Propiedades nutricionales de la carne de conejo: equilibrio entre sabor y bienestar

Versatilidad, tradicionalidad, gran sabor y textura… estas son algunas de las propiedades que asociamos a la carne de conejo, pero, si hay un aspecto de esta carne que destaca especialmente sobre otros alimentos, es su valor nutricional.

La carne de conejo es un alimento fundamental dentro de una dieta saludable por ser blanca, magra y muy ligera y digestible. Se puede incluir en una alimentación variada para cualquier edad y situación fisiológica, incluso desde la infancia temprana, ya que los nutricionistas recomiendan que los niños de entre 6-7 meses empiecen a comer carne blanca.

Si analizamos su composición, encontramos que la carne de conejo tiene un altísimo contenido en proteínas, alrededor de 20 a 22 gramos por cada 100 gramos de carne, que además son de un alto valor biológico por su alto contenido en aminoácidos esenciales, es decir, aquellos que nuestro organismo no puede producir por si mismo y debemos incorporar a través de la alimentación.

Además, su contenido en ácidos grasos es muy bajo, y la mayoría de son del tipo insaturado. Presenta bajos niveles de colesterol y sodio, lo que la hace adecuada para muchas dietas terapéuticas.

También es una rica fuente de vitaminas del grupo B, que son esenciales para obtener energía y mantener en buen estado el sistema nervioso, y minerales como hierro, fósforo, potasio y zinc. Se suma a estas propiedades un contenido muy bajo en purinas y nulo en ácido úrico.

Todo esto se traduce en beneficios muy claros para la salud. Por su alta cantidad de proteínas, ayuda a mantener y desarrollar la masa muscular. Su bajo contenido en grasas saturadas, junto a los bajos niveles de colesterol y de sodio, favorecen la salud cardiovascular. Su bajo contenido en colágeno la hace también fácil de digerir, convirtiéndola en una carne ideal para niños, personas mayores o con digestiones delicadas. Además, a pesar de ser un alimento hipocalórico, aporta saciedad a las comidas, convirtiéndose así en un aliado para dietas de control de peso.

En un momento en el que la sociedad dedica cada vez más tiempo y recursos al deporte y a su alimentación, la carne de conejo se presenta como una opción ideal. Su perfil nutricional se adapta perfectamente a este tipo de alimentación por tratarse de una importante fuente de proteínas para la recuperación y reparación muscular, sumado a su bajo contenido graso que permite que este aporte proteico con incluya un exceso calórico. Asimismo, su alto aporte de vitamina B12 contribuye al metabolismo energético y su aporte de hierro y zinc favorecen la oxigenación y el rendimiento físico. Además, los últimos estudios revelan que su consumo tiene un efecto reductor en marcadores de fatiga como la urea y la Proteína C Reactiva. Estas características hacen que consumirla sea especialmente beneficioso como plato principal en comidas post-entrenamiento.

Es por todo lo expuesto, que la de conejo es una carne recomendada para ser consumida de 3 a 4 veces a la semana dentro de una alimentación saludable, no solo para una alimentación estándar, sino también en dietas especiales como de adelgazamiento; para enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, gota y enfermedades cardiovasculares; dietas de crecimiento y desarrollo; y dietas para deportistas.

Por último, en la línea de investigación del papel de la carne de conejo en dietas especiales, también están en curso otros dos trabajos de investigación: uno con deportistas de alto rendimiento para analizar los beneficios específicos que puede otorgar esta carne en la dieta de estos atletas; y otro con profesionales de la salud con el que se pretende identificar el papel de la carne de conejo en dietas especiales y sus beneficios en pacientes que padecen determinadas enfermedades crónicas.

 

 

 

 

 

Beatriz Messía´
Área Técnica
Intercun

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