Robobank anticipa la caída de la producción de vacuno y de porcino
Según ha publicado la revista digital CÁRNICA, la producción mundial de proteína animal seguirá perdiendo ritmo en 2026 y, por primera vez en seis años, se registrará una reducción conjunta en la producción de las principales especies terrestres, con caídas en porcino y vacuno. Así lo recoge el último informe de perspectivas de Rabobank, que analiza los factores cíclicos y estructurales que están redefiniendo el mercado global de proteína animal.
Según Rabobank, los productos del mar seguirán siendo el motor del crecimiento, seguidos por la carne de aves, mientras que cerdo y vacuno retrocederán en volumen, rompiendo una tendencia de expansión continuada desde hace más de un lustro.
Aunque Rabobank prevé que los costes de los piensos se mantengan relativamente estables, el sector tendrá que lidiar con otros elementos que presionarán los márgenes:
- Oferta más ajustada de proteínas animales.
- Mayor volatilidad de los mercados y de los costes comerciales.
- Impacto de las enfermedades animales en producción y comercio.
Según Rabobank, los procesadores se enfrentarán a problemas recurrentes de infrautilización de capacidad y a posibles interrupciones comerciales ligadas a aranceles y medidas proteccionistas. Todo ello puede elevar costes, frenar la demanda y, en última instancia, estrechar los márgenes a lo largo de la cadena.
En este contexto, la entidad subraya que tanto en mercados maduros como en emergentes será crítico mejorar la eficiencia y la productividad tanto en granja como en industria.
Con una desaceleración prevista del PIB mundial en 2026, Rabobank espera que los consumidores sigan muy sensibles al precio y ajusten sus patrones de consumo de proteína animal.
La entidad anticipa que las dinámicas de precios serán distintas entre categorías (marino, aves, porcino, vacuno). También vaticina que la presión sobre el bolsillo llevará a cambios de unas proteínas a otras, buscando opciones más asequibles.
Sin embargo, Rabobank matiza que la sustitución no siempre es directa: determinadas proteínas, especialmente las asociadas a productos de mayor valor añadido o calidad percibida, no se ven como equivalentes a otras alternativas más baratas.
A pesar de la sucesión de crisis, Rabobank destaca que el comercio internacional de proteína animal ha mostrado una notable resiliencia. El sector exportador ha apostado por estrategias de concentración y anticipación que han permitido mantener volúmenes razonables en un entorno de volatilidad y cambios en los aranceles, que están modificando los flujos globales.
Según Rabobank los desequilibrios entre oferta y demanda seguirán intentando ajustarse durante 2026. Asimismo, las tensiones geopolíticas y la evolución de las políticas comerciales seguirán condicionando el comercio. Y, por último, apunta a que los nuevos acuerdos comerciales podrían actuar como impulso parcial para algunos flujos.
El informe advierte de que los brotes de enfermedad han perturbado el comercio, reducido márgenes y presionado la productividad. Además de amenazas conocidas como la peste porcina africana o la gripe aviar, Rabobank menciona la aparición o expansión de otras enfermedades como la del gusano barrenador del Nuevo Mundo; lengua azul; fiebre aftosa o la dermatosis nodular contagiosa.
Mientras algunos brotes son de corta duración, otros se cronifican, obligando al sector a reforzar la bioseguridad y a explorar nuevos enfoques de gestión sanitaria. Rabobank subraya que esas soluciones no son sencillas: exigen valorar el impacto en cadena de suministro, comercio y percepción social.
En un entorno operativo cada vez más incierto, Rabobank advierte de que los riesgos ligados a la sostenibilidad —especialmente los relacionados con clima y naturaleza— pueden agravar o mitigar los riesgos empresariales.
Para las compañías de proteína animal, abordar el riesgo de forma integral ya no es opcional, según Rabobank. El impulso regulatorio, con más legislación sobre divulgación financiera relacionada con el clima, está llevando la sostenibilidad al centro de la planificación estratégica.
El informe también apunta a la tecnología como palanca clave para ayudar a las empresas de la cadena de proteína animal a gestionar riesgos operativos y avanzar en sus objetivos de sostenibilidad.
Rabobank observa que:
- La inversión tecnológica sigue siendo limitada en el sector.
- El interés de los inversores por la inteligencia artificial (IA) puede abrir oportunidades para ganaderos y procesadores.
- No todas las aplicaciones de IA serán disruptivas, pero una integración estratégica en los flujos de trabajo puede traer avances significativos en una industria tradicionalmente lenta en la adopción de nuevas tecnologías.
Como conclusión, Rabobank señala que, para afrontar los desafíos y aprovechar las oportunidades de este entorno cambiante, las empresas de proteína animal deben:
- Diversificar y consolidarse donde tenga sentido,
- y adaptar sus carteras a las preferencias cambiantes de los consumidores,
equilibrando producción, riesgos sanitarios, exigencias regulatorias y demanda en los diferentes mercados.
Según Rabobank, quienes consigan ganar eficiencia, gestionar mejor el riesgo sanitario y climático, y utilizar la tecnología de forma inteligente estarán en mejor posición para defender márgenes en un 2026 de crecimiento más lento y mayor presión competitiva sobre la proteína animal.




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