Piedra en el camino del acuerdo Unión Europea-Mercosur

Realmente no me resulta nada fácil, en algunas ocasiones y lo explicito, aquí y ahora, fundamentalmente para nuestros lectores de LATAM, entender, desde una perspectiva fundamentalmente técnica, como lo comentaba este último fin de semana pasado, con un grupo de mis discentes al Master, con formación básicamente económica, lo que está aconteciendo en Bruselas.

Me refiero, en este caso, a que el Parlamento Europeo (PE) ha paralizado, al menos temporalmente, el acuerdo de la Unión Europea con el Mercosur y lo ha hecho al remitirlo para su análisis jurídico al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que tendrá que pronunciarse.

Es verdad, que la moción ha sido promovida por los grupos de la Izquierda y de los Verdes, pero ha contado con el apoyo de eurodiputados de todos los otros grupos políticos.  Se trata de que el TJUE evalúe jurídicamente si el acuerdo U.E. – Mercosur es compatible con el derecho comunitario.

Al final, la petición, que la Comisión ha lamentado profundamente, ha salido adelante, por menos de una docena de votos (334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones) y pone, al menos inicialmente, en riesgo el acuerdo firmado después de más de 25 años de negociaciones y, paralelamente, demanda más paciencia a los países actualmente integrantes del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).

Este resultado pone bien de manifiesto la realidad de una Eurocámara profundamente dividida en este tema, poniendo también en evidencia, en cualquier caso, la futura complejidad con que se enfrenta, al menos teóricamente, el acuerdo y pone en duda algo muy importante, a nivel internacional, la fiabilidad comercial de la U.E. – 27.

Obviamente, la U.E. podría hacer entrar en vigor el acuerdo de forma provisional, pero esta decisión no parece exenta de dificultades y problemas (un centenar de eurodiputados ya ha presentado una moción en la que solicitan al TJUE que se manifieste si es legal aplicar el acuerdo de manera provisional).

En este sentido, el propio presidente de la comisión de comercio de la Eurocámara, el señor Bernd Lange, ha informado que el Comisario Europeo de Comercio, el señor Maros Sefcavic, le ha asegurado que no se optará por la aplicación provisional del acuerdo sin antes haber generado una consulta al Parlamento.

En este marco tan complejo generado y que responde a los deseos, por ejemplo, de Francia y Polonia, estoy personalmente muy de acuerdo con el canciller alemán, el señor Friedrech Merz, quien ha afirmado que el Parlamento Europeo no ha sabido considerar, ni valorar, adecuadamente la compleja situación geopolítica actual (empezando por las presiones políticas, con fondo comercial, de los EE.UU.).

Lo cierto es que si el TJUE emitiese una opinión negativa al mencionado acuerdo imposibilitaría su entrada en vigor definitiva y podría demandar, incluso, que el texto original fuere modificado antes de poder ser considerada su aplicación final.

Y mientras tanto siguen las protestas masivas del “mundo rural” contra el acuerdo, con tractoradas y manifestaciones, a lo largo y ancho de la Unión Europea (U.E. -27).

En estos momentos, ante la complicada y difícilmente entendible, al menos para mí, situación creada en el seno de la propia Unión, tengo que confesar, con toda humildad, que no soy capaz de vislumbrar cuándo, cómo y dónde, terminará definitivamente el tema del acuerdo U.E. – 27 – Mercosur.

Pero, esto es lo que hay en el mes de enero de este año 2026 y no hay más cera que la que arde.

 

 

 

 

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM
Académico Numerario de la Real
Academia de Doctores de España

 

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