Unas breves reflexiones finalizando el año 2025

Este año 2025, que se encuentra ya en su recta final está siendo, para la mayoría de nosotros, un año realmente complicado en muchos sentidos.

Esta complejidad ha llegado a afectar, como no podía ser de otra forma, a nuestras realidades y a nuestras conductas, empezando por lo que atañe a la cesta de la compra y, en ella, al consumo de las carnes naturales. El mismo, desde una perspectiva cuantitativa global, se ha mantenido en estos dos últimos años (2024 – 2025), después de su espectacular caída a lo largo del periodo 2000 – 2023.

En él, actualmente, el volumen el consumo de ave ya se acerca al 50 por 100 del total (> 48 por 100), porque esta carne es percibida, por el consumidor, como una opción saludable, equilibrada y asequible; en segundo lugar, se sitúa la carne de porcino (≈ 33 por 100), seguida de a carne de bovino (≈ 14 por 100); la de ovino y caprino (≈ 2,6 por 100) y por un ≈ 2,4 por 100 de otras carnes (conejo, solípedos, etc.).

Un caso aparte lo constituye el consumo del huevo. A pesar de ser el producto básico que más se ha encarecido en los últimos 18 meses (el índice de precios se acerca al 170), su consumo no solo se ha mantenido, sino que ha seguido creciendo (en unidades de consumo aparente per cápita, aunque ha disminuido significativamente el gramaje medio).

El huevo, en términos generales, es percibido positivamente, como un alimento saludable, versátil y asequible en términos relativos, incluso cuando sus precios son elevados. Por esta razón, su demanda. con la expuesta reducción del gramaje medio, sigue siendo muy firme.

Obviamente, en esta realidad tiene mucho que ver la situación económica media real de nuestros consumidores, en España.  De acuerdo con un estudio publicado recientemente por STATISTA, el 41 por 100 de los habitantes de nuestro país, que lidera este parámetro, se muestra preocupado por su futuro financiero, a pesar de los mensajes optimistas que emite el gobierno regularmente.

Lógico ante la realidad inflacionaria que sufrimos, abonada por declaraciones como las recientes de la señora vicepresidente anunciando una “subida sin precedentes” del SMI.

Claro que, aquí, no estamos solos. En Estados Unidos este porcentaje de consumidores preocupados es del 37 por 100; en Alemania del 35 por 100; en Gran Bretaña del 32 por 100; en Irlanda del 27 por 100 y en Canadá, afortunados ellos, es sólo del 13 por 100.

Por otra parte, nuestros ganaderos viven inmersos, finalizando este año 2025, en una clara nube de “angustia de naturaleza sanitaria”.

En efecto, la presencia y/o la amenaza real, de ciertas enfermedades tales como, por ejemplo, la Dermatitis Nodular Contagiosa (DNC), la Gripe Aviar o Influenza Aviar (especialmente la cepa H5N1), con cientos de grullas afectadas, la Lengua Azul o, últimamente la Peste Porcina Africana (PPA), les quita el sueño.

En efecto, su presencia, en la granja, comporta el vacío sanitario de la misma dado que, de acuerdo con la actual normativa vigente en la U.E. – 27, se ven obligados a sacrificar a todo el ganado de la granja. en cuanto aparece un positivo.

A pesar de todo lo expuesto, y por otras varias cuestiones, que podría añadir a esta nota, no solo deseo a todos ustedes unas muy FELICES FIESTAS sino, sobre todo, un año 2026 significativamente mejor, realmente mejor, que este 2025 que está concluyendo.

No va a ser fácil con “la que está cayendo”, pero seamos optimistas´; ya saben: “la esperanza es lo último que hay que perder”.

Hasta el 2026, que ya ha “roto aguas”.

 

 

 

 

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM
Académico Numerario de la Real
Academia de Doctores de España

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *