España y la lengua azul; una estrategia inadecuada
Llevo un par de semanas complicadas, en las que no lo estoy pasando nada bien desde una perspectiva profesional, tanto en alguna de mis actuaciones públicas, como también a la hora redactar estas breves notas para el boletín ÁGORA TOP GAN.
Y esto es así, porque me siento obligado a tratar, siempre desde un prisma, que pretendo esté caracterizado por la máxima humildad, ciertas situaciones sanitarias existentes actualmente en España, que afectan directa, técnica, económica y negativamente, a muchas de nuestras ganaderías.
Esta realidad, al menos desde mi perspectiva, es fruto, fundamentalmente, de la aplicación de unas estrategias globales no adecuadas, a nivel nacional. Ya sé que, en ocasiones, no es nada fácil, fundamentalmente por razones políticas y, por ende técnicas, armonizar y poner “bajos un mismo denominador” los criterios del Estado con el de las 17 Comunidades Autónomas.
Lo intenté explicar al escribir, primero acerca de la Dermatitis Nodular Contagiosa (DNC): después, acerca de la Influenza Aviar (IA) y ahora le toca el turno a la Lengua Azul.
La Lengua Azul es una importante enfermedad vírica, generada por un virus de la familia Reoviridae. La misma es transmitida por la picadura de ciertas especies de mosquito del género Culicoides.
Es una enfermedad de declaración obligatoria, que afecta a los rumiantes en general, tanto domésticos como salvajes, pero muy especialmente al ganado ovino (los bovinos y los caprinos, por ejemplo, no suelen mostrar signos de la enfermedad, aunque pueden actuar como portadores).
Lamentablemente, el virus se ha extendido en estos últimos meses por toda España, excepto en las Islas Canarias (que tienen estatus libre de la enfermedad), porque nuestro país, para mí, técnicamente, de manera difícilmente comprensible, se encuentra sin estatus sanitario.
Y esto es así, porque, en la actualidad, excepto en las Islas Baleares, no cuenta con un adecuado programa de control y erradicación (que, a mi entender, es absolutamente necesario y que sí tuvimos en el pasado).
En estos momentos tenemos presentes, en España, nada más y nada menos, que cuatro serotipos (1,3,5 y 8) y como ha puesto muy bien de relieve la Organización Colegial Veterinaria (OCV), la prevención es el medio más eficaz para combatir exitosamente esta enfermedad.
Esta prevención exige (remarco la palabra exige) una vacunación adecuada (según zona y serotipos registrados) para poder alcanzar, a nivel general, como mínimo, una tasa de cobertura del 80 por 100, que no sólo proteja a la exportación, sino también al comercio interior.
Hoy tenemos, fundamentalmente gracias a nuestro modelo autonómico, que no pocas veces se convierte en verdadera una “jaula de grillos” y al Comité de la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria Sanitaria de España (RASVE), exclusivamente un programa de vigilancia.
El mismo, solo “recomienda la vacunación” (lo que ha generado, como era de prever, al no haber ayudas económicas estatales a la misma, una muy baja cobertura de vacunación) permitiendo, además, el libre movimiento de animales por todo el territorio nacional peninsular.
Fue precisamente el comité RASVE quien, después de analizar la situación epidemiológica de la Lengua Azul en España, desde la aplicación de la Orden APA/229/2025, el que auspició (alegando el problema que existía para disponer de vacunas, especialmente frente al Serotipo 3 y para su adecuada aplicación, ante la presencia de cuatro serotipos), el cambio de estrategia en el programa nacional, favoreciendo, obviamente, como ya se ha mencionado la flexibilidad de las producciones y el movimiento de animales.
Para mí, la actual estrategia (y ya me perdonarán los profesionales que conforman el comité RASVE, aunque reconociendo las partes positivas de la misma), es claramente inadecuada, Aquí, “recomendar”, desde mi punto de vista, no es eficiente, ni es eficaz. Aquí, nos guste o no, hay que volver, con urgencia, a un programa serio de control y erradicación.
Aquí tampoco vale, como lo exponía el otro día, en una de mis clases, remitiéndome a los hechos y a nuestro refranero, el “desvestir a un santo para vestir a otro”.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito ETSIAAB – UPM
Académico Numerario de la Real
Academia de Doctores de España



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