Los perros pastor y la ganadería (II)

La primera parte del presente artículo concluyó indicando que se iniciaría la segunda parte del mismo hablando de un aspecto absolutamente fundamental; del adiestramiento de perro de pastor.
En los dos casos que se mencionaron, perros de pastoreo y perros de guarda, los perros, como es lógico, requieren ser adiestrados adecuadamente, antes de procederse a su utilización.
Como todo trabajo, en el adiestramiento de perros, debemos contar con perros que tengan las condiciones óptimas para ello. La selección de las razas es vital para no perder el tiempo y conseguir los resultados, que se persiguen.
En este proceso el primer paso, es llevar a cabo la introducción del perro en el ambiente que va a desarrollar su actividad. El animal debe estar cómodo con las ovejas, quererlas, que le llamen la atención y no las rehúya. Su comportamiento en esta fase introductoria será el primer indicador de la valía que tiene como perro pastor.
El perro de guarda es distinto, se suele meter en el rebaño, se integra. Este tipo de perro demanda muy poco trabajo por parte del pastor, si se compara con el perro de conducción.
El perro de conducción se queda al margen del rebaño, se ubica cerca del mismo. le tiene que gustar rodearlo y es fundamental que el pastor le enseñe que no mueva al rebaño, si no es con motivo de órdenes que recibe.
Con voces y silbidos, el perro de conducción interpretará lo que debe hacer y en las correcciones lo que no debe hacer. La insistencia, en este proceso de emisión de órdenes, llevará al perro a la comprensión de lo que se le pide.
De todas formas, el mejor «maestro» será un perro ya enseñado y si éste es su madre, mucho mejor.
El perro de pastor suele ser, por naturaleza, algo desconfiado y esta característica, en este caso, es una cualidad y no un defecto.
Lo explico; el campo o el monte, pueden ser lugares de encuentro con montañeros, recolectores de setas, cazadores, excursionistas, etc. Un perro extrovertido, amigable, confiado, puede ver en las personas que aparecen, o en las mascotas que los acompañan, motivo de relación, de interés y de querer acercarse y mezclarse con ellos.
Al pastor no le interesa, en absoluto, que el perro muestre interés por estas personas: al contrario, le interesa que las ignore y que se mantenga con él y con el rebaño. El perro desconfiado, algo huraño, lo hará y, consecuentemente, no abandonará, en las circunstancias descritas, su cometido.
Hay que recordar que estos perros están trabajando ayudando al pastor y al rebaño y, por esta razón, no deben bajar la guardia, ni distraerse de sus actividades.
Sin embargo, a los perros de guarda ya es otra cuestión. A éstos habrá que «sujetarlos» con órdenes, evitando que acosen a estas personas que pudieran aparecer. Por la zona.
Son dos trabajos complejos, pero distintos, que los pastores profesionales, en su día a día laboral, deben ir inculcándolos adecuadamente a sus perros. Perros pastores bien adiestrados, correctamente manejados y adecuadamente tratados (con firmeza, pero con paciencia y cariño), son una herramienta fundamental para el pastor.

José Ignacio Aguinaga
Cuidador y adiestrador canino


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!