¿Jaque al consumo de carne en la U.E.?
En la “partida de ajedrez” que se juega desde hace unos años, básicamente a nivel político, en lo que atañe al consumo de carne por parte de los ciudadanos de la Unión Europea (U.E. – 27), la carne se ve cada vez más acosada y empieza a estar realmente mal posicionada en este tablero ajedrecista y a correr peligro de que el consumo de carne en la U.E. (al menos en el occidente de la misma) sufra un jaque.
Aunque cierto es que ya he escrito en otras oportunidades en el boletín de ÁGORA TOP GAN sobre este tema, me parece pertinente hacerlo otra vez esta semana, a raíz de las reacciones que generó, en el colectivo discente, mi exposición en clase de la prohibición, en la ciudad de Amsterdam (Países Bajos), a partir del próximo 1 de mayo, de la posibilidad de anunciar carne y productos cárnicos en espacios públicos (bien es cierto que esta publicidad, actualmente solo ocupa, en esta ciudad, del orden del 0,1 por 100 de la mencionada publicidad exterior).
Esta prohibición implicará, en principio, a la publicidad exterior como, por ejemplo, en marquesinas de las paradas de los autobuses, en las vallas publicitarias o en las zonas exteriores habilitadas para publicidad.
Este es un resultado, socialmente muy visible, de un proyecto manifiestamente “no – carne” que está llevando a termino la coalición Verde – Izquierda y el Partido para los Animales. Otras ciudades de los Países Bajos como, por ejemplo, La Haya, Nimega Utrecht o Haarlem, también han aprobado en su día (años 2022 – 2024) medidas similares y no soy capaz de ver dónde terminará todo esto. Aunque me perece que no se puede minusvalorar el efecto final de estas iniciativas.
El ideario de este Partido para los Animales de los Países Bajos se fundamenta en generar una política más amigable con los animales (por ejemplo, poniendo escaleras en los bordes de los canales para evitar que los gatos se ahoguen); en defender los derechos de los animales y en luchar por el bienestar de los mismos. El partido está presente en la Cámara de Representantes y pretende, ni más ni menos, que “dar voz política a los animales”.
En este contexto, cabe citar, aunque en otro orden, pero también limitando en esta oportunidad y en los comedores escolares, el consumo global de carne (y, por esta razón lo traigo a colación en esta nota), en España, está el Real Decreto 315/2025, de 15 de abril del año pasado.
Es, en mi opinión, un Real Decreto cuantitativa y globalmente adecuado, positivo y necesario, pero de muy compleja aplicación práctica en no pocos casos porque no lo enmarca cualitativamente en razón de su propia dificultad.
En él se establecen las normas de desarrollo de la Ley 17/2011, de 5 de julio que se refiere a la seguridad alimentaria y a la nutrición, destinada al fomento de una alimentación saludable y sostenible, en los centros educativos.
Con la mencionada finalidad, el Real Decreto establece que, en estos comedores escolares, debe proporcionarse a los alumnos como plato principal en los almuerzos: pescados (de una a tres raciones por semana); huevos (de una a dos raciones por semana); carnes (máximo tres raciones por semana) y de ellas, carne roja, máximo una ración a la semana; carne procesada (máximo dos raciones al mes).
La realidad actual es que, ante el precio que tiene en general en el mercado la carne de vacuno, su presencia semanal en muchos de estos comedores es casi simbólica y la representa, en el ítem de la carne, fundamentalmente, la carne de pollo (y no precisamente pechuga). Por otra parte, la carne de cerdo se enfrenta al problema de los centros educativos que tienen alumnos que profesan la religión musulmana.
En definitiva, y resumiendo, la carne, insisto básicamente de ave, está presente en no pocos de estos comedores escolares españoles, solo una vez, máximo dos veces, a la semana y resulta un factor más que penaliza, en esta oportunidad vía legislativa, el consumo de carne a una parte significativa de nuestra población. Y esta realidad tiene, queramos verlo o no, repercusiones sociales a medio y largo plazo.
Y es que, como dice aquel viejo adagio: “una cosa es predicar y otra, muy distinta, dar trigo”.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM
Académico Numerario de la Real
Academia de Doctores de España


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