Una oportunidad para meditar y una demanda de hacerlo

La verdad es, que después de un muy interesante intercambio epistolar con mi buen amigo don José Carlos Terraz Cuenca, gerente de GRAPISA, Presidente de Avialter (Asociación Profesional de Avicultura Alternativa) y también Presidente de ERPA (European Rural Poultry Association), tenía pensado escribir esta semana acerca de las granjas artesanales de ponedoras en España.

No obstante, en mor de aquel viejo adagio que dice. “el hombre propone y Dios dispone”, acaba de llegar a mi poder un artículo sumamente interesante publicado por don Gideon Lichfield, que ha hecho modificar mis intenciones iniciales.

El señor Lichfield es un afamado periodista, que trabajó durante dieciséis años en “The Economist” y que actualmente es el editor – jefe de una revista muy prestigiosa denominada “MIT Technology Review” que está vinculada, nada más y nada menos, que al MIT (Massachusetts Institute of Technology). La misión fundamental de esta publicación es ocupar una posición de liderazgo en el tratamiento de cuestiones emergentes y claves, uniendo al mencionado tratamiento al análisis de sus repercusiones en las poblaciones humanas afectadas por las mismas.

El citado artículo es un resumen de un amplio informe emitido acerca del Coronavirus por el Imperial College de Londres (una institución de gran renombre, que fue fundada en el año 1907 y que analiza científicamente y con una gran profundidad temas relacionados con la medicina, la ingeniería, la ciencia y la gestión empresarial).

En este caso y de acuerdo con los investigadores del Imperial College, la forma como se debería actuar ya ante la pandemia que nos azota (en razón de que se ha empezado a actuar muy tarde contra ella) sería la de imponer medidas de reclusión social más intensas a medida que los ingresos en las UCI aumentan (caso actual de España, por ejemplo) y reducir estas medidas conforme baja la cifra de los mencionados ingresados en las UCI por culpa del COVID-19.

Modelizando esta propuesta y hasta que haya disponible una vacuna realmente eficaz (que se espera que sea una realidad en unos 15 – 18 meses), cada trimestre estaría compuesto, hablando en términos generales, por dos meses de total confinamiento y un mes de relativa libertad de movimientos (que no afectaría a todos por igual).

Las predicciones resultantes de la aplicación teórica de este modelo permiten deducir que los resultados que se obtendrían serían claramente mejores que los que se consiguen con los aislamientos o las cuarentenas de los enfermos, de las personas de riesgo y con los cierres de los lugares públicos, tal y como se está procediendo actualmente.

En cualquier caso y al margen de las elucubraciones matemáticas que acompañan al modelo propuesto, el informe concluye de una forma impactante afirmando, por una parte, que el coste social de esta pandemia será muy elevado, especialmente para los más pobres y los más débiles económicamente hablando; por otra, que los modelos de vida que teníamos en el Mundo, antes de esta pandemia, con una alta probabilidad no van a volver nunca más. Al formular estas conclusiones, entiendo, se tienen en cuenta las posibles “nuevas oleadas de ataque” del virus y las mutaciones de éste.

Téngase en cuenta, como afirma el microbiólogo Nathan Grubaugh, profesor de epidemiología en la facultad de medicina de la Universidad de Yale en Estados Unidos, en un reciente artículo publicado en la revista Nature: “la mutación es un aspecto recurrente de la vida para los virus de ARN (como el coronavirus)”.  Lo cierto es que los virus tienen un ARN propenso a generar cambios (errores) y así, a medida que un virus se reproduce y lo hace generando copias de sí mismo, va aportando estos “errores” a su genoma que, lógicamente, se incorporan a las mencionadas copias. Por esto ya se habla del COVID-20, 21, X.

Volviendo a las conclusiones del estudio y exponiéndolo de otra manera: habremos de adaptarnos, sí o sí, a unas nuevas formas de trabajar, de vivir y de relacionarnos (así, por ejemplo, el teletrabajo a gran escala, con todo lo que ello social y económicamente comporta, que es mucho, con todos los ajustes y las modificaciones que se vayan precisando a medida que vayamos adquiriendo experiencia y conocimientos del mismo, ha llegado para quedarse).

Y todo ello y a esto quería llegar, va afectar y no poco, al sector agrario, tanto al agrícola como al ganadero, porque estas nuevas formas van a implicar, inexorablemente, unos grandes cambios en nuestros hábitos de vida, que también van a afectar, están empezando a afectar ya, a la forma de afrontar nuestra alimentación.

Sinceramente, creo que lo expuesto tiene una enjundia de tal calibre que nos ofrece una gran oportunidad para meditar acerca del futuro que espera a los agricultores y a los ganaderos, que siguen, como siempre, “al pie del cañón”; y a su vez, la dimensión de los cambios sociales y económicos que se avecinan nos demanda hacerlo en profundidad, para que no nos suceda lo mismo que ha pasado con el COVID-19… que ha cogido al Mundo con el paso totalmente cambiado.

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Toca reinventarse

No sé usted, pero en mi caso, el confinamiento lo llevo, relativamente, bien. Es verdad que la actividad, teleactividad mejor dicho, funciona al ralentí y que salvo una reunión presencial que he mantenido y la salida diaria a por el periódico y a por cuatro compras, no he salido de casa en la última quincena. Incluso empiezo a pensar que me estoy habituando a esta rutina hogareña donde la secuencia de las tareas (compra, trabajo, cocina, lectura, trabajo, bicicleta, tele) va completando el día a día. Y así, día tras día.

Ahora bien, que el dichoso virus y sus consecuencias tanto sociosanitarias como económicas sea el monotema de toda nuestra vida, tanto en casa, en el círculo de amistades, trabajo, medios de comunicación, etc. acarrea un agotamiento mental que supera con creces la falta de actividad física y lo que es peor, la falta de relaciones sociales.
Por eso mismo, me repatalea tener que recurrir nuevamente al monotema, retorcer el tema hasta el infinito y abordarlo desde diferentes vertientes para así poder juntar las suficientes letras con las que llenar el hueco previsto para mi filípica semanal. Comprenderá por otra parte, querido lector, que una vez que el mundo parece totalmente paralizado y lo poco que se mueve, se mueve en torno al monotema, no me cabe más remedio que incidir en el mismo.

En primer lugar, me gustaría comentar los abundantes ejemplos de personas, colectivos, empresas que han optado por reinventarse ante semejante hecatombe originada por el virus de marras y por la falta innegable de clientes a los que vender o servir algo. Reinventarse, al menos en lo que a sector primario se refiere, cuestión nada baladí ni abordable en cuatro días y por ello, hablando con exactitud, quizás debiéramos hablar de readaptarnos a la nueva tesitura. En esas están los baserritarras y bodegas (txakoli, sidra) que han optado, además de continuar con los trabajos de campo, por impulsar la atención directa al consumo y prestar un servicio a domicilio para así compensar la falta de facturación, casi total en el caso de las bodegas, o su aminoración en el resto de los casos. En unos casos se trata de compensar la bajada de afluencia de clientes a los mercados, por cierre o por las medidas extraordinarias que dificultan la actividad comercial, en otros, tan sencillo, como hacer frente a una brutal bajada en la facturación dado que el principal cliente, la hostelería, ha sido obligado a cerrar sus puertas mientras que las fuertes inversiones en instalaciones y maquinaria en estas bodegas requiere de ingresos con los que hacer frente a los compromisos adquiridos con las entidades financieras.

Ahora bien, hablando de reinventarse, me llama poderosamente la atención, la capacidad de reinventarse demostrada por las comerciales cárnicas, hasta ahora centradas en hostelería, restauración y sidrerías, quienes en un arranque de hiperactividad han inundado nuestros teléfonos con envíos masivos de WhatsApp con unas tentadoras ofertas de maravillosos chuletones a precios, ciertamente, irrisorios. No me cabe la menor duda que tendrán éxito, pero en unos momentos como éstos, donde los baserritarras han demostrado su compromiso con la sociedad manteniendo cuando no reforzando la producción de alimentos y donde la gente ha dado numerosas muestras de agradecimiento para con ellos, me salen sarpullidos al comprobar que la gente opta por esos chuletones, foráneos en su totalidad, cuando las vacas y corderos autóctonos no encuentran salida en nuestro mercado. Ya lo decía el dicho “mucho ti-li-li-li y poco, ta-la-la-la”.

En segundo lugar, me quiero referir a los planteamientos que abogan por un cese total de la actividad economía, mejor dicho, al difícil equilibrio entre la actividad económica y la seguridad de los trabajadores. Por una parte, están los representantes de los trabajadores, los sindicatos al uso, quienes vienen defendiendo la paralización de la actividad económica mientras los responsables políticos y empresariales defienden el mantenimiento de la mayor actividad garantizando, eso sí, las condiciones de seguridad para los trabajadores. Seguramente, una vez más, ambas orillas tendrán parte de razón y lo óptimo, mejor dicho, lo únicamente posible, será buscar el equilibrio entra ambas posicione, teóricamente irreconciliables, pero le tengo que adelantar que, personalmente, aun siendo conocedor del borrador de Real decreto filtrado que promueve el cese de toda actividad económica, soy claramente favorable a mantener el máximo de actividad económica posible o cuando menos, mantener el umbral mínimo de actividad en el máximo de empresas y autónomos para evitar un cierre generalizado de empresas y negocios autónomos y consecuentemente, la perdida masiva de empleo. Bajar la persiana puede resultar bastante más fácil que levantarla dentro de unos meses. Desgraciadamente, más de uno pensará, que ello no va con ellos y que la tarea de levantarla es tarea que compete a los empresarios y autónomos. ¡Así nos va!

En nuestro caso, el mundo de la alimentación y por ende, el sector productor de alimentos, en todo caso y desde el punto de vista de todos ellos, quedaría a salvo de esta parálisis porque conviene no olvidar o mejor dicho, subrayar y destacar que la alimentación y la producción de alimentos son considerados como esenciales, pero maldita gracia que le hará a más de un productor, empleado de cooperativa, industria alimentaria, transportista, veterinario, técnico, y cómo no, a los empleados de las tiendas que atienden a cientos de clientes todos los días, saber que ellos tienen que trabajar por que alguien los ha considerado esenciales, que lo son, mientras sus clientes están en casa, a salvo, siempre y cuando el peligro para los que trabajen sea como el que auguran.

Ya lo saben, toca reinventarse.

 

Xabier Iraola Agirrezabala
Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario.

Sostenibilidad: el nuevo atributo de la ganadería (I)

La producción animal desempeña y seguirá desempeñando un papel clave en el suministro de alimentos de origen animal. Pongamos en valor el papel del veterinario y de todos los profesionales relacionados con la ganadería.

El sector ganadero se encuentra en el epicentro de los debates públicos en Europa y fuera de ella. Ciertos grupos de interés, cuyo ánimo es difundir mitos y perspectivas radicales sobre la ganadería, han conseguido acaparar la atención de la sociedad. Dichos mitos y opiniones, cada vez más presentes en las redes sociales y en la prensa, terminan representando una imagen que contrasta brutalmente con la realidad que viven y experimentan a diario miles de agricultores europeos y los profesionales que trabajan con ellos sobre el terreno. Estos debates repercuten fuertemente en la opinión del consumidor europeo sobre el papel de los productos animales y la elección de su estilo de vida, además, acorralan al sector de la ganadería en una esquina de la sociedad. Todo ello afecta de forma negativa al modelo ganadero de la Unión Europea y al marco político, al multiplicar los desafíos a los que se enfrentan nuestras comunidades agrarias a la hora de garantizar su viabilidad económica, el relevo generacional y su capacidad de adaptación a las exigencias sociales y medioambientales.

Por tal motivo, nos hemos planteado poner en valor el papel del veterinario y de todos aquellos profesionales, relacionados directa o indirectamente con la ganadería.

¿Una Europa sin ganadería?

Acabar con la ganadería en Europa acarrearía graves consecuencias. Perdería tierras de pasto esenciales, sufriría más incendios forestales, carecería en gran medida de fertilizantes orgánicos, de energía ecológica y de muchas otras materias primas e intensificaría el éxodo rural. Al mismo tiempo se vería obligada a depender de productos animales importados, perdiendo así el control sobre las normas de producción e incrementaría la demanda de materias y materiales derivados de combustibles fósiles.

El eurodiputado Jérémy Decerle, remacha:

«En esta era en la que los europeos desean alimentarse de forma más saludable y consumir más alimentos locales, así como preservar el medio ambiente, los agricultores y ganaderos pueden ser parte de la solución y no del problema; la búsqueda de soluciones empieza por una visión completa y racional de la situación».

La producción animal forma una parte integral de la cadena de alimentación humana con el sector pecuario, que actualmente cuenta con el 13% de las calorías y el 28% de la proteína consumida diariamente. El ganado es responsable de la vida de casi 1.300 millones de personas, representa el 40% de la agricultura producida por los países desarrollados y el 20% en países en vías de desarrollo, aportando fuentes esenciales de alimentación.

Más allá de los parámetros tradicionales

Tenemos que afirmar de manera fehaciente que la agricultura lo ha hecho bien. El precio de los alimentos, en términos reales, ha caído un 50% los últimos 50 años y para muchos países desarrollados la escasez ha dado paso a la saciedad. Como resultado, para mucha gente, el alimento está disponible a voluntad originando sobreconsumo, obesidad y desperdicios.

Pero no es suficiente cumplir solo con los parámetros tradicionales para asegurar la competitividad, aceptación y reconocimiento de la actividad.

Hasta hace poco tiempo el desempeño de la moderna ganadería se medía por su eficiencia productiva, conversión alimenticia, mortalidad, ganancia diaria de peso y otros parámetros técnicos. Actualmente, ya no es suficiente cumplir solo con estos parámetros para asegurar la competitividad, aceptación y reconocimiento de la actividad. Cambió el mundo y cambiaron las reglas.

Por consiguiente, en la ganadería actual se exige ahora también, la comprobación de su responsabilidad, como un todo, en sus relaciones con el ambiente en el cual se inserta y con el cual se relaciona. Esto significa que además de los parámetros zootécnicos la actividad se evalúa, con la misma intensidad e importancia, mediante la idoneidad de su relación con el entorno social, ambiental, animal y empresarial o, en otras palabras, su grado de sostenibilidad.

 

Santiago Vega García. Clara Marín Orenga.
Área de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera

 

Alemania y el lobo

La Ministra alemana de Agricultura, la señora Julia Klöckner, considera que se puede interpretar como un éxito que el lobo haya vuelto a Alemania, pero también es consciente la señora ministra de que la presencia de este carnívoro en algunas zonas, pone en peligro la ganadería extensiva y la seguridad de los pastores.

Por esta razón, Alemania ha introducido una significativa modificación en su Ley Federal de Conservación de la Naturaleza, que ha entrado en vigor hace unos días, con la finalidad de buscar reducir las pérdidas económicas que sufren los ganaderos por los ataques del lobo.

Gracias a la mencionada modificación se permitirá que los ganaderos puedan disparar a los lobos. Hasta ahora, solo se podía disparar al lobo si el pastor de los animales se sentía amenazado. Ahora se podrá disparar a lobos que no sean directamente responsables de los ataques.

Además, el gobierno apoya a los ganaderos a través de la promoción de medidas de protección, como, por ejemplo, perros y cercas. Se seguirá controlando el desarrollo de las poblaciones de lobos y los ataques contra animales y rebaños. Si la situación no mejora, no quedará más remedio que realizar una gestión activa de las poblaciones en algunas regiones.

Téngase en cuenta que en Alemania (al igual como sucede en España) los daños causados por los lobos al ganado han aumentado de manera exponencial. En el año 2006 hubo 40 casos de animales muertos o heridos, cifra que subió a 2.050 en 2018 y supera los 2.500 en el año 2019.

Adicionalmente está previsto que las autoridades responsables también puedan encontrar y actuar contra los híbridos de perro-lobo verificados.

La nueva ley también reconoce el importante papel de los cazadores y establece disposiciones para su participación voluntaria en el control de las poblaciones de lobos.

Por otra parte, para evitar que los lobos se acostumbren a los humanos desde su estado de lobeznos, está expresamente prohibida la alimentación y la tenencia y/o domesticación de lobos salvajes siendo todas estas actuaciones consideradas y castigadas como delitos.

El Congreso y las medidas por la crisis agraria

El pasado miércoles, con 208 votos a favor, 1 en contra y 141 abstenciones, el Pleno del Congreso aprobó este miércoles, la convalidación del Real Decreto – Ley 5/2020, por el que se adoptan determinadas medidas urgentes en materia de agricultura y alimentación para paliar los daños en el sector por la caída de precios de los productos agrarios.

Asimismo, el Congreso aprobó la tramitación de este Real Decreto – Ley como proyecto de ley por la vía de urgencia, con la emisión de 186 votos a favor, 157 votos en contra y 6 abstenciones. De esta forma, el texto se enviará a la comisión correspondiente, donde se debatirán las enmiendas que presenten los grupos parlamentarios para ser remitido posteriormente al Senado.

Este real decreto-ley, que ha sido defendido por el ministro de Agricultura, don Luis Planas, ante una reducida representación de los grupos parlamentarios, establece notables modificaciones en la ley de la cadena alimentaria.
Así, el texto introduce la obligatoriedad de una cláusula en los nuevos contratos que garantice que el precio pactado entre el productor primario agrario, ganadero, pesquero o forestal y el primer comprador, que actúe en cada caso, cubre realmente los costes de producción. Así mismo prohíbe aquellas actividades promocionales que puedan dar lugar a errores en relación al precio e imagen de los productos. Esto significa que se prohíbe la venta a pérdida o la destrucción de valor en la cadena.

De igual forma, en este Real Decreto-Ley se consideran infracciones graves no formalizar por escrito los contratos alimentarios, no incluir el precio o realizar modificaciones en el precio (anteriormente, estas anomalías eran consideradas faltas o infracciones de carácter leve).

¿Último “horario de verano”?

Una vez más, se cambia el horario. En la madrugada del pasado domingo 29 de marzo se inició el denominado “horario de verano”, que se prolongará hasta la madrugada del domingo 25 de octubre.

El cambio de hora suscita un amplio debate entre diversos colectivos sociales. En agosto de 2018, y a solicitud del Consejo de Ministros, se creó en España un Comité de Expertos del que forman parte destacados profesionales de todos los sectores involucrados. Su objetivo es analizar los factores a favor y en contra del cambio horario, así como el impacto que tendría la decisión de adoptar de forma permanente una de las dos alternativas horarias.

El mencionado cambio se llevó a efecto, en la mencionada madrugada del domingo 29 de marzo, con el adelanto de los relojes una hora, de forma que a las 02:00 horas serán 03:00 horas. Se da así cumplimiento a la Directiva europea 2000/84/CE que sigue vigente, sin excepción, en todos los Estados Miembros (EE. MM.) de la Unión Europea (U.E. – 27).

No obstante, insistimos, el cambio de hora está sujeto, actualmente, a estudio de los respectivos Estados que integran a la Unión Europea después de que la Comisión Europea (C.E.) realizara en el año 2018 una consulta pública en la que más del 80 por 100 de los 4,6 millones de ciudadanos que participaron se mostraron a favor de acabar con los cambios de hora. Los resultados de este análisis serán tenidos en cuenta por el Gobierno para tomar la decisión sobre el huso horario en España.

Por otro lado, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) realizó en noviembre del año pasado una encuesta en la que el 65 por 100 de los participantes se manifestó a favor de permanecer en el horario de verano. A pesar de todo lo expuesto la Comisión de Ministros de Transporte y Turismo del Parlamento Europeo aprobó el mes de marzo del año pasado posponer esta decisión, al menos, hasta el año 2021.

En este contexto hay que tener en cuenta que geográficamente España se encuentra ubicada en el huso UTC/GMT+1, en coincidencia con la mayor parte de Europa a excepción de Reino Unido, Irlanda y Portugal, que se mantienen en el UTC/GMT+0. Esta adscripción de huso es la que marca desde 1940 la “hora oficial” española, adelantada en 60 minutos a la “hora universal”.

En la latitud de nuestro país las horas de luz son las mismas, alrededor de 10 en invierno y unas 14 en verano, pero no amanece o anochece a la misma hora en el este que en el oeste, pudiendo haber más de una hora de diferencia de un extremo al otro.

La tercera revolución en el mundo agrario

El pasado jueves por la tarde, gracias al Coronavirus y, sobre todo, a la manifiesta ineptitud de nuestros dirigentes a nivel nacional pero también internacional, a la hora de afrontar el tratamiento de esta cuestión en tiempo y formas, me veo encerrado en casa, como imagino lo están también (y lo estarán en las próximas semanas) la inmensa mayoría de ustedes.

Por esta razón, en el marco de mi reconocida torpeza con las nuevas tecnologías y por ello con un gran estrés, me vi en la tesitura, de dictar una videoconferencia sobre la temática reflejada en el título que ostenta la presente nota.
Entrando en materia: desde mi punto de vista la primera revolución en el mundo agrario fue la denominada “Revolución Verde”. La misma tuvo lugar entre los años 60 y 80/90 del siglo pasado.

Con ella se logró un notable incremento en la producción de alimentos por unidad de superficie agrícola útil (S.A.U.) y, paralelamente, por unidad de base animal útil. Y se logró a partir de la aplicación, tanto en la base vegetal como en la animal, de la selección poblacional unida, tanto a nivel vegetal como animal, a una optimización de los insumos (alimentación y nutrición, control de plagas y de microorganismos patógenos, etc. etc.).

La segunda revolución en nuestro mundo agrario ha sido claramente de naturaleza biotecnológica. La misma tuvo lugar a finales del siglo pasado y vino de la mano de un mayor conocimiento funcional de la molécula de ADN. Ello permitió su manipulación técnica dando lugar a la obtención de organismos genéticamente modificados (O.G.M.); es decir, se logró la obtención de seres vivientes, vegetales y animales, cuya base genética o material genético, se veía modificado por la intervención humana directa.

En este ámbito de los O.G.M., debemos considerar dos casos; el de los normalmente llamados “organismos transgénicos” a los que se les ha aportado secciones, más o menos grandes, de ADN que no pertenecen a ningún individuo de su especie y los “organismos editados genéticamente” dónde lo que se hace, exponiéndolo de una forma muy sencilla, es bloquear o activar genes propios.

El resultado que se persigue en ambos procesos es el de la obtención de individuos que muestren, en su entorno productivo, ventajas competitivas en razón de ser más eficientes y eficaces, siempre en función de los objetivos que se persigan.

Resulta evidente pues que tanto la “Revolución Verde” como la “Revolución Biotecnológica” no modifican sustancialmente la esencia de “lo agrario” dado que lo que buscan o pretenden, es mejorar los resultados productivos, a través de la mejora de sus eficiencia y eficacia en los procesos de gestión de las bases vegetal y animal, en función siempre de los entornos y de las circunstancias.

En este marco lo que procuran llevar a cabo los empresarios agrarios (agrícolas y ganaderos) es controlar regularmente los procesos productivos a través de indicadores que se deben generar y tener disponibles, a lo largo de los mencionados procesos productivos.

Para que ello sea realmente posible de ser llevado a término los mencionados empresarios deben disponer de herramientas que les permitan tomar decisiones rápidas y adecuadas, cuando se producen cambios en los procesos productivos previamente establecidos mejorando el proceso real que está aconteciendo.

Para ello es necesario tener mucha información (técnica, biológica y financiera) en tiempo real, que permita al agricultor y al ganadero, saber lo que le está realmente ocurriendo en tiempo real y que implica al proceso productivo de a su base vegetal o animal.

Esta razón que por la que surge la tercera revolución en nuestro mundo agrario. La misma, denominada “Revolución Agromática”, se fundamenta en proveer a los empresarios agrarios de las herramientas necesarias para facilitar la toma de decisiones sobre la incorporación de prácticas no planificadas con la finalidad, insistimos, de que el proceso productivo real resulte lo más eficiente posible.

Se trata en definitiva de registrar y monitorear la información (Apps, sensores cuyas señales están incluso conectadas a la nube, etc.), de almacenar la mencionada información (herramientas de Plataformas de Panificación de Recursos Empresariales (ERP en sus siglas en inglés) y de analizar la misma (herramientas de Big Data, que permiten analizar millones de combinaciones de variables lo que puede permitir encontrar las causas de las desviaciones en los procesos productivos respecto de lo inicialmente planificado).

A ello debemos sumar, cada vez más, la inteligencia artificial (clave en un futuro a corto plazo). La misma permite consolidar la información generada, monitoreada y almacenada con las herramientas antes descritas y, posteriormente, explicar los resultados. A partir de aquí, sugerir posibles cambios (técnicos, biológicos y/o financieros) en los procesos a seguir para lograr unos resultados finales muy aproximados a los planificados inicialmente.

En definitiva, las tres revoluciones en el mundo agrario, pero especialmente la tercera, cambiarán, están cambiando ya, de forma profunda e irreversible las bases tradicionales de las producciones vegetales y animales.

A todo ello hay que sumar, sí o sí, las producciones de procedencia industrial que ya empiezan a estar aquí.

Comprendo perfectamente que, para muchos de nosotros, todo lo expuesto en esta breve nota no va a ser siempre fácil de asumir, en el sentido más amplio del término, pero remendando aquella conocida frase coloquial: “tampoco aquí es posible poner puertas al campo”.

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

En dos palabras, im-prescindible

Días antes de las Navidades del 2007, acudí a la Clínica de la Asunción en Tolosa acompañando a nuestra madre aquejada por un insoportable dolor en su brazo. A las pocas horas del ingreso nos comunicaron que nuestra madre tenía dos tumores, uno de pecho y otro en el cerebro, y que presentaba, ya perdonarán los profesionales en la materia mi imprecisión, una metástasis y que la cosa apuntaba, muy pero que muy mal.

Como se imaginará el shock de los familiares fue terrible, inmenso y paralizante. Tras el primer golpe, todo, pero todo, pasó a un segundo o tercer plano y tanto es así, al menos en mi caso personal, mi único pensamiento y tarea era ocuparme de, perdonen la expresión, la madre que me parió.

Algo similar, creo, nos ha ocurrido con el coronavirus. La semana pasada andábamos haciendo bromas sobre los chinos, chanzas sobre las distancias para con aquellos que no nos caían especialmente bien o en mi caso, sobre el posible cierre de nuestra sociedad gastronómica. Por cierto, la sociedad ha sido clausurada, como es normal, pero nuestro sanedrín semanal, sabio por naturaleza, ha optado por que cada uno de nosotros cene un mismo menú, huevos fritos con patatas fritas, y luego compartirla vía foto.

Con el alma compungida y el cuerpo dolorido vivimos confinados, pendientes de la tele, del periódico y de las redes sociales que nos van desgranando los fatídicos datos sobre la salud de la población y las penosas consecuencias que tiene y tendrá sobre el conjunto de la economía, pero muy especialmente, una vez más, sobre los autónomos.

En el caso de los baserritarras, la casuística es muy dispar. Por una parte, existe una cuestión generalizada como es la de los movimientos de los propios baserritarras y/o de sus propios empleados y cómo acreditar ante la Ertzaintza el motivo de sus movimientos. Por otra parte, están los baserritarras cuyo vía de comercialización es la vía directa (mercados, ferias, grupos consumo, pequeña hostelería, etc.) que son observados por cierta gente como cuestiones menores, como puntos de venta secundarios e incluso, prescindibles, y en mi opinión, es el momento oportuno para poner en valor este tipo de alternativas, minoritarias eso sí, y consolidarlas como puntos de abastecimiento alimentario a tener en cuenta. Regúlese, obviamente, al igual que ocurre (debiera al menos) en los establecimientos alimentarios al uso, la afluencia de gente y concienciemos a la población que los mercados, antes que para pasar la mañana, tomar un vino y un par de pintxos, son lo que son, mercados de alimentos.

Están, por otra parte, los baserritarras que trabajan principalmente con la hostelería y que, de un día para otro, se han quedado sin clientela (mi solidaridad con los hosteleros, empezando por mis amigos Uxue y Joxemari) bien sean txakolineros, sidreros, pastores, etc. que tendrán que esperar mejores tiempos y desviar, en la medida de lo posible, su producción al consumo hogareño, ¡que nadie piense que estoy fomentando el alcoholismo, eh!, bien sean horticultores que surten a bares y pequeños restaurantes, además de algún comedor colectivo,  y que, dado el carácter perecedero de su producción, tendrán mayores problemas de reubicar en otros puntos de venta.

El sector ganadero, por su parte, salvo excepciones, sigue produciendo con una cierta normalidad dado que el consumo se mantiene, reorientando el consumo de fuera del hogar al intrahogareño, y los insumos (pienso, medicamentos, etc.) llegan con total normalidad, al menos hasta ahora. En el sector lácteo, las explotaciones orientadas a la hostelería, maquinas vending, etc. han hallado en la cooperativa KAIKU un refugio para momentos de zozobra a diferencia de lo que le ocurre a todo el ovino destinado a hostelería que tendrán que buscarse sus propias alternativas.

Como decía, el consumo de fuera del hogar ha desaparecido, aproximadamente un 14% en volumen pero un 34% en valor, y por lo tanto, las vías comerciales, los agentes, cooperativas, empresas, mayoristas y distribución orientadas básicamente al consumo en el hogar serán las que en unos pocos días deberán dar respuesta a la nueva situación.

Sé de primera fuente que las cadenas de distribución han pasado unos días trabajando a destajo para poder atender las consecuencias de las compras compulsivas fruto del miedo de los consumidores. Otro tanto, las empresas y cooperativas que les surten y mientras tanto, los productores, siguen, a su ritmo, al ritmo natural, al ritmo que les marca la tierra y el ganado para así poder atender la frenética demanda alimentaria.

Como decía al inicio, el shock familiar ocasionado por la enfermedad de nuestra madre, nos reubicó en la cruda realidad y nos mostró la importancia de lo verdaderamente importante. En similitud, el virus nos sitúa ante la cruda realidad y nos muestra lo que es imprescindible y lo que es prescindible y en este sentido, tal y como lo recogen los diferentes decretos aprobados, la salud y la alimentación son imprescindibles.

Llegados a este punto, me pregunto, ¿Aprenderemos? ¿Sacaremos conclusiones de la crisis? O, por el contrario, una vez volvamos a la “normalidad”, volveremos a las andadas comprando online y dando la espalda al comercio que da vida a las ciudades fantasmas de estos días, comprando compulsivamente lo prescindible mientras racaneamos en lo imprescindible, viajaremos a la Conchinchina mientras reducimos al mínimo las visitas a aquellos familiares y amigos que ahora decimos adorar, etc.

A lo dicho, concienciémonos sobre qué es prescindible y qué imprescindible y cómo no, saquemos conclusiones.

 

Xabier Iraola Agirrezabala
Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario.

 

 

El bienestar animal en el transporte internacional

El transporte de animales es sumamente delicado por ser una operación con un alto nivel de estrés para los animales si no es realizada de manera correcta por parte del transportista y del ganadero como bien se sabe.

El transporte de animales vivos varía según especie y tamaño de los animales, hay que tener en cuenta que la actual normativa define tiempos máximos de viaje sin paradas, descansos, superficies mínimas, límites de temperaturas, bioseguridad y trazabilidad para que esta preciada y delicada carga sea controlada por las distintas autoridades competentes de los diferentes países por los que pasa.

El transporte animal no es solo un vehículo circulando por la carretera, detrás de cada viaje hay un TRACES que es un sistema de trazabilidad de los movimientos Intracomunitarios y un cuaderno de abordo en donde se planifica y se describen todas las incidencias que hallan sucedido durante todo el viaje. Con todo esto se intenta no dejar nada al azar porque el sector del transporte animal y las autoridades están concienciadas de que su carga está viva.

Una vez hecha esta pequeña introducción podemos hablar de la mayor problemática del bienestar animal en el transporte, que no se encuentra dentro de la cadena ganadera sino fuera, en los distintos movimientos animalistas que defienden enardecidamente el bienestar de los animales. Estos movimientos animalistas son los primeros en reducir el bienestar de los animales en el transporte internacional, siguiendo a los camiones y aprovechando las paradas que realizan para acariciar y abrevar a los animales, rompiendo su tranquilidad y la bioseguridad, esencial para la sanidad animal.

Estos movimientos animalistas piden la documentación del viaje a los chóferes haciéndose pasar por veterinarios o inclusive buscan a la autoridad competente para reclamarles la realización de controles sobre determinados vehículos. Lo triste es que en muchos casos consiguen su objetivo y las autoridades hacen caso de sus reclamaciones realizando controles que provocan retrasos en el transporte de hasta dos horas hasta destino, algo injustificado ya que en la grandísima mayoría de los casos el transporte cumple con creces con toda la normativa exigida. Hay que tener en cuenta que es una situación que no se debería producir ya que las distintas autoridades competentes de los distintos países someten al transporte de animales vivos a rigurosos controles a pie de carretera tanto documentales como de bienestar controlando densidades de animales por metro cuadrado, control de temperaturas o separaciones.

Pero este retraso a destino no es lo más dañino que realizan estas organizaciones, lo peor es la persecución a la que se ven sometido los vehículos de transporte de animales vivos. Es una gran irresponsabilidad perseguir con un turismo a un vehículo de 40 toneladas durante centenares de kilómetros provocando un alto nivel de ansiedad y estrés al conductor, el cual ya lleva sobre sus hombros la gran responsabilidad del manejo de este tipo de vehículos. Es poco ético e inteligente acosar a una persona con tal grado de responsabilidad ya que estos actos comprometen la seguridad vial.

Desde el sector se está trabajando para mejor el transporte de animales vivos, es por esto por lo que ANTA (Asociación Nacional de Transportistas de Animales Vivos) y la certificadora ACERTA están trabajando en un sello de calidad global sobre bienestar animal en el transporte de animales vivos.

 

Pedro Martínez

Ingeniero Técnico Agrícola

Gerente de ANTA y de ANCOPORC

El Ministro destaca la colaboración de toda la cadena para asegurar el suministro alimentario

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, don Luis Planas, ha mantenido, por videoconferencia, un encuentro con los consejeros y consejeras autonómicas del ramo para analizar los efectos ocasionados por el coronavirus en el sector agrario y pesquero.

En la reunión se ha puesto de manifiesto la solidaridad y la necesidad de colaboración entre todas las administraciones. Los responsables autonómicos han puesto en valor la información trasmitida por el ministro sobre las medidas del Gobierno para afrontar esta situación de crisis sanitaria. “Excelente reunión con los consejeras y consejeros autonómicos”, en la que se ha puesto de manifiesto la “unidad y cooperación en la búsqueda de soluciones para nuestro sector”, ha apuntado el señor Ministro.

El ministro ha comentado también que “estamos ante una emergencia nacional, de salud pública, como lo es la lucha contra la epidemia del coronavirus”, y que “vamos a salir de esta situación remando todos en la misma dirección”. Ha reiterado que el suministro alimentario a la ciudadanía es una de las prioridades del Gobierno y que está garantizado, como señaló el presidente Pedro Sánchez.

En este sentido, el ministro ha valorado la respuesta del sector y ha elogiado el trabajo y sacrificio de productores, trabajadores y empresarios del sector agrario y pesquero, así como de la distribución, ante esta crisis sanitaria sin precedentes, que ha obligado al Gobierno a decretar el estado de alarma. Ha destacado el buen funcionamiento y la colaboración activa de todos los eslabones de la cadena para asegurar el abastecimiento. El ministro ha puesto en valor la presencia y actividad del sector en esta crisis, que “está siendo fundamental”.

En este sentido el Real Decreto 463/2020, así como su modificación publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación ocasionada por el Covid-19, establece que las autoridades competentes delegadas adoptarán las medidas necesarias para garantizar el abastecimiento alimentario.

Esto implica que debe mantenerse no solo la actividad de las empresas agroalimentarias en su conjunto, incluidas las explotaciones agrícolas, ganaderas, acuícolas y la actividad pesquera, sino también la de las empresas que, a su vez, les suministran los insumos necesarios para su funcionamiento.

En el caso de agricultores, ganaderos, acuicultores y pescadores deben poder seguir realizando las labores necesarias para garantizar el mantenimiento de actividad.

En todo caso, para prevenir y contener la expansión del virus, las labores cuya realización no sea imprescindible llevar a cabo durante la duración del período del estado de alarma, deben limitarse o suspenderse, como por ejemplo, labores accesorias de mantenimiento. En concreto, la actividad agrícola, ganadera, acuícola o pesquera precisa del empleo de insumos para su correcto desempeño, como son la utilización de fertilizantes, productos fitosanitarios, semillas y plantones, productos veterinarios, piensos, sal, hielo, pertrechos, etcétera.

Para ello, la actividad del comercio detallista que suministra este tipo de insumos tiene continuidad, ya que son actividades imprescindibles para asegurar la producción primaria y, con ello, el suministro alimentario a la ciudadanía. En ocasiones, este comercio detallista lo prestan las propias cooperativas agrarias, cofradías de pescadores, lonjas o puertos que deberá poder seguir prestando este servicio. También en ocasiones, estos productos se venden en establecimientos que comercializan otro tipo de productos. En este caso, la actividad se limitará a la necesaria para la venta de insumos a los agricultores, ganaderos, acuicultores y pescadores.