La creciente trascendencia de los mercados pecuarios y de la próxima PAC

El pasado jueves celebramos, en el marco de FIGAN 2021 y de la mano de FIGAN Digital, una “Jornada Técnica on line” que titulamos “Perspectivas de los principales mercados pecuarios 2020 – 2021”, y a la que se suscribieron más de 700 personas.

En la misma, se trataron 4 temas cuyos vídeos, en las próximas semanas, se irán publicando en nuestro boletín y también en la página WEB de ÁGORA TOP GAN para que la mencionada jornada también pueda ser visualizada por todas aquellas personas interesadas que no pudieron asistir en directo a la mencionada jornada virtual. 

Los cuatro temas tratados fueron: “la importancia de los mercados” y “los mercados interior y exterior del vacuno de carne, del pollo y del porcino de capa blanca”.   

Ya sé que en España y en la propia Unión Europea hay otros mercados pecuarios que son de gran interés por su complejidad y por la dificultades estructurales por las que discurren (léase, por ejemplo, el del huevo para consumo, el del conejo o el de la miel). Pero los tres sectores elegidos suponen hoy, en España y en valor, más del 70 por 100 de nuestro Producto Final Ganadero (PFG) que, en el año 2019, su montante fue de 19.635 millones de euros.

Y al hablar de mercados no podemos olvidar, como ya lo comentaba en mi nota de la semana pasada, que la denominada “nueva normalidad” (que veremos lo que dura ante el creciente número de rebotes que tenemos de la COVID – 19)  afecta, en gran medida y de forma difícilmente reversible, a todos los eslabones de la cadena agroalimentaria lo que aumenta de forma significativa la importancia que supone el carecer de unas verdaderas cadenas de valor en nuestro sector pecuario.

Como se comenta en nuestra ÁGORA TRIBUNA del presente boletín, el libro blanco publicado recientemente  por BOARD BIA ya ha puesto de manifiesto cinco grandes cambios que van a afectar irreversiblemente a los mercados interiores de los productos ganaderos (cuya demanda global, en nuestro primer mundo, tenderá a la baja) y, como consecuencia de ello, también afectará a los mercados exteriores.

Y, en este escenario, nos encontramos en España, en base a los datos consolidados del año 2019, con un sector, el del vacuno de carne, cuyo nivel de autoabastecimiento es de más del 110 por 100 (el de la Unión Europea es superior al 106 por 100); con un sector del pollo de carne con un nivel de autoabastecimiento español superior al 102 por 100 (siendo el de la Unión Europea del 107 por 100) y, finalmente, con un sector, el del porcino de capa blanca, cuyo nivel de autoabastecimiento nacional es del 175 por 100 (mientras que el de la U.E. es del 113 por 100).

Ante las situaciones descritas queda fuera de toda duda la trascendencia de los mercados, tanto el nacional como el internacional y es que a los sectores considerados no les queda otra, con una visión a corto – medio plazo, que optar por transitar por tres caminos (que son perfectamente compatibles).

El primero, es el de reducir las producciones (y ya sabemos lo muy complicado que es esto ante nuestra idiosincrasia latina e individualista); el segundo, pasa por intentar aumentar la demanda interior (muy, muy complicado teniendo en cuenta la tendencia global señalada) y el tercero, es el de buscar aumentar nuestra faceta exportadora, consolidando los actuales mercados exteriores y conquistando, para estos productos, nuevos mercados emergentes (que es lo que se está intentando hacer por parte de los sectores, a través de sus interprofesionales y asociaciones, con el apoyo de las administraciones).

Esta situación, compleja y multifactorial, no puede dejar de afectar, en mi opinión y en mayor o menor medida, en un futuro, que ya es presente, a nuestros ganaderos y a los precios a percibir en origen por sus producciones.

De ahí también la enorme importancia que tienen las negociaciones que están teniendo lugar en Bruselas, precisamente en estos días, y que van a definir el “marco financiero” en que se va a desenvolver la próxima PAC (y ¡ojo! el presidente del Consejo Europeo, don Charles Michel, propuso el pasado sábado, a los líderes de la Unión Europea, reducir en 50.000 millones de euros la cantidad de ayudas directas del fondo de recuperación económica tras la pandemia, para acercar las alejadas posiciones de los distintos Estados en la cumbre europea por lo que “cuando las barbas de tu vecino veas afeitar…). Y es que de “este marco financiero” va a depender, directa o indirectamente, el “ser o no ser” de  muchos de nuestros ganaderos (y también, por supuesto de muchos de nuestros agricultores).

Se trata, sin duda, de una coyuntura realmente compleja, pero, como dicen “los modernos”: señoras y señores (quiero ser políticamente correcto), es los que hay.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

Llueve sobre mojado: el nuevo etiquetado de la miel

Desde los primeros años de mi singladura profesional en el “mundo de lo agrario”, allá por el último cuarto del siglo XX, siempre estuve plenamente convencido (y lo sigo estando) de que en nuestro Ministerio (el hoy denominado MAPA) laboran unos profesionales realmente excelentes, que llegan a los despachos del mismo después de superar unas muy complejas oposiciones o de ser requeridos en aras a su bien ganado prestigio profesional.

Por estas razones se me hace sumamente difícil entender cómo, desde la mencionada institución (que debería ser siempre ejemplar y ejemplarizante), en ocasiones (en demasiadas ocasiones, tal vez), se cometen, por acción, pero también por omisión, errores de bulto.

En este marco de los errores de bulto considero que, en estos momentos tan delicados para el sector apícola, está el tan manido tema del etiquetado de la miel. 

La verdad es que no me queda más remedio que coincidir plenamente con todos aquellos profesionales del sector (apicultores, técnicos apícolas, asociaciones y sindicatos de todos los colores), que consideran la nueva normativa publicada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) acerca del etiquetado de la miel como errónea (e incluso, cómo la califica el sindicato ENBA (Euskal Nekazarien Batasuna), como un “engaño inaceptable”).

Cierto es que en la historia reciente y no tan reciente, de los etiquetados de algunos de nuestros productos alimenticios  “estrella” (léase, por ejemplo, el aceite de oliva o el jamón Ibérico) ha habido significativos ejemplos de errores en algunas normativas de identificación, que han dado lugar a toda una importante picaresca comercial (aprovechándose ciertos operadores, sin demasiados escrúpulos o sin ellos, durante un tiempo más o menos largo, de los resquicios legales que se habían generado, para ofertar aparentemente al consumidor lo que en realidad no era). 

Ahora le ha tocado el turno a la miel (en unos momentos, insisto, realmente delicados para los apicultores).  Como es bien sabido, porque llevamos tiempo “mareando la perdiz” con esta cuestión, un problema importante en este sector está en la no correcta identificación cuantitativa (que, en ocasiones, lleva a aparejada la cualitativa) del origen de la miel que llega a las estanterías de los puestos de venta.

Es verdad que el Real Decreto sobre la norma de calidad de la miel, que el Gobierno acaba de aprobar, entiendo ha pretendido acabar con el problema, obligando a incluir específicamente en la etiqueta el origen o los orígenes de las mieles utilizadas en el caso de que se trate de una mezcla de mieles de distintos orígenes (que suele ser, por otra parte, una práctica muy habitual).

Hasta aquí, creo, estamos todos de acuerdo, PERO (y este pero es muy importante) y aunque parezca imposible lo que voy a exponer, porque es cierto, no es obligatorio incluir los correspondientes porcentajes de participación cuantitativa de los distintos orígenes en el caso de mezclas de mieles procedentes de diferentes países.

En mi opinión se trata de un error importante (por no calificarlo de garrafal); no se trata realmente de una cuestión de seguridad del producto puesto a la venta, que entiendo que la misma siempre está garantizada, sino de informar adecuada y correctamente, a nosotros, los consumidores, cumpliendo con lo que es uno de nuestros derechos innegociables. Lo cual traducido a la práctica comercial y utilizando un ejemplo referido por algunas asociaciones de productores, con una miel mezcla con sólo un 1 por 100 de la misma de origen autóctono ya se puede  indicar España entre sus orígenes (cierto que hay que mencionar también los otros orígenes, pero no el porcentaje de cada uno de ellos ni ordenarles en función de su aportación cuantitativa a la mezcla). 

Así, por ejemplo, una “Miel de España y Argentina”, puede contener perfectamente un 1 o 2 por 100 de miel española y un 99 o 98 por 100 de miel argentina (lo cual no significa que yo tenga nada contra la miel argentina, sino que lo tengo contra una norma que es realmente imperfecta). 

Y me surgen inmediatamente, sin ningún ánimo de polemizar “dos preguntas del millón”: ¿Cómo es posible que los excelentes profesionales del MAPA cometan un error de este calibre? y ¿A quién o a quiénes favorece el mismo?

Este puede ser un ejemplo más de que en esta “nueva normalidad” (por cierto, a ver cuánto nos dura ante la presente escalada de rebrotes e infecciones) hay muchas cosas que mejorar. ¿Estamos de acuerdo?

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Desacuerdos con los cambios de la nueva normativa del Plan Nacional Apícola

COAG Andalucía ha puesto de manifiesto su «profundo malestar» en lo que atañe a los cambios que se han producido en la nueva normativa del Plan Nacional Apícola, según informa Europa Press.

Según CVOAG, “se han impuesto novedades restrictivas en la Orden publicada que no estaban en el borrador y que no se han planteado en ninguna de las mesas de negociación».

COAG también indica que la Orden publicada regula la ayuda ya para este año y «las reducciones impuestas y no consensuadas» afectan a las inversiones ya realizadas, puesto que el periodo de elegibilidad de las facturas es desde el 1 de agosto de 2019 hasta el 31 de julio de 2020.

El sindicato no entiende cómo «no se ha tenido en cuenta ninguna» de sus alegaciones, cuando asegura que gestionan aproximadamente el 56 por 100 de las solicitudes y las colmenas beneficiarias de la ayuda, mientras que «a otras entidades sí se les ha favorecido» con los cambios. 

Asimismo, en lo que se refiere al análisis de miel, fundamental para efectuar la venta directa de los productos apícolas, además de una reducción del 45 por 100 en el tope de la línea, se impone una inaceptable reducción del porcentaje del nivel que es subvencionable, que pasa del cien por cien al 90 por cien, lo que nunca se planteó en la negociación de la norma.

También se reduce, unilateralmente, sin escuchar y sin atender a la petición del sector, la posibilidad de incluir la renovación de cera en esta ayuda, cuando está científicamente reconocido que es una forma activa de sostener la sanidad de la colonia. Pasa de ser 2,2 euros/colmena en el anterior trienio a sólo un euro/colmena para los próximos tres años. Esta ayuda está cofinanciada al 50 por 100 con Fondos Europeos FEAGA, el 25 por 100 con fondos estatales y el otro 25por 100 con recursos de la Junta de Andalucía.

Ante esta situación, según ha informado Europa Press, COAG ha solicitado una reunión a la Dirección General de Ayudas Directas y Mercados para analizar los perniciosos cambios introducidos en la Orden y pedir su rectificación.

El etiquetado de la miel detallará más información sobre su origen

El Consejo de Ministros aprobó el pasado 19 de mayo un Real Decreto que modifica la normativa vigente sobre calidad de la miel en lo que atañe a su etiquetado con la finalidad de garantizar una información más detallada sobre el origen del producto.

Con la finalidad mencionada queda establecido que cuando una miel se haya elaborado a partir de mieles de distinta procedencia, se deberán indicar en el etiquetado el listado de los países de origen donde se haya recolectado. Así mismo, cuando la miel proceda de un único origen, también será obligatorio indicarlo en la etiqueta, por lo que la miel 100 por 100 de origen español se podrá identificar claramente.

Para garantizar el cumplimiento de esta nueva exigencia y su comprobación por las autoridades competentes, se exige también a los operadores que documenten, en su sistema de autocontrol, las evidencias necesarias para demostrar los orígenes de las mieles empleadas en las mezclas. Con este Real Decreto, que tiene como finalidad favorecer la transparencia de la información facilitada, el consumidor tendrá un conocimiento más completo sobre el origen de la miel, lo que le permitirá ejercer una opción de compra con más fundamento.

No obstante, UPA – UCE Extremadura, aunque valora positivamente el nuevo Decreto, aduce que no es del todo satisfactorio. En efecto, una de las principales reivindicaciones que ha mantenido siempre esta organización agraria ha sido que, en caso de mieles de mezcla, el etiquetado debería reflejar en orden decreciente el porcentaje de los orígenes geográficos participantes en dicha mezcla y también el porcentaje de miel de cada una de ellos. El sector coincide en el hecho de que esta modificación del Ministerio sigue sin ofrecer la trazabilidad real de un producto tan sensible como la miel.

Otra de las demandas de UPA-UCE Extremadura y que no ha sido atendida en la modificación mencionada se refería a que el etiquetado debería especificar si la miel en cuestión había pasado o no, por un proceso de pasteurización. Como es bien sabido la pasteurización da lugar a una pérdida importante de las propiedades originales de la miel.