El futuro nudo gordiano de la producción cárnica española
Como lo explicaba esta pasada semana, en el marco de mi actividad docente en el Master de Sanidad y Producción Porcina, impartida en la E.T.S.I. Ingeniería Agroalimentaria, Forestal y de Veterinaria de Lleida, la realidad de la producción cárnica “natural” (generada a partir de la base animal de renta), no deja de ser complicada y de no cambiar mucho las circunstancias, lo que no vislumbro en estos momentos, va a ser en un futuro a medio plazo, notablemente más compleja.
En el pasado año 2025, la producción oficial cárnica fue de 8,03 millones de toneladas. De ellas, 5.28 millones correspondieron al porcino; 1,91 millones a las aves, 708.000 t al bovino, 99.000 y al ovino; 33.000 a la cunicultura; 8.000 toneladas a los solípedos y 7.000 t al caprino.
Ello significa que el 98 por 100 aproximadamente de nuestra producción cárnica anual corresponde a la suma de las producciones cuantitativas de porcino, aves y bovino.
Dicho en otras palabras, el resto de las producciones cárnicas, como lo venimos poniendo de relieve desde hace años, es cada vez más marginal, al margen de los loables esfuerzos que hacen sus asociaciones y sus interprofesionales.
Por otra parte, España es claramente excedentaria en este capítulo y, además, como ya lo he explicado en algún boletín anterior, el consumo interior va bajando (recordemos que el consumo total anual aparente de carne per cápita se redujo desde los más de 90 Kgs del año 1995 a los actuales menos de 60 Kgs y con una proyección al año 2035 de máximo 50 Kgs; de ellos 32kgs. consumidos en el hogar).
Bien es cierto que estas cifras aún están relativamente muy lejos de las cifras recomendadas por la OMS de 21 Kgs de consumo aparente anual per cápita de carne.
Las cifras referenciadas en los párrafos anteriores hacen que el autoabastecimiento global, en nuestro caso, sea del orden del 135 por 100 y que el excedente total, insisto en el pasado año 2025, fuera del orden de los 2,81 millones de toneladas brutos totales.
De ellos, 2,5 – 2,6 millones corresponden al porcino; 50.000 t a las aves; 100.000 t al bovino; 10.000 t a la cunicultura y el resto al ovino (con unas importaciones del orden de las 15.000 t de carne y unas exportaciones (sumando animales vivos y las carnes) del orden de las 100.000 t).
Todo ello ha contribuido muy positivamente a que la balanza comercial de nuestro sector agrario arrojara, en el pasado año 2026, un superávit de unos 20.000 millones de euros.
Pero, al margen de ello, hay que tener muy en cuenta que nuestra dependencia de los mercados exteriores es cada vez mayor y que, como lo exponía en mi nota de la semana pasada en el boletín, es aquí donde surge un motivo de preocupación real y nos dirigimos, en mi opinión, claramente, hacia un nudo gordiano.
En efecto, la razón es que las exportaciones cárnicas españolas a países terceros han registrado, en el primer cuatrimestre el presente año 2026, un descenso del orden del 14 por 100 y, de acuerdo con el último informe de exportación animal (CEXGAN), es fundamentalmente la razón de esta situación la prolongada caída del mercado porcino extracomunitario (esta caída, en el mes de abril, respecto del mes de abril del 2025, fue del 18 por 100).
A ello se unen tres circunstancias que apuntan, en España, a un futuro ciertamente complejo: un aumento de la producción total anual de carnes; un descenso suave, pero continuado del consumo interior, y un aumento de la complejidad de la actuación en el mercado internacional de las carnes.
A todo ello, en el seno de la Unión Europea, no hay que minusvalorar como factores de incidencia de todo lo hasta aquí expuesto, el aumento de la complejidad legislativa del modelo europeo de producción pecuaria, el paulatino aumento de la presencia en nuestros mercados de los nuevos alimentos, de los alimentos plant based, de los nuevos concentrados y/o de las proteínas animales cultivadas.
Consecuentemente, no me parece nada exagerado, ni, en absoluto, inapropiado, y si bastante premonitorio, el titulo otorgado a las líneas que anteceden: “El futuro nudo gordiano de la producción cárnica española”.
Estemos atentos; como suele suceder normalmente, es el tiempo quien se encarga, sin dejarse condicionar, de dar o de quitar razones. Toca esperar.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM
Académico Numerario de la Real
Academia de Doctores de España



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