Evolución histórica del tercio de picar de las corridas de toros (III)

Caballo del picador 1992 óleo sobre tela. Revista Occidental.
Actualmente, el tercio de varas tiene escaso interés para el espectador. Un puyazo y picotazo en las plazas de primera y un único puyazo, y, en muchos casos, un leve picotazo insignificante, en las plazas de segunda y tercera, muy frecuentemente mal colocados: puyazos en la cruz, traseros, caídos delanteros, etc. de manera que son escasos los puyazos correctos que deben ser situados en la región descendente del morrillo sin barrenar, girar la puya y mantener el castigo incorrectamente aplicado.
Y todo ello al margen de los errores cometidos por los toreros de a pie que, según el Reglamento Taurino de 1991, deben colocar el toro para la suerte sin rebasar la segunda línea dibujada a 10 metros de las tablas y los de los picadores al traspasar en ocasiones con el caballo la primera línea concéntrica dibujada a 7 metros de las tablas o cuando le tapan la salida al toro (carioca), recurso utilizado para picar a los toros mansos.
Como consecuencia, generalmente el aficionado no puede valorar adecuadamente la bravura del toro. Por todo ello, son contados los varilarqueros que actualmente son loados por los públicos.
Así, en un estudio preliminar realizado por nosotros en la Feria de San Isidro de 2025, en la plaza de las Ventas de Madrid, observamos los resultados que reflejamos en la Tabla1.
Tabla 1. Resultados preliminares sobre la suerte de varas en la plaza de La Ventas, (S Isidro, 2025).
| Toros
lidiados |
Puyazos/
toro |
Total
puyazos |
Puyazos
en cruz |
Puyazos
traseros |
Puyazos
morrillo |
Picador
aplausos |
Picador
pitos |
Picador
indiferente |
| 150 | 2,02 | 303 | 129 | 170 | 4 | 15 | 60 | 75 |
Fuente: elaboración propia.
Como puede inferirse de la Tabla 1, el 42,57% y el 56,10% de los puyazos se colocaron en la región de la cruz y traseros, gran parte de ellos caídos, en la región dorso-lumbar respectivamente frente sólo al 1,32% que se situaron correctamente en la región descendente del morrillo.
La respuesta del público, fundamentalmente el integrante de los tendidos 8, 7,6,5,4 y 3, respecto a la actuación de los picadores, fue de 10% de los toros lidiados con resultado de palmas, 40% pitos y 50% con indiferencia total de los aficionados a la labor de los varilargueros, lo que a priori demuestra la poca calidad de la suerte de varas en la primera plaza del Mundo.
De otra parte, los caballos de picar, actualmente criados y domados por una decena de cuadras repartidas por la geografía española son animales cruzados de razas lusitanas y españolas con razas Bretonas o Percheronas, para lograr movilidad y fuerza en los individuos cruzados.
El reglamento actual exige un peso mínimo de 500 kg y máximo de 600, salvo excepciones en algunas Comunidades Autónomas, con un peso máximo de 30 kg del peto protector, debiendo los equinos pasar el reconocimiento veterinario correspondiente antes de los festejos.
La presentación y comportamiento de los caballos en la suerte de varas es muy buena, de lo que se deduce la pulcra profesionalidad de las cuadras criadoras y domadoras. Afortunadamente desde hace casi un siglo no ha habido que lamentar, salvo alguna excepción puntual, la muerte de caballos en la lidia.
Parece por lo tanto que la suerte de varas debe ser modificada con urgencia, cambio en el que los profesionales deberían jugar el papel más relevante.
Sería deseable que los picadores, que se educan en las tientas en el campo, recibieran una educación académica adecuada y que, en este sentido, también las Escuelas Taurinas se involucraran seriamente en ello.

Argimiro Daza
Ingeniero Agrónomo
Catedrático Emérito
Universidad Politécnica de Madrid




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