Micotoxinas: el enemigo silencioso y cómo combatirlo

Imágenes: (1) https://www.istockphoto.com; (2) Innovative approaches for mycotoxin detection in various food categories. AMB Express 2024; link en SpringerOpen; (3) Wang X. et al. Molecular Aspects of Mycotoxins—A Serious Problem for Human Health. IJMS 2020;21:8187.
A sugerencia de mi estimado profesor y amigo, vuelvo a este medio para tratar de aportar “mi grano de cereal”, a la divulgación agronómica, y más concretamente a la importancia del, cada vez más extendido, enfoque “One Health”, al que aludo en anteriores artículos, al relacionar la sanidad vegetal con la alimentación del ganado (y la alimentación mundial). En este caso me centraré en las micotoxinas y su relevancia.
Las micotoxinas (aflatoxinas, ocratoxina A, fumonisinas, zearalenona, tricotecenos, entre otras), según varios autores y organismos, son compuestos tóxicos producidos por hongos de géneros como Aspergillus, Fusarium o Penicillium que pueden crecer en las materias primas agrícolas y alimentos antes o después de la cosecha.
No obstante, el daño que estos metabolitos producen en las plantas y productos vegetales, como los cereales o semillas de oleaginosas, entre otros, (alteraciones fisiológicas, del endospermo del grano, mermas en la producción, etc.) no es el único…
Tras la recolección, al estar presentes en las materias primas vegetales los animales de producción las ingieren a través del piensos o forrajes, pudiendo causar efectos perjudiciales en estos y en humanos, como cáncer, toxicidad aguda, daño renal inmunosupresión, efectos nefrotóxicos o teratogénicos.
Además, en el caso de la dieta humana, existe también un riesgo de transferencia o carry over de micotoxinas a través del consumo de productos de origen animal, como leche, carne o huevos (OMS).
Efectivamente, las micotoxinas comprometen la seguridad alimentaria en el más amplio de los sentidos al suponer una amenaza para la inocuidad y para el abastecimiento de las materias primas, siendo , en definitiva, de acuerdo con la FAO “una amenaza silenciosa para la salud vegetal, para los animales y para los humanos”. Además de contribuir al desperdicio alimentario, al incrementar los lotes rechazados, las interceptaciones en el control oficial o la retirada de productos.
Mucho se ha estudiado sobre este asunto de calado para la seguridad alimentaria, pero continúan surgiendo interrogantes y retos, como, por ejemplo, sobre la implementación de la economía circular y la valorización de residuos agroalimentarios sin introducir micotoxinas en ningún eslabón de la cadena.
Además de controlarse a nivel institucional y normativo, a nivel nacional e internacional (como en el Codez Alimentarius), mediante el establecimiento de límites máximos permitidos, o bien recomendados, las micotoxinas se combaten desde distintos frentes.
En campo, garantizando la sanidad vegetal del cultivo, para prevenir, eliminar y controlar la aparición de los hongos que las producen: con variedades más resistentes, un adecuado riego/drenaje, controlando los insectos vectores, mediante fungicidas, etc.
Tras la cosecha, la batalla prosigue durante el transporte y almacenamiento de la materia prima, dos puntos críticos en los que controlar los factores temperatura y humedad, e incluso otros como la luz o el tiempo, es determinante para minimizar la proliferación de los organismos productores de estas toxinas.
Finalmente, durante la fabricación de alimentos y piensos, sólo algunas micotoxinas termosensibles, pueden ser eliminadas total o parcialmente, mientras las demás persisten (EFSA). Siendo la co-contaminación , por varias micotoxinas presentes simultáneamente, algo común, según destacan agencias como la EFSA, además de un reto y reisgo añadido.
Sin duda, combatir las micotoxinas resulta también fundamental para evitar la reducción del rendimiento económico de agricultores, ganaderos e industriales consecuencia de éstas, por lo que su prevención y control, más que un incremento de los costes de producción es en realidad una inversión: una inversión en la sanidad (que sólo es una: “One health”), para la que deben movilizarse recursos, tanto públicos como privados.
En este sentido puede que la propuesta de la Comisión Europea de julio de 2025, sobre el próximo Marco Financiero Plurianual de la UE 2028-2034 (y la PAC post 2027) sea una oportunidad. Pues esta , entre otros, pone un foco especial en “la protección de las personas y el desarrollo de la preparación y resiliencia para hacer frente a nuevos retos”.
Un gran objetivo para el que es necesario disponer de un sistema agroalimentario resistente, en el que el control de las micotoxinas en toda la cadena alimentaria, aunque no es novedad, es un elemento indispensable.

Carmen Morera Martínez
Cuerpo de Ingenieros Agrónomos del Estado
BIBLIOGRAFÍA
- FAO (2023) Mycotoxins: A silent risk to plants, people and animals.
- FAO (2021) Food Loss Analysis: Causes and Solutions.
- FAO (2020) Preventing mycotoxin contamination in food and feed.
- EFSA (2024) Mycotoxins Topic Overview
- OMS (2023) Fact Sheets- Micotoxinas
- Sitio web Micotoxin (MycotoxinSite.com).
- Perincherry, L., Lalak-Kańczugowska, J., & Stępień, Ł. (2019). Fusarium-Produced Mycotoxins in Plant-Pathogen Interactions. Revista Toxins, 11(11), 664.https://doi.org/10.3390/toxins11110664
- Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. (2015). Recomendaciones para la prevención, el control y la vigilancia de las micotoxinas en las fábricas de harinas y sémolas. Gobierno de España.
Comisión UE (2025) Explicación del presupuesto de la UE para el período 2028-2034 https://commission.europa.eu/topics/budget/eu-budget-2028-2034-explained_en



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