El IRPF del campo

Hace apenas unos días comenzó la campaña para hacer la declaración del impuesto de la renta correspondiente a 2025. Hace ya tiempo que nos hemos acostumbrado a este trámite, y cumplimos con nuestra obligación como contribuyentes.
También los agricultores y ganaderos. Estos tienen dos opciones para hacer la declaración de la renta. La primera es la estimación directa, como el resto de las actividades económicas, régimen en el que los agricultores y ganaderos deben presentar declaraciones del IVA de forma periódica. Es obligatoria para aquellos que tengan un volumen de ingresos superior a 250.000 euros, para los que el impuesto se calcula en función de la diferencia de ingresos y gastos de la explotación.
Los que tengan ingresos anuales por debajo de esta cifra pueden optar por tributar por el régimen de estimación objetiva o sistema de módulos agrarios. Este régimen se puso en marcha para facilitar la tributación de los pequeños agricultores y ganaderos, al no tener que contabilizar los gastos ni presentar declaraciones periódicas del IVA. En este caso, el impuesto se calcula multiplicando los ingresos por los índices de rendimiento neto o módulos en función de cada cultivo o producción ganadera.
La subdirección general de análisis, coordinación y estadística, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, acaba de publicar un informe sobre la fiscalidad del sector, del que pueden extraerse algunas conclusiones interesantes. La primera de ellas es que, en 2023, último año del que se manejan datos, hubo 808.675 agricultores y ganaderos que presentaron la declaración de la renta por alguno de los dos regímenes mencionados, un 4,3% menos que en 2022, y casi un 10% menos que cinco campañas antes. Se trata de una caída constante, año a año, coherente con la disminución del número de explotaciones que refleja el INE.
En estimación directa, al que se acogen principalmente las explotaciones más grandes, 88.622 en 2023 (incluidas pesqueras y forestales), el rendimiento neto generado (resultante de restar los gastos a los ingresos) alcanzó los 1.089,9 millones de euros, alrededor de un 58,5% proveniente de actividades agrícolas, y un 28% de actividades ganaderas (el resto es producto de la pesca y de la actividad forestal).
Para calcular el impuesto es necesario obtener la tasa de rendimiento generado por tributación, que es el cociente de dividir el rendimiento neto entre los ingresos, y que en 2023 fue de 20,08%, frente al 26,81% de todas las actividades económicas, lo que indica una menor rentabilidad de la actividad agraria.
Sin embargo, en los últimos años, los rendimientos netos han aumentado considerablemente en el sector y fueron en 2023 un 50% más para las actividades agrícolas y ganaderas, lo que es un dato muy positivo para estas explotaciones más profesionales y con más ingresos, para las que la evolución en ingresos y en el diferencial de ingresos y gastos en los últimos años son muy positivos.
En cuanto al régimen de módulos, se acogieron al mismo en 2023, 780.809 agricultores y ganaderos (sin incluir las que tributan en el impuesto de sociedades y las comunidades de bienes), alrededor de un 5% menos que en 2022, y un 10% menos que en 2019. Los ingresos totales en 2023, en este régimen, alcanzaron los 19.961 millones de euros, un 10% más que en 2019, lo que se traduce en un mayor incremento de los ingresos por declaración de la renta, 2.662 euros de media en 2023. Hay, por lo tanto, menos explotaciones, generando más ingresos y con un mayor ingreso medio por explotación. Todo ello, como en el caso de la estimación directa, coherente con los datos del INE.
En el caso del régimen de estimación objetiva, para el cálculo del impuesto, se establece el rendimiento neto reducido, que no tiene en cuenta los gastos; multiplicando los ingresos declarados por unos índices de rendimiento neto, o módulos, en función de la orientación productiva.
En años en los que ha habido afecciones climatológicas en las cosechas o en las producciones ganaderas, estos módulos suelen rebajarse, reduciendo, en la práctica, el IRPF, a los agricultores y ganaderos. En 2023, el rendimiento neto reducido global alcanzó los 2.168 millones de euros, un 15% menos que cinco años antes, y muy similar al de 2022.
En esta cifra influyen los ingresos anuales, pero también los módulos que se establezcan cada año, en función de las posibles reducciones mencionadas.

Francisco Martínez Arroyo
Ingeniero Agrónomo del Estado
Vocal Asesor del MAPA




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