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La lenta involución de nuestro sector del vacuno de leche

Entendiendo como involución aquí a una retención y a un retroceso, pienso que he sido realmente prudente y considerado. al titular la presente nota. En realidad, siendo realmente objetivo, creo debería haber añadido el adjetivo “irreversible”  y eliminar el de “lenta”.

Pero la verdad es que he pretendido no molestar a nadie y mucho menos después de los virulentos ataques de los que he sido objeto últimamente, especialmente a raíz de mis opiniones acerca de las actuales perspectivas legislativas referidas a la protección del Lobo Ibérico al Norte del Duero y de mis predicciones acerca de los nuevos alimentos.

Volviendo al tema que hoy nos ocupa me parece sumamente esclarecedor analizar lo acaecido en estos últimos 5 años, del año 2016 al año 2020,  en el sector del vacuno de leche español.

En el año 2016 entregaron la leche de sus vacas 16.732 ganaderos de media mientras que, en el año 2020,  la mencionada media fue, siempre según datos del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación (MAPA), de 13.086 ganaderos. Ello significa que entre los dos años considerados se generó un descenso de 3.646 ganaderos lo supone una disminución relativa del 22 por 100; paralelamente el tamaño medio de las explotaciones pasó  de 51 vacas en el año 2016 a 64 vacas en el año 2020, lo que supuso un incremento del 24 por 100. Paralelamente el número de vacas con más de 24 meses pasó de 858.402 (año 2016) a 833.917 (año 2002) lo que significa una pérdida, en  cinco años, de 24.485 animales o de un 3 por 100.

Pero, la mencionada involución continúa y en marzo del presente año 2021, fueron solo 11.964 los ganaderos que entregaron la leche de sus vacas rompiendo la barrera de las 12.000 explotaciones cumpliéndose de este modo mis predicciones formuladas hace 11 años. No hace falta incidir en las negativas repercusiones socio – económicas que esta realidad tiene en el  “vaciado” de la España rural.

En mi opinión el proceso seguirá, a corto – medio plazo, porque aún quedan unas 1.530 explotaciones en el estrato 1 (producción de hasta 50.000Kg/ año) y 4.169 explotaciones en el estrato 2 (producción de 50.0001 a 200.000 Kg/año). Creo poder afirmar que un número significativo de estas explotaciones tiene problemas reales para poder asegurar una rentabilidad digna y, sobre todo, para tener garantizado el relevo generacional.

Esto sí, en el año 2016 las entregas declaradas oficialmente de leche cruda ascendieron a unas 6.887.000 toneladas  y en 2020 se declararon unas 7.406.000 t lo que supuso un aumento de 518.925 toneladas o un + 8 por 100. La razón de este aumento está en la mejora del rendimiento medio por vaca que pasó  de 8.263 Kg/vaca en el año 2016 a 8.881 Kg/vaca en el año 2020 (una mejora de 617 Kg/vaca o del 7 por 100). Paralelamente la producción media por explotación paso de los 423.935 Kg en el año 2016 a los 565.000 kg en el año 2020.

Entre los muchos problemas, que tiene el sector del vacuno de leche español, me permito destacar hoy fundamentalmente dos.  En primer lugar, como tantas veces lo he manifestado decenas de veces, está la carencia de una verdadera cadena de valor lo que desemboca finalmente, a pesar de los esfuerzos legislativos del Ejecutivo, en una clara indefensión del primer eslabón de la cadena. En segundo lugar tenemos el hecho de estar nuestro sector inmerso en el mercado único de la Unión Europea (U.E. -27) cuya  producción anual estimada es  de unos 155 millones de toneladas, con un excedente real que puede estar rondando de los 15 a 17 millones de toneladas anuales. No hace falta incidir en cómo inciden estas dos realidades en la rentabilidad de nuestras ganaderías.

Por estas razones y salvo cambios estructurales profundos en la cadena alimentaria, no veo lamentablemente, a corto plazo, ningún cambio significativo en la tendencia involutiva expuesta dado que hoy un litro de una muy famosa bebida refrescante, adquirida a través del nuevo canal denominado técnicamente “Direct to Consumer”, está, en oferta, a casi 1 euro/litro, mientras, en el súper de mi pueblo, un brick de un litro de leche entera uperizada de una marca muy conocida tiene un P.V.P. de 0,85 euros/litro.

Creo, no hace falta añadir mucho más.

Carlos Buxadé Carbó.

Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid

Ayudas asociadas para las explotaciones de vacuno de cebo

El MAPA (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación) ha publicado el pasado día 6 de mayo el importe unitario definitivo para la campaña 2020.

Estas ayudas asociadas voluntarias, establecidas en el artículo 52 del Reglamento (UE) Nº 1307/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 17 de diciembre de 2013, están destinadas a los ganaderos que cumplan los requisitos establecidos en Sección 3ª y 8ª del Capítulo II del Título IV del Real Decreto 1075/2014 de 19 de diciembre.

El objetivo de estas ayudas es garantizar la viabilidad económica de las explotaciones de vacuno de cebo, y asimismo, con carácter específico en el caso de la Ayuda Asociada establecida en la Sección 8ª del Capítulo II del Título IV del Real Decreto, prestar un apoyo a los ganaderos de vacuno de cebo que hayan sido titulares de derechos especiales en 2014, y que, en la solicitud única de cada campaña, no dispongan de hectáreas admisibles sobre las que activar derechos de pago básico.

Advertir que, en virtud de lo establecido en el artículo 59 del citado Real Decreto, los importes unitarios de los distintos sub-regímenes de ayuda a percibir por los agricultores que no estén integrados en el Régimen simplificado de Pequeños Agricultores, se ha determinado teniendo en cuenta la dotación presupuestaria de cada una de ellos, una vez descontada la parte de la dotación que se ha incorporado al citado Régimen simplificado de Pequeños.

Para esta ayuda se diferencian dos regiones, España peninsular y región insular, diferenciándose éstas a su vez entre los animales que han sido cebados en la misma explotación de nacimiento o en cebaderos comunitarios gestionados por productores de vaca nodriza, de aquellos animales que han sido cebados y proceden de otra explotación.

Para el sub-régimen de ayuda para los terneros cebados en la misma explotación de nacimiento en la región España peninsular hay un límite presupuestario asignado para la campaña 2020 de 12.429.039,57 €, a repartir entre 419.643 animales con derecho a pago, según los datos comunicados por las comunidades autónomas, estableciéndose por ello un importe unitario definitivo de 29,618126 €/animal.

Para el sub-régimen de ayuda para los terneros cebados que proceden de otra explotación en la región España peninsular hay un límite presupuestario asignado para la campaña 2020 de 25.908.340,98 €, a repartir entre 1.645.463 animales con derecho a pago, según los datos comunicados por las comunidades autónomas, estableciéndose por ello un importe unitario definitivo de 15,745319 €/animal.

Para el sub-régimen de ayuda para los terneros cebados en la misma explotación de nacimiento en la región insular hay un límite presupuestario asignado para la campaña 2020 de 93.000,00 €, a repartir entre 1.174 animales con derecho a pago, según los datos comunicados por las comunidades autónomas, estableciéndose por ello un importe unitario definitivo de 79,216354 €/animal.

Para el sub-régimen de ayuda para los terneros cebados que proceden de otra explotación en la región insular hay un límite presupuestario asignado para la campaña 2020 de 193.000 €, a repartir entre 4.137 animales con derecho a pago, según los datos comunicados por las comunidades autónomas, estableciéndose por ello un importe unitario definitivo de 46,652163 €/animal.

Para las ayudas correspondientes a los Derechos Especiales establecida en Sección 8ª del Capítulo II del Título IV del Real Decreto hay un límite presupuestario asignado para la campaña 2020 de 1.440.000 €, a repartir entre 27.681 animales con derecho a pago, según los datos comunicados por las comunidades autónomas, estableciéndose por ello un importe unitario definitivo de 52,021242 €/animal.

Este importe unitario definitivo se aplica, tanto a los pagos pendientes como a los pagos complementarios a los ya realizados con el importe unitario provisional. Por lo tanto, con este importe unitario definitivo, ya es posible proceder al pago del 100% del importe total a abonar por los citados regímenes de ayuda.

Encarcelado por vender carne de caballo como de vacuno

Como ha publicado la REVISTA CÁRNICA, la Audiencia Provincial de Castellón ha condenado por un delito de estafa a un carnicero que camufló carne de caballo entre los lotes de vacuno que vendió a una empresa distribuidora, sin advertir de ello en las etiquetas. Por ello, el tribunal le ha impuesto una condena de tres años y nueve meses de prisión y a pagar una multa de 2.400 euros. Además deberá indemnizar a la empresa mayorista afectada con 465.000 euros así como con otros 467.000 euros en concepto de lucro cesante.

Según se expone en la sentencia, el mayorista afectado se dio cuenta del fraude cuando se lo comunicaron algunos de sus clientes, a quienes tuvo que compensar, tras las oportunas reclamaciones y demandas, con más de 465.000 euros.

El acusado, que tenía una sala de despiece en un polígono industrial de la ciudad de Castellón, compraba canales completos de ganado vacuno, equino y de ciervo. Luego los despiezaba en sus instalaciones y elaboraba lotes de carne deshuesada que vendía a distribuidores al por mayor, que a su vez los revendían a firmas minoristas. Entre los años 2012 y 2013, el carnicero introdujo de forma clandestina parte de carne de caballo, de menor valor que la de vaca, en los lotes de carne de vacuno que vendía a una empresa mayorista de Torrent (Valencia). La empresa distribuidora, ignoraba que los lotes adquiridos contenían también equino hasta que fue advertida de ello, en enero de 2013, por sus propios clientes.

En las etiquetas de trazabilidad de dichos lotes, donde figuran datos como el tipo de carne, la fecha de sacrificio del animal, el país de nacimiento o el de crianza, el carnicero solo especificaba que el producto suministrado era íntegramente vacuno. Los lotes de carne afectados por este fraude habían sido distribuidos entre estos clientes minoristas sin manipular y con el mismo formato con el que venían desde la empresa del condenado, salvo una modificación del etiquetado.

Según especifica la sentencia la presencia de carne de caballo en esos lotes de vaca “generó una alarma entre los consumidores y los eslabones intermedios de la cadena alimentaria que pusieron en entredicho la existencia de los controles oficiales que deben velar por garantizar la seguridad alimentaria en la sociedad”.

Los productos susceptibles de llevar carne de caballo entre sus ingredientes y que estaban a disposición del consumidor final fueron finalmente retirados del mercado.

Regulación de las granjas del sector vacuno de carne y de leche

El señor Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, anunció durante el 10º Congreso Federal de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) para este año 2021, la aprobación de un decreto de regulación de las granjas del sector vacuno de carne y de leche.

Este anuncio parece poner en evidencia  las intenciones del actual Gobierno de poner coto a los proyectos de granjas de elevadas dimensiones (las mal llamadas “macrogranjas”), en este caso concreto en el sector vacuno. Granjas que tiercamente podría tener un impacto en el sector. UPA, como no podía ser de otra forma, dado la organización de que se trata, ha valorado muy positivamente la noticia, un objetivo por el que llevan años luchando según ha reconocido la propia organización agraria.

El secretario de Ganadería de UPA, el señor Román Santalla, ha calificado las palabras del ministro de “acertadas, valientes y necesarias”. “No necesitamos macrogranjas en España, cuyo único objetivo es sacar del mercado a cientos o miles de explotaciones pequeñas y medianas”, ha declarado.

España tiene ahora mismo unas 12.000 granjas de leche de vaca, que producen al año 7,5 millones de toneladas de leche y unas 7.000 de ovino y caprino. “Todas son absolutamente necesarias”, aseguran desde UPA. La organización se ha mostrado “esperanzada” en que el anunciado decreto logre que las explotaciones familiares puedan seguir modernizándose y adaptándose, y logren no solo cubrir los costes de producción, sino obtener una remuneración justa.

Tenemos que ser competitivos y eficientes, pero sin perder la red que supone la agricultura y ganadería familiar”, aseguró el señor Planas en la clausura del 10º Congreso de UPA.

Unas palabras que no han caído en saco roto para esta organización, que trabaja para lograr que las granjas familiares puedan seguir combatiendo el cambio climático, fijando población, respetando la tierra y produciendo alimentos de la mayor calidad.

¿Qué modelo de ganadería queremos en la UE?

Don César Lumbreras ha publicado en su Boletín de Agropopular esta reflexión, que, por  su interés, nos permitimos reproducir en nuestra Tribuna.

Dice así: El comisario de Agricultura se ha despachado en los últimos días con una serie de tuits en los que ha multiplicado sus críticas contra lo que llama la intensificación de la actividad agraria, especialmente de la ganadera y más en concreto del porcino. El polaco siempre ha sido partidario de apoyar las explotaciones familiares pequeñas y medianas, frente a la ganadería industrial. Evidentemente estas críticas no han caído en saco roto y han provocado la polémica correspondiente. Por si lo anterior no fuese suficiente, la principal organización agraria checa ha abandonado el COPA-COGECA porque sus dirigentes han considerado que no apoyan suficientemente a las explotaciones familiares.

Los hechos anteriores son dos pruebas evidentes de la polémica existente en la UE y también en España sobre los modelos de ganadería: el intensivo y el extensivo, el de las macrogranjas y el de las pequeñas y medianas explotaciones familiares. Cada uno de ellos tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Si se pretende ser competitivos en los mercados internacionales, está claro que no queda más remedio que reducir costes y avanzar hacia al modelo de las explotaciones intensivas; pero eso echa del mercado a ganaderos propietarios de las pequeñas y medianas explotaciones y, además, puede provocar problemas de carácter medioambiental, entre otros.

Por otro lado, si hay una actividad ligada al terreno y al medio rural esa es la ganadería extensiva formada por granjas de tamaño medio y pequeño, con los ganaderos viviendo en nuestros pueblos y aprovechando los recursos naturales del territorio; su problema es que difícilmente son rentables y no pueden competir con las grandes e intensivas sin las ayudas de la PAC y las de los Estados miembros.

¿Pueden coexistir ambos sistemas de producción ganadera?

Deberían, por esto hay que intentarlo. La nueva PAC tendría que servir para ello. Y las medidas que se adopten, si es que llegan alguna vez, para luchar contra la despoblación también deberían ir en ese camino, porque si hay una actividad que fija la población en el medio rural esa es la ganadera, la pecuaria como se decía antes. Además de las ayudas económicas a las explotaciones familiares, como desde la que transmitimos hoy, también necesitan otro tipo de apoyo, según nos plantean sus titulares: una menor carga burocrática y reducir las trabas de todo tipo que se encuentran en su camino. Aprovechando que hoy es el Día del Trabajo, toca pedir que la UE, el Gobierno Central y los autonómicos se pongan manos a la obra y definan qué modelo de ganadería queremos en la UE.

¿Cómo lograr una adaptación digna al cebadero?

Por lo general, el ternero pastero es un animal con un peso vivo entre 200 y 300 Kg (y una edad comprendida entre los 5 y los 6 meses), que ha pasado la primera parte de su vida junto a su madre, en los pastos. Llegado el momento es destetado y trasladado a una explotación intensiva para su engorde.

Durante este periodo de transición, el ternero debe enfrentar varios cambios repentinos en su rutina y se encuentra en condiciones que no son las óptimas, que implican al transporte y a los primeros días de adaptación a un alojamiento totalmente nuevo, a una nueva dieta y al alejamiento definitivo de su madre.

Al igual como sucede con los niños cuando se incorporan a la guardería, la respuesta inmune de estos terneros va a verse afectada por una serie de alteraciones metabólicas y por unas infecciones primarias víricas, que desencadenan una serie de procesos inflamatorios, especialmente respiratorios. En términos productivos, tales condiciones adversas se traducen en una pérdida de rendimiento de los animales, un incremento de los gastos en medicamentos, un aumento del número de animales apartados por enfermedades y en un aumento del índice de mortalidad.

En todo este proceso es esencial que la ganadería aporte ciertos cuidados, optimizando el manejo para reducir el impacto en las entradas y lograr índices de rendimiento productivo favorables. Entre estos cuidados, está el de asegurar, en primer lugar, el suministro de recursos básicos para todos los individuos (alimentación, agua, confort térmico, higiene y espacio libre mínimo por animal), cumpliendo con las normativas del bienestar animal; también es necesario establecer un programa sanitario de inmunización del rebaño frente a los diversos agentes patógenos involucrados en el Síndrome Respiratorio Bovino.

Sin embargo, sabemos que estas recomendaciones no son totalmente suficientes, pues muchas veces los cuidados básicos de manejo no se cumplen adecuadamente. En cuanto al manejo vacunal en los primeros días, también debemos tener en cuenta que, aunque las vacunas sean imprescindibles para desarrollar la inmunidad específica frente a las principales enfermedades en esta fase, hay el inconveniente productivo generado por las reacciones vacunales, que conllevan a unos días de reducción del consumo y a una pérdida de vigor.

A partir del estrés celular provocado por los diversos factores aquí mencionados, la respuesta inflamatoria es continuamente estimulada, desencadenándose una serie de eventos que detienen el desarrollo de los animales, dado que la liberación de citocinas pro – inflamatorias tiene un coste metabólico muy alto. Además, los tejidos sufren daño oxidativo causado por radicales libres, enzimas y especies reactivas al nitrógeno y al oxígeno.

Para controlar el efecto de estas sustancias citotóxicas secretadas por los macrófagos, el hígado debe producir proteínas de fase aguda, que son muy costosas en proteínas y energía.

Por esta razón, la adopción de medidas complementarias que ayuden a controlar los procesos inflamatorios y el impacto productivo en las entradas es de suma importancia.

Nuevas alternativas, como, por ejemplo, el uso de aditivos fitogénicos con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, resultan eficaces en el sentido de minimizar el trastorno metabólico causado por la respuesta inflamatoria, favoreciendo el consumo óptimo, la disponibilidad de nutrientes de la dieta, la curva de crecimiento y, por ende, la rentabilidad en la producción de terneros.

Por ello, trabajando con estas herramientas, sumándolas al conjunto de la aplicación de buenas prácticas de manejo, se pueden lograr beneficios sanitarios y económicos muy interesantes, mejorando la tolerancia de los terneros a los factores generadores de estrés bióticos/abióticos, lo que contribuye a un buen arranque durante este periodo adaptativo, que representa un momento decisivo de su ciclo productivo.

Rafael Pedroso Betarelli

Veterinario, Doctor en ciencias veterinarias;
Responsable técnico de nutrición y salud animal en INFAVET S.L.

La calculadora de Arnaldo

El sábado 1 de Mayo, además de celebrar la fiesta del Trabajo, es el día señalado para la apertura de pastos en la sierra de Aralar y en estos últimos años se viene aprovechando la ocasión para darle un toque festivo al día y al mismo tiempo, se celebra un pequeño acto donde los ganaderos y responsables políticos de los montes públicos renuevan su compromiso, en un caso, por la parte ganadera, de cuidar y preservar el monte a través de una correcta gestión ganadera y por otro lado, por parte de la Mancomunidad Enirio-Aralar y Diputación Foral de Gipuzkoa, de ceder la gestión de un bien público como es el monte a los ganaderos.

Este año, además de por el maldito virus, no hay motivo alguno para celebraciones de ninguna forma, no está el horno para bollos y así, podemos señalar cómo los ganaderos de la sierra han decidido y manifestado públicamente la ruptura de relaciones con los órganos de la Mancomunidad hasta no constatar un verdadero cambio tanto en las formas como en el fondo de la cuestión.

Los ganaderos usuarios de los montes de la Mancomunidad exigen una interlocución directa, eficaz y leal porque, si bien son conscientes que en el monte público existen otros muchos usuarios (montañeros, deportistas, cazadores, conservacionistas, etc.), no es menos cierto que resulta claramente injusto que los ganaderos, verdaderos gestores del territorio a través de su actividad ganadera, sean tratados, no en pie de igualdad al resto de usuarios, si no que sean tratados como verdaderos delincuentes y maltratadores del medio natural y en consecuencia, unos verdaderos obstáculos a eliminar, o cuando menos, a reducir progresivamente.

Los ganaderos y su cabaña ganadera molestan para el logro del objetivo último que no es otro que incrementar la superficie arbolada de la sierra, recuperar los míticos bosques de Aralar, y para ello no hay otro remedio, tal y como nos lo hacen ver reiteradamente los conservacionistas más radicales, que comenzar por reducir la superficie destinada a pastos montanos propiciando, a través de una menor actividad ganadera, su progresiva conversión en zonas con matorral  y maleza, donde se prevé que crecerá el bosque natural, espontáneo y maravilloso que sería la génesis del ansiado bosque.

Menos ganadería supone, según la regla de tres que quieren aplicar algunos, menos ganaderos, menos txabolas y consiguientemente, menos caminos a las txabolas por lo que, sin decirlo expresamente, éste y no otro, es el verdadero fin de algunos. Eso sí, oficial y públicamente, aunque sepan que el acceso es el condicionante básico para todo lo demás, mientras tanto, abogan por la ganadería extensiva de montaña, defienden a los ganaderos y airean a los cuatro vientos su cariño a los pastores de la montaña y les animan a que hagan queso de montaña.

Los que proponen tales teorías y/o propuestas son los radicales de la conservación, estén en una asociación o en un ayuntamiento, pero lo realmente preocupante es que dichos posicionamientos obtengan el respaldo, amparo y aliento de los responsables políticos que controlan, legítimamente por otra parte, los resortes de la Mancomunidad donde los ayuntamientos regidos por EHBILDU cuentan con una clara mayoría.

A lo largo de estos dos últimos años les hemos escuchado que ellos no eran favorables a facilitar accesos a las txabolas de pastores porque eran contrarios a la legalidad y normativa vigentes, incluso, alguno de ellos llegó a reconocer que no darán un paso adelante en ese sentido, caminos a las txabolas, en tanto en cuanto no se modifique la legalidad vigente. Pues bien, en estos momentos, puedo informarles (si no lo saben todavía) que los tribunales han decidido archivar las denuncias presentadas por los eco – talibanes a dos caminos diferentes, en el primero de los casos el archivo es definitivo y en el segundo, por ahora, provisional, por lo que es de prever que los responsables políticos de EHBILDU que hasta ahora se escondían bajo las togas de los jueces, se sentirán legitimados para sentarse en la mesa con los ganaderos y consensuar un plan de accesos que de un horizonte de esperanza a los ganaderos y a la actividad ganadera en la Sierra de Aralar.

Incluso me atrevo a sugerirles que, al igual que han hecho en multitud de temas problemáticos, promuevan una nueva legislación medioambiental más realista y ajustada a la actividad ganadera extensiva de montaña.

Soy consciente que estoy pidiendo peras al olmo y que no harán ni una cosa ni la otra. En unos casos por que están de acuerdo con los planteamientos eco – talibanes, en otros casos, porque aun estando en sintonía con los ganaderos son incapaces de romper la disciplina partidista que les amordaza o lo que es peor, por que actúan en función de sus cálculos electorales que apuntan a un mayor y nuevo caladero de votos en las filas ambientalistas, atrayendo a votantes y simpatizantes de Podemos, frente un caladero rural, escaso en número y donde ya cuentan con unos históricos, tradicionales y extraordinarios resultados electorales. Ósea, resumiendo, poco por perder y mucho por ganar.

Según escribo, teniendo en cuenta otros temas como el lobo, el tema forestal, la carne artificial, etc., me asalta la duda si la calculadora electoral, la manejan sólo en EHBILDU o si por el contrario, también hay otros partidos que la empiezan a usar.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

 

Inquietante silencio

Si es usted uno de mis lectores habituales, será conocedor que nuestro padre murió a causa del Alzheimer tras una larga enfermedad de 10 largos años. Pues bien, en una ocasión, víspera de la festividad de Todos los Santos, volvíamos del camposanto cuando nos cruzamos con una vecina que nos preguntó qué tal estaba el camposanto, a lo que nuestro padre, que se encontraba en una fase de desinhibición y locuacidad que nos hacía pasar más de un apuro, le respondió: “estarán bien, por que nadie se ha quejado”.

Rescato esta anécdota personal como entradilla para reflexionar sobre el comentario de un ganadero, de vacuno de leche, que sacaba a colación el significado del silencio en el seno del sector. Un silencio que, muchas veces, no significa una sintonía y/o acuerdo con lo que observa y escucha a su alrededor si no, lo que es peor, un silencio que, desde la oscuridad inherente al propio silencio, denota un agotamiento, abatimiento y consecuentemente, una actitud de asumir, en su silente seno, sin compartir con nadie, la decisión de arrojar la toalla.

En una reunión de productores, pocos son los que darán muestras de que las cosas les van bien, la inmensa mayoría de los que toman la palabra lo harán para protestar, quejarse y maldecir por unos y otros, pero los que frecuentamos este tipo de encuentros, sabemos y somos conscientes de que son aquellos productores que escuchan en silencio, que se sitúan en las esquinas y que no toman la palabra, son aquellos de los que nos debemos preocupar y ocupar puesto que, frecuentemente, pese a que no se atrevan a manifestarlo públicamente, tampoco tienen por que hacerlo, ya han decidido iniciar el camino de la retirada.

Son aquellos quienes consciente pero silenciosamente han decidido no reinvertir más en su explotación ni en infraestructuras, maquinaria ni tecnología, han decidido que sus posibles sucesores comiencen a explorar nuevas alternativas laborales y han decidido emprender una desescalada que, poco a poco, silenciosamente, sin algaradas que alerten al resto del sector, vaya mermando la energía de dicha explotación y con ello, la luz de la esperanza de ese caserío familiar.

En estos momentos, el sector lácteo estatal vive un dramático momento, por un lado el mercado alimentario low-cost dominado por media docena de cadenas distribuidoras tiene asumido que la leche es un producto básico con el puede jugar irresponsablemente y banalizar aunque ese juego tenga consecuencias mortales aguas abajo, por otro lado, las industrias lácteas se hallan inmersas en un proceso de diversificación cuyo único objetivo es compensar con otros productos lo que pierden con la leche y finalmente, los productores abarrotan las salas de UCI con unos precios irrisorios que no cubren los costes de producción, con unos gastos de alimentación disparados por diversos motivos, entre ellos la especulación bursátil, con un horizonte de incertidumbre por cuestiones medioambientales, la nueva PAC, etc. que le confieren al horizonte un color, claramente, inquietante.

En esta tesitura, son cada vez más frecuentes los casos de abandono, silencioso, de cientos de explotaciones familiares dispersas y diseminadas por el territorio mientras aparecen y enseñan la patita, pocos pero gigantescos ejemplos de macrogranjas que deslocalizan la producción hacia zonas inhabituales, concentran la producción en pocas unidades que a la postre son verdaderas bombas medioambientales y sanitarias y que, tirando de mano de obra barata, consiguen producir, mucho y barato, como requiere la industria para poder cumplir con las directrices, explícitas o implícitas, de las cadenas de distribución. Obviamente, las referencias de costes de estos gigantes son los que marcan la referencia para la industria, la distribución y lo que es más triste, para los gestores de la cosa pública.

Como se habrá dado cuenta, me he referido a las cadenas de distribución, a la industria y a los productores pero no me refiero para nada al Gobierno Central y es que, lamentablemente, ni está ni se le espera, el sector lácteo no es prioritario para el ministro Luis Planas, valenciano de origen y andaluz de oficio, al que el sector ganadero, más propio de la Cornisa y del norte peninsular se la trae al pairo, por que si no, nadie puede comprender el desinterés y la inacción de un gobierno central ante el desmantelamiento de un sector productor fundamental como es el sector lácteo.

El impulso del sector lácteo es cuestión de todos los agentes que conforman la cadena, comenzando por los productores y sus cooperativas que, superando el lamento estéril, deben impulsar el trabajo conjunto de dichas cooperativas para que sean ellas quienes marquen la directriz en el ámbito de la recogida, transformación y política industrial, pero no es menos cierto, que más allá de los desencuentros y enfrentamientos entre miembros de la cadena, lógicos por otra parte, la revalorización de la leche en el actual mercado requiere de la acción de la administración para poner en orden y alinear al conjunto de la distribución en un intento serio y decidido para resituar la leche en el sitio que corresponde a un alimento fundamental para la nutrición de la población y ello supone que debe revalorizarse.

El ministro, antes de que sea demasiado tarde, tiene que dejar de mirar a las vacas desde la barrera e implicarse proactivamente. En caso contrario, la inacción tendrá lamentables consecuencias en el campo y llegará el día en que no podrá pasearse con esa sonrisa perenne que tanto le caracteriza.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

Sector porcino, orgullosos de dar vida a nuestra “España vaciada”

El sector porcino español, con más de 80.000 granjas y 2.600 industrias repartidas por el territorio nacional, es un ejemplo de vertebración del territorio y de generación de oportunidades en miles de municipios de nuestra España más rural. Esa que se conoce como la ‘España vaciada’ pero, que evidentemente no abandona el sector porcino, como demuestra el hecho de que más del 43% de nuestras granjas y el 45% de nuestras industrias se sitúen en municipios de menos de 5.000 habitantes.

Nuestras granjas, mataderos e industrias están de forma preferente en esa ‘España vaciada’ donde siempre hemos estado, y donde, a pesar de las dificultades, siempre seguiremos estando. Es en esa España menos habitada donde generamos riqueza y empleo.

3,5 de cada 10 puestos de trabajo directos del sector porcino están en esas pequeñas localidades de menos de 5.000 habitantes. A estos hay que sumar los indirectos, lo que supone que cientos de miles de hombres y mujeres, también jóvenes tengan perspectivas de futuro en sus pueblos de origen.

El sector porcino ofrece un futuro laboral de calidad y estable a miles de jóvenes en las zonas menos pobladas. Jóvenes que, a su vez, gracias a su preparación y entusiasmo siguen haciendo crecer a nuestro sector.

Por un lado, el empleo que genera porcino requiere de atenciones todo el año, lo que implica una mayor estabilidad, oportunidades de crecimiento laboral y buenas expectativas de futuro. Alicientes que permiten no solo retener a los jóvenes más preparados sino atraer a otros muchos que encuentran salidas profesionales de calidad gracias a la actividad porcina.

En cuanto a la calidad, la cadena de valor del porcino español requiere de profesionales especializados en cada área que sean capaces de adaptarse a su continua innovación. Se trata de un sector moderno, tecnificado y altamente profesionalizado que atrae talento humano en todas las áreas, desde las productivas -veterinarios, ganaderos cualificados, controladores de procesos, etc.- hasta las industriales -departamentos de calidad, marketing, ventas, internacional o administración-, pasando por el transporte y la distribución.

Por otra parte, cada año el sector realiza inversiones por un valor superior a los 1.200 millones de euros en esas localidades menos habitadas. Por tanto, la mayor parte del impacto económico y del empleo que genera el sector porcino español se da precisamente en la ‘España vaciada’ en la que se asienta contribuyendo de forma determinante a su desarrollo socioeconómico.

Damos vida a estas zonas, somos el motor que hace posible que se mantengan también escuelas abiertas en pequeños pueblos gracias a que hay niños cuyos padres y madres trabajan en una granja, en el departamento de calidad de una industria o en sectores auxiliares que proveen al sector.

El sector porcino es, sin duda, una punta de lanza contra la despoblación y estamos muy orgullosos de dotar de vida a esa ‘España vaciada’ por la que otros tanto empiezan a preocuparse ahora. Nosotros estamos y estaremos ahí, habitando esa otra España, cuidando del territorio y captando talento en zonas despobladas para seguir siendo un sector puntero y estratégico para nuestro país.

Alberto Herranz

Ingeniero Agrónomo
Director de INTERPORC

La Unión Europea y la nueva ley de Sanidad Animal

Esta nueva reglamentación (adoptada por el Parlamento Europeo y el Consejo en marzo del año 2016), se publicó hace ahora 5 años, concretamente el día 31 de marzo del año 2016, y ya es de aplicación obligatoria en toda la Unión Europea (U.E. – 27),  a partir del pasado día 21 de abril.

La misma adopta el principio de “una sola salud” (concepto conocido como One Health), desgranando las responsabilidades de los ganaderos, veterinarios y otras personas que se ocupan de los animales y vinculando, por primera vez, el bienestar de los animales con su salud y con la sanidad pública.

Codifica 40 textos legales y responde, en gran medida, a las nuevas necesidades que presenta en este capítulo la actual producción pecuaria en la U.E. – 27 en su marco social, permitiendo una mayor utilización de las nuevas tecnologías aplicadas las actividades relacionadas con las salud animal.

Pero, probablemente, lo más importante de la misma sea que crea un sistema común destinado a detectar y a controlar de forma temprana las enfermedades animales, incluyendo aquellas que sus susceptibles de ser transmitidas a los humanos, combatiendo paralelamente los riesgos de seguridad, en primer lugar, para nuestra salud.

En realidad esta nueva legislación lo que fundamentalmente aporta es una consolidación real, en un ámbito único, de una serie de disposiciones ya existentes en la U.E., pero que carecían de un marco único que, en una entidad geografía que no política con bases tan diversas como es el caso de la Unión Europea de los 27, resulta fundamental a efectos prácticos.

En lo que se refiere a las enfermedades animales establece básicamente 4 categorías, a saber:

  • La categoría A la misma implica a las enfermedades más graves, que deben ser controladas de inmediato en el caso de la parición de un brote; aquí se incluyen la Peste Porcina Africana (PPA), la Peste Porcina Clásica (PPC) y la Fiebre Aftosa.
  • La categoría B incluye aquellas enfermedades que se deben erradicar necesariamente como son los casos de la tuberculosis, la brucelosis y la rabia.
  • La categoría C, comprende las enfermedades de erradicación opcional como son: la lengua azul o la enfermedad de Aujeszky.
  • Las categoría D y E se refieren a las enfermedades menos graves.

En esta nueva Ley de Sanidad Animal también cobra, sin duda, una especial relevancia el significativo reforzamiento de la prevención a través de una serie de medidas. Medidas tales como las referidas a la bioseguridad y a la vigilancia de los procesos y programas vacunales, de las enfermedades emergentes y de la resistencia anti – microbiana. En este último aspecto hace un énfasis especial en la necesidad de hacer un uso responsable de los antibióticos. En este contexto la Comisión será la responsable de vigilar y controlar, en todos los Estados de la Unión Europea, el uso de los antimicrobianos y  también de publicar datos detallados y comparables de su utilización en todos ellos.

En este sentido también cabe destacar, por ejemplo, el establecimiento de normas específicas en lo que se refiere a las vacunaciones y a las medidas de control en caso de sospechas o brotes confirmados de una enfermedad; la exigencia, que implica a todos los Estados Miembros (EE.MM.), de establecer planes de contingencia con el fin de hacer frente a determinadas enfermedades  o los procedimientos que se deben seguir, en caso de urgencia, estos EE.MM., para que realmente se pueda garantizar una rápida y coherente respuesta global que implique a toda la Unión.

Finalmente algo muy importante: también establece las normas y los requisitos para los países no pertenecientes a la Unión Europea (Países Terceros) en lo que se refiere a las importaciones y a las exportaciones de animales.

En definitiva, la nueva ley constituye un significativo paso adelante destinado a beneficiarnos a todos.

Carlos Buxadé Carbó.

Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid