Nuevo reglamento de etiquetado de los alimentos

 

Desde el día primero de abril del presente año 2020 se ha empezado a aplicar el Reglamento de Ejecución (UE) 2018/775 de la Comisión Europea, de fecha 28 de mayo de 2018, por el que se establecen disposiciones de aplicación del artículo 26, apartado 3, del Reglamento (UE) n.° 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, en lo que se refiere a las normas para indicar el país de origen o el lugar de procedencia del ingrediente primario de un alimento.

 Así, el mencionado Reglamento establece que el país de origen o el lugar de procedencia de un ingrediente primario que no sea el mismo que el país de origen referido o el lugar de procedencia mencionado en relación con el alimento, se indicará de la forma siguiente:

  1. mediante referencia a una de las zonas geográficas siguientes: 
  •  «UE», «fuera de la UE» o «UE y fuera de la UE»; o
  • región u otra zona geográfica situada en varios Estados miembros o en terceros países, si está definida así con arreglo al Derecho público internacional o es fácilmente comprensible para los consumidores medios normalmente informados; o
  • zona de pesca de la FAO, o zona marítima o masa de agua dulce, si están definidas como tales con arreglo al Derecho internacional o son fácilmente comprensibles para los consumidores medios normalmente informados; o
  • Estado(s) miembro(s) o tercer(os) país(es); o
  • región u otra zona geográfica situada en un Estado miembro o un tercer país, que sea fácilmente comprensible para los consumidores medios normalmente informados; o
  • país de origen o lugar de procedencia de conformidad con disposiciones específicas de la Unión aplicables al ingrediente primario como tal;

 

   o mediante la siguiente declaración

«El ingrediente primario (denominación) no es originario de (país de origen o lugar de procedencia del alimento)», o cualquier expresión similar que pueda tener el mismo significado para el consumidor.

El tamaño de la letra no será inferior al tamaño mínimo establecido en el artículo 13, apartado 2, del Reglamento (UE) nº 1169/2011.

 

Autorizada la caza en las Comunidades de Valencia y Andalucía

El día 14 de abril, ASAJA-Jaén presentó, en la Delegación Territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, una petición a la delegada, doña Soledad Aranda, a la espera de que la eleve a las autoridades que entienda que son competentes ante la situación tan anómala producida en esta pandemia del coronavirus. El gerente y portavoz de ASAJA-Jaén, don Luis Carlos Valero, exponía que: “pedimos que se autorice de una forma excepcional la caza de unas modalidades que entendemos que cumplen la normativa que hay ahora mismo en vigor, que son las de rececho, aguardo y espera, y cualquier otra modalidad cinegética que se realice de forma individual, para paliar los graves daños que estos animales están provocando en la agricultura de esta provincia”.

También afirmó que: “se trata de una actividad que en estas modalidades en concreto cumple escrupulosamente con lo dispuesto en el Real Decreto 463/2020 de 14 de marzo y su legislación de desarrollo, ya que la realiza una sola persona, por lo que no hay contacto, y como mucho estaría acompañado por un guarda de caza, en algunos casos del coto, cuya actividad sí que está regulada como esencial y bajo las debidas condiciones de distanciamiento social, tanto en el transporte como en la propia actividad cinegética en el campo. “Por tanto, es fácil y entendemos que no habría problema para cumplir con los fines establecidos en la normativa vigente al tiempo que acabamos con un problema que en estos días asola los campos”.

Finalmente, las Comunidades Autónomas de Andalucía y Valencia han aprobado resoluciones que permiten solicitar acciones de caza por control de daños y riesgos, para evitar la propagación de enfermedades animales y daños en las producciones agropecuarias. 

La resolución de Andalucía recoge que las actuaciones se llevarán a cabo de acuerdo a las normas propias de la Comunidad Autónoma de Andalucía sobre esta materia, ya vigentes con anterioridad a la declaración del estado de alarma y que, además, se tendrán que cumplir las medidas preventivas dictadas por las autoridades sanitarias para evitar el contagio del Covid-19. 

Por su parte, la resolución de la Comunidad Valenciana autoriza la caza del conejo conforme a la orden del conejo y de varias especies silvestres más, como jabalí, corzo, ciervo, muflón, arruí y cabra. Para la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana, la autorización es muy compleja y se pide un amplio elenco de requisitos para poder realizar los controles, todos a iniciativa del agricultor afectado, lo que hace que se trate de una disposición totalmente insatisfactoria e incompleta.

Otras Comunidades Autónomas como la Rioja y Murcia han formulado ya solicitudes similares.

Valor y Precio

Le recomiendo encarecidamente que hurgue en las redes y lea el magnífico artículo “Pulse F5: prioridades, coronavirus y sector agrario” de Rubén Villanueva, por lo que sé, un periodista que trabaja en una organización agraria (igual que yo), quien con una delicadeza y maestría viene a decir, al menos en lo que al fondo se refiere, algo que vengo diciendo yo últimamente. Léalo, merece la pena y de paso, se percatará con una facilidad pasmosa, las enormes diferencias que existen entre un profesional de la escritura como él y un simple juntaletras como el que suscribe.
Tal y como recoge Villanueva, ha tenido que ser el Real Decreto publicado a consecuencia del covid-19 el que reconozca oficialmente lo que todos sabíamos, que la alimentación y la producción de alimentos es algo esencial para nuestras vidas. Tristemente, ha tenido que llegar la pandemia y otear la orilla de la calamidad para que, vía gubernamental, reconozcan a los productores el trabajo y servicio que hacen al conjunto de la sociedad; por cierto, un reconocimiento social que hasta hace bien poco venían reclamando vía tractoradas por las carreteras.
El reconocimiento social es importante para nuestros productores por que la imagen de la actividad ha sido continua y duramente denostada por diversos colectivos más preocupados, quizás, por el bienestar de animales y fauna salvaje que por el bienestar de las personas productoras pero, dicho esto, creo que el reconocimiento social debiera ir más allá y traducirse en un reconocimiento y valorización de los productos alimentarios que ponemos a disposición de los consumidores.
El reconocimiento de la actividad agroganadera y forestal debiera ir parejo al reconocimiento del valor de sus productos que, sí o sí, debe ir reflejado y concretado a modo de precio. Casualmente, en este momento me viene el lema publicitario de la cadena de distribución DIA quien allá por el año 2012 decía aquello de “calidad y precio están muy cerca” que, en su caso al menos, no dejaba de ser un reclamo publicitario alejado de la realidad practicada por dicha cadena cuya única obsesión era (y es) competir por la vía de los precios bajos.
Como decía, el valor que otorgamos a las cosas, en nuestro caso a los alimentos, debe ir en sintonía con la concreción de ese valor, ósea con el precio que fijamos, intermediarios y vendedores, y que abonamos, los consumidores. Pues bien, en estos momentos de confinamiento, de zozobra generalizada y en el que, desde las autoridades públicas y la opinión pública y publicada reconocen el valor de la actividad productora es el momento de exigir que, ese reconocimiento y puesta en valor, sea traducido a modo de precio de los alimentos para, de paso, evitar que los tractores tengan que volver a rugir por las carreteras reclamando precios justos para los productores.
Por tanto conviene, señor consumidor, no olvidar lo vivido estas semanas o meses (a la espera de lo que diga Pedro), caer en la cuenta del papel que juegan los productores y el conjunto de la cadena alimentaria y abandonar esa actitud mostrada por muchos hasta el momento donde la alimentación era una cuestión secundaria, cuando no la penúltima, y el gasto familiar destinado a ese capítulo alimentario, el 14 por 100 escaso, un porcentaje, reconozcámoslo, bastante menor de la importancia que decimos otorgar a la cuestión alimentaria.
Mi padre, Pascual, que era un hacha de la economía familiar, cuando le ofrecían un producto cuyo precio él consideraba excesivo repetía de forma manida el dicho de “eso es lo que cuesta, no lo que vale” y por ello mismo, creo que es el momento de alinear el valor y el reconocimiento con el coste y el precio para que así podamos garantizar que la producción de alimentos sea de una santa vez una actividad sostenible tanto medioambiental y social como económicamente.
Hablando de valor y teniendo en cuenta la situación provocada en el sector agroalimentario, creo que es justo y necesario que los productores sean conscientes, reconozcan y pongan en valor los proyectos colectivos, en nuestro caso, el vasco, el valor de las cooperativas para dar respuesta comercial a la producción, asegurando en todo momento, la recogida y comercialización frente a otros proyectos individuales, de tintes especulativos y cortoplacistas, que rehúsan de compromiso alguno cuando la cosa se tuerce. Incluso para aquellos productores orientados a los diferentes canales de venta directa (mercados, grupos de consumo, pequeña hostelería, etc.) conviene destacar la necesidad de proyectos comunitarios, grupales, que coordinen e impulsen respuestas más allá de la problemática individual de cada uno de los productores. Cuestión patente y claramente evidenciada por la situación generada por el virus.
Bajando de la teoría a la práctica, muestra de ello, una más, es la problemática de los corderos nacidos estas fechas que al ser clausurada toda la hostelería, los actos festivos y los comedores colectivos, se encuentran sin su clientela mayoritaria y ha tenido que ser la propuesta acordada entre la cooperativa Urkaiko de Zestoa con el ejecutivo vasco con la complicidad de la cadena EROSKI (al Cesar lo que es del Cesar) ante la apatía de otros, la que ha logrado dar respuesta a una problemática importante, pero sobre todo urgente, para nuestro sector pastoril.
Por todo ello, no lo olvide, valore el trabajo de los pastores y consuma producto local y de temporada, en este caso, en las fiestas de Semana Santa (por algo se decía aquello del cordero pascual) consuma cordero, a poder ser, amparado por Eusko Label.

 

Xabier Iraola Agirrezabala
Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario.

El virus de marras

Resuenan por toda la estepa castellana-aragonesa que rodea la capital que todo lo absorbe, las carcajadas de los paisanos al escuchar las ordenes administrativas de nuestras autoridades que recomiendan que dejemos un metro de distancia entre uno y otro en aquellos eventos de más de 1.000 personas. Ellos, los paisanos, que viven en nano – pueblos y acostumbrados a distancias kilométricas para poder encontrar otro poblador estepario con el que simplemente mantener una conversación, flipan en colores al escuchar las ordenes que, al parecer, no van con ellos y por la paranoia generada en las urbes ante la imposibilidad de arrejuntarse masivamente en eventos lúdicos sin los cuáles su vida pierde todo el sentido.

Mientras tanto, uno que es obediente, siguiendo a pies juntillas las instrucciones de la autoridad competente, ha optado por el teletrabajo para afrontar la dura tarea semanal de juntar letras con el objetivo último de, además de chinchar a mis seguidores más acérrimos, reflexionar y poner altavoz a la realidad del agro, sin querer pecar de presuntuoso, al menos a parte de ella. Al optar por el teletrabajo me evito el contagio del puñetero virus que, al parecer, surgió de un mercado de abastos chino donde la tropa se hacía con bichos, murciélagos y alimañas de toda calaña para satisfacer su apetito culinario y que ha provocado un estallido socioeconómico-político de dimensiones insospechables.

El coronavirus de marras, mejor dicho su expansión y su letal afección a grupos de población como las personas mayores ha provocado que las autoridades públicas, muchas veces por responsabilidad, otras veces curándose en salud, no vayan a ser acusados de inacción, hayan impulsado diferentes medidas entre las que destacan el aislamiento de determinadas zonas o oblaciones y otras medidas, menores pero no menos impactantes, como son el cierre de centros educativos, eventos deportivos y culturales de cierta dimensión, etc.

Las medidas adoptadas por nuestras administraciones han hecho saltar las alarmas de la población y así hemos podido ver escenas de acopio salvaje de alimentos, tiendas vacías y gente haciendo las compras de noche no vaya a ser que el vecino de arriba les vaya a dejar sin nada. El miedo de la población, además de libre, es una poderosa arma que los desalmados utilizan en su favor y para arrimar la ascua a su sardina. Por cierto, quisiera destacar en este sentido, que las imágenes del histerismo en el acopio de alimentos pertenecen a esas cadenas de distribución a las que nadie acude, todo Dios pone a parir pero que, paradójicamente, se llevan la mayor porción de la cuota de gasto alimentario. Mientras tanto, las tiendas tradicionales de barrio y los mercados de productores no están vacíos de alimentos, pero sí de clientes.

Hablando de ascuas y de sardinas, el hipotético desabastecimiento alimentario en algunas tiendas me vale para reflexionar en voz alta sobre el alcance de la archiconocida soberanía alimentaria que algunos, desde un extremo, utilizan para reivindicar la generalización del hasta ahora minoritario modelo agroecológico al conjunto del sector productor y que otros, desde el otro extremo, utilizan para ridiculizarla como el paso previo a la autarquía o al canibalismo entre convecinos, término que utilizó en su momento el popular Antonio Basagoiti. 

Pero más allá de estas actitudes extremas, creo que la alarma generada por el virus nos viene como anillo al dedo para que, aquellos que defendemos la producción alimentaria y que, reiteradamente, subrayamos el valor estratégico de la alimentación y del sector primario , saquemos la temática a la palestra, puesto que la alarmante situación generada, la restricción, al menos parcial y puntual, al comercio inter países y continente nos sitúan ante el escenario, fatídico escenario por otra parte, donde hasta el más despistado de los consumidores se percata de las consecuencias de abandonar la producción primaria y de confiar el sistema alimentario a las importaciones.

El cierre de fronteras y/o la imposibilidad de acceder a alimentos (además de otros numerosos productos no alimentarios, materias primas e industriales) de países terceros evidencia la fragilidad de nuestros sistemas alimentarios, nuestra cuasi total dependencia alimentaria de unos pocos países, así como, la gran dependencia de nuestro sector productor orientado masivamente a la exportación para con otros cuantos países que, a la primera de cambio, bien sea por un enfado de Putin, un embargo político al país de marras bien sea por cuestiones sanitarias como las que nos ocupan, te cierran las fronteras y te dan con la puerta en las narices.

No es cuestión de reivindicar la plena soberanía alimentaria a nivel de cada pueblo, comarca o nación, ni de prohibir todo comercio internacional y las exportaciones ni mucho menos de fomentar el canibalismo tribal entre semejantes pero, dicho lo dicho y visto lo visto, conviene que más de uno (familia, pueblo, comarca, comunidad, nación, continente…) reflexione sobre la cuestión y asumiendo las consecuencias de la adopción del carácter estratégico de la alimentación y por ende, del sector productor de alimentos, se impulsen las políticas pertinentes para poder materializar los objetivos fijados, al menos, teóricamente.

Dice el refrán popular que “no hay mal que por bien no venga”. Saquemos, entonces, conclusiones del dichoso virus de marras. Yo, por si acaso, me voy a cenar con mi sanedrín semanal, antes de que a alguien se le ocurra la feliz idea de cerrar la sociedad.

Xabier Iraola Agirrezabala
Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario.

El lobo: unas reflexiones ad hoc

Apelar al miedo a las irreversibles consecuencias de nuestras actuaciones en lo relativo al medio ambiente y las especies faunísticas suele ser una táctica habitual en los colectivos especializados en la defensa de dichas especies. En ese contexto debemos situar la campaña impulsada desde Grupo Lobo de Euskadi solicitando firmas a un escrito dirigido al diputado general alavés, Ramiro González, a través de la mediática plataforma digital Change.org.

Empeño nada difícil para un mensaje catastrofista y simplón dirigido a una sociedad cada vez más urbana y consiguientemente más alejada del medio natural y del sector primario donde los clics de apoyo se multiplicarán exponencialmente con sólo evocar a personajes y historias disneyanas donde el simpático lobo es un cariñoso peluche que requiere de nuestras caricias y de nuestros cuidados.

Ahora bien, centrándome en el requerimiento, conviene aclarar que el procedimiento abierto  de inclusión de la especie en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas se halla en punto muerto, tal y como decidió en la pertinente reunión de Naturzaintza-Consejo Vasco Asesor de la Naturaleza, a la espera de dos informes tanto para evaluar las consecuencias de medioambientales en el hábitat de pastos montanos considerado de alto valor naturalístico como otro para evaluar las consecuencias socio-económicas en el sector ganadero directamente afectado por la expansión del lobo. Por lo tanto, habrá que esperar a los dos informes para calibrar las consecuencias tanto ambientales como socio-económicas que pudiera acarrear la catalogación del lobo.

La sensatez mostrada por las instituciones vascas refleja bien a las claras la estrecha, sino inherente, vinculación entre la labor de los ganaderos y su hacienda ganadera en el cuidado y mantenimiento del medio natural y del territorio rural por extensión. El cuidado de las praderas y especialmente los pastos montanos de las sierras donde pasta el ganado, son impensables sin la participación del ganado y de los ganaderos por lo que considero un grave error impulsar medidas que vayan contra el sector ganadero al favorecer la expansión del can lupus por todos los territorios, incluido Álava.

El lobo no es una especie en peligro de extinción ni en Álava ni en el conjunto de la Península Ibérica, así lo demuestran los últimos censos que, paradójicamente, informan de un mayor censo y de una mayor expansión territorial de la especie. Por cierto, una especie que tantos quebraderos de cabeza causa a los ganaderos que, reiteradamente, nos recuerdan que la convivencia entre el lobo y la ganadería extensiva es misión harto imposible.

Por ello, decliné la invitación del Grupo Lobo a suscribir manifiestos que extiendan la alfombra roja al lobo al mismo tiempo que marcan el camino a la extinción, no del lobo, si no de la ganadería extensiva y muy especialmente a la raza autóctona ovina, la oveja Latxa, pilar imprescindible de una joya gastronómica como es el queso Idiazábal, tan apreciada y valorada por el conjunto de la sociedad.   

 

Xabier Iraola Agirrezabala
Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario

Estamos muy satisfechos de acoger el proyecto Ágora TOP GAN

En primer lugar, quiero agradecer a Carlos Buxadé sus palabras en el vídeo de presentación de su nuevo proyecto “Ágora TOP GAN”.

Estamos encantados de colaborar en este proyecto porque está perfectamente alineado con la misión de nuestra compañía. El objetivo de Grupo Asís, desde el primer día, ha sido aportar contenido de calidad y ofrecer servicios a la industria y a los profesionales del sector agropecuario para ayudar a su desarrollo. Consideramos que esta es la mejor forma de contribuir a la mejora de la sociedad.  

Con Ágora TOP GAN podemos incrementar esta aportación ya que es un proyecto dirigido fundamentalmente al sector ganadero. Tradicionalmente hemos trabajado más en el sector veterinario y esta es una gran oportunidad para participar también en el segmento de la producción. Y hacerlo colaborando con Carlos Buxadé es una de esas ocasiones de la vida en la que la fortuna te sonríe.

En el sector veterinario de animales de producción nuestra empresa edita las revistas Albéitar y Suis y también el diario digital Portalveterinaria, además de otras cabeceras para empresas o asociaciones. También realizamos varias publicaciones dirigidas a los profesionales de animales de compañía (Argos, Canis et Felis, Equinus, Ateuves, Especies…). Somos una de las principales editoriales internacionales en la edición de libros técnicos veterinarios y tenemos una agencia de publicidad y comunicación a través de la cual ofrecemos servicios a la industria del sector en todo el mundo. También contamos con una importante división de formación con la que realizamos miles de acciones formativas todos los años.

En la actualidad Grupo Asís está formado por alrededor de 100 colaboradores directos en plantilla, un gran porcentaje de ellos licenciados en veterinaria, y desarrollamos nuestra actividad en más de 60 países. Esto nos permite ofrecer un servicio integral a nuestros clientes e incluso poder llevar a cabo proyectos internacionales de gran envergadura. Destacar, como ejemplo, que nuestra compañía ha sido seleccionada por la Federación Veterinaria Europea para llevar a cabo un estudio sectorial en el que participan 38 países y más de 200.000 veterinarios. Y también que recientemente hemos ganado varios concursos en EE.UU. para desarrollar importantes proyectos en ese mercado con empresas locales.

Como decía anteriormente, estamos muy contentos con nuestra participación en el proyecto Ágora TOP GAN y de poner a su disposición toda nuestra infraestructura, ya que de esta forma podremos crear grandes sinergias e incrementar nuestra contribución al desarrollo del sector, y por tanto, a la sociedad. 

Espero que les guste esta nueva Ágora TOP GAN que con tanta ilusión hemos preparado.

Carlos Lacoma 

CEO Grupo Asís

Por favor, seamos serios

Asistí hace unos días al estreno del documental Zubiak (Puentes) en el Festival Internacional de Cine de Donostia, documental  que magníficamente ha sido dirigido por el periodista irunés Jon Sistiaga y que será emitido el próximo 31 de octubre en la cadena Zero de la plataforma Movistar. No se crean que estoy haciendo publicidad de la antigua Telefónica ya que lo hago, primero, por difundir al máximo el mensaje de paz y reconciliación que Maixabel Lasa, viuda de mi amigo Juan Mari Jauregi, asesinado por ETA hace 19 años, nos hace llegar con una naturalidad pasmosa e incluso incomprensible para el común de los mortales y segundo, por egoísmo, confiando que las gentes del cine, algún director de cine, al ver el documental sabrá apreciar mi aportación a dicho documental, en tanto en cuanto era el alcalde de Legorreta en el fatídico momento, y así (utilizando un humor ciertamente macabro) podría ofrecerme algún jugoso contrato cinematográfico que me jubilaría de este ingrato trabajo de juntaletras.

El documental trata cosas tan serias, cuando menos, como las cosas del comer y por ello estimo un importante paso adelante que los productores promuevan iniciativas de reflexión sobre la alimentación como la impulsada por la organización agraria ENBA que nos invita el 7 de octubre a asistir a una sugerente mesa redonda en Donostia bajo el título ¿Somos lo que comemos o comemos como somos? en la que ha reunido además de una pastora, un gastrónomo, una nutricionista, una investigadora, un veterinario, un periodista, etc. con el fin de impulsar un diálogo multidisciplinar entre ellos y con el público asistente. 

Más serio, aún, nos tendríamos que poner con la panda de políticos que nos han abocado a unas segundas elecciones al Congreso y Senado el próximo 10 de noviembre tras mostrarse incapaces de alcanzar acuerdos para conformar un gobierno con el que dar al estado la estabilidad que requiere. No sería justo por mi parte generalizar las responsabilidades puesto que los partidos pequeños y nacionalistas han sido ajenos al pésimo teatro con el que nos han pretendido entretener pero, todos ellos, unos con más motivo que otros, deben ser conscientes del grado de cabreo generalizado que siente la población. Los cuatro grandes (PSOE,PP,C´s y UP), por su parte, nos darán la murga con numerosos y variopintos argumentos sobre el papel que han jugado en el vodevil de los últimos meses e intentando endosar la culpabilidad al partido ajeno pero mucho me temo que… 

Pues bien, yo, humilde juntaletras e insistencialista impenitente de la cuestión agraria, quisiera trasladarles, a usted querido lector pero también a estos politicuchos, la honda preocupación que me ha causado la lectura de un informe ministerial (¿seguirá en su cargo el plano ministro, Miguel Planas?) sobre el que trabajan el propio MAPA, las Comunidades Autónomas  y las Organizaciones agrarias y Cooperativas, en un proceso de análisis de los diferentes objetivos fijados como prioritarios en la nueva PAC. Por cierto que, como es lógico, el primero de los objetivos es “Asegurar una renta viable y la resiliencia de las explotaciones agrícolas en todo el territorio de la UE para mejorar la seguridad alimentaria”, casi nada.

Me adentro en la letra pequeña y comienzo a sentir retortijones de estómago al comprobar dos datos, ciertamente reveladores y que explican, sustancialmente, la situación del colectivo de productores agrarios y por extensión, la falta de relevo generacional en el campo. Primero, la renta de trabajo agrario (RTA) de los titulares de las explotaciones agrarias es el 71% del salario medio de la economía. Ósea, el salario medio de los agricultores es aproximadamente un 30% menor que al salario medio del conjunto de la población. Segundo, la Renta del Trabajo del Agricultor sin ayudas (RTASA) es, agárrense a la silla, el 35% del salario medio del conjunto de la población y el resto de sus ingresos proviene de las ayudas directas integradas en la archiconocida PAC y cuyos fondos provienen de la vilipendiada Unión Europea.

El panorama que nos dibujan estos datos y otros muchos recogidos en el informe ministerial nos presentan un panorama muy serio para los actuales agricultores, pero no es menos cierto que apuntan a un futuro descorazonador para todos aquellos jóvenes que quieran incorporarse a la actividad. 

Termino. No quisiera ser alarmista, pero vistos los dramáticos datos que se apuntan en dicho informe, señores políticos, ¿todavía les quedan ganas de jugar como niños a echarse las culpas de la repetición electoral o van a hablarnos de cómo solucionar los verdaderos problemas de la gente?

 

Xabier Iraola Agirrezabala
Editor en Kanpolibrean.
Blog sobre la granja y el mundo alimentario