La avicultura española y la enfermedad de Newcastle

Es indiscutible que, a pesar de las mejoras en todos los temas relacionados con su bioseguridad y en su avanzada profesionalidad, el sector avícola español está pasando por una época claramente negativa desde el punto de vista sanitario.

Primero fue la gripe aviar, que tantos disgustos nos ha dado; ahora es la enfermedad de Newcastle.

La enfermedad de Newcastle es una enfermedad altamente contagiosa con un gran número de cepas que afecta a las aves. Se transmite con gran facilidad por contacto directo entre los animales, por las heces, las secreciones, y el material contaminado.

La transmisión a los humanos es excepcional y cuando se produce, insisto excepcionalmente, es en el personal que trabaja en el entorno de las aves afectadas; produce síntomas similares a la gripe y también puede generar una conjuntivitis leve.

La enfermedad reapareció en España (y estando también presente en otras zonas de Europa y en casi todos los continentes), después de tres años de ausencia. Lo hizo en diciembre del año pasado, año 2025, en la zona de Valencia (con casi una docena de focos y 300.000 aves sacrificadas). Posteriormente, pasó a la zona de Valladolid donde se han notificado ya 14 focos y más de un millón de aves sacrificadas.

Cuando aparece un positivo en una granja, esta se inmoviliza inmediatamente, se sacrifican las aves afectadas y/o en riesgo; se desinfectan a fondo las instalaciones y se someten a un periodo de vacío sanitario. Paralelamente, se establece, alrededor de la mencionada granja afectada, una zona de protección (de 3 Km) y una zona de vigilancia (de 10 Km),

En nuestro país es obligatoria la vacunación de las aves ubicadas en las zonas cercanas a los focos de la enfermedad. El problema es, y es un problema grave, que la vacuna, en razón del gran número de cepas existentes, no protege al 100 por 100 a las aves (es un caso similar al de la gripe en los humanos).

En todo caso, la vacunación si reduce el riesgo de infección, En el caso de que desgraciadamente, a pesar de la vacunación, las aves se infecten, se reduce la cantidad expulsada de virus. Ello limita, al menos parcialmente, el riesgo de diseminación.

Comercialmente, también nos está afectando significativamente la presencia de la mencionada enfermedad en nuestro país porque, como es bien sabido, somos un país eminentemente exportador.

Actualmente, un número significativo de certificados de exportación hacia Países Terceros se encuentran bloqueados en razón de que estos países, más de una veintena (caso, por ejemplo, de Argelia, de los Emiratos Árabes Unidos o de Japón) no permiten la entrada de ninguno de nuestros productos generados por el sector avícola (aves, huevos para incubar, pollitos de un día, productos cárnicos de ave, etc. etc.) con independencia de la zona geográfica de procedencia de los mismos.

Aunque, según el propio sector, el suministro interior está hoy garantizado, no me cabe duda de que, de seguir la escalada de la enfermedad en España, y más en una economía inflacionaria como la nuestra (que comporta un aumento sostenido de la demanda interior de productos avícolas), la enfermedad acabará afectando, especialmente desde una perspectiva económica, a nuestro mercado.

 

 

 

 

 

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM
Académico Numerario de la Real
Academia de Doctores de España

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