El pregón de don César Lumbreras: un pacto de Estado contra el fuego
Publicado en el boletín de noticias de Agropopular del 25 de julio: naya por delante que ahora mismo la prioridad es apagar los fuegos y atender a las víctimas; desde aquí también nuestro reconocimiento a los que se están jugando la vida para lograrlo.
Dicho lo anterior, voy a dar solo tres cifras que me han proporcionado expertos forestales, ingenieros de montes y agrónomos, con los que he hablado estos últimos días: la naturaleza produce al año en España alrededor de 50 millones de toneladas de biomasa y material vegetal; de esa cantidad, solo se extraen y utilizan, como mucho, alrededor de 20 millones de toneladas, por lo que cada año se van sumando 30 millones de toneladas.
Esas son las grandes cifras del problema. Tenemos que decidir qué se hace con toda esa biomasa porque, si no se usa para, por ejemplo, fabricar muebles o puertas, o transformar en combustibles, se va a acumular y tarde o temprano terminará ardiendo cuando salte la chispa. Esa es la gran cuestión de fondo que es necesario resolver lo antes posible.
Eso en combinación con otros factores. Un ejemplo: en muchas zonas de España aquejadas por la despoblación y el envejecimiento de la misma la naturaleza se está comiendo a los pueblos literalmente; hasta hace unos años buena parte de esas localidades estaban rodeados de eras en las que se dejaba el cereal cuando se cosechaba; esas eras tenían propietarios, estaban cuidadas y limpias y suponían un cortafuegos alrededor de las casas.
Ahora eso ya no existe y, además, por las normas absurdas que se han multiplicado no se puede tocar nada, no se puede limpiar nada. El resultado es que hay más material y más biomasa cerca de las casas que puede arder.
Por todo lo anterior, las prioridades han cambiado. Ahora más que apagar el fuego el objetivo principal es utilizar los medios disponibles en salvar a los pueblos, a las personas, a las casas, a las naves y a los animales que están asediados por las llamas.
Dado que el problema va a ir a más, es necesario coger el toro por los cuernos, hacer ese pacto de estado, siendo muy conscientes de que el problema no tiene solución milagrosa, ni a corto plazo.
Y un último mensaje: por los adelantos técnicos se ha perdido el miedo a la naturaleza y esta última, al final, termina imponiendo su ley, especialmente en los eslabones más débiles de la cadena, que son, en este caso, el medio rural y nuestros pueblos




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