La maquinaria agrícola y las energías alternativas (1)

El combustible utilizado en la actualidad, casi en exclusiva, para los tractores y las máquinas móviles en la Agricultura es el gasóleo con los motores diésel y lo seguirá siendo durante muchos años.

Las limitaciones ambientales que se establecen para su utilización obligan a pensar en otras alternativas para la Agricultura, aunque sea a muy largo plazo, por las diferencias entre los tractores y las máquinas agrícolas y los vehículos para carretera y ciudad, debidas a las particularidades del medio en el que trabajan y a los condicionantes de una actividad dispersa en el territorio.

La Historia de la Humanidad ha estado siempre vinculada a la Agricultura. Con la llegada de la energía mecánica, los fertilizantes minerales, las semillas seleccionadas y los productos fitosanitarios se alcanza la Agricultura 2.0, que permitió alimentar a 800 millones de habitantes.

Ahora se propone pasar a la Agricultura 3.0, en la que los sistemas de posicionamiento global darían paso a la llamada Agricultura de Precisión, en la que los sensores y la mejora del conocimiento agronómico permitirían alimentar a 7000 millones de habitantes, pero sobre todo producir más con menos recursos no renovables.

Pero no hay que olvidar que en la actualidad existen 500 millones de explotaciones agrarias de menos de 2 ha, el 90% de las cuales en el área Asia-Pacífico, de las que viven más de 2000 millones de personas.

Solo un 5% de la energía fósil se consume en la Agricultura, pero de esta energía depende la mecanización, que ha multiplicado considerablemente la superficie agrícola que se podía trabajar manualmente y con la ayuda de los animales de tiro. Tradicionalmente en las áreas geográficas con grandes superficies de cultivo y escasa población se ha potenciado la utilización de la energía mecánica para mejorar la productividad de la mano de obra, mientras que en las zonas de superficie reducida y elevada población se intensifica la energía en forma de fertilizantes y fitosanitarios para mejorar la productividad superficial.

El desarrollo de motores y la utilización de combustibles alternativos al gasóleo en los tractores y máquinas agrícolas, está condicionado por las bajas series de fabricación. El número de tractores vendidos en el Mundo por año es ligeramente superior a los 2 millones de unidades, lo que significa el 1% del mercado de los automóviles.

Por otra parte, la dispersión de las explotaciones agrarias dificulta y encarece la distribución de combustibles gaseosos, y muchos agricultores no están preparados para manejarlos con seguridad.

Para el agricultor los costes de los combustibles inciden de forma significativa en la rentabilidad de su explotación. Los costes derivados del consumo de combustible en los tractores agrícolas en España se aproximan al 50% de los costes totales. Además, hay que contar con el consumo en los equipos autopropulsados y en las instalaciones de riego, con lo que se superan los 1500 millones de litros de gasóleo por año, por lo que las variaciones del precio del petróleo afectan considerablemente a la rentabilidad de las explotaciones agropecuarias.

Los tiempos cambian, las técnicas mejoran (especialmente en las baterías), y puede que en el futuro lejano se puedan adquirir tractores eléctricos, pero conviene no olvidar que el tractor agrícola trabaja a carga constante (no en la ganadería) y que se trata de una unidad energética y funcionalmente incompleta, ya que está condicionado por las máquinas que acciona.

Luís Márquez Delgado
Dr. Ingeniero Agrónomo

 

Bioseguridad en la producción avícola

 

La ganadería atraviesa un momento complicado desde el punto de vista de su consideración social, a la que el sector avícola tampoco es ajeno. Nunca los animales habían gozado antes de una protección de su bienestar como la que otorga la exigente normativa europea, ni la seguridad alimentaria de los consumidores había tenido tantas garantías. Sin embargo, la contestación social de la ganadería es cada vez mayor o, al menos, el ruido que se genera a su alrededor. La urbanización de la sociedad y, con ella, su alejamiento e ignorancia del mundo rural, no favorece hallar puntos de encuentro.

El sector avícola ha experimentado un espectacular avance en las últimas décadas. Los rendimientos productivos son extraordinarios y a ello no son ajenas las mejores condiciones de vida de las aves, con unos programas sanitarios y de bioseguridad muy avanzados. La producción ganadera, sobre todo la intensiva, se desarrolla bajo el desafío permanente de mantener a los animales libres de enfermedad. Para ello, implantar y mantener adecuadamente un programa de bienestar en las granjas se ha convertido en algo esencial, tanto para evitar la entrada de gérmenes infectocontagiosos como para evitar su difusión dentro de la granja si han logrado entrar. Sin olvidar el papel de la bioseguridad en aumentar la resistencia de los animales a las enfermedades, al proporcionarles un mejor entorno de producción y disminuir así las fuentes de estrés, que debilita el sistema inmunitario y les hace más propensos a enfermar.

Por otra parte, los principios de la bioseguridad no son únicamente aplicables a limitar la difusión de patógenos entre animales, sino también de los animales al hombre y del hombre a los animales. Este enfoque integrado es bien conocido como el concepto una sola salud, introducido en la primera década de este siglo, por el que la salud humana y la salud animal son interdependientes y están vinculadas al ecosistema.

La bioseguridad no debe entenderse como un programa o protocolo de actuaciones. Es, o debe ser, algo más. Debe entenderse como una filosofía de trabajo, que debe adoptarse como un proceso de credibilidad interna y escribirse, planificarse y ejecutarse con tota convencimiento por parte de todos los integrantes de la producción. Una “cultura de bioseguridad” debe ser muy sencilla, completa, práctica y flexible. Todos los empleados de la granja, sin excepción y distinción de nivel, deben entenderla, asumirla y practicarla.

El Plan de Bioseguridad no es más que la disposición escrita, ordenada y planificada de las medidas de bioseguridad que se proponen para una determinada granja. Este conjunto de medidas que deben implantarse para evitar la entrada, salida y difusión de patógenos deben, además, establecerse y ejecutarse de una manera lógica y ordenada. Para ello es preciso que se reúnan y planifiquen en un plan de bioseguridad, que podría definirse como un documento técnico en el que se recogen las medidas que se deben implantar. El coste de este plan debe ser compensado con creces por el retorno económico obtenido.

La bioseguridad puede estructurarse de diversas formas. Nosotros proponemos la siguiente:

Bioseguridad estratégica. Parte de la bioseguridad que tiene relación con la ubicación espacial de las granjas y las actividades que se localizan en sus inmediaciones, así como la adecuada orientación y ubicación de las distintas dependencias de la granja.

Bioseguridad estructural. Parte de la bioseguridad que tiene que ver con las estructuras de las granjas que evitan el contagio de enfermedades.

Bioseguridad operacional. Parte de la bioseguridad relacionada con cómo se llevan a cabo las operaciones en la granja.

Lo que si debe quedar absolutamente claro es que la bioseguridad es uno de los elementos clave a considerar en la gestión de toda explotación pecuaria y, por supuesto, en la avícola.

Antonio Callejo Ramos

Dr. Ingeniero Agrónomo
Profesor Titular de la Universidad Politécnica de Madrid

 

NOTA:

A partir del 1 de abril estará a la venta el libro Bioseguridad en la producción avícola, de nuestra autoría junto con otros colaboradores.

Nuevas alternativas en la producción de leche: la leche A2

 

 

De las intolerancias que se manifiestan al consumir leche de vaca, la más conocida es sin duda la que concierne a la lactosa. Se señala que aproximadamente un 20-40% de la población española podría padecer dicha intolerancia. Ahora bien, se sospecha que no todas aquellas personas que dicen ser intolerantes a la lactosa realmente lo son.

Aunque todavía no existe una certeza absoluta, parece que podría haber una proporción de personas intolerantes a la leche cuyo origen radicara en la proteína b-caseína. Esta proteína presenta diferentes variantes, siendo la A1 y la A2 las más abundantes. Pues bien, parece que la b-caseína A1, en el proceso de digestión a nivel intestinal, podría producir en determinadas personas síntomas de irritación, inflamación y alteración del tránsito, a diferencia de la b-caseína A2 que se digeriría con mayor facilidad. La causa de ello parece estar en la liberación durante la digestión de la b-caseína A1 de un péptido de 7 bases, llamado beta casomorfina 7, de naturaleza opiácea, que sería la causante de los trastornos a nivel intestinal en las personas intolerantes.

La característica de producir leche con b-caseína A1 o con b-caseína A2 está determinada genéticamente, de forma que las vacas presentarán el genotipo A1A1, A1A2 ò A2A2 para este carácter. Por tanto, la leche de las vacas A2A2 será la que no contenga b-caseína A1 y esté indicada para las personas con este tipo de intolerancia.

Los avances en genética molecular y en genómica permiten actualmente llevar a cabo la identificación del genotipo de la vacas para este gen de forma rápida y relativamente económica. Por tanto, seleccionando vacas homocigotas A2A2 e inseminando con toros del mismo genotipo -existe ya una amplia oferta- se podrían ir conformando rebaños productores de leche A2.

Esta línea de producción de leche A2 se inició en Nueva Zelanda en la década de los 90 del siglo pasado y en la actualidad se ha extendido a Australia, Estados Unidos, China, India… En España, muy tímidamente, se comienza con la producción de este tipo de leche A2 y con sus derivados. Alguna granja de Cataluña y también de Castilla La Mancha han puesto ya en el mercado estos productos.

Pero quedan interrogantes sobre la viabilidad y el éxito que pueda tener esta nueva alternativa para el sector productor de leche. Para algunos productores podría ser una alternativa de diversificación interesante; para otros una nueva exigencia de la industria láctea a la que tener que dar respuesta.

En este sentido, investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Universidad Pública de Navarra, están desarrollando un proyecto de investigación para conocer las posibilidades de esta alternativa de producción, evaluando para ello los costes/beneficios de la selección de los animales y de la reconversión orientada a conseguir rebaños productores de esta leche, las expectativas de comercialización, las propiedades tecnológicas para la elaboración de derivados lácteos, etc.

En definitiva, los resultados que se obtengan del proyecto mencionado esperamos puedan aclarar algunos de los interrogantes de esta nueva alternativa que mantiene expectantes a muchos ganaderos de vacuno de leche de nuestro país.

José Antonio Mendizábal

Catedrático de Producción Animal
Universidad Pública de Navarra

El sector porcino de capa blanca: Recortando la brecha de género en España

El sector porcino de capa blanca español es uno de los mejores posicionados y preparados para contribuir a la reducción la brecha de género en España, tanto por su envergadura económica y social, como por su capacidad de adaptación y a todo tipo de escenarios.

En lo que se refiere a su envergadura económica y social, el sector porcino de capa blanca opera en todas las regiones españolas y proporciona empleo a más de 427.000 de miles de pueblos de nuestra geografía y muy especialmente en los municipios rurales de menos de 5.000 habitantes. El 25 por 100 de ese número de empleos, cerca de 107.000, lo ocupan mujeres, lo que pone de manifiesto la importancia de este colectivo para la actividad porcina.

Por su parte, el empleo directo femenino total del sector porcino alcanza en torno a las 65.000 trabajadoras: 31.450 en la producción primaria (un 39 por 100 del empleo total); 30.926 empleos en industrias cárnicas (un 45 por 100 del total); y 2.620 empleos en cooperativas y empresas integradoras de porcino (un 46 por 100 del total).

Además, es importante tener en cuenta que cerca de 30.000 mujeres del sector porcino trabajan en municipios de menos de 5.000 habitantes por lo que su dedicación es garantía de futuro para el sector primario y para las zonas rurales de la ‘España Vaciada’, a las que dotan de vida y dinamismo.

En cuanto al segundo punto, la capacidad de adaptación, tenemos la prueba en los últimos meses, en los que el sector se ha adaptado de forma excepcional al impacto de la pandemia provocada por la COVID-19, mantenido su proceso de crecimiento a pesar de las circunstancias.

Todo ello da cuenta del importante papel del sector porcino para la puesta en práctica de iniciativas y proyectos destinados a luchar contra la brecha de género como la potenciación del asociacionismo y la representatividad del colectivo femenino en el medio rural en el que opera el sector porcino, así como proyectos destinados a impulsar la presencia femenina en los órganos de representación, decisión y gestión del sector y del medio rural.

Asimismo, el sector trabaja en iniciativas destinadas a suprimir las barreras entre géneros en temas como la conciliación, corresponsabilidad, igualdad de oportunidades, servicios sociales asistenciales, etc.

Además, dedica importantes recursos a programas de formación, cualificación y especialización de mujeres en las diferentes áreas de actividad del sector porcino integrantes de la cadena alimentaria sectorial, con especial atención a la formación y especialización de mujeres jóvenes del medio rural en el que opera;   y colabora en proyectos de incorporación de mujeres jóvenes a iniciativas de emprendimiento relacionadas con la actividad del sector porcino.

Con todo, es necesario seguir dando visibilidad al trabajo que realizan y seguir impulsando su incorporación a los órganos de decisión y representación, tanto en el ámbito de la producción como en el industrial agroalimentario o el corporativo y es fundamental seguir promoviendo todas estas iniciativas para terminar por eliminar las barreras que dificultan la reducción de la brecha de género.

Alberto Herranz
Ingeniero Agrónomo
Director de INTERPORC

¿Qué esperar del contexto económico en 2021?

El inicio del proceso de vacunación en diciembre se ha considerado el principio del fin de la pandemia, si bien, las recientes olas y la continuidad de las restricciones nos recuerdan que aún faltan algunos meses para que los resultados sean visibles y veamos la consolidación definitiva de la recuperación económica que comenzó en el verano de 2020.

Los datos del último trimestre de 2020, sin ser buenos, sorprendieron al alza. El PIB en España no cayó frente al trimestre anterior como se preveía, si bien, el mal punto de partida aún se reflejaba en una fuerte caída interanual: del -9,1%. En el conjunto del año, el desplome fue del -11%, un dato peor que los de la Zona Euro (-6,8%), EE.UU. (-3,5%) y, más aún, China (+2,3%).

En 2021 es muy probable que asistamos a dos periodos muy distintos. En el primero seguiremos lejos de la recuperación plena y se mantendrá un comportamiento muy diferenciado por sectores y países. Frente a la incidencia negativa casi unánime durante el confinamiento de primavera de 2020, ahora se aprecia cómo siguen mejorando algunas ramas (agricultura y ganadería, buena parte de la industria, servicios profesionales y administrativos, información y comunicaciones o el sector inmobiliario) mientras que empeoran el comercio de bienes personales y vehículos y, sobre todo, el sector de la hostelería y la restauración (en particular su vertiente exportadora, ya que el gasto de los turistas foráneos caía un-86,1% interanual en diciembre).

Para llegar a un segundo periodo en el que se normalice la situación de los sectores que requieren cercanía social es necesario un control efectivo de la pandemia. Aún existe incertidumbre sobre el momento en el que se conseguirá y, cuanto más tarde sea, más riesgos hay de que se profundicen los daños en el tejido productivo. En cualquier caso, estos no serán comparables a los que vivimos en la anterior crisis, ya que los sectores más afectados actualmente no tienen una sobredimensión estructural como sí la tenía el sector inmobiliario en 2008 (el número de trabajadores en la construcción se ha reducido a menos de la mitad).

Los estímulos de los bancos centrales y de la política fiscal son claves tanto para mitigar los daños como para asentar la recuperación, y las medidas están siendo más generosas en EE.UU. que en Europa, lo cual, probablemente ejercerá una presión al alza sobre el euro a medio y largo plazo, si bien, el mejor desempeño económico del gigante norteamericano en los próximos trimestres puede provocar episodios temporales de fortaleza del dólar que no deberían hacernos olvidar su tendencia de fondo a la depreciación.

El sector agrícola y ganadero presentó un comportamiento agregado extraordinario en 2020, ya que su valor añadido creció cerca de un 5% mientras se desplomaba un -11% el del conjunto de la economía española. No se puede negar la existencia de amenazas para la ganadería, como la tardía mejora de la demanda de la restauración, los efectos finales del Brexit, la recuperación de la producción porcina en China, el encarecimiento del euro o la continuidad de la guerra comercial, pero en 2021 el contexto va a ser, paulatinamente, más favorable, y la fortaleza demostrada por el sector en un periodo tan difícil como el vivido durante el último año, es la mejor muestra de su competitividad y de sus buenas perspectivas.

 

Santiago Martínez Morando

Licenciado en Ciencias Económicas
Responsable de Análisis Económico de Ibercaja.
(smartinezm@ibercaja.es).

 

Importancia de los prefabricados en las construcciones ganaderas (III)

 

Nave avícola con integración en paisaje.       Nave abierta estructura metálica. Sándwich en  cubierta.

 

Deseo iniciar la tercera parte de esta aportación al Boletín de ÁGORA TOP GAN referenciado algunos aspectos que pueden ser problemáticos en lo que atañe a las construcciones prefabricadas.

Unos de los principales problemas que, a priori puede presentar el abordaje de la construcción de naves prefabricadas es el coste de adquisición, que normalmente negocia el ganadero-granjero-promotor. Esta negociación se rige normalmente por “precio” no por “calidad” de la construcción y la calidad de ejecución de la obra.

La garantía de la duración de la obra normalmente no se especifica en los contratos de adquisición y éste, es un aspecto relevante independientemente de los aspectos legales del contrato.

Normalmente el promotor se hace cargo de la cimentación y la ejecuta según los planos proporcionados por la empresa contratista y se supone que los mismos están bien calculados.

El otro tema es la presentación a nivel legal de la documentación necesaria para conseguir las licencias pertinentes (licencia de obra y licencia ambiental, principalmente). Para ello la empresa contratada deberá proporcionar los datos técnicos de cálculo al Ingeniero Redactor del Proyecto para su legalización o bien redactar directamente ella (o sus técnicos) el Proyecto, así como los planos de obra e instalaciones.

Otro problema que se plantea en prefabricados de hormigón es la existencia de puentes térmicos en la obra, principalmente en el cerramiento de la nave. Estos puentes térmicos tienen su importancia por la pérdida de calor y por la aparición de humedad (condensación en paredes) especialmente en naves con ventilación forzada.

Una cuestión que no debe minusvalorarse es que actualmente las naves ganaderas, en función de la zona y/o Comunidad Autónoma donde se ubiquen, requieren de una integración paisajística en el entorno. Por esta razón, las naves y su cerramiento deberán tener unos colores en armonía con la zona de ubicación o con las especificaciones de cada Autonomía.

Ello no supone mayor problema pero es necesario conocerlo. Lo más relevante y lo que más se ve en el entorno es la cubierta por lo cual se deberá disponer del color y diseñar ese color para que se integre en el paisaje. Lo normal es disponer de color rojo-teja o bien color imitación a teja árabe rústica.

En algunas autonomías los accesorios a las granjas (silos) se exige también sean de color (verde, blanco).

Como principales ventajas que ofrecen las construcciones prefabricadas está, por una parte, la rapidez de ejecución de la obra y, por otra, que con ella se suelen evitar los problemas constructivos de la obra clásica (albañiles preparados y especializados, plazos de ejecución, sobrecostes constructivos etc.).

Como principales conclusiones a todo lo expuesto me permito citar:

  • Actualmente la mayoría de las naves industriales ganaderas que se construyen son naves prefabricadas.
  • La tipología constructiva varía en función de la especia ganadera y normalmente son con estructura metálica y paneles sándwich para avicultura y estructura de hormigón y cerramiento sándwich de hormigón para porcino y rumiantes.
  • La tendencia es la construcción de granjas de elevadas dimensiones (las que se construyen) y en ellas está más justificado hacerlo con naves prefabricadas
  • En el futuro se deberá justificar y especificar mucho más la calidad de los materiales utilizados y su periodo de garantía.
  • Como la evolución de la ganadería va muy rápida, también habrá que pensar en la filosofía americana de caducidad y amortización de instalaciones y una vez amortizadas, reemplazarlas por diseños más modernos y actualizados.

Ramón Moreno Chueca
Ingeniero Agrónomo y Técnico Medio-Ambiental
ramonchueca5@hotmail.com         

Importancia de los prefabricados en las construcciones ganaderas (II)

 

Como ya mencionamos en la primera parte de nuestro artículo en lo que atañe a la construcción de las naves prefabricadas, existes dos opciones que podemos considerar básicas, cuando hablamos de la ESTRUCTURA DE LA NAVE y  de los CERRAMIENTOS:

  1. Construcción con pórticos metálicos y cerramientos tipo sándwich.
  2. Estructura con pórticos de hormigón y cerramientos con paredes       prefabricadas también de hormigón con diferentes opciones de aislamiento.

Las construcciones del tipo A son principalmente utilizadas, en la actualidad, para construcciones avícolas con diferentes modelos y tipos de construcción.

En todas ellas se debería exigir necesariamente, por parte del promotor, que se especificaran con todo detalle las características técnicas de este tipo de construcción en cuanto se refiere:

  1. A los parámetros constructivos
  2. Al cumplimiento de las normativas técnicas legales que le afecten según la zona de ubicación (acústicas, sísmicas, nieve, viento, etc.)

Es como si se editara un catálogo técnico de la nave, a imagen y semejanza del que se entrega cuando uno compra un vehículo.

En lo que atañe a la CUBIERTA se debe partir del tipo de ventilación que se diseñe:

  1. ventilación natural.
  2. ventilación forzada.

En el caso de la ventilación forzada es preferible diseñar techos lisos interiores para evitar choques de corriente de aire que deformen la ventilación.  Lo práctico y lo usual es poner interiormente aislante liso consistente en una base de placa de poliuretano  tipo PIR GR o PUR Al.

La cubierta exterior de la nave será preferiblemente con placa sándwich, similar a cerramientos pero con unas características específicas de protección frente a gases que se producen en la nave (cuyo origen está fundamentalmente en la respiración de animales y en sus deyecciones).

No hay que olvidar que por la cubierta se pierden y, a la vez, entran las mayores cantidades de calor (aproximadamente un 75 por 100 del total). En consecuencia la misma deberá estar muy bien aislada. En la práctica, se considera buen aislamiento de cubierta cuando  el coeficiente K de cubierta es ≤0,5.

En el caso de las naves con una ventilación natural (normalmente de trata de naves destinadas a en rumiantes) es también importante el aislamiento de cubierta aunque, en este caso,  la cubierta, interiormente, no  debe ser necesariamente lisa.

En este caso se suelen utilizar placas tipo Uraherm o similares o también cubierta de placa fibrocemento o chapa nervada con proyección de poliuretano posterior e interiormente. Análogo a la eficacia del aislamiento, el espesor de la aplicación de poliuretano proyectado deberá ser mínimo 35-40 mm o, incluso, de mayor de espesor según zonas.

En cualquier caso, como es lo habitual en la ganadería, va a ser el comportamiento y la eficacia productiva de la base animal, ubicaba en este tipo de construcciones, un buen indicativo (aunque, obviamente, no el único) de la bondad de los mismos. Técnicamente hoy, la potencial perfección técnica de los mismos, es realmente muy elevada.

Ramón Moreno Chueca
Ingeniero Agrónomo y Técnico Medio-Ambiental
 ramonchueca5@hotmail.com  

La ganadería brava, amenazada de muerte

 

La pandemia actual es sin duda la mayor preocupación de la población, pues ningún sector socio-económico escapa de ella, tampoco la tauromaquia. Las ganaderos de bravo, más de 1.000 en España, están sufriendo la falta de venta de animales por la casi nula celebración de espectáculos taurinos; ya se sabe que el toro bravo es el eje central sobre el que gira esta actividad.

El toro de lidia es un animal productor de comportamiento en forma de bravura, de manera que su valor económico es directamente proporcional a dicha bravura. La producción de carne es subsidiaria de la producción principal, si a ello se añade que es una carne estresada por su muerte en el ruedo, los entradores tienen la excusa perfecta para pagarla a precios irrisorios a pesar de que según en qué épocas y lugares es una carne muy demandada por el consumidor, por ser una carne de las llamadas “de emoción”: los animales han tenido una cría natural (Dehesa), han combatido en una plaza en presencia de público, han propiciado faenas de arte y de emoción, y acarrean consigo una tradición y unos sentimientos que enraízan en el sentir del pueblo español.

El sistema de cría estos los animales es muy singular, pues aunque ya se beneficia de los avances en producción animal moderna no deja de seguir unas pautas tradicionales, sobre todo, en el manejo de los animales que además tiene que ser muy cuidadoso debido al gran peligro que entrañan por su carácter fiero. Pero lo que más varía es su sistema de selección porque se busca la mejora de la bravura que es un carácter subjetivo con muchos matices. Los ganaderos de bravo españoles han descubierto sin ellos saberlo, hace ya unos 300 años, la metodología perfecta de la mejora genética animal, que ha sido implantada en las principales especies y razas de animales.

Poca gente es consciente de que alrededor del 5% de los animales de una ganadería brava mueren en el ruedo, el resto forman parte del complejo engranaje de la producción que tendrán su final en el matadero. Tampoco se conoce que el coste de producción de un toro de 4 años de edad ronda los 4.000-5.000 euros, siendo la  alimentación la partida más cara.

De acuerdo con el Reglamento Taurino español, los toros de lidia tienen que ser lidiados con 4-5 años, de manera que a los 6 años tienen que ser sacrificados en el matadero.

Es lo que ha ocurrido con la pandemia, que los toros que cumplieron 6 años en 2020 han tenido que ser enviados al matadero. Este problema se ha acentuado con el sacrificio de animales bravos de cualquier edad, machos y hembras, por el parón generalizado del resto de espectáculos taurinos. Los ganaderos no pueden soportar el gasto diario de alimentación sin tener una previsión de venta de animales en el corto plazo.

La situación se convierte en dramática cuando no se vislumbra un final próximo a la actual crisis sanitaria. Lamentablemente, las instituciones del Estado apenas han concedido ayudas económicas a la ganadería brava, que no va a poder subsistir si no recibe ayudas como otros sectores, con el agravante de que está en riesgo de extinción una joya ganadera con apellido español: el toro bravo. Es una gran oportunidad para que los animalistas, que están instalados en el gobierno de la nación (y en los de varias CC.AA.), demuestren su amor por los animales.

Antonio Purroy

Dr. Ingeniero Agrónomo;
Catedrático de Producción Animal

 

Caperucita roja

 

Resultado de la “visita” del lobo en la granja de Villalonso

 

Desconozco el sentimiento que hubo en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, cuando, casi al mismo tiempo en que se planteaba la inclusión del lobo en el listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, supieron de un ataque de lobos en el pueblo de Villalonso,  en la granja de ovino perteneciente a los hermanos Marcos

Me imagino que la señora Ministra se enteró de que los lobos produjeron la muerte de 59 ovejas, pero  ¿sabe que Villalonso es un pueblo que está a 66 km de Valladolid, y que no es un enclave perdido en la sierra, ni una zona lobera?

Permítaseme, en el ámbito que nos ocupa, formular una serie de preguntas a los responsables ministeriales del mencionado planteamiento:

¿Saben en el Ministerio para La Transición Ecológica y El Reto Demográfico que, cuando los lobos entran en una granja, las muertes no son más que una parte del problema y que son mucho más importantes las pérdidas por abortos que se producen en cascada y el estrés generado en estos animales atacados, que permanece durante largo tiempo, originando una muy significativa disminución de la producción láctea y de la tasa de fecundidad?

¿Saben que si la explotación no tiene un seguro específico contra ataques por los lobos no cobra por los destrozos originados y que, aun teniéndole, las pérdidas reales son más de cinco veces superior a lo que abona el seguro?

¿Saben lo que tardan los ganaderos en recibir el importe del seguro y que la póliza del seguro,  la subirán para el siguiente año por dar un parte?

¿Saben cómo se han sentido estos cuatro hermanos, dueños de la granja referida, cuando al llegar a la granja antes del amanecer, se encontraron con esta matanza y que, cuando ya bien de noche, se fueron a casa, seguían con el miedo en el cuerpo? ¿Cuánto vale este sufrimiento humano?

¿Saben que cada vez es más frecuente ver, en muchas zonas de Zamora, lobos a plena luz del día y que lo mismo sucede en otras provincias del noroeste peninsular?

¿Saben que la ganadería es la actividad económica que más población fija en el medio rural, y que  lo que pomposamente se recoge como Reto Demográfico, es imposible de darle solución, si no se mantienen las ganaderías en los pueblos?

¿Saben que le va a ser difícil la mejora ecológica con los pueblos despoblados y sin ganadería extensiva que pueda mantener el ecosistema?

¿Saben que los ganaderos son los principales interesados en la protección de sus animales y en su bienestar y que con decisiones legislativas como ésta, se sienten completamente desprotegidos y abandonados a su suerte por dirigentes “urbanitas” que no conocen ni lo más básico del trabajo diario en estas ganaderías?

¿Saben que para  mantener el ecosistema y la biodiversidad hoy es más necesario que nunca mantener el número de ganaderos, que cada vez son menos?

En las comarcas que ocupa y coloniza, el lobo, las razas autóctonas están en vías de desaparición.

Que se multipliquen las organizaciones ecologistas, no significa que el lobo esté en peligro de extinción, más bien al contrario, existen datos objetivos que sostienen que, en el noroeste peninsular, la población del lobo se ha multiplicado por ocho en los últimos años.

Responsables en el citado Ministerio ¿quién va a pagar todos los imprescindibles cerramientos adecuados, todos los mastines necesarios y cuando, aún así, se produzcan los ataques de los lobos, quién va a sufragar todo el daño causado? o ¿van ustedes a obligar a los ganaderos a tener que acudir a los Tribunales para que les reconozcan sus derechos y se les resarza de los daños producidos por las malas decisiones tomadas por la Administración?

¿De qué sirve todo el trabajo que se está haciendo en lo referido al Bienestar Animal en las explotaciones de ovejas, cuando se quiere permitir que el lobo lo destruya?

A Caperucita Roja la engañó el lobo. No se dejen engañar ustedes y no adopten decisiones que lo que único que van a conseguir es contribuir a la generación de una España más vacía y sin futuro para nuestros ganaderos.

Francisco Martínez Sanmiguel
Veterinario especialista en ovino y abogado

 

El sector porcino contribuye con más de 2.100 millones de euros anuales a las arcas públicas

 

 

En España el sector porcino de capa blanca cuenta con una potente y diversificada estructura productiva, industrial y empresarial que le convierten en un sector estratégico en el contexto del sistema alimentario español y también en el económico global.

En total, son más de 86.360 granjas de porcino, de 2.630 industrias cárnicas, de 550 empresas y cooperativas, ubicadas principalmente en miles de municipios de nuestra España más rural. Todo este tejido convierte además a nuestro porcino de capa blanca, en un sector con una alta capacidad de generación y de mantenimiento de empleo estable, tanto directo como indirecto implicando a más de 427.000 trabajadores.

Su potente envergadura le otorga una relevancia clave dentro de la economía española por su contribución tanto directa al Valor Añadido Bruto, con más de 21.000 millones de euros, al empleo, ya señalado, y a las arcas públicas de España, como también indirecta, a través de su “efecto tractor” en el desarrollo económico de otros sectores.

El desarrollo de las principales actividades de la cadena de valor del porcino permite ingresar de forma directa a las arcas públicas más de 2.100 millones de euros anuales.

Con los datos consolidados del año 2019, últimos disponibles, la recaudación por cargas sociales fue de 756 millones de euros y el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) alcanzó 614 millones de euros. Estas partidas son las que tienen una mayor relevancia, copando el 65 por 100 del total de la recaudación directa del sector.

Le siguen los importes relativos al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), 313 millones de euros, y la recaudación por impuestos de Sociedades, 275 millones de euros. Además, en concepto de recaudaciones regionales o locales por tributos y otras tasas, suman 150 millones de euros.

A estas cantidades que habrían de sumarse las contribuciones de otras actividades anexas, como servicios de logística y transporte, lo que aumenta la recaudación fiscal efectiva de la cadena global de porcino, y ponen de manifiesto el carácter esencial del sector porcino y su efecto directo en la economía española, especialmente en las zonas rurales, donde se concentra la mayor parte de la actividad y del empleo de la misma.

La cadena de valor del porcino comprende numerosas actividades directas, que van desde la producción ganadera y la fabricación de piensos, (realizada por empresas de porcino) a la transformación (industria cárnica porcina) y comercialización mayorista y minorista de carne y productos del porcino.

Asimismo, son muy diversos los sectores suministradores del porcino que ejercen de soporte; pero también se benefician de la demanda que les repercute el sector porcino para la generación de rentas y empleo (efecto indirecto). Abarcan desde los más relacionados con el porcino, como es el caso de la agricultura, ganadería y caza; la industria agroalimentaria y el comercio; hasta otros tales como, por ejemplo, los servicios de seguridad, administrativos y empresariales; los servicios inmobiliarios; el sector energético; el transporte y servicios de almacenamiento; así como los servicios jurídicos y de consultoría; o los financieros.

Alberto Herranz

Ingeniero Agrónomo
Director de INTERPORC