¿Hay polarización?

Hace unas semanas, a mediados de junio, tuve la oportunidad de participar en un evento organizado por la Fundación Daniel y Nina Carasso (https://fondationcarasso.org/es/), que tiene entre sus objetivos, el impulso a la alimentación sostenible, el cuidado del planeta, la justicia social y la salud, retos, todos ellos, muy ligados al mundo de hoy y, de forma muy particular, al sector agroalimentario.
Este año, desde la Fundación, organizaron una nueva edición de los encuentros de la alimentación sostenible “unoconcinco” (https://unoconcinco.org/), con una participación muy diversa y representativa de expertos en agroalimentación, cocina, medio ambiente y otros campos relacionados, que hizo del evento, uno de los de mayor seguimiento en el sector agro de los últimos meses.
Mi participación fue en la mesa redonda titulada “¿Estamos polarizados o nos polarizan?” (Se puede ver el contenido íntegro de la mesa redonda en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=60WazUn2FBs&t=7s). En esta ocasión, la organización jugó con el concepto de mesa y con la sana costumbre de sentarnos juntos alrededor de la comida, para compartir tiempo y experiencias, acción tan propia de la cultura mediterránea -de hecho, en esta ocasión, debatimos en torno a una mesa redonda con mantel de cuadros-.
El título del debate, sobre si estamos polarizados o nos polarizan, da para mucho. Y más en los tiempos que corren, en los que tanto hablamos de polarización en todos los ámbitos de la vida. Parece que no es posible discrepar con argumentos e información veraz, coincidir, hablar, dialogar y alcanzar acuerdos y conclusiones comunes para que nuestra sociedad avance. Creo que esto sucede en la política actual, donde parece que interesa crear esa polarización, desde mi punto de vista, en muchas ocasiones, ficticia.
En la mesa, analizamos la relación entre el medio ambiente y la actividad agraria, reflexionando sobre si ambos conceptos son antagónicos o, por el contrario, muy dependientes uno del otro. De alguna forma, en un diálogo muy interesante, llegamos a la conclusión de que la polarización es más mediática que real, más de intereses creados que de personas que viven en el medio rural, producen alimentos y cuidan de nuestro medioambiente y generan multifuncionalidades -que el mercado no paga y, por lo tanto, desde las administraciones, por ejemplo, a través de la Política Agraria Común, debemos compensar-.
Tampoco es una polarización creada por personas implicadas en la defensa y conservación del medio ambiente, cuya sensibilidad -que debería ser la de todos- es imprescindible para diseñar políticas y hacer que la alimentación -y la sociedad en su conjunto- sea verdaderamente sostenible.
La colaboración entre los diferentes actores, involucrando al conjunto de la ciudadanía en la toma de decisiones, el impulso a la política de abajo a arriba (“bottom-up”), esencia de la metodología LEADER, la puesta en marcha de actuaciones para desarrollar el consumo de cercanía, los canales cortos de comercialización, proteger razas autóctonas o variedades vegetales en riesgo de erosión genética, por citra algunos ejemplos, son cuestiones en las que podemos estar todos de acuerdo y en las que merece la pena incidir.
Para ello, es necesario proteger a los agricultores y ganaderos que pueden hacerlo realidad. Se trata de pequeños y medianos autónomos, emprendedores agrarios, guardianes, todavía hoy, a pesar del escaso apoyo por parte de algunas administraciones que deberían protegerlos, del modelo de agricultura familiar y, por ende, del territorio rural, esencia de nuestra cultura y de nuestra forma de entender el mundo.
En definitiva, y desde mi punto de vista, no existe una polarización real entre la agricultura y el medio ambiente.
Existen intereses para polarizar, que es bien distinto. Y podemos combatirlos si hacemos las cosas bien, si nos ponemos a dialogar y a trabajar juntos.

Francisco Martínez Arroyo
Ingeniero Agrónomo del Estado
Vocal Asesor del MAPA




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