Desacuerdos con los cambios de la nueva normativa del Plan Nacional Apícola

COAG Andalucía ha puesto de manifiesto su «profundo malestar» en lo que atañe a los cambios que se han producido en la nueva normativa del Plan Nacional Apícola, según informa Europa Press.

Según CVOAG, “se han impuesto novedades restrictivas en la Orden publicada que no estaban en el borrador y que no se han planteado en ninguna de las mesas de negociación».

COAG también indica que la Orden publicada regula la ayuda ya para este año y «las reducciones impuestas y no consensuadas» afectan a las inversiones ya realizadas, puesto que el periodo de elegibilidad de las facturas es desde el 1 de agosto de 2019 hasta el 31 de julio de 2020.

El sindicato no entiende cómo «no se ha tenido en cuenta ninguna» de sus alegaciones, cuando asegura que gestionan aproximadamente el 56 por 100 de las solicitudes y las colmenas beneficiarias de la ayuda, mientras que «a otras entidades sí se les ha favorecido» con los cambios. 

Asimismo, en lo que se refiere al análisis de miel, fundamental para efectuar la venta directa de los productos apícolas, además de una reducción del 45 por 100 en el tope de la línea, se impone una inaceptable reducción del porcentaje del nivel que es subvencionable, que pasa del cien por cien al 90 por cien, lo que nunca se planteó en la negociación de la norma.

También se reduce, unilateralmente, sin escuchar y sin atender a la petición del sector, la posibilidad de incluir la renovación de cera en esta ayuda, cuando está científicamente reconocido que es una forma activa de sostener la sanidad de la colonia. Pasa de ser 2,2 euros/colmena en el anterior trienio a sólo un euro/colmena para los próximos tres años. Esta ayuda está cofinanciada al 50 por 100 con Fondos Europeos FEAGA, el 25 por 100 con fondos estatales y el otro 25por 100 con recursos de la Junta de Andalucía.

Ante esta situación, según ha informado Europa Press, COAG ha solicitado una reunión a la Dirección General de Ayudas Directas y Mercados para analizar los perniciosos cambios introducidos en la Orden y pedir su rectificación.

El etiquetado de la miel detallará más información sobre su origen

El Consejo de Ministros aprobó el pasado 19 de mayo un Real Decreto que modifica la normativa vigente sobre calidad de la miel en lo que atañe a su etiquetado con la finalidad de garantizar una información más detallada sobre el origen del producto.

Con la finalidad mencionada queda establecido que cuando una miel se haya elaborado a partir de mieles de distinta procedencia, se deberán indicar en el etiquetado el listado de los países de origen donde se haya recolectado. Así mismo, cuando la miel proceda de un único origen, también será obligatorio indicarlo en la etiqueta, por lo que la miel 100 por 100 de origen español se podrá identificar claramente.

Para garantizar el cumplimiento de esta nueva exigencia y su comprobación por las autoridades competentes, se exige también a los operadores que documenten, en su sistema de autocontrol, las evidencias necesarias para demostrar los orígenes de las mieles empleadas en las mezclas. Con este Real Decreto, que tiene como finalidad favorecer la transparencia de la información facilitada, el consumidor tendrá un conocimiento más completo sobre el origen de la miel, lo que le permitirá ejercer una opción de compra con más fundamento.

No obstante, UPA – UCE Extremadura, aunque valora positivamente el nuevo Decreto, aduce que no es del todo satisfactorio. En efecto, una de las principales reivindicaciones que ha mantenido siempre esta organización agraria ha sido que, en caso de mieles de mezcla, el etiquetado debería reflejar en orden decreciente el porcentaje de los orígenes geográficos participantes en dicha mezcla y también el porcentaje de miel de cada una de ellos. El sector coincide en el hecho de que esta modificación del Ministerio sigue sin ofrecer la trazabilidad real de un producto tan sensible como la miel.

Otra de las demandas de UPA-UCE Extremadura y que no ha sido atendida en la modificación mencionada se refería a que el etiquetado debería especificar si la miel en cuestión había pasado o no, por un proceso de pasteurización. Como es bien sabido la pasteurización da lugar a una pérdida importante de las propiedades originales de la miel.