El acuerdo Unión Europea-Australia

Como seguramente lo conocerán ustedes, el pasado día 24 de marzo del presente año 2026, la Unión Europea y Australia firmaron, en un contexto mundial marcado por una incertidumbre y una agresividad crecientes, un importante acuerdo de libre comercio.

Bien entendido que este acuerdo, también en este caso, al igual como sucede con el del MERCOSUR, requiere de la ratificación primero por parte de los parlamentos nacionales de los 27 Estados miembros (EE.MM) de la Unión Europea y, posteriormente, del Parlamento Europeo (PE) y también del Parlamento australiano.

Entre los objetivos, que persigue el mencionado acuerdo, cabe destacar los siguientes: un aumento de los intercambios comerciales (del orden de un 30 por 100; en bienes  y servicios, durante los próximos 10 años); una diversificación de las cadenas suministradoras, un abordaje de las principales vulnerabilidades energéticas generadas por los actuales conflictos bélicos y, para la U.E. – 27, un mejor y más barato acceso a materias primas críticas australianas (léase, por ejemplo, litio, cobre, níquel, cobalto magnesio o aluminio) , a las que Australia no podrá poner limitaciones a su exportación (ello nos dará una estabilidad y predictibilidad muy importantes en este ámbito y reducirá, al menos parcialmente, nuestra actual dependencia de EE.UU. y de China).

En este nuevo marco, la Unión Europea prevé aumentar, en los próximos 10 años, sus exportaciones a Australia en un 33 por 100 hasta alcanzar casi los 18.000 millones (actualmente, la balanza comercial es favorable a la U.E. por un monto, superávit, del orden de los 2.300 millones de euros).

El acuerdo va implicar, para ambas partes, la eliminación (inmediata en muchos casos y paulatina en otros, por ejemplo, en el del queso) de los aranceles de la gran mayoría de los productos implicados con la excepción del acero (prácticamente, en la situación de partida, podrán quedar eliminados, con el tiempo, el 99 por 100 de los actuales aranceles). Ello puede suponer, para la Unión Europea al día de hoy, un ahorro de unos 1.000 millones de euros anuales.

En lo que atañe a nuestro sector agrario (agrícola y ganadero), se han establecido, desde el primer momento, cuotas limitadoras a la entrada de ciertos productos australianos (por ejemplo, productos lácteos, arroz, carne ovina y, sobre todo, carne vacuna) a los que los mercados de la Unión Europa (U.E – 27) son especialmente sensibles.

El caso más significativo aquí es el de la carne de vacuno; se limita su entrada, en la U.E. – 27, a 30.600 toneladas anuales, menos de la mitad de lo que pretendía Australia y razón principal de la ruptura de negociaciones en el año 2023 (en el caso de carne de ovino serán 25.000 toneladas anuales).

Paralelamente, ha quedado estipulado que la U.E. -27 podrá introducir, durante los siete primeros años de aplicación del acuerdo, en base a datos y a razonamientos adecuados (existencia demostrable de un aumento significativo de entrada de productos australianos que perjudiquen de manera demostrable a un sector agrícola o ganadero de un Estado de la Unión), nuevas medidas de salvaguardia.

Un tema que también ha resultado complejo en esta negociación del acuerdo ha sido el de las Indicaciones IGP´s – Geográficas Protegidas – (Australia, en razón de la gran cantidad de descendientes europeos que tiene su población, ha consolidado denominaciones comunes a las de la U.E.).

En este contexto, Australia, sus empresas, podrán seguir utilizando muchas de ellas, pero la Unión Europea ha logrado blindar 165 IGP´s en alimentos y 263 IGP´s en bebidas (entre estas IGP´s protegidas están el queso manchego y el vino de Jerez).

En definitiva, siempre en mi opinión, claro es, me parece que se trata de un buen acuerdo que, naturalmente, deberá ser bien gestionado por ambas partes y que abre importantes y nuevos horizontes a una Unión Europea que necesita liberarse, ante las crecientes complejidades mundiales, al menos parcialmente, de sus históricas dependencias comerciales.

Confiemos en que, en esta oportunidad, “los de siempre” lo entiendan así (incluyendo los y las plañideras) y nos ahorremos gratuitos e inútiles “shows callejeros”. Amén.

 

 

 

 

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM
Académico Numerario de la Real
Academia de Doctores de España

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