La trampa de la abstención (II)

Hace unos meses, hasta en dos ocasiones, el debate del lobo protagonizó una tensa discusión y una votación in extremis donde se logró sacar adelante una propuesta que planteaba sacar al lobo del listado Lespre, rebajando así su protección; y como les decía, en esta ocasión también EH Bildu se refugió en la abstención, como si se escondiese detrás de un arbusto para escapar de la mirada de los ganaderos vascos que sufren los ataques del lobo a sus animales, pero también de la mirada del poderoso lobby ecologista que les hace un marcaje que para sí lo quisiera cualquier entrenador de primera.

Pues bien, dicho lo dicho hasta ahora, no se crean que la abstención es algo exclusivo de EH Bildu, puesto que, como vengo diciendo, la abstención es el parapeto en el que se esconden o refugian bien los que no tienen claro su posicionamiento, bien aquellos que no quieren mostrar sus verdaderas cartas para no espantar a ningún posible votante.

Algo parecido, imagino, le ocurrió al representante del Gobierno Vasco, del Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, liderado por el consejero Mikel Jauregi, de EAJ-PNV, cuando este pasado lunes, 22 de junio, en el seno de la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente del Ministerio de Transición Ecológica —ministerio claramente prolobo y anti ganadería extensiva—, decidió abstenerse ante un informe de la Xunta gallega que venía a demostrar que la extracción de determinados ejemplares de lobo, claramente conflictivos y reincidentes en sus ataques a la ganadería, no afecta al conjunto de la población del lobo, que se encuentra en un claro avance y expansión poblacional.

El representante del Gobierno Vasco se abstuvo, sabedor de que dicho informe salía adelante con el voto favorable de otras comunidades (todas salvo Cataluña y Castilla-La Mancha) y que, por lo tanto, los ganaderos vascos afectados se cabrearían algo menos tras comprobar que, a pesar de todo, el informe gallego salía adelante.

El consejero Mikel Jauregi, por su parte, en sesión de control del Parlamento Vasco, justificó su abstención en que dicho informe no contaba, todavía, con el visto bueno de la Comisión Europea y aclaró, por si hubiese alguna duda, que el sector ganadero vasco está perfectamente informado de todo lo que están haciendo desde su departamento y que la relación con los ganaderos era permanente.

¡Toma ya castaña! Dicho lo dicho, el sector ganadero vasco, perplejo tras escuchar estas afirmaciones, vio cómo el consejero volvía a su escaño, tan fresco, sin moverse un pelo de su flequillo.

Ahora bien, más allá de la abstención, convendrán conmigo en que otra técnica tan perniciosa como la abstencionista es jugar al despiste, jugando al poli bueno y poli malo; así, el sector ganadero comprueba que la consejera de Agricultura, Amaia Barredo, también de EAJ-PNV, haciendo de poli buena, propone allí donde acude que debe rebajarse la protección del lobo para poder hacer extracciones de algunos ejemplares y reducir así los daños en la ganadería, en el mismo sentido en que lo hacen los portavoces peneuvistas en el Congreso y el Senado, pero mientras, el poli malo, el consejero de Sostenibilidad, se refugia en la abstención.

Convendría que alguien tomase cartas en el asunto y que, utilizando terminología de consultoría, el Gobierno Vasco se alinease en su conjunto, a poder ser alineándose con el sector de la ganadería extensiva que, en definitiva, son los que cuidan el medio natural, los montes y el paisaje que tanto queremos y que tanto estiman los visitantes.

Como ven, en esta última filípica antes del descanso veraniego, el juntaletras ha decidido no abstenerse ante las actitudes de unos y otros, y mojarse, como conviene, hasta las cachas.

Nos vemos en septiembre.

 

 

 

 

 

Xabier Iraola Agirrezabal
Editor en Kanpolibrea

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