La tercera revolución en el mundo agrario

El pasado jueves por la tarde, gracias al Coronavirus y, sobre todo, a la manifiesta ineptitud de nuestros dirigentes a nivel nacional pero también internacional, a la hora de afrontar el tratamiento de esta cuestión en tiempo y formas, me veo encerrado en casa, como imagino lo están también (y lo estarán en las próximas semanas) la inmensa mayoría de ustedes.

Por esta razón, en el marco de mi reconocida torpeza con las nuevas tecnologías y por ello con un gran estrés, me vi en la tesitura, de dictar una videoconferencia sobre la temática reflejada en el título que ostenta la presente nota.
Entrando en materia: desde mi punto de vista la primera revolución en el mundo agrario fue la denominada “Revolución Verde”. La misma tuvo lugar entre los años 60 y 80/90 del siglo pasado.

Con ella se logró un notable incremento en la producción de alimentos por unidad de superficie agrícola útil (S.A.U.) y, paralelamente, por unidad de base animal útil. Y se logró a partir de la aplicación, tanto en la base vegetal como en la animal, de la selección poblacional unida, tanto a nivel vegetal como animal, a una optimización de los insumos (alimentación y nutrición, control de plagas y de microorganismos patógenos, etc. etc.).

La segunda revolución en nuestro mundo agrario ha sido claramente de naturaleza biotecnológica. La misma tuvo lugar a finales del siglo pasado y vino de la mano de un mayor conocimiento funcional de la molécula de ADN. Ello permitió su manipulación técnica dando lugar a la obtención de organismos genéticamente modificados (O.G.M.); es decir, se logró la obtención de seres vivientes, vegetales y animales, cuya base genética o material genético, se veía modificado por la intervención humana directa.

En este ámbito de los O.G.M., debemos considerar dos casos; el de los normalmente llamados “organismos transgénicos” a los que se les ha aportado secciones, más o menos grandes, de ADN que no pertenecen a ningún individuo de su especie y los “organismos editados genéticamente” dónde lo que se hace, exponiéndolo de una forma muy sencilla, es bloquear o activar genes propios.

El resultado que se persigue en ambos procesos es el de la obtención de individuos que muestren, en su entorno productivo, ventajas competitivas en razón de ser más eficientes y eficaces, siempre en función de los objetivos que se persigan.

Resulta evidente pues que tanto la “Revolución Verde” como la “Revolución Biotecnológica” no modifican sustancialmente la esencia de “lo agrario” dado que lo que buscan o pretenden, es mejorar los resultados productivos, a través de la mejora de sus eficiencia y eficacia en los procesos de gestión de las bases vegetal y animal, en función siempre de los entornos y de las circunstancias.

En este marco lo que procuran llevar a cabo los empresarios agrarios (agrícolas y ganaderos) es controlar regularmente los procesos productivos a través de indicadores que se deben generar y tener disponibles, a lo largo de los mencionados procesos productivos.

Para que ello sea realmente posible de ser llevado a término los mencionados empresarios deben disponer de herramientas que les permitan tomar decisiones rápidas y adecuadas, cuando se producen cambios en los procesos productivos previamente establecidos mejorando el proceso real que está aconteciendo.

Para ello es necesario tener mucha información (técnica, biológica y financiera) en tiempo real, que permita al agricultor y al ganadero, saber lo que le está realmente ocurriendo en tiempo real y que implica al proceso productivo de a su base vegetal o animal.

Esta razón que por la que surge la tercera revolución en nuestro mundo agrario. La misma, denominada “Revolución Agromática”, se fundamenta en proveer a los empresarios agrarios de las herramientas necesarias para facilitar la toma de decisiones sobre la incorporación de prácticas no planificadas con la finalidad, insistimos, de que el proceso productivo real resulte lo más eficiente posible.

Se trata en definitiva de registrar y monitorear la información (Apps, sensores cuyas señales están incluso conectadas a la nube, etc.), de almacenar la mencionada información (herramientas de Plataformas de Panificación de Recursos Empresariales (ERP en sus siglas en inglés) y de analizar la misma (herramientas de Big Data, que permiten analizar millones de combinaciones de variables lo que puede permitir encontrar las causas de las desviaciones en los procesos productivos respecto de lo inicialmente planificado).

A ello debemos sumar, cada vez más, la inteligencia artificial (clave en un futuro a corto plazo). La misma permite consolidar la información generada, monitoreada y almacenada con las herramientas antes descritas y, posteriormente, explicar los resultados. A partir de aquí, sugerir posibles cambios (técnicos, biológicos y/o financieros) en los procesos a seguir para lograr unos resultados finales muy aproximados a los planificados inicialmente.

En definitiva, las tres revoluciones en el mundo agrario, pero especialmente la tercera, cambiarán, están cambiando ya, de forma profunda e irreversible las bases tradicionales de las producciones vegetales y animales.

A todo ello hay que sumar, sí o sí, las producciones de procedencia industrial que ya empiezan a estar aquí.

Comprendo perfectamente que, para muchos de nosotros, todo lo expuesto en esta breve nota no va a ser siempre fácil de asumir, en el sentido más amplio del término, pero remendando aquella conocida frase coloquial: “tampoco aquí es posible poner puertas al campo”.

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Cuando las barbas de tu vecino veas…

Tengo por norma escribir siempre personalmente mis notas y mis artículos, que son originales, pero, en esta ocasión y excepcionalmente, me permito transcribir aquí la Orden del pasado día 2 de marzo del Departamento de medioambiente, planificación territorial y vivienda del País Vasco, que se publicó el día 13 de este mes en la que se incluye al lobo como “especie de interés especial”:

ORDEN de 2 de marzo de 2020, del Consejero de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda, por la que se modifica el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre y Marina, y se incluye al lobo (Canis lupus) en la categoría de especie de «Interés Especial». 

El artículo 41 del Decreto Legislativo 1/2014, de 15 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Conservación de la Naturaleza del País Vasco (en adelante TRLCN), establece que las administraciones públicas vascas velarán por mantener o adaptar las poblaciones de fauna y flora silvestres – terrestre y marítima – a un nivel que corresponda a las exigencias ecológicas, científicas y culturales. 

El artículo 47 del TRLCN crea el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora, Silvestre y Marina, como un registro público con carácter administrativo del ámbito territorial de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Asimismo, el artículo 48 establece y define las diferentes categorías en las que deberán clasificarse las especies, subespecies o poblaciones. 

En su desarrollo, se dictó el Decreto 167/1996, de 9 de julio, por el que se regula el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora, Silvestre y Marina (en adelante, Decreto 167/1996, de 9 de julio), instrumento en el que se determina el procedimiento de inclusión o exclusión de una especie, subespecie o población en el Catálogo y establece las normas para la elaboración y aprobación de los planes de gestión. 

A través de su disposición final primera, incluye en este Catálogo las especies, subespecies o poblaciones de vertebrados que se relacionan en su anexo, siendo competencia del consejero o consejera competente la inclusión o exclusión de especies, subespecies o poblaciones mediante Orden que se publicará en el Boletín Oficial del País Vasco, tal y como establece el artículo 50.2 de la TRLCN y reitera el artículo 5.1 del Decreto 167/1996, de 9 de julio. 

Y así se procedió mediante la Resolución de 26 de septiembre de 2018, del Director de Patrimonio Natural y Cambio Climático, y mediante la Resolución de 4 de febrero de 2019, del Director de Patrimonio Natural y Cambio Climático, por la que se somete a información pública la propuesta de incluir al lobo (Canis lupus) en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora, Silvestre y Marina, en la categoría de especie de «Interés Especial». 

El informe técnico y la consecuente propuesta se han elaborado teniendo en cuenta los criterios orientadores para la inclusión de taxones y poblaciones en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (Resolución de 6 de marzo de 2017, de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental y Medio Natural), cuyo objetivo es «permitir y facilitar la protección adecuada de los taxones que requieran medidas de conservación activas, basándose especialmente en datos contrastables que eviten y minimicen, en la medida de lo posible, la subjetividad». Por ello, estos criterios evalúan la evolución de la población de la especie y de su distribución y en el caso del lobo, teniendo en cuenta, además, el efecto rescate, se propone incluir a esta especie en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas en la categoría de «Interés Especial».

De conformidad con el procedimiento establecido en el mencionado Decreto 167/1996, y en virtud de las competencias que me han sido otorgadas por el artículo 50.2 de la TRLCN y el 5.1 del Decreto 167/1996, de 9 de julio, previo informe del Consejo Asesor de la Conservación de la Naturaleza del País Vasco – Naturzaintza,

DISPONGO: 

Artículo único. – Se modifica el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre y Marina y se incluye en el mismo a la especie Canis lupus (lobo) en la categoría de especie de «Interés Especial». 

DISPOSICIÓN FINAL 

La presente Orden surtirá efectos al día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial del País Vasco. 

En Vitoria-Gasteiz, a 2 de marzo de 2020. 

El Consejero de Medio Ambiente Planificación Territorial y Vivienda, 

IGNACIO MARÍA ARRIOLA LÓPEZ.

  1. º 51 BOLETÍN OFICIAL DEL PAÍS VASCO

Viernes 13 de marzo de 2020 

2020/1539 (2/2)

Estoy absolutamente seguro que los ganaderos, pero especialmente aquéllos con ganado extensivo de la Comunidad Autónoma Vasca, “ESTARÁN REALMENTE ENCANTADOS” con esta modificación “sin duda por ellos tan esperada”, del Catálogo Vasco de Especies amenazadas de Fauna y Flora Silvestre y Marina.

Aprovecho también la oportunidad de estas líneas para felicitar al Consejo Asesor de la Conservación de la Naturaleza del País Vasco por la demostración de su conocimiento de lo que es la ganadería en general y la ganadería extensiva en particular

Y, como estamos como estamos, no dudo en traer a colación, en honor de todos los ganaderos de extensivo de España, aquel viaje adagio que dice: “cuando veas las barbas de tu vecino afeitar, pon las tuyas a remojar”.

¡Señor, que País!

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

La dieta flexitariana ¿la panacea?

Hace un par de años coincidí en una Jornada organizada por AECOC, donde ambos fuimos ponentes en la misma sesión, con don Jaime Martín, el Director General de la consultora Lantern. Fue la primera vez donde participé activamente en un debate sobre el flexitarianismo y donde empecé a interesarme realmente por esta cuestión.

Así, fue a finales del año cuando leí un artículo en dónde, más o menos, se aseguraba que la dieta flexitariana (referida a un patrón de alimentación básica aunque no totalmente vegetariano dado que, en él, la carne tiene una cabida no habitual, sino más bien ocasional) era la que podía asegurar en el año 2050 la viabilidad de la vida humana en una Tierra con 10.000 millones de habitantes.

A raíz de estos hechos me he dedicado a estudiar con interés este tema (entre otras cuestiones porque en razón de mi edad, de mi estado físico y de las recomendaciones de mis médicos, he pasado, muy a mi pesar, de ser un convencido carnívoro a ser un semiflexitariano).

En esta línea flexitariana, el pasado mes de diciembre, una investigación internacional publicó en la revista Nature las herramientas que deberían manejarse en el Mundo para poder mantener el sistema alimentario dentro de los límites necesarios para garantizar la supervivencia del planeta a medio plazo. Y una de las claves principales residía precisamente en la necesidad de reducir significativamente el consumo cotidiano de proteína animal en favor de la proteína vegetal.

En esta misma línea, a principios de este año 2020, la Comisión EAT-Lancet, que reúne a 37 destacados científicos procedentes de 16 países, publicó un plan global con algunas de las medidas concretas que haría falta llevar a término para que, en el año 2050, el planeta pudiera alimentar, con probabilidades ciertas de éxito, a los mencionados 10.000 millones de personas.

Esta Comisión señaló inequívocamente la necesidad de una modificación sustancial en nuestros hábitos de consumo basada en el aumento significativo de la ingesta de «alimentos saludables como frutas, verduras, legumbres, nueces y semillas», reduciendo paralelamente en más del 50 por 100 el consumo de alimentos menos saludables como, por ejemplo, la carne roja.

Según la Comisión, la modificación propuesta “no sólo permitiría prevenir anualmente unos 11 millones de muertes, lo que representa entre el 19 por 100 y el 24 por 100 del total de fallecimientos en adultos, sino también mantener la producción de alimentos dentro de unos límites que disminuyeran el riesgo de cambios irreversibles y potencialmente catastróficos en el sistema terrestre”.

En la misma línea se pronunció la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), dependiente del Ministerio de Sanidad. Ella aconseja un consumo moderado de carne roja, que no supere las dos o tres ingestas a la semana, «ya que su consumo continuado y/o excesivo puede relacionarse con determinados problemas de salud».

En este complejo contexto, doña Beatriz Robles, especialista en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición, formuló unas observaciones al respecto que me parecen sumamente acertadas y con las que estoy muy de acuerdo. Afirmó doña Beatriz que si se sustituye la carne por productos ultraprocesados, “el impacto va a ser muy pequeño, al igual que sirve de poco eliminar la carne pero mantener un hábito tabáquico o ser sedentario”. Lo importante, sin duda alguna, es considerar integralmente el modo de vida y el cuidado de la dieta en su conjunto y, en ella, la carne tiene, sin duda, su lugar.

Como ha puesto de manifiesto don Luis Lassaletta, investigador del Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), a los mencionados cambios de hábitos deben unirse el control del desperdicio de alimentos, la reutilización de residuos del sistema productivo o la aplicación de prácticas eficientes en los sistemas ganaderos y de cultivo, por poner algunos ejemplos; todos ellos son claves para garantizar la sostenibilidad de nuestro modo de vida.

En definitiva, la panacea no está sólo en la aplicación de una dieta más o menos flexitariana, sino en la aplicación urgente de un conjunto de medidas que puedan dar esperanzas ciertas de lograr, a medio plazo, la sostenibilidad global.

Como tantas veces me recordaba mi abuela María en mi niñez: “en los extremos está el pecado y en el centro, la virtud”. Evitemos pues, en lo que a nuestra dieta se efiere, los extremismos (a los que tan dada es nuestra sociedad urbanita) y conservemos, también aquí, la sensatez y la objetividad dando a la proteína animal el protagonismo que técnicamente le corresponde.

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Y ahora… ¿Qué?

En mi opinión el Gobierno se ha visto finalmente desbordado por la dimensión, la contundencia y la duración de las movilizaciones de los agricultores y de los ganaderos a lo largo y ancho de España; manifestaciones que entiendo no se han acabado, ni mucho menos.

El Gobierno ha respondido, tarde pero ha respondido, algo es algo, a las mencionadas movilizaciones del Mundo Rural con la publicación de un Real Decreto-Ley de medidas urgentes para la agricultura y la alimentación en nuestro país. En efecto, la presión de los ganaderos y de los agricultores se ha plasmado en la publicación de un nuevo documento que fundamentalmente viene a reforzar (y muy poco a mejorar) la ya muy amplia reglamentación existente en esta materia.

Me parece evidente que el nuevo Decreto- Ley viene en realidad a corregir y, en su caso, a certificar lo acertado de la normativa ya existente; esto sí, se compromete a hacer cumplir todo lo que ya existía. Como tantas veces he manifestado, a lo largo de estos últimos años, la eficiencia y la eficacia de las nuevas medidas a adoptar se podrán en evidencia en función de los resultados que se consigan a corto – medio plazo. En España, tradicionalmente, se legisla mucho y se cumple relativamente poco o muy poco.

Por otra parte tengo claro que la batería de medidas propuestas (las más importantes de las mismas se exponen en la ÁGORA TRIBUNA de este mismo boletín), serán de muy difícil cumplimiento si no se ven adecuadamente complementadas por una definición mucho más precisa de las prácticas desleales, de los controles y de las multas disuasorias, que puedan ser una garantía real para que al final no se abuse del eslabón más débil (el productor evidentemente) y, paralelamente, se evite la posición de dominio de la distribución y, en su caso, de la industria transformadora. 

Paralelamente de muy poco servirán para nuestro sector todas estas nuevas disposiciones si los acuerdos de importación de productos procedentes de Países Terceros (que habitualmente suelen provocar una gravísima y muy negativa competencia desleal con nuestras producciones) no se revisan a fondo para exigir, en la medida de lo posible, las mismas “reglas del juego” en cuanto a estándares de calidad y seguridad alimentaria se refiere y, esto sí, que, como mínimo, se garantice el cumplimiento de los contingentes de importación establecidos en cada caso. 

Si me parece realmente muy positivo el cambio en la ley del IRPF para mejorar la tributación de los jóvenes agricultores, ya que este cambio permitirá imputar en cuatro años los importes de las ayudas de primera instalación en los programas de desarrollo rural de forma que no se concentren, como era hasta ahora, en el año en que se reciben. 

Por el contrario me parece inadecuada la reducción de 35 a 20 del número de jornadas cotizadas para acceder al subsidio por desempleo. Esta medida dará lugar a una mayor dificultad real para contratar a lo que debe unirse el negativo efecto de la subida en este aspecto del salario mínimo interprofesional (SMI). Y no hablemos ya de la conversión de los contratos temporales de los trabajadores eventuales agrarios en indefinidos o contratos fijos discontinuos, No se olvide que, por definición, en la agricultura aunque también circunstancialmente en la ganadera (por ejemplo, en la esquila) se trabaja por campañas y el empleo es de temporada (lo que me lleva a pensar que los legisladores no saben mucho acerca de la realidad laboral del campo). 

Por último, para no extenderme en demasía, es evidente que no se han afrontado cuestiones tan importantes como, por ejemplo, los cambios en el IVA a los agricultores y a los ganaderos; la obligatoriedad de marcar, en el etiquetado, el origen geográfico del producto; la reducción de las tarifas eléctricas; la inversión en la tan necesaria modernización o la mayor dotación de los seguros agrarios, que tan imprescindibles son.

Bien, ya tenemos, con sus soles y sus sombras, más legislación publicada. Estupendo y ahora… ¿qué?

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Una gran iniciativa: la “Gente del Huevo”

Inprovo acaba de lanzar lo que en mi opinión es una iniciativa muy positiva y que han titulado “Gente del Huevo”. Realmente va a permitir al “gran público” conocer, desde dentro, a nuestro sector avícola de puesta. El mismo está conformado actualmente por 1.416 granjas de gallinas ponedoras, 897 centros de clasificación y 25 empresas de ovoproductos, que generan unos 10.000 empleos directos y 60.000 indirectos, con una amplia presencia de mujeres en el mismo.

El parque español de gallinas ponedoras está constituido actualmente por unos 43,6 millones de gallinas ponedoras, que producen alrededor 1.100 millones de docenas anuales. El sector español es exportador neto de huevos, especialmente a países de la Unión Europea, y también de Asia y de África.

La iniciativa “Gente del Huevo” pretende, además de informar al público en general, ser un reconocimiento público a todos los profesionales que laboran en este sector conformando un tejido productivo que se extiende por toda la geografía española aportando empleo y riqueza a muchas zonas de la tan manida y real “España vaciada”. Dicho en otras palabras: la avicultura de puesta, tal y como lo expone Inprovo ; es un motor económico y social que contribuye a fijar la población y a desarrollar la economía en el medio rural español.

Antes de continuar y para aquellas personas que nos leen desde el otro lado del Atlántico y que no están relacionados con el sector avícola de puesta español, Inprovo es nuestra Organización Interprofesional del Huevo y de sus Productos. Agrupa actualmente a seis asociaciones de ámbito nacional representativas de las empresas de la cadena alimentaria del huevo (productores, industrias y comercializadores). La Organización, reconocida por el Ministerio de Agricultura, tiene como objetivos fundamentales: fomentar el conocimiento de los huevos y de sus derivados, facilitar una información adecuada a los intereses de los consumidores y mejorar la calidad de los productos y los procesos que intervienen en la cadena del huevo.

Pues bien, como referenciaba en los primeros párrafos de esta nota, Inprovo ha lanzado la mencionada iniciativa que pretende que profesionales activos en los distintos eslabones de la cadena alimentaria puedan mostrar de forma directa a los consumidores (reales y potenciales) qué se hace en cada eslabón de esta cadena y cómo se hace.
A ellos se unirán otros profesionales que desempeñan tareas que son en muchos casos desconocidas por lo consumidores aunque también laboran en la cadena alimentaria del huevo aportando sus conocimientos y su experiencia (me refiero a nutricionistas, investigadores, responsables de laboratorios de control de calidad y certificadores). Estos profesionales aportarán al proyecto entrevistas escritas.

En definitiva se trata de demostrar públicamente y de forma fehaciente que en España, en la cadena del huevo para consumo, trabajan a lo largo de todo el año muchos profesionales cualificados que no solo laboran para que las gallinas, cumplan con todas la normativa ad hoc de la Unión Europea, estando correctamente alojadas y manejadas sino que también lo hacen, día sí y día también, para que la producción de huevos para consumo y de los pertinentes ovoproductos sean absolutamente seguros y para que lleguen con la máxima calidad hasta el consumidor.

En mi opinión esta excelente iniciativa debería ser replicada en otros sectores ganaderos (y agrícolas, claro está) porque informar adecuadamente a la sociedad (que cada día está más alejada del mundo rural) es, al menos en España, con alguna notable excepción, una de las asignaturas que, sin duda, tiene pendientes nuestro sector agrario.

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

El campo al límite

Agricultores y ganaderos de nuestro país llevan semanas protestando, entre otras cuestiones, por los bajos precios que, en general y, como siempre, con las correspondientes excepciones puntuales (léase actualmente el porcino) se pagan en el campo lo que compromete muy seriamente la rentabilidad de sus explotaciones.

Realmente no es una cuestión exclusivamente española; se trata, sin duda, de un fenómeno que se repite en un contexto mundial marcado por la progresiva caída de los precios agrícolas y frente a la que los gobiernos sólo tienen un relativamente estrecho margen de actuación, sin violar las normas de competencia.

Y llueve sobre mojado; en efecto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) calculan que entre los años 2019 y 2028 los productos básicos se abaratarán entre el 1 y el 2 por 100 anual. A ello hay que añadir los nuevos hábitos de los consumidores y los efectos del cambio climático y, en el caso de la Unión Europea, los efectos del Brexit y los acuerdos comerciales firmados con países ajenos el Eurogrupo.

En este marco, hace un par de días, almorzando con don Jaime Lamo de Espinosa, comentamos el tema de la “situación del campo” y, desde luego, me reconforta que una personalidad de la enjundia del Profesor Jaime Lamo de Espinosa, Catedrático y ex-Ministro de Agricultura, en una carta que ha escrito como Director de Vida Rural y que ha titulado “El campo llama a la puerta” (carta que recomiendo encarecidamente leer), haya abordado este tema con una claridad y una profundidad tal, que me han animado, salvando obviamente las distancias, a escribir una vez más sobre esta compleja temática.

Aun así, se me hace muy difícil, emocionalmente hablando, escribir de nuevo sobre esta compleja cuestión porque, como lo he expuesto decenas de veces en mis clases, en mis conferencias y/o en mis apariciones en los medios sociales de comunicación, hablar del “sufrimiento real del campo” a una sociedad, la española, muy mayoritariamente urbanita y cada día más alejada de la realidad agraria (y, en general cada día más ignorante de lo que supone, humana y socialmente la “realidad rural cotidiana” para el que la vive) me parece que es, más o menos, como hablar a una pared.

Pero la realidad es la que es y la exposición de la misma puede ayudar a entender lo que está sucediendo actualmente en el sector agrario español (básicamente agricultura, ganadería y pesca). Un sector que, sin duda, juega un claro papel estratégico tanto a nivel interno como externo (somos el octavo país exportador de alimentos a nivel mundial) aunque solo genera el 2,7 por 100 de nuestro PIB (Producto Interior Bruto) y el 4 por 100 del empleo.

Veamos: el año pasado, la Renta Agraria, de acuerdo con las primeras estimaciones del MAPA, cayó, en términos reales, del orden de un 10 por 100 mientras que la compra de inputs crecía un 3,6 por 100 y la renta por unidad de trabajo agrario (UTA) se situaba a un nivel inferior al de los últimos cuatro años.

Paralelamente el 30 de enero se firmaba el acuerdo por el que se fijaba en 950 euros brutos mensuales el salario mínimo interprofesional (SMI) para el año 2020 (un aumento del 5,5 por 100 después de haber subido ya anteriormente un 22,3 por 100).

No es éste un tema baladí dado que casi el 45 por 100 de los agricultores cobra el SMI y tengo claro que esta nueva subida del mismo provocará una nueva pérdida de puestos de trabajo en el campo; y no perdamos de vista que, según la última encuesta de población activa (EPA) el año pasado en el campo, se destruyeron unos 46.000 empleos (gracias, fundamentalmente al fuerte aumento del SMI). Dicho en otras palabras, por primera vez, desde el año 2014 disminuyó la ocupación agrícola y más que va a reducirse dado que el sector tampoco puede trasladar estos aumentos de casi el 30 por 100 del SMI a sus precios de venta agravando el problema de la “España vaciada”.

La realidad es que en nuestro sector primario la relación entre los precios percibidos y los precios pagados se va deteriorando (hoy éstos están ya entre el 40 y el 45 por 100 de aquéllos en razón de lo que el profesor Jaime Lamo denomina “la doble presión inversa”). Ello comporta, ni más ni menos, que muchas explotaciones no puedan cubrir la totalidad de sus costes laborando realmente a pérdidas.

Y por todo lo expuesto, bajo el lema “Agricultores al límite”, las organizaciones agrarias se están movilizando y más que se van a movilizar, para reclamar una solución al conflicto real existente por la falta de rentabilidades; conflicto al que don Luís Planas, nuestro Ministro de Agricultura, ha definido muy bien como “un problema de precios y de márgenes”.

La solución no es nada fácil. Defiendo la revisión profunda de la Cadena Alimentaria y la “hoja de ruta” establecida por el MAPA aunque la misma, en mi opinión, sólo puede paliar el problema, pero no solucionarlo. Creo sinceramente que, paralelamente, hay que considerar, sin miedo, esta situación de conflicto grave en la nueva PAC. Sigo defendiendo lo que no gusta ni convence a los “no agraristas”: la fijación, en cada caso y en cada sector agrario, de unos precios mínimos de garantía (la inmensa mayoría de los productos de este sector son altamente sensibles) sabiendo que la misma que exige la creación de una verdadera y estable “Cadena de Valor”.

Asumo que, ante estas opiniones, muchos políticos frunzan el ceño; que los “tiburones”, acérrimos defensores a ultranza de la Ley de la Competencia Desleal, se suban por las paredes; que la industria agroalimentaria y la distribución deban asumir que “habrán de apretarse el cinturón de verdad” y que los consumidores teman, con razón, un relativo aumento de los P.V.P. en toda una serie de alimentos.

Pero, como dicen en el campo “o se alcanza una solución real a esta crisis o esto va a estallar” y, por favor y “por si acaso”, que nadie ponga en el “baúl de los recuerdos olvidados” al binomio “chalecos amarillos – Francia” ¿me explico?

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Los circuitos cerrados de televisión (CCTV) en los mataderos: conveniente

Como zootecnista (y por lo tanto, como persona que respeta profundamente a los animales y a sus derechos) he defendido permanentemente y a ultranza la necesidad de disponer de un adecuado control de la actividad humana cuando se relaciona directamente con los animales vivos; muy especialmente cuando están implicados animales útiles, ya sean de renta o de trabajo, en cualquiera de sus facetas, incluidas la deportiva y la lúdica (en el sentido más amplio del término), o cuando lo hace con los animales de compañía.

Paralelamente he condenado siempre la brutalidad gratuita, el sadismo y el trato degradante, para con los animales y también he manifestado mi más absoluto desprecio hacia los especímenes de la especie humana que los utilizan. Por esta razón he expresado reiteradamente mi más contundente repulsa y rechazo, a todo tipo de maltrato animal, físico o psicológico, real (subrayo lo de real).

Por estas razones, en su día, condené contundentemente el caso, demostrado por la ONG Equalia, del maltrato que se producía en ciertos mataderos (por ejemplo en el de Collado Villalba o en el de Caudete), durante el proceso del sacrificio de los animales (recordemos el tema de animales pateados, reiteradamente golpeados, sacrificados sin aturdimiento previo, o el de una vaca colgada mientras un operario cortaba sus patas estando aún consciente, etc. etc.).

Por esta razón he aplaudido sin reservas que el Parlamento de la Comunidad Autónoma (CC.AA.) de la Rioja haya dado luz verde, por unanimidad, a una medida que obliga a los mataderos de esta Comunidad a habilitar un circuito cerrado de televisión (CCTV). Con la aplicación de esta medida se podrá controlar si se producen casos de maltrato animal en los mismos y arbitrar las medidas oportunas para que los mismos no se vuelvan a producir bajo ninguna circunstancia.

En efecto el CCTV es manifiestamente una herramienta técnica que amplía significativamente la capacidad de inspección y de vigilancia del cumplimiento, a lo largo de todo el proceso que tiene lugar en los mataderos, de la normativa vigente en la Unión Europea (y en España, claro está) en lo que atañe al bienestar animal y a los derechos de los animales.

Esta medida ya se aplica con carácter general, por ejemplo, en Israel, en Inglaterra, en Escocia o en Francia y, en mi opinión, debería aplicarse la misma en todos los mataderos españoles (debo significar que el día 29 de enero, en la Comunidad de Madrid, los grupos parlamentarios de PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos, registraron en la Asamblea una proposición no de ley en la que solicitan precisamente que se instale un circuito cerrado de televisión en todos los mataderos de la CC.AA. de Madrid, “con el objeto de garantizar la protección de los animales y el cumplimiento de las normativas de seguridad alimentaria”).

En mi opinión, este es el camino correcto. Pero el mismo debe ser complementado necesariamente con la impartición de una adecuada formación en esta temática a lo largo del proceso educativo de los ciudadanos (proceso, no lo olvidemos, que debe prolongarse a lo largo de la vida de los mismos y en el que los medios sociales de comunicación deberían jugar un destacado y positivo papel).

Es verdad que en Espña, en los últimos años, se ha mejorado mucho en este sentido (aún recuerdo todas las barbaridades que me tocó vivir en este sentido cuando volví a España a medianos de los años 70 del siglo pasado después de varios años en el Norte de Europa), pero aún queda un largo camino por recorrer.

Afortunadamente se está en ello (y en parte, al César lo que es del César, gracias a algunas acertadas actuaciones de ciertas ONG´s de corte animalista).

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Criminales presentes en la cadena alimentaria

Lamentablemente, en nuestro país, salen regularmente a la luz actos de naturaleza criminal que emponzoñan de una forma significativa el reiterado y continuado “buen hacer” a lo largo de nuestra cadena alimentaria de la CASI totalidad de los ganaderos, de los agricultores, de los técnicos y de los empresarios, que en ella laboran día sí y día también.
Pero este CASI es el que hace un daño inmenso porque, cuando salen a la luz irregularidades o actos de naturales criminal (como es el caso que hoy aquí nos ocupa) se generan dudas, muchas dudas, en nuestra sociedad, en nuestros consumidores, acerca del nivel de profesionalidad y de honorabilidad (léase, de decencia y de honradez) de los profesionales implicados en la mencionada cadena alimentaria.
Vienen a cuento estos dos primeros párrafos de la presente nota porque, tal y como se ha publicado hace un par de días (por ejemplo, en la Revista Alimentaria) y tal y como tuve que reconocer en una de las clases que dicté la semana pasada a un grupo de directivos y empresarios, muy desgraciadamente, en el ámbito de nuestra cadena alimentaria, “no siempre es oro todo lo que reluce”.
En efecto, en el caso que aquí me ocupa, funcionarios del Servicio Español de Protección del Medio Ambiente (SEPRONA), apoyados por la Europol, promovieron una amplia investigación, revisando la documentación de más de 10.000 caballos. Esta investigación tuvo su origen en la detección de la presencia de carne de caballo no apta para el consumo humano en el mercado. La misma tenía su origen en 300 caballos no aptos sacrificados en distintos mataderos de la provincia de Barcelona.
La mencionada investigación también propició la incautación de 185 pasaportes falsificados de otros tantos caballos y la detección de otros 100 caballos que no cumplían con las regulaciones que atañen al mercado de los alimentos.
Ello pudo tener lugar porque una red criminal, ubicada en la provincia de Barcelona y que estaba operativa desde el año 2015, hacía llegar al mercado, en este caso concreto, carne de caballo inadecuada para el consumo humano. Ello ha sido posible porque, como ya lo imaginarán ustedes, la red falsificaba todos los documentos necesarios, tanto en granjas como en mataderos, para poder sustentar, respaldar y desarrollar sus actividades ilegales.
De acuerdo con los datos de que se han publicado hasta el momento de escribir estas líneas hay del orden de 15 personas sospechosas detenidas y otras tantas están siendo investigadas; implicados también están, al parecer, explotaciones, ganaderos y veterinarios de la zona.
Pero, probablemente la cuestión más grave está en el hecho de que, de acuerdo con la documentación falsa incautada, este grupo criminal (porque no puede tener el mismo otra calificación) podría ser el responsable directo de la introducción en el mercado, a lo largo de estos últimos cuatro años de carne procedente de cientos de animales que no cumplían con las normativas vigentes en la Unión Europea (y, consecuentemente, en España).
Confío plenamente en que, una vez más, los funcionarios del SEPRONA (Guardias Civiles especialmente entrenados para cumplir con las funciones ligadas a la sanidad animal (y todo lo que ello implica), y con las funciones de protección, recuperación y defensa de los espacios naturales y de los seres que los habitan, de la vigilancia y de la protección de los suelos, del agua y de la atmósfera, así como de la conservación de las diferentes especies) podrán llegar, caiga quién caiga, al fondo de todas estas acciones criminales explicitadas.
Paralelamente espero que, posteriormente, la justicia aplicará a todos los implicados las mayores penas posibles.
Hemos de tener bien en cuenta que aquí no sólo están en juego los derechos innegociables de los consumidores, sino también, como lo he comentado anteriormente, la imagen, la profesionalidad y la honorabilidad de las miles de personas que están o estamos, de una u otra forma, vinculadas, a la cadena alimentaria.
Y hay una cuestión que tengo diáfanamente clara: “con las cosas de comer”, no se juega.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

El premio Weatherby Award de caza y conservación

Vaya por delante, para evitar malos entendidos y las críticas injustificadas (a las que tan proclives somos), que no soy cazador, ni nunca lo he sido, y que hace ya muchos años que dejé el deporte de la pesca.

No obstante, profeso un gran respeto a aquellos cazadores y a aquellos pescadores, que actúan permanentemente de una forma profesional, correcta y sensata, al practicar estas actividades (aunque no siempre el “envoltorio legal” en el que deben actuar sea el más adecuado).

Pues bien, el pasado fin de semana se me invitó a pronunciar, desde mi neutralidad profesional en esta temática, una conferencia acerca de “la positiva aportación de la caza y de la pesca al equilibrio en el medio rural” (entendiendo en este caso como “rural” (que procede del latín rurālis, de rus, ruris, campo) al medio natural que envuelve e implica, a todos los seres vivos que en él viven e intentan medrar (medio rural que, en mi opinión, corre el peligro cierto de perder su identidad en su lógico afán de intentar sobrevivir a la hasta hoy irreversible pérdida de su población)).

En mi charla me referí, como no podía ser de otra manera, a una caza y a una pesca, legal y técnicamente bien estructuradas y llevadas adecuadamente a término, con el objetivo técnico final de adecuar los censos de las especies silvestres implicadas a las condiciones, a las posibilidades y a las circunstancias del entorno global dónde se ubican.

Y también abordé lo que sucede o puede suceder, cuando no se actúa en esta materia de una forma adecuada; en este contexto puse, entre otros, varios ejemplos de todos bien conocidos como son los del jabalí, del lobo o del “gran siluro”.

Y, en el coloquio posterior, que me pareció realmente súper-interesante y que se prolongó a lo largo de casi 2 horas (prácticamente el doble de lo que duró mi exposición), salió a colación el premio, que desde hace unos años se denomina Premio Weatherby Award de Caza y Conservación, porque este año pasado lo ha ganado un español, don José Madrazo (diecinueve años después de que lo ganará otro español, don Enrique Zamácola).

Con sorpresa constaté que la gran mayoría del centenar largo de asistentes desconocía este premio (y la media docena que decía conocerlo, creo, tenía una visión muy sesgada del mismo). Este premio, el más prestigioso en el “mundo de la cinegética” (lo equiparan a un Oscar de la industria cinematográfica) fue creado por el fabricante de armas y municiones, el señor Roy E. Weatherby en el año 1956. Lo hizo con el fin de reconocer anualmente los méritos de un cazador con una larga trayectoria, que hubiera conseguido muchos y variados trofeos en cacerías llevadas a cabo en lugares remotos (en realidad en los cinco continentes), pero siempre dentro de los más altos estándares de ética y de deportividad y con una manifiesta visión conservacionista.

Entiendo puede resultar muy difícil y complicado entender, para los que no están muy duchos en estas materias, que un coleccionismo de especies animales y de obtención de trofeos, puedan contribuir muy positivamente a la conservación de las mismas.

Pero, así lo reconocen la propia comunidad científica y las instituciones internacionales de más prestigio en materia de fauna salvaje. Esto es así, siempre que estas actividades deportivas se realicen, insisto una vez más, bajo los adecuados criterios de sostenibilidad (un ejemplo de ello, entre otros muchos, lo puede constituir el caso del borrego cimarrón (Ovis canadensis nelsoni), especie que hace unos años se hallaba al borde de la extinción y que gracias a proyectos de caza con visión de conservación, financiados por organizaciones de cazadores como son el SCI (Safari Club International), la WSF (Wild Sheep Foundation) y el GSCO (Grand Slam Club Ovis), se ha podido revertir definitivamente esta situación).

Con estos párrafos sólo deseaba poner de manifiesto, precisamente en estos momentos socialmente tan complicados para estas actividades lúdicas, que una caza y una pesca bien estructuradas y siempre profesionalmente llevadas a cabo, lo que hacen realmente es aportar positividad, técnica y económica, al medio rural (de la que, por cierto, éste tan necesitado está).

A ver si, entre todos, conseguimos que nuestra sociedad, globalmente considerada, muy mayoritariamente cada vez más urbanita y con menos conocimientos de nuestro mundo rural, se entere y deje de demonizar lo que, en forma alguna, es demonizable.

Espero, dentro de mis grandes limitaciones, poder seguir contribuyendo a ello aunque yo no sea de facto, por una cuestión de pura actitud, ni cazador, ni pescador, pero, como dice un viejo adagio: “lo cortés, no quita lo valiente” ¿estamos?

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

La nueva Dirección General de Protección Animal

Et factum est verum excogitari.

 

En efecto, lo que apuntaba la semana pasada en mi nota publicada en el número 13 de nuestro Boletín Ágora TOP GAN se ha confirmado; ya está en marcha la nueva Dirección General, denominada “de Protección Animal” (de la cual, en el momento de escribir estas líneas aún no se conocen exactamente sus competencias; competencias que no creo sean fáciles de definir teniendo en cuenta que la responsabilidad acerca de este tan complejo tema está actualmente repartida entre cuatro Ministerios y las Comunidades Autónomas).

Al margen de esta cuestión que no es menor y en contra de lo que en mi opinión sería lo lógico y lo deseable, la misma no está ubicada en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA); por ello no me es fácil entender el silencio de don Luis Planas al respecto (porque, como dice un viejo adagio español: “quién calla… otorga”).

Esta nueva Dirección General depende nada menos que de la vicepresidencia segunda del Gobierno, la Vicepresidencia de don Pablo Iglesias, poniendo claramente en evidencia la importancia emocional y política que el Gobierno de Coalición, especialmente, en él, UP, da a todos los temas ligados al bienestar y a la protección animal.

No olvidemos que el pacto de Gobierno entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unidas Podemos (UP) contempla, en su punto 3.16, que el nuevo Gobierno impulsará una Ley de Bienestar Animal «que garantice una relación respetuosa hacia todos los seres vivos». Por lo tanto, cabe esperar que uno de los objetivos prioritarios de la nueva Dirección General será incorporar, a la mayor brevedad, al cuerpo jurídico español todas las directivas europeas en bienestar animal.

Tampoco se olvide que ya en el programa de UP había una afirmación muy positiva: se ofrecerán mayores garantías tanto a los animales como a aquellas personas con quienes conviven cuando se encuentren en procesos de embargo, en situaciones de crisis familiar, en las que tendrán que tener una consideración como parte de la familia que son, y en situación de protección, en la que no se podrá obligar a las personas a separarse de sus animales»; pero también que aparece el principio de «eliminar las ayudas y subvenciones relacionadas con la tauromaquia y de prohibir aquellos espectáculos que impliquen el maltrato animal» (supongo que aquí se puede referir inicialmente a las carreras de caballos, a las carreras de galgos, a la creación y mantenimiento de rehalas, etc.).

Al frente de esta nueva Dirección General está don Sergio García Torres, un reconocido “animalista” (antiguo miembro de la Red Internacional Anti Tauromaquia) y hasta la fecha responsable del área de protección animal de Podemos.

Recordemos que hace sólo unas semanas el nuevo Director General reconocía públicamente en Facebook que «hubiera sido fácil de parar la caza, al menos en la Comunidad de Madrid, si no hubiera gobernado la derecha». Estas declaraciones fueron realizadas a propósito de la apertura de la media veda en Madrid. Bien, vamos a ver con estos mimbres que cesta se crea en los próximos meses y hasta qué punto el propio sector pecuario español, incluyendo aquí el importante área de los animales de compañía, será llamado y participará, a través de sus técnicos, de sus asociaciones y de sus interprofesionales, en la elaboración de las directrices que establezca la nueva Dirección General y en la de las Leyes que de ella emanen.

Seamos optimistas; no pongamos la venda antes que la herida, ni los bueyes antes que las carretas. Sinceramente deseamos y esperamos, que la creación de esta nueva Dirección General de Protección Animal sea unos de los grandes aciertos del nuevo Gobierno.

Amén.

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio