El impacto del jabalí en Castilla y León, según COAG
Según ha publicado AgroNews Castilla y León, el comunicado de prensa de la organización COAG asegura que el jabalí se ha convertido en una auténtica plaga debido a la rápida proliferación de ejemplares.
Según COAG, apoyándose en datos de la Fundación Artemisan, la población ha pasado de unos 200.000 ejemplares en 1990 a 1,3 millones en 2024, lo que supone un incremento del 550 %. Este crecimiento no se interpreta como un fenómeno natural, sino como la consecuencia directa de la “desidia administrativa” tanto del Ministerio como de la Consejería de Medio Ambiente.
COAG sostiene que esta densidad extraordinaria de animales explica la “huella casi macabra” que deja el jabalí en el campo español, afectando tanto a la agricultura como a la seguridad pública. La organización subraya que el problema ya trasciende lo meramente ambiental para convertirse en una cuestión económica y social de amplio alcance.
La nota de prensa dice que el jabalí arrasa campos agrícolas en numerosos puntos del país, incluyendo zonas extensas de Castilla y León. Los cultivos más afectados, según COAG, son trigo, patata, cebada, maíz, remolacha y girasol, especialmente durante los meses de primavera y verano. El comunicado recoge que las explotaciones agrarias sufren “visitas periódicas” que comprometen la viabilidad económica de muchas fincas, especialmente en las zonas rurales más despobladas donde la vigilancia es más complicada.
El comunicado de prensa asegura que el jabalí actúa como un vector de enfermedades que puede transmitir tanto a animales domésticos como a humanos. Entre las patologías destacadas se incluyen peste porcina africana (PPA), una enfermedad capaz de devastar el sector porcino, además de triquinosis, hepatitis E, salmonella y otras infecciones zoonóticas.
COAG cita un estudio de la Universidad de Castilla-La Mancha que documenta la capacidad del jabalí para transmitir virus como hepatitis E, encefalitis japonesa o nipah, y bacterias como salmonella, escherichia coli, campylobacter y leptospira.
Aunque la universidad matiza que se trata de situaciones particulares, COAG insiste en que el riesgo es suficientemente elevado como para exigir medidas urgentes.
La magnitud de este peligro sanitario se multiplica si se tiene en cuenta el peso económico del sector porcino en Castilla y León: la nota de prensa señala que la Comunidad cuenta con 4,7 millones de cabezas de ganado porcino, es la tercera región productora de España, supone el 17 % de la producción agraria regional (unos 2.400 millones de euros) y representa el 13 % de las exportaciones agroalimentarias.
Uno de los elementos más destacados del comunicado es el impacto del jabalí en la seguridad vial. COAG, con datos de la Dirección General de Tráfico y de las fundaciones AXA y “Ponle Freno”, afirma que:
- En España, el jabalí es responsable del 45 % de los accidentes de tráfico causados por animales, siendo el líder indiscutible del ranking.
- En Castilla y León, provoca casi 3.500 accidentes anuales, situándose como el segundo animal más implicado tras el corzo.
- Sin embargo, es el más peligroso: con aproximadamente la mitad de accidentes que el corzo, causa casi el mismo número de heridos (34 frente a 36).
- Burgos encabeza el ranking provincial de siniestros por fauna salvaje en todo el país.
COAG subraya que estos datos revelan la gravedad de una situación que, a su juicio, no está siendo abordada con la contundencia necesaria por las administraciones responsables.
La nota de prensa dice que las medidas de control cinegético anunciadas por la Junta de Castilla y León son un paso en la dirección adecuada, pero insuficiente. COAG sostiene que la caza deportiva, por sí sola, no basta para reducir la población de jabalí ni para frenar los daños que ocasiona. De hecho, la organización sugiere que la Junta debería haber incluido incentivos económicos para la extracción de ejemplares, tal como ya han adoptado comunidades limítrofes.
La propuesta de la organización agraria se basa en establecer un plan de trabajo continuado, sostenido en el tiempo, coordinado y financiado por las administraciones competentes, y ejecutado por profesionales especializados en control de fauna, no únicamente por aficionados o cazadores recreativos.
De acuerdo con el comunicado de prensa, el jabalí no solo ocasiona accidentes ni arrasa cultivos, sino que constituye un riesgo sanitario y económico de primera magnitud. Por ello, la organización agraria reclama una actuación firme y continua que permita reducir su densidad poblacional, minimizar los daños y proteger sectores estratégicos como el agroalimentario y el transporte.
La organización concluye que, sin una intervención coordinada y sostenida, Castilla y León —y el conjunto de España—, seguirá enfrentándose a un problema que amenaza la seguridad vial, la estabilidad económica del campo y la sanidad animal y humana.




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