Sostenibilidad en la producción del ganado porcino

Mucho se habla, en el caso del ganado porcino, de la producción sostenible en base a modelos intensivos.
En este ámbito, uno de los principales objetivos perseguidos, en la producción, es el de la reducción de la utilización de antibióticos, dado que las resistencias antibióticas constituirán, sin duda alguna, uno de los problemas biomédicos más importantes en los próximos años.
Si bien es cierto, que se ha avanzado mucho en la reducción de la utilización de los antibióticos en la producción porcina, todavía la misma no está siendo suficiente, quedando un largo camino por recorrer.
Necesitamos, en la práctica de la producción porcina (y también, claro es, en el caso de otras especies), nuevas herramientas y nuevos protocolos, para conseguir alcanzar unas producciones óptimas y rentables, sin requerir un uso elevado de antibióticos.
Últimamente estamos encontrando muchas evidencias de que la salud intestinal de los animales es clave para el mantenimiento de la salud global de las granjas. El eje intestino-pulmón es bidireccional; es decir, cualquier alteración digestiva tiene unas claras implicaciones en la inmunidad de los animales y, por lo tanto, en la susceptibilidad de los mismos a tener infecciones respiratorias recurrentes.
De la misma forma, las enfermedades respiratorias son capaces de producir disbiosis que pueden generar inflamación intestinal y, por lo tanto, una reducción del estatus inmunitario.
La higiene es otro pilar básico en la producción porcina, ya que la reducción de la presión de infección es la que, en una situación de equilibrio con el estatus inmunitario, establece la salud o la enfermedad de una base animal.
Una buena herramienta, para alcanzar, en la producción porcina, la mencionada reducción de antibióticos, es la del uso de ácidos de cadena media y corta y también de algunos flavonoides o probióticos.
Paralelamente el uso de autovacunas, con el fin de aumentar la inmunidad frente a enfermedades de las cuales no existen actualmente vacunas comerciales, nos aporta una reducción de la trasmisión horizontal (inmunidad de rebaño) y como consecuencia, una reducción en la trasmisión vertical de la madre a sus lechones.
Cierto es que necesitamos herramientas innovadoras como los biomarcadores, que nos indiquen, en poco tiempo (test rápidos), si tenemos una infección vírica o bacteriana.
De esta manera, los podemos utilizar para conocer si es necesario o no el uso de antibióticos en una población y, como consecuencia de ello, realizar un uso racional de los mismos.
El abordaje de la sanidad en las granjas es un reto que tiene una doble vertiente: la importancia que ésta tiene sobre la salud pública y su importancia en la producción y en la rentabilidad de la granja.
No hay que olvidar y debemos estar muy concienciados, que la sanidad de las granjas es importante en lo que atañe al hecho de potenciar y de suministrar unos alimentos de calidad a los ciudadanos. Por esta razón, la reducción del uso de antibióticos en la producción porcina debe ser una prioridad, ya que es uno de los principales indicadores de sostenibilidad en las granjas.

José Manuel Pinto Carrasco
Ingeniero agrónomo
Responsable de logística, SAT hnos. Chico SL.

Manuel Toledo Castillo
Veterinario
Jefe de producción, Agropecuaria Casas Nuevas



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