La Unión Europea aplicará más controles en sus fronteras
La Unión Europea ha reaccionado y se presta a atender una demanda que llevamos mucho tiempo formulando. Así, el comisario de Salud y Bienestar Animal, el señor Olivér Várhelyi, ha hecho oficiales diversas medidas destinadas a reforzar los controles en las fronteras de la Unión Europea (U.E. – 27) y también en Terceros Países.
El objetivo primero de las mismas es el de asegurar que los ciudadanos de la Unión puedan tener garantizado en el futuro los más altos niveles de seguridad alimentaria, tanto si los alimentos se han producido en el U.E. – 27 como si viene del exterior.
En este contexto, no cabe olvidar que, en la actualidad, una de las prioridades clave de la Unión Europea es preservar la salud de sus ciudadanos. Ello implica garantizar la seguridad alimentaria, tanto si los alimentos se producen en la U.E. – 27, como si proceden del extranjero.
Hoy, la Unión Europea, como tantas veces lo he expuesto en mis conferencias, ya cuenta con algunas de las normas de seguridad alimentaria, sanidad animal y fitosanitaria, más estrictas del mundo.
Las mismas tienen como objetivo proteger no solo a los ciudadanos de la Unión, sino también a nuestro sector agrario y al medio ambiente.
Por esta razón, la finalidad de todas estas nuevas medidas, aplicables a todos nuestros socios comerciales, incluyendo, lógicamente a LATAM, y que no son negociables, es que todos los animales vivos, los alimentos, los piensos, las plantas y los productos vegetales que entren en el territorio de la Unión cumplan los requisitos sanitarios y fitosanitarios (MSF) de la U.E. -27, así como determinados requisitos de bienestar animal.
Es cierto, que la U.E. – 27 ya cuenta con un sistema de controles oficiales de la cadena agroalimentaria que se fundamenta, por una parte, en la realización de controles en nuestras fronteras y que implican a animales, mercancías de origen animal (incluidos alimentos de origen animal, subproductos animales y productos reproductivos), así como a plantas, productos vegetales, determinados alimentos y piensos de origen no animal y determinados materiales que están en contacto con los alimentos.
También realizamos una gran cantidad de auditorías en terceros países para garantizar que el control in situ de la producción y las normas de control que en ellos se aplican, se ajustan a las exigidas por la Unión Europea (en este sentido puede servir de referencia lo acontecido, en su día, con la miel originaria de Argentina).
Las principales mejoras de las medidas de control a las que he hecho referencia en los párrafos que anteceden se pueden resumir en los siguientes puntos:
a. Un incremento, durante los próximos dos años, de un 50 por 100 en el número de auditorías realizadas en países no pertenecientes a la Unión Europea, manteniendo el actual nivel de control en los Estamos miembros (EE.MM.) de la U.E. – 27.
b. Un incremento del 33 por 100 de las auditorías en los puestos de control fronterizos de la Unión, para verificar que los EE.MM. están llevando a cabo inspecciones fronterizas de acuerdo con los requisitos de la Unión.
c. Un seguimiento más estrecho de los productos y de los terceros países que no cumplen las normas, aumentando la frecuencia de los controles en función de las necesidades que vaya surgiendo.
d. Creación de un Grupo específico de trabajo de la Unión, La finalidad es hacer más eficientes y eficaces los controles de las importaciones. Los mismos se centrarán fundamentalmente en los residuos de los plaguicidas, en la seguridad de los alimentos y de los piensos y en el bienestar animal
El mismo estudiará la posibilidad de adoptar medidas coordinadas de seguimiento de la Unión sobre productos importados específicos a partir de:
- La formación de unos 500 funcionarios de las autoridades nacionales sobre controles oficiales, a través de un programa específico a implementar en la Unión Europea.
- Garantizando la aplicación de todas las Normas actualizadas para poder permitir la importación de productos con trazas de pesticidas especialmente peligrosos, que están prohibidos en la U.E. – 27, de acuerdo con las normas internacionales que se han visto actualizadas recientemente.
A nadie se le oculta que, con estas medidas, se van a complicar ciertos aspectos del comercio internacional que atañen a los productos referenciados.
Pero esta mejora en los controles era absolutamente necesaria para, como ya se ha mencionado, mejorar la protección no solo de los ciudadanos de la Unión, sino también de su sector agrario y del medio ambiente.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM
Académico Numerario de la Real
Academia de Doctores de España




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