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Tocar hueso

En nuestra casa, la verdad sea dicha, no somos muy imaginativos e innovadores en lo que a cocina se refiere. Yo, lo reconozco aquí en privado aunque lo niegue en público, soy un inútil total de la cocina y por ello, esa responsabilidad, y van unas cuantas, recae sobre las espaldas de mi mujer que, esto sí lo reconozco públicamente, tiene una muy buena mano en las tareas culinarias aunque si tengo que ser sincero, tampoco lo tenía muy complicado, al no tener más que seguir la senda de su madre, mi querida suegra, que dejó a la altura del barro a la mismísima Marquesa de Parabere.

El miércoles de la semana pasada, por cierto, innovamos durante la cena metiéndonos unas salchichas entre pecho y espalda. Ya sé que no es nada como para tirar cohetes pero la cuestión es que en nuestra familia era algo nuevo y, además, les informo que dichas salchichas, 100% de carne de vacuno, además de exquisitas son el resultado conjunto de unos 300 ganaderos vascos reunidos en la cooperativa Harakai – Urkaiko que comercializan su producción bajo la marca Baserria KM 0. 

Saco la salchicha a colación porque esta semana próxima el plenario del Parlamento Europeo votará  los tres reglamentos de la reforma de la PAC y en uno de ellos, el relativo al etiquetado de los alimentos, se someterá a votación el informe elaborado por el eurodiputado francés Eric Andrieu, perteneciente al grupo socialista.

El informe largo y farragoso aborda un porrón de enmiendas pero son dos las que están provocando un mayor movimiento en el seno del Europarlamento porque, al parecer, dichas enmiendas, utilizando la expresión que le viene como anillo al dedo, “tocan hueso” en la economía, mejor dicho, en la avaricia de algunas empresas.

La enmienda 165, relativa al indebido uso de algunos términos cárnicos, y la enmienda 171, algo similar con respecto a los términos cárnicos, han provocado extrañas alianzas donde empresas cárnicas se nos presentan como compañeros de cama junto a empresas de base vegetal que trabajan tanto bebidas como comidas que, obviamente, pretenden presentar como lácteo o cárnico aquello que no es más, por muy sabroso que sea, que una bebida o preparado vegetal.

Como decía, las grandes empresas europeas, con su potente y eficaz lobby comunitario, ejercen presión sobre los europarlamentarios para que permitan utilizar expresiones como “hamburguesa, salchicha, steak” por una parte y “yogur style, alternativa al queso, sustituto de la mantequilla” y como imaginará, frente a lo que no es más que una calculada y sigilosa estrategia de apoderarse del buen nombre de las bebidas y productos lácteos y de los productos cárnicos ganado por su buen trabajo a lo largo de la historia, el lobby empresarial citado es capaz de convencerles que, además, lo hacen para aumentar la transparencia del etiquetado alimentario y, en definitiva, en bien del consumidor.

Poderoso don dinero pasillea por la sede del Parlamento Europeo como Pedro por su casa, con el maletín lleno de promesas y aunque las primeras reacciones de los eurodiputados más cercanos a la temática agroalimentaria no hacen temer que el lobby se salga con la suya, mucho me temo que siempre habrá algún eurodiputado que le tiemble las piernas o, lo que es peor, que lo hará conscientemente, creyendo que así apoya a los agricultores, pero sin caer en la cuenta que con su posicionamiento, lo que es bien patente es que dará la espalda al sector ganadero.

El sector ganadero lo tiene meridianamente claro y muestra de ello es la campaña impulsada por numerosas organizaciones europeas, destacando sobremanera la organización agraria COPA-COGECA que integra en su seno a la casi totalidad de organizaciones agrarias europeas y al conjunto del movimiento cooperativo agrario europeo.

La campaña de comunicación «ceci n’est pas un steak» (esto no es un filete) plantea cuestiones fundamentales sobre la información al consumidor, nuestro patrimonio cultural y el poder del marketing moderno, que mezcla alegremente los intereses y valores de las grandes empresas. En dicho manifiesto, los agricultores europeos dejan bien a las claras que les interesa tanto producir proteínas vegetales como animales y que no se oponen a la producción de proteínas vegetales para productos veganos. No obstante, siguiendo con los argumentos del COPA-COGECA, “las imitaciones vegetales que tienden a copiar las denominaciones y las características de los productos cárnicos y lácteos deberían elaborar su propia estrategia, intensificar su esfuerzo creativo y en lugar de invertir en actividades de lobby, estas empresas deberían desarrollar nuevos conceptos de marketing, con miras a obtener el reconocimiento de los consumidores y a resolver la paradoja fundamental de la industria de las imitaciones vegetales”. 

O sea, concluyendo. Esto no es un filete. Esto es tocar hueso.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

 

La triquinosis a escena

Como queda reflejado, en la tribuna del presente boletín de Ágora Top Gan, un debate que continúa abierto en nuestro país y donde, en mi opinión, siguen sin arbitrarse soluciones realmente eficientes y eficaces, es el que atañe a la sobreabundancia de cierta fauna silvestre, en especial de jabalíes con su negativo impacto en el medio rural (y, en ocasiones, también urbano).

Pero, paralelamente, hay otra cuestión ligada a este tema que no goza de gran predicamento a nivel social, pero que no deja de ser importante; me refiero a la potencial incidencia de la triquinosis ligada al autoconsumo de carne de jabalí (y también de otros animales fuera del control sanitario). 

Esta enfermedad no sólo afecta a las personas, también afecta a diferentes mamíferos tanto silvestres como domésticos. En este contexto hay que indicar que se han identificado más de 100 especies de mamíferos, aves y reptiles como hospederos definitivos de este parásito. 

Cierto es que la mayor parte de los hospederos son silvestres; sin embargo, son de importancia particular para la triquinosis humana, como es lógico, la carne de algunos animales de consumo humano, tales como cerdos, jabalíes, caballos, ciervos, gamos, carne de toro y carnes de animales considerados exóticos (esta es la razón por la que, en ciertas partes del Mundo, la triquinosis está regularmente presente).

La mencionada triquinosis (también llamada triquinelosis o triquiniasis) es una enfermedad de naturaleza parasitaria que es  causada por un nematodo del género Trichinella, que el humano la adquiere al consumir carne y/o los productos cárnicos crudos o insuficientemente cocinados procedentes fundamentalmente, en España, de jabalíes o de cerdos parasitados  infestados con larvas del parásito. 

En las personas presenta síntomas gastrointestinales (diarrea), dolor muscular y articular.

Para prevenir esta enfermedad, es absolutamente fundamental que todos los animales que pueden estar infectados, pero especialmente, en el caso de España,, los cerdos y los jabalíes, que vaya destinados al consumo humano sean previamente analizados para comprobar que no presentan el parásito y aquí, como es natural se incluyendo los que se destinan al autoconsumo. 

Por esta razón se hace necesario, una vez más, ahora que estamos en época de caza, concienciar a todos de la necesidad de realizar este análisis también en el caso de carne de caza destinada al consumo directo (para el análisis se  aplica el método de detección de referencia para la extracción e identificación de triquinas publicado en el Boletín Oficial de la Unión Europea del 11 de Agosto de 2015, Reglamento de Ejecución (UE) 2015/1375 de la Comisión del 10 de Agosto 2015). 

En España, insisto en ello, la gran mayoría de los brotes de triquinosis se siguen generando a causa del consumo de carne o productos derivados de jabalí procedente de cacerías sin control sanitario, pero también de la ingesta de carne de cerdo procedente de matanzas domiciliarias, o de la mezcla de ambas carnes en embutidos (La carne de animales de estas especies que se comercializa por los canales habituales (carnicerías, restaurantes, supermercados, hipermercados, mercados, etc.) ha sido siempre sometida previamente a estos análisis, que son obligatorios por normativa).

Por las razones aducidas La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), en colaboración con la Real Federación Española de Caza (RFEC)ha generado un tríptico informativo, que estará disponible online y será distribuido en papel entre la población que practica la caza, con el objetivo de reducir los potenciales riesgos asociados principalmente, como ya se ha indicado, al autoconsumo de carne de jabalí no procedente de los canales habituales de comercialización.  Dicho en otras palabras, el objetivo del mencionado tríptico sensibilizar a los cazadores, a sus familias y a sus allegados, acerca de la necesidad y de la importancia de realizar el mencionado análisis de triquina en las piezas de caza. 

Se pretende pues aumentar el conocimiento sobre esta enfermedad e informar, a todos los niveles, acerca de cómo prevenirla y evitar casos como el producido, por ejemplo, en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real), dónde fueron 17 personas las afectados por un brote de triquinosis; todos eran parientes y/o amigos de la familia que hizo la matanza de un cerdo criado en semilibertad. 

Por todo lo expuesto, la triquinosis no es una cuestión menor y, en mi opinión, es positivo llevarla a escena y situarla en el lugar que la corresponde.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Las cámaras de vídeo – vigilancia y los mataderos

 

Se veía venir. Este es un complejo tema que ha tomado vigencia en España desde el año 2018. Fue entonces cuando la ONG Equalia inició, a finales del mencionado año, la campaña “Derecho de Información” para pedir la instalación obligatoria de cámaras de vigilancia en todos los mataderos españoles con el objetivo de garantizar de manera efectiva y rigurosa el cumplimiento de las normativas de bienestar animal y seguridad alimentaria.

Finalmente, ante la reiterada difusión de imágenes muy negativas acerca de las condiciones estructurales y de la realización del trabajo en algunos mataderos y/o de ciertas explotaciones pecuarias, y en respuesta a una reiterada reivindicación de las organizaciones animalistas, el Ministerio de Consumo prepara un Real Decreto para obligar a instalar cámaras de video vigilancia en todas las instalaciones donde tenga lugar el sacrificio de animales.

En este marco, el Ministerio de Consumo, a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), ha sacado a consulta pública el proyecto de Real Decreto destinado a obligar a instalar cámaras de video – vigilancia en todas las instalaciones donde tenga lugar el sacrificio de animales. 

El objetivo de esta medida es la de «garantizar el cumplimiento de los estándares de bienestar animal y seguridad alimentaria y la higiene, tanto de los animales como de las instalaciones en las que se encuentran«.

El futuro Real Decreto pretende todos los servicios de vídeo – vigilancia en mataderos e incluirá normativa sobre aquellos lugares en los que deben instalarse las cámaras, garantizando la privacidad de trabajadores y trabajadoras. El texto normativo contemplará los procesos y tiempos en los que las imágenes y sonidos deberán ser guardados y cuál será el procedimiento de puesta en conocimiento de la autoridad las posibles infracciones detectadas. Por último, se regularán las especificidades que puedan tener para la aplicación de la norma pequeños mataderos y mataderos móviles

Mejorar la calidad de la carne

El Ministerio de Consumo aduce que «la mejora de la protección de los animales en el momento del sacrificio contribuye a mejorar la calidad de la carne y tiene un efecto positivo indirecto en la seguridad laboral en los mataderos«. 

A su juicio, los consumidores demandan más información sobre los productos alimenticios y esto incluye las condiciones de los animales. Consumo afirma que ha constatado una creciente sensibilidad hacia la protección de los derechos de los animales en nuestro país.

Otros países europeos como Francia, Alemania y Escocia ya cuentan con protocolos similares de vigilancia en mataderos, puesto que la Unión Europea lo permite en su normativa. 

En España, la normativa comunitaria y estatal regulan de forma estricta los marcos de seguridad alimentaria, bienestar animal y la interrelación entre ambas a través de las autoridades competentes y el Servicio Veterinario Oficial, que son quienes ejercen la vigilancia en las instalaciones de mataderos.

Pero, a pesar de la estricta normativa y la vigilancia continua, Consumo subraya que se siguen detectando malas prácticas e incumplimientos en relación con el bienestar animal.

España solicita a Europa que se activen medidas de apoyo para el vacuno de carne

 

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación,  don Luis Planas, ha informado a las comunidades autónomas (CC.AA.)  que solicitará a la Comisión Europea (CE) la activación de medidas para el sector del vacuno, recogidas en la Organización Común de Mercados Agrarios (OCM), y que se anticipe “a un deterioro aún mayor de la coyuntura de mercado” de este sector pecuario.

A propuesta de España, en el próximo Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la Unión Europea (U.E. – 27) de los próximos días 19 y 20 de octubre, se presentará una declaración conjunta con otros Estados miembros (EE.MM.) para poner de manifiesto las dificultades por las que atraviesa el mercado de la carne de vacuno, muy afectado por la crisis de la Covid-19.

Este sector, muy vinculado al canal de la restauración y la hostelería, está afectado por la caída del turismo en verano.  Así, en las últimas semanas, el precio del añojo se encuentra un 8,4 por 100 por debajo del promedio de los últimos cinco años en España. Esta situación, tiene además un impacto directo sobre las explotaciones de vacas nodrizas, suministradoras de los animales para el cebo, cuyas cotizaciones se han desplomado. Ello, afecta además a un conjunto de explotaciones con enorme importancia para la vertebración del medio rural y el mantenimiento de los ecosistemas.

Es cierto, que las medidas de almacenamiento privado de carne adoptadas por la Comisión Europea en el pasado mes de mayo estabilizaron relativamente los mercados, pero en la actualidad la situación del mercado sigue mostrando señales negativas. Por esta razón España solicitará la activación de nuevas medidas de apoyo a este sector ganadero.

En el caso de España, las grandes dificultades existentes en la comercialización de las canales en el mercado interior impiden la revalorización de las terneras. Los machos cruzados, debido a sus bajos precios, mantienen una buena competitividad en los destinos exteriores.

Las exportaciones se mantienen a los habituales destinos de Arabia Saudí y Líbano con animal cebado en vivo y solo hay que destacar las salidas hacia Turquía, vía barco, de animal a medio cebar, que alivia algo la situación del mercado. Las ventas en canal, siguen resintiéndose por la falta de licencias de exportación por parte de Argelia.

La caza, reclamada como actividad esencial

 

Nada menos que 67 entidades representativas del mundo rural han reclamado al Gobierno que declare la caza como actividad esencial. Lo han hecho la semana pasada en un escrito remitido al presidente Sánchez donde pide que incluya los desplazamientos puntuales de los cazadores entre las excepciones ante posibles confinamientos (los confinamientos y las limitaciones de movilidad que ya están sufriendo muchos cazadores están poniendo en riesgo un gran número de acciones cinegéticas. y reclaman una declaración oficial de la caza como una actividad esencial.

El escrito, que está acompañado por un informe técnico del catedrático de Sanidad Animal e investigador del IREC (Instituto de Investigación de Recursos Cinegéticos), don Christian Gortázar, apoyado por entidades que representan a los sectores agrícolas, ganaderos, alimentarios y cinegéticos de nuestro país y, paralelamente, recuerda los posibles efectos que tendría la paralización de la actividad cinegética en algunas zonas de España cuando acaba de arrancar la nueva temporada.

Ante esta situación, alertan de las graves consecuencias que tendría un descenso significativo de la caza durante los próximos meses asociado a las restricciones por la pandemia. Alegan que “ocasionarán, sin duda, una superpoblación de algunas especies silvestres (conejos, corzos, ciervos, cabras hispánicas, jabalíes…) con consecuencias ambientales, económicas, de salud pública y de sanidad animal nefastas para España”. En este sentido, señalan que es especialmente destacable el impacto en la sobreabundancia de jabalíes.

También son previsibles de no actuarse con prontitud y adecuadamente, los cuantiosos daños en los cultivos y producciones ganaderas, ya que se multiplicarán las afecciones en las cosechas de cereales, leguminosas, pastos, etc., pero también en infraestructuras de riego y rurales, así como los ataques a las producciones ovinas y caprinas en extensivo.

Otro efecto previsible de la disminución de la actividad cinegética es la generación de desequilibrios ecosistémicos. En esta línea, el documento remitido al señor  Pedro Sánchez pone de manifiesto que “la imposibilidad del control poblacional cinegético en el ecosistema agrosilvopastoral nacional supone un descontrol de la capacidad de carga del medio natural, con severas afecciones a especies sensibles, vulnerables o en peligro de extinción”.

También está el efecto directo sobre el mundo rural, con importantísimas pérdidas económicas y de empleo en zonas que, además, están en especial riesgo de abandono demográfico.

Finalmente  las entidades representativas del mundo rural recuerdan al Presidente del Gobierno que hay que tener también en cuenta que por sus características propias y las condiciones en las que se desarrolla, la caza no es una situación “de riesgo” de transmisión del coronavirus. En efecto, gracias a las medidas de protección empleadas no hay posibilidad de contactos estrechos.

Debate europeo sobre la denominación de los productos vegetales

El Parlamento Europeo debate la semana que viene la prohibición del uso de las denominaciones habituales de la carne y los elaborados cárnicos para la venta de productos vegetales que no contienen carne en su composición.

Desde la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice), la Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino (Anprogapor) y la plataforma Carne y Salud, se insta a los miembros del Parlamento Europeo a estudiar con la mayor atención el impacto y las consecuencias de la autorización de estos términos, lo cual fomentaría prácticas comerciales engañosas e injustas. Los alimentos obtenidos a partir de proteínas de origen vegetal son productos, por sus tecnologías de producción, ingredientes y cualidades nutricionales, totalmente diferentes a la carne y los derivados cárnicos, por lo que no se deben utilizar los mismos nombres para describirlos. El sector ganadero-cárnico español y europeo considera que permitir la nomenclatura tradicional de productos cárnicos en otros productos que no contienen carne crearía confusión en los consumidores ante productos de características y valores nutricionales completamente diferentes a los de la carne, pero que se quieren presentar con la misma denominación, aspecto y etiquetado.

Marketing desleal

Por otro lado, estas organizaciones defienden que la utilización de las denominaciones asociadas a los productos cárnicos supone la usurpación de una nomenclatura que la legislación establece que debe de usarse solamente para los productos de origen animal, e intenta utilizar estrategias de marketing desleales para conseguir ventajas en el mercado, apropiándose de denominaciones de prestigio y larga tradición gracias al trabajo de generaciones de ganaderos, industrias y carniceros europeos, y están arraigadas en el patrimonio cultural y gastronómico de nuestro Continente. Los productos de origen vegetal deberían buscar y utilizar sus propias denominaciones y características sin intentar inducir a los consumidores a pensar que son «equivalentes» a los productos cárnicos reales con los que pretenden mimetizarse.

Tal como explica Gustavo Samayoa, presidente de la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI), “lo primordial es la claridad en los mensajes y no confundir al consumidor. Los consumidores demandamos un etiquetado transparente y entendible, que al mismo tiempo no induzca a error con mensajes confusos”.

 Por este motivo, Anice, Anprogapor y Carne y Salud quieren sumarse a la iniciativa del COPA-COGECA, la principal asociación de ganaderos y agricultores de Europa, y las demás organizaciones sectoriales europeas, en su campaña de comunicación “EstoNoEsUnFilete”, con la que se pretende mostrar a la sociedad las diferencias en la composición de los productos cárnicos en comparación con productos vegetales, así como la importancia de utilizar las denominaciones cárnicas exclusivamente con los productos elaborados a partir de la carne.

La resilencia del sector pecuario ante una situación VUCA

Entendamos bien aquí que el término resiliencia lo refiero  a la capacidad, en este caso del sector pecuario (del agrario, en general, para ser más exactos), para hacer frente a la compleja situación global actual, plagada de adversidades, y para transformar los muchos inconvenientes que la caracterizan y el dolor moral que la misma genera, en una fuerza motora que le lleve a superarse e incluso, a salir fortalecido.

En unos momentos donde, en España, el desprestigio del Ejecutivo y de los responsables de nuestra Sanidad aumenta día a día, ante sus reiteradas mentiras, su incapacidad real de frenar la expansión de la pandemia de la COVID – 19, de aportar cifras reales de la situación y de ser incapaces de reportar datos durante los fines de semana (caso prácticamente único en el Mundo) no le queda al sector y no nos queda a todos nosotros, personas normales y corrientes, más alternativa que procurar adaptarnos, lo mejor y más rápido posible, a pesar de todo, a una situación absolutamente nueva, dinámica y excepcional, que nunca habíamos esperado, ni, por supuesto, imaginado.

Es verdad que nuestra sociedad y en ella, nuestro sector, sigue funcionando, mejor o peor,  pero lo hace de una manera muy distinta a cómo lo hacía hace apenas 10 – 12 meses.  En efecto, al impacto directo e indirecto de la COVID – 19 se han sumado cambios y tendencias cuya influencia, especialmente a nivel de los mercados, cada día que pasa tienen una mayor trascendencia. 

Esta realidad nos lleva a un periodo que se puede definir como VOLATIL, INCIERTO, COMPLEJO y AMBIGUO (en inglés Volatility, Uncertainty, Complexity and Ambiguity = VUCA). Esta consideración temporal  de la suma de circunstancias especiales realmente se generalizó no hace tanto tiempo en el ámbito militar y más concretamente a raíz de la caída del Muro de Berlín y de la descomposición de los regímenes comunistas por él protegidos.

La nueva situación, especialmente en Alemania, dio lugar, como muy bien explicó en su día el señor Willy Brand, a que los comportamientos de los actores implicados podían cambiar con una muy notable rapidez, sin que se dispusiera de información suficiente para anticiparse a los mismos y con la presencia de influencias interaccionadas, muy difícilmente cuantificables y, además, en general, no evidentes a priori.

Pues bien, en esta situación VUCA (que creo sinceramente va a seguir durante muchos meses) el sector pecuario debe ser, capaz de irse adaptando. Debe ser capaz de conocer y asumir los entornos, de entender las razones de los cambios que se producen y se irán produciendo y de anticiparse, en la medida de lo posible, a los mismos. Ello supone que el sector pecuario deberá ir cambiando con un elevado dinamismo en función de las circunstancias y de las condiciones.

Es evidente que la COVID – 19 está alterando los patrones de consumo generando lo que estamos llamado “el nuevo consumidor” y también está modificando los lugares y los volúmenes de producción, los movimientos de materias primas y de productos semi- elaborados y elaborados, quebrando paralelamente los complejos equilibrios de las rutas y sistemas de transporte y modificando sus costes.  Los cambios de paradigmas (entendidos como  modelos de conocimiento aceptados por las comunidades científicas.) se hacen cada día más evidentes.

En este contexto, los consumidores son cada vez más compradores y menos clientes, cambiando su manera de comprar, tanto en lo que se refiere a los productos como a los canales de adquisición que utilizan, e incrementando también sus exigencias, especialmente las de índole emocional, lo que determina modificaciones en el modelo logístico de la cadena de suministro (y también en el de la propia cadena alimentaria).

En mi opinión y como conclusión a las presentes reflexiones, la realidad es que no es, ni va  a ser, nada sencillo prever bajo qué premisas se funcionará, en el campo que nos compete, en los próximos años. 

Ello exige desarrollar, sí o sí, tanto a nivel individual como sectorial, una resiliencia suficiente para poder medrar exitosamente en este entorno VUCA, sin olvidar que es y va a ser cuasi imposible predecir, con suficiente conocimiento y antelación, las coordenadas que lo enmarcarán.

¡Todo un reto mayúsculo para nuestro sector pecuario! Pero, nos guste o no, esto es lo que hay y es lo que se avecina.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

La carne de pavo, cada vez más presente en nuestras mesas

El pavo común, originario de México (guajalote, preciosa palabra) es un animal que se dio a conocer en Europa en el siglo XVI; y al parecer fueron los jesuitas los que se encargaron de introducirlo en el viejo continente. Su primera denominación era “Gallina de Indias”, pero poco a poco adquirió la denominación de su pariente el pavo real, conocido por su hermoso plumaje, pero con un valor culinario inferior al del oriundo de México.

Durante muchos años, fue una carne reservada a eventos familiares y festivos, ya que su tamaño propiciaba que pudiese ser degustada por gran número de comensales. A medida que su precio se fue haciendo más asequible, al ser una carne con un alto índice de rendimiento, se ha ido implantando en nuestra dieta, con niveles de consumo creciente año tras año, aunque todavía muy por debajo de la carne de pollo, la más utilizada en nuestra dieta. 

Nuestra cesta de la compra sigue dando una gran importancia a los cárnicos, pero empezamos a cambiar nuestros hábitos alimenticios: consumimos menos carnes rojas y nos decantamos por carnes más saludables. Y ahí, es donde la carne de pavo muestra sus fortalezas.

Se trata de una carne magra, baja en grasas, y además mayoritariamente insaturadas. Los ácidos grasos que contiene protegen nuestro corazón. Presenta bajos niveles de colesterol y presencia de minerales como el Zinc que cuida nuestra vista. Sus proteínas son de alta calidad y con un alto valor biológico, vitales para el buen desarrollo del organismo, defendiéndonos de infecciones, ayudando a la reparación de células dañadas y a la producción de nuevas. También posee triptófano, un aminoácido esencial regulador de la cantidad de serotonina que produce el cuerpo. Ayuda a mantener correctamente el ciclo diario del sueño. Su consumo aporta energía para todo el día: su contenido en vitaminas del grupo B, como la B3, hace que se transformen los carbohidratos en energía. Aproximadamente, la carne de pavo tiene un 75 por 100 de agua, con lo que contribuye a la hidratación. Contiene Selenio, un elemento químico que puede disminuir en hasta un cincuenta por ciento el índice de mortalidad de cuatro de los cánceres más comunes. 

Estas propiedades, por sí mismas, hacen que sea un tipo de carne recomendada para toda la población. Una población cada vez más preocupada por la salud y consciente de la importancia de la alimentación como un eje básico para evitar las enfermedades. 

Paralelamente no hay que olvidar que en el terreno de los elaborados cárnicos (fundamentalmente cocidos) la carne de pavo ha ido tomando cada vez más relevancia, teniendo un protagonismo en los lineales y mostradores de charcutería, y desplazando a más de una familia tradicional de este tipo de productos, elaborados a partir del cerdo.

Esta buena imagen que tiene el consumidor, hace que la producción de carne de pavo tenga muy buenas perspectivas de crecimiento sostenido en el tiempo. 

Por otra parte, la diferencia de consumo aparente por habitante y año en España respecto a otros grandes consumidores (EE.UU. de Norteamérica), hace que todavía tengamos un gran recorrido; tal y como lo demuestra el dato del número de explotaciones dedicadas a la producción de pavo, que en Enero de 2020 eran casi 1850, lo que supone un 100 por 100 de crecimiento en los diez últimos años (Datos del Mº de Agricultura, Pesca y Alimentación).

En razón de todo lo expuesto cabe suponer, como ya se ha comentado, que el futuro de la carne de pavo en España es, sin duda, altamente positivo.

Mayte González Ruiz

Estadística e Investigadora Operativa.

Experta en Charcutería, Carnes y Pescados. 

El problema de  las denominaciones cárnicas para las imitaciones vegetales

 

Se trata de una cuestión que no es nueva, pero que ante la creciente presencia en los mercados de las imitaciones vegetales la misma va adquiriendo fuerza día a día y, a la vez, mostrando la complejidad de esta cuestión. Es cierto que la “pelota” está en la mesa del Parlamento Europeo, pero es evidente que si éste no afronta esta cuestión de la forma adecuada dejará que haya una serie de vacíos legales cuyas consecuencias, a medio – largo plazo, son realmente difíciles de cuantificar.

En este marco, un grupo de organizaciones europeas representativas del sector ganadero ha anunciado una nueva campaña y hace un llamamiento a la movilización de todo el sector después de que el Parlamento Europeo no haya logrado, tampoco esta vez, un acuerdo sobre las disposiciones del Reglamento para las OCM relativas a las denominaciones de la carne. Los diputados del Parlamento Europeo han reanudado el debate del año pasado al objeto de analizar y en su caso conceder el reconocimiento de nombres como ‘hamburguesa vegana’ o ‘salchicha vegana’ (nombres que ya podemos encontrar en algunos de nuestros supermercados e hipermercados).

Don Eric Andrieu, un europarlamentario, propuso dejar la cuestión fundamental de las denominaciones de la carne en manos de la Comisión mediante actos delegados. Pero las cooperativas han manifestado que: “pasar la pelota a la Comisión de esta manera no es, por un parte, aceptable  para los ganaderos y, por otra, es contrario a la propuesta inicial sometida a votación el año pasado”.

Las mismas solicitan a los miembros del Parlamento Europeo que estudien con la mayor atención el impacto y las consecuencias de la generalización de estos términos, lo cual podría fomentar prácticas comerciales engañosas e injustas.

Por su parte, el señor Jean Pierre Fleury, presidente del grupo de trabajo sobre carne de vacuno, ha declarado que: “el sector ganadero europeo no pretende oponerse a este desarrollo; simplemente lo que se solicita es que se reconozca y se respete el trabajo de millones de agricultores y trabajadores del sector ganadero europeos. No tengo reparos en afirmar que se trata de un caso patente de secuestro cultural. Ello está dando lugar  a que agencias de marketing están aprovechando la situación actual para confundir deliberadamente a los consumidores, al promover la opinión de que reemplazar un producto por otro no afecta a la ingesta nutricional. Este camino está empedrado de buenas intenciones, pero desembocará inevitablemente en la aparición de otras denominaciones confusas a largo plazo”.

Lo cierto es que, en la actualidad, a nivel del consumidor medio, un consumidor cuya formación en estas cuestiones no es elevada, ya se está generando la confusión que anunciaba el señor Fleury. Y esta confusión crece en la medida que la publicidad se vuelve cada vez más agresiva y engañosa.

El Ministerio de Consumo prohibirá los anuncios de alimentos no saludables dirigidos a menores de 15 años

Con esta medida se elevará esta prohibición en tres años, para así disminuir la prevalencia de la obesidad y sobrepeso y sus consecuencias, tanto en el ámbito de la salud pública como en sus repercusiones sociales.

Según han avanzado a Efe fuentes de Consumo, ésta será una de las principales claves de la reforma del denominado «Código PAOS», un código de regulación de la publicidad de los alimentos y de las bebidas dirigida fundamentalmente a menores.

De esta forma, el ministerio que dirige don Alberto Garzón, pretende aumentar la edad de protección que ahora mismo se establece hasta los 12 años al limitar la publicidad de los alimentos hasta la edad mencionada a los que tienen los códigos más favorables para la salud; leáse los códigos A y B de Nutri – Score.

Nutri – Score es un distintivo que informa sobre la calidad nutricional de los alimentos y que se le atribuye coloquialmente el nombre de «semáforo» porque los clasifica en cinco colores que evolucionan progresivamente desde el verde (más saludable) hasta el rojo (menos saludable).

Estos colores están asociados a cinco letras (A/B/C/D/E) que hacen que el código sea realmente muy sencillo de leer y de entender. Según las mismas fuentes Consumo también tiene la intención de prohibir la participación de personas famosas y de personajes animados en estos espacios comerciales, tanto en televisión como en las salas cinematográficas.