cabe minusvalorar aquí el hecho de que cada vez existe, especialmente en las sociedades del I mundo, una conciencia más crítica acerca del modelo de vida de los animales de renta en las granjas; este tipo de alternativas son siempre bien recibidas por un porcentaje mayoritario de las mencionadas sociedades).

El tercer beneficio es que estas leches sintéticas elaboradas industrialmente se pueden “diseñar según demanda” añadiendo y quitando elementos; así, por ejemplo, se puede eliminar la lactosa para evitar intolerancias o reforzar al productos con determinados nutrientes tales como ciertas vitaminas que pueden contribuir a generar un producto final con elevados valores nutricionales.

El cuarto beneficio puede estar en la durabilidad del producto. En principio, la leche sintética se espera tenga una fecha de caducidad, sin perder características, más lejana que la leche tradicional, además de que probablemente tendrá muchas menos posibilidades de estropearse durante su transporte o durante su almacenamiento.

Otra cuestión es la de cómo acogerá el consumidor a esta leche sintética y a los productos lácteos sintéticos; para poder comprobarlo y llegar a unas primeras conclusiones, aún habrá que esperar unos meses.

La opinión de don César Lumbreras

 

Por su interés nos permitimos publicar en nuestra Ágora Tribuna el “pregón de don César Lumbreras” que ha visto la luz en el Boletín de Noticias de Agropopular.

Dice así: «Concentrados como hemos estado en el dinero de la PAC durante el periodo 2021-27, que se reducirá para España en aproximadamente 5.000 millones de euros, hemos prestado poca atención al Fondo de Recuperación, que está dotado con 750.000 millones de euros. Lo primero a tener en cuenta es que, de forma directa, el sector agrario y el mundo rural de la UE tan solo recibirán 7.500 millones de euros, un triste 1 por ciento de la cantidad total, que se destinarán a la política de desarrollo rural. Sin embargo, de forma indirecta se podrá arañar algo más de ese pastel, del que España aspira a sacar 140.000 millones de euros, si andamos listos, eso sí. Y en ese “andamos” incluyo al Gobierno Central, a las Comunidades Autónomas, al propio sector agrario y al mundo rural.

El citado Fondo de Recuperación tiene tres ejes básicos: el sanitario, el digital y el verde. De entrada, hay dinero para lograr un mayor grado de autoabastecimiento en productos que necesita la cadena sanitaria europea, incluida la española, que ha hecho aguas por todos los lados durante los últimos meses. La digitalización de la economía europea, incluidos el sector agroalimentario y el mundo rural, es otro de los objetivos del citado Fondo. Ambos van más retrasados que el resto debido fundamentalmente a que la cobertura de Internet, o no existe todavía en bastantes puntos de nuestra geografía, o es de mala calidad. Lo hemos podido comprobar en primera persona cuando hemos intentado emitir AGROPOPULAR desde algunos lugares de nuestra geografía y, o bien ha sido imposible, o, en el mejor de los casos, si nos hemos atrevido a realizar la emisión, esta se ha cortado en varias ocasiones. Es el momento, por lo tanto, de dar el salto a la digitalización del sector agrario y del mundo rural. Esta semana se han presentado dos planes en esta línea por parte del Gobierno y de Telefónica. Ya veremos en lo que quedan.

Finalmente, con el Fondo de Recuperación se pretende financiar la transición a una economía más verde, más respetuosa con el medio ambiente y que luche más y mejor contra el cambio climático. El sector agrario y el mundo rural también juegan un papel importante para cumplir este objetivo. Pero se tienen que mover deprisa, deprisa, para que el Gobierno los tenga en cuenta cuando diseñe el Plan Nacional que debe presentar en Bruselas, y que la Comisión Europea debe aprobar para que lleguen aquí esos 140.000 millones de euros. ¿Dónde está el problema entonces? Pues, en primer lugar, en que todo lo anterior se debe hacer en el plazo de unos pocos meses y ya sabemos que las Administraciones no son ágiles precisamente y menos las españolas. Y, en segundo lugar, en que Pedro Sánchez dijo en la Conferencia de Presidentes que el reparto lo va a hacer él, que para eso es el presidente del Gobierno. Y a saber los criterios que sigue. Visto lo visto y oído lo oído, ahora lo que toca es que el sector agroalimentario y el mundo rural aprieten a Pedro Sánchez.

Nueva Zelanda penalizará las emisiones de gases de efecto invernadero

 

Nueva Zelanda ha sido el primer país en el Mundo que ha puesto en marcha una ley destinada a modificar el mercado de derechos de emisión nacional de los Gases de Efecto Invernadero (GEI). El objetivo de la misma es el de mitigar los efectos del calentamiento global y en ella se incluye, por primera vez, al sector agropecuario.

La nueva regulación podría entrar en vigor en 2025. Con esta finalidad, el Ministerio neozelandés del Cambio Climático ha llegado a un acuerdo con los ganaderos para que los rebaños de rumiantes de aquel país reduzcan las emisiones de metano, en realidad de GEI,  de sus bases animales.  

Según los estudios realizados en Nueva Zelanda, los rumiantes son, en aquel país, los responsables del 35 por 100 de la emisión total de Gases de Efecto Invernadero (GEI) 

2022: fecha límite

Los ganaderos tienen de plazo hasta el año 2022 para crear un sistema de control de las emisiones de GEI en sus granjas y son ellos quienes deberán analizar la situación de sus explotaciones y tomar las oportunas medidas para reducir las emisiones de GEI de sus animales.

A aquellos ganaderos que no consigan las mencionadas reducciones se les aplicará un plan alternativo (Plan B). Este plan alternativo establece que serán las industrias transformadoras, aquéllas que les compren sus productos a los ganaderos neozelandeses, las que fijarán el precio final definitivo de los mismos en función de las emisiones de GEI que se hayan generado en la producción de los mismos.

FotoRural 2020 premia el papel esencial de la cadena agroalimentaria durante la pandemia

La Fundación de Estudios Rurales de UPA y Eumedia, S.A., con la colaboración del Foro Interalimentario, de la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (ENESA), y de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR) han convocado la XIV edición de FotoRural, el mayor certamen de fotografía destinado a mostrar la realidad del medio rural español.

El concurso, cuya participación estará abierta hasta el próximo 18 de octubre, dirige en esta ocasión su mirada al carácter esencial de los hombres y las mujeres que sustentan la cadena agroalimentaria en los pueblos de toda España.

Una cadena formada por cerca de un millón de agricultores y ganaderos en España, y por miles de cooperativas, industrias agroalimentarias, transportistas y establecimientos de la distribución, que ha vuelto a demostrar a la sociedad, en estos tiempos de pandemia, su papel esencial, “hoy y siempre”, según señalan sus convocantes.

La participación en el concurso, que alcanza su 14ª edición, se canaliza a través de la web concursofotorural.es, y está abierta a todo tipo de públicos, profesionales y aficionados a la fotografía. En los últimos años, FotoRural supera ya la cifra de los 10.000 participantes y ha premiado a más de 300 fotógrafos y fotógrafas.

Se mantienen las tres categorías y las cuantías de premios de otros años: la general, la fotografía de los seguros agrarios, patrocinada por la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (ENESA) y el premio FADEMUR para fotógrafas que reflejen la realidad de las mujeres rurales.

Etex Iberia Exteriors instalará placas flotovoltaicas en su fábrica

El fabricante de materiales de construcción Etex Iberia Exteriors, integrado en la multinacional belga Etex, ha reafirmado su apuesta medioambiental con la firma de un acuerdo con la multinacional GreenPulse para la instalación de placas fotovoltaicas en la cubierta de su fábrica en la localidad vallisoletana de Portillo con las que cubrirá una parte importante de sus necesidades energéticas con sensibles ahorros de costes y emisiones de CO2.

“La sostenibilidad y la innovación tecnológica forman una parte esencial de nuestro ADN y las técnicas de autoconsumo encajan a la perfección en nuestra cadena productiva. Nos enorgullece la iniciativa que anunciamos hoy y que mejorará la eficacia de nuestro centro de operaciones de Valladolid reduciendo al mismo tiempo la huella de carbono”, explica Fernando Casado. “Vamos a aprovechar nuestra cubierta para la instalación de paneles solares que permitirán el autoabastecimiento energético redundando en la aportación medioambiental que ya ofrecemos a través de las soluciones constructivas que ofrecemos cada día a nuestros clientes”.

Se trata de una iniciativa pionera en España, donde las plantas fotovoltaicas en grandes cubiertas todavía no están muy desarrolladas y permitirá a la empresa ahorrar entre un 15 y un 30 por ciento del coste de su factura energética. La garantía de sostenibilidad estriba en que la fábrica, la única de envolventes de fibrocemento que existe en España, funcionará con energías renovables “kilómetro cero”, producidas en las mismas instalaciones.

Reducción de CO2

El proyecto, cuya construcción se iniciará a principios de 2021, permitirá reducir las emisiones de CO2 de la planta en 2.700 toneladas en los próximos 30 años, generando 589.317 kilovatios por hora de energía verde anual. Sería necesaria una superficie de más de 400 hectáreas de bosque nuevo para capturar el CO2 que la planta tiene previsto ahorrar en los próximos 30 años.

 

 

La segunda oleada de la COVID – 19 y las compras de acaparamiento

 

El 93 por 100 de los españoles cree que habrá un nuevo rebrote de la COVID -19 durante este año, según los datos de la tercera oleada del informe ‘Consumo y compra dentro y fuera del hogar durante y después del COVID-19’, realizado por la asociación de fabricantes y distribuidores, AECOC Shopperview y la consultora 40dB.

Aun así, el 49 por 100 de los encuestados considera que este nuevo rebrote será leve y no serán necesarios nuevos confinamientos, mientras que el 44 por 100 sí cree que volverá a vivir el encierro impuesto por el Estado de Alarma de mediados de marzo.

A pesar de que la práctica totalidad de los españoles cree que la incidencia del virus volverá a crecer en los próximos meses, los consumidores se ven más capacitados para poder convivir con él. El 45 por 100 de los encuestados asegura que, ante nuevos brotes, tendrá menos miedo al contagio y que ha aprendido a protegerse mejor, mientras que el 57 por 100 cree que está preparado para sobrellevar adecuadamente nuevos confinamientos. La experiencia del primer confinamiento no solo ha permitido a los consumidores convivir mejor con la nueva situación, sino que, con una elevada probabilidad, minimizará la compra de acaparamiento que se produjo en los días previos al estado de alarma, en caso de un nuevo confinamiento.

Sin miedo al desabastecimiento

Tan solo el 27 por 100 de los encuestados afirma que volverá a comprar productos no perecederos para almacenar en casa, mientras que el 67 por 100 asegura que esta vez no tendrá miedo al desabastecimiento de las tiendas.

Según doña Rosario Pedrosa, responsable de Estrategia Comercial y Marketing de AECOC, “los consumidores comprobaron durante los días previos al estado de alarma cómo el suministro de supermercados e hipermercados estuvo siempre garantizado, a pesar de vivir situaciones excepcionales, con las compras de acaparamiento de los primeros días y el crecimiento imprevisto de algunas categorías, por lo que es previsible que, en caso de un nuevo confinamiento, la reacción de los compradores sea más racional y previsible”.

A pesar de la experiencia adquirida, ocho de cada diez consumidores cree que las tiendas deberían mantener los protocolos de seguridad hasta que haya una vacuna, y la mayoría mantendrá algunos hábitos que han adquirido durante el primer confinamiento: el 68 por 100 sigue con la idea de salir menos veces a hacer la compra, mientras que el 63 por 100 intenta pasar el menor tiempo posible en los establecimientos.

No es oro todo lo que reluce en la U.E.

Creo sinceramente que lo acontecido la semana pasada en Bruselas establece un antes y un después en la singladura financiera de la Unión Europea y, tal vez, ello puede marcar un camino que puede llegar a ser útil para otros países del Mundo que también están sufriendo las graves y negativas consecuencias de la presencia del SARS – CoV -2 en sus territorios. 

En efecto, como ya lo anticipaba en mi nota de nuestro anterior boletín, el pasado martes, a las cinco y media de la mañana, la Unión Europea (U.E. – 27) alcanzó, por una parte, un acuerdo acerca del llamado popularmente “Fondo de Reconstrucción”. Se trata, sin duda, de un acuerdo de vital importancia, histórica, dada la magnitud de los daños generados, tanto a nivel humano como a nivel económico, por la COVID -19. Este acuerdo va a dar ligar a que la Comisión Europea, lleve a cabo la emisión de una deuda conjunta por un valor de 750.000 millones de euros.

La idea de partida era la de financiar, con estos dineros y, en primer lugar, al denominado “Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MMR)”, pero también estaba programado inyectar, paralela y adecuadamente, dinero a otras importantes partidas del presupuesto europeo.

Pero finalmente ha resultado, que, lamentablemente, “no es oro todo lo que reluce” por mucho que nuestro Presidente, el señor Sánchez e incluso nuestro Ministro, el señor Planas, se hayan felicitado efusivamente por el éxito de las negociaciones (y los Diputados Socialistas haya dedicado en el Congreso un gran aplauso al señor Presidente).

Como lo ha expuesto con toda la crudeza y realismo, la propia Presidenta de la Comisión Europa, la señora Úrsula von der Leyen,  ha habido que asumir, para poder llegar a un acuerdo final,  “recortes lamentables”.  Por esta razón el mencionado fondo llega con unos muy significativos recortes en partidas que son consideradas, insisto, como realmente importantes para la Unión Europea (en este sentido habrá que esperar a ver cómo reacciona el Parlamento Europeo, que tiene mucho que opinar acerca del acuerdo alcanzado).

Y pongo cuatro ejemplos corroborando lo referido; el programa de inversiones, InvestEU, ha pasado de tener una asignación inicial de 30.300 millones de euros a quedarse en sólo 5.600 millones; el Fondo de Transición Justa (herramienta fundamental en el ámbito de la transformación ecológica) ha pasado  de los 30.000 millones de euros iniciales a 10.000 millones; el Programa Horizonte, programa central de la Unión para financiar la innovación, ha pasado de los 13.500 millones iniciales previstos a 5.000 millones y las ayudas para las empresas en apuros que tenían una dotación inicial de 26.000 millones de euros…han desaparecido (a nuestra agricultura a la que deberían llegar inicialmente 15.000 millones llegarán finalmente 7.500 millones).

Por otra parte, se ha aprobado el Marco Financiero Plurianual, inmerso en un presupuesto anual, que ha cubierto el agujero generado por la salida del Reino Unido, también con recortes  situándose en los 1,074 billones de euros para los próximos 7 años.

En este marco, lamentablemente, se ha aprobado, en la Rubrica 3, que es dónde se explicitan los presupuestos y las normas a cumplir por parte de los ganaderos y de los agricultores que aspiren a percibir la PAC en los próximos 7 años, un recorte inicial del 10 por 100; recorte que nuestro Gobierno debería negociar urgentemente con los otros Estados para evitarlo o, al menos, para intentar paliarlo (y no se olvide aquí que, paralelamente, el segundo pilar debe asumir otro recorte inicial cercano al 12 por 100).  Aun así, el señor Planas, si no estoy equivocado, no ha dudado en afirmar que “el objetivo se ha cumplido” (lo siento, pero no lo entiendo).

La realidad, tal y como está la situación hoy, es que pueden llegar a ser muchos los miles de millones que puede dejar de percibir finalmente nuestro sector agrario (como comentó una eurodiputada este pasado fin de semana: “deberíamos empezar a debatir ya el próximo Marco Financiero plurianual, 2028 – 2035, para corregir los errores cometidos con el actual”).

Y todo esto acontece cuando una gran mayoría de nuestros agricultores y de nuestros ganaderos ya lleva meses inmersos, en razón de los precios reales que perciben por sus productos y de los crecientes costes que han y habrán, de asumir (pensemos aquí en el Pacto Verde, y en las estrategias de la Biodiversidad y de la Granja a la Mesa), en una situación económica realmente muy, muy difícil, por no decir, en no pocos casos, crítica  (los abandonos de la actividad , en el ámbito agrario, son una muestra de lo expuesto).

Ante este cuadro ¿son oportunos los mencionados aplausos y las auto – felicitaciones? Señor ¡qué País!

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Sacrificados los visones de una granja por dar positivo a la COVID-19

 

Según ha informado Europa Press, lamentablemente no ha habido otra solución. El Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón ha ordenado el sacrificio de los 92.700 visones ubicados en una explotación de La Puebla de Valverde (Teruel),  al dar algunos ejemplares de la explotación en la prueba de COVID-19 positivo. Bien entendido que  la empresa cumplía con todos los requerimientos en materia de sanidad animal.

El pasado 22 de mayo, la Dirección General de Calidad y Sanidad Alimentaria, perteneciente al Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, estableció la inmovilización cautelar de la mencionada granja cuando 7 de sus empleados dieron positivo a la prueba de la COVID – 19. Se le comunicaron las medidas relacionadas con la bioseguridad a seguir y la empresa también las ha cumplido.

Los primeros test se realizaron el dia 28 de mayo, siguiendo el protocolo establecido por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Con esta finalidad se seleccionó una muestra aleatoria de siete animales a los que se les realizó un test de RT-PCR en el Laboratorio de Referencia Nacional de Diagnóstico de Enfermedades en Animales del Ministerio, situado en Algete (Madrid). Los resultados se conocieron el 3 de junio y fueron negativos.

Segundo muestreo

No obstante,  el Gobierno de Aragón mantuvo la inmovilización y el  día 8 de junio se realizó un segundo muestreo, tomando 20 muestras de sueros e hisopos oro – faríngeos, rectales y exudados de órganos internos, resultando 1 positivo no concluyente frente a SARS-Cov-2.

El 22 de junio se realizó un tercer testeo en el que se seleccionó una muestra aleatoria de 30 ejemplares. Los resultados confirmaron cinco positivos, lo que equivalía al 16 por 100 de la muestra seleccionada. Con estos datos «estaba plenamente justificada la inmovilización«.

Antes de tomar una decisión relativa al sacrificio de los animales, que supondría un grave perjuicio económico para el titular de la explotación, el Departamento de Agricultura ordenó un cuarto muestreo de 90 ejemplares que se realizó el 7 de julio. Los resultados, que se conocieron el dia 13 de julio, resultaron positivos en 78 animales; es decir, el 86,67 por 100 de la muestra.

Como ya se ha indicado al principio de esta nota, ante los resultados mencionados, el Gobierno de Aragón ha establecido como medida preventiva el sacrificio de los 92.700 visones que actualmente existen en la explotación. El sacrificio obligatorio se ha ordenado en aplicación de lo establecido por la Ley de Sanidad Animal, que contempla la indemnización (Ley 8/2003 de 24 de abril de Sanidad Animal).

 

Las condiciones de los temporeros en el seno de la Unión Europea

Los Estados Miembros (EE.MM.) de la Unión Europea (U.E.) y las empresas de los mismos implicadas en esta  cuestión deberán asegurarse de que están cumpliendo con su obligación de proteger a los trabajadores temporeros, que son indispensables para mantener sectores vitales de la economía, como el agroalimentario, y al mismo tiempo son muy vulnerables (actualmente más de 17,6 millones de ciudadanos de la EU viven o trabajan en un Estado Miembro distinto del de su nacionalidad).

No se puede minusvalorar ni olvidar el hecho de que  algunos sectores de la economía europea, especialmente el sector agroalimentario y el turismo, dependen del apoyo de los trabajadores temporeros de países de dentro y fuera de la U.E. durante ciertos períodos del año. La Comisión estima que la media anual de trabajadores de temporada en activo en la UE es de entre cientos de miles y un millón.

Bajo estas premisas,  se han presentado un conjunto de directrices dirigidas a garantizar la protección de estos trabajadores en la UE en el contexto de la pandemia de coronavirus. Bruselas ofrece pautas a las autoridades nacionales, a las inspecciones de trabajo y a los interlocutores sociales para garantizar los derechos, la salud y la seguridad de los trabajadores de temporada y hacer que estos sean conscientes de sus derechos. 

Principales recomendaciones

Entre las recomendaciones concretas sobre las actividades que deben llevarse a cabo a nivel nacional figuran las siguientes:

  • Los Estados miembros deberán tomar todas las medidas necesarias para garantizar unas condiciones de trabajo y de vida dignas para los trabajadores de temporada;
  • Deberán llevar a cabo campañas de concienciación sobre los requisitos de seguridad y salud en el trabajo que afecten a los trabajadores temporeros, ayuden a los empleadores a aplicar los requisitos legales pertinentes y proporcionen información clara a los trabajadores en una lengua que entiendan;
  • Deberán proporcionen orientaciones prácticas a las pequeñas empresas;
  • Deberán reforzar las inspecciones sobre el terreno a fin de garantizar la correcta aplicación de las normas de seguridad y salud en el trabajo en relación con los trabajadores de temporada.

La Comisión Europea ha recordado que los trabajadores temporeros transfronterizos disfrutan de un amplio abanico de derechos pero, dado el carácter temporal de su trabajo, pueden estar más expuestos a condiciones de trabajo y de vida precarias. 

La pandemia por coronavirus ha dado más visibilidad a estas condiciones y, en algunos casos, las ha agravado y, en ocasiones, añade, los problemas de esta índole pueden elevar el riesgo de brotes de Covid-19.

Bruselas ha recordado también que si bien la Comisión supervisa la correcta aplicación de las normas de la Unión relativas a los trabajadores de temporada, la responsabilidad de su adecuada aplicación recae en las autoridades nacionales. Paralelamente, ha hecho hincapié en que las directrices presentadas recuerdan los derechos de los trabajadores temporeros independientemente de su condición: ya sean ciudadanos de la Unión Europea o nacionales de terceros países, incluidos quienes trabajen en el extranjero de manera regular por iniciativa propia o quienes hayan sido desplazados, por ejemplo, por una empresa de trabajo temporal o una agencia de contratación.