Piau y el Porco Do Cerrado: una heterosis perfecta

Cerdas Piau. Núcleo Genético. Núcleo de Estudos em Produção de Suínos (NEPSUI). Universidad de Minas Gerais, Montesclaros (Brasil).

Fuente: Elaboración propia.

Continuando con la trilogía de notas técnicas acerca de razas de cerdo graso que empecé hace algunos números del boletín, aprovecho este, como no podía ser menos, para escribir algunas líneas acerca de la raza Piau.

Después de mi estancia de doctorado en Brasil, hace algunos años (finales del veintiuno, tampoco hace tanto, no se vayan a pensar), tenía este tema pendiente.

En aquellos días, pude conocer y colaborar de primera mano en un proyecto de investigación liderado por el profesor Bruno Alexander Nunes Silva en su granja Núcleo (NEPSUI) del campus de Montesclaros de la Universidad de Minas Gerais (UFMG), que me fascinó y pivotaba alrededor de esta raza: la cría y promoción del Porco do Cerrado.

La raza Piau es una raza puramente brasileira, se considera una de las razas nacionales más importantes del país, es rústica, de baja prolificidad, crecimiento lento y elevada aptitud adipogénica, lo que le confiere una calidad de carne excelente.

La raza probablemente surgió en la parte sur del estado de Goiás, la región del Triángulo Mineiro (Estado de Minas Gerais) y el estado occidental de São Paulo, donde se adaptó perfectamente a las condiciones climáticas de la zona y a una producción artesanal. Piau proviene del Tupí, significa que tiene manchas, y tiene características morfológicas tanto asiáticas como europeas (capa blanco-crema con manchas negras o rojas; pelo liso uniformemente distribuido; perfil rectilíneo de la cabeza o subconcavo; orejas tipo ibérico o asiático).

En origen, no es un cerdo nativo de la fauna brasileña, es una raza que se ha ido construyendo por el cruzamiento de diferentes razas, todas ellas traídas de fuera y cuya base fue la de algunos especímenes que llegaron en las expediciones del siglo XVI desde la península ibérica. El inicio de la selección del cerdo Piau data del 1939 en la Granja Experimental de São Carlos, São Paulo.

Fue la primera raza nacional registrada en la Asociación Brasileira de Criadores de Suinos en el año 1989. Y desde el año 1998, se lleva a cabo el programa de conservación de esta raza en la Universidad Federal de Viçosa que junto a la UFMG desarrollan diversos proyectos de investigación. Entre estos, destaca el diseño de un sistema de producción tradicional de carne de cerdo local de Brasil, impulsado por los productores de la región de Minas Gerais bajo la marca Porco do Cerrado.

El termino Cerrado hace referencia al bioma de sabana tropical más diverso del mundo característico de la zona. Y el objetivo del proyecto es crear una marca de carne y embutidos de cerdo de proximidad (kilómetro cero), dirigida al sector gourmet y basada en la cría tradicional del cerdo de raza Piau, cruzado al 50 % con Duroc, con el doble propósito de conservar la raza e impulsar la economía local.

La iniciativa se lleva a cabo en colaboración con cooperativas de pequeños agricultores e industriales cárnicos, y abarca todo el proceso productivo: desde la investigación de un control genético para mejorar la raza pura y el estudio de la heterosis obtenida en el cruce con Duroc, hasta el diseño de un programa de cría específico y la creación de una marca de producto con alto valor añadido.

En este contexto, resulta fundamental destacar el concepto de heterosis y la importancia en la elección de los planteles de reproductores puros, para garantizar los mejores resultados. Según el libro de genética cuantitativa de Falconer y Mackay (1996) (un libro muy “facilito” de leer …), la heterosis se define como el fenómeno inverso de la depresión consanguínea y su valor tras el cruzamiento entre dos poblaciones depende del cuadrado de la diferencia entre las frecuencias génicas de ambas. Cuanto mayor diferencia y homocigosis expresen los caracteres, mayor será su heterosis y el rendimiento promedio de la descendencia cruzada superará al de sus progenitores.

O lo que es lo mismo, el cruce de estás dos razas puras con sus genes descritos por combinaciones alélicas tan diferenciadas, nos proporcionará una heterosis positiva en la expresión de caracteres tan interesantes como, la grasa infiltrada, la velocidad de crecimiento, rendimiento de canal y piezas nobles o el tamaño de camada de su descendencia. Una carne de altísimo valor gastronómico, equilibrada en sabor y textura, idónea para su consumo en fresco y la elaboración de embutidos.

Estas iniciativas de recuperar lo tradicional con la última tecnológica disponible promovidas por mi amigo, el Profesor Bruno Silva, son las que realmente ayudan a hacer un mundo mejor, más diverso, sostenible y justo. Y al parecer nos enseñan que hay vida más allá del jamón Ibérico o el de Parma.

 

 

 

 

 

 

Guillermo Usero Alonso, PhD.
Ingeniero Agrónomo, Zootecnista
Doctor en genética y nutrición porcina.

 

 

 

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