Nuevas coordenadas en la alimentación humana y animal

Hace un par de semanas tuve el honor de participar en Fátima, Portugal, como ponente, en una reunión internacional titulada “VIII Jornadas de Alimentación Animal” organizadas conjuntamente por la IACA (Asociación Portuguesa de las industrias de Alimentos Compuestos para Animales), que paralelamente celebraba su 50 aniversario, y por la SPMA que a su vez celebrada su aniversario número 25.

En esta reunión diserté acerca de las amenazas y de las oportunidades que se ciernen sobre las industrias de la fabricación de correctores y de piensos destinados a la alimentación animal. En este marco, al igual como hice, el viernes pasado, en otra conferencia que pronuncié en Montgai para Giligroup acerca de “la agricultura y la ganadería del futuro; cómo afrontarlas” abordé, entre otras, la temática que titulé “las nuevas coordenadas en la alimentación humana y animal”.

Es muy evidente, nos guste o no, que la población humana no deja de crecer (¿10.500 millones en el año 2050?). Lo peor de este crecimiento, unido a un crecimiento significativo y creciente de la longevidad media, es que lo hace de una forma “desordenada y poco deseable», económicamente hablando (en función, entre otras cuestiones, del nivel de las rentas familiares, la ubicación regional, las creencias religiosas, etc.).

La primera consecuencia de naturaleza agraria de este crecimiento es que la Superficie Agrícola Útil (SAU) por habitante (un parámetro de gran trascendencia técnica) no deja de menguar (y más que se reducirá lamentablemente si las actuales predicciones de los efectos del cambio climático sobre las SAU de nuestro planeta se cumplen). Hoy se estima que en el año 20250 la mencionada relación SAU/habitante será del orden de sólo 0,11 – 0.12 ha (realmente preocupante).

Ante esta situación el Mundo (especialmente el primer mundo) ya está afrontando, de una forma más o menos velada, la política de disminuir significativamente la SAU dedicada a la producción de materias primas dedicadas a la alimentación animal y, paralelamente, aumentar la misma destinada a la producción de materias primas para la alimentación humana.

En este contexto y con visión técnico-económica de futuro, debe tenerse bien en cuenta la ineficacia técnica (y el elevado coste real) que implica, en general, la producción de proteínas por parte de la actual ganadería (aunque es cierto que se ha mejorado mucho en los últimos tiempos y que todavía queda un notable margen de mejora).

Pero no olvidemos que la alimentación animal constituye una actividad económica (utilizando consecuentemente factores productivos claves: capital geográfico, capital financiero y capital humano), que está inmersa en la globalidad económica de la región dónde se ubica debiendo competir con otras actividades económicas que también buscan alimentar a la humanidad.

Todo ello desemboca necesariamente, por una parte, en buscar, aumentar, en la alimentación animal, de forma altamente significativa (obviamente dentro de las posibilidades técnicas existentes) la utilización de subproductos y de coproductos procedentes de una serie de industrias como por ejemplo la industria de la molinería, la del aceite, de la alimentación y bebidas, de la carne, de los biocombustibles o de la leche. Por otra abundar, en la alimentación humana, en la utilización de nuevas fuentes proteicas tales como insectos e invertebrados (moscas, larvas de la harina, etc.), proteínas microbianas, algas (micro algas fototrópicas), plantas acuáticas comestibles (por ejemplo Lemna minor o lenteja del agua), carne sintética (o cómo queramos llamarla), etc.

El objetivo final es sin duda nada sencillo y debe ser ineludiblemente, en el ámbito que aquí nos ocupa, lograr desarrollar y establecer cadenas productivas interdependientes y sostenibles (técnica, social y económicamente).

Ello establece, sin duda, unas nuevas coordenadas en el campo de la alimentación humana y animal que, a su vez, influenciarán a nuestros hábitos alimenticios de forma significativa e irreversible. ¡Tiempo al tiempo!

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

2 comentarios
  1. Roviro Ochoa
    Roviro Ochoa Dice:

    Buenas tardes, de verdad que leer e informarse de las ponencias del Dr y Dr Carlos Buxade, nos permiten actualizar nuestros conocimientos y esta al dia en el acontecer de toda la industria agroalimentaria a nivel mundial. Gracias por conocerle aprecia catedratico

    Responder
  2. Ángel Menéndez
    Ángel Menéndez Dice:

    Buenas tardes estimado Carlos,
    En esta guerra vegana/animalista contra la ganadería uno de los argumentos más utilizados es que para producir un kilo de proteína animal hacen falta 4 kilos de proteína vegetal. Sin embargo, la eficiencia alimenticia de la proteína animal es superior a la vegetal. Mi pregunta es en qué medida es esto así.
    Gracias.

    Responder

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