¿Es la estocada definitiva al Ganado Bravo?

Lo llevo diciendo desde hace un par de años en mis clases, seminarios y/o escritos,  el Ganado Bravo se encuentra en España (aunque también, en los últimos años, en el ámbito de la Unión Europea) en el centro de una importante borrasca de críticas y de descalificaciones, que no han hecho sino aumentar en los últimos tiempos. 

La mencionada borrasca amenaza ya muy seriamente su supervivencia como centro de una ancestral actividad ganadera, tremendamente afectada hoy por los efectos colaterales de la COVID – 19, al buscar, entre otras cuestiones, promover su desprestigio social,  irle cercenando sus estructuras y lo más importante dadas las circunstancias, lograr que se le nieguen las ayudas institucionales. Se trata de una bien meditada “operación de acoso y derribo”, de desgaste, que, poco a poco, ha ido  dando sus frutos.

Así, hace pocas fechas, la Comisión de Cultura de nuestro Congreso de los Diputados rechazó la enmienda presentada por el Grupo Popular para incluir al sector taurino, insisto empresarialmente muy afectado por la situación económica y social generada por la actual pandemia, en el Proyecto de Ley por el que se aprueban medidas de apoyo al sector cultural y de carácter tributario, para hacer frente al impacto económico del COVID – 19. El resultado de la votación final fue: 18 votos en contra, 15 a favor y una abstención 

Paralelamente, Unidas Podemos, en las enmiendas que ha presentado a la Ley de la Infancia, ha propuesto que se prohíba taxativamente la entrada de menores en los espectáculos taurinos; además, solicita que sólo puedan ejercer esta actividad personas que hayan cumplido la mayoría de edad (la propuesta pide añadir una disposición adicional al Proyecto de Ley Orgánica de protección integral de la infancia y de la adolescencia frente a la violencia, modificando la ley 10/1991, de 4 de abril, por la que se regulan los espectáculos taurinos (responsable de la mencionada Ley es la Vicepresidencia de Derechos Sociales y Agenda 2030, que está bajo la responsabilidad de don Pablo Iglesias). 

Se trata, como ya he indicado, de que se incluya que «los participantes en espectáculos o festejos taurinos y escuelas de tauromaquia deberán ser mayores de 18 años”. También ha solicitado esta formación política que “quede prohibida, con carácter general, la entrada y permanencia de menores de dieciocho años en plazas de toros, o recintos habilitados cuanto tengan lugar eventos taurinos, incluidas escuelas taurinas si éstas utilizan animales en sus prácticas”).

Para formular estas propuestas se ha fundamentado la formación morada en las recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño de la ONU, en las que se hace mención a la necesidad de «prevenir los efectos nocivos para los niños del espectáculo de los toros” Por otra parte, hace ahora una semana el actual Ministro de Cultura de Deportes, don José Manuel Rodríguez Uribes, en una entrevista publicada por el periódico “EL Mundo«, manifestaba que “él no debía recomendar ni  fomentar ir a los toros; el teatro sí, porque es pacífico y no despierta polémica”

Finalmente, la última tormenta generada por la borrasca en cuestión ha surgido en el Parlamento Europeo, que se ha posicionado claramente en contra de los toros. En efecto, una mayoría de los miembros que componen el Parlamento, votó en contra de que la Política Agraria Común (PAC) subvencione «las cabezas de ganado cuyo destino final sea la venta para actividades relacionadas con la tauromaquia, ya sean vendidas directamente o a través de intermediarios» (el resultado de la votación  fue de 335 votos a favor de la prohibición, 297 en contra y 60 abstenciones). La enmienda fue apoyada por los verdes,  los socialistas, parte de los liberales (el PNV se abstuvo en todas las enmiendas relacionadas con la tauromaquia), la izquierda unitaria (Podemos, IU, EH Bildu) y parte de los no inscritos como JuntsXCAT.

Ahora, al igual que hace cinco años,  la pelota está en el alero y todo depende de la negociación que llevará a cabo el Parlamento Europeo con el Consejo y la Comisión Europea, para conformar el texto definitivo de la reforma. 

Si esta negociación termina prohibiendo todo tipo de subvenciones al “mundo del Ganado Bravo”, ello puede muy bien suponer a  medio plazo, muy a mi pesar, como zootecnista –  torista que me considero, la estocada definitiva al Ganado Bravo; es decir, al toro de Lidia, y a la actividad ganadera que en él se sustenta (y estamos hablando de que ya principios del siglo XV había ganaderos de Ganado Bravo en Andalucía y de un censo actual en España, que si bien está en receso, todavía cuenta de unos 110.000 animales reproductores y unas 220.000 cabezas totales).

¡Sería, sin duda, aunque haya personas que no lo quieran ver ni entender, una gran pérdida, una pérdida irreparable, para nuestro Mapa Bovino y también para nuestra ganadería! 

¿Pueden ustedes maginar, en un futuro no lejano, a algún ejemplar residual de Ganado Bravo en un Parque Zoológico o en algún Santuario, Refugio, Animal? Deplorable.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

La triquinosis a escena

Como queda reflejado, en la tribuna del presente boletín de Ágora Top Gan, un debate que continúa abierto en nuestro país y donde, en mi opinión, siguen sin arbitrarse soluciones realmente eficientes y eficaces, es el que atañe a la sobreabundancia de cierta fauna silvestre, en especial de jabalíes con su negativo impacto en el medio rural (y, en ocasiones, también urbano).

Pero, paralelamente, hay otra cuestión ligada a este tema que no goza de gran predicamento a nivel social, pero que no deja de ser importante; me refiero a la potencial incidencia de la triquinosis ligada al autoconsumo de carne de jabalí (y también de otros animales fuera del control sanitario). 

Esta enfermedad no sólo afecta a las personas, también afecta a diferentes mamíferos tanto silvestres como domésticos. En este contexto hay que indicar que se han identificado más de 100 especies de mamíferos, aves y reptiles como hospederos definitivos de este parásito. 

Cierto es que la mayor parte de los hospederos son silvestres; sin embargo, son de importancia particular para la triquinosis humana, como es lógico, la carne de algunos animales de consumo humano, tales como cerdos, jabalíes, caballos, ciervos, gamos, carne de toro y carnes de animales considerados exóticos (esta es la razón por la que, en ciertas partes del Mundo, la triquinosis está regularmente presente).

La mencionada triquinosis (también llamada triquinelosis o triquiniasis) es una enfermedad de naturaleza parasitaria que es  causada por un nematodo del género Trichinella, que el humano la adquiere al consumir carne y/o los productos cárnicos crudos o insuficientemente cocinados procedentes fundamentalmente, en España, de jabalíes o de cerdos parasitados  infestados con larvas del parásito. 

En las personas presenta síntomas gastrointestinales (diarrea), dolor muscular y articular.

Para prevenir esta enfermedad, es absolutamente fundamental que todos los animales que pueden estar infectados, pero especialmente, en el caso de España,, los cerdos y los jabalíes, que vaya destinados al consumo humano sean previamente analizados para comprobar que no presentan el parásito y aquí, como es natural se incluyendo los que se destinan al autoconsumo. 

Por esta razón se hace necesario, una vez más, ahora que estamos en época de caza, concienciar a todos de la necesidad de realizar este análisis también en el caso de carne de caza destinada al consumo directo (para el análisis se  aplica el método de detección de referencia para la extracción e identificación de triquinas publicado en el Boletín Oficial de la Unión Europea del 11 de Agosto de 2015, Reglamento de Ejecución (UE) 2015/1375 de la Comisión del 10 de Agosto 2015). 

En España, insisto en ello, la gran mayoría de los brotes de triquinosis se siguen generando a causa del consumo de carne o productos derivados de jabalí procedente de cacerías sin control sanitario, pero también de la ingesta de carne de cerdo procedente de matanzas domiciliarias, o de la mezcla de ambas carnes en embutidos (La carne de animales de estas especies que se comercializa por los canales habituales (carnicerías, restaurantes, supermercados, hipermercados, mercados, etc.) ha sido siempre sometida previamente a estos análisis, que son obligatorios por normativa).

Por las razones aducidas, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), en colaboración con la Real Federación Española de Caza (RFEC)ha generado un tríptico informativo, que estará disponible online y será distribuido en papel entre la población que practica la caza, con el objetivo de reducir los potenciales riesgos asociados principalmente, como ya se ha indicado, al autoconsumo de carne de jabalí no procedente de los canales habituales de comercialización.  Dicho en otras palabras, el objetivo del mencionado tríptico sensibilizar a los cazadores, a sus familias y a sus allegados, acerca de la necesidad y de la importancia de realizar el mencionado análisis de triquina en las piezas de caza. 

Se pretende pues aumentar el conocimiento sobre esta enfermedad e informar, a todos los niveles, acerca de cómo prevenirla y evitar casos como el producido, por ejemplo, en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real), dónde fueron 17 personas las afectados por un brote de triquinosis; todos eran parientes y/o amigos de la familia que hizo la matanza de un cerdo criado en semilibertad. 

Por todo lo expuesto, la triquinosis no es una cuestión menor y, en mi opinión, es positivo llevarla a escena y situarla en el lugar que la corresponde.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

La resilencia del sector pecuario ante una situación VUCA

Entendamos bien aquí que el término resiliencia lo refiero  a la capacidad, en este caso del sector pecuario (del agrario, en general, para ser más exactos), para hacer frente a la compleja situación global actual, plagada de adversidades, y para transformar los muchos inconvenientes que la caracterizan y el dolor moral que la misma genera, en una fuerza motora que le lleve a superarse e incluso, a salir fortalecido.

En unos momentos donde, en España, el desprestigio del Ejecutivo y de los responsables de nuestra Sanidad aumenta día a día, ante sus reiteradas mentiras, su incapacidad real de frenar la expansión de la pandemia de la COVID – 19, de aportar cifras reales de la situación y de ser incapaces de reportar datos durante los fines de semana (caso prácticamente único en el Mundo) no le queda al sector y no nos queda a todos nosotros, personas normales y corrientes, más alternativa que procurar adaptarnos, lo mejor y más rápido posible, a pesar de todo, a una situación absolutamente nueva, dinámica y excepcional, que nunca habíamos esperado, ni, por supuesto, imaginado.

Es verdad que nuestra sociedad y en ella, nuestro sector, sigue funcionando, mejor o peor,  pero lo hace de una manera muy distinta a cómo lo hacía hace apenas 10 – 12 meses.  En efecto, al impacto directo e indirecto de la COVID – 19 se han sumado cambios y tendencias cuya influencia, especialmente a nivel de los mercados, cada día que pasa tienen una mayor trascendencia. 

Esta realidad nos lleva a un periodo que se puede definir como VOLATIL, INCIERTO, COMPLEJO y AMBIGUO (en inglés Volatility, Uncertainty, Complexity and Ambiguity = VUCA). Esta consideración temporal  de la suma de circunstancias especiales realmente se generalizó no hace tanto tiempo en el ámbito militar y más concretamente a raíz de la caída del Muro de Berlín y de la descomposición de los regímenes comunistas por él protegidos.

La nueva situación, especialmente en Alemania, dio lugar, como muy bien explicó en su día el señor Willy Brand, a que los comportamientos de los actores implicados podían cambiar con una muy notable rapidez, sin que se dispusiera de información suficiente para anticiparse a los mismos y con la presencia de influencias interaccionadas, muy difícilmente cuantificables y, además, en general, no evidentes a priori.

Pues bien, en esta situación VUCA (que creo sinceramente va a seguir durante muchos meses) el sector pecuario debe ser, capaz de irse adaptando. Debe ser capaz de conocer y asumir los entornos, de entender las razones de los cambios que se producen y se irán produciendo y de anticiparse, en la medida de lo posible, a los mismos. Ello supone que el sector pecuario deberá ir cambiando con un elevado dinamismo en función de las circunstancias y de las condiciones.

Es evidente que la COVID – 19 está alterando los patrones de consumo generando lo que estamos llamado “el nuevo consumidor” y también está modificando los lugares y los volúmenes de producción, los movimientos de materias primas y de productos semi- elaborados y elaborados, quebrando paralelamente los complejos equilibrios de las rutas y sistemas de transporte y modificando sus costes.  Los cambios de paradigmas (entendidos como  modelos de conocimiento aceptados por las comunidades científicas.) se hacen cada día más evidentes.

En este contexto, los consumidores son cada vez más compradores y menos clientes, cambiando su manera de comprar, tanto en lo que se refiere a los productos como a los canales de adquisición que utilizan, e incrementando también sus exigencias, especialmente las de índole emocional, lo que determina modificaciones en el modelo logístico de la cadena de suministro (y también en el de la propia cadena alimentaria).

En mi opinión y como conclusión a las presentes reflexiones, la realidad es que no es, ni va  a ser, nada sencillo prever bajo qué premisas se funcionará, en el campo que nos compete, en los próximos años. 

Ello exige desarrollar, sí o sí, tanto a nivel individual como sectorial, una resiliencia suficiente para poder medrar exitosamente en este entorno VUCA, sin olvidar que es y va a ser cuasi imposible predecir, con suficiente conocimiento y antelación, las coordenadas que lo enmarcarán.

¡Todo un reto mayúsculo para nuestro sector pecuario! Pero, nos guste o no, esto es lo que hay y es lo que se avecina.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Las rebajas que vienen

En un seminario que impartí el pasado 16 de septiembre expuse con detalle las razones de las luchas de precios que se avecinan a nivel de las grandes cadenas y sus consecuencias para nuestros ganaderos y para nuestros agricultores.

En este marco coincido plenamente con una de las conclusiones a las que ha llegado la Empresa Kantar, en un estudio que ha publicado bajo el título “Estado de la distribución en España”. El consumidor que está surgiendo, en el marco de la actual pandemia, es significativamente menos fiel a su cadena habitual; compara más entre productos y precios (es verdad, dado que un elevado porcentaje de los que antaño fueron clientes se están convirtiendo, en razón de la nueva situación económica y de los cambios en los hábitos de consumo, en compradores).

En este marco, los datos disponibles indican que, en los primeros nueve mes del presente año (en razón del efecto “miedo” a causa de la primera ola de la COVID – 19 y del primer confinamiento), hemos adquirido en España del orden de un 12,5 por 100 más de productos y el gasto ha sido superior en casi un 15 por 100, respecto del mismo periodo del pasado año  2019. Pero, desde hace semanas, estas tendencias han cambiado de signo. 

En su momento, los grandes impulsores de los mencionados incrementos  fueron los productos frescos y la alimentación envasada y precocinada, amén de la droguería, que fue la sección que más creció en volumen. No obstante hay un hecho que conviene tener bien presente aquí: se sale menos a comprar y se compra más en cada visita a los puntos de venta pero, globalmente, se compra menos y más barato.

Datos al margen, no me cabe la menor duda, porque se está viendo ya, la denominada  «omnicanalidad» será otra de las características que condicionará, de forma irreversible, el comportamiento del nuevo consumidor que ha nacido con los nuevos tiempos. Los mencionados “nuevos consumidores” empiezan a adquirir los productos, por una parte, de forma presencial y paralela en distintas cadenas y, por otra, cierran el conjunto de su compra con otros pedidos obtenidos vía online.

Ello traerá  a corto plazo y en mi opinión, que las grandes cadenas se verán obligadas, sí o sí, a dar una significativa mayor prioridad a los precios y por ello generarán con frecuencia ofertas a la baja con el objetivo prioritario de atraer a estos “nuevos compradores” (por definirlos de alguna manera).

Pero, no hay que olvidar que, paralelamente, el capítulo de los costes se está viendo significativamente incrementado. 

Por ello, obligatoriamente, al definir las ofertas y las promociones, se deberán escandallar correctamente las necesarias inversiones en digitalización y en sus plataformas de correo electrónico (no se minusvalore el hecho de que el comercio electrónico en el gran consumo se disparó durante el encierro, en los momentos más duros de la crisis sanitaria, registrando una cuota del mercado del orden del 2,6 – 2,7 por 100 bruto). También deberán tenerse en cuenta la mayor inversión en limpieza, en desinfección y en protocolos de seguridad (que, en muchos casos, están implicando una reorganización de los puntos de venta y una pérdida de espacio útil real).

Y todo ello en mi opinión y aquí está el quid de la cuestión, implicará finalmente y en  general, ante la ausencia de reales cadenas de valor, una presión a la baja, directa e indirecta, en el nivel de los precios a percibir por los productores (lo que está sucediendo actualmente, por ejemplo, en el sector de la leche puede constituir un ejemplo de ello).

En definitiva, o se coge de verdad este “morlaco por los cuernos” o se avecinan tiempos ciertamente complicados para muchos de nuestros productores.

¡Ojalá esté totalmente equivocado!

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

La Apicultura, la gran desconocida, hoy en estado catatónico (metafórico)

Vuelvo a escribir sobre apicultura. En el marco de lo que se denomina habitualmente la “ganadería de renta” la apicultura, tanto a nivel mundial, como de la Unión Europea y de España, ocupa un lugar muy discreto desde el punto de vista económico, del Producto Bruto Final que genera.

Actualmente, en España, de acuerdo con los datos oficiales publicados por el MAPA muestro sector apícola viene a suponer del orden del 0,45 por 100 de la Producción Final Ganadera y del 0,17 – 0,18 por 100 de la Producción Final de la Rama Agraria, con un valor anual de su producción (miel, cera y polen) estimado, para el año 2019, en unos 62 – 64 millones de euros.

No obstante, no hay que olvidar la gran importancia cualitativa de la apicultura puesto que juega un papel muy relevante, se puede decir que fundamental, en la conservación del medio natural, en la polinización de los cultivos y en el mantenimiento de la biodiversidad.

La apicultura española, cuantitativamente la más importante de la Unión Europea (U.E. – 27), cuenta hoy con unas 34.000 explotaciones (60 por 100 estantes y 40 por 100 trashumantes) que comprenden más de 3 millones de colmenas (en la Unión Europea hay unos 19 millones con lo que España supone el 16,4 por 100 de esta cifra). De las mencionadas explotaciones sólo aproximadamente un 17 por 100 son “explotaciones profesionales”.

En la Unión Europea, hay actualmente unos 660.000 apicultores (29.000 en España, un 4,4 por 100 del total) de los cuales sólo unos 34.000 son profesionales (en España unos 6.500, un 19 por 100 del total).

La producción española en el año 2019 fue de unas 32.000 toneladas de miel y unas 1.900 toneladas de cera. España exportó en este año unas 22.500 toneladas de miel de alta calidad (de ellas 4.000 t a terceros países) e importó unas 27.000 t de miel (de ellas 14.000 t extracomunitarias; un 53 por 100 procedente de China y un 20 por 100 de Uruguay). Ello significa que actualmente nuestro nivel de autoabastecimiento es del 88 por 100, con un consumo estimado por persona y año claramente inferior al medio kilo.

Y en este marco hay que destacar (y de ahí la razón del título de esta nota) que la actual campaña apícola de la Unión Europea se ha visto muy negativamente afectada porque la climatología le ha sido claramente desfavorable, con lluvias y frío, que se han producido durante la época de floración en la Europa meridional y oriental.

También en España la producción se ha reducido este año de forma muy significativa principalmente, al igual que en el resto de la U.E. por las condiciones meteorológicas extremas (léase, por ejemplo, floraciones avanzadas y lluvias posteriores); así, en Cataluña se estiman reducciones en la producción del orden de un 50 por 100; en la Comunidad Valenciana las reducciones pueden alcanzar el 30 por 100; en la globalidad de España se estima que estas reducciones pueden estar alrededor del 40 por 100.

Pero en el caso de España (al perro flaco, todo son pulgas) también han contribuido a la mencionada y muy importante caída de la producción, generándose, metafóricamente hablando, la situación catatónica que mencionábamos en el título de nuestro escrito, cuestiones tales como las negativas afecciones producidas por la varroa, por las presencias de la vespa velutina y del abejaruco, y ¿cómo no? un año más, por el “palo” que supone para nuestros apicultores los bajos precios de mercado y las importaciones de terceros países.

Desgraciadamente todas estas cuestiones pasan desapercibidas, ignoradas, por nuestra sociedad.

Y ello acontece porque la apicultura (tan importante cualitativamente), es en el marco de la cada vez, socialmente hablando, menos apreciada ganadería de renta, nos guste o no y muy lamentablemente, una gran desconocida por una sociedad crecientemente urbanita y, por ello, cada vez más alejada del medio rural.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

La creciente amenaza de la Peste Porcina Africana (PPA) en el ámbito de la Unión Europea

La enfermedad de la Peste Porcina Africana (PPA) fue descubierta en Kenia en el año 1910 y el virus fue detectado por primera vez en el continente europeo, en Portugal concretamente, en el año 1957. 

Entre los años 1960 y 1970, la Peste Porcina Africana se extendió por media Europa afectando a Italia, Holanda, Bélgica y Francia. Afortunadamente, la enfermedad consiguió ser erradicada en todos estos Estados europeos mencionados salvo en la isla italiana de Cerdeña, donde la Peste Porcina Africana ha sido categorizada como enfermedad endémica desde el año 1978.

Como es bien conocido, se trata de una enfermedad altamente contagiosa, causada por un virus de la familia Asfarviridae, género Asfivirus, presentándose un elevado número de cepas que pueden provocar en muchos casos cuadros agudos o, incluso, híper – agudos con niveles de mortalidad y morbilidad muy próximos al 100 por 100 (si bien es cierto, que también existen cepas del mencionado virus que cursan con cuadros clínicos subagudos o incluso  crónicos con una manifiesta menor mortalidad).

Desgraciadamente es una enfermedad prevalente y endémica en países del África Subsahariana, y recientemente se ha ido extendiendo de forma preocupante por países como China, Mongolia, Vietnam y también por algunas zonas de la Unión Europea. Lo cierto es que la PPA, a nivel mundial, se estima que puede haber dado lugar hasta la fecha, a más de 300 millones de animales muertos y sacrificados.

Se trata de una enfermedad muy bien conocida en nuestro país, donde ha estado oficialmente presente durante casi cuatro décadas. En efecto, fue en el año 1960 cuando la Peste Porcina Africana (PPA), procedente de Portugal, (a donde había llegado procedente de las colonias portuguesas en África) se introdujo en España  y no fue hasta 35 años más tarde, concretamente en el año 1995, cuando se la consideró oficialmente erradicada en España (dos años antes, en el año 1993, se la dio la misma consideración en Portugal). 

A nivel mundial siempre ha estado, como ya lo he mencionado, en diversas regiones del globo con mayor o menor intensidad y últimamente ha visto aumentado de forma muy importante su protagonismo. Así, por ejemplo, China confirmó su primer brote de Peste Porcina Africana en la provincia de Liaoning el 3 de agosto de 2018 y el mismo se expandió con gran rapidez por toda la zona dando lugar al sacrifico, en el Sudeste de Asia, de más de 250 millones de cerdos.

Actualmente, la PPA  se encuentra presente  en 9 Estados miembros de la Unión Europea, a saber: Bélgica, Bulgaria, Eslovaquia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía. En noviembre de 2019, se alertó de la posibilidad de su propagación a otras regiones como: Albania, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Grecia, Kosovo, Montenegro, Macedonia del Norte, Serbia y Eslovenia.

En el año 2014, la PPA apareció en Polonia, en el Este, lindando con Bielorrusia y desde entonces ha ido progresando en este Estado, afectando al 50 por 100 de su territorio, y provocando la muerte de numerosos jabalíes (todo parece indicar que hay una infección masiva de los mismos) habiendo afectado también a varias granjas de cerdos domésticos en muchas zonas de este Estado.

Ante esta situación, Alemania de acuerdo con Polonia construyó, en territorio alemán y lindando con Polonia, una valla de cientos de kilómetros a lo largo de la frontera germano-polaca con el objetivo de intentar evitar que los jabalíes introdujeran la PPA en Alemania  (paralelamente, Dinamarca también construyó una valla de decenas de kilómetros a lo largo de su frontera con Alemania con el fin de intentar controlar la migración de jabalíes).

Desgraciadamente, a pesar de todos los esfuerzos realizados, la PPA ya ha llegado a Alemania a través de los jabalíes porque, como tantas veces ha quedado demostrado, “las enfermedades que cabalgan a lomos de los animales silvestres” no conocen límites geográficos ni fronteras.

Esta realidad pone en clara evidencia, a nivel pecuario, la creciente amenaza, técnica, sanitaria, pero especialmente comercial, que supone la PPA para el conjunto de la Unión Europea y en ella, claro está para España que tiene una tasa de autoabastecimiento cercana al 180 por 100 (primera consecuencia comercial de la nueva situación: Corea del Sur se ha cerrado a las importaciones porcinas procedentes de Alemania).

Queda esperar que todas las medidas tomadas inmediatamente por Alemania sirvan para acotar y eliminar este foco en jabalíes, ubicado en el Land de Brandemburgo, y que  las múltiples medidas de bioseguridad aplicadas en los Estados de Unión Europea logren evitar una nueva propagación de la PPA y su afección a las granjas porcinas (lo cual, obviamente, generaría, en primer lugar económicamente, una situación realmente dramática para un sector pecuario muy, muy importante y altamente exportador).

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

Nuevo capítulo en la problemática que generan los pollitos hermanos de las pollitas de «aptitud puesta»

Este tema (sobre el que  ya he escrito alguna nota con anterioridad)  está, en el seno de la Unión Europea y desde hace años, en el candelero. Es, sin duda, uno de los “caballos de batalla preferidos” de los activistas defensores de los “derechos de los animales” y del bienestar animal.

Hay que tener en cuenta, para entender en toda su dimensión esta cuestión, que actualmente los pollitos machos, hermanos de las pollitas de aptitud puesta de las estirpes utilizadas, obviamente no están capacitados para poner huevos ni tienen la adecuada aptitud de desarrollo corporal para poder ser rentables como animales para carne. 

Evidentemente, ello no es óbice para que se busque con urgencia una solución técnica que satisfaga las exigencias proteccionistas y que sea técnica y económicamente viable, a este importante problema y que logre evitar a edades realmente muy tempranas (se habla de cinco/ seis días de incubación) y sin dolor, el desarrollo del embrión macho y, consecuentemente, el posterior sacrificio al nacimiento de estos pollitos. 

En España, donde se vienen a sacrificar anualmente al nacimiento del orden de unos 35 millones de los mencionados pollitos macho (aunque la cifra es variable según años), también es un tema que está sobre la mesa. Así, sin ir más lejos, a principios del mes de marzo de este año la Dirección  de Producción y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura (MAPA) comunicó, en una reunión que sostuvo con  Igualdad Animal (uno de los colectivos que más se está ocupado de esta temática), que se encuentra tratando esta cuestión con el sector de la avicultura de puesta para lograr terminar con el mencionado sacrificio en un relativo corto plazo.  

Pero, probablemente, en el seno de la Unión Europea, sea en Alemania dónde, por la fuerte presión ejercida durante años por los proteccionistas, pero también por la actitud de la propia sociedad, dónde más se ha avanzado en este tema. 

Ya en el año 2013 el gobierno del Land de Renania del Norte intentó acabar con esta práctica, pero dos salas de incubación del mismo consiguieron, ante la falta de soluciones alternativas, que el Tribunal Constitucional Federal Alemán (en alemán: Bundesverfassungsgericht, abreviado BVG o BVerfG), que es el órgano constitucional encargado del control de constitucionalidad de las leyes en Alemania, enmendó la decisión del Land hasta que hubiera algún método alternativo aplicable (determinación precoz, eficiente y eficaz, del sexo en los embriones).

Pero ahora la Ministra Federal de Agricultura, la señora Julia Klöckner, ha dado un paso más y ha presentado un proyecto de ley (que habrá de verse si logra pasar el filtro del Parlamento) destinado a abolir definitivamente la práctica del sacrificio de pollitos machos en la República Federal a partir del 1 de enero del año 2022. 

Ello significa que, de acuerdo con las aspiraciones de los proteccionistas y la voluntad de la Ministra, se necesitará, entiendo como alternativa aceptable al sacrificio, poner a punto, como ya lo he mencionado, una técnica fiable y ultra – precoz de detección del sexo en los embriones de Gallus gallus domesticus o la utilización de bases animales de doble propósito.

No es ésta una cuestión banal, sino todo lo contrario. Hay que tener en cuenta que, entre el segundo y quinto/sexto dia de la incubación,  el corazón del embrión comienza a latir y las patas y las alas comienzan a formarse; pero, no es sino al final del quinto día, principio del sexto, cuando se inicia la formación de los órganos reproductivos y las diferencias de género. Luego la detección más temprana y fiable, del sexo del embrión se debería situar entre los días seis y siete de incubación, no antes.

La técnica actual más avanzada (método SELEGGT) permite esta detección del sexo entre los 8 y los 9  días de iniciada la incubación (que es cuando se inicia en el embrión la formación del pico y de las alas), pero la misma no parece ser suficientemente precoz, para los colectivos mencionados.

La otra alternativa, cuya viabilidad económica global al día de hoy y en nuestros mercados, me parece más que dudosa es la de utilizar en la avicultura de puesta, como ya he mencionado, bases animales de doble propósito (las hembras se dedican a la postura y los machos al engorde).

En cualquier caso, una solución técnica a esta compleja temática, que pueda satisfacer finalmente las exigencias de los más radicales y que sea ¡atención! realmente económicamente asumible por la cadena y, sobre todo, por los mercados (porque, en cualquier caso, supondrá un incremento significativo de los costes de producción), no me parece que esté muy cercana al día de hoy. 

Habrá que estar muy atentos a lo que vaya sucediendo en los próximos meses porque hay mucho, técnica y económicamente hablando, en juego.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

El Brexit y el final del periodo transitorio

Ya hemos entrado en el último cuatrimestre del año y, con él, ha llegado, al menos para mí, la reanudación de la actividad docente (si bien, en el caso que me ocupa y de momento, la docencia es virtual).

En este contexto, durante este pasado fin de semana, he empezado a analizar en estas clases alguna de las cuestiones que están desembocando en la elevada complejidad del entorno que espera a nuestras empresas del sector agrario (y a la mayoría de nuestras empresas) en los próximos meses.  

Por una parte, está la muy preocupante situación económica real global del País (síntoma evidente de la misma es la fusión Bankia – Caixa, con todos las consecuencias que la misma va a originar); por otra, la claramente negativa evolución cuantitativa de la COVID – 19 (el viernes pasado, sin ir más lejos, se contabilizaron 4.503 nuevos contagios y 184 nuevos decesos); ello, me parece evidente que continuará presionando negativamente a la demanda, especialmente de los pecuarios y, no por último, está la cuestión del Brexit (palabra combinada de las palabras inglesas Britain, ‘Gran Bretaña’, ​ y exit, ‘salida’). A él voy a dedicar, hoy, los próximos párrafos.

Como es bien sabido por todos, como consecuencia del mencionado Brexit, el Reino Unido dejó de ser un Estado miembro de la Unión Europea el pasado día 31 de enero de este año 2020. Consecuentemente, el Reino Unido ya no forma parte de la Unión Europea (que ha pasado a ser la U.E. – 27) y, por ello, ya no está integrado de los órganos rectores de la U.E., ni participa en la toma de decisiones de la misma. 

En este marco, la Unión Europea y el Reino Unido acordaron, en su momento, establecer un periodo transitorio de 11 meses que finaliza el próximo 31 de diciembre de este año 2020. Durante este periodo transitorio, los procedimientos aduaneros y las normas fiscales, por citar dos tema de relevante interés para nuestro sector, siguen siendo los mismos que regían cuando el Reino Unido pertenencia a la Unión. 

No obstante, el 1 de enero del próximo año 2021 habrá, sí o sí, cambios muy importantes tanto en lo que se refiere a la fiscalidad como a los mencionados procedimientos aduaneros, dado que el Reino Unido pasará a ser, a todos los efectos, un Tercer País (ello al margen, claro está, de los posibles acuerdos preferenciales que puedan llegar a firmarse entre la Unión Europea y el Reino Unido).

Consecuentemente ello afectará significativamente a todas aquellas empresas (y en este momento pienso en las de nuestro sector agrario aunque naturalmente va a afectar a muchas de otros sectores de nuestra economía). Me refiero a aquéllas que venden, compran, transportan o utilizan materiales donde el Reino Unido juega un rol activo (probablemente la cuestión se complicará un poco más si es Irlanda del Norte el “partner comercial”).  

Así, por ejemplo, no perdamos de vista en lo que respecta al Reino Unido que, una vez finalizado el mencionado periodo transitorio, nuestras empresas tendrán que cumplir idénticos trámites aduaneros que con cualquier otro Tercer País (léase: declaración de aduana; en algunos casos requerimiento de una licencia especial;  realización de trámites especiales cuando se trate de bienes sujetos a impuestos especiales, caso del alcohol o del tabaco; cumplimiento de unas nuevas normas y procedimientos en lo que atañe al IVA, etc. etc.).

Obviamente todo lo expuesto se complicará muy significativamente si la Unión Europea y el Reino Unido no logran, como ya lo he mencionado, cerrar un buen acuerdo de libre comercio (acuerdo que, en este momento, se me antoja cuanto menos lejano).

Ante esta situación y en este aspecto, que es en el que hacía más hincapié en mis clases del sábado pasado, nuestras empresas agrarias (en general, insisto, todas las empresas implicadas en cuestiones comerciales con el Reino Unido) deben de preparase urgentemente, si no lo están haciendo ya, para hacer frente a las importantes “turbulencias” que, en mi opinión, se van a generar en las relaciones comerciales, empresariales, entre los Estados de la Unión Europea y el Reino Unido una vez finalizado el periodo transitorio (finalización que, como ya he mencionado, está “a la vuelta de la esquina”).

Desde mi punto de vista y con una visión a medio – largo plazo, el Brexit no favorecerá, económicamente hablando, ni al Reino Unido ni a la Unión Europea. Pero es en este mar donde ahora nos toca navegar, aunque no podamos desplegar gran parte de nuestro velamen, porque, de momento, hay muy poco viento.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

El visón americano y la covid-19

Antes de entrar en la temática elegida y antes de que se me siga criticando por escribir y hablar siempre de la COVID 19 deseo aclarar que la Real Academia Española (RAE) considera que el artículo «más adecuado» para nombrar al acrónimo «COVID-19» es el femenino «si se sobrentiende el sustantivo tácito «enfermedad»» (“COVID-19″ es el acrónimo del inglés «COronaVIrus Disease» que da nombre a la enfermedad causada por este virus. Por esta razón, «lo más adecuado es su uso en femenino»: la COVID-19); aclarado queda.

Entrando en materia: aunque es cierto que hay una serie de animales como, por ejemplo, los gatos y los perros que han manifestado una cierta propensión a sufrir esta enfermedad (en principio, siempre contaminados por los humanos) están siendo, con mucha diferencia, los visones americanos, criados de forma intensiva en granjas, los que, para su desgracia, se están viendo afectados, con igual o incluso con mayor intensidad que los humanos por el SARS – CoV -2.

Ha quedado bien demostrado que, en este último caso, el circuito que se inicia cuando los seres humanos contagian con el SARS – CoV -2 a los mencionados mustélidos el problema que se genera es muy grave (evidentemente, aquí está el primer error logístico, la falta de control sanitario, real  y permanente, de las personas que laboran en estas granjas). Una vez infectados, los visones americanos son capaces de extenderlo con suma facilidad y rapidez por toda la granja y, de la misma manera,  continuando el circuito mencionado, pasar el virus desde el visón americano a las personas.

Obviamente, sin una adecuada e, insisto, permanente estrategia de control de las personas implicadas y de la base animal, el riesgo es muy alto. Por esta razón, y aplicando aquel viejo adagio de que “muerto el perro, muerta la rabia”, en los Países Bajos ya han procedido a sacrificar cerca de un millón visones (fue en este Estado de la Unión dónde se produjo el primer contagio).

Como ya se comentó en su momento, en la Ágora Tribuna de nuestro Boletín, en España, por desgracia,  también se detectó un contagio masivo por la Covid-19 en una granja de visiones en Puebla de Valverde (Teruel). En ella se llegó a que casi el 90 por 100 de los cerca de 100.000 animales presentes estuvieran infectados. La citada situación abocó a que no hubiera más remedio que sacrificar, incruentamente, a toda la base animal con ayuda del monóxido de carbono.

En España hay cerca de 40 granjas de visones, que, en estos momentos, están siendo controladas, porque pueden dar lugar, si no se actúa en ellas de la forma adecuada, al mismo problema que tuvo la granja de la provincia de Teruel.

Cierto es, que “llueve sobre mojado” porque el visón americano, al igual como sucede, por ejemplo, con el cangrejo americano, tiene, desde una perspectiva medioambiental, una bien ganada mala fama. Es una especie manifiestamente invasora y, además, se trata de un gran depredador. Su presencia en libertad está afectando muy negativamente a  muchas especies amenazadas como aves, anfibios, reptiles y pequeños mamíferos. Incluso  está generando la extinción del visón europeo, que es incapaz de sobrevivir la agresiva voracidad del visón  americano.

La suma de ambas realidades está dando lugar en España a que ecologistas y conservacionistas, con la WWF a la cabeza, confundiendo, una vez más,  la gimnasia con la magnesia, promocionen con fuerza la campaña “Cierre de las granjas de visones YA”, exigiendo, de acuerdo con su filosofía de vida referida a la producción animal, el fin inmediato y definitivo de todas las granjas de visones existentes en España.

Nada nuevo bajo nuestro sol; como replicó el Rey Alfonso VI a don Rodrigo Díaz de Vivar: “«Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras» (El Cantar del Mío Cid).

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

No es oro todo lo que reluce en la U.E.

Creo sinceramente que lo acontecido la semana pasada en Bruselas establece un antes y un después en la singladura financiera de la Unión Europea y, tal vez, ello puede marcar un camino que puede llegar a ser útil para otros países del Mundo que también están sufriendo las graves y negativas consecuencias de la presencia del SARS – CoV -2 en sus territorios. 

En efecto, como ya lo anticipaba en mi nota de nuestro anterior boletín, el pasado martes, a las cinco y media de la mañana, la Unión Europea (U.E. – 27) alcanzó, por una parte, un acuerdo acerca del llamado popularmente “Fondo de Reconstrucción”. Se trata, sin duda, de un acuerdo de vital importancia, histórica, dada la magnitud de los daños generados, tanto a nivel humano como a nivel económico, por la COVID -19. Este acuerdo va a dar ligar a que la Comisión Europea, lleve a cabo la emisión de una deuda conjunta por un valor de 750.000 millones de euros.

La idea de partida era la de financiar, con estos dineros y, en primer lugar, al denominado “Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MMR)”, pero también estaba programado inyectar, paralela y adecuadamente, dinero a otras importantes partidas del presupuesto europeo.

Pero finalmente ha resultado, que, lamentablemente, “no es oro todo lo que reluce” por mucho que nuestro Presidente, el señor Sánchez e incluso nuestro Ministro, el señor Planas, se hayan felicitado efusivamente por el éxito de las negociaciones (y los Diputados Socialistas haya dedicado en el Congreso un gran aplauso al señor Presidente).

Como lo ha expuesto con toda la crudeza y realismo, la propia Presidenta de la Comisión Europa, la señora Úrsula von der Leyen,  ha habido que asumir, para poder llegar a un acuerdo final,  “recortes lamentables”.  Por esta razón el mencionado fondo llega con unos muy significativos recortes en partidas que son consideradas, insisto, como realmente importantes para la Unión Europea (en este sentido habrá que esperar a ver cómo reacciona el Parlamento Europeo, que tiene mucho que opinar acerca del acuerdo alcanzado).

Y pongo cuatro ejemplos corroborando lo referido; el programa de inversiones, InvestEU, ha pasado de tener una asignación inicial de 30.300 millones de euros a quedarse en sólo 5.600 millones; el Fondo de Transición Justa (herramienta fundamental en el ámbito de la transformación ecológica) ha pasado  de los 30.000 millones de euros iniciales a 10.000 millones; el Programa Horizonte, programa central de la Unión para financiar la innovación, ha pasado de los 13.500 millones iniciales previstos a 5.000 millones y las ayudas para las empresas en apuros que tenían una dotación inicial de 26.000 millones de euros…han desaparecido (a nuestra agricultura a la que deberían llegar inicialmente 15.000 millones llegarán finalmente 7.500 millones).

Por otra parte, se ha aprobado el Marco Financiero Plurianual, inmerso en un presupuesto anual, que ha cubierto el agujero generado por la salida del Reino Unido, también con recortes  situándose en los 1,074 billones de euros para los próximos 7 años.

En este marco, lamentablemente, se ha aprobado, en la Rubrica 3, que es dónde se explicitan los presupuestos y las normas a cumplir por parte de los ganaderos y de los agricultores que aspiren a percibir la PAC en los próximos 7 años, un recorte inicial del 10 por 100; recorte que nuestro Gobierno debería negociar urgentemente con los otros Estados para evitarlo o, al menos, para intentar paliarlo (y no se olvide aquí que, paralelamente, el segundo pilar debe asumir otro recorte inicial cercano al 12 por 100).  Aun así, el señor Planas, si no estoy equivocado, no ha dudado en afirmar que “el objetivo se ha cumplido” (lo siento, pero no lo entiendo).

La realidad, tal y como está la situación hoy, es que pueden llegar a ser muchos los miles de millones que puede dejar de percibir finalmente nuestro sector agrario (como comentó una eurodiputada este pasado fin de semana: “deberíamos empezar a debatir ya el próximo Marco Financiero plurianual, 2028 – 2035, para corregir los errores cometidos con el actual”).

Y todo esto acontece cuando una gran mayoría de nuestros agricultores y de nuestros ganaderos ya lleva meses inmersos, en razón de los precios reales que perciben por sus productos y de los crecientes costes que han y habrán, de asumir (pensemos aquí en el Pacto Verde, y en las estrategias de la Biodiversidad y de la Granja a la Mesa), en una situación económica realmente muy, muy difícil, por no decir, en no pocos casos, crítica  (los abandonos de la actividad , en el ámbito agrario, son una muestra de lo expuesto).

Ante este cuadro ¿son oportunos los mencionados aplausos y las auto – felicitaciones? Señor ¡qué País!

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio