Avileña negra-ibérica: Patrimonio de la Humanidad

Vaca Avileña Negra Ibérica pastando en la Sierra de Gredos (Navarredonda de Gredos)

Rebaño de vacas Avileña Negra Ibérica alcanzando la cima del puerto del Pico por su cara sur por la calzada romana (Ávila). Elaboración propia.
Patrimonio de la Humanidad son lugares como Machu Pichu en Perú, la Gran Muralla China o la ciudad de Petra en Jordania, título que es concedido por la UNESCO cuando algo cumple ciertos criterios de valor universal excepcional. En España, destacan ejemplos como la Alhambra de Granada, la ciudad vieja de Ávila y sus Iglesias extramuros, y a más de uno nos gustaría también, que el estadio Santiago Bernabéu lo fuera, no tanto por su novedosa arquitectura, sino más bien por los trofeos que alberga su museo interior …
Pero no quiero desviarme entre mis pasiones futboleras y si ganaderas, y volviendo a lo que iba diciendo. En la provincia de Ávila, además, habita una raza de vaca única, la Avileña-Negra Ibérica, qué se caracteriza por su elevada fertilidad, rusticidad y calidad de carne. Está considerada como una raza autóctona de fomento, protegida y promovida por la Real Federación Española de Asociaciones de Ganaderos de Ganado Selecto (RFEAGAS) y su asociación nacional, conocida como Real Asociación Española de Raza Avileña Negra-Ibérica (AEANI).
A 31 de diciembre de 2024, constaba de una población de 6.723 reproductoras que han sido inseminadas en pureza y 4.861 cruzadas con sementales de raza foránea (Ministerio de Agricultura de España). Representan apenas el 0,5 por ciento del total de vacas nodrizas del país, pero tienen un importante peso dentro del conjunto de razas puras y un futuro prometedor por razones indiscutibles.
Por un lado, su carne, bien manejada y avalada por la IGP Carne de Ávila, puede competir sin complejos con las mejores, incluso en plena era del Wagyu y Angus. Además, su producción es característica en extensivo, pastando en libertad en espacios naturales y arraigada profundamente al territorio, sirve tanto como un aprovechamiento ganadero fijando población en el medio rural, así como de cortafuegos, protegiendo y conservando el medio ambiente en lugares de alto valor ecológico.
Por otro lado, por su moderado peso adulto, bajas necesidades de mantenimiento y elevada tasa de transformación del pasto tiene una elevada capacidad de adaptación al medio, pudiendo habitar desde las altas cumbres de la sierra de Gredos, hasta las extensas llanuras de la dehesa extremeña.
De hecho, aún se la puede ver trashumando una vez al año por largas veredas hacia el norte, como en tiempos de la Mesta de 1273, recorriendo parte de la Cañada Real Leonesa para superar el puerto del Pico por su calzada romana y alcanzar los pastos de verano al otro lado de la ladera abulense.
Sumado a esto, goza de una estructura ganadera muy bien organizada apoyada por un esquema de mejora genética solido gestionado por el INIA que la hacen de ella, año a año, un animal más dócil y con mejores rendimientos productivos y de calidad de carne. Situándola en la actualidad, como una de la raza más fértil de todas las que habita la península ibérica y como he dicho antes, de mejor calidad de carne.
Tanto es así, que muchos ganaderos tras múltiples ensayos con razas foráneas y sus cruces, consideran a ésta como la opción que mejor se adapta a sus intereses. Es indudable que se trata de una raza de futuro, y prueba de ello es que en la última subasta celebrada el XLIX Concurso Subasta Nacional de la Raza Avileña-Negra Ibérica, se alcanzó de manera imprevista máximo histórico de ventas por cuarto año consecutivo, al registrarse pujas que sumaron 258.000 euros, cifra que supera en un 41 por ciento los 152.020 euros obtenidos el año anterior.
Y también de presente: en las fechas navideñas, si quieren triunfar, les recomiendo elegir un buen solomillo de ternera de Ávila como plato principal. No es que vuelva a dejarme llevar por mis pasiones castellanas; simplemente hay argumentos técnicos suficientes para así creerlo. Su calidad lo está consolidando como un producto gourmet cada vez más apreciado, gracias a unas características universales excepcionales que casi lo harían merecedor de un título de patrimonio gastronómico de la humanidad.

Guillermo Usero Alonso, PhD.
Ingeniero Agrónomo/ Zootecnista
Doctor en genética y nutrición porcina.


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