La resiliencia y nuestro sector primario

Muchos probablemente no lo sepan, pero la resiliencia, en su origen, es un concepto ingenieril y se refiere a la cantidad de energía que absorbe un material en el momento de romperse a causas de un impacto; se calcula en base a la unidad de superficie de rotura.

Pero aquí deseo utilizar el concepto de resiliencia en el ámbito de la Psicología y referirlo a la capacidad que tiene un individuo, pero también un sector (un colectivo), para hacer frente a una adversidad y superarla para, una vez superada, poder seguirse proyectando hacia su futuro. 

Inicialmente, en el ámbito psicológico, como lo hemos estudiado todos los que nos hemos formado, en tiempos ya lejanos, en temas de pedagogía y de psicología pedagógica, la resiliencia se consideraba una respuesta poco común, inusual e, incluso, en ciertos casos enfermiza.  

No obstante, con el discurrir del tiempo los psicólogos han ido evolucionando en su apreciación y valoración de la misma y finalmente han reconocido que se trata de una actitud que se corresponde con una forma mental de “ajuste o adecuación” ante una situación adversa o ante la propia adversidad. 

Es más, actualmente la psicología positiva considera a las situaciones adversas, problemáticas, como desafíos, que pueden ser enfrentados y superados gracias precisamente a la resiliencia.

En la vida, a nivel individual, se presentan circunstancias que pueden favorecer o ser contrarias al desarrollo de al resiliencia como son, por ejemplo, la educación, la calidad e intensidad de las relaciones familiares, el contexto social o la propiedad de determinadas actitudes. 

Hoy se considera que la resiliencia individual está íntimamente vinculada a la autoestima (por lo que es clave trabajar con los infantes para que desarrollen positivamente, desde edades muy tempranas, su autoestima y paralelamente su resiliencia).

Así resulta que hay individuos que al enfrentarse a una situación traumática permiten que ésta les supere mientras que otros no lo permiten y continúan sin más problemas su camino vital; incluso los hay que, ante la adversidad, modifican sus actitudes, las llevan a un nivel superior y transforman la mencionada situación en algo positivo desarrollando capacidades que incluso, en ocasiones, ellos mismos desconocían poseer.

Esto último y de esto quería precisamente escribir, hoy y aquí, es lo que hecho exactamente nuestro sector primario (agrícola, ganadero y también el pesquero, no nos olvidemos de él) ante la adversa situación generada (y, desde luego, en absoluto finiquitada) por el SARS – CoV – 2 y su enfermedad vinculada, la COVID -19. 

Nuestro sector primario nos está dando, día sí y día también, una gran lección; realmente una lección inolvidable, haciendo gala de unos valores que deberían asumir y hacer suyos el resto de la sociedad y sus propios individuos (lo que evitaría que un número no despreciable de los mismos se estuviera comportando de una forma totalmente inadecuada y muy peligrosa para todos, en las complejas circunstancias sanitarias que nos está tocando vivir).

La resiliencia del mencionado sector le ha llevado a asumir solidariamente, con un esfuerzo encomiable, asumiendo permanentemente importantes riesgos sanitarios y empresariales, a partir de un loable trabajo en equipo (junto con los otros eslabones de la cadena alimentaria, justo es resaltarlo), con probadas eficiencia y eficacia, un claro liderazgo; una elevada responsabilidad en la ininterrumpida generación de alimentos; una destacada capacidad innovadora con la creación de nuevos canales on – line y, todo ello, en el marco de un destacado ejercicio global de equilibrio sectorial. 

Esta suma es la que ha hecho posible, a pesar de todo, mantener su actividad económica y los estándares de calidad de sus producciones.

Sinceramente espero (porque soy optimista por naturaleza) y deseo que, en un plazo no lejano, nuestros dirigentes (incluyendo aquellos que nos consideran esclavistas) y la propia sociedad, valoren y reconozcan adecuadamente la fantástica resiliencia de nuestra agricultura, de nuestra ganadería y de nuestro sector pesquero.

Sin duda alguna ¡SE LO MERECEN! 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

La necesidad de una pesca sostenible y responsable

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

Fue la FAO quien, en el año 1995, adoptó el conocido como “Código de Conducta para la Pesca Responsable”. 

En este código quedaron perfectamente reflejados los estándares internacionales para realizar una pesca responsable, respetando en primer lugar y de forma preferente, el ecosistema y la biodiversidad. No obstante, este código es voluntario y a pesar de que del orden de 170 países suscribieron el mismo, hoy en día la captura ilegal de algunas especies de alto valor comercial supera con creces los niveles permitidos.

Así, la pesca ilegal no declarada y no reglamentada, también conocida como “pesca INDNR,” se estima que viene a suponer actualmente entre los 15 y los 30 millones de toneladas de pescado. Esta pesca afecta de forma directa y, fundamentalmente, a las comunidades pesqueras de países en desarrollo que dependen de la pesca para su subsistencia.

 Por esta razón, la Agenda de Desarrollo Sostenible en su Objetivo 14 habla de regular la explotación pesquera y poner fin a la pesca excesiva, ilegal, no declarada y a las prácticas pesqueras destructivas que supongan poner en peligro la perpetuidad de las especies marinas.

En este contexto, el pasado día 5 de junio, se celebró el “Día Internacional de la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada”. El día fue propuesto en el año 2015 por la a Comisión General de Pesca del Mediterráneo de la FAO y fue aprobado. Las Naciones Unidas decretaron esta fecha en el año 2017 con el objetivo de intentar terminar con la mencionada pesca ilegal y también con las prácticas abusivas que ponen en peligro muchos de nuestros recursos pesqueros.

Apuesta por la pesca sostenible

Aunque actualmente menos del 50 por 100 del pescado que se consume en el Mundo procede de la pesca, es incuestionable que la práctica global de una pesca sostenible y responsable no solamente asegura un futuro para la presente generación y para las siguientes, sino también el mantenimiento del medio de vida de los que se dedican a esta actividad y de sus familias. 

Por su parte, los consumidores también demandan cada vez más consumir un pescado procedente de una pesca sostenible y responsable.

Atendiendo a estas realidades. la Marine Stewardship Council (MSC) diseñó un estándar que enmarca a la pesca sostenible. Con este estándar, auditores independientes evalúan el estado de la población de peces, el impacto en el hábitat del arte de pesca y la gestión coherente de la pesquería, analizando 28 indicadores. 

Este estándar que viene identificado con un sello azul MSC certifica, en aquellos productos que lo llevan, el cumplimiento en origen de las capturas (reducción del impacto en fondos marinos, garantizando la sostenibilidad de los caladeros), su procesamiento correcto y su venta al canal comercial adecuado (producto comprado en lonja a pesqueras certificadas), con lo que se garantiza al consumidor la trazabilidad del producto a consumir a lo largo de toda la cadena.

Es decir, que la presencia del mencionado sello azul de MSC en un producto del mar indica que el mismo procede de una pesquería que cumple con el estándar de pesca sostenible. 

Lograr este codiciado sello no es nada sencillo. Se suele tardar una media de año y medio en evaluar todos los procesos mediante consultas e inspecciones y una vez obtenido, se someten a auditorías anuales las empresas que lo han logrado obtener y a una reevaluación completa cada cinco años.

Según indica la propia MSC, actualmente hay en el mundo unas 320 empresas pesqueras certificadas (y más de 90 en proceso de evaluación). Las mismas extraen y procesan un volumen anual de unos 10 – 11 millones de toneladas (lo que supone del orden del 10 por 100 de las capturas mundiales anuales). Paralelamente, unas 3.700 empresas y organizaciones adquieren y venden más de 28.577 referencias que llevan el sello azul en casi un centenar de países.

Aunque aún queda mucho trecho por recorrer, éste es un camino correcto para conseguir el objetivo señalado en el título de esta nota: cumplir con la necesidad de llegar a realizar responsablemente en el Mundo una pesca sostenible. 

 

 

Bienestar animal en tiempos del coronavirus

El Bienestar Animal es uno de los soportes básicos de la Producción Animal y no solo en las explotaciones ganaderas, sino también en los animales de compañía presentes en muchos hogares y que son un miembro más de la familia. Al fin y al cabo, el concepto de Producción Animal abarca a todos los animales útiles al hombre.

Los acontecimientos actuales a nivel mundial nos están haciendo comprender que la sanidad y la salud de nuestros animales y del medio ambiente, están íntimamente ligadas a la sanidad y la salud humanas siguiendo el conocido concepto de ONE HEALTH. La profesión veterinaria está acostumbrada a lidiar con las enfermedades que acechan a la cabaña ganadera y a las mascotas e incluso con aquellas otras que suponen además una zoonosis.

Su acción y gestión preventiva contra la aparición de epidemias logra sostener la sanidad animal, la humana y la medioambiental, además de vigilar la seguridad alimentaria y, por lo tanto, asegurar el Bienestar Social.

En concreto, desde el punto de vista de la salud de los animales son bien conocidas las enfermedades causadas por coronavirus en porcino y que originan trastornos digestivos como la Gastroenteritis transmisible (GET-1946) y la Diarrea epidémica porcina (DEP-1977) o los trastornos respiratorios como el Coronavirus respiratorio porcino (CRPv-1984). Los rumiantes tampoco están libres de contagiarse de enfermedades producidas por coronavirus. Es el caso del Coronavirus bovino (CoVB) que produce el síndrome diarreico neonatal del ternero y que podría afectar, sin una adecuada profilaxis materna, a casi la mitad de los recién nacidos.

Los veterinarios sabemos bien que la mayor parte de estas afecciones solo tienen tratamientos paliativos; sin embargo, su aparición es muy puntual ya que las medidas de bioseguridad de las granjas son la mejor forma para prevenirlas.

También los perros y los gatos tienen sus propias patologías generadas por este tipo de virus, pero su control resulta hasta cierto punto sencillo, siempre y cuando se sigan unas mínimas medidas higiénicas y de prevención. Estos comportamientos aseguran el bienestar de los animales y la salud de las personas y no pueden ser olvidados en ningún momento y menos aún en las circunstancias actuales.

La sociedad occidental está muy sensibilizada con el bienestar animal, afectándose desde el tipo de alimentación humana (vegetarianos, veganos…), hasta el grado de integración y consideración de estos en la vida social de las personas, ya que comparten con ellas entre otras cosas el medio ambiente (calles, parques, servicios públicos o lugares de ocio).

Ser un populista del bienestar animal es muy fácil y es tanto más sencillo, cuantos menos conocimientos sobre el tema se posean.

Por este motivo, en estos momentos de dificultades y alertas sanitarias debido a la presencia de una pandemia desconocida hasta ahora, como la de la COVID-19, deberíamos empezar a plantearnos si determinadas normas supuestamente a favor del bienestar de los animales y sus conceptos antropomorfistas pueden a medio y/o largo plazo representar un problema para la Salud Pública.

 

José Ramón Caballero de la Calle

C.E.U. Producción Animal
Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos

Universidad de Castilla-La Mancha

 

Ágora Top Gan organiza el 28 de mayo una mesa redonda virtual sobre Ganadería y COVID-19

Las consecuencias del COVID-19 en la seguridad alimentaria y sus implicaciones económicas serán debatidas el próximo 28 de mayo  en una mesa redonda virtual organizada por el Grupo Asís y Ágora Top Gan, la plataforma digital especializada en formación e información agro-pecuaria. La inscripción en el encuentro virtual es gratuita en este enlace.

La mesa redonda virtual, titulada “El actual triángulo clave del sector pecuario: SARS-CoV-2. Seguridad Alimentaria. Implicaciones económicas”, se iniciará a las 18 horas y en la misma participará el profesor Carlos Buxadé, catedrático de Producción Animal y profesor emérito de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad Alfonso X el Sabio, que será el moderador; así como el profesor  Lucas Domínguez, catedrático y director del Grupo de Investigación Vigilancia Sanitaria del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET) de la Universidad Complutense de Madrid; y el profesor Santiago Vega, catedrático en Sanidad Animal, diplomado en Salud Pública, y académico correspondiente de la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana y de la Academia de Veterinaria de la Región de Murcia. También intervendrá el empresario y ganadero Josep Solé, director del Área Avícola Grupo Vall Companys.

Jornadas técnicas y divulgativas

Ágora Top Gan organiza con carácter periódico jornadas técnico-divulgativas  dirigidas al sector agrario y ganadero que cuentan con una alta carga formativa, informativa y también de opinión. El último evento de estas características tuvo lugar el pasado 5 de marzo con la celebración de la I Jornada Técnica sobre Avicultura de Puesta en la que se analizaron temas de interés para el sector, como el consumo de huevos en España.

Las expectativas del sector pesquero

 

De acuerdo con la Confederación Española de Pesca (CEPESCA), las expectativas del sector pesquero a corto plazo se sustentan en la próxima apertura del canal HORECA, que traerá consigo el incremento de la venta de mariscos y pescados Premium, así como la flexibilización de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) más allá del Estado de Alarma (asunto que está abordando en este momento la mesa del diálogo social), para que el rescate de los trabajadores se pueda producir progresivamente en función de cómo se vayan recuperando los niveles de actividad tanto en el mar como en los mercados y tiendas minoristas.

Los responsables del Comité de Crisis del sector, integrado por CEPESCA, la Federación Nacional de Asociaciones Provinciales de Empresarios Detallistas de Pescados y Productos Congelados (FEDEPESCA) y la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP), consideran en estos momentos que solo garantizando la flexibilidad laboral se podrá proteger tanto el futuro de las empresas de la cadena como el de sus trabajadores.

El inicio del plan de desescalada decretado por el Gobierno ha coincidido con un brusco descenso del precio de la merluza, el gallo o el rape en primera venta, que en las grandes superficies no se está trasladando al precio de venta al público. 

Esta caída de precios es en gran medida una consecuencia directa de la entrada en España de pescado procedente de Irlanda y de Escocia, cuyo destino habitual es Francia, país que durante la pandemia está dando prioridad a su producto nacional.

 

Aumento del consumo de pescado

Ante la situación generada el Comité de Crisis anima a los consumidores españoles y a las empresas de distribución a apoyar a nuestras flotas comprando pescado capturado por buques españoles, que es un pescado legal, sostenible y saludable.  En este sentido, cabe reseñar el aumento del consumo de pescado en los hogares que, según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, ha crecido un 25,8 por 100 en lo referente al congelado y un 21,4 por 100 al producto frescoen comparación con la misma semana del pasado año 2019. Así, por segunda semana consecutiva, el pescado fresco obtiene incrementos de consumo superiores al 20 por 100 desde el inicio de la crisis.

Paralelamente, hay que señalar que el problema más acuciante del sector en los buques de pesca de altura que trabajan en aguas de terceros países y alta mar sigue siendo el relevo de las tripulaciones, debido a las dificultades a la hora de enviar y recoger tripulantes por avión a los aeropuertos de los terceros países que también han declarado el estado de alarma. En este sentido, el sector agradece a la Secretaría General de Pesca las gestiones que está realizando con el Ministerio de Asuntos Exteriores para facilitar los relevos.

A estos problemas, se suman las dificultades que sigue teniendo el sector para acceder a los test serológicos de detección del COVID-19Los armadores continúan esperando el permiso del Gobierno (que solicitaron con urgencia hace ya dos semanas) para comprarlos directamente ante los problemas del Ejecutivo para suministrárselos, pese a ser un sector esencial.

Además de proteger a los trabajadores del mar, la realización de pruebas previas al embarque a los tripulantes de los buques de larga distancia facilitaría el desembarco de sus capturas en puertos de terceros países, ya que la presentación de dichas pruebas sería acreditación suficiente para justificar la entrada a puerto sin riesgo para la población local.

Actualmente, los pescadores salen a faenar sin otras medidas de protección que las que proporcionan de manera particular armadores, tripulantes y los propios trabajadores, y lo hacen tanto por su compromiso de abastecimiento a la población, que continúa garantizado, como para seguir contando con ingresos para el pago de plantillas e impuestos.

En lo que se refiere a los minoristas, una de sus principales preocupaciones es la ausencia de ayudas oficiales a aquellas empresas (básicamente pymes y autónomos) cuyas pérdidas no alcancen el 75 por 100 de la facturación. Muchas de estas empresas registran caídas de ventas de entre el 30 por 100 y el mencionado 75 por 100 que es el límite, con lo que pierden su rentabilidad, y tienen que seguir pagando sus cuotas de autónomos.