Las primeras repercusiones de la PPA para el sector español del porcino de capa blanca

Para situar adecuadamente el tema hay que empezar indicando que España es el país número cuarenta entre los 61 países que han reportado focos de Peste Porcina Africana (PPA) ante la OMSA (Organización Mundial de Sanidad Animal), desde el año 2018; representamos, en la actualidad, el 0.02 por 100 del total acumulado de focos hasta el año 2026 (declarados cerca de 86.000 focos).

En España, la nueva aparición oficial de la PPA fue el 28 de noviembre del pasado año 2025, después de 31 años (la primera aparición en nuestro país fue en el año 1957 y fue erradicada en el año 1994. Hasta el momento, afortunadamente, sólo se ha detectado en jabalíes.

El temor, con una visión a medio plazo, es que en España, acabe sucediendo lo mismo que está pasando en Alemania (que fue el “gran Estado productor de la Unión Europea”).  En Alemania, llevan más de 5 años luchando contra la PPA; su producción se ha reducido en este tiempo en casi un 26 por 100 y más de 4.900 granjas han tenido que dejar de producir. En Europa, hay 13 países con presencia de la Peste Porcina Africana.

El efecto económico, en el sentido amplio del término, de la PPA que es multifactorial, puede llegar a ser, si la situación se tuerce (que espero no sea el caso con todas las medidas que se están tomando), muy importante para España (con un efecto final de miles de millones de euros).

Para empezar, debe tenerse muy en cuenta, como ya lo he indicado en repetidas ocasiones, que, en la actualidad, el nivel de autoabastecimiento de nuestro sector del porcino de capa blanca ronda el 200 por 100. En el año 2025, el sector, que supone del orden del 40 por 100 de la producción ganadera de España y el 17 por 100 de su producción agraria, produjo del orden de unos 5,3 millones de toneladas y de ellas se exportaron casi el 53 por 100.

Ello implica un muy importante capítulo económico que, en su punto álgido, alcanzó un valor aproximado de unos 8.800 millones de euros anuales y pone en evidencia la profunda complejidad de la cuestión y toda la preocupación que la misma está generando y no sólo en el sector.

El efecto, lamentablemente, ya es perceptible. Así, por ejemplo, en el pasado mes de diciembre 2025 (mes con datos consolidados), las exportaciones se redujeron, en valor, un 20,3 por 100 respecto al mes de noviembre anterior, 148,5 millones menos; el volumen también se redujo en algo más de 61.000 toneladas (un – 22,5 por 100).

La razón de este importante descenso tiene su origen en el cierre, total o parcial, bloqueando certificados de exportación, de unos 50 países a nuestras exportaciones. Especialmente importantes en este sentido, son los casos, por cierre total, de Japón, Filipinas y México; afortunadamente, gracias a todas las gestiones diplomáticas y técnicas realizadas, China solo ha cerrado sus fronteras a los productos procedentes de las provincias afectadas por la PPA.

Paralelamente, hablando de los efectos ya perceptibles de la PPA, el productor, que llegó a vender hasta a 1,81 euros /kg de cerdo cebado, percibe hoy del orden de 1 euro/kg; ello le supone, frente a un coste de producción real de 1,35 a 1,40 euros/kg, unas pérdidas realmente muy grandes (por ejemplo, un camión que sale de su granja con 12.000 Kg de cerdo cebado le puede suponer unas pérdidas cercanas a los 5.000 euros).

Y no se minusvalore el importante hecho de que un 60 por 100 de las grandes granjas porcinas de cerdo de capa blanca se ubican en Aragón y Cataluña (entre estas dos Comunidades Autónomas (CC.AA.), detentan más del 50 por 100 de todo el censo porcino nacional). A nivel de las exportaciones anuales españolas de porcino, Cataluña suponía más del 51 por 100 y Aragón casi el 27 por 100 de las mismas.

Y , por último, para cerrar esta breve nota, debe tenerse muy en cuenta que el sector porcino genera más de 290.000 puestos de trabajo, directos e indirectos. Muchos de ellos en áreas rurales. La situación, de complicarse, puede poner en riego a muchos de estos empleos y, por ende, a la estabilidad económica de muchas de estas zonas.

Confiemos, no queda otra, en que las medidas que se han llevado a término y se vayan tomando, empezando por una muy drástica y muy urgente reducción del censo de jabalíes (ojo, que llega la primavera), tengan los efectos que todos deseamos. Amén.

 

 

 

 

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM
Académico Numerario de la Real
Academia de Doctores de España

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