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Las ponedoras en los pequeños corrales

Hace ahora un mes, fue el día 5 de marzo, celebramos en el Salón de Actos del Edificio Agrícolas dela Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) la I Jornada Técnica ÁGORA TOP GAN referida a la Avicultura Industrial de Puesta (que en realidad sería la V Jornada dedicada a esta producción si tuviéramos en cuenta las Jornadas realizadas en nuestra anterior singladura entre los años 2016 y 2019).

En ella se puso una vez más de manifiesto de manifiesto la altísima tecnificación de que goza este sector pecuario en su faceta industrial y la elevada complejidad de la gestión de estas granjas la gran mayoría de ellas con censos muy importantes (se estima que en España hay actualmente del orden de 1400 granjas “industriales” que albergan unos 44 millones de gallinas ponedoras).

Pero, en esta oportunidad, en razón del intercambio epistolar con don José Carlos Terraz, al que hacía referencia en mi nota del Boletín nº 24, que vio la luz el martes pasado, quería escribir acerca de lo que se dado en llamar “Gallinas en los corrales” o también “gallinas de corral”; gallinas que forman parte del sector avícola alternativo.

Relativamente la importancia cuantitativa de estas gallinas, en España, no es muy elevada pero si es significativa la cualitativa (no sucede los mismo en otras regiones del Mundo donde estas “gallinas de corral” tienen una gran importancia cuantitativa).

En mi opinión, podemos estar hablando en España, como mucho, de unos 2,5 a 3 millones de ponedoras, aunque se trata de una cifra muy variable en el tiempo, pero debe tenerse en cuenta que esta actividad pecuaria ha decaído significativamente en los últimos años en razón de que, en la mayoría de los casos, ha dejado de ser “un negocio” para, como dice don José Carlos Terraz, convertirse en un hobby.

Pero lo que me preocupa aquí, en este caso de las “gallinas de corral” es que no siempre la trazabilidad de las aves está garantizada. En efecto, pude suceder que, en un momento determinado, haya picos sobrantes en las recrías destinadas a las granjas industriales. Estos picos, en ocasiones, terminan en manos de intermediarios que los dirigen hacía los corrales a los que hemos estado haciendo mención (hay que significar que la legislación para estos casos no está demasiado clara y, desde luego, no es fácil de cumplir).

Cierto es que AVIALTER y la propia Asociación Europea de Aves Rurales (ERPA) ha trabajado mucho en este tema y se han presentado en su día al Ministerio y a la propia Comisión Europea, unas propuestas basadas en unas fichas de trazabilidad (con el concepto de “registro vivo” de movimientos) y, paralelamente, de identificación de corrales.

De esta forma se generaría un registro electrónico oficial vivo y actualizado dónde deberían quedar registrados todos los movimientos de las aves a lo largo de la cadena (incluyendo naturalmente las tiendas intermedias en su caso) y las ubicaciones de los corrales domésticos, que es su destino final.

Lamentablemente se trata de un tema que requiere de una base legislativa y la realidad es que ello siempre constituye un problema muy complejo de resolver en nuestro Unión Europea de los veintisiete (U.E. – 27). En definitiva: se ha avanzado muy poco.

Ahora con la aparición de la pandemia generada por el coronavirus COVID – 19, que nos tiene finalmente a todos confinados, al declararse en Estado de Alarma (Decreto 463/2020), la situación se ha complicado un poco más.

En efecto, si bien es cierto que se ha dejado seguir laborando a las tiendas que suministran productos y servicios a los agricultores y ganaderos (incluyendo alimentos para mascotas y animales domésticos), las mismas se han quedado prácticamente sin clientes con lo cual se ha generado un importante cuello de botella.

Ello significa un problema de índole económica para los criadores y también para los productores de “huevos de corral”, amén de suscitar a medio – plazo un problema de bienestar animal al no estar realmente funcional un importante canal de comercialización de las aves recriadas (que actualmente se amontonan en los criaderos).

Con lo cual y aquí quería llegar hoy la situación descrita es uno de los muchos “daños colaterales” que la pandemia está generando a nuestra ganadería; en este caso, concretamente, a la avicultura de puesta alternativa.

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

El problema de la falta de esquiladores profesionales

En este momento y a la espera que el Ejecutivo pueda arbitrar medidas que solucionen esta situación el problema está creado, porque aunque es un trabajo bien remunerado, cada esquilador cobra más de 100 € diarios, es un trabajo duro y muy pocos jóvenes de nuestro medio rural manifiestan su deseo de diplomarse en este ancestral pero irreemplazable oficio.

Por esta razón, como ha expuesto COAG, anualmente muchos profesionales de la esquila, procedentes de Europa del Este o de Sudamérica, recorren todos los años Castilla y León (y también otras regiones de España), generalmente entre los meses de abril a octubre, esquilando a los aproximadamente 3 millones de ovejas que conforman la cabaña ovina de CyL, la más importante de España solo por detrás de Extremadura.

Sin embargo, este año, de no arbitrase alguna medida excepcional, estos esquiladores (como sucede con otros muchos temporeros) no podrán venir por el problema generado por el virus SARS-CoV-2.

En efecto, el cierre de las fronteras decretado para contener la expansión de la pandemia está impidiendo, como se acaba de comentar, que los mencionados profesionales de la esquila lleguen a España.

Por esta razón en las explotaciones ovinas, según han comunicado a COAG Castilla y León, varios ganaderos afiliados, comienzan a temerse lo peor. La región necesita anualmente unos 150 esquiladores profesionales (350 en el conjunto de España) y CyL apenas cuenta con 20, según estas fuentes del sector.

Como es sabido la cabaña ovina necesita imperiosamente ser adecuadamente esquilada una, y en ocasiones dos, veces al año para poder garantizar su sanidad.

La lana, como también es bien sabido, es una gran fuente de gérmenes que puede infectar toda la explotación. Además, la capacidad productiva de un animal merma considerablemente en condiciones de precaria sanidad (el animal no esquilado puede contraer enfermedades tales como la sarna y la roña). Paralelamente las medidas de bienestar animal son de imposible cumplimiento sin que el animal esté pelado y aseado.

En las granjas de ovino los problemas llueven sobre mojado, porque estas explotaciones ya están sufriendo los efectos secundarios del cierre del canal Horeca lo que provoca el hundimiento del consumo de lechazos y, como consecuencia de ello, éstos se hacinan en las naves ganaderas sin horizontes precisos para lograr aparezca la necesaria descongestión.

Y las consecuencias de todo ello no o soluciona, aunque puede mitigarlo, el hecho de que ganaderos y los agricultores de la Unión Europea (UE), afectados por la crisis del COVID-19, podrán beneficiarse de préstamos o garantías de hasta 200.000 euros en condiciones favorables, como tasas de interés “muy bajas” o calendarios de devolución favorables, informó hace unos días la Comisión Europea (CE).

Sostenibilidad: el nuevo atributo de la ganadería (I)

La producción animal desempeña y seguirá desempeñando un papel clave en el suministro de alimentos de origen animal. Pongamos en valor el papel del veterinario y de todos los profesionales relacionados con la ganadería.

El sector ganadero se encuentra en el epicentro de los debates públicos en Europa y fuera de ella. Ciertos grupos de interés, cuyo ánimo es difundir mitos y perspectivas radicales sobre la ganadería, han conseguido acaparar la atención de la sociedad. Dichos mitos y opiniones, cada vez más presentes en las redes sociales y en la prensa, terminan representando una imagen que contrasta brutalmente con la realidad que viven y experimentan a diario miles de agricultores europeos y los profesionales que trabajan con ellos sobre el terreno. Estos debates repercuten fuertemente en la opinión del consumidor europeo sobre el papel de los productos animales y la elección de su estilo de vida, además, acorralan al sector de la ganadería en una esquina de la sociedad. Todo ello afecta de forma negativa al modelo ganadero de la Unión Europea y al marco político, al multiplicar los desafíos a los que se enfrentan nuestras comunidades agrarias a la hora de garantizar su viabilidad económica, el relevo generacional y su capacidad de adaptación a las exigencias sociales y medioambientales.

Por tal motivo, nos hemos planteado poner en valor el papel del veterinario y de todos aquellos profesionales, relacionados directa o indirectamente con la ganadería.

¿Una Europa sin ganadería?

Acabar con la ganadería en Europa acarrearía graves consecuencias. Perdería tierras de pasto esenciales, sufriría más incendios forestales, carecería en gran medida de fertilizantes orgánicos, de energía ecológica y de muchas otras materias primas e intensificaría el éxodo rural. Al mismo tiempo se vería obligada a depender de productos animales importados, perdiendo así el control sobre las normas de producción e incrementaría la demanda de materias y materiales derivados de combustibles fósiles.

El eurodiputado Jérémy Decerle, remacha:

«En esta era en la que los europeos desean alimentarse de forma más saludable y consumir más alimentos locales, así como preservar el medio ambiente, los agricultores y ganaderos pueden ser parte de la solución y no del problema; la búsqueda de soluciones empieza por una visión completa y racional de la situación».

La producción animal forma una parte integral de la cadena de alimentación humana con el sector pecuario, que actualmente cuenta con el 13% de las calorías y el 28% de la proteína consumida diariamente. El ganado es responsable de la vida de casi 1.300 millones de personas, representa el 40% de la agricultura producida por los países desarrollados y el 20% en países en vías de desarrollo, aportando fuentes esenciales de alimentación.

Más allá de los parámetros tradicionales

Tenemos que afirmar de manera fehaciente que la agricultura lo ha hecho bien. El precio de los alimentos, en términos reales, ha caído un 50% los últimos 50 años y para muchos países desarrollados la escasez ha dado paso a la saciedad. Como resultado, para mucha gente, el alimento está disponible a voluntad originando sobreconsumo, obesidad y desperdicios.

Pero no es suficiente cumplir solo con los parámetros tradicionales para asegurar la competitividad, aceptación y reconocimiento de la actividad.

Hasta hace poco tiempo el desempeño de la moderna ganadería se medía por su eficiencia productiva, conversión alimenticia, mortalidad, ganancia diaria de peso y otros parámetros técnicos. Actualmente, ya no es suficiente cumplir solo con estos parámetros para asegurar la competitividad, aceptación y reconocimiento de la actividad. Cambió el mundo y cambiaron las reglas.

Por consiguiente, en la ganadería actual se exige ahora también, la comprobación de su responsabilidad, como un todo, en sus relaciones con el ambiente en el cual se inserta y con el cual se relaciona. Esto significa que además de los parámetros zootécnicos la actividad se evalúa, con la misma intensidad e importancia, mediante la idoneidad de su relación con el entorno social, ambiental, animal y empresarial o, en otras palabras, su grado de sostenibilidad.

 

Santiago Vega García. Clara Marín Orenga.
Área de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera

 

La tercera revolución en el mundo agrario

El pasado jueves por la tarde, gracias al Coronavirus y, sobre todo, a la manifiesta ineptitud de nuestros dirigentes a nivel nacional pero también internacional, a la hora de afrontar el tratamiento de esta cuestión en tiempo y formas, me veo encerrado en casa, como imagino lo están también (y lo estarán en las próximas semanas) la inmensa mayoría de ustedes.

Por esta razón, en el marco de mi reconocida torpeza con las nuevas tecnologías y por ello con un gran estrés, me vi en la tesitura, de dictar una videoconferencia sobre la temática reflejada en el título que ostenta la presente nota.
Entrando en materia: desde mi punto de vista la primera revolución en el mundo agrario fue la denominada “Revolución Verde”. La misma tuvo lugar entre los años 60 y 80/90 del siglo pasado.

Con ella se logró un notable incremento en la producción de alimentos por unidad de superficie agrícola útil (S.A.U.) y, paralelamente, por unidad de base animal útil. Y se logró a partir de la aplicación, tanto en la base vegetal como en la animal, de la selección poblacional unida, tanto a nivel vegetal como animal, a una optimización de los insumos (alimentación y nutrición, control de plagas y de microorganismos patógenos, etc. etc.).

La segunda revolución en nuestro mundo agrario ha sido claramente de naturaleza biotecnológica. La misma tuvo lugar a finales del siglo pasado y vino de la mano de un mayor conocimiento funcional de la molécula de ADN. Ello permitió su manipulación técnica dando lugar a la obtención de organismos genéticamente modificados (O.G.M.); es decir, se logró la obtención de seres vivientes, vegetales y animales, cuya base genética o material genético, se veía modificado por la intervención humana directa.

En este ámbito de los O.G.M., debemos considerar dos casos; el de los normalmente llamados “organismos transgénicos” a los que se les ha aportado secciones, más o menos grandes, de ADN que no pertenecen a ningún individuo de su especie y los “organismos editados genéticamente” dónde lo que se hace, exponiéndolo de una forma muy sencilla, es bloquear o activar genes propios.

El resultado que se persigue en ambos procesos es el de la obtención de individuos que muestren, en su entorno productivo, ventajas competitivas en razón de ser más eficientes y eficaces, siempre en función de los objetivos que se persigan.

Resulta evidente pues que tanto la “Revolución Verde” como la “Revolución Biotecnológica” no modifican sustancialmente la esencia de “lo agrario” dado que lo que buscan o pretenden, es mejorar los resultados productivos, a través de la mejora de sus eficiencia y eficacia en los procesos de gestión de las bases vegetal y animal, en función siempre de los entornos y de las circunstancias.

En este marco lo que procuran llevar a cabo los empresarios agrarios (agrícolas y ganaderos) es controlar regularmente los procesos productivos a través de indicadores que se deben generar y tener disponibles, a lo largo de los mencionados procesos productivos.

Para que ello sea realmente posible de ser llevado a término los mencionados empresarios deben disponer de herramientas que les permitan tomar decisiones rápidas y adecuadas, cuando se producen cambios en los procesos productivos previamente establecidos mejorando el proceso real que está aconteciendo.

Para ello es necesario tener mucha información (técnica, biológica y financiera) en tiempo real, que permita al agricultor y al ganadero, saber lo que le está realmente ocurriendo en tiempo real y que implica al proceso productivo de a su base vegetal o animal.

Esta razón que por la que surge la tercera revolución en nuestro mundo agrario. La misma, denominada “Revolución Agromática”, se fundamenta en proveer a los empresarios agrarios de las herramientas necesarias para facilitar la toma de decisiones sobre la incorporación de prácticas no planificadas con la finalidad, insistimos, de que el proceso productivo real resulte lo más eficiente posible.

Se trata en definitiva de registrar y monitorear la información (Apps, sensores cuyas señales están incluso conectadas a la nube, etc.), de almacenar la mencionada información (herramientas de Plataformas de Panificación de Recursos Empresariales (ERP en sus siglas en inglés) y de analizar la misma (herramientas de Big Data, que permiten analizar millones de combinaciones de variables lo que puede permitir encontrar las causas de las desviaciones en los procesos productivos respecto de lo inicialmente planificado).

A ello debemos sumar, cada vez más, la inteligencia artificial (clave en un futuro a corto plazo). La misma permite consolidar la información generada, monitoreada y almacenada con las herramientas antes descritas y, posteriormente, explicar los resultados. A partir de aquí, sugerir posibles cambios (técnicos, biológicos y/o financieros) en los procesos a seguir para lograr unos resultados finales muy aproximados a los planificados inicialmente.

En definitiva, las tres revoluciones en el mundo agrario, pero especialmente la tercera, cambiarán, están cambiando ya, de forma profunda e irreversible las bases tradicionales de las producciones vegetales y animales.

A todo ello hay que sumar, sí o sí, las producciones de procedencia industrial que ya empiezan a estar aquí.

Comprendo perfectamente que, para muchos de nosotros, todo lo expuesto en esta breve nota no va a ser siempre fácil de asumir, en el sentido más amplio del término, pero remendando aquella conocida frase coloquial: “tampoco aquí es posible poner puertas al campo”.

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Jaca Navarra: presente y futuro de esta raza caballar

La raza equina Jaca Navarra es una raza autóctona asentada en la Comunidad Foral de Navarra que durante el siglo XIX y primeras décadas del XX tuvo un gran prestigio como animal de trabajo, siendo frecuente la venta de ejemplares de dicha raza a otras regiones españolas como la levantina y la murciana, donde eran muy apreciados para la realización de las tareas agrícolas. Las ferias de San Fermín y de San Miguel, que todavía persisten, fueron los eventos donde se efectuaban las mayores transacciones, que podían superar las 700 cabezas anuales.

La progresiva mecanización del campo trajo consigo, a partir de mediados del siglo XX, el abandono paulatino de este tipo de caballo rústico y adaptado al medio. Afortunadamente, la Diputación Foral de Navarra fue consciente de la amenaza que se cernía sobre esta raza y ya en 1937 estableció en la sierra de Urbasa una Yeguada Provincial, con objeto de garantizar la conservación de esta raza.

Esta labor de conservación se trasladaría a partir de 1981 a la finca propiedad del Gobierno de Navarra situada en Sabaiza (Valle de Ezprogui, en la Navarra media), que es gestionada en la actualidad por el Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias (INTIA). Así mismo, en 1999 se constituyó la Asociación de Criadores de Raza Jaca Navarra (JACANA) cuyo fin es velar por la pureza y selección de la raza, gestionar y desarrollar el libro genealógico y patrocinar una constante labor informativa y de formación profesional de sus ganaderos. En este sentido, aunque en la actualidad la raza se encuentra catalogada como raza en peligro de extinción, la labor de los organismos mencionados está siendo efectiva y el censo de animales inscritos en el libro genealógico supera las 1440 cabezas, siendo 1240 aproximadamente hembras y 220 machos.

Habiendo quedado relegada su aptitud para el trabajo, la orientación que se está dando actualmente a la raza es la producción de carne. Es un tipo de producción muy extensiva, con rebaños de un tamaño medio de 30 cabezas que pastan prácticamente durante todo el año en los pastos de los montes navarros, siendo suplementados con forrajes conservados y piensos únicamente durante el periodo invernal.

Los potros son destetados de la madre hacia los 6-9 meses, pasando a pequeños cebaderos donde se alimentan con pienso y forraje hasta los 12-15 meses, edad a la que son sacrificados.

Para valorizar este tipo de carne, el INTIA propuso la creación de una marca de calidad que, desde 2015, está operativa con el nombre de Potro de Origen de los Valles Navarros. La consolidación de esta marca de calidad y el fomento de este tipo de carne, con objeto de incrementar su consumo, son los retos actuales y futuros que tienen entre manos los ganaderos, técnicos y comercializadores y de cuyo éxito dependerá en gran medida el devenir de esta raza navarra.

 

Alberto Pérez de Muniain

Secretario Técnico

Asociación de Criadores de Ganado Caballar de Jaca Navarra – JACANA

La actual problemática de la producción apícola en España

La apicultura española está pasando por momentos difíciles, y cuando no, llegando a ser críticos en algunos aspectos como ahora sucede; ahí están las últimas manifestaciones en el sector primario.
En la apicultura se unen una serie de factores que están llevando al sector a una muy difícil situación.
Veamos:
La climatología tan “loca” que estamos sufriendo ha producido, en esta última campaña, una disminución en la producción, dependiendo de zonas, cercana al cincuenta/sesenta por ciento.
La patología de las abejas, sobre todo la varroosis (Varroa destructor), que está diezmando a nuestras colmenas y que, por distintas circunstancias, está descontrolada. Estas circunstancias se resumen en una bajada sustancial en la eficacia de los productos acaricidas utilizados. El sector se queja de que no dispone de suficientes alternativas a los que está utilizando. Por otra parte, existe una corriente que, lamentablemente se está extendiendo, de utilizar prácticas y productos no autorizados y de distintas formas de aplicación muy alejadas de la mínima praxis profesional.
La Administración General del Estado está legislando y apoyando al sector apícola con el Plan Nacional de Apicultura, programa cofinanciado por la Unión Europea, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y las CC.AA. dependiendo del censo de cada una de ellas.
Seguimos sin tener en las Comunidades Autónomas, a pesar de tener competencias para ello, una política de potenciación de los asentamientos, la falta de un estudio de la flora apícola y por ello sin conocimiento de la capacidad del número de colmenas que se pueden asentar en un determinado territorio. Tampoco se legisla sobre distancias entre colmenares, tratamientos de las patologías, etc.
La situación económica y de empleo que sufre España en estos momentos, hace que muchos jóvenes inicien su andadura en la apicultura, en muchas ocasiones sin conocimientos previos que son tan necesarios y esto hace que, a pesar de la masiva muerte de abejas, el censo en España no disminuye, sino por el contrario está aumentando creando verdaderos problemas de falta de asentamientos para, fundamentalmente, los apicultores que practican la trashumancia.
Ello ocasiona que, por parte de autoridades locales, se legisle en el sentido de “poner puertas al campo”, dándose la circunstancia de situaciones no deseadas por nadie como el cierre de piqueras o el envenenamiento de abejas.
El hartazgo del sector primario que estamos viviendo llega por los bajos precios que tienen sus productos en origen.
En apicultura, este año, se suma la baja producción y el desplome de los distintos productos comercializados: miel, polen. Si analizamos la situación vemos que desde la desaparición de la interprofesional INTERMIEL, el mercado ha perdido trasparencia y siempre pierde la parte menos organizada, en este caso el apicultor. La importación de miel de países terceros, con una sospechosa calidad ayudada por una legislación nada adecuada en controles y etiquetado está llevando a la ruina a muchos apicultores.
Terminemos con un punto de esperanza. Los productos naturales, con una calidad contrastada como nuestra miel, polen, etc. tienen su punto fuerte en la diferenciación (denominaciones de calidad) además de cubrir unos nichos de mercado no cubiertos (miel + polen, miel + jalea real, miel + propóleos), que nos alejen del “monocultivo” de la miel a lo que hay que añadir unas necesarias campañas publicitarias.
Si a todo esto le añadimos la necesidad de potenciar la presencia de las abejas que contribuyen a la sostenibilidad como se contempla en el Convenio de Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, estaremos en el adecuado camino para salir de esta crisis que tan perjudicial está siendo para todos.

Jesús Llorente Martínez

Vicepresidente 

Fundación Amigos de las Abejas

Asociación de Veterinarios Especialistas en Sanidad y Producción Apícola.  AVESPA

Consideraciones acerca del neonato en el ganado caballar (II): el potro no mama

Ya hablamos en el capítulo anterior de la importancia que tiene que el neonato tome el calostro en las primeras horas de vida puesto que, debido a las características de la placenta de la yegua, el potro nace sin ningún tipo de inmunidad y es mediante la toma de calostro cómo la adquiere. Esta toma de calostro debe producirse en las primeras 12 h de vida (principalmente en las 6 h primeras), porque a partir de esas horas en adelante, se cierra la barrera intestinal que permite el paso de IgG a la sangre.

Si el potro no mama en esas primeras horas, el problema puede estar en la madre o en el potrillo.

Algunas yeguas primerizas, al tener la ubre muy llena y con mucha tensión, por tanto, con dolor al tacto, no consienten que el potro se acerque y mame porque eso les produce dolor. Si éste es el caso, habrá que ordeñar un poco la yegua para disminuir esa tensión y por tanto el dolor, y sujetarla bien (si es necesario una sujeción más firme, se hará uso del torcedor o acial) cuando acerquemos el potrillo hacia la ubre. Es importante dedicarle tiempo y paciencia y en cuestión de horas (a veces algunos días) conseguiremos que la yegua acepte al potro.

En ocasiones es el potrillo el que no mama, aun teniendo una yegua muy predispuesta. Si el potro presenta algún problema a la hora de mantenerse en pie, pero tiene reflejo de succión, lo que habrá que hacer es, ayudarlo a levantar e intentar que haga el menor esfuerzo posible y aproximarlo a la ubre, haciendo salir algo de leche de la misma, para que el potrillo entienda dónde tiene que succionar. Igual que en el caso anterior, es cuestión de paciencia y en unas horas veremos cómo el potro cada vez tiene más fuerza y más capacidad para mamar por cuenta propia.

Si la yegua muere en el parto, se puede ordeñar y administrarle el calostro al potro mediante biberón. En el caso de que la yegua no tenga calostro o sea de baja calidad, se pueden administrar jeringas comerciales con calostro concentrado, estandarizado y liofilizado, una a las 6 h de vida y otra 6 h después.

En cualquiera de estos casos, si el potro consigue tomar el calostro dentro de las primeras  de vida, no tiene por qué tener ningún problema relacionado con la falta de inmunidad. Ante la duda, siempre podemos comprobar que ha adquirido la inmunidad necesaria, realizando un test rápido de IgG, que en menos de 10 min nos dará el valor de IgG en sangre, del potrillo.

La mayoría de los partos ocurren entre las 22:00-04:00 h, por lo que cuando vienen a darse cuenta de que el potro no ha mamado, es probable que hayan pasado más de 12 h desde que nació. En este caso, hay que avisar de inmediato al veterinario. La inmunidad será transferida al potro mediante administración intravenosa de plasma materno o de plasma hiperinmune comercial. Se le colocará un catéter intravenoso, normalmente en la vena yugular o en la vena cefálica, y mediante infusión lenta se le irá administrando el plasma hiperinmune.

Si el potro no tiene reflejo de succión, estaremos ante un potro enfermo. Puede ser que ya haya nacido enfermo, debido, por ejemplo, a una placentitis de la madre, o bien que se infecte al nacer, debido a que carece de la inmunidad necesaria para hacer frente a enfermedades. En estos casos, el potro nunca tomará por sí solo el calostro puesto que carece de reflejo de succión. Si estamos dentro de las primeras horas de vida, podemos ordeñar a la yegua y mediante un sondaje nasogástrico, que hacemos al potrillo, le introducimos el calostro hasta el estómago. La otra opción y única en el caso de que el potro tenga más horas de vida, será la de hacerle una transfusión del plasma de la madre o del plasma comercial. Además, habrá que darle una terapia de soporte y tratamiento médico según la patología o patologías que presente.

 

Dra. Rosana Domingo Ortiz
Universidad CEU Cardenal Herrera

Nuevas disposiciones relativas al bienestar animal en Francia

El tema de las exigencias en todo lo relativo al bienestar animal sigue avanzando en el seno de la mayoría de los Estados de la Unión Europea. Así, Francia tiene previsto prohibir, a finales del año 2021, eliminar pollitos machos vivos de estirpes de puesta y castrar lechones sin anestesia.

Don Didier Guillaume, Ministro de Agricultura francés, afirmó en una rueda de prensa que “ya nada será igual”. El ministro galo señaló que actualmente, en Francia, los pollitos machos son eliminados violentamente (masacrados, dijo) en granjas de gallinas ponedoras porque no es rentable alimentarlos y «el objetivo es obligar a las empresas y a la investigación a dejar de hacerlo a fines de 2021.

El señor Guillaume se comprometió a encontrar una «técnica que funcione a gran escala» y de momento el método de sacrificio con CO2 sigue vigente. Entre los vecinos de Francia, Suiza ha implementado esta prohibición desde el 1 de enero.

Esta es una cuestión que entrará a muy corto plazo a debate también en España dónde anualmente se sacrifican alrededor de 35 a 38 millones de pollitos machos recién nacidos procedentes de estirpes de puesta.

Además el ministro aclaró que a fines de 2021 tampoco habrá “más castración de lechones sin anestesia” y que el ministerio “publicará textos reglamentarios en las próximas semanas para avanzar hacia prohibición de prácticas dolorosas en la cría de animales”.

“Hoy, el bienestar de los animales no es el fin de la producción, es una mejor producción”, continuó el señor Guillaume. “Hay bienestar animal, pero también estoy comprometido con el bienestar del criador, es muy importante”, agregó.

El gobierno francés también quiere que los fondos estatales se destinen inmediatamente a edificios que favorezcan la expresión natural del comportamiento de los animales de granja. Se compromete a defender, en las negociaciones actuales sobre la futura Política Agrícola Común Europea (PAC), la financiación de los ganaderos que inviertan en edificios ganaderos que cumplan con las normas de bienestar animal.

El “pollo vegetal” está llegando a España y es para quedarse

De lo que viene hablado el profesor Buxadé desde hace más de 5 años y que parecía una “fantasía”, ya se puede considerar una realidad tangible también en España. Lanzadera, la entidad impulsora de empresas auspiciada por don Juan Roig, presidente de Mercadona, se ha apuntado a promocionar la denominada “carne vegetal” incluyendo la empresa Heura Foods entre la veintena de start ups a las que quiere impulsar en este 2020.

Según la información publicada en el periódico Cinco Días la empresa «dedicada a la producción de productos de carne vegetal desarrollados por la empresa Foods for Tomorrow, estará bajo la tutela directa de Mercadona. La apuesta de Mercadona es fuerte y busca posicionarse en el mercado vegano con varios productos como, por ejemplo, la “pizza vegana” o ahora con una “carne de pollo vegetal” en razón de que este tipo de alimentos son cada vez son más demandados.

En su página web la empresa Heura Foods afirma que: «el consumo mundial de proteína animal va en camino de aumentar un 70% para el año 2050» y en concreto la carne de pollo será la más consumida, un 44% del total. Por eso, su carne vegetal que ofrecen como alternativa a la de pollo, es su producto estrella y con más proyección (también la cadena McDonald’s tiene una alternativa vegana a sus Nuggets de pollo).

Nuestra falsa carne de pollo servirá para salvar del matadero a 1.100.000 pollos aproximadamente en 2020, explican en la página web de Heura Foods, donde cuentan que su misión «es crear un nuevo sistema alimentario más justo, más sostenible, más humanitario y con un sabor que hará que olvidemos rápidamente el anterior».

La “carne vegetal” de esta empresa ya se puede encontrar en algunos hipermercados y supermercados de Madrid y ya se ofrece también en algunos restaurantes de la capital.

El “pescado de laboratorio”

Según ha publicado recientemente el medio local norteamericano The San Diego Union Tribune, una pequeña y nueva startup tecnológica, la empresa BlueNalu, con sólo dos años de antigüedad, dedicada al mundo del pescado y ubicada precisamente en San Diego (Estados Unidos) ha logrado crear un filete de pescado artificial cultivado íntegramente en laboratorio. En la presentación la empresa creadora dio una conferencia y preparó tacos y poke de este tipo de pescado para los asistentes.

Cuando comenzó su andadura la compañía BlueNalu, los conocimientos respecto a la creación de cultivos celulares musculares de pescado a largo plazo eran escasos, y no existía un protocolo de cultivo celular confiable al respecto. Las células musculares son mezcladas a continuación con un líquido nutritivo llamado ‘bio-tinta’ y los filetes son imprimidos en 3-D. Crear un producto de este tipo sin llevar a cabo modificaciones genéticas fue algo complejo, según los fundadores de la compañía, pero sigue pendiente el siguiente paso: aumentar la producción a gran escala.

Como dice la compañía: éste es el único pescado que puedes comer que no es de mar, de río o de piscifactoría. Realmente el objetivo básico de la mencionada empresa es crear pescado a base de carne y grasa extraídas de un pez real, el mencionado jurel yellowtail, que crece mediante cultivos celulares de laboratorio (el jurel es un pez de cola amarilla, sin línea negra en los ojos; solo se puede encontrar en aguas subtropicales o templadas calientes. Tiene el nombre científico de Seriola lalandi).

Como ya ha ocurrido en los últimos años en los casos de las diversas empresas que han intentado fabricar carne de laboratorio, en esta oportunidad la creación de pescado de cola amarilla ha seguido un proceso similar.  En efecto, la mencionada empresa BlueNalu ha establecido el objetivo de crear filetes de pescado reales respetando los principios éticos relacionados con la pesca y el bienestar animal, Con este “pescado de laboratorio” se evitaría la sobrepesca y estaría garantizado el mencionado bienestar animal.

De hecho, aunque para algunos pueda resultar esta generación de pescado un «proceso antinatural» como sugieren los mismos fundadores de la empresa, ya existen en el mercado productos muy típicos que requieren del uso de cultivos de células en laboratorio, como, por ejemplo, es caso del yogur griego.

Por otra parte tampoco es el primer producto de estas características, en el que se elabora pescado o marisco mediante técnicas de laboratorio. Otras empresas como es el caso de la empresa Wild Type (San Francisco) ya había elaborado productos como salmón cultivado en laboratorio.

Sin embargo, lo que hace diferente al pescado desarrollado por BlueNalu es la capacidad que tiene de soportar diferentes métodos de cocción; el anteriormente mencionado salmón de Wild Type se deshace a altas temperaturas.
En este caso, los medallones de jurel de la nueva startup pueden recibir calor directo, cocinarse al vapor, freírse, marinarse o prepararlos en estado bruto, según el CEO de BlueNalu, el señor Lou Cooperhouse. De hecho, el mismo directivo afirma que ninguna otra empresa en el mundo ha podido demostrar tal rendimiento en un producto de marisco o pescado cultivado en el laboratorio hasta ahora.

Por otro lado, cabe destacar el desafío al que se enfrentan BlueNalu y otras compañías similares: crear el producto a gran escala y en grandes cantidades; el verdadero reto es conseguir cantidad, pero manteniendo la calidad del producto.

Por el momento, los planes futuros de empresa BlueNalu se centran en lanzar productos de prueba de su pescado de laboratorio durante los dos próximos años, no solo de pescado de cola amarilla, sino de otros tipos como el mahi mahi o el pargo rojo. Y, además, intentarán aumentar el volumen de producción de todos ellos durante este periodo de tiempo.