La compleja situación sanitaria de la ganadería española

Desde mi punto de vista, tal y como lo refería esta semana pasada, la situación sanitaria actual de nuestra ganadería y sus perspectivas a corto – medio plazo, no dejan de ser complejas y, por ende, preocupantes.

Tres son los aspectos que, entiendo, definen, básicamente, esta complejidad.

Por una parte, tenemos el cambio climático; por otra, las presiones económicas a que están sometidas las empresas ganaderas y no, por último, la situación sanitaria, con una especial mención a las enfermedades emergentes, en la que está inmersa la actividad pecuaria española.

En lo que atañe a la situación sanitaria, objetivo de la presente nota, basta con señalar algunos casos, caracterizados por la dimensión actual de su incidencia técnica y económica.

Así, por ejemplo, tenemos los efectos que está teniendo la influenza aviar H5N1, también llamada Gripe Aviar. Actualmente, la misma tiene la potencia suficiente como para infectar a distintas especies de mamíferos, incluidos el ser humano, el cerdo y el gato doméstico.

Lamentablemente, la diversidad genética del H5N1 está aumentando; ello complica aún más su control. La migración de las aves y las condiciones climáticas adversas, fruto del mencionado cambio climático, están creado un entorno que favorece significativamente la propagación del virus

También debemos tener presente la enfermedad de Newcastle (infección vírica altamente contagiosa causada por un paramixovirus aviar (NDV); la misma afecta principalmente a aves domésticas y silvestres). España ya ha declarado varias decenas de focos y ha perdido el estatus de país libre ante la OMSA. Ello ha supuesto el bloqueo de certificados de exportación en CEXGAN y provocado restricciones en mercados tan importantes como, por ejemplo, Colombia, México, China, Singapur y/o Ucrania.

A mencionar también la Peste Porcina Africana (PPA) que ha resurgido en España, como tantas veces he comentado en este boletín de ÁGORA TOP GAN. La PPA constituye una de las principales preocupaciones para nuestros ganaderos de porcino (y para toda la cadena a él ligada).

En efecto, la detección de casos en jabalíes en Cataluña (finales del pasado año 2025) ha reavivado el lógico temor entre dichos ganaderos, porque constituye, sin duda, una potencial amenaza directa a su actividad. Hasta el momento se ha circunscrito, afortunadamente, a jabalíes, en unas zonas muy concretas de Cataluña. El principal problema, en este caso, es que su control es realmente muy complicado en poblaciones salvajes.

Y no olvidemos tampoco a la Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC), enfermedad contagiosa, que, lamentablemente, no fuimos capaces de evitar que pasara de otras regiones de la U.E. a España. La misma ya ha causado graves pérdidas en nuestro ganado bovino. La DNC es transmitida por mosquitos y garrapatas, dando lugar a la suspensión de diversas ferias de ganado y a la implementación de cordones sanitarios en varias regiones.

Es verdad que la mortalidad asociada a esta enfermedad es relativamente baja, pero su impacto económico es muy significativo, dado que la Unión Europea (U.E. – 27) exige el sacrificio de toda la cabaña afectada, una vez que se detecta en ella un primer caso.

También es cierto que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) respondió a esta crisis con la adquisición de vacunas y con la movilización de veterinarios con el fin de controlar la situación. Los últimos casos, acaecidos en Gerona, ha avivado las preocupaciones.

Hay que tener muy presente que la tantas veces denunciada falta de control en las poblaciones de ganado salvaje y la movilidad geográfica de los animales, junto con los efectos del mencionado cambio climático, son factores que ciertamente complican la gestión de estas enfermedades y son unas de las razones de las mencionadas preocupaciones cara al futuro.

En mi opinión, la implementación real de medidas efectivas, cuantitativas y cualitativas, de control de las poblaciones de fauna silvestre, unida a la adecuada gestión de las mismas, sumándole la promoción racional de las vacunaciones, son pasos absolutamente necesarios para intentar mitigar el impacto, técnico y económico, de las enfermedades citadas a título de ejemplo.

Debemos tener claro, al menos en mi opinión, la imperiosa necesidad de realizar un enfoque integral, que abarque tanto a la salud de las bases animales de nuestras granjas, como a la sostenibilidad económica, técnica y social de las ganaderías. Sin el mismo. la posibilidad de una crisis de incalculables consecuencias, es real.

Entiendo se hace imprescindible una colaboración multifactorial, eficiente y eficaz, a nivel del Estado, de los ganaderos, de los técnicos y de las administraciones, con el fin de trabajar en la dirección y en el sentido, que las mencionadas circunstancias demandan. Paralelamente, se hace muy necesario desarrollar nuevas estrategias, para poder afrontar, con éxito, el mencionado complejo futuro que, todo indica, que se avecina.

Ciertamente no es fácil, entre otras razones, por la realidad actual de nuestra política a nivel interno de España, pero, en mi opinión, no nos queda otra.

Como siempre, el tiempo, dará o quitará razones.

 

 

 

 

 

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM
Académico Numerario de la Real
Academia de Doctores de España

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