El transporte de animales vivos en jaque. ¿Por qué nos estamos quedando sin conductores? II

Continuando con lo expuesto en la primera parte de la presente nota uno de los puntos de mayor conflicto, en el tema que aquí nos ocupa, es el flagrante incumplimiento del Real Decreto-Ley 3/2022; el mismo prohíbe explícitamente que los conductores realicen las operaciones de carga y descarga en la especialidad de transporte animal.
A pesar de la claridad con que se expresa de la ley, la realidad a pie de muelle es muy distinta. Los conductores siguen viéndose obligados a realizar la carga y descarga incluso tareas críticas como pueden ser el sacrificio de urgencia o la retirada de animales postrados en el interior del vehículo.
Los mataderos se escudan de forma sistemática en que su propio personal no puede intervenir por motivos de Prevención de Riesgos Laborales (PRL). Si esto es así, cabe preguntarse…. ¿entonces para qué existe la coordinación de prevención de riesgos laborales entre empresas?
Esta justificación no es más que una vulgar excusa para evadir obligaciones legales y endosarle el trabajo físico y el riesgo al eslabón más débil; al transportista y al conductor. Esta labor debería ser ejecutada por un operador del matadero, nunca por el chófer.
Para entender por qué es cada vez más difícil retener el talento, basta con mirar el día a día de un conductor de animales vivos. Además de su labor principal que es conducir de forma segura, el profesional se ve obligado a:
- Pelear con el ganadero cuando se niega a introducir animales no aptos para el transporte en el vehículo.
- Soportar larguísimos tiempos de espera en los mataderos, provocados por el mal dimensionamiento de las cuadras de estabulación, o averías (que usan los camiones como «cuadras improvisadas») y la picaresca de no firmar la entrada del vehículo para ocultar los retrasos reales.
- Asumir las tareas de limpieza y desinfección del vehículo tras el viaje.
Con este panorama de jornadas interminables, horarios irregulares, presiones logísticas y exceso de funciones, la pregunta resulta inevitable:
¿Cómo no queremos quedarnos sin conductores en la especialidad de animales vivos?
Las nuevas generaciones priorizan el equilibrio entre la vida personal y la profesional. El dinero ya no lo arregla todo; el problema radica en la acumulación de factores como la conciliación, la inseguridad y la sobrecarga laboral.
Si al menos, queremos conservar, a los conductores que tenemos actualmente, es imperativo cuidarles y minorar drásticamente la carga y la presión a la que están sometidos.
Su trabajo es conducir de manera eficiente y asegurar que el viaje sea seguro para los animales; no se les puede seguir cargando con responsabilidades legales y trabajos físicos que, por ley y por derecho, no les corresponden.

Pedro Martínez Moreno
Secretario General en funciones de CONETRANS



Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!