La UE quiere tener listos sus presupuestos: amenazas de recortes
Según ha publicado el Economista.es, Alemania exige un recorte de 400.000 millones en el próximo presupuesto de la Unión Eutopea.
La propuesta de Bruselas para el próximo presupuesto comunitario no acabó de convencer a los países frugales. Los 2 billones de euros de dotación suscitaban reticencias entre los países nórdicos que, en paralelo, son los principales contribuyentes a las arcas europeas.
Pese al recorte del 2% planteado en la última negociación, las cifras siguen generando rechazo. Tanto es así que Alemania pide un recorte de 400.000 millones de euros en las cuentas de la UE para el periodo 2028 a 2034.
El debate está en un punto en el que empieza a configurar las aristas de las próximas cuentas comunitarias. Desde un inicio los países frugales rechazaron elevar la dotación presupuestaria europea a 2 billones de euros, frente a la dotación de 1,2 billones de los siete años anteriores.
La presidencia chipriota del Consejo de la UE, que en el primer semestre del año capitaneó las negociaciones entre los Veintisiete, propuso un paquete negociador con un recorte del 2%, es decir, de 32.800 millones de euros. Pero Berlín considera que es una rebaja insuficiente y pide que se eleve a los 400.000 millones de euros. Lo que dejaría las cuentas de la UE para los próximos siete años en 1,6 billones de euros.
Si Berlín ha puesto cifras y subraya que incluso así, la dotación presupuestaria seguiría siendo un 27% superior a la actual. No obstante, no es el único país contrario a elevar la dotación presupuestaria. Países Bajos manifestó también su total rechazo junto con Suecia, Austria, Dinamarca o Finlandia.
La Comisión Europea ha salido al paso de la última propuesta germana. Porque si se trata de impulsar nuevas prioridades en la UE, como competitividad y defensa, habrá que considerar cómo financiar estos nuevos ejes estratégicos. El comisario de Presupuesto, Piotr Serafin, respondía a Berlín que los recortes en las cuentas afectarían a sus propias prioridades, considerando que los frugales son los principales valedores de espacio a nuevos pilares como competitividad y defensa en detrimento de agricultura y cohesión.
«Un presupuesto de la UE más austero no tiene por qué ser necesariamente moderno«, ha indicado el comisario, que agregó que el riesgo es que esos nuevos aspectos de la modernidad sean los primeros en sufrir recortes, en relación a competitividad y defensa.
La UE busca nuevas fórmulas que sostengan su dotación presupuestaria. Las contribuciones nacionales configuran la principal manera de llenar las arcas comunitarias. Por eso los Veintisiete exploran otros impuestos que permitan una mayor recaudación sin tener que engordar la partida que aportan las capitales. Lo que supondría un nuevo rechazo de los frugales.
La voz de París emerge con fuerza en busca de nuevos recursos impositivos que permitan financiar esa dotación presupuestaria sin recortes adicionales. Francia es una de las principales implicadas en encontrar nuevas fórmulas con las que la UE cree recursos propios, es decir, nuevos instrumentos que financien las cuentas europeas. Y el principal motivo es que, de no ser así, tendrá que aumentar su aportación.
La Comisión Europea proponía una lista de cinco medidas para crear esa partida de 60.000 millones de euros de financiación europea propia. Una de ellas, la tasa a las empresas que facturen más de 100 millones de euros, tiene todos los números de quedarse en el camino ante el rechazo de países como Alemania o Países Bajos.
Una de las alternativas que tiene más fuerza para sustituir este tributo a las grandes empresas sería una tasa a las grandes tecnológicas. Una propuesta que parte del Parlamento Europeo y que utiliza como punto de partida que los gigantes digitales estadounidenses solo pagan una pequeña contribución en el país donde tienen la sede fiscal, aunque operen a nivel europeo.
La idea, como era de esperar, no ha gustado a la Casa Blanca. El presidente estadounidense, Donald Trump lanzó su enésima amenaza. Aseguró que cualquier país que imponga una tasa sobre las tecnológicas estadounidenses se enfrentará a un arancel del 100% a las exportaciones al mercado norteamericano. Y si bien la UE y EEUU tienen un acuerdo comercial sellado, el republicano avisó de que el arancel prevalecería antes que el acuerdo.
Pero Bruselas no se ha dejado intimidar. La Comisión Europea respondió a Washington que la competencia sobre el diseño del sistema tributario corresponde a la UE y a las capitales. Además, en un intento por aplacar los ánimos, señaló que no se trata de una tasa discriminatoria ya que se aplicaría a todas las tecnológicas independientemente de su nacionalidad.
Es así como el debate de los recursos propios y la financiación de las próximas cuentas de la UE adquiere nuevas dimensiones. Ya no solo se trata de la confrontación norte sur europeo por la dotación total. O el esfuerzo de algunos países por que se pongan en marcha nuevos mecanismos recaudatorios. Washington entra en escena y plantea un tercer eje divergente a considerar. SI bien la UE dispone del mecanismo anticoerción que podría aplicar ante amenazas de terceros que comprometan la soberanía en la toma de decisiones de la UE.




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