El sector agrario de la U.E.-27 y los nuevos macro-acuerdos comerciales

Entiendo perfectamente, como lo exponía este pasado fin de semana, en el ámbito de una Escuela de Negocios, que, para todos los que formamos parte del “mundo rural de la Unión Europea”, no nos resulta nada sencillo, a mí el primero, asumir, no sin preocupación y dudas, los nuevos “macro – acuerdos comerciales”, que se van cerrando, en el seno de la U.E. – 27 y que están modificando nuestra realidad cotidiana.

Para empezar, hemos de asumir que la “guerra arancelaria” desatada por los Estados Unidos está cambiando, sí o sí, las reglas comerciales a nivel global.

Paralelamente, la misma pone en riesgo la estabilidad de las cadenas de suministro y, por esta razón, puede afectar, en realidad afecta, a la resiliencia y a la competitividad de la U.E. – 27, en un mercado mundial, en términos generales y económicos, cada día más complejo, obligando a la Unión Europea a reaccionar con urgencia.

Por esta razón, la Unión Europea, ante el caos arancelario suscitado (desde el 2 de abril del pasado 2025, sufrimos un gravamen del 20 por 100 sobre la mayoría de los productos que exportamos a los Estados Unidos), se está “alejando comercialmente” de los EE.UU. y busca nuevos socios.

Paralelamente, el pasado 26 de marzo, la Eurocámara nos blindó frente a los EE.UU. con una cláusula de protección contra posibles nuevos aranceles o chantajes, posibilitando, en caso necesario, suspender el acuerdo comercial con los EE.UU. si es su deseo el imponer nuevos aranceles o el amenazar la integridad territorial de la Unión Eyropea.

Ante esta realidad no nos queda más remedio que asumir, que son precisamente las nuevas realidades geo – político – económicas, las que marcan y marcarán, en cada caso, las pautas en las negociaciones, presentes y futuras, también en las de índole comercial, que va cerrando y cerrará, la Unión Europea.

Y, en esta “laberíntica” situación está nuestro sector agrario, que aporta anualmente solo unos 238.000 millones de euros al PIB de la U.E. – 27. Esta cifra supone únicamente el 1,3 por 100 del PIB anual de la Unión, que supera los 20 billones (millones de millones) de euros.

El mencionado porcentaje nos da una información objetiva acerca de la trascendencia económica que tiene, inicialmente, el sector agrario en toda negociación.

Al día de hoy, la Unión Europea tiene cerrados del orden de 44 acuerdos comerciales y tiene 76 socios comerciales preferenciales; el objetivo fundamental aquí es prevenir y, sobre todo, eliminar barreras comerciales.

Esta eliminación es la que permite a la U.E. – 27 seguir creciendo (entre los años 2020 y 2025, ya se han eliminado 186 barreras). El objetivo, a medio plazo, es que se logre un “ahorro arancelario anual” de unos 50.000 millones de euros.

Últimamente, la U.E. – 27 está dando unos pasos más generando el cierre, después de años de negociaciones, de “macro – acuerdos comerciales”; por ejemplo, con el Mercosur, con la India y con Australia y, paralelamente, negociando nuevos acuerdos comerciales von Malasia, Filipinas, Tailandia y Emiratos Árabes, amén de cerrar un acuerdo de libre comercio con Nueva Zelanda y un acuerdo de asociación económica con Kenia.

Todos estos importantes acuerdos aportan algo extraordinariamente importante: la diversificación y la estabilidad de las cadenas de suministro.

Y no perdamos de vista, centrándonos en nuestro sector, que, gracias a todo lo expuesto hasta aquí, las exportaciones agroalimentarias de la U.E. – 27, en el año 2025, se elevaron a unos 250.000 millones de euros.

A los socios preferenciales exportamos por valor de unos 142.000 millones (+ 3,5 por 100/2024) y a los socios sin acuerdos preferenciales cerca de 108.000 millones (+1,5 por 100/2024).

Resumiendo, todo lo expuesto se enmarca en una política que se podría definir de “Autonomía Estratégica Abierta”, donde se fomenten los valores europeos (cuestión no negociable) y donde, a través de los nuevos acuerdos comerciales, se busca conseguir una mejora de la realidad económica de la Unión Europea y, consecuentemente, una mejora en la calidad de vida de sus ciudadanos.

Y, con esta perspectiva, es donde, desde el “mundo rural”, hemos de hacer el máximo esfuerzo para convivir y colaborar, positivamente, aunque no siempre va a ser fácil, con estas nuevas realidades que, por otra parte, son irreversibles.

 

 

 

 

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM
Académico Numerario de la Real
Academia de Doctores de España

 

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