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Sostenibilidad: el nuevo atributo de la ganadería (I)

La producción animal desempeña y seguirá desempeñando un papel clave en el suministro de alimentos de origen animal. Pongamos en valor el papel del veterinario y de todos los profesionales relacionados con la ganadería.

El sector ganadero se encuentra en el epicentro de los debates públicos en Europa y fuera de ella. Ciertos grupos de interés, cuyo ánimo es difundir mitos y perspectivas radicales sobre la ganadería, han conseguido acaparar la atención de la sociedad. Dichos mitos y opiniones, cada vez más presentes en las redes sociales y en la prensa, terminan representando una imagen que contrasta brutalmente con la realidad que viven y experimentan a diario miles de agricultores europeos y los profesionales que trabajan con ellos sobre el terreno. Estos debates repercuten fuertemente en la opinión del consumidor europeo sobre el papel de los productos animales y la elección de su estilo de vida, además, acorralan al sector de la ganadería en una esquina de la sociedad. Todo ello afecta de forma negativa al modelo ganadero de la Unión Europea y al marco político, al multiplicar los desafíos a los que se enfrentan nuestras comunidades agrarias a la hora de garantizar su viabilidad económica, el relevo generacional y su capacidad de adaptación a las exigencias sociales y medioambientales.

Por tal motivo, nos hemos planteado poner en valor el papel del veterinario y de todos aquellos profesionales, relacionados directa o indirectamente con la ganadería.

¿Una Europa sin ganadería?

Acabar con la ganadería en Europa acarrearía graves consecuencias. Perdería tierras de pasto esenciales, sufriría más incendios forestales, carecería en gran medida de fertilizantes orgánicos, de energía ecológica y de muchas otras materias primas e intensificaría el éxodo rural. Al mismo tiempo se vería obligada a depender de productos animales importados, perdiendo así el control sobre las normas de producción e incrementaría la demanda de materias y materiales derivados de combustibles fósiles.

El eurodiputado Jérémy Decerle, remacha:

«En esta era en la que los europeos desean alimentarse de forma más saludable y consumir más alimentos locales, así como preservar el medio ambiente, los agricultores y ganaderos pueden ser parte de la solución y no del problema; la búsqueda de soluciones empieza por una visión completa y racional de la situación».

La producción animal forma una parte integral de la cadena de alimentación humana con el sector pecuario, que actualmente cuenta con el 13% de las calorías y el 28% de la proteína consumida diariamente. El ganado es responsable de la vida de casi 1.300 millones de personas, representa el 40% de la agricultura producida por los países desarrollados y el 20% en países en vías de desarrollo, aportando fuentes esenciales de alimentación.

Más allá de los parámetros tradicionales

Tenemos que afirmar de manera fehaciente que la agricultura lo ha hecho bien. El precio de los alimentos, en términos reales, ha caído un 50% los últimos 50 años y para muchos países desarrollados la escasez ha dado paso a la saciedad. Como resultado, para mucha gente, el alimento está disponible a voluntad originando sobreconsumo, obesidad y desperdicios.

Pero no es suficiente cumplir solo con los parámetros tradicionales para asegurar la competitividad, aceptación y reconocimiento de la actividad.

Hasta hace poco tiempo el desempeño de la moderna ganadería se medía por su eficiencia productiva, conversión alimenticia, mortalidad, ganancia diaria de peso y otros parámetros técnicos. Actualmente, ya no es suficiente cumplir solo con estos parámetros para asegurar la competitividad, aceptación y reconocimiento de la actividad. Cambió el mundo y cambiaron las reglas.

Por consiguiente, en la ganadería actual se exige ahora también, la comprobación de su responsabilidad, como un todo, en sus relaciones con el ambiente en el cual se inserta y con el cual se relaciona. Esto significa que además de los parámetros zootécnicos la actividad se evalúa, con la misma intensidad e importancia, mediante la idoneidad de su relación con el entorno social, ambiental, animal y empresarial o, en otras palabras, su grado de sostenibilidad.

 

Santiago Vega García. Clara Marín Orenga.
Área de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera

 

Alemania y el lobo

La Ministra alemana de Agricultura, la señora Julia Klöckner, considera que se puede interpretar como un éxito que el lobo haya vuelto a Alemania, pero también es consciente la señora ministra de que la presencia de este carnívoro en algunas zonas, pone en peligro la ganadería extensiva y la seguridad de los pastores.

Por esta razón, Alemania ha introducido una significativa modificación en su Ley Federal de Conservación de la Naturaleza, que ha entrado en vigor hace unos días, con la finalidad de buscar reducir las pérdidas económicas que sufren los ganaderos por los ataques del lobo.

Gracias a la mencionada modificación se permitirá que los ganaderos puedan disparar a los lobos. Hasta ahora, solo se podía disparar al lobo si el pastor de los animales se sentía amenazado. Ahora se podrá disparar a lobos que no sean directamente responsables de los ataques.

Además, el gobierno apoya a los ganaderos a través de la promoción de medidas de protección, como, por ejemplo, perros y cercas. Se seguirá controlando el desarrollo de las poblaciones de lobos y los ataques contra animales y rebaños. Si la situación no mejora, no quedará más remedio que realizar una gestión activa de las poblaciones en algunas regiones.

Téngase en cuenta que en Alemania (al igual como sucede en España) los daños causados por los lobos al ganado han aumentado de manera exponencial. En el año 2006 hubo 40 casos de animales muertos o heridos, cifra que subió a 2.050 en 2018 y supera los 2.500 en el año 2019.

Adicionalmente está previsto que las autoridades responsables también puedan encontrar y actuar contra los híbridos de perro-lobo verificados.

La nueva ley también reconoce el importante papel de los cazadores y establece disposiciones para su participación voluntaria en el control de las poblaciones de lobos.

Por otra parte, para evitar que los lobos se acostumbren a los humanos desde su estado de lobeznos, está expresamente prohibida la alimentación y la tenencia y/o domesticación de lobos salvajes siendo todas estas actuaciones consideradas y castigadas como delitos.

Cuando las barbas de tu vecino veas…

Tengo por norma escribir siempre personalmente mis notas y mis artículos, que son originales, pero, en esta ocasión y excepcionalmente, me permito transcribir aquí la Orden del pasado día 2 de marzo del Departamento de medioambiente, planificación territorial y vivienda del País Vasco, que se publicó el día 13 de este mes en la que se incluye al lobo como “especie de interés especial”:

ORDEN de 2 de marzo de 2020, del Consejero de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda, por la que se modifica el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre y Marina, y se incluye al lobo (Canis lupus) en la categoría de especie de «Interés Especial». 

El artículo 41 del Decreto Legislativo 1/2014, de 15 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Conservación de la Naturaleza del País Vasco (en adelante TRLCN), establece que las administraciones públicas vascas velarán por mantener o adaptar las poblaciones de fauna y flora silvestres – terrestre y marítima – a un nivel que corresponda a las exigencias ecológicas, científicas y culturales. 

El artículo 47 del TRLCN crea el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora, Silvestre y Marina, como un registro público con carácter administrativo del ámbito territorial de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Asimismo, el artículo 48 establece y define las diferentes categorías en las que deberán clasificarse las especies, subespecies o poblaciones. 

En su desarrollo, se dictó el Decreto 167/1996, de 9 de julio, por el que se regula el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora, Silvestre y Marina (en adelante, Decreto 167/1996, de 9 de julio), instrumento en el que se determina el procedimiento de inclusión o exclusión de una especie, subespecie o población en el Catálogo y establece las normas para la elaboración y aprobación de los planes de gestión. 

A través de su disposición final primera, incluye en este Catálogo las especies, subespecies o poblaciones de vertebrados que se relacionan en su anexo, siendo competencia del consejero o consejera competente la inclusión o exclusión de especies, subespecies o poblaciones mediante Orden que se publicará en el Boletín Oficial del País Vasco, tal y como establece el artículo 50.2 de la TRLCN y reitera el artículo 5.1 del Decreto 167/1996, de 9 de julio. 

Y así se procedió mediante la Resolución de 26 de septiembre de 2018, del Director de Patrimonio Natural y Cambio Climático, y mediante la Resolución de 4 de febrero de 2019, del Director de Patrimonio Natural y Cambio Climático, por la que se somete a información pública la propuesta de incluir al lobo (Canis lupus) en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora, Silvestre y Marina, en la categoría de especie de «Interés Especial». 

El informe técnico y la consecuente propuesta se han elaborado teniendo en cuenta los criterios orientadores para la inclusión de taxones y poblaciones en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (Resolución de 6 de marzo de 2017, de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental y Medio Natural), cuyo objetivo es «permitir y facilitar la protección adecuada de los taxones que requieran medidas de conservación activas, basándose especialmente en datos contrastables que eviten y minimicen, en la medida de lo posible, la subjetividad». Por ello, estos criterios evalúan la evolución de la población de la especie y de su distribución y en el caso del lobo, teniendo en cuenta, además, el efecto rescate, se propone incluir a esta especie en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas en la categoría de «Interés Especial».

De conformidad con el procedimiento establecido en el mencionado Decreto 167/1996, y en virtud de las competencias que me han sido otorgadas por el artículo 50.2 de la TRLCN y el 5.1 del Decreto 167/1996, de 9 de julio, previo informe del Consejo Asesor de la Conservación de la Naturaleza del País Vasco – Naturzaintza,

DISPONGO: 

Artículo único. – Se modifica el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre y Marina y se incluye en el mismo a la especie Canis lupus (lobo) en la categoría de especie de «Interés Especial». 

DISPOSICIÓN FINAL 

La presente Orden surtirá efectos al día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial del País Vasco. 

En Vitoria-Gasteiz, a 2 de marzo de 2020. 

El Consejero de Medio Ambiente Planificación Territorial y Vivienda, 

IGNACIO MARÍA ARRIOLA LÓPEZ.

  1. º 51 BOLETÍN OFICIAL DEL PAÍS VASCO

Viernes 13 de marzo de 2020 

2020/1539 (2/2)

Estoy absolutamente seguro que los ganaderos, pero especialmente aquéllos con ganado extensivo de la Comunidad Autónoma Vasca, “ESTARÁN REALMENTE ENCANTADOS” con esta modificación “sin duda por ellos tan esperada”, del Catálogo Vasco de Especies amenazadas de Fauna y Flora Silvestre y Marina.

Aprovecho también la oportunidad de estas líneas para felicitar al Consejo Asesor de la Conservación de la Naturaleza del País Vasco por la demostración de su conocimiento de lo que es la ganadería en general y la ganadería extensiva en particular

Y, como estamos como estamos, no dudo en traer a colación, en honor de todos los ganaderos de extensivo de España, aquel viaje adagio que dice: “cuando veas las barbas de tu vecino afeitar, pon las tuyas a remojar”.

¡Señor, que País!

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Las temperaturas en el mes de febrero de este año 2020

De acuerdo con los datos publicados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el pasado mes de febrero fue en conjunto extremadamente cálido, con una temperatura media en España de 11,5 ºC. Este valor que queda 3 ºC por encima de la media de este mes (periodo de referencia: 1981-2010). Ha sido pues el febrero más cálido desde el comienzo de la serie en el año 1965, empatado con el mes de febrero del año 1990.

Destacan especialmente los elevados valores de las temperaturas máximas que se han registrado en febrero. La media de dichas temperaturas ha sido de 17,5 ºC, alrededor de 4 ºC por encima de lo normal. Supera en 0,5 ºC el anterior récord de la serie de febrero, que correspondía hasta ahora a febrero del mencionado año 1990.

En realidad el mes de febrero del presente año fue muy cálido o extremadamente cálido en prácticamente todo el territorio peninsular español. En Baleares fue muy cálido, y en Canarias muy cálido o extremadamente cálido.

Las temperaturas máximas diarias se situaron en promedio 3,9ºC por encima del valor normal de febrero, mientras que las mínimas diarias fueron 2,1ºC superiores a las normales resultando, por lo tanto, una oscilación térmica diaria 1,8ºC mayor que la normal del mes.

Durante todo el mes de febrero las temperaturas máximas diarias se situaron en valores por encima de los normales, registrándose valores especialmente elevados para la época del año durante los cuatro primeros días del mes y entre los días 21-25. Las temperaturas mínimas estuvieron por encima de los valores normales durante todo el mes salvo los días 19 a 21.
En Canarias destacan las elevadas temperaturas, tanto máximas como mínimas, que se registraron durante el episodio de calima de los días 22 a 25, debido a una intensa irrupción de polvo sahariano con fuertes vientos de componente este.
En 35 observatorios principales de la Agencia Estatal de Meteorología la temperatura media resultó la más alta para un mes de febrero desde el comienzo de la serie. Asimismo, en 31 observatorios principales la media mensual de las temperaturas máximas diarias fue la más alta de la serie, y en 8 observatorios la media de las temperaturas mínimas diarias superó el anterior valor más alto de las series de febrero.
El mes de febrero 2020 también ha sido en su conjunto extremadamente seco, con una precipitación media sobre España de 9 mm, valor que tan solo representa el 17% del valor normal del mes, que es de 53 mm (Periodo de Referencia 1981-2010). Con la información disponible, este mes ha resultado ser el febrero más seco desde 1965, seguido de los años 1997, 2000 y 1990, todos ellos con una precipitación mensual inferior a 15 mm. Durante el mes no hubo ningún episodio destacado por intensidad o abundancia de las lluvias.

Tal fue la escasez de precipitaciones, que en un 72 por 100 de los observatorios principales la precipitación acumulada del mes fue inferior a 5 mm y solo en un 16 por 100 la precipitación superó los 10 mm.

El número de días de niebla, por el contrario y como consecuencia de la persistencia de las condiciones anticiclónicas, superó el valor normal en más del 60 por 100 de los observatorios, con diferencias más notables en Galicia, Guipúzcoa, Madrid y ambas mesetas, e incluso en Ceuta y Melilla.

El problema de la escasez de agua une a Europa y a China

Para nadie es un secreto que la intensificación de la agricultura está comportando un aumento continuado de la utilización de los recursos naturales. En este ámbito la utilización de los recursos hídricos ha generado, incluso, situaciones realmente insostenibles. Ante el cambio climático que ayuda a que que se suceden sequías, pero, a pesar de ello, se sigue penalizando fuertemente a las cuencas para atender las necesidades de los campos de cultivos.

Ante esta realidad se hace necesario afrontar realmente una gestión eficiente y sostenible del agua disponible. Ahora la Unión Europea (UE-27), dentro del proyecto H2020 y en un contexto de cooperación internacional entre Europa y China, lanza el proyecto SHui – Soil Hydrology research platform underpinning innovation to manage water scarcity in European and Chinese cropping systems.

Durante cuatro años se busca consolidar una plataforma de investigación entre China y Europa para la próxima década. A través de una red de casos de estudio se estudian estrategias como las de uso de cubiertas para evitar la pérdida de suelo y la conservación del agua con la intención de que estas estrategias puedan, posteriormente, replicarse en lugares donde se den situaciones de escasez de agua, con la intención de distribuir mejor el agua, aumentar la productividad y, además, apostar por la sostenibilidad medioambiental.

El objetivo es el de establecer una serie de herramientas que permitan tanto a los agricultores (y a los ganaderos) como a los gestores de las administraciones públicas gestionar el agua de las cuencas hidrográficas evitando llegar a situaciones de crisis.

A través de la creación de modelos basados en análisis numéricos se pretende crear unos escenarios capaces de dar respuesta a cuestiones como las cantidades de agua que hay que utilizar para determinados cultivos, hasta qué punto se pueden intensificar la producción de esos cultivos sin agotar los recursos hídricos o cómo interacciona el uso agrícola del agua con el uso del resto de sectores (industria, ciudades, medioambiente…). Con toda esta información se podrán hacer estimaciones más certeras y gestionar mejor el agua requerida realmente.

Así, por ejemplo, el grupo de investigación liderado por el profesor Fereres, Catedrático del Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba, trabaja en la mejora de un modelo de predicción de la producción de cultivos en función del agua disponible que permitirá conocer el máximo de agua que hay que aplicar, sin llegar a desperdiciarla y qué pasa si no hay agua suficiente en lo que atañe a la reducción de la producción.

Mediante la introducción en el modelo de variables atmosféricas como la temperatura, la humedad o el viento; variables del propio cultivo como el crecimiento y variables del suelo en relación al desarrollo de raíces, por ejemplo, se calcularán las predicciones de producción en función del agua que hay.

Mediante el trabajo a tres escalas (parcela de cultivo, cuenca hidrográfica y región) este modelo dota de herramientas de gestión de tanto a agricultores individuales como a gestores políticos o trabajadores de las confederaciones hidrográficas que gestionan las cuencas. Para completar el estudio, se adecua este modelo con los datos obtenidos a través de teledetección que permiten documentar los cambios que hay en el terreno. Se une lo individual o puntual con una escala superior obtenida a través de las imágenes de los satélites que dan una serie de información sobre los cultivos que permiten la creación de un mapa más amplio y conocer así cómo se comporta un área mayor.

Éxito de la operación Antitox VIII del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil

A lo largo del año 2019 el desarrollo de este operativo ha tenido un notable éxito. Este operativo persigue el uso ilegal de veneno en el medio natural y ha conseguido llevar a cabo 289 inspecciones, dando lugar a 175 infracciones administrativas y 37 penales, con 28 detenidos o investigados y la incautación de 1.628 artes prohibidas, 47 cebos tóxicos y 119 animales envenenados.
Estos resultados duplican en muchos casos los obtenidos en la operación Antitox VII, que se llevó a cabo en el año 2018, y pone claramente de relieve el importante papel que desempeñan las patrullas caninas en la lucha contra estos delitos medioambientales.
Las patrullas caninas se han convertido en una herramienta indispensable en la localización de productos tóxicos ilegales, tanto en el campo como en el interior de construcciones humanas.
La excelente capacidad olfativa de los perros y la mejora en los protocolos de adiestramiento hacen de estos animales un aliado capital en la lucha contra los venenos en el medio natural.
El adiestramiento en detección de cebos envenenados es una técnica ampliamente establecida en España, con distintas patrullas gestionadas por las comunidades autónomas y también por el SEPRONA, que realizan servicios de inspección e investigación.
Lamentablemente la utilización ilegal del veneno está extendido por toda la geografía nacional y es difícil de localizar y perseguir. En aquellas Comunidades Autónomas donde el esfuerzo de búsqueda y persecución es mayor, hay lógicamente más probabilidades de hallazgo de cebos envenenados y de cadáveres de fauna, al tiempo que se incrementa la probabilidad de que se reduzca su uso ilegal.
El envenenamiento de fauna silvestre constituye, sin lugar a dudas, uno de los delitos ambientales más graves, ya que implica la muerte de numerosos ejemplares de animales silvestres. Afecta además negativamente a numerosas actividades que se desarrollan en el medio rural, por la intoxicación de fauna doméstica (ganado y perros de compañía y trabajo), y es un riesgo en general para la salud pública.
Las estadísticas disponibles recogen más de 6.300 muertes registradas entre los años 1990 y 2015 por envenenamiento, cifra que es sin duda muy inferior a la real ya que numerosos casos no llegan a detectarse.
Los casos de envenenamiento afectan a muchas especies, pero sobre todo a grandes rapaces y aves necrófagas, entre ellas algunas amenazadas como el águila imperial (al menos 167 muertes en ese período), el milano real (1.200), el buitre negro (>600) y a grandes carnívoros amenazados como el oso pardo (12).
En este contexto, el MITECO (ministerios para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico) ha hecho una apuesta decidida por ampliar la colaboración en la renovación y ampliación del número de patrullas caninas disponibles para luchar contra el uso ilegal de venenos en el medio natural y también para detectar otros posibles delitos contra el medio ambiente y el comercio ilegal de especies, así como la formación específica en la materia de agentes y técnicos de la administración.
España es considerada un ejemplo en el tema de la lucha contra el uso ilegal de cebos envenenados a nivel mundial.
En este sentido, las experiencias más exitosas son objeto de cooperación en el marco de proyectos LIFE y/o de coordinación internacional. De hecho, el uso de patrullas de perros especializados en la búsqueda de cebos envenenados se ha expandido a otros países de la Unión Europea, como Grecia o Italia, gracias al apoyo ofrecido desde España.
Todos los resultados expuestos son fruto de la colaboración entre el SEPRONA y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) fueron presentados en el marco de una jornada divulgativa celebrada en el Servicio Cinológico de la Guardia Civil.

Las emisiones con las baterías del vehículo eléctrico

Generalmente se acepta que un vehículo eléctrico es la opción que más conviene para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, en alternativa a los vehículos convencionales con motores de gasolina o de gasóleo. Nuestro colega italiano, Macchine & Trattori, en el número de septiembre de 2018 y firmado por J. Oldani, publica una nota en la que se demuestra que no es oro todo lo que reluce.

Destaca que en la fabricación de un automóvil eléctrico se utiliza un 30 por 100 más de energía que en la de un automóvil convencional con motor térmico, y esto es como consecuencia de la que se necesita para la fabricación de la batería.

El consumo energético y las emisiones en la fabricación de las baterías son una consecuencia de la variedad y del tipo de materiales utilizados. Especialmente aleaciones metálicas con litio, cobalto, níquel, etc. En relación con el cobalto, para fabricar la batería de un ordenador personal, o de un teléfono móvil, solo se necesita una decena de gramos. Para la batería de un automóvil eléctrico pequeño hacen falta diez kilos. Para fabricar la batería de un vehículo industrial o agrícola harán falta muchos kilos más.

China, que en estos momentos es el mayor productor de baterías para la automoción, mediante su sociedad GEN, adquirirá este año 52 800 toneladas de cobalto, una cantidad superior al 50 por 100 de la extracción total de este material realizada a nivel global.

Los tipos de baterías

Las baterías para los vehículos automóviles se clasifican en función del tipo de ánodo utilizado:

  • La batería de litio ferro fosfato (LFP), que alcanza el 52 por 100 del mercado (122 kW/kg).
  • La batería de litio, níquel, manganeso y oxido de cobalto (NMC), tipo al que corresponde el 39 por 100 el mercado (165 kW/kg).
  • La batería de litio y oxido de manganeso (LMO) a la que corresponden el 3 por 100 del mercado (133 kW/kg).

Los resultados de un reciente estudio del laboratorio de ‘Automotive Safety Energy’ de la Universidad de Tsinghua (Pekín), publicado en mayo de 2017, indican que las emisiones de gases de efecto invernadero, ligadas a la producción de los diferentes tipos de baterías para un automóvil de tamaño medio (28 kWh de capacidad), es de unas tres toneladas. Para la producción del vehículo completo las emisiones totales de gases con efecto invernadero son de unas 12 toneladas.

La fabricación de un automóvil convencional conlleva la emisión de 9 toneladas de gases de efecto invernadero, lo que indica que las emisiones se incrementan en un 30 por 100 con el automóvil eléctrico, y este porcentaje crece a medida que aumenta el tamaño de la batería.

Emisiones en el ciclo de vida

En el estudio indicado, se señala que considerando el consumo energético a lo largo de toda la vida del automóvil eléctrico, este oscila entre 92 y 94 MJ, frente a los 63 MJ del automóvil convencional.

Así, la adquisición de un vehículo eléctrico, como el Nissan ‘Leaf’, con una batería de 40 kWh de capacidad, conlleva la emisión de 5,5 t de CO2. La misma cantidad que emite un motor de combustión en un automóvil que recorra 30.000 km con un consumo específico relativamente alto de 200 g/km.

En el caso de un Tesla con una batería de 100 kWh, la puesta en el mercado conlleva unas emisiones similares a las del vehículo convencional que recorre 70 000 km, equivalentes a 14 t de CO2.

A esto hay que añadir las emisiones indirectas debidas a la producción de energía eléctrica para la recarga de la batería del vehículo, que no suele proceder de un origen “renovable”.

 

Luís Márquez Delgado

Dr. Ingeniero Agrónomo (UPM)

Director técnico de la revista AgroTécnica.

El sector pesquero y el cambio climático

Un grupo de Investigadores de los Centros Oceanográficos de Baleares, Santander y Murcia pertenecientes al Instituto Español de Oceanografía (IEO) se encuentra desarrollando un proyecto que pretende cuantificar objetivamente la vulnerabilidad al cambio climático de los componentes ecológicos y socio-económicos del sector pesquero así como los ecosistemas asociados en la plataforma ibérica española.

Paralelamente está el objetivo de proponer posibles medidas de adaptación específicas a los contextos regionales de gestión en el Mar Mediterráneo y en el Océano Atlántico.

Se considera que el análisis de vulnerabilidad de los recursos pesqueros posibilitará identificar el grado de impacto del cambio climático y del propio esfuerzo pesquero, así como sus posibles sinergias. A su vez, el análisis espacial de vulnerabilidad de los ecosistemas permitirá proponer medidas de adaptación a nivel subregional, ajustadas a las especificidades del sector.

Estas medidas serán consensuadas con los principales agentes implicados para determinar prioridades de actuación y establecer el horizonte temporal de planificación, proporcionando respuestas a las demandas científicas, políticas y sociales de adaptación al cambio climático, en un marco de gestión ecosistemita y adaptativa.

De acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) la llamada adaptación al cambio climático se fundamenta en un proceso de acoplamiento de los sistemas ecológicos, sociales o económicos a las condiciones climáticas actuales o las condiciones climáticas futuras, así como a sus efectos.

El concepto de adaptación pone en evidencia la necesidad de aprender a vivir con la incertidumbre asociada a los impactos del cambio climático a través de un proceso de «aprendizaje, experimentación y cambio» en vez de intentar controlar las fuerzas de la naturaleza.

Las estrategias de adaptación al cambio climático han ido ganando, con el paso del tiempo, prioridad en la agenda política, debido principalmente a que son estrategias en un horizonte temporal medio y en un ámbito geográfico localizado (regional o subregional).

El estudio de la vulnerabilidad tanto ambiental (en este caso en el medio marino) como también sectorialmente (pesquerías) es, sin lugar a dudas, el necesario punto de partida para poder llevar a cabo unas adecuadas estrategias de adaptación.

Este marco de investigación es igualmente aplicable a otros ámbitos de especies útiles y de interés ganadero.

El premio Weatherby Award de caza y conservación

Vaya por delante, para evitar malos entendidos y las críticas injustificadas (a las que tan proclives somos), que no soy cazador, ni nunca lo he sido, y que hace ya muchos años que dejé el deporte de la pesca.

No obstante, profeso un gran respeto a aquellos cazadores y a aquellos pescadores, que actúan permanentemente de una forma profesional, correcta y sensata, al practicar estas actividades (aunque no siempre el “envoltorio legal” en el que deben actuar sea el más adecuado).

Pues bien, el pasado fin de semana se me invitó a pronunciar, desde mi neutralidad profesional en esta temática, una conferencia acerca de “la positiva aportación de la caza y de la pesca al equilibrio en el medio rural” (entendiendo en este caso como “rural” (que procede del latín rurālis, de rus, ruris, campo) al medio natural que envuelve e implica, a todos los seres vivos que en él viven e intentan medrar (medio rural que, en mi opinión, corre el peligro cierto de perder su identidad en su lógico afán de intentar sobrevivir a la hasta hoy irreversible pérdida de su población)).

En mi charla me referí, como no podía ser de otra manera, a una caza y a una pesca, legal y técnicamente bien estructuradas y llevadas adecuadamente a término, con el objetivo técnico final de adecuar los censos de las especies silvestres implicadas a las condiciones, a las posibilidades y a las circunstancias del entorno global dónde se ubican.

Y también abordé lo que sucede o puede suceder, cuando no se actúa en esta materia de una forma adecuada; en este contexto puse, entre otros, varios ejemplos de todos bien conocidos como son los del jabalí, del lobo o del “gran siluro”.

Y, en el coloquio posterior, que me pareció realmente súper-interesante y que se prolongó a lo largo de casi 2 horas (prácticamente el doble de lo que duró mi exposición), salió a colación el premio, que desde hace unos años se denomina Premio Weatherby Award de Caza y Conservación, porque este año pasado lo ha ganado un español, don José Madrazo (diecinueve años después de que lo ganará otro español, don Enrique Zamácola).

Con sorpresa constaté que la gran mayoría del centenar largo de asistentes desconocía este premio (y la media docena que decía conocerlo, creo, tenía una visión muy sesgada del mismo). Este premio, el más prestigioso en el “mundo de la cinegética” (lo equiparan a un Oscar de la industria cinematográfica) fue creado por el fabricante de armas y municiones, el señor Roy E. Weatherby en el año 1956. Lo hizo con el fin de reconocer anualmente los méritos de un cazador con una larga trayectoria, que hubiera conseguido muchos y variados trofeos en cacerías llevadas a cabo en lugares remotos (en realidad en los cinco continentes), pero siempre dentro de los más altos estándares de ética y de deportividad y con una manifiesta visión conservacionista.

Entiendo puede resultar muy difícil y complicado entender, para los que no están muy duchos en estas materias, que un coleccionismo de especies animales y de obtención de trofeos, puedan contribuir muy positivamente a la conservación de las mismas.

Pero, así lo reconocen la propia comunidad científica y las instituciones internacionales de más prestigio en materia de fauna salvaje. Esto es así, siempre que estas actividades deportivas se realicen, insisto una vez más, bajo los adecuados criterios de sostenibilidad (un ejemplo de ello, entre otros muchos, lo puede constituir el caso del borrego cimarrón (Ovis canadensis nelsoni), especie que hace unos años se hallaba al borde de la extinción y que gracias a proyectos de caza con visión de conservación, financiados por organizaciones de cazadores como son el SCI (Safari Club International), la WSF (Wild Sheep Foundation) y el GSCO (Grand Slam Club Ovis), se ha podido revertir definitivamente esta situación).

Con estos párrafos sólo deseaba poner de manifiesto, precisamente en estos momentos socialmente tan complicados para estas actividades lúdicas, que una caza y una pesca bien estructuradas y siempre profesionalmente llevadas a cabo, lo que hacen realmente es aportar positividad, técnica y económica, al medio rural (de la que, por cierto, éste tan necesitado está).

A ver si, entre todos, conseguimos que nuestra sociedad, globalmente considerada, muy mayoritariamente cada vez más urbanita y con menos conocimientos de nuestro mundo rural, se entere y deje de demonizar lo que, en forma alguna, es demonizable.

Espero, dentro de mis grandes limitaciones, poder seguir contribuyendo a ello aunque yo no sea de facto, por una cuestión de pura actitud, ni cazador, ni pescador, pero, como dice un viejo adagio: “lo cortés, no quita lo valiente” ¿estamos?

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Holanda y la eliminación de explotaciones porcinas

Como ya se ha comentado en más de una ocasión, el Ministerio de Agricultura los Países Bajos puso en marcha en noviembre del año pasado (2019) un programa de ayuda para la rehabilitación del sector porcino. Este programa tiene una dotación inicial de 180 millones de euros.

El mencionado programa se circunscribe a aquellas explotaciones que, por las razones que sea, están generando problemas de olor a las edificaciones vecinas. El mencionado programa se fundamenta en pagar a los porcicultores para que cierren aquellas explotaciones que más olores generan y más cerca se encuentran de zonas habitadas.

El plazo de solicitud para acogerse a los beneficios de este programa se cerró el pasado 15 de enero y el resultado ha sido que el número de solicitudes ha rebasado todas las expectativas. Al final, algo más de quinientos porcicultores (exactamente 503) están dispuestos a eliminar sus explotaciones (evidentemente los 180 millones va a ser totalmente insuficientes si se consideran todas las solicitudes).

El Ministerio holandés aún no ha expuesto que decisiones va a tomar ante el alud de solicitudes. Tal vez se prioricen las que más cerca están de las viviendas (a 1 Km o menos) y más olores generan (el nivel de los olores generados sería establecido por una entidad externa).

Está previsto que la ayuda que reciba el porcicultor, tenga dos partes. Por una parte esta previsto compensará financieramente a los porcicultores por los derechos medioambientales que hay que tener en Holanda para poder tener una explotación porcina activa; por otra parte, se compensaría la pérdida real de valor de sus instalaciones ganaderas.

La compensación por los derechos se ha calculado en función del valor de mercado en cada zona. Así, los porcicultores ubicados en el Este del país recibirán 52 €/derecho y los que tiene su explotación en el Sur recibirán 151 €/derecho. Estos importes han sido calculados por la Universidad de Wageningen.

Paralelamente, la compensación por la pérdida de valor de las instalaciones se ha determinado en función del valor de las instalaciones de nueva construcción corregido el mismo por un factor de envejecimiento. Se ha determinado el valor inicial de 470 €/m2. El porcentaje de la compensación se ha establecido en un 65 por 100 del valor final resultante.

En un plazo máximo de 3 meses se hará público las explotaciones que han sido aceptadas por el programa. Los porcicultores implicados dispondrán de 8 meses para vender la totalidad de sus animales y retirar el estiércol. En un plazo máximo de 14 meses, la explotación tendrá que haber sido derruida.

Ahora sólo queda esperar que el Ministerio d Agricultura holandés mueva ficha.