Galicia: combatir los incendios forestales con gestión agroforestal inteligente
Según ha publicado el Grupo CAJAMAR, citando a Efeagro, el proyecto, que se desarrolla en Galicia —una de las regiones más golpeadas por el fuego junto a Castilla y León—, propone identificar áreas con mayor potencial para usos agroforestales como herramienta clave para crear territorios más resistentes frente a los grandes incendios.
La gran novedad de esta propuesta está en su enfoque integrador. Por primera vez en España, un modelo de gestión territorial combina de manera simultánea cuatro factores esenciales: fuego, paisaje, biodiversidad y actividad agrícola.
Hasta ahora, las comunidades habían trabajado alguno de estos elementos por separado, e incluso se había ensayado un pequeño piloto en la reserva transfronteriza Gerês – Xurês, pero nunca con una visión tan global.
El proyecto, denominado ‘Paisajes resilientes’, está liderado por Adrián Regos, investigador al frente del grupo de Ecología del Paisaje en la Misión Biológica de Galicia (MBG). Arrancó en el último trimestre de 2025 y tiene un horizonte de cuatro años.
El contexto que sustenta esta iniciativa es conocido, pero alarmante. El abandono del mundo rural, la desaparición de los usos tradicionales de la tierra y el avance del cambio climático han alterado el régimen histórico de incendios —el patrón natural del fuego en cada ecosistema—. El resultado son episodios como los vividos en Ourense: megaincendios imposibles de controlar, incluso con todos los recursos disponibles.
Ante esta situación, el CSIC plantea incorporar una perspectiva fire-smart en la planificación territorial, es decir, territorios que consideran el fuego como una variable estructural y no como una amenaza puntual.
La metodología consiste en localizar las zonas más adecuadas para actividades como la viticultura, la producción de castaña o la explotación maderera, evaluando además cómo les afectará el cambio climático en las próximas décadas. Una vez identificadas, el equipo analizará si la intensificación de estos usos contribuye a generar paisajes más resistentes al fuego.
«Se trata de paisajes que no solo aportan beneficios económicos y están adaptados al clima futuro, sino que también influyen en el régimen de incendios«, explica Regos.
Aunque el proyecto está en fase inicial, Regos anticipa tendencias que marcarán el futuro gallego. El cambio climático ampliará la zona de paisaje mediterráneo, hoy concentrada en Ourense y las sierras orientales, lo que favorecerá cultivos como la vid.
Por el contrario, especies propias de climas húmedos se desplazarán hacia el noroeste, modificando el mapa vegetal y condicionando qué aprovechamientos son viables y dónde.
Los modelos también integrarán áreas críticas para la biodiversidad, generando un algoritmo capaz de optimizar qué zonas priorizar para cada actividad.
El resultado no será un informe académico, sino una herramienta práctica para administraciones, comunidades de montes, agricultores, viticultores y el sector agroforestal.
Regos defiende una gestión proactiva: «No tiene sentido invertir en zonas que sabemos que no serán adecuadas en el futuro, cuando hay otras con mayor potencial«.
El investigador pide superar el criterio exclusivo de rentabilidad a corto plazo. Actividades agrícolas en zonas de montaña se descartan por no ser «rentables«, ignorando beneficios como la protección del territorio o la regulación del fuego.
«Hay prácticas denostadas o infrafinanciadas que fueron esenciales para mantener un régimen de incendios que hoy está alterado«, subraya Regos.
El mensaje es claro: la gestión integral y proactiva del territorio es la clave ante el nuevo escenario de incendios. Apostar solo por la extinción es una estrategia fallida.
«Más medios y más dinero no resolverán el problema«, sentencia el investigador, que reclama un cambio de paradigma en la relación con el fuego, el paisaje y el territorio.
Si este modelo gallego demuestra su eficacia, podría replicarse en otras regiones españolas con retos similares, convirtiendo a Galicia en laboratorio de una nueva forma de convivir con el fuego.




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