Programa de conservación, evaluación y mejora del cerdo criollo

El cerdo criollo cubano, descendiente de razas porcinas ibéricas e introducido en Cuba hace más de cinco siglos, es un recurso genético de gran valor por su adaptación a las condiciones edafo-climáticas y por la calidad de su carne. Es una especie con una alta capacidad para sobrevivir y de reproducirse en condiciones desfavorables, con recursos naturales limitados.
En las últimas décadas, Cuba ha implementado un programa integral con el objetivo de lograr su rescate y su conservación, habiendo logrando avances significativos.
En los años ´90 del siglo pasado, científicos cubanos de varias disciplinas propusieron su preservación y el estudio de sus potencialidades, animados por la dura situación económica, y también por el llamado de la FAO a conservar este animal criollo, localmente adaptado.
Aunque los principales resultados investigativos salieron a la luz en la primera década del nuevo milenio, a las alturas del año 2020, el esfuerzo sistemático por conservar y potenciar el programa para el cerdo criollo ha dado sus frutos.
Los principales logros de este programa incluyen:
- Una estructura genética solida; se ha establecido una población de más de 1000 reproductoras certificadas, con una proyección de crecimiento. Esta masa genética se organiza en 10 líneas y 21 familias genealógicas, distribuidas en unidades estatales y cotos porcinos. Esto ha garantizado una alta variabilidad y un bajo nivel de consanguinidad (1.92%).
- Una alta calidad de la carne; la carne de cerdo criollo ha demostrado propiedades diferenciadas. Estudios confirman un alto contenido de grasa intramuscular (marmoleo) y una predominante presencia de ácidos grasos insaturados, como el ácido oleico (más del 50%). Esto se traduce en una carne mas jugosa y tierna, con un perfil lipídico más saludable.
- Un fortalecimiento del conocimiento para su crianza; con esta finalidad se ha intensificado la capacitación de los productores y el intercambio técnico, para consolidar un sistema de gestión que fomente el crecimiento sostenible a nivel local.
Existen en el país aproximadamente 45 cotos de reserva genética, con un grupo de controles que permite la reproducción de esta masa de capa oscura.
A pesar de los logros, la producción del cerdo criollo en Cuba, enfrenta actualmente grandes desafíos, especialmente en el sector cooperativo, donde se identifican problemas como la falta de control reproductivo y un inadecuado tratamiento de residuales.
No obstante, el país cuenta con un programa activo y las investigaciones continúan laborando, para superar las limitaciones existentes y expandir su producción.
En Cuba, la base de la crianza del cerdo criollo se encuentra en manos de campesinos y pequeñas cooperativas. En este marco, cabe mencionar el proyecto COBIMAS (desarrollado en la Ciénaga de Zapata, Matanzas).
Este proyecto fue implementado en Cuba por la FAO y por el Ministerio de la Agricultura, con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este proyecto ha logrado incrementar las poblaciones de cerdo criollo y ha propiciado el desarrollo de una agricultura sostenible.
Existen otros proyectos de desarrollo como CIENPINOS; Empresa Agropecuaria Nazareno, Mayabeque; Soroa, Artemisa; Loma Blanca, municipio de Segundo Frente, Santiago de Cuba.
Todos ellos orientan su manejo hacía sistemas sostenibles que aprovechen recursos locales como el uso de caña molida, yuca en forma de yogurt, follaje de yuca y la siembra de soja y plátano en las fincas.
Estudios realizados en el año 2018 compararon la crianza estabulada con la realizada en condiciones silvopastoril, para cerdos alimentados con palmiche (fruto de la palma real).
Los resultados demuestran que el sistema silvopastoril, no solo garantiza un crecimiento adecuado (con ganancias de peso de hasta 341 g/día), sino que mejora significativamente la calidad de la carne y pone en evidencia las bondades que atesora esta raza.
El objetivo a futuro es el de consolidar al cerdo criollo cubano no solo como símbolo de patrimonio genético, sino como una alternativa productiva, sostenible y de alta calidad, generadora de riqueza en el medio rural.

Marlén Rodríguez Oliva
Dra. en Ciencias Veterinarias
Profesora de la Universidad de Matanzas
República de Cuba



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