El Pregón de don César Lumbreras: ¡Planas; mejor no nos defiendas!
Publicado en el Boletín digital de noticias de Agropopular del pasado día t de marzo. Dice así: los hechos son los hechos. Trump aplica desde 2018, es decir, desde hace ocho años, aranceles más elevados a ciertas variedades de aceituna negra procedentes solo de España. No a las portuguesas, a las italianas o a las griegas, por poner unos ejemplos. Será legal o ilegal, pero la realidad es esa.
Por eso me he sorprendido mucho cuando esta semana he escuchado a miembros de la Comisión Europea y del Gobierno español decir que Trump no puede imponer sanciones solo a productos españoles, con el argumento de que la política comercial internacional de la Unión Europea (UE) es comunitaria y que, por lo tanto, las hipotéticas medidas de represalia deben ser contra todos los Estados miembros de la UE o contra ninguno.
Pero, vamos a ver, y lo repito, que Trump decidió en su primer mandato imponer subidas de aranceles a ciertas variedades de aceitunas negras españolas, solo a las españolas. Fue en 2018 y se aplican desde entonces, incluso durante el mandato del anterior presidente Biden, que no suprimió esas medidas de represalia.
A fecha de hoy, esas subidas de aranceles siguen vigentes todavía, cuando han pasado ocho años y con muchas pérdidas de por medio para el sector. ¿Cómo es posible que, sabiendo lo anterior, nos quieran hacer comulgar con ruedas de molino y pedirnos tranquilidad, con el argumento falaz de que si hay represalias comerciales no pueden ser solo para España?
Y, para rematar la faena, llega ese gran hombre, ese gran ministro, ese gran político, que digo, ese gran español que es Luis Planas, y manda un mensaje de tranquilidad y serenidad al sector agroalimentario, porque el gobierno “hará todo lo que esté en su mano para defender nuestros intereses y los de todos los productores españoles”.
Pues como los defiendan igual que han defendido los intereses de los productores y exportadores de aceituna de mesa a lo largo de los últimos ocho años, mejor que se queden quietos. Es preferible que, en su caso concreto, continúe desaparecido. ¡Sánchez y Planas, por favor, no nos defendáis!



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