Se aplaza a 2021 el XI Foro Nacional del Caprino por la covid-19

La Federación Andaluza de Asociaciones de Caprino de Raza Puras CABRANDALUCÍA ha decidido aplazar a 2021 el XI Foro Nacional del Caprino como consecuencia de la situación originada por la covid-19. Tras un primer aplazamiento (el foro estaba fechado originalmente en mayo y se movió a septiembre), finalmente se ha optado por cancelar la edición de este año con el objetivo prioritario de garantizar el éxito y la seguridad total. El Foro Nacional del Caprino, además de ser un evento en el que se prioriza la formación de los asistentes, es la cita ineludible para los ganaderos y técnicos del sector.

El foro, es un punto de encuentro en el que los asistentes contactan con personas a las que unen intereses comunes por el sector caprino, creándose relaciones empresariales a la vez que se desarrollan oportunidades de negocio y se comparte información, por lo Cabrandalucía ve de vital importancia su realización de manera presencial.

No obstante, no se descarta la realización de alguna actividad formativa en el último trimestre del año, bien en formato webminar o presencial, para cumplir con uno de los principales objetivos de la Federación que es la formación continua.

La evolución del mercado mundial de la carne (datos FAO)

Hace unas semanas, la FAO publicó un interesante estudio acerca de cómo evolucionó el mercado mundial de las carnes e el año 2019. Después de dos décadas de constante crecimiento, la producción mundial de carne cayó un 1 por 100 mientras que las exportaciones mundiales de carne crecieron un 6,8 por 100 que se corresponde con el aumento anual más rápido desde el año 2012.

Por su parte, los precios de la carne medidos por el Índice de precios de la carne de la FAO registraron una media de 175,7 en 2019,  lo que supone un aumento de 9,4 puntos (5,6 por 100) desde el año 2018, recuperando con largueza el descenso del 2,3 por 100 registrado en el mencionado año 2018. 

En el año 2019, el sector cárnico global se caracterizó por un endurecimiento de los mercados, la producción de carne de cerdo se desplomó debido a una importante disminución de la cabaña porcina causada por la peste porcina africana (PPA) en China y zonas del este de Asia. Aunque la producción de otros tipos de carne aumentó, especialmente la de aves de corral, no fue suficiente para llenar el vacío creado por la caída en la producción porcina. Esto, a su vez, creó un déficit de carne en el este de Asia que, a su vez, generó un aumento paralelo en la demanda de las importaciones. 

Ante esta situación, muchos países productores de carne respondieron aumentando la producción y las exportaciones de carne, pero las exportaciones globales combinadas estuvieron por debajo del nivel requerido para cubrir el déficit, lo que provocó el mencionado aumento de los precios internacionales de la carne.

Descenso de la carne de cerdo

La producción mundial de carne en 2019 cayó, cómo ya se ha referido, un 1 por 100 situándose en 338,8 millones de toneladas (equivalente peso canal). La caída se debió principalmente a un descenso del 9,2 por 100 en la producción mundial de carne de cerdo, ya que la PPA afectó a la cabaña porcina del este de Asia, especialmente en China, el mayor productor mundial de carne de cerdo. En respuesta, los principales productores mundiales de carne incrementaron la producción de otras carnes, especialmente de aves de corral, con un ciclo de producción más corto, compensando parcialmente el déficit de carne de cerdo.

Por países, China registró una disminución del 8,8 per 100 en la producción total de carne (equivalente a 7,8 millones de toneladas), con una caída del 21 por 100 de la producción de carne de cerdo, compensada por el aumento de la producción de otras carnes, principalmente de aves de corral. Vietnam también experimentó una caída del 15 por 100 en la producción de carne de cerdo. No obstante, se registraron importantes aumentos de producción de carne en EE.UU., Brasil, India, México, la Federación de Rusia, Canadá y Argentina. El motivo principal de estos aumentos fue el notable incremento de la demanda de los mercados internacionales.

Así, las exportaciones mundiales de carne aumentaron un 6,8 por 100 alcanzando, en el año 2019, los 36 millones de toneladas lo que supone el mayor crecimiento registrado para la carne de cerdo, seguida de las carnes de bovino y de aves de corral. Debido al gran déficit de carne mencionado, China importó un 37 por 100 más en el año 2019 que en el año 2018 (alrededor de 2 millones de toneladas), con grandes compras en todas las categorías de carne. 

Por el contrario, varios países, especialmente Angola, Vietnam, Iraq, la Federación de Rusia, Sudáfrica, Arabia Saudita y los Estados Unidos (EE.UU.), redujeron sus importaciones de carne, a causa del aumento en la producción nacional, preocupaciones por las enfermedades animales, cuestiones relacionadas con requisitos de certificado o una combinación de los mismos.

La mayoría de las exportaciones de carne  en el año 2019 se originaron en la Unión Europea, Brasil, Argentina, Australia, México, Ucrania y Tailandia. Un caso especial es el de los Estados Unidos de Norteamérica donde, a pesar del aumento en su producción de carne, las disputas comerciales frenaron la expansión de sus exportaciones siendo el segundo gran productor mundial de carne.

La industria cárnica reclama el control de los rebrotes de la COVID – 19

Ante los últimos rebrotes aparecidos en algunas industrias cárnicas (recuérdese, pro ejemplo, el caso alemán ya comentado en nuestro boletín), UGT FICA (UGT FICA Federación de Industria, Construcción y Agro) ha pedido que se aborde con urgencia la evolución de los rebrotes de la COVID-19 en algunas empresas cárnicas con el objetivo de crear un protocolo de actuaciones específico que permita controlar los nuevos contagios e impida su difusión

Además, esta federación sectorial lamenta que haya sido precisa una pandemia tan dramática con la actual para que el conjunto de la sociedad y de los agentes políticos y económicos de nuestro país cayeran en la cuenta de que la industria agroalimentaria no es el patito feo de la economíasino un sector básico que registra la mayor oferta de empleo dentro de la industria (21 por 100 en el año 2019) contando, además, con una de las tasas de desempleo más bajas de la economía en general.

El sindicado también pide recordar que, dentro del sector agroalimentario, la industria cárnica es una de las más importantes de nuestro país, ya que cuenta en España con más de 3.000 empresas que dan empleo a aproximadamente a unos 111.000 trabajadores y trabajadoras, y juega un papel socio-económico relevante en varias zonas de España como, por ejemplo, Cataluña, Castilla y León o, Castilla la Mancha y Andalucía.

Frenar el alarmismo social

Según UGT FICA, se requiere en estos momentos un conjunto de medidas dirigidas, por un lado, a frenar el alarmismo social creado por los rebrotes y, por otro, a regular aún más exhaustivamente las condiciones de seguridad de los trabajadores con actuaciones sectoriales que eviten que se repitan en el futuro. También considera imprescindible conocer qué es lo que ha fallado exactamente en los protocolos de seguridad que están aplicando las empresas y las causas que han dado lugar a estos rebrotes. El objetivo debe ser poder corregir las actuaciones en vigor y asegurar tanto la salud de las personas que laboran en la industria cárnica como en el conjunto del sector agroalimentario.

Tampoco debe minusvalorarse aquí el hecho de que la mencionada industria cárnica ha adquirido un enorme protagonismo en los últimos meses y cuenta con una muy buena imagen tanto dentro como fuera de España. Obviamente de la seguridad y de la calidad de sus producciones depende la continuidad de las empresas y de sus empleos.

El engaño

Hace unos cuantos años asistí en Amorebieta – Etxano a una interesante jornada apícola organizada por la asociación BAMEPE (ahora HEGOAK) integrada por apicultores profesionales del territorio histórico de Bizkaia. Acudí a la jornada porque estimaron que era la persona indicada para dirigir el desarrollo de la jornada, controlar los tiempos, moderar las preguntas, etc. Por lo visto, me vieron dotes de mando. Ordeno y mando, dirá más de uno.

Acudí a la jornada, como decía, a dirigir la orquesta de magníficos ponentes que conformaban el elenco y de que todo se desarrollase según las previsiones de los organizadores. Volví a casa totalmente fascinado al conocer más de cerca la realidad de nuestra apicultura, escuchar al sabio Antonio Gómez-Pajuelo y más aún, al comprobar la gestión ganadera (trashumancia, alimentación,…) de unos cuantos apicultores profesionales que hacen del ganado apícola su modo de vida y la actividad con la que sacan adelante su familia.

Pues bien, nuestros apicultores elaboran bastantes productos pero destaca sobremanera la miel como producto principal. En un mercado abierto y global donde las importaciones de diferentes mieles y otros subproductos como el sirope campan a sus anchas por las estanterías de los comercios, su buen nombre y/o su marca particular es su única carta de presentación ante la selva del mercado global, si bien, son también bastantes, los apicultores que recurren al paraguas de una marca de calidad como es el Label Vasco de Calidad para, como decía, refugiarse de los embates del mercado abierto.

En esas estamos cuando el Ministerio de mi apreciado, D. Luis Planas, ha renovado la normativa sobre la calidad de la miel que incide en el etiquetado del producto estableciendo que todas las mieles que hayan sido elaboradas a partir de producciones de distinta procedencia tienen la obligación de indicar en su etiqueta el listado de todos los países de origen donde se haya recolectado. Todo perfecto, hasta que caemos en la cuenta de que es un paso claramente insuficiente dado que no recoge la obligación legal de especificar en esa misma etiqueta el porcentaje de cada país, abriendo así la puerta al engaño, al fraude al consumidor al darse la posibilidad de que una miel con un 1% de miel española y un 99% de miel china pueda ser etiquetada como ‘Origen: España y China’.   

Tan engañados como los consumidores con algunas mieles se sienten los ganaderos que suben el ganado a la sierra de Aralar al comprobar, una vez más, cómo sus legítimos representantes en el seno de la Mancomunidad de Enirio-Aralar les dan la espalda o, mejor dicho, les espetan a la cara su firme propósito de no hacer nada en dicho monte. En esta Mancomunidad, por si no lo sabe,  conformada por quince municipios de las comarcas de Goierri y Tolosaldea, los municipios aportan una cantidad irrisoria que no alcanza ni para los gastos corrientes y es con los fondos aportados por los ganaderos, a modo de tasa por uso de los pastos, con los que se alcanza para abrir la persiana de la mancomunidad. Ahora bien, en el momento de invertir en alguna mejora en dicho monte, los ayuntamientos se limitan a mirarse con cara de sopaco, haciéndose los despistados para no pagar la ronda y esperando que sea mama Diputación Foral quien suelte la paga, vía convenio, aportando los fondos económicos para poder hacer mejoras en “su” propiedad.

Imagino que muchos de mis lectores están más que hartos de escuchar siempre la misma cantinela pero aun así, pretendo insistir, aún con una versión actualizada de la cantinela, para ver si estos responsables mancomunados de oído duro y/o limitado, caen en la cuenta de su incoherencia al fijar la sierra de Aralar como uno de sus prioridades en la cuestión natural, en la defensa del sector primario y condicionar el día a día de la gente que vive y trabaja en el monte como si les fuese la vida en ello y mientras, por otra parte, se niegan (salvados los votos afirmativos de Abaltzisketa, Arama, Lazkao y Beasain) a destinar un solo euro para invertir en mejoras, en este caso, los desbroces, en dicho espacio natural. Apelan, unos, a la crisis generada en las arcas municipales por el Covid-19 al disminuírseles la aportación foral, otros, por otra parte, responden diciendo que los desbroces, reiteradamente solicitados por los ganaderos, no son necesarios y menos aún, prioritarios. Unos y otros, cada uno con su repertorio de excusas y bonitas palabras, han dejado a las claras que no quieren hacer nada, que no tienen intención de hacer ninguna inversión en mejoras para los ganaderos usuarios y que la Mancomunidad entra en un largo y penoso periodo de hibernación.

Ahora bien, estos municipios del Frente del NO, encabezados por el clarividente y poderoso líder medioambiental de la izquierda abertzale, deben ser conscientes que, así lo sienten al menos los ganaderos, dilatando las inversiones, retrasando las soluciones y remitiéndolos a debates estériles que los agotan y desmoralizan, no se sitúan en terreno neutral y/o en tierra de nadie puesto que con su posicionamiento, con su voto negativo, al mismo tiempo que votan en contra de las mejoras para dotar de unas condiciones dignas de vida y trabajo para los ganaderos, están votando afirmativamente a los planteamientos defendidos por esos colectivos que todos conocemos y que nos dejan bien a las claras cuál es su firme propósito para con ese monte, no hacer nada.

Ahora bien, señores del No, empaticen un poco con los ganaderos y reflexionen, unos segundos, sobre las palabras de Paulo Coelho que dice: “el engaño es una elección, no un error”.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

Modificación de las ayudas para el sacrificio de animales

INTRODUCCION

Artículo único Modificación de los anexos I y II del Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo, por el que se establecen los baremos de indemnización por el sacrificio de animales en el marco de los programas nacionales de lucha, control o erradicación de la tuberculosis bovina, brucelosis bovina, brucelosis ovina y caprina, lengua azul y encefalopatías espongiformes transmisibles.

DISPOSICIONES FINALES

Disposición final única Entrada en vigor

Mediante el Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo, por el que se establecen los baremos de indemnización por el sacrificio de animales en el marco de los programas nacionales de lucha, control o erradicación de la tuberculosis bovina, brucelosis bovina, brucelosis ovina y caprina, lengua azul y encefalopatías espongiformes transmisibles, se han establecido los citados baremos para las referidas enfermedades.

Teniendo en cuenta la evolución del mercado y en consonancia con lo dispuesto en la normativa europea, resulta preciso proceder a la actualización parcial de los baremos recogidos en los anexos I y II del Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo.

Conforme a lo dispuesto en la disposición final segunda del Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo, se faculta al entonces Ministro de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino (actual Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación), para actualizar la cuantía de los valores de los anexos I y II de ese Real Decreto, en función de los precios de mercado, disposición que resulta de aplicación en este caso.

En el procedimiento de elaboración de esta norma se ha consultado a las Comunidades Autónomas y los sectores afectados.

Asimismo, en cumplimiento de lo previsto en la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, este proyecto se ha sometido al procedimiento de información pública.

Esta norma se adecúa a los principios de buena regulación a que se refiere el artículo 129 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas. En este sentido, cumple con los principios de necesidad y eficacia, pues se trata del instrumento más adecuado para garantizar que la normativa se aplica de un modo homogéneo en todo el territorio nacional, lo que garantiza el interés general. También se adecua al principio de proporcionalidad, pues no se imponen restricciones u obligaciones a los destinatarios. En cuanto a los principios de seguridad jurídica, transparencia y eficiencia, dicha norma se adecua a los mismos pues es coherente con el resto del ordenamiento jurídico, y se ha procurado la participación de las partes interesadas, evitando cargas administrativas. 

En su virtud, de acuerdo con el Consejo de Estado, dispongo:

Artículo único Modificación de los anexos I y II del Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo, por el que se establecen los baremos de indemnización por el sacrificio de animales en el marco de los programas nacionales de lucha, control o erradicación de la tuberculosis bovina, brucelosis bovina, brucelosis ovina y caprina, lengua azul y encefalopatías espongiformes transmisibles 

Uno. Los apartados 1 y 3 del anexo I del Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo, por el que se establecen los baremos de indemnización por el sacrificio de animales en el marco de los programas nacionales de lucha, control o erradicación de la tuberculosis bovina, brucelosis bovina, brucelosis ovina y caprina, lengua azul y encefalopatías espongiformes transmisibles quedan redactados como sigue:

  1. El baremo será del 85 por cien de los valores siguientes, en función de la aptitud de los animales:

Vacuno de aptitud cárnica (lidia incluido)

  1. El baremo será del 100 por cien en caso de vacío sanitario. 

La cuantía resultante en cada caso se incrementará en los siguientes porcentajes, todos acumulables:

  • A) en un diez por cien en los casos de pertenencia de la explotación a una agrupación de defensa sanitaria ganadera.
  • B) un cinco por ciento si se trata si se trata de ganado ecológico certificado.
  • C) un cinco por ciento si se trata de razas autóctonas de las incluidas en el catálogo oficial de razas de ganado en España previsto en el apartado 1 del anexo I del Real Decreto 45/2019, de 8 de febrero, por el que se establecen las normas zootécnicas aplicables a los animales reproductores de raza pura, porcinos reproductores híbridos y su material reproductivo, se actualiza el programa nacional de conservación, mejora y fomento de las razas ganaderas y se modifican los Reales Decretos 558/2001, de 25 de mayo; 1316/1992, de 30 de octubre; 1438/1992, de 27 de noviembre; y 1625/2011, de 14 de noviembre, siempre que se trate de animales inscritos en el correspondiente libro genealógico.

No obstante lo anterior, las comunidades autónomas podrán limitar la cuantía final a percibir en un máximo de 1.500.000 euros por explotación.»

Dos. El apartado 4 del anexo II del Real Decreto 389/2011, de 18 de marzo, por el que se establecen los baremos de indemnización de animales en el marco de los programas nacionales de lucha, control o erradicación de la tuberculosis bovina, brucelosis bovina, brucelosis ovina y caprina, lengua azul y encefalopatías espongiformes transmisibles, queda redactado como sigue:

  1. Se incrementará el resultado de las anteriores cuantías en los siguientes porcentajes o cuantías, todos acumulables:
  • A) un diez por ciento en los casos de pertenencia de la explotación a una agrupación de defensa sanitaria ganadera.
  • B) un cinco por ciento si se trata si se trata de ganado ecológico certificado.
  • C) un cinco por ciento si se trata de razas autóctonas de las incluidas en el catálogo oficial de razas de ganado en España previsto en el apartado 1 del anexo I del Real Decreto 45/2019, de 8 de febrero, siempre que se trate de animales inscritos en el correspondiente libro genealógico.
  • D) En la cantidad 6,01 euros en caso de sacrificio de los animales en la explotación o en planta de transformación o en caso de decomiso de la canal en matadero, para compensar el valor carne perdido.»

Disposición final única Entrada en vigor 

La presente Orden entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».

Los ganaderos, el precio de sus productos y la COVID – 19

Una de las publicaciones que sigo y estudio regularmente con más interés es la que corresponde al “INFORME SEMANAL DE COYUNTURA” (Precios Coyunturales) que publica la Subdirección General de Análisis, Coordinación y Estadística de nuestro Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

Y en este Informe Semanal me parece especialmente interesante y aleccionador, analizar con detenimiento el discurrir comparativo de las curvas de los precios de los productos pecuarios a lo largo de los años 2018, 2019 y lo que llevamos del año 2020 (igual de interesante es, evidentemente, el hacerlo con lo que va sucediendo con los productos agrarios aunque, en general no son universos de discurso directamente comparables).

Y si en este análisis observamos lo que ha sucedido en el “mundo pecuario”, desde principios de este año 2020 hasta el día 24 de mayo del mismo, podemos constatar que en general, a partir de la semana 13- 14 del año (es decir, desde finales de marzo, principios de abril), se registra una caída significativa de los precios en vacuno, ovino, porcino de capa blanca, pollo, huevo y conejo.

Ello no hace sino confirmar oficialmente lo que ya anticipaba en una entrevista que me hicieron el pasado 18 de marzo, a raíz de mi intervención una semana antes en el 20º Congreso AECOC de Productos Cárnicos y Elaborados que tuvo lugar en Lleida (cuando, con 2 meses largos de retraso, el Ejecutivo empezaba a hacer caso real al SARS – CoV -2 y a tomar medidas).

El día de la entrevista, como es sabido, ya estaba declarado en España el Estado de Alarma (como se recordará el mismo fue declarado a través del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, afectando a todo el territorio nacional). 

En la mencionada entrevista, comenté que el Estado de Alarma iba a provocar a corto plazo (en realidad estaba provocando ya) una honda preocupación y también miedo a lo desconocido en la población y que la primera reacción de los ciudadanos de nuestro país iba a ser la de acaparar, durante un par de semanas, alimentos. Acaparamiento, generado por los efectos emocionales colaterales ligados al Estado de Alarma y al confinamiento y, muy especialmente, por el temor a un desabastecimiento alimentario (que nunca se produjo realmente gracias a la abnegada labor cotidiana de los agricultores y de los ganaderos y al correcto y ejemplar funcionamiento de los restantes eslabones de la cadena alimentaria).

Paralelamente, expuse que, en mi opinión, una vez el ciudadano hubiera asumido mentalmente el Estado de Alarma y hubiera regularizado anímicamente su situación de confinamiento, la tendencia al acaparamiento iba a desaparecer e iba a reducirse muy significativamente la compra de productos pecuarios (no se olvide que La Fase 0, vigente durante semanas, comportaba que el canal Horeca estuviera prácticamente “desaparecido”  y que el turismo internacional y también el nacional estuvieran en stand by o en “parada coyuntural”).

Y ésta ha sido y es, ni más ni menos, la realidad y la misma se está reflejando, como exponía al principio de esta nota, en el dinero real (el que llega finalmente a sus bolsillos) que están percibiendo nuestros ganaderos por sus productos. 

Lo hablaba hace un par de días con un importante avicultor de la zona centro que me comentaba que le había llegado a pagar, a pie de clasificadora, por una docena de huevos tipo 3 (huevos procedentes de gallinas alojadas en jaulas enriquecidas) del orden de 95 céntimos de euro y que, ahora mismo, esta misma docena se la estaban pagando a 60 céntimos.

Pero, esto no significa, entre otras cuestiones, que en los lineales de nuestras tiendas, los precios de estos productos pecuarios estén, en general, bajando. 

Por favor, no se olviden dos cosas; la primera, que el Quijote, Sancho y el Lazarillo, son personajes netamente españoles y la segunda, que no tenemos, en el sector agrario (agrícola y ganadero) de nuestro país, cadenas de valor (lo que tenemos son cadenas alimentarias, que es algo muy distinto). 

Ergo: ¡así nos luce el pelo!

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

El mercado de la carne puede contraerse más de un 5 por 100 por la COVID – 19

 

De acuerdo con lo publicado por la consultora GOLBAL DATA, para el año 2020, y en razón de la presencia de la COVID – 19, el valor mundial de la carne se podrá situar alrededor de los 1,3 billones de dólares. Ello viene a suponer una disminución ligeramente superior al 5 por 100 respecto del año 2019. Esta previsión genera una visión muy distinta de las expectativas previas que estimaban un crecimiento de la industria cárnica mundial para el año 2020 del orden de un 2,6 por 100 hasta situarse en un valor de 1,4 billones de dólares.

Este análisis pone de relieve que la actividad de los fabricantes de carne en toda América del Norte sigue generando muchas noticias, con algunas plantas de procesamiento de grandes empresas como Tyson y JBS reanudando sus operaciones. 

Según Global Data, la continua turbulencia entre los productores de carne es probable que dañe la confianza de los consumidores en los productos alimenticios de naturaleza cárnica.

Según doña Carmen Bryan, analista de consumo de la consultora: «La recesión mundial es evidente en la actual incertidumbre así como las interrupciones de la oferta. Aunque la producción se estabilizará a largo plazo, es poco probable que se produzca una recuperación total hasta un valor anterior a la crisis de la COVID-19″.

También señala que las enfermedades de origen animal se han puesto en el punto de mira, lo que influirá en los hábitos de compra de los consumidores, especialmente en lo que respecta al suministro y la distribución de productos cárnicos. De hecho, el 85 por 100 de los consumidores mundiales está muy influido por la fiabilidad de un producto o de su servicio.

Además, desde el brote del virus SARS – CoV- 2, el 44 por 100 de los encuestados a nivel mundial admite que no confía en los productos que se fabrican o importan de China en este momento. Los productos cárnicos en los Estados Unidos podrían seguir una tendencia similar si la crisis actual y la tasa de infección no se reducen drástica y rápidamente.

La señora Bryan también advierte a las empresas cárnicas estadounidenses que «la rápida tasa de infección que han mostrado las instalaciones de procesamiento de carne, combinada con la aparente impotencia para detenerla, jugará con las preocupaciones actuales sobre las enfermedades relacionadas con la carne y el envasado. Como resultado, algunos consumidores pueden optar por evitar la compra de productos cárnicos, al menos mientras están encerrados. La amenaza es que, si estos desafíos persisten, puede conducir a nuevos comportamientos de compra, con los consumidores recurriendo cada vez más a alternativas de carne, y manteniéndose con ellas a largo plazo».

Es posible que, a corto – medio plazo estas reflexiones puedan ser también aplicadas en la Unión Europea.

Atasco

Ismael, el protagonista de la magnífica novela que leo actualmente, “Aitaren Etxea” (La casa del padre) de la escritora Karmele Jaio, que, por cierto, le aconsejo fervientemente, es un escritor de éxito que se encuentra totalmente atascado en su nueva novela, sin la inspiración necesaria para salir adelante. Así me encuentro yo, desde hace bastante tiempo. Me refiero a lo del atasco y no a lo de escritor de éxito. El confinamiento me ha poseído del todo y el dichoso monotema contamina todas mis neuronas y no soy capaz de escaparme de sus garras.

Tanto es así que incluso una cuestión tan básica y elemental como es la cena semanal en la sociedad gastronómica ha dejado de ser algo elemental para pasar a ser, ahora que acabamos de abrir la sociedad, con todas las medidas de seguridad obviamente, un acontecimiento que merecería ir de etiqueta si no fuese porque uno tuvo que remangarse para cocinar los huevos fritos, plato estrella de mi básica carta gastronómica.

Pues bien, en estos momentos iniciales de desescalada y deseoso de que alcancemos la fase 3 para ir a Armintza a ver a mi familia política, se empiezan a vislumbrar los primeros esbozos de la nueva realidad y así, nos encontramos que, junto a la curación de las heridas pertrechadas por el virus, también ha llegado el momento de asentar las bases de una nueva etapa. 

Además de sanar y acudir en ayuda de los que más han sufrido en estos últimos meses, ha llegado el momento de sacar conclusiones de nuestros puntos débiles, pero sin caer en un pesimismo paralizante, también de nuestras fortalezas y así, sin dilación, tomar las medidas necesarias para corregir y superar nuestras debilidades.

Ahora bien, más allá de los estragos del virus, conviene no perder la perspectiva y centrarse en lo básico y en lo fundamental bien del presente, bien del futuro, y digo esto porque, al menos en mi entorno, observo una cierta tendencia a obsesionarse con lo obvio dejando para la posterioridad la compleja tarea de abordar el futuro que, lamentablemente, comienza, mañana mismo.

Es más necesario que nunca que el sector primario en su conjunto, tanto agricultores, ganaderos como forestalistas, observen las corrientes de fondo de la sociedad actual, hacer una correcta lectura de lo que verdaderamente está ocurriendo y, por ende, actuar en consecuencia, pero siempre en base a una estrategia a corto, medio y largo plazo.

Lo digo, con generalidades y palabras, quizás, huecas y gruesas para no señalar ni herir a nadie, pero al mismo tiempo con el firme propósito de suscitar un debate entre las gentes del campo que, frecuentemente, se sienten incomprendidas por la sociedad en su conjunto, con la penosa sensación de tener al mundo entero en su contra y a similitud del consabido chiste, en dirección contraria a lo que marca la opinión pública y publicada.

Sin caer en el simplismo de confundir las modas o algunas opiniones con las corrientes de fondo que aludía anteriormente, no es menos cierto que, más allá del manido recurso de fijar a determinados colectivos en la diana de nuestras iras (urbanitas, ecologistas, animalistas, técnicos, etc.), recurso que el que suscribe utiliza quizás en exceso, resulta imprescindible que la gente del campo, principalmente los productores, hagan una lectura acertada de lo que ocurre a su alrededor, que atendamos a lo que nos dicen las gentes del conocimiento y con ello no estoy refiriéndome a darles siempre la razón, que observemos con espíritu crítico y constructivo lo que nos apuntan las autoridades para los próximos años y en base a todos los inputs, marcar una estrategia de futuro. Ya lo decía Séneca, “no hay viento bueno para el que no sabe a dónde va”.

Dicho lo dicho, creo que agricultores, ganaderos y forestalistas tienen que sacar tiempo donde no lo hay, arrinconar alguna tarea del día a día para planificar la estrategia del futuro. Una estrategia, ni única ni unívoca, donde deberemos tener en cuenta las corrientes de fondo que subyacen en los informes sobre tendencias del consumo alimentario, la nueva realidad social y demográfica de nuestra sociedad, la nueva realidad rural, los sesudos estudios sobre el cambio climático que vienen acompañados por los numerosos planes de lucha contra el cambio climático impulsados por diferentes administraciones, la creciente sensibilidad hacia el bienestar animal más allá de algunos animalistas histéricos y así, suma y sigue, hasta el infinito.

Soy consciente que con la que está cayendo, muchos de nuestros profesionales no tienen tiempo más que para el complicado presente. Eso sí, deben y debemos ser conscientes que, si ellos no trazan el rumbo de su futuro, otros lo trazarán por ellos y, seguramente, las prioridades, los puntos de vista y las soluciones planteadas por éstos no serán las mismas que las de aquellos.

Como les decía, me encuentro inmerso en pleno atasco.

Xabier Iraola Agirrezabala
Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

Bienestar animal en tiempos del coronavirus

El Bienestar Animal es uno de los soportes básicos de la Producción Animal y no solo en las explotaciones ganaderas, sino también en los animales de compañía presentes en muchos hogares y que son un miembro más de la familia. Al fin y al cabo, el concepto de Producción Animal abarca a todos los animales útiles al hombre.

Los acontecimientos actuales a nivel mundial nos están haciendo comprender que la sanidad y la salud de nuestros animales y del medio ambiente, están íntimamente ligadas a la sanidad y la salud humanas siguiendo el conocido concepto de ONE HEALTH. La profesión veterinaria está acostumbrada a lidiar con las enfermedades que acechan a la cabaña ganadera y a las mascotas e incluso con aquellas otras que suponen además una zoonosis.

Su acción y gestión preventiva contra la aparición de epidemias logra sostener la sanidad animal, la humana y la medioambiental, además de vigilar la seguridad alimentaria y, por lo tanto, asegurar el Bienestar Social.

En concreto, desde el punto de vista de la salud de los animales son bien conocidas las enfermedades causadas por coronavirus en porcino y que originan trastornos digestivos como la Gastroenteritis transmisible (GET-1946) y la Diarrea epidémica porcina (DEP-1977) o los trastornos respiratorios como el Coronavirus respiratorio porcino (CRPv-1984). Los rumiantes tampoco están libres de contagiarse de enfermedades producidas por coronavirus. Es el caso del Coronavirus bovino (CoVB) que produce el síndrome diarreico neonatal del ternero y que podría afectar, sin una adecuada profilaxis materna, a casi la mitad de los recién nacidos.

Los veterinarios sabemos bien que la mayor parte de estas afecciones solo tienen tratamientos paliativos; sin embargo, su aparición es muy puntual ya que las medidas de bioseguridad de las granjas son la mejor forma para prevenirlas.

También los perros y los gatos tienen sus propias patologías generadas por este tipo de virus, pero su control resulta hasta cierto punto sencillo, siempre y cuando se sigan unas mínimas medidas higiénicas y de prevención. Estos comportamientos aseguran el bienestar de los animales y la salud de las personas y no pueden ser olvidados en ningún momento y menos aún en las circunstancias actuales.

La sociedad occidental está muy sensibilizada con el bienestar animal, afectándose desde el tipo de alimentación humana (vegetarianos, veganos…), hasta el grado de integración y consideración de estos en la vida social de las personas, ya que comparten con ellas entre otras cosas el medio ambiente (calles, parques, servicios públicos o lugares de ocio).

Ser un populista del bienestar animal es muy fácil y es tanto más sencillo, cuantos menos conocimientos sobre el tema se posean.

Por este motivo, en estos momentos de dificultades y alertas sanitarias debido a la presencia de una pandemia desconocida hasta ahora, como la de la COVID-19, deberíamos empezar a plantearnos si determinadas normas supuestamente a favor del bienestar de los animales y sus conceptos antropomorfistas pueden a medio y/o largo plazo representar un problema para la Salud Pública.

 

José Ramón Caballero de la Calle

C.E.U. Producción Animal
Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos

Universidad de Castilla-La Mancha

 

Soy guay

Seguramente, le habrá ocurrido más de una vez al escuchar una fantástica noticia, que usted mismo piensa que esa noticia es, además de irreal por excesivamente buena, inalcanzable para uno mismo. ¡Eso es tan excepcional, que no puede ser para mí!, he pensado reiteradas veces.

Del mismo modo, alguna vez, cuando iba a la huerta familiar y me deslomaba quitando los tréboles, barrabasa en nuestra tierra, que ahogan las plantas en sus inicios, le decía a mi vecina Lola: “el día que Argiñano ponga de moda la ensalada de tréboles, entonces, no saldrá ni un solo trébol y tendremos que comprarla en la tienda, embolsada por la empresa de turno”.  

Algo similar he cavilado esta semana al observar cómo la lana de nuestras ovejas, lamentablemente, ha pasado de ser un producto estimado por artesanos y empresas textiles a ser un mero subproducto, un residuo, que ha pasado de tener un valor a tener un coste para los propios pastores. No se crea que es un problema exclusivo nuestro, de los pastores vascos, me consta que el problema de la falta de valorización de la lana de las ovejas afecta a miles de pastores de casi todas las zonas de la península y más allá de los Pirineos. Pues bien, viendo esta tesitura, pero sin olvidar la problemática de los residuos ganaderos, el purín de nuestras ganaderías, caigo en la cuenta sobre la escasa importancia, traducida en medios destinados a la investigación, concedida a la investigación aplicable al sector primario y puestos así, creo que no soy el único que piensa, recela mejor dicho, que estas cuestiones, tanto la lana como la del purín, estarían más que resueltas si en vez de corresponder al sector primario corresponderían a otro sector cualquiera, más numeroso y, por supuesto, más guay.

Hablando de sectores más numerosos y guais, el sector agrario estatal ha saltado como un muelle al conocer los documentos comunitarios “Estrategia Biodiversidad UE-2030” y “De la granja a la mesa”, viendo la mano de los sectores más ecologistas (numerosos y guais como ellos solos) tras estos documentos que, como decía, han sido presentados por los responsables del Pacto Verde Europeo, el todopoderoso Frans Timmermans, la de Salud y Seguridad Alimentaria y el de Medio Ambiente mientras el comisario de Agricultura, el polaco, Janusz Wojciechowski, era el gran ausente de la cita. Ni estaba ni se le esperaba porque viendo lo que recogen dichos documentos parece que su peso específico es, más bien, irrelevante. 

Dada la escasez de tiempo desde su presentación no he tenido el tiempo suficiente para analizar los documentos y el calado de sus líneas principales, pero todo apunta a que el sector agrario es, una vez más, el pagano de las grandes decisiones europeas. Mientras Europa aprueba nuevos condicionantes medioambientales para su sector primario como que el  10% de las tierras agrarias se destinen a elementos no productivos, que el uso de abonos se reduzca en un 20%, que el uso de fitosanitarios se recorte en un 50%, que al menos un 25% del total de la superficie agraria de la Unión Europea sea ecológica para el año 2030, así  como que se abra la posibilidad de incrementar hasta un 30% las zonas incluidas en Red Natura 2000, pues bien, mientras Europa aplica estos condicionantes medioambientales a su sector agrario, al mismo tiempo, alcanza numerosos e importantes acuerdos comerciales internacionales abriendo nuestro goloso mercado único europeo a producciones agropecuarias de otras latitudes que no tienen, ni por asomo, los mismos condicionantes ambientales, laborales, sanitarios, etc. Ya saben, ¡ojos que no ven…!

Soy consciente de la dificultad de la tarea, pero creo que la Unión Europea debiera aplicar a sus productores los condicionantes medioambientales que acepta a esos países o bloques de países con los que llega a los acuerdos comerciales previamente mencionados. No hay justicia sin reciprocidad.

Ahora bien, aún siendo conscientes de que los efectos del Cambio Climático trascienden, cuando no ahondan, los efectos de la pandemia sanitaria y que por muy dura que sea la lucha contra el maldito virus, no debemos caer en la tentación de olvidar o relegar la cuestión climática, creo que es ciertamente preocupante que la Comisión Europea y con ella el conjunto de los gobiernos de los estados miembro, no haya aprendido nada, o casi nada, de lo ocurrido estos últimos meses de crisis sanitaria, que ha evidenciado con total crudeza las consecuencias de una deficiente estrategia alimentaria europea donde gran parte de la capacidad productiva, eso que algunos llaman la soberanía alimentaria, ha sido cedida a manos de países terceros.

Estos últimos meses todos hemos podido comprobar lo que ocurre a Europa, a sus familias, a sus empresas, mercados alimentarios, etc., cuando su energía depende de otros, cuando su política industrial ha sido desmantelada y trasladada a países terceros y/o cuando la capacidad productiva de alimentos también ha sido “subcontratada” a países terceros.

Pues bien, creo, con las reservas de no haber analizado los documentos, que con estos documentos y otros anteriores de similar orientación, Europa da por perdida la batalla alimentaria, arroja la toalla en la estrategia de asegurar una mínima suficiencia alimentaria y concentra toda su estrategia futura en la estrategia medioambiental. 

No quisiera que alguien viese que planteo como algo contrapuesto la estrategia medioambiental frente a la alimentaria puesto que las considero como complementarias. Ahora bien, frente a aquellos que sobreponen como prioridad la cuestión medioambiental sobre todo las cosas, incluso a expensas de la cuestión alimentaria, soy de la opinión que son los propios agricultores los mejores garantes de una exitosa política medioambiental, eso sí, con ellos, con su participación y con políticas razonas y razonables que tengan en cuenta la triple sostenibilidad, la medioambiental, la social y, cómo no, la económica. 

 

Xabier Iraola Agirrezabala
Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario