PPA: cuando la gestión se subordina a la política
Lo refería, este pasado fin de semana, en mi actividad docente: cuando un Ejecutivo, ante una situación técnica compleja, antepone la actuación de naturaleza política a la aplicación de las medidas técnicas requeridas, el fracaso está, por lo general, asegurado.
Y precisamente esto, exactamente esto, es lo que está aconteciendo en estos momentos y desde hace tres meses largos con la gestión de la Peste Porcina Africana (PPA) en Cataluña.
El actual gobierno tripartito de la autonomía catalana, presidido por don Salvador Illa, partido de los socialistas de Cataluña, y compuesto por 16 consejeros, basó una parte importante de su campaña electoral en su capacidad de gestión, tomando como referencia la gestión de la COVID- 19.
Lamentablemente, la realidad catalana ha desmentido, sin paliativos y en la práctica, esta supuesta capacidad.
Hay varios ejemplos que apoyan esta afirmación, entre ellos, por ejemplo, la crisis en las cárceles o la de Rodalies; a ellas se suma ahora, lamentablemente, la de la inadecuada gestión de la Peste Porcina Africana (PPA).
Como todos ustedes recordarán, fue en el pasado mes de noviembre cuando surgieron los dos primeros casos de PPA en el parque natural de Collserola (Cerdanyola del Vallès) donde podía haber, en haber entonces, un censo (no había datos oficiales publicados) de más de 600 jabalíes.
Es verdad que se reaccionó rápido; se declaró el Estado de Emergencia y se blindó, al menos teóricamente, un primer perímetro de seis kilómetros y un segundo de 20 Km que comprendió a una zona (de 6 a 20 kilómetros) calificada de “bajo riesgo”.
A pesar de que el virus (cuyo origen, al menos oficialmente, sigue sin conocerse, aunque cada uno de nosotros tiene su opinión) se siguió expandiendo con más de un centenar de positivos y, en enero, se decidió, para mí (que no soy ningún experto en PPA, ni en casi nada), por pura lógica, de una manera absolutamente incomprensible y así lo manifesté públicamente por activa y por pasiva, levantar las restricciones de 73 municipios ubicados en la zona catalogada de bajo riesgo.
Hoy, tenemos ya, gracias a una gestión claramente ineficaz, inadecuada, (aunque políticamente amigable, fundamentada en el “buenismo”, confundiendo, una vez más, la gimnasia con la magnesia), a 18 municipios “en el baile”, con nada menos que 227 positivos detectados (jabalíes afectados) y con el virus que ya ha llegado, siguiendo su expansión, a Barcelona afectando a zonas emblemáticas como, por ejemplo, el Parque del Tibidabo.
Ahora sí, tarde, tres meses largos, demasiado tarde (aunque, como dice aquel viejo adagio, “vale más tarde que nunca”), y cuando las pérdidas para el sector cárnico se estima que ya superan los 150 millones de euros, se ha cerrado, según parece de verdad e indefinidamente, Collserola y se ha decidido eliminar a todos los jabalíes del mismo.
El objetivo es evidente, como ya lo era en noviembre pasado, intentar evitar la continuación de la dispersión del virus (que, realmente, no creo se sepa cuál es la misma en la actualidad y en realidad).
Obviamente, al menos en mi opinión, de la mencionada, para mí, inadecuada gestión, no solo es responsable la Generalitat de Cataluña (aunque si lo es, en primera instancia), también lo es el Gobierno de España (tal para cual).
Si todo va bien, se corrigen errores y con suerte, mucha suerte, se consigue erradicar realmente el problema (recemos por ello) tardaremos 12 meses en recuperar el estatus de “zona libre de Peste Porcina Africana”, que tanto esfuerzo, tanto dinero y tantos años, nos costó lograr.
Y esto es lo que sucede cuando un país tiene Ejecutivos que no saben, no quieren o no pueden, gestionar los problemas técnicos adecuadamente (a nivel general del Estado puede servir muy bien aquí de ejemplo, el caos ferroviario actual, fruto de la negligencia y la corrupción de muchos años).
Definitivamente, por mucho que nos disguste, han conseguido, entre unos y otros, convertirnos en un “país de pandereta”, dicho sea, con todo el respeto, para la “pandereta”, donde, actualmente, nada menos que el 75 por 100 del PIB lo generan los servicios (sic).
Concluyo: ¡Dios, que buen vassallo, si oviesse buen señor! (Cantar del Mio Cid).

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM
Académico Numerario de la Real
Academia de Doctores de España



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