Importancia de los prefabricados en las construcciones ganaderas (III)

 

Nave avícola con integración en paisaje.       Nave abierta estructura metálica. Sándwich en  cubierta.

 

Deseo iniciar la tercera parte de esta aportación al Boletín de ÁGORA TOP GAN referenciado algunos aspectos que pueden ser problemáticos en lo que atañe a las construcciones prefabricadas.

Unos de los principales problemas que, a priori puede presentar el abordaje de la construcción de naves prefabricadas es el coste de adquisición, que normalmente negocia el ganadero-granjero-promotor. Esta negociación se rige normalmente por “precio” no por “calidad” de la construcción y la calidad de ejecución de la obra.

La garantía de la duración de la obra normalmente no se especifica en los contratos de adquisición y éste, es un aspecto relevante independientemente de los aspectos legales del contrato.

Normalmente el promotor se hace cargo de la cimentación y la ejecuta según los planos proporcionados por la empresa contratista y se supone que los mismos están bien calculados.

El otro tema es la presentación a nivel legal de la documentación necesaria para conseguir las licencias pertinentes (licencia de obra y licencia ambiental, principalmente). Para ello la empresa contratada deberá proporcionar los datos técnicos de cálculo al Ingeniero Redactor del Proyecto para su legalización o bien redactar directamente ella (o sus técnicos) el Proyecto, así como los planos de obra e instalaciones.

Otro problema que se plantea en prefabricados de hormigón es la existencia de puentes térmicos en la obra, principalmente en el cerramiento de la nave. Estos puentes térmicos tienen su importancia por la pérdida de calor y por la aparición de humedad (condensación en paredes) especialmente en naves con ventilación forzada.

Una cuestión que no debe minusvalorarse es que actualmente las naves ganaderas, en función de la zona y/o Comunidad Autónoma donde se ubiquen, requieren de una integración paisajística en el entorno. Por esta razón, las naves y su cerramiento deberán tener unos colores en armonía con la zona de ubicación o con las especificaciones de cada Autonomía.

Ello no supone mayor problema pero es necesario conocerlo. Lo más relevante y lo que más se ve en el entorno es la cubierta por lo cual se deberá disponer del color y diseñar ese color para que se integre en el paisaje. Lo normal es disponer de color rojo-teja o bien color imitación a teja árabe rústica.

En algunas autonomías los accesorios a las granjas (silos) se exige también sean de color (verde, blanco).

Como principales ventajas que ofrecen las construcciones prefabricadas está, por una parte, la rapidez de ejecución de la obra y, por otra, que con ella se suelen evitar los problemas constructivos de la obra clásica (albañiles preparados y especializados, plazos de ejecución, sobrecostes constructivos etc.).

Como principales conclusiones a todo lo expuesto me permito citar:

  • Actualmente la mayoría de las naves industriales ganaderas que se construyen son naves prefabricadas.
  • La tipología constructiva varía en función de la especia ganadera y normalmente son con estructura metálica y paneles sándwich para avicultura y estructura de hormigón y cerramiento sándwich de hormigón para porcino y rumiantes.
  • La tendencia es la construcción de granjas de elevadas dimensiones (las que se construyen) y en ellas está más justificado hacerlo con naves prefabricadas
  • En el futuro se deberá justificar y especificar mucho más la calidad de los materiales utilizados y su periodo de garantía.
  • Como la evolución de la ganadería va muy rápida, también habrá que pensar en la filosofía americana de caducidad y amortización de instalaciones y una vez amortizadas, reemplazarlas por diseños más modernos y actualizados.

Ramón Moreno Chueca
Ingeniero Agrónomo y Técnico Medio-Ambiental
ramonchueca5@hotmail.com         

Importancia de los prefabricados en las construcciones ganaderas (II)

 

Como ya mencionamos en la primera parte de nuestro artículo en lo que atañe a la construcción de las naves prefabricadas, existes dos opciones que podemos considerar básicas, cuando hablamos de la ESTRUCTURA DE LA NAVE y  de los CERRAMIENTOS:

  1. Construcción con pórticos metálicos y cerramientos tipo sándwich.
  2. Estructura con pórticos de hormigón y cerramientos con paredes       prefabricadas también de hormigón con diferentes opciones de aislamiento.

Las construcciones del tipo A son principalmente utilizadas, en la actualidad, para construcciones avícolas con diferentes modelos y tipos de construcción.

En todas ellas se debería exigir necesariamente, por parte del promotor, que se especificaran con todo detalle las características técnicas de este tipo de construcción en cuanto se refiere:

  1. A los parámetros constructivos
  2. Al cumplimiento de las normativas técnicas legales que le afecten según la zona de ubicación (acústicas, sísmicas, nieve, viento, etc.)

Es como si se editara un catálogo técnico de la nave, a imagen y semejanza del que se entrega cuando uno compra un vehículo.

En lo que atañe a la CUBIERTA se debe partir del tipo de ventilación que se diseñe:

  1. ventilación natural.
  2. ventilación forzada.

En el caso de la ventilación forzada es preferible diseñar techos lisos interiores para evitar choques de corriente de aire que deformen la ventilación.  Lo práctico y lo usual es poner interiormente aislante liso consistente en una base de placa de poliuretano  tipo PIR GR o PUR Al.

La cubierta exterior de la nave será preferiblemente con placa sándwich, similar a cerramientos pero con unas características específicas de protección frente a gases que se producen en la nave (cuyo origen está fundamentalmente en la respiración de animales y en sus deyecciones).

No hay que olvidar que por la cubierta se pierden y, a la vez, entran las mayores cantidades de calor (aproximadamente un 75 por 100 del total). En consecuencia la misma deberá estar muy bien aislada. En la práctica, se considera buen aislamiento de cubierta cuando  el coeficiente K de cubierta es ≤0,5.

En el caso de las naves con una ventilación natural (normalmente de trata de naves destinadas a en rumiantes) es también importante el aislamiento de cubierta aunque, en este caso,  la cubierta, interiormente, no  debe ser necesariamente lisa.

En este caso se suelen utilizar placas tipo Uraherm o similares o también cubierta de placa fibrocemento o chapa nervada con proyección de poliuretano posterior e interiormente. Análogo a la eficacia del aislamiento, el espesor de la aplicación de poliuretano proyectado deberá ser mínimo 35-40 mm o, incluso, de mayor de espesor según zonas.

En cualquier caso, como es lo habitual en la ganadería, va a ser el comportamiento y la eficacia productiva de la base animal, ubicaba en este tipo de construcciones, un buen indicativo (aunque, obviamente, no el único) de la bondad de los mismos. Técnicamente hoy, la potencial perfección técnica de los mismos, es realmente muy elevada.

Ramón Moreno Chueca
Ingeniero Agrónomo y Técnico Medio-Ambiental
 ramonchueca5@hotmail.com  

La ganadería brava, amenazada de muerte

 

La pandemia actual es sin duda la mayor preocupación de la población, pues ningún sector socio-económico escapa de ella, tampoco la tauromaquia. Las ganaderos de bravo, más de 1.000 en España, están sufriendo la falta de venta de animales por la casi nula celebración de espectáculos taurinos; ya se sabe que el toro bravo es el eje central sobre el que gira esta actividad.

El toro de lidia es un animal productor de comportamiento en forma de bravura, de manera que su valor económico es directamente proporcional a dicha bravura. La producción de carne es subsidiaria de la producción principal, si a ello se añade que es una carne estresada por su muerte en el ruedo, los entradores tienen la excusa perfecta para pagarla a precios irrisorios a pesar de que según en qué épocas y lugares es una carne muy demandada por el consumidor, por ser una carne de las llamadas “de emoción”: los animales han tenido una cría natural (Dehesa), han combatido en una plaza en presencia de público, han propiciado faenas de arte y de emoción, y acarrean consigo una tradición y unos sentimientos que enraízan en el sentir del pueblo español.

El sistema de cría estos los animales es muy singular, pues aunque ya se beneficia de los avances en producción animal moderna no deja de seguir unas pautas tradicionales, sobre todo, en el manejo de los animales que además tiene que ser muy cuidadoso debido al gran peligro que entrañan por su carácter fiero. Pero lo que más varía es su sistema de selección porque se busca la mejora de la bravura que es un carácter subjetivo con muchos matices. Los ganaderos de bravo españoles han descubierto sin ellos saberlo, hace ya unos 300 años, la metodología perfecta de la mejora genética animal, que ha sido implantada en las principales especies y razas de animales.

Poca gente es consciente de que alrededor del 5% de los animales de una ganadería brava mueren en el ruedo, el resto forman parte del complejo engranaje de la producción que tendrán su final en el matadero. Tampoco se conoce que el coste de producción de un toro de 4 años de edad ronda los 4.000-5.000 euros, siendo la  alimentación la partida más cara.

De acuerdo con el Reglamento Taurino español, los toros de lidia tienen que ser lidiados con 4-5 años, de manera que a los 6 años tienen que ser sacrificados en el matadero.

Es lo que ha ocurrido con la pandemia, que los toros que cumplieron 6 años en 2020 han tenido que ser enviados al matadero. Este problema se ha acentuado con el sacrificio de animales bravos de cualquier edad, machos y hembras, por el parón generalizado del resto de espectáculos taurinos. Los ganaderos no pueden soportar el gasto diario de alimentación sin tener una previsión de venta de animales en el corto plazo.

La situación se convierte en dramática cuando no se vislumbra un final próximo a la actual crisis sanitaria. Lamentablemente, las instituciones del Estado apenas han concedido ayudas económicas a la ganadería brava, que no va a poder subsistir si no recibe ayudas como otros sectores, con el agravante de que está en riesgo de extinción una joya ganadera con apellido español: el toro bravo. Es una gran oportunidad para que los animalistas, que están instalados en el gobierno de la nación (y en los de varias CC.AA.), demuestren su amor por los animales.

Antonio Purroy

Dr. Ingeniero Agrónomo;
Catedrático de Producción Animal

 

Caperucita roja

 

Resultado de la “visita” del lobo en la granja de Villalonso

 

Desconozco el sentimiento que hubo en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, cuando, casi al mismo tiempo en que se planteaba la inclusión del lobo en el listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, supieron de un ataque de lobos en el pueblo de Villalonso,  en la granja de ovino perteneciente a los hermanos Marcos

Me imagino que la señora Ministra se enteró de que los lobos produjeron la muerte de 59 ovejas, pero  ¿sabe que Villalonso es un pueblo que está a 66 km de Valladolid, y que no es un enclave perdido en la sierra, ni una zona lobera?

Permítaseme, en el ámbito que nos ocupa, formular una serie de preguntas a los responsables ministeriales del mencionado planteamiento:

¿Saben en el Ministerio para La Transición Ecológica y El Reto Demográfico que, cuando los lobos entran en una granja, las muertes no son más que una parte del problema y que son mucho más importantes las pérdidas por abortos que se producen en cascada y el estrés generado en estos animales atacados, que permanece durante largo tiempo, originando una muy significativa disminución de la producción láctea y de la tasa de fecundidad?

¿Saben que si la explotación no tiene un seguro específico contra ataques por los lobos no cobra por los destrozos originados y que, aun teniéndole, las pérdidas reales son más de cinco veces superior a lo que abona el seguro?

¿Saben lo que tardan los ganaderos en recibir el importe del seguro y que la póliza del seguro,  la subirán para el siguiente año por dar un parte?

¿Saben cómo se han sentido estos cuatro hermanos, dueños de la granja referida, cuando al llegar a la granja antes del amanecer, se encontraron con esta matanza y que, cuando ya bien de noche, se fueron a casa, seguían con el miedo en el cuerpo? ¿Cuánto vale este sufrimiento humano?

¿Saben que cada vez es más frecuente ver, en muchas zonas de Zamora, lobos a plena luz del día y que lo mismo sucede en otras provincias del noroeste peninsular?

¿Saben que la ganadería es la actividad económica que más población fija en el medio rural, y que  lo que pomposamente se recoge como Reto Demográfico, es imposible de darle solución, si no se mantienen las ganaderías en los pueblos?

¿Saben que le va a ser difícil la mejora ecológica con los pueblos despoblados y sin ganadería extensiva que pueda mantener el ecosistema?

¿Saben que los ganaderos son los principales interesados en la protección de sus animales y en su bienestar y que con decisiones legislativas como ésta, se sienten completamente desprotegidos y abandonados a su suerte por dirigentes “urbanitas” que no conocen ni lo más básico del trabajo diario en estas ganaderías?

¿Saben que para  mantener el ecosistema y la biodiversidad hoy es más necesario que nunca mantener el número de ganaderos, que cada vez son menos?

En las comarcas que ocupa y coloniza, el lobo, las razas autóctonas están en vías de desaparición.

Que se multipliquen las organizaciones ecologistas, no significa que el lobo esté en peligro de extinción, más bien al contrario, existen datos objetivos que sostienen que, en el noroeste peninsular, la población del lobo se ha multiplicado por ocho en los últimos años.

Responsables en el citado Ministerio ¿quién va a pagar todos los imprescindibles cerramientos adecuados, todos los mastines necesarios y cuando, aún así, se produzcan los ataques de los lobos, quién va a sufragar todo el daño causado? o ¿van ustedes a obligar a los ganaderos a tener que acudir a los Tribunales para que les reconozcan sus derechos y se les resarza de los daños producidos por las malas decisiones tomadas por la Administración?

¿De qué sirve todo el trabajo que se está haciendo en lo referido al Bienestar Animal en las explotaciones de ovejas, cuando se quiere permitir que el lobo lo destruya?

A Caperucita Roja la engañó el lobo. No se dejen engañar ustedes y no adopten decisiones que lo que único que van a conseguir es contribuir a la generación de una España más vacía y sin futuro para nuestros ganaderos.

Francisco Martínez Sanmiguel
Veterinario especialista en ovino y abogado

 

El sector porcino contribuye con más de 2.100 millones de euros anuales a las arcas públicas

 

 

En España el sector porcino de capa blanca cuenta con una potente y diversificada estructura productiva, industrial y empresarial que le convierten en un sector estratégico en el contexto del sistema alimentario español y también en el económico global.

En total, son más de 86.360 granjas de porcino, de 2.630 industrias cárnicas, de 550 empresas y cooperativas, ubicadas principalmente en miles de municipios de nuestra España más rural. Todo este tejido convierte además a nuestro porcino de capa blanca, en un sector con una alta capacidad de generación y de mantenimiento de empleo estable, tanto directo como indirecto implicando a más de 427.000 trabajadores.

Su potente envergadura le otorga una relevancia clave dentro de la economía española por su contribución tanto directa al Valor Añadido Bruto, con más de 21.000 millones de euros, al empleo, ya señalado, y a las arcas públicas de España, como también indirecta, a través de su “efecto tractor” en el desarrollo económico de otros sectores.

El desarrollo de las principales actividades de la cadena de valor del porcino permite ingresar de forma directa a las arcas públicas más de 2.100 millones de euros anuales.

Con los datos consolidados del año 2019, últimos disponibles, la recaudación por cargas sociales fue de 756 millones de euros y el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) alcanzó 614 millones de euros. Estas partidas son las que tienen una mayor relevancia, copando el 65 por 100 del total de la recaudación directa del sector.

Le siguen los importes relativos al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), 313 millones de euros, y la recaudación por impuestos de Sociedades, 275 millones de euros. Además, en concepto de recaudaciones regionales o locales por tributos y otras tasas, suman 150 millones de euros.

A estas cantidades que habrían de sumarse las contribuciones de otras actividades anexas, como servicios de logística y transporte, lo que aumenta la recaudación fiscal efectiva de la cadena global de porcino, y ponen de manifiesto el carácter esencial del sector porcino y su efecto directo en la economía española, especialmente en las zonas rurales, donde se concentra la mayor parte de la actividad y del empleo de la misma.

La cadena de valor del porcino comprende numerosas actividades directas, que van desde la producción ganadera y la fabricación de piensos, (realizada por empresas de porcino) a la transformación (industria cárnica porcina) y comercialización mayorista y minorista de carne y productos del porcino.

Asimismo, son muy diversos los sectores suministradores del porcino que ejercen de soporte; pero también se benefician de la demanda que les repercute el sector porcino para la generación de rentas y empleo (efecto indirecto). Abarcan desde los más relacionados con el porcino, como es el caso de la agricultura, ganadería y caza; la industria agroalimentaria y el comercio; hasta otros tales como, por ejemplo, los servicios de seguridad, administrativos y empresariales; los servicios inmobiliarios; el sector energético; el transporte y servicios de almacenamiento; así como los servicios jurídicos y de consultoría; o los financieros.

Alberto Herranz

Ingeniero Agrónomo
Director de INTERPORC

 

Importancia de los prefabricados en las construcciones ganaderas (1)

 

El futuro de las naves ganaderas está cada vez más ligado, en su diseño,  al alto grado de industrialización y de especialización de la ganadería.  Por esta razón, actualmente cualquier explotación ganadera requiere y en el futuro también lo va a requerir, de un alto nivel de mecanización y  de automatización e, incluso, de robotización.

España está inmersa en un mundo globalizado donde el coste de producción en la ganadería es fundamental para poder hacer frente a  países dónde el coste de la mano de obra es menos oneroso que en nuestro caso y, a pesar de ello, poder ser competitivos.

Sólo se podrá  competir a partir de la tecnificación de nuestras granjas ganaderas y con el personal necesario,  que  deberá estar altamente cualificado y, paralelamente, estar bien remunerado. Bajo estas premisas se obtendrá un mayor nivel de especialización del trabajo y, por lo tanto, se podrá conseguir un mayor rendimiento en nuestras explotaciones  pecuarias; es decir, de esta forma, en nuestras granjas, será posible producir más a menor coste partiendo, como se ha indicado, de unas adecuadas mecanización, automatización y especialización.

Formando parte de esta especialización, la tendencia en estos últimos años ha sido construir naves ganaderas prefabricadas. Las razones son la rapidez de ejecución de la obra así como la aparición y adaptación de empresas del sector, para poder afrontar la construcción de naves prefabricadas tipo “llave en mano”, es decir incluyendo en ellas todos los aspectos constructivos ,así  como de equipamiento interior.

Esta especialización se ha dado principalmente en dos tipos de ganadería industrial:

-En la producción avícola: aves de puesta y sus diferentes opciones de alojamiento;  aves reproductoras y producción de carne: pollo/pavo

-En la producción porcina: Cerdas madres para producción de lechones; cebo especializado,  transición especializada y ciclo cerrado completo

En el resto de las especies ganaderas también se realizan construcciones prefabricadas, aunque con una menor especialización en función del tipo de ganadería a la que se dediquen, teniendo en cuenta su menor importancia a nivel de su producción industrial ganadera.

Formando parte de la filosofía de las naves “llave en mano”, en el caso de las naves prefabricadas, el granjero-ganadero debe tener suficiente criterio o bien contar con un buen asesoramiento técnico neutral, para poder juzgar y valorar adecuadamente las ofertas disponibles, considerando y partiendo de las exigencias que va a tener su nueva nave.

También debe considerar objetivamente sus capacidades técnicas para poder llevar a cabo correctamente el control de los automatismos que le oferten, así como para poder asimilar la complejidad de su manejo.

Un aspecto absolutamente fundamental de las naves prefabricadas es el aislamiento de la envolvente total de la nave, considerando los cerramientos, cubierta, ventanas y puertas.

En este asentido las aves son quizás de los animales más delicados. Además tienen un ciclo de vida más corto por lo que se controla mucho más cada ciclo productivo. Las actuales granjas avícolas tienen muchas similitudes con las granjas porcinas. En efecto, suelen ser naves de baja altura y donde el aislamiento térmico es fundamental.

El bienestar animal y el gasto energético son dos variables que  van a incidir de forma significativa en los costes de producción y en la rentabilidad del negocio. Para  ello es fundamental partir de una buena construcción del edificio, bien aislado y sin puentes térmicos.

Respecto a la construcción de las naves prefabricadas, existen dos opciones básicas como veremos en la II parte de este trabajo.

Ramón Moreno Chueca
Ingeniero Agrónomo y Técnico Medio-Ambiental
 ramonchueca5@hotmail.com  

Cómo ve Irlanda el futuro de la carne de vacuno

 

 

La actualidad nos está demostrando, más que nunca,  que es muy difícil predecir el futuro.  Sin duda nos hemos dado cuenta, por las malas, de que hay muchos factores fuera de nuestro control, que pueden afectarlo…

Basándonos en los datos que conocemos y partiendo de la base de que no se produzca en el futuro nada demasiado inesperado, creo que todas las tendencias apuntan a una menor demanda y a una baja en el consumo de carne de vacuno en los mercados del primer mundo (en ellos se comerá menos carne pero los consumidores querrán tener una experiencia satisfactoria cuando lo hagan,  amén de unas mayores exigencias y garantías). Paralelamente creemos que habrá un crecimiento del mencionado consumo en Asia, África y Oriente Medio.

Y no debe minusvalorarse aquí el hecho de que la COVID-19 impactará, está impactando ya, en esta demanda y en su evolución, que dependerá de los resultados de la vacuna, del acceso a ella en muchos países y de la recuperación de la economía.

Los consumidores consideran la carne de vacuno como cara.  Yo creo que es un error. En mi caso, en casa, el día que comemos pollo, gasto más que el día que comemos vacuno.   El precio por kg es menor, pero tengo que comprar el doble de cantidad. También gasto más el día que comemos pescado, aunque sea congelado.

En el momento actual, un gran porcentaje de consumidores no nos sentimos seguros en cuanto a nuestros ingresos, los cuales, en un gran número de casos, se han visto reducidos o, incluso, eliminados. Por ello, nos vemos obligados a ajustar el gasto a lo que consideramos más esencial y básico.

Con este contexto de partida, la Unión Europea (U.E. – 27) estima, a nivel mundial y para el periodo 2020 – 2030, un crecimiento medio anual del consumo de carne del 1,1 por 100.  Pero, en el caso concreto de la Unión Europea pronostica, para el periodo mencionado, una caída anual del consumo per cápita de un 1,6 por 100, debido en parte a la reducción del censo ganadero por motivos de sostenibilidad.

En concreto, la producción de  vacuno se prevé pueda caer, entre los años 2020 y 2030, un 8 por 100 (600,000 t) con una reducción del censo, para el año 2030, del orden de 2,2 millones de cabezas (-7 por 100). Esta reducción afectará especialmente a la cabaña de vacas nodrizas en razón de su falta de rentabilidad y competitividad vs grandes productores como, por ejemplo, Brasil, EE.UU. o Argentina.

Las caídas en la oferta podrían conllevar una ligera subida de los precios lo que tampoco ayudaría a incrementar el consumo.  En la Unión Europea se espera una caída, en lo que se refiere al consumo de carne de vacuno, del orden de un 10 por 100, lo que equivale a un 1 kg por persona/año (lo que significaría un consumo de 9,7 kg/persona/año en el año 2030).

Otros factores que sabemos que están impactando en el sector y que podrían ir a más son, entre otros, los siguientes:

  • Acuerdos comerciales/ homogeneización de estándares.
  • Medidas proteccionistas….
  • Cambio climático – Escasez de agua – Huella de carbono en producción y transporte.
  • Lobbies animalistas.
  • Miedo al mal uso de antibióticos.
  • Dieta: reducción de grasas animales.
  • Nuevas fuentes de proteínas: insectos.
  • Nuevas formas de compra: comercio electrónico: la carne es un producto que gusta ver y elegir.
  • Sustitutos vegetales con aspectos de carne.
  • Carne generada en base laboratorial.

Para no mencionar aquí las alarmas alimentarias o las crisis en la salud animal, que puedan cambiar por completo el panorama internacional, como está siendo el caso de la Peste Porcina Africana en China y en Oriente.

Por otra parte, en lo que se refiere a las nombradas mayores exigencias, deben considerarse, como mínimo, las siguientes:

  • Sostenibilidad: Control emisiones, uso del agua, retirada de estiércol, biodiversidad.
  • Bienestar Animal.
  • Trazabilidad.
  • Control y garantías uso de antibióticos.

A partir de las consideraciones y reflexiones expuestas trataré, en un próximo artículo, lo que entiende Irlanda por las demandas en la calidad en los productos del ganado vacuno, por parte del nuevo consumidor, del consumidor nacido de las actuales circunstancias.

Cecilia Ruíz Lafuente

Directora para España, Portugal de LATAM Bord Bia

El código de buenas prácticas de Provacuno: el primer paso de su estrategia

 

El pasado mes de noviembre, PROVACUNO presentó su Código de Buenas Prácticas  Medioambientales del Vacuno de Carne. Se trata de un documento que pone a disposición del sector productor un conjunto de herramientas para avanzar hacia la sostenibilidad en las explotaciones ganaderas. Es el primer producto de nuestra “Estrategia Carbono Neutral 2050”. La Interprofesional viene trabajando, desde mediados de 2019, con este plan de actuación que tiene por objeto reducir las emisiones de gases de efecto invernadero e incrementar el secuestro de carbono a través de prácticas de manejo y de utilización de los pastos y recursos forrajeros.

Sostenibilidad y neutralidad climática

La Estrategia de PROVACUNO pretende facilitar una transición hacia modelos de producción más sostenibles que permitan contribuir a la mitigación del cambio climático, con compromisos de actuación a corto, medio y largo plazo. Estamos convencidos de que la incorporación de herramientas de circularidad y de eficiencia en el uso de los recursos en las explotaciones de vacuno de carne, tanto de vacas como de terneros, va a contribuir a su sostenibilidad económica y, como consecuencia, a su competitividad, como garantía de la sostenibilidad social del conjunto del sector.

Nos hemos puesto, como objetivo a largo plazo, alcanzar la neutralidad climática del sector vacuno de carne español en 2050. Es un objetivo ambicioso pero irrenunciable para los productores, industriales y comercializadores que los integran. Con la aplicación de las tecnologías disponibles podemos reducir las emisiones e incrementar sustancialmente el secuestro del carbono en los suelos del entorno de las explotaciones. De manera complementaria, el conocimiento y la tecnología que se está generando nos permitirán avanzar en paralelo a las metas que están planteando nuestras administraciones.

Innovación e Investigación

La cadena de valor de la carne de vacuno ha decidido asumir un papel proactivo en la reducción de las emisiones y en su sostenibilidad ambiental, promoviendo las actividades de investigación y desarrollo tecnológico aplicados a nuestras condiciones específicas de producción. Con este objetivo, hemos iniciado la caracterización socioeconómica y productiva de nuestro sector, que nos servirá́ para establecer las bases sobre las que poner en marcha proyectos específicos, dirigidos al objetivo perseguido. Además, necesitamos involucrar en ellos a los productores más innovadores para que sean un pilar esencial en la evaluación de los resultados y faciliten su incorporación inmediata en toda la cadena de valor.

Para desarrollar nuestros planes de trabajo hemos buscado la colaboración de investigadores españoles de la red REMEDIA, especializados en estrategias de mitigación del cambio climático en la producción agraria y forestal. El primer paso de esta colaboración ha sido la redacción del Código de buenas prácticas, en el que han participado científicos de diferentes Universidades y Centros de investigación. En la elaboración del código también han participado técnicos del sector del vacuno de carne.

Los códigos de buenas prácticas

Nuestro Código de Buenas Prácticas es una guía de fácil manejo y comprensión para los productores de vacuno. En se recogen, de manera muy didáctica, diferentes prácticas que pueden contribuir a la mitigación del cambio climático a lo largo de la cadena de valor de la producción ganadera. De forma indirecta también se hace referencia a otros objetivos ambientales como el amoniaco. Se ha organizado en torno a los siguientes ámbitos: secuestro de carbono en pastos y cultivos, mejora del manejo en los suelos y gestión de estiércoles, alimentación animal y uso de materias primas, así como aspectos relacionados con la genética, reproducción y manejo.

Dentro de cada bloque se han identificado las medidas de mitigación disponibles, describiendo brevemente el fundamento de éstas, los efectos sobre los diferentes GEI, tanto directos como indirectos, las posibles sinergias o antagonismos con otros contaminantes, así́ como la disponibilidad tecnológica y económica de cada medida. Con esta información, se pretende que cada productor pueda identificar las medidas que mejor se adaptan a su explotación en términos ambientales y de coste-beneficio.

Con el fin de facilitar la interpretación de la información, se han generado unas escalas semicuantitativas que permitan identificar de forma rápida el efecto de una medida concreta sobre las emisiones de GEI, su coste y su disponibilidad

En este contexto nuestra primera actividad va a ser la difusión de las buenas prácticas que se describen en el código, cuya aplicación se promoverá́ en el sector ganadero. Hemos iniciado un trabajo específico con el resto de la cadena de valor, que también tendrá su herramienta específica de trabajo. De forma paralela estamos identificando objetivos de investigación aplicada e innovación.

Dr Javier López López

Dr. Ingeniero Agrónomo
Director de Provacuno

El Código se puede descargar en el siguiente enlace:

http://www.provacuno.es/vacuno/sostenibilidad/codigo-de-buenas-practicas_349_1_ap.html

 

El dúo poni-niño

 

Si bien es cierto que nunca es tarde para iniciarse en la equitación, la edad mínima para comenzar esta actividad es la de 4 años. Es cuando se ha adquirido el desarrollo óseo y muscular suficiente como para afrontar este maravilloso deporte. Y es ahí cuando surge la pregunta ¿poni o caballo?

Erróneamente se cree que es mejor comenzar a montar a caballo en lugar de en poni, evidentemente si se trata de un adulto debería ser así, pero si hablamos de niños de 4 años que apenas llegan a calzar los estribos, es diferente. Se cae en el error de pensar que los ponis son ariscos, nerviosos y, en definitiva, menos seguros para un niño.

Pero si montamos a un niño de esta edad en un caballo, la percepción que va a experimentar es equiparable a la que tendría un adulto si montase un elefante. La sensación de capacidad de control que el niño va a tener sobre el poni resulta idónea para su tamaño a diferencia de la que tendría en un caballo.

Los ponis son fantásticos compañeros para los niños y como todo ser vivo de pequeño tamaño, pueden tener tendencia a reaccionar de forma más arisca al sentirse vulnerables frente a la realidad que le rodea.

Pero a la hora de la verdad, los ponis son la opción idónea si se quiere empezar a montar desde pequeño. Existen 4 categorías de ponis según la altura de los mismos, los ponis A, B C Y D, este último alcanza 1,55m a la cruz, a partir de la cual se clasifica como caballo, es decir el poni constituirá nuestro compañero durante toda la niñez y gran parte de nuestra juventud, hasta que nuestro tamaño corporal o nuestra edad en caso de competir nos lo permita.

Los jinetes que aprenden a montar en poni suelen ser más hábiles que los que han montado desde el inicio en un caballo, probablemente no sólo por lo que los ponis enseñan, si no por el hecho de que al ser más manejable para él, el trabajo haya sido más productivo.

La equitación supone para los niños un fantástico deporte, dado que además de un ejercicio físico muy completo, requiere una responsabilidad importante, pues no estamos hablando de una raqueta de tenis que dejas tirada en una esquina; estamos hablando de un animal, que el niño debe asear, limpiar y cuidar aparte de montarlo, después de lo cual deberá recoger y colocar el material, dejar al poni en su box, etc.

Esta interacción creará un binomio inseparable e inolvidable para ambos. Además, el pequeño jinete estará rodeado de otros jinetes, por lo que no sólo hará un estupendo amigo. Todo esto en un ambiente que propicia el contacto con la naturaleza, fomenta el ejercicio al aire libre y, sobre todo, la comunicación y el respeto por los animales y los demás jinetes.

Muchos niños se pasan horas en la hípica aparte de su hora de clase, viendo y cepillando ponis y caballos, ayudando al profesor en las clases, sacando al poni del box a comer hierba… toda una tarde de felicidad y diversión aseguradas.

En definitiva, el poni no solo es el mejor amigo de nuestros jóvenes jinetes, si no unos grandes profesores y maestros, de la equitación y de la vida.

Ángeles Melgar Bautista

Ingeniero agrónomo
Técnico deportivo de equitación y amazona

Situación de las explotaciones de vacas nodrizas

 

Las explotaciones nacionales de vacas nodrizas producen, bajo condiciones casi ecológicas, terneros que son amamantados por las madres y destetados con 5-10 meses de edad y 200-300 kg de peso vivo que posteriormente son cebados en estabulación con forrajes, cereales y leguminosas hasta los 550 kg los machos 450 kg las hembras.

Tradicionalmente, tales explotaciones han utilizado como madres a vacas autóctonas de las razas Retinta, Avileña y Morucha en la Dehesa y Rubia Gallega, Asturiana y Pirenaica en la España húmeda, las de Dehesa en cruzamiento industrial con toros Limusin o Charoles y las de la España húmeda, más productivas que las de Dehesa, generalmente, en pureza.

Los cebaderos de terneros pasteros no incardinados en las explotaciones de nodrizas exigen a los ganaderos animales de calidad, competitivos para el cebo, con excelentes crecimiento diario, conversión del pienso, rendimiento canal, elevado porcentaje de piezas nobles y buena calidad organoléptica de la carne, aspectos a los que responden bien las razas de la España húmeda, pero no las de Dehesa, por lo que en este amplio ecosistema las madres autóctonas están en franca regresión, mientras que las vacas cruzadas (Charoles o Limusin x Autóctonas) y las Limusin, más conformadas, a cuya explotación han tenido que recurrir los ganaderos, han experimentado un auge inusitado.

La explotación de estas vacas, con mayor formato corporal, se está traduciendo en un incremento de los costes de amortización del ganado, alimentación suplementaria, mano de obra y sanidad y en un aumento de la mortinatalidad de terneros. Si al incremento de los costes se une la bajada del 15-20 por 100 del precio del ternero pastero, acontecido en el último año, fácilmente podrá comprenderse la situación económica límite de las explotaciones de nodrizas de la Dehesa con mano de obra asalariada, explotaciones que desaparecerían si no fuera por las subvenciones de la Unión Europea (UE – 27).

De otra parte, la retracción del consumo de carne de vacuno ligada, entre otros factores, al Coronavirus y sus consecuencias (caída del turismo y de la vida social) y a la propaganda abyecta relacionada con las nuevas ideologías culinarias y medioambientales (veganismo, activismo animalista, ecologismo mal entendido) se está convirtiendo en un grave problema para las explotaciones de vacas nodrizas y de cebo de terneros.

Así, el consumo interno de carne de vacuno puede que en 2020 se haya situado en 11 kg por habitante y año y, según datos oficiales, las exportaciones en el primer semestre de 2020 han supuesto 347 millones de euros, casi un 5 por 100 menos que en 2019. Esta reducción de la demanda nacional e internacional está bajando los precios del ternero cebado hasta valores que no rentabilizan el cebo (antes 4 €/kg canal, ahora 3,25-3,30 €/kg). Las cuentas del labrador son bien sencillas si ejemplarizamos el cebo del ternero macho: valor ternero destetado (720 €), alimentación (350-400 €), otros gastos (80 €), total entre 1.150 y 1.200 €. Ingresos del ternero con 320 kg canal alrededor de 1200 €. Resultado: situación límite; sólo los extraordinariamente competitivos sobrevivirán.

Ante esta situación la Administración debería controlar la “pseudo – noticias” de incidencia económica negativa sobre la España vaciada, y los medios de comunicación tendrían que aprender algo sobre agricultura y ganadería para no agredir, sin mala intención, al mundo rural, mientras que la producción de carne de vacuno generada actualmente bajo bienestar animal, trazabilidad y seguridad sanitaria y alimentaria debería involucrarse en aumentar el consumo luchando contra la “pseudo – propaganda” adversa y buscando nuevos mercados (Asia Oriental, países árabes, Canadá, etc.) ofreciendo siempre calidad.

Argimiro Daza

Dr. Ingeniero Agrónomo
Catedrático jubilado de la E.T.S.I.A.A.B.
Catedrático Emérito de Producciones Animales de la UPM