El cerdo se dispara un 431% del campo a la casa del consumidor

Según ha publicado CÁRNICA, el precio del cerdo en el supermercado sigue al alza mientras se hunde en origen. Los últimos datos del IPOD evidencian una brecha récord del 431% entre lo que cobra el ganadero y lo que paga el consumidor un desfase que COAG denuncia como injustificado y que pone el foco en la falta de transparencia de la cadena alimentaria.

Además, recuerdan que actualmente “el ganadero de porcino tiene un coste de producción de 1,38€/kg y está recibiendo 1,30€/kg. Lo que multiplicado por 118 kg (que es la media de peso de cerdo vivo que se sacrifica en España) se estiman pérdidas de 11, 80€ aproximado por cerdo.” “Cabe recordar”, explica Jaume Bernis, responsable de porcino de COAG, “que en España se sacrifican al año 55 millones de cerdos.” Y confirma que, “desde la entrada de la PPA en noviembre, estamos perdiendo dinero y aunque esperamos que el precio en origen aumente, la situación va para largo”.

Lo que denunciamos directamente es esto: el consumidor está pagando un sobreprecio por la carne de cerdo cuando en origen se ha reducido en torno a un 29%. Y además, el consumidor no se ha beneficiado en ningún caso de esta bajada”, ha señalado en declaraciones a Cárnica, Andoni García, responsable de Cadena Alimentaria de COAG. “El kg de cerdo se paga un 28,9 % menos al ganadero, pero el consumidor abona un 6,9 % más”.

El encarecimiento de la carne de cerdo en los supermercados, pese a la fuerte caída del precio en origen, ha reavivado el debate sobre el funcionamiento de la cadena alimentaria en España.

Según los últimos datos del IPOD publicados por COAG este 5 de mayo de 2026 en Madrid, el kilo de cerdo se paga un 28,9% menos al ganadero que hace dos años, mientras el consumidor abona un 6,9% más, ampliando la brecha hasta el 431%.

La organización agraria atribuye esta divergencia a “un desajuste en la formación de precios y denuncia una falta de transparencia que impide que las bajadas en origen se trasladen al lineal.

En abril de 2024, el precio en origen era de 1,83 €/kg, mientras que el consumidor pagaba 6,45 €/kg, lo que suponía una diferencia de 3,52 euros por kilo. Dos años después, en abril de 2026, el ganadero recibe 1,30 €/kg, frente a los 6,90 €/kg que paga el consumidor, elevando la brecha hasta los 5,31 euros por kilo.

García ha subrayado que “hay un problema creciente en el diferencial de precios entre origen y destino”, calificando la situación como “un abuso en toda regla del precio al consumidor porque no se corresponde en ningún caso con lo que está ocurriendo en origen”.

En este contexto, COAG ha analizado la evolución de los precios de la carne de cerdo entre abril de 2024 y abril de 2026 a través del Índice de Precios en Origen y Destino de los alimentos (IPOD), constatando “una brecha creciente e injustificada entre lo que cobra el productor y lo que paga el consumidor.

Según los datos, el cerdo que el ganadero vende actualmente a 1,30 €/kg se encuentra en el lineal del supermercado a 6,90 €/kg. En apenas dos años, el diferencial entre ambos extremos de la cadena ha aumentado un 179%, pasando del 252% en abril de 2024 al 431% registrado en abril de 2026.

Los datos evidencian que la bajada del precio en origen no se ha trasladado al consumidor en ningún momento. Por el contrario, mientras los ingresos del ganadero han caído de forma continuada a lo largo de 2025 y principios de 2026, el precio en el supermercado se ha mantenido estable e incluso ha seguido aumentando, hasta marcar su máximo histórico en abril de 2026.

Esta evolución supone, según COAG, “una transferencia neta de rentas desde el productor hacia la cadena de distribución y la industria cárnica.” El ganadero ve reducidos sus ingresos en un contexto de incremento de costes —agravado, entre otros factores, por el impacto de la guerra en Irán—, mientras que el consumidor no se beneficia de la caída de precios en origen.

Desde la organización agraria reclaman al Ministerio de Agricultura, y en particular al director general de Alimentación, José Miguel Herrero, la actualización y publicación de los estudios de cadena de valor y costes de los alimentos básicos más consumidos.

En el caso del porcino, el último estudio oficial del Ministerio data de 2013, con datos que COAG considera “totalmente obsoletos”. La organización lleva años solicitando el desarrollo de estudios rigurosos a través del Observatorio de la Cadena Alimentaria, así como la recuperación de la publicación oficial de precios origen-destino que el propio ministerio realizaba hasta 2017.

No es una petición menor. Es una forma de fortalecer la transparencia desde lo público. Sin embargo, esos estudios dejaron de realizarse, y con ello el Estado dejó de ofrecer una referencia clara y accesible sobre cómo evolucionan los precios a lo largo de la cadena. Es una dejación de funciones negligente”, ha remarcado García.

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