Unas inocuas reflexiones sobre el «acuerdo U.E.-27-Mercosur»
Siempre he defendido públicamente el hecho de que, en mi opinión, el acuerdo comercial U.E. – Mercosur (que se ha empezado a aplicar provisionalmente el pasado 27 de febrero) es, ante las actuales circunstancias globales y desde una perspectiva fundamentalmente geo – estratégica, muy oportuno y adecuado, amén de positivo, con una visión a medio plazo, para el conjunto de la actividad empresarial de la Unión Europea.
Además, probablemente, este acuerdo, que implica a más de 700 millones de personas, comporte un incremento del papel estratégico de la Península Ibérica en el seno de la Unión, por los especiales y profundos vínculos que nos unen con LATAM.
En mi opinión, como lo explicaba la semana pasada, es preceptivo tener en cuenta que se trata de un acuerdo comercial que implica el libre comercio a una muy amplia gama de productos entre ambas zonas firmantes con, en ciertos casos, unas cláusulas o cuotas.
Ello implica, sin duda, una futura reducción y, en algunos casos, eliminación de aranceles a la hora de exportar nuestros productos al Mercosur y también a la hora de importar desde el Mercosur. El ahorro que este hecho puede llegar a suponer se estima, en estos momentos, en unos 4.000 millones de euros anuales.
Yendo a lo que afecta al sector agrario (agrícola y ganadero), no es un secreto que éste se siente, de entrada, claramente perjudicado, a pesar de que las cantidades inicialmente acordadas no son grandes. Y se siente así y no deja de tener su razón, dado que las diferencias técnicas y por ello de costes, hablando en términos generales, que hay entre los dos bloques (U.E., – 27 y Mercosur) son grandes.
Si nos centramos en lo que se refiere a los modelos productivos y en ellos nos fijamos, por ejemplo, en las normas sanitarias, en las de bienestar animal, en las de protección medioambiental, en las de los límites máximos de residuos en los ingredientes utilizados en la alimentación animal o en las de trazabilidad, las mencionadas diferencias son más que notables, al igual como sucede, en no pocos casos, con las características cualitativas de los productos y, por ende, como ya lo he mencionado, con sus costes.
Por esta razón hay dos “cuestiones ad hoc” que son, siempre en mi opinión, claro está, absolutamente fundamentales para la U.E. – 27.
La primera es la de evitar la especulación. Ello implica controlar adecuadamente a quién va a importar, cuánto va importar y cómo lo va a introducir, directa o indirectamente, en nuestro mercado (obviamente, no es precisamente el eslabón primario el que efectúa o efectuará las importaciones).
La segunda es la necesidad de controlar muy bien, antes de que puedan llegar a nuestros mercados, las características y las calidades, de los productos que nos lleguen gracias al mencionado acuerdo (mi propuesta es que, en la medida de lo posible, sea en origen, como en su día se hizo con la miel argentina, que nos llegó con Nitrofuranos).
Hay que mejorar notablemente los controles “pre – entrada” (ya sé que ello es caro, exige medios y personal, pero no hay otra).
Lo que no puede suceder de ninguna manera fue lo que aconteció, por ejemplo, en octubre/noviembre del año pasado (y esto no tiene nada que ver con el acuerdo comercial con Mercosur) cuando se detectó, tras un fallo en los controles iniciales de trazabilidad, que, al menos, la carne congelada de 174 hembras bovinas procedentes de Brasil y tratadas con estradiol (que está prohibido en la U.E.), habían llegado, a través de 15 envíos certificados, a distribuirse en diversos estados (EE.MM.). Lo pusieron en evidencia, a posteriori, España. Italia y Los Países Bajos, gracias el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF).
Espero que estas dos breves e inocuas reflexiones finales ayuden a objetivar adecuadamente alguno de los aspectos realmente importantes, que comporta la aplicación y el desarrollo del tratado comercial entre la Unión Europea y el Mercosur.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM
Académico Numerario de la Real
Academia de Doctores de España


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