Tocar hueso

En nuestra casa, la verdad sea dicha, no somos muy imaginativos e innovadores en lo que a cocina se refiere. Yo, lo reconozco aquí en privado aunque lo niegue en público, soy un inútil total de la cocina y por ello, esa responsabilidad, y van unas cuantas, recae sobre las espaldas de mi mujer que, esto sí lo reconozco públicamente, tiene una muy buena mano en las tareas culinarias aunque si tengo que ser sincero, tampoco lo tenía muy complicado, al no tener más que seguir la senda de su madre, mi querida suegra, que dejó a la altura del barro a la mismísima Marquesa de Parabere.

El miércoles de la semana pasada, por cierto, innovamos durante la cena metiéndonos unas salchichas entre pecho y espalda. Ya sé que no es nada como para tirar cohetes pero la cuestión es que en nuestra familia era algo nuevo y, además, les informo que dichas salchichas, 100% de carne de vacuno, además de exquisitas son el resultado conjunto de unos 300 ganaderos vascos reunidos en la cooperativa Harakai – Urkaiko que comercializan su producción bajo la marca Baserria KM 0. 

Saco la salchicha a colación porque esta semana próxima el plenario del Parlamento Europeo votará  los tres reglamentos de la reforma de la PAC y en uno de ellos, el relativo al etiquetado de los alimentos, se someterá a votación el informe elaborado por el eurodiputado francés Eric Andrieu, perteneciente al grupo socialista.

El informe largo y farragoso aborda un porrón de enmiendas pero son dos las que están provocando un mayor movimiento en el seno del Europarlamento porque, al parecer, dichas enmiendas, utilizando la expresión que le viene como anillo al dedo, “tocan hueso” en la economía, mejor dicho, en la avaricia de algunas empresas.

La enmienda 165, relativa al indebido uso de algunos términos cárnicos, y la enmienda 171, algo similar con respecto a los términos cárnicos, han provocado extrañas alianzas donde empresas cárnicas se nos presentan como compañeros de cama junto a empresas de base vegetal que trabajan tanto bebidas como comidas que, obviamente, pretenden presentar como lácteo o cárnico aquello que no es más, por muy sabroso que sea, que una bebida o preparado vegetal.

Como decía, las grandes empresas europeas, con su potente y eficaz lobby comunitario, ejercen presión sobre los europarlamentarios para que permitan utilizar expresiones como “hamburguesa, salchicha, steak” por una parte y “yogur style, alternativa al queso, sustituto de la mantequilla” y como imaginará, frente a lo que no es más que una calculada y sigilosa estrategia de apoderarse del buen nombre de las bebidas y productos lácteos y de los productos cárnicos ganado por su buen trabajo a lo largo de la historia, el lobby empresarial citado es capaz de convencerles que, además, lo hacen para aumentar la transparencia del etiquetado alimentario y, en definitiva, en bien del consumidor.

Poderoso don dinero pasillea por la sede del Parlamento Europeo como Pedro por su casa, con el maletín lleno de promesas y aunque las primeras reacciones de los eurodiputados más cercanos a la temática agroalimentaria no hacen temer que el lobby se salga con la suya, mucho me temo que siempre habrá algún eurodiputado que le tiemble las piernas o, lo que es peor, que lo hará conscientemente, creyendo que así apoya a los agricultores, pero sin caer en la cuenta que con su posicionamiento, lo que es bien patente es que dará la espalda al sector ganadero.

El sector ganadero lo tiene meridianamente claro y muestra de ello es la campaña impulsada por numerosas organizaciones europeas, destacando sobremanera la organización agraria COPA-COGECA que integra en su seno a la casi totalidad de organizaciones agrarias europeas y al conjunto del movimiento cooperativo agrario europeo.

La campaña de comunicación «ceci n’est pas un steak» (esto no es un filete) plantea cuestiones fundamentales sobre la información al consumidor, nuestro patrimonio cultural y el poder del marketing moderno, que mezcla alegremente los intereses y valores de las grandes empresas. En dicho manifiesto, los agricultores europeos dejan bien a las claras que les interesa tanto producir proteínas vegetales como animales y que no se oponen a la producción de proteínas vegetales para productos veganos. No obstante, siguiendo con los argumentos del COPA-COGECA, “las imitaciones vegetales que tienden a copiar las denominaciones y las características de los productos cárnicos y lácteos deberían elaborar su propia estrategia, intensificar su esfuerzo creativo y en lugar de invertir en actividades de lobby, estas empresas deberían desarrollar nuevos conceptos de marketing, con miras a obtener el reconocimiento de los consumidores y a resolver la paradoja fundamental de la industria de las imitaciones vegetales”. 

O sea, concluyendo. Esto no es un filete. Esto es tocar hueso.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

 

La triquinosis a escena

Como queda reflejado, en la tribuna del presente boletín de Ágora Top Gan, un debate que continúa abierto en nuestro país y donde, en mi opinión, siguen sin arbitrarse soluciones realmente eficientes y eficaces, es el que atañe a la sobreabundancia de cierta fauna silvestre, en especial de jabalíes con su negativo impacto en el medio rural (y, en ocasiones, también urbano).

Pero, paralelamente, hay otra cuestión ligada a este tema que no goza de gran predicamento a nivel social, pero que no deja de ser importante; me refiero a la potencial incidencia de la triquinosis ligada al autoconsumo de carne de jabalí (y también de otros animales fuera del control sanitario). 

Esta enfermedad no sólo afecta a las personas, también afecta a diferentes mamíferos tanto silvestres como domésticos. En este contexto hay que indicar que se han identificado más de 100 especies de mamíferos, aves y reptiles como hospederos definitivos de este parásito. 

Cierto es que la mayor parte de los hospederos son silvestres; sin embargo, son de importancia particular para la triquinosis humana, como es lógico, la carne de algunos animales de consumo humano, tales como cerdos, jabalíes, caballos, ciervos, gamos, carne de toro y carnes de animales considerados exóticos (esta es la razón por la que, en ciertas partes del Mundo, la triquinosis está regularmente presente).

La mencionada triquinosis (también llamada triquinelosis o triquiniasis) es una enfermedad de naturaleza parasitaria que es  causada por un nematodo del género Trichinella, que el humano la adquiere al consumir carne y/o los productos cárnicos crudos o insuficientemente cocinados procedentes fundamentalmente, en España, de jabalíes o de cerdos parasitados  infestados con larvas del parásito. 

En las personas presenta síntomas gastrointestinales (diarrea), dolor muscular y articular.

Para prevenir esta enfermedad, es absolutamente fundamental que todos los animales que pueden estar infectados, pero especialmente, en el caso de España,, los cerdos y los jabalíes, que vaya destinados al consumo humano sean previamente analizados para comprobar que no presentan el parásito y aquí, como es natural se incluyendo los que se destinan al autoconsumo. 

Por esta razón se hace necesario, una vez más, ahora que estamos en época de caza, concienciar a todos de la necesidad de realizar este análisis también en el caso de carne de caza destinada al consumo directo (para el análisis se  aplica el método de detección de referencia para la extracción e identificación de triquinas publicado en el Boletín Oficial de la Unión Europea del 11 de Agosto de 2015, Reglamento de Ejecución (UE) 2015/1375 de la Comisión del 10 de Agosto 2015). 

En España, insisto en ello, la gran mayoría de los brotes de triquinosis se siguen generando a causa del consumo de carne o productos derivados de jabalí procedente de cacerías sin control sanitario, pero también de la ingesta de carne de cerdo procedente de matanzas domiciliarias, o de la mezcla de ambas carnes en embutidos (La carne de animales de estas especies que se comercializa por los canales habituales (carnicerías, restaurantes, supermercados, hipermercados, mercados, etc.) ha sido siempre sometida previamente a estos análisis, que son obligatorios por normativa).

Por las razones aducidas, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), en colaboración con la Real Federación Española de Caza (RFEC)ha generado un tríptico informativo, que estará disponible online y será distribuido en papel entre la población que practica la caza, con el objetivo de reducir los potenciales riesgos asociados principalmente, como ya se ha indicado, al autoconsumo de carne de jabalí no procedente de los canales habituales de comercialización.  Dicho en otras palabras, el objetivo del mencionado tríptico sensibilizar a los cazadores, a sus familias y a sus allegados, acerca de la necesidad y de la importancia de realizar el mencionado análisis de triquina en las piezas de caza. 

Se pretende pues aumentar el conocimiento sobre esta enfermedad e informar, a todos los niveles, acerca de cómo prevenirla y evitar casos como el producido, por ejemplo, en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real), dónde fueron 17 personas las afectados por un brote de triquinosis; todos eran parientes y/o amigos de la familia que hizo la matanza de un cerdo criado en semilibertad. 

Por todo lo expuesto, la triquinosis no es una cuestión menor y, en mi opinión, es positivo llevarla a escena y situarla en el lugar que la corresponde.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Carta a los Reyes Magos

La penosa movida madrileña nos es retransmitida, día sí y día también, a todas horas, en todas las cadenas de radio y televisión. Los navajeos barriobajeros entre responsables  de la Comunidad de Madrid y del Gobierno Central copan la atención de los medios y, por ende, nuestra atención. 

El omnímodo poder del centralismo madrileño es tal que, incluso, la presidenta Isabel Ayuso llega a decir «Madrid es España dentro de España. ¿Madrid qué es si no es España?» sin ser consciente, por mucho que el fin de sus palabras fuera otro bien diferente, que sus palabras encierran un halo de ninguneo y desprecio al resto de territorios y paisanos que nos encontramos fuera de los muros del centro que ella representa.

Entre porrazo y porrazo, cuchillada va cuchillada viene, la inmensa mayoría de la gente anda, andamos, despistada y entretenida con el lamentable sainete y, mientras tanto, el mundo, a duras penas, sigue avanzando y así la Unión Europea trabaja con la participación del Parlamento Europeo en un fondo de recuperación económica tras la pandemia de 750.000 millones de euros, entre 2021 y 2023. ¡Ahí es nada!.

En este contexto, todas las administraciones, menos los ayuntamientos, instituciones más cercanas al ciudadano pero históricamente ninguneadas por todas las instancias superiores, andan completamente motorizadas (eléctrico, por supuesto) para escribir su listado de proyectos, a modo de los niños que escriben su carta a los Reyes Magos (en nuestro caso, la carta al Olentzero), que encaje con los objetivos y líneas estratégicas fijadas por las autoridades europeas y que sean del agrado, dicho pronto y claro, de los países frugales del Norte que, al parecer, son los que sueltan la choja para los pobres del Sur y del Este.

En nuestra tierra, el Gobierno Vasco junto con las tres diputaciones forales han acordado un plan de reactivación que en su punto de reactivación económica recoge la industria alimentaria (imagino que querrán referirse a toda la cadena alimentaria) y, al mismo tiempo, estas instituciones comienzan a redactar su propio listado donde, como comprenderán, cada una de las instituciones tira hacia lo suyo intentando colar el máximo número de proyectos de su territorio histórico correspondiente. Es lo que tiene, los ciudadanos vascos quieren que sus políticos tengan visión de país pero simultáneamente, esos mismos ciudadanos se llevan las manos a la cabeza, si su territorio histórico no se lleva su correspondiente trozo de tarta. 

Yo, como buen vasco, también me preocupo de mi trozo de tarta y sin conocer el listado definitivo, me alegra comprobar que al menos las diputaciones de Bizkaia y Gipuzkoa han introducido entre sus principales objetivos la expansión de la banda ancha a todos los rincones del territorio, incluidas las hasta ahora olvidadas zonas rurales.

En lo que respecta al Gobierno Central, el presidente Pedro Sánchez presentó las líneas maestras del plan de recuperación ampulosamente llamado ”España Puede” . El plan recoge 10 políticas palanca para los próximos 3 años, coincidentes con el fin de legislatura y conviene destacar que en primer lugar figura la palanca “Agenda Urbana y Rural, lucha contra la despoblación y desarrollo de la agricultura” que contará con el 16% de los fondos. La cuarta palanca por orden de asignación de fondos.

 Ahora bien, si uno se pone a leer la letra no tan pequeña del plan España Puede y más concretamente lo relativo a su primera palanca, llama la atención que se apunten tres proyectos, el primero, Plan de choque de movilidad sostenible, segura y conectada en entornos urbanos y metropolitanos; el segundo, Plan de rehabilitación de vivienda y regeneración urbana, con mención a un plan de transición energética para la España vaciada y el tercero, finalmente, Transformación y digitalización de la cadena logística del sistema agroalimentario y pesquero. 

Tengo que reconocer que es difícil hablar de un documento tan escueto que no apunta más que a líneas maestras pero por lo que he podido leer en la web de la propia Moncloa, no despierta mucha ilusión en lo que a sector primario y mundo rural se refiere y me parece que todo apunta a un plan donde la transición energética, necesaria a todas luces, lo copa todo, mientras el sector primario como sector económico esencial, al  menos en plena pandemia, y el mundo rural en su conjunto, quedan arrinconados a los márgenes del plan. Quiero y necesito imaginar que, más allá de lo presentado en palacio, alguien atenderá las demandas del campo y del rural.

A lo dicho, veremos cómo acaban las cartas navideñas. Yo, mientras tanto, en una Iraolada, como dice mi amiga Anuska, me pongo a escribir mi propia carta y haciendo de la necesidad virtud, trazo las líneas maestras de un proyecto de Corazón Verde para Gipuzkoa conformado por una gran extensión forestal, a modo de Selva de Irati, emplazado alrededor del monte Ernio y sus pueblitos rondantes, municipios con una economía muy debilitada. Un maravilloso mosaico verde en su gran parte conformado por bosques de alto valor naturístico pero gestionados debidamente que convivan con algunas plantaciones sosteniblemente gestionadas. Masas forestales que bien por su gestión forestal bien por su cuidado y control creen empleo en dicha zona bien sea, como decía, en la gestión forestal, en actividades naturo-turísticas atraídas por la belleza del paisaje y/o pequeñas actividades empresariales vinculadas a la madera y todo ello, gestionado por un consorcio público- privado donde participen ayuntamientos, diputación, vecinos, baserritarras, forestalistas, naturalistas, patrocinadores, etc. 

Sé que es difícil. Quizás imposible pero al menos, déjenme soñar y escribir la carta para Navidad que, hasta ahora al menos, es gratuita.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

 

La resilencia del sector pecuario ante una situación VUCA

Entendamos bien aquí que el término resiliencia lo refiero  a la capacidad, en este caso del sector pecuario (del agrario, en general, para ser más exactos), para hacer frente a la compleja situación global actual, plagada de adversidades, y para transformar los muchos inconvenientes que la caracterizan y el dolor moral que la misma genera, en una fuerza motora que le lleve a superarse e incluso, a salir fortalecido.

En unos momentos donde, en España, el desprestigio del Ejecutivo y de los responsables de nuestra Sanidad aumenta día a día, ante sus reiteradas mentiras, su incapacidad real de frenar la expansión de la pandemia de la COVID – 19, de aportar cifras reales de la situación y de ser incapaces de reportar datos durante los fines de semana (caso prácticamente único en el Mundo) no le queda al sector y no nos queda a todos nosotros, personas normales y corrientes, más alternativa que procurar adaptarnos, lo mejor y más rápido posible, a pesar de todo, a una situación absolutamente nueva, dinámica y excepcional, que nunca habíamos esperado, ni, por supuesto, imaginado.

Es verdad que nuestra sociedad y en ella, nuestro sector, sigue funcionando, mejor o peor,  pero lo hace de una manera muy distinta a cómo lo hacía hace apenas 10 – 12 meses.  En efecto, al impacto directo e indirecto de la COVID – 19 se han sumado cambios y tendencias cuya influencia, especialmente a nivel de los mercados, cada día que pasa tienen una mayor trascendencia. 

Esta realidad nos lleva a un periodo que se puede definir como VOLATIL, INCIERTO, COMPLEJO y AMBIGUO (en inglés Volatility, Uncertainty, Complexity and Ambiguity = VUCA). Esta consideración temporal  de la suma de circunstancias especiales realmente se generalizó no hace tanto tiempo en el ámbito militar y más concretamente a raíz de la caída del Muro de Berlín y de la descomposición de los regímenes comunistas por él protegidos.

La nueva situación, especialmente en Alemania, dio lugar, como muy bien explicó en su día el señor Willy Brand, a que los comportamientos de los actores implicados podían cambiar con una muy notable rapidez, sin que se dispusiera de información suficiente para anticiparse a los mismos y con la presencia de influencias interaccionadas, muy difícilmente cuantificables y, además, en general, no evidentes a priori.

Pues bien, en esta situación VUCA (que creo sinceramente va a seguir durante muchos meses) el sector pecuario debe ser, capaz de irse adaptando. Debe ser capaz de conocer y asumir los entornos, de entender las razones de los cambios que se producen y se irán produciendo y de anticiparse, en la medida de lo posible, a los mismos. Ello supone que el sector pecuario deberá ir cambiando con un elevado dinamismo en función de las circunstancias y de las condiciones.

Es evidente que la COVID – 19 está alterando los patrones de consumo generando lo que estamos llamado “el nuevo consumidor” y también está modificando los lugares y los volúmenes de producción, los movimientos de materias primas y de productos semi- elaborados y elaborados, quebrando paralelamente los complejos equilibrios de las rutas y sistemas de transporte y modificando sus costes.  Los cambios de paradigmas (entendidos como  modelos de conocimiento aceptados por las comunidades científicas.) se hacen cada día más evidentes.

En este contexto, los consumidores son cada vez más compradores y menos clientes, cambiando su manera de comprar, tanto en lo que se refiere a los productos como a los canales de adquisición que utilizan, e incrementando también sus exigencias, especialmente las de índole emocional, lo que determina modificaciones en el modelo logístico de la cadena de suministro (y también en el de la propia cadena alimentaria).

En mi opinión y como conclusión a las presentes reflexiones, la realidad es que no es, ni va  a ser, nada sencillo prever bajo qué premisas se funcionará, en el campo que nos compete, en los próximos años. 

Ello exige desarrollar, sí o sí, tanto a nivel individual como sectorial, una resiliencia suficiente para poder medrar exitosamente en este entorno VUCA, sin olvidar que es y va a ser cuasi imposible predecir, con suficiente conocimiento y antelación, las coordenadas que lo enmarcarán.

¡Todo un reto mayúsculo para nuestro sector pecuario! Pero, nos guste o no, esto es lo que hay y es lo que se avecina.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Las rebajas que vienen

En un seminario que impartí el pasado 16 de septiembre expuse con detalle las razones de las luchas de precios que se avecinan a nivel de las grandes cadenas y sus consecuencias para nuestros ganaderos y para nuestros agricultores.

En este marco coincido plenamente con una de las conclusiones a las que ha llegado la Empresa Kantar, en un estudio que ha publicado bajo el título “Estado de la distribución en España”. El consumidor que está surgiendo, en el marco de la actual pandemia, es significativamente menos fiel a su cadena habitual; compara más entre productos y precios (es verdad, dado que un elevado porcentaje de los que antaño fueron clientes se están convirtiendo, en razón de la nueva situación económica y de los cambios en los hábitos de consumo, en compradores).

En este marco, los datos disponibles indican que, en los primeros nueve mes del presente año (en razón del efecto “miedo” a causa de la primera ola de la COVID – 19 y del primer confinamiento), hemos adquirido en España del orden de un 12,5 por 100 más de productos y el gasto ha sido superior en casi un 15 por 100, respecto del mismo periodo del pasado año  2019. Pero, desde hace semanas, estas tendencias han cambiado de signo. 

En su momento, los grandes impulsores de los mencionados incrementos  fueron los productos frescos y la alimentación envasada y precocinada, amén de la droguería, que fue la sección que más creció en volumen. No obstante hay un hecho que conviene tener bien presente aquí: se sale menos a comprar y se compra más en cada visita a los puntos de venta pero, globalmente, se compra menos y más barato.

Datos al margen, no me cabe la menor duda, porque se está viendo ya, la denominada  «omnicanalidad» será otra de las características que condicionará, de forma irreversible, el comportamiento del nuevo consumidor que ha nacido con los nuevos tiempos. Los mencionados “nuevos consumidores” empiezan a adquirir los productos, por una parte, de forma presencial y paralela en distintas cadenas y, por otra, cierran el conjunto de su compra con otros pedidos obtenidos vía online.

Ello traerá  a corto plazo y en mi opinión, que las grandes cadenas se verán obligadas, sí o sí, a dar una significativa mayor prioridad a los precios y por ello generarán con frecuencia ofertas a la baja con el objetivo prioritario de atraer a estos “nuevos compradores” (por definirlos de alguna manera).

Pero, no hay que olvidar que, paralelamente, el capítulo de los costes se está viendo significativamente incrementado. 

Por ello, obligatoriamente, al definir las ofertas y las promociones, se deberán escandallar correctamente las necesarias inversiones en digitalización y en sus plataformas de correo electrónico (no se minusvalore el hecho de que el comercio electrónico en el gran consumo se disparó durante el encierro, en los momentos más duros de la crisis sanitaria, registrando una cuota del mercado del orden del 2,6 – 2,7 por 100 bruto). También deberán tenerse en cuenta la mayor inversión en limpieza, en desinfección y en protocolos de seguridad (que, en muchos casos, están implicando una reorganización de los puntos de venta y una pérdida de espacio útil real).

Y todo ello en mi opinión y aquí está el quid de la cuestión, implicará finalmente y en  general, ante la ausencia de reales cadenas de valor, una presión a la baja, directa e indirecta, en el nivel de los precios a percibir por los productores (lo que está sucediendo actualmente, por ejemplo, en el sector de la leche puede constituir un ejemplo de ello).

En definitiva, o se coge de verdad este “morlaco por los cuernos” o se avecinan tiempos ciertamente complicados para muchos de nuestros productores.

¡Ojalá esté totalmente equivocado!

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

La lideresa

Cada vez que se celebran elecciones, bien nivel vasco bien español, surgen voces del sector agrario que apuntan la necesidad de que el sector primario cuente con voz propia en el consejo y, consiguientemente, departamento propio que proporcione al sector primario la visibilidad que, actualmente, le falta.

El Gobierno Vasco ha contado con Departamento agrario propio en sus inicios con los míticos Félix Ormazábal y José Manuel Goikoetxea (en cuyo honor pronto se publicará un libro), posteriormente, estuvo bajo el manto de Industria, con Javier Retegi de consejero, para luego volver a contar con voz propia tanto con Iñaki Gerenabarrena como con Gonzalo Sáenz de Samaniego para, en estos últimos dos ejecutivos, estar bajo Desarrollo Económico con Arantza Tapia al frente.

Al parecer, actualmente, la lucha por la voz propia parece implanteable y, por ello, tan asumido está el tema que hasta en el propio sector el debate se circunscribe a si vamos integrados en el área económica o si vamos integrados en el área ambiental. Como diría aquel, si vamos con la pasta y con aquellos que generan actividad económica o si por el contrario, vamos con aquellos que velan por la ortodoxia verde.

Pues bien, en nuestro caso, en el Gobierno Vasco, el Lehendakari Iñigo Urkullu ha roto todos los esquemas e integrado en un mismo Departamento el área económica, con Agricultura en su seno, y el área ambiental con el objetivo de que la sostenibilidad trascienda al conjunto del Departamento y con ello al conjunto de la economía vasca en línea con lo que apunta el Pacto Verde Europeo recientemente aprobado.

La consejera, Arantza Tapia, según sus detractores y/o adversarios, la imagen más identificable con la visión desarrollista y con los planteamientos empresariales, vuelve a liderar, una vez más, un macro departamento con dos patas bien diferenciadas (desarrollo económico y medio ambiente), pero que no tienen más remedio que caminar de la mano y demostrar así, que la sostenibilidad de la sociedad vasca debe asentarse en una sostenibilidad medioambiental, económica y social, sin dejar huérfana ninguna de las tres patas sobre las que debe pivotar la sostenibilidad.

El sector primario vasco lanzó señales inequívocas, tanto en los previos como en la propia campaña electoral, que necesitaba de un alineamiento de las políticas agropecuarias y las políticas ambientales, que se concediese a los agricultores, ganaderos y forestalistas, verdaderos gestores del 90 por 100 del territorio, el tratamiento que requieren y más concretamente, en cuanto a la organización administrativa, se planteaba la oportunidad de aunar el área de Patrimonio Natural (espacios naturales protegidos, red natura 2000, normativa de medio natural, etc.) junto con el primer sector. Ya lo dice mi amigo Eduardo Moyano, Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el área de Ciencias Sociales, al diferenciar el medio ambiente “verde” referido al Patrimonio Natural, del medio ambiente “azul” referido al medio marino y del medio ambiente “marrón” con el que se refiere a facetas más ligadas al ámbito urbano, cuando plantea que parece razonable la gestión de agricultura y medio ambiente verde desde un mismo departamento, en aras a facilitar la coordinación entre ellos.  

Al parecer, el mensaje caló entre los dirigentes y así, contamos con un departamento que aúna las dos almas, la económica y la medioambiental en su seno, cuestión que ha levantado ampollas en el movimiento naturalista que opina que Urkullu, en un planteamiento inaceptable para ellos, ha puesto a la loba a cuidar de sus ovejas. Personalmente, quisiera ser más prudente en el momento de valorar los logros del lobby primario y pensar que la integración de ambas políticas en un mismo departamento, al menos del medio ambiente “completo”, viene más dada por las consecuencias políticas de la mala gestión del consejero Iñaki Arriola en Zaldibar. Aun así, bienvenida sea.

Personalmente, soy sabedor de la capacidad de trabajo de la consejera Tapia, una persona trabajadora impenitente, eficaz y acostumbrada a decidir pero que también sabe escuchar, que cuenta con un equipo  primario capacitado liderado por el Viceconsejero Bittor Oroz (donde apuntan pocas novedades) y con un equipo ambiental liderado por la Viceconsejera Amaia Barredo (proveniente del área primaria de anteriores ejecutivos)  que, al parecer, ha conformado un equipo con la sensibilidad agraria necesaria para alinear la maquinaria ambiental en la buena senda. Veremos si las buenas impresiones iniciales se conforman y consolidan con el tiempo.

Ahora bien, ahora que no nos oye nadie y con la libertad que me proporciona no contar para cargo alguno, le confieso, estimado lector, que yo personalmente hubiese impulsado un planteamiento algo diferente con un departamento que integrase las política alimentaria (desde la faceta productiva, la industria agroalimentaria y  la política de consumo) y la política de Territorio Rural (desde las políticas de Desarrollo Rural, las políticas de Medio Natural hasta las políticas de ordenación territorial, tan necesarias para preservar la tierra agraria) con voz propia en el Consejo de Gobierno y con mayor visibilidad ante el conjunto de la sociedad vasca.

A lo dicho, un comienzo prometedor.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

 

La Apicultura, la gran desconocida, hoy en estado catatónico (metafórico)

Vuelvo a escribir sobre apicultura. En el marco de lo que se denomina habitualmente la “ganadería de renta” la apicultura, tanto a nivel mundial, como de la Unión Europea y de España, ocupa un lugar muy discreto desde el punto de vista económico, del Producto Bruto Final que genera.

Actualmente, en España, de acuerdo con los datos oficiales publicados por el MAPA muestro sector apícola viene a suponer del orden del 0,45 por 100 de la Producción Final Ganadera y del 0,17 – 0,18 por 100 de la Producción Final de la Rama Agraria, con un valor anual de su producción (miel, cera y polen) estimado, para el año 2019, en unos 62 – 64 millones de euros.

No obstante, no hay que olvidar la gran importancia cualitativa de la apicultura puesto que juega un papel muy relevante, se puede decir que fundamental, en la conservación del medio natural, en la polinización de los cultivos y en el mantenimiento de la biodiversidad.

La apicultura española, cuantitativamente la más importante de la Unión Europea (U.E. – 27), cuenta hoy con unas 34.000 explotaciones (60 por 100 estantes y 40 por 100 trashumantes) que comprenden más de 3 millones de colmenas (en la Unión Europea hay unos 19 millones con lo que España supone el 16,4 por 100 de esta cifra). De las mencionadas explotaciones sólo aproximadamente un 17 por 100 son “explotaciones profesionales”.

En la Unión Europea, hay actualmente unos 660.000 apicultores (29.000 en España, un 4,4 por 100 del total) de los cuales sólo unos 34.000 son profesionales (en España unos 6.500, un 19 por 100 del total).

La producción española en el año 2019 fue de unas 32.000 toneladas de miel y unas 1.900 toneladas de cera. España exportó en este año unas 22.500 toneladas de miel de alta calidad (de ellas 4.000 t a terceros países) e importó unas 27.000 t de miel (de ellas 14.000 t extracomunitarias; un 53 por 100 procedente de China y un 20 por 100 de Uruguay). Ello significa que actualmente nuestro nivel de autoabastecimiento es del 88 por 100, con un consumo estimado por persona y año claramente inferior al medio kilo.

Y en este marco hay que destacar (y de ahí la razón del título de esta nota) que la actual campaña apícola de la Unión Europea se ha visto muy negativamente afectada porque la climatología le ha sido claramente desfavorable, con lluvias y frío, que se han producido durante la época de floración en la Europa meridional y oriental.

También en España la producción se ha reducido este año de forma muy significativa principalmente, al igual que en el resto de la U.E. por las condiciones meteorológicas extremas (léase, por ejemplo, floraciones avanzadas y lluvias posteriores); así, en Cataluña se estiman reducciones en la producción del orden de un 50 por 100; en la Comunidad Valenciana las reducciones pueden alcanzar el 30 por 100; en la globalidad de España se estima que estas reducciones pueden estar alrededor del 40 por 100.

Pero en el caso de España (al perro flaco, todo son pulgas) también han contribuido a la mencionada y muy importante caída de la producción, generándose, metafóricamente hablando, la situación catatónica que mencionábamos en el título de nuestro escrito, cuestiones tales como las negativas afecciones producidas por la varroa, por las presencias de la vespa velutina y del abejaruco, y ¿cómo no? un año más, por el “palo” que supone para nuestros apicultores los bajos precios de mercado y las importaciones de terceros países.

Desgraciadamente todas estas cuestiones pasan desapercibidas, ignoradas, por nuestra sociedad.

Y ello acontece porque la apicultura (tan importante cualitativamente), es en el marco de la cada vez, socialmente hablando, menos apreciada ganadería de renta, nos guste o no y muy lamentablemente, una gran desconocida por una sociedad crecientemente urbanita y, por ello, cada vez más alejada del medio rural.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Conspiranoia

Le adelanto que estoy conspiranoico total y no precisamente con respecto al Covid-19 y su origen, los malvados intereses que pudiera haber detrás del bicho, etc. Soy de los que se toman las cosas con relativa tranquilidad. Poca vida social, poco contacto y a poder ser, con gente de mal vivir como los de mi cuadrilla.

Mi conspiranoia es con cuestiones de consumo alimentario pues muchas veces leemos informes y concienzudos estudios que, al menos, habría que poner en cuarentena hasta conocer la identidad del redactor de dicho estudio y lo que es más importante, el nombre del promotor de dicho estudio.

Lo digo porque hace unos años, conocí una marca de leche que afirmaba ciertas características positivas de su producto y lo certificaba a través de un supuesto instituto. Indagando, más bien poco, pude conocer que dicho Instituto era una entidad cuyo único socio era la propia industria láctea. Por ello, con la mosca detrás de la oreja, leo las reseñas de prensa, al no haber podido acceder al estudio completo, sobre un estudio de la Federación Española de la Nutrición (FEN) relativo al consumo de productos lácteos como indicador de la calidad de la dieta.

Como decía, intenté acceder al estudio íntegro en la web de la FEN pero me fue imposible, ahora bien, lo que si pude comprobar para mi espasmo personal es la identidad de los promotores de dicha Federación y caer en la cuenta que entre los promotores de la federación, cuyo objeto social es “el estudio y mejora de la nutrición de los españoles”, hay empresas tan nutricionalmente saludables como Coca-Cola, Pepsico, McDonalds, Nestlé, Telepizza, Campofrío, Idilia (Colacao,Nocilla,etc). Como verá, mi conspiranoia no descansa y tanto es así, que me he tomado la prudencia, lo siento por los ejecutores de dicho estudio, de tomármelo con una cierto relativismo que raya la incredulidad a pesar de que lo recogido en dicho informe por muy positivo que sea para el sector lácteo.

Igualmente, no hace mucho, me presentaron un informe elaborado por una prestigiosa escuela de negocios que concluía las bondades de la expansión de una cadena de distribución para el comercio local de las localidades afectadas. Dicho informe acabó en la papelera, cuando fruto de mi conspiranoia, comprobé que dicho informe era sufragado por dicha cadena de distribución.

No crea que quiero contagiarle mi conspiranoia pero sí alertarle, seguimos con el lenguaje pandémico, sobre la necesidad de analizar el origen y veracidad de las informaciones que nos proporcionan y que muchas veces no son más que información de parte, por muy aséptica que nos la presenten.

Esta misma semana he asistido a una interesante conferencia, virtual del profesor Armando Pérez-Cueto de la Universidad de Copenhague titulada “Dieta deliciosa, saludable y sostenible” que, dicho desde la discrepancia más absoluta, fue un canto a la dieta vegana que en un primer momento, fruto de la conspiranoia, llegué a pensar que estaba organizada por el lobby vegano. Como le decía, esta conferencia fue un excelente altavoz de la lucha contra el consumo de carne por su insostenibilidad y por su negativa incidencia al cambio climático, teoría que según el conferenciante cada vez cuenta con más adeptos dado que existe un tipo de consumidor consciente conformado por un colectivo mayoritariamente joven (63%) y verde (66%) que incluso está dispuesto a pagar más por productos socialmente responsables.

El profesor defendió la necesidad de impulsar una dieta basada en el consumo de plantas y reconocía que dicho planteamiento contaba con facilitadores como la ética, bienestar y derecho animal, la sostenibilidad medioambiental y otras cuestiones como el precio y la conveniencia, si bien reconocía que existen otras barreras, entre las que yo quiero destacar, el sabor y el gusto por alimentos de origen animal.

Nada nuevo bajo el sol. Hace años conocimos numerosas bebidas vegetales que imitaban la leche con el único fin de comerse, beberse mejor dicho, parte del pastel comercial que suponen los productos lácteos y ahora son las empresas tecnológicas que impulsan lo que se ha venido llamando la “carne artificial” las que han puesto toda la carne en el asador para irse comiendo parte del pastel cárnico y para ello, al igual que intentaron los de la leche, qué mejor que apoderarse de la terminología cárnica y con ello confundir al consumidor final.

Así, nos bombardean con la publicidad de supuestas hamburguesas, salchichas, etc. de producción vegetal y tal es la confusión que la cuestión ha llegado a instancias europeas, celebrándose del 19 al 22 de octubre un pleno del Parlamento Europeo con una votación que pretende prohibir el uso de denominaciones de productos cárnicos (hamburguesa, salchicha, etc.) y lácteos (leche) para comercializar productos vegetarianos y veganos. Confío en que todos nuestros europarlamentarios, sean del color que sean y más allá de los conspiranoicos, que somos mucho, recelosos hasta el momento de la votación por el poder de presión del lobby vegano en Bruselas, que votarán favorablemente la enmienda 165 que busca la transparencia para el consumidor además de, porqué ocultarlo, proteger al sector ganadero.

Volviendo al inicio, a la conspiranoia y a la gente de mal vivir de mi cuadrilla, les adelanto que nosotros seguiremos con nuestra cena semanal de la sociedad donde el menú más habitual son los huevos fritos porque, además de la investigación internacional publicada en la revista European Journal of Clinical Nutrition, que ha concluido que el consumo de cuatro huevos a la semana es saludable para el corazón y entre cuyos promotores, sospecho, no andará lejos mi amigo Esteban Atxa de Euskaber, estamos convencidos que tan importante o más que lo que comemos, es comer en buena compañía.

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

Nuevo capítulo en la problemática que generan los pollitos hermanos de las pollitas de «aptitud puesta»

Este tema (sobre el que  ya he escrito alguna nota con anterioridad)  está, en el seno de la Unión Europea y desde hace años, en el candelero. Es, sin duda, uno de los “caballos de batalla preferidos” de los activistas defensores de los “derechos de los animales” y del bienestar animal.

Hay que tener en cuenta, para entender en toda su dimensión esta cuestión, que actualmente los pollitos machos, hermanos de las pollitas de aptitud puesta de las estirpes utilizadas, obviamente no están capacitados para poner huevos ni tienen la adecuada aptitud de desarrollo corporal para poder ser rentables como animales para carne. 

Evidentemente, ello no es óbice para que se busque con urgencia una solución técnica que satisfaga las exigencias proteccionistas y que sea técnica y económicamente viable, a este importante problema y que logre evitar a edades realmente muy tempranas (se habla de cinco/ seis días de incubación) y sin dolor, el desarrollo del embrión macho y, consecuentemente, el posterior sacrificio al nacimiento de estos pollitos. 

En España, donde se vienen a sacrificar anualmente al nacimiento del orden de unos 35 millones de los mencionados pollitos macho (aunque la cifra es variable según años), también es un tema que está sobre la mesa. Así, sin ir más lejos, a principios del mes de marzo de este año la Dirección  de Producción y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura (MAPA) comunicó, en una reunión que sostuvo con  Igualdad Animal (uno de los colectivos que más se está ocupado de esta temática), que se encuentra tratando esta cuestión con el sector de la avicultura de puesta para lograr terminar con el mencionado sacrificio en un relativo corto plazo.  

Pero, probablemente, en el seno de la Unión Europea, sea en Alemania dónde, por la fuerte presión ejercida durante años por los proteccionistas, pero también por la actitud de la propia sociedad, dónde más se ha avanzado en este tema. 

Ya en el año 2013 el gobierno del Land de Renania del Norte intentó acabar con esta práctica, pero dos salas de incubación del mismo consiguieron, ante la falta de soluciones alternativas, que el Tribunal Constitucional Federal Alemán (en alemán: Bundesverfassungsgericht, abreviado BVG o BVerfG), que es el órgano constitucional encargado del control de constitucionalidad de las leyes en Alemania, enmendó la decisión del Land hasta que hubiera algún método alternativo aplicable (determinación precoz, eficiente y eficaz, del sexo en los embriones).

Pero ahora la Ministra Federal de Agricultura, la señora Julia Klöckner, ha dado un paso más y ha presentado un proyecto de ley (que habrá de verse si logra pasar el filtro del Parlamento) destinado a abolir definitivamente la práctica del sacrificio de pollitos machos en la República Federal a partir del 1 de enero del año 2022. 

Ello significa que, de acuerdo con las aspiraciones de los proteccionistas y la voluntad de la Ministra, se necesitará, entiendo como alternativa aceptable al sacrificio, poner a punto, como ya lo he mencionado, una técnica fiable y ultra – precoz de detección del sexo en los embriones de Gallus gallus domesticus o la utilización de bases animales de doble propósito.

No es ésta una cuestión banal, sino todo lo contrario. Hay que tener en cuenta que, entre el segundo y quinto/sexto dia de la incubación,  el corazón del embrión comienza a latir y las patas y las alas comienzan a formarse; pero, no es sino al final del quinto día, principio del sexto, cuando se inicia la formación de los órganos reproductivos y las diferencias de género. Luego la detección más temprana y fiable, del sexo del embrión se debería situar entre los días seis y siete de incubación, no antes.

La técnica actual más avanzada (método SELEGGT) permite esta detección del sexo entre los 8 y los 9  días de iniciada la incubación (que es cuando se inicia en el embrión la formación del pico y de las alas), pero la misma no parece ser suficientemente precoz, para los colectivos mencionados.

La otra alternativa, cuya viabilidad económica global al día de hoy y en nuestros mercados, me parece más que dudosa es la de utilizar en la avicultura de puesta, como ya he mencionado, bases animales de doble propósito (las hembras se dedican a la postura y los machos al engorde).

En cualquier caso, una solución técnica a esta compleja temática, que pueda satisfacer finalmente las exigencias de los más radicales y que sea ¡atención! realmente económicamente asumible por la cadena y, sobre todo, por los mercados (porque, en cualquier caso, supondrá un incremento significativo de los costes de producción), no me parece que esté muy cercana al día de hoy. 

Habrá que estar muy atentos a lo que vaya sucediendo en los próximos meses porque hay mucho, técnica y económicamente hablando, en juego.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

Asintomáticos

Mi anterior artículo, allá por mediados del mes de Julio, coincidió con la celebración de las elecciones vascas (y gallegas). Los resultados, por todos conocidos, muestran bien a las claras los síntomas de la apuesta de la sociedad vasca por la estabilidad y seguridad en un momento especialmente delicado en todas las facetas de nuestras vidas que se tambalean por obra de un puñetero virus. La estabilidad y seguridad eran las características del candidato Urkullu y, en consecuencia, los resultados, fueron los que fueron.

Las negociaciones de estas últimas semanas, asimismo, nos muestran síntomas de continuidad en el panorama político con un Gobierno de coalición, ahora sí con mayoría absoluta, y una oposición capitaneada por Ehbildu que aprovechará, intuyo, la más mínima para saltar a degüello. Como decía, síntomas de continuidad.

El verano, por otra parte, ha discurrido, con permiso de su excelencia la Covid-19, en su tónica y así, el sol que agradecían los viticultores y horticultores, maldecían los ganaderos que veían amarillear sus verdes praderas tras una fantástica primavera y las últimas lluvias, fueron tan agradecidas por los últimos como malditas para los viticultores en capilla ante la nueva vendimia. En fin, como se suele decir, nunca llueve a gusto de todos y menos, en lo que al campo se refiere.  

Como recordará, en la primavera confinada, tanto la Administración vía Boletín como la sociedad vía testimonios particulares como por redes sociales reconocieron el carácter esencial de nuestros agricultores. Una vez completada la desescalada e inmersos en la nueva normalidad, lamentablemente, mucha gente parece haberse olvidado del papel esencial que juegan los productores en nuestra sociedad y así nos hemos encontrado con un verano donde destaca la avalancha de gente que se ha echado al monte y entre ellos, numerosos asintomáticos del respeto, por lo que han aumentado exponencialmente el número de episodios problemáticos y encontronazos entre paseantes aficionados a la montaña y ganaderos por culpa de irresponsables que llevaban sus perros “urbanos” sueltos con un claro perjuicio para el ganado que pastaba, ¡cómo no!, libre en la montaña.  Lo que les digo, asintomáticos del respeto.

En verano, igualmente, hemos podido comprobar cómo muchos de aquellos que durante el confinamiento aireaban la importancia del comercio local y del pequeño comercio urbano, aquellos que lamentaban el desértico panorama urbano generado por el cierre de los comercios y el vacío de nuestras calles, una vez liberados de las ataduras virusianas, se han lanzado en tromba a consumir compulsivamente vía on-line sin mirar el origen de sus compras, olvidando la trascendencia del comercio local que decían defender, cerrando con sus propias manos, a golpe de clic las persianas de las tienda de su calle y obviando, no por desconocimiento, que con cada compra on-line las arcas de  la hacienda de sus administraciones se vacían mientras las arcas de lejanos paraísos fiscales engordan imparablemente. Son, en mi opinión, los asintomáticos de la coherencia.

Asintomáticos, los hay de muchas clases, como aquellos que no presentan los síntomas de la enfermedad o infección que dicen sufrir y así tenemos todas aquellas personas, colectivos y partidos políticos que dicen defender al ganadero en extensivo, al ganadero de montaña mientras, en su día a día, no muestran síntoma alguno de ello y más aún, por el contrario, presentan síntomas de todo lo contrario al alinearse contra todo aquello que los ganaderos necesitan y reclaman como puede ser dotarles de condiciones de vida dignas en la montaña, impulsar la actividad ganadera, combatir la proliferación de la fauna salvaje que tanto daño les ocasiona, etc. Son, por llamarlos de alguna forma, los asintomáticos del apoyo al sector.

Incluso, puestos a detectar, hasta he detectado asintomáticos del insignis, numerosos y correosos ellos. Se trata de aquellos que durante los últimos años se han especializado en maldecir y denigrar el pino insignis, en estos momentos tocado de muerte por la banda marrón, y que ahora, cuando los hasta ahora malvados forestalistas, entre otras especies, optan también por el eucalipto, resulta que añoran al denigrado insignis y comienzan a hablar, incluso, de su positiva función medioambiental. Creo, sinceramente, que nuestro sector forestal mostraría otros síntomas si todos, forestalistas, consumidores, políticos y naturalistas hubiésemos tenido más en cuenta la triple vertiente de la sostenibilidad (medioambiental, económica y social) pero la negación permanente de la función económica de la actividad forestal impide cualquier posible avance en esa senda.

A lo dicho. Sintomáticos hay unos cuantos, los detectamos a distancia, se les ve venir y aunque me duela decirlo, se les agradece la franqueza en la exposición de sus planteamientos y ante ellos, cabe trabajar en la búsqueda de soluciones o acuerdos beneficiosos para todos. Ahora bien, los verdaderamente preocupantes son los asintomáticos, los que a la cara callan o te dicen lo que tú quieres oír mientras por detrás, de forma subclínica, están impulsando todo lo contrario y, consecuentemente, es difícil trabajar sobre ello porque, desgraciadamente, no sabes a quién te enfrentas.

De los sintomáticos, como diría aquel, ya me ocupo yo, pero, de los asintomáticos, ¿quién se ocupa?

Xabier Iraola Agirrezabala

Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario